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La luz de una vela iluminaba el interior de una estructura de madera sombría repleta con cientos de hombres esperando el momento de ponerle fin a la guerra que les había consumido diez años de su vida. Entre ellos estaba un hombre fornido cubierto con múltiples cicatrices de batallas pasadas, cabello negro como carbón y ojos verdes como esmeraldas que reflejaban determinación, caminaba con serenidad entre todos sus camaradas sosteniendo la vela irradiando su brillo entre las sobras profundas, se detuvo en el centro del espacio comprobando que todos estuvieran atentos para explicar el plan.
-Muy bien hermanos, escuchen atentamente- El eco de su voz retumbo en todo el lugar, grave, profunda y demandante - Esta noche acabaremos esta guerra, haremos a los troyanos pagar por los diez años que nos robaron- Tomo una pausa observando como sus compañeros se colocaban sus armaduras- Pero hoy esto se acaba, recuerden por quien pelean- Vislumbro a un hombre con un cabello azul como el mar colocándose su casco mientras suspiraba, se acercó ubicándose a su lado, tomo su mano con delicadeza intentando transmitirle tranquilidad.- Nuestras familias están envejeciendo y se deben preguntar si seguimos vivos- Observo como uno de sus hombres más fuertes temblaba ligeramente, se acercó a él apretando su hombro- ¡Si quieren volver a verlos hagan lo que digo!
-¡Si, señor!- Un grito lleno de pasión y osadía retumbo por todo el caballo de madera. Al escuchar esa respuesta sonrió con orgullo y rápidamente procedió a contarles el plan
-Ashley liderara la carga- Señalo a una chica rubia armada con una lanza y un escudo que asintió orgullosamente con una sonrisa en su rostro, mientras tomaba la mano de un hombre moreno.
-Diego derribara a los guardias- Le indico a un hombre corpulento y grande de piel bronceada que sostenía un escudo y una espada, que asintió con seriedad.
-Dan dejara que nuestros compañeros entren por las puertas- Fue nombrado un hombre pequeño con unas gafas que mostraba cierto temor en su rostro pero que rápidamente se tornó en una mirada seria.
-Jake disparara ante cualquier emboscada y el pequeño Drew se quedara atrás- Concluyo mientras colocaba su mano sobre la del hombre peliazul y la entrelazaba, este solo asintió sujetando su arco con la otra mano, junto a él se encontraba un chico bastante joven armado con un arco y flechas, mirando a su capitán con cierta tristeza por ser renegado de esta manera. El capitán se dio cuenta y se acercó poniéndose a su altura- Sabes que no te subestimo, pero necesito a alguien que vigile que todo salga bien- Hizo una pausa y embozo una sonrisa- Además necesito a alguien que cuide a Jake – Tras ese comentario las risas estallaron, mientras que Jake le dio un codazo claramente molesto, este solo seguía riendo, Drew luego de eso solo asintió mientras reía un poco y puso su mano en su frente haciendo un saludo a su capitán denotando que había captado la orden.
-Will asegura a Tess y protégela- El hombre moreno asintió con cierto nerviosismo, Ashley al notar esto lo motivo rápidamente dándole unas caricias es su espalda.
- Lo harás bien, confió en ti –Afirmo mientras sostenía ligeramente su rostro entre sus manos- Lo lograremos y regresaremos a casa- Le regalo una sonrisa que lo hizo eliminar cada duda de su cuerpo, para después sujetar su espada con mas fuerza.
-Gabby venga a todos nuestros hermanos caídos, mata a los hermanos de hunter- La chica morena al escuchar la orden embozo una sonrisa algo tétrica mientras daba pequeños saltos de alegría sujetando su espada y escudo
-No te preocupes Tom, ¡Los hare pagar por todo!- Afirmo con demasiado entusiasmo mientras que los demás se alejaban un poco asustados.
Jake se acercó y le dio su casco- Luchen con todas sus fuerzas, recuerden porque están aquí, ¿por quién lo hacen?, ¿porque luchan?, ¿porque viven?, tengan esa imagen en mente y ganaremos- Tom observo a sus soldados más motivados y decididos.
Tom cerro los ojos y se recordó a si mismo por quien pelea, por su madre para volver a verla y abrazarla, la extrañaba demasiado, por su hermano para conocerlo y contarle todas sus aventuras, por su reino para darle paz y honor, por él, para ser el digno sucesor de Ítaca y finalmente…- Abrió los ojos lentamente y ahí estaba ese hombre, que robaba sus suspiros, que lo hacía sentir seguro y libre, que le daba fuerzas para seguir luchando, que le traía alegría a pesar de estar en los momentos más oscuros, su vida, su mundo, su esposo. Regalándole la sonrisa más brillante y hermosa que jamás ha visto, si quería volver a casa con el amor de su vida tenia, no, debía ganar esto, con ese pensamiento en mente sujeto su espada con fuerza.
-¡Ataquen!- en un abrir y cerrar de ojos cientos de hombres salieron de la estructura en forma de caballo emboscando a los desprevenidos troyanos, convirtiendo rápidamente el castillo en un mar de sangre. Tom con su espada atacaba con movimientos rápidos, certeros y fuertes no dando ni tiempo a reaccionar a los soldados para defenderse de esa masacre, un soldado intento apuñalarlo por la espalda pero Ashley rápidamente lo detuvo con una estocada de su lanza, Tom al notar esto solo le dio una mirada de aprobación y siguió su camino, tenía un objetivo claro, no dejar ningún troyano vivo.
Gabby por otra parte era bastante rápida no se quedaba en el mismo lugar por más de un minuto masacrando a toda persona que estuviera en su camino, dando golpes contundentes con su espada, mientras Jake le cubría la espalda disparando flecas a cualquiera que quisiera sorprenderá, ya que esta estaba siendo bastante descuidada debido a su sed de sangre que se demostraba por su maniática risa que se escuchaba hasta en el segundo piso del castillo. Todo estaba saliendo de acuerdo al plan así que el capitán al ver el panorama libre rápidamente empezó a escalar la pared, no dejaría que nadie se le escapara. Finalmente llego a la cima pero algo lo hizo retroceder al instante. Una aparición, que arremetió contra el con su espada pero rápidamente se cubrió con su escudo para resistir el ataque, tenía la forma de un hombre pero este se desvaneció al instante como si de una alucinación se tratara pero estaba seguro de que sintió ese golpe duro y contundente, inesperadamente empezaron a caer truenos, ruidosos y brillantes.
-¿Que fue eso?- Fue lo único que pudo pronunciar por la sorpresa. Miro como en el cielo se empezaba a formar una tormenta, pero destacaba un acumulo de nubes grises que parecían contener todos los rayos y truenos en ellas por las descargas de energía que esta producía, brillantes, rápidos y estridentes, el ruido aumentaba cada vez más mientras que el grupo de nubes parecía estar cada vez más cerca de tocar el suelo, las nubes empezaron a dar vueltas y cada vez aumentaban su rapidez formando así un pequeño tornado. Tom no podía creer lo que estaba viendo un fenómeno natural así solo lo podía hacer un Dios, no paso ni un segundo cuando el tornado empezó a manifestar a un hombre mayor, de piel clara, con cabello corto y barba gris como las nubes de tormenta, ojos azules como un día despejado, una toga blanca con un cinturón dorado que iluminaba al igual que un rayo.
-Es una visión de tu futuro- Dijo el dios con tranquilidad mientras se acercaba al heredero de Ítaca.
-E-eres Connor el dios de los truenos, el rey de lo olimpo- La voz le temblaba nunca espero ver al mismísimo rey de los dioses frente de él.
- Esto depara tu futuro sino lo evitas ahora mismo-
Tom con los nervios a flor de piel por la presencia del dios y su advertencia finalmente respiro profundo y respondió- ¿Dime cómo?-
Connor lo miro con cierta duda mientras caminaba, adentrándose en los pasillos del castillo- No creo que estés listo- Tom lo miro curioso pero no dudo en seguirlo. Mientras más se acercaba a una habitación noto que la tormenta se intensificaba afuera, una brisa fría se caló en sus huesos haciéndolo temblar.
El dios se paró al lado de una puerta y lo observo inseguro- Es un enemigo diferente a cualquiera otro que te hayas enfrentado- Expreso mientras señalaba la puerta- No creo que estés listo- repitió rotundamente con los brazos cruzados. Eso hizo enfadar al capitán, ¿qué enemigo tan peligroso podría ser?, ha enfrentado toda clase de guerreros en estos diez años, ¿que podría ser tan amenazante que el mismísimo dios del olimpo bajo a advertirle?
- No digas más, sé que estoy listo.- Sin más vacilación abrió la puerta y tomo una posición defensiva, preparándose para cualquier ataque. Su sorpresa fue encontrarse con una habitación vacía, con una cama matrimonial, algunos muebles, pinturas de la familia de hunter adornando las paredes, un par de jarrones y lo que más llamo su atención una cuna, se acercó ya más relajado al ver que no había peligro con Connor siguiéndolo de cerca, observo dentro de esta y para su gran sorpresa había un bebé.
Quedo incrédulo al ver al infante- Es solo un bebé- Dijo sorprendido- ¿Qué tipo de amenaza representa este niño que no puedo evitar? – Pregunto al dios con sospecha
-Él es hijo del príncipe Hunter de Troya- Al decir eso vio al frente y ahí estaba un cuadro de Hunter junto a su esposa Ally sosteniendo un bebé- Debes saber que crecerá lleno de odio y rencor y no dudara ni un segundo en matarte, mientras que tu solo serás un anciano indefenso- Hizo una pausa mirando al infante, quien estaba dormido tranquilamente sin saber su inminente final- Si no terminas con el ahora todo tu esfuerzo y sacrificio para mantener a tus seres queridos a salvo será en vano- Se apartó de la cuna acercándose a una ventana para ver su tormenta- Por eso te digo que no estás listo- Sentenció el dios.
-Puedes despedirte de Jake- Connor apunto al lado de la cuna formando una silueta de nubes del hombre del pelo azul que dejo incrédulo a Tom, este niño iba a acabar no solo con él sino que también con la persona que más amaba en este mundo, no podía permitirlo, pero debía a ver otras maneras para no acabar con una vida inocente.
-¡Hay otras maneras!, puedo criarlo como mi hijo-.
-Quemara tu casa y tu trono- Menciono con cansancio.
-¡Puedo enviarlo lejos!- Se acercó al Dios alzando los brazos con impotencia.
-Te encontrara a donde quiera que vayas- Respondió con sinceridad.
-¡Me asegurare que nunca sepa su pasado!- La desesperación se escuchaba en su voz mientras miraba al Dios.
-Otros dioses se lo harán saber- Afirmo con obviedad.
-¡Debe a ver alguna manera, prefiero yo salir herido antes de acabar con una vida inocente!- Cayo de rodillas con impotencia, solo podía ver a la silueta de Jake sonriéndole, no podía hacerlo-¡Te lo suplico!, ¡Por favor no me hagas hacer esto!- Dijo en un grito de desesperación, con lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos-¡Te lo ruego, por favor! -en qué clase de hombre se convertiría si mataba a una vida inocente, como podría volver a ver su madre a los ojos, a sus amigos, a su esposo, no podía hacerlo y si suplicar de rodillas evitaba que tomara esta vida inocente lo haría sin pensar.
Connor lo observo con benevolencia y le extendió su mano para que se levantara, lo cual hizo con esperanza en sus ojos, tal vez el dios había cambiado de opinión- Esta es la voluntad de los dioses- Dijo de manera rotunda- Te dije que no estabas listo, eres un buen hombre, tienes un corazón muy grande para estar en una guerra- Sonrió el dios con compasión – Pero eso es una debilidad y es algo que el tiempo te enseñara, decisiones como esta no será la primera ni la última en tu vida- Tom solo lo miraba incrédulo en serio le haría hacer esto- Así que decide, ¿la vida de tu familia, amigos y sobre todo tu esposo o la vida de un bebé inocente?- Retumbo un trueno dando por hecho la pregunta, no había escape ni negociaciones, solo una decisión que acabaría con una vida.
Tom solo pudo mirar al bebé con consternación en su rostro- ¡Por favor, debe haber otra manera!-
Connor lo miro con compasión y puso su mano en el hombro ajeno- La sangre en tus manos no la podrás borrar, pero puedes decidir de quien será…- Y como si se tratara de un coro escucho voces fuertes e intimidantes de otros dioses, Connor tiene razón lo único que podía decidir era de quien sería la sangre derramada porque esta sentencia es voluntad de los dioses. La silueta de Jake se acercó agarro sus mejillas y le dedico una sonrisa para posteriormente desvanecerse en el aire, dejando en el capitán un profundo vacío. Se aproximó a la cuna colocando ambas manos en los bordes de esta, el bebé por todos los gritos se había despertado y lo observaba atentamente con una mirada inocente, mientras la de Tom reflejaba absoluto dolor.
-La decisión es tuya hijo, sé que tomaras la correcta aunque duela- Dicho eso el dios se desvaneció lentamente convirtiéndose en neblina, dejando al capitán con una decisión que le carcomía el corazón.
