Chapter Text
Javier un joven de 14 años de cabello liso corto rojizo, una par de ojos café y piel bronceada está por el pueblo caminando y hablando con unos amigos, en ese momento ve a Bruno con sus hermanas y su madre; al verlos sabe exactamente quienes son los Madrigal, y conoce lo que se habla de él en todo el pueblo.
- Chicos, ¿Y si nos acercamos a los Madrigal?- Le pregunta a sus amigos.
-No, son unos raros- Dice uno de los chicos.
- Pepa hace que llueva todo el tiempo, Julieta es una aburrida y Bruno... no me hagas hablar de Bruno, es un insoportable con sus miradas al futuro, tiene ataques de ira y habla con ratas- Dice el que se cree el líder del grupo.
- Exacto, es un mal plan- Dicen varios chicos al unísono estando de acuerdo con el otro.
- Creo que está mal juzgarlos, ellos tienen una gran responsabilidad a su cargo- Dice Javier intentando hacer cambiar de opinión a sus amigos.
- Si, creerse los jefes de todos- Dice el líder.
- No...Mario la semana pasada cuando tu hermana enfermó fue Julieta que la ayudo, Santi la huerta de tu padre ¿Quién la salvó? Pepa, así que ellos tienen muchas responsabilidades y tienen nuestra edad, no está bien hablar mal de ellos- Dice Javier, dejando a sus amigos pensando.
- Aún así, Bruno está ahí y su poder no sirve para nada, nosotros no vamos a dañar nuestra tarde con esos niñatos- Dice el líder renuente a ceder ante Javier.
-Pues yo si voy a hablar con ellos- Sentencia Javier para luego alejarse de sus amigos y se acerca a los trillizos. -Hola- Dice sonriendo.
-Hola pequeño ¿te sientes mal?- Pregunta Alma viendo fijamente a Javier.
-No, solo quiero hablar con los chicos- Responde Javier un poco incómodo.
-Ah bueno, si necesitas algo me avisas- Dice Alma para luego alejarse, no sin antes mirar seriamente a sus hijos.
-Gracias- Javier sonríe -¿Cómo están chicos?- Javier se dirige a los trillizos.
-Deberías de decir que quieres de una vez, no tienes que fingir ser amigable, ¿Necesitas ser curado o quieres ver truenos? - Dice Pepa un poco molesta.
-Nada de eso, yo solo...- Empieza a decir J pero se ve interrumpido.
- Ya sé, quieres ver tu futuro- Dice Bruno con una expresión de decepción.
-No, no quiero nada de ustedes y prefiero vivir el momento- Responde Javier un poco extrañado por la actitud de los chicos.
-¿No quieres nada de nosotros?- Pregunta Julieta viendo desconcertada al otro.
-No, solo quería conocerlos- Responde Javier un poco apenado.
Los trillizos se miran entre ellos confundidos. -¿Conocernos?
-Si, para ser amigos ¿A ustedes solo le hablan para pedirles favores?- Pregunta Javier preocupado.
-Si, prácticamente en eso se basan nuestros días- Dice Julieta para luego agregar – No es que nos moleste claro está.
-¿Amigos?- Dice Bruno en voz baja.
-Si, amigos...-
-Ah ya se, quieres hacernos una broma, te pusiste a apostar con tus amigos, pues tu juego no va conmigo- Grita Pepa y una nube se forma en su cabeza.
-Lo juro, solo quería conocerlos- Dice Javier angustiado pero intrigado por la nube sobre la pelirroja.
-Bueno ¿Qué quieres saber?- Dice Pepa mirándolo de reojo.
- No se... ¿Qué hacen para divertirse? – Pregunta curioso Javier.
- Yo leo, Julieta camina y Bruno actúa, ¿Algo más?- Pregunta Pepa cada vez más molesta.
-¿Los estoy molestando?- Pregunta Javier apenado pensando que ha incomodado a los trillizos.
-Si- Dice Pepa mientras Bruno dice "no".
-No nos molestas, es que no estamos acostumbrados y ella es un poco desconfiada- Dice Julieta riendo un poco al ver como Pepa hace un puchero.
-Entiendo, bueno no quiero molestar, nos vemos otro día- Dice Javier ya listo para darse la media vuelta e irse.
-Nos puedes acompañar a nuestras tareas si quieres- Dice Bruno tímido pero esperanzado de poder tener un amigo.
-¿Seguro?- Pregunta Javier un poco dudoso.
- Si, será chévere tener compañía- Dice Julieta amable – Además así nos conocemos más.
Los jóvenes se dirigen a la plaza donde se encuentran las personas haciendo una fila para recibir la comida de Julieta. Algunos con una venda, incluso un sujeto con el brazo roto.
-¿Así que todos los días hacen esto?- Pregunta Javier.
-Sí, prácticamente esto es lo que hacemos- Dice Bruno.
- Vienen con niños también, acompañando a sus padres- Dice Julieta asegurándose que lleva toda la comida con ella.
Javier ve a los niños para luego tener una idea y decirle a los trillizos - ¿Y si hacemos galletas para los niños que esperan? – Pregunta con una sonrisa en su rostro.
-No creo que a mi madre le guste esa idea- Responde Bruno inseguro mientras se encorva y sostiene su brazo derecho.
Ante eso, el otro chico lo ve confundido - ¿Por qué? Los niños tienen que hacer filas enormes y no tienen nada a cambio-
- De todos modos no podría, no se hacer postres- Dice Julieta avergonzada.
- Es una mala idea, ya tenemos suficiente trabajo para estar agregando más a lo tonto- Dice Pepa molesta y preocupada por lo que pueda pasar.
- No sería problema, puedo ir temprano y hacerlas, así le enseño a Julieta como hacerlas al mismo tiempo –Dice Javier sonriendo esperando la respuesta positiva por parte de los trillizos.
-Pero… nosotros nos levantamos muy temprano, no creo que sea necesario – Menciona Bruno un poco apenado y sin ganas de molestar al otro chico.
-Vamos, piensen en los pequeños – Insiste Javier ahora haciendo ojos suplicantes.
-Ash, si tanto insistes, a la 5 tienes que estar en la casa, niño entrometido- Dice Pepa cruzándose de brazos desconfiada.
-Perfec...Espera ¿5 am? – Pregunta ahora un pálido Javier.
-Si, somos madrugadores… ¿Es acaso un problema?- Dice Bruno preocupado por el otro.
-No, no hay ningún problema- Responde rápido Javier "Santa vaca, ni el abuelo Héctor se levanta tan temprano y eso que es el madrugador de la familia” Piensa el de cabello rojizo.
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Más tarde en su casa Javier se encuentra hablando con su madre de lo sucedido ese dia con los trillizos- Ni modo hijo, ya valiste. A despertar temprano-
-Pero…- Intenta justificarse pero es interrumpido.
-Pero nada, ahora ve a dormir para que despiertes temprano, sabes que no me gusta cuando no cumples tus promesas-
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A la mañana siguiente, mientras la mayoría por no decir todos en el pueblo descansa, se puede ver a un joven Bruno esperando en la puerta de casita con una lámpara a la llegada del que espera sea su primer amigo. Sonríe tímido al ver a un cansado; pero puntual Javier, quien más dormido que despierto le saluda y asi ambos entran. Cuando llegan a la cocina, Pepa y Julieta ven sorprendidas a Bruno por estar despierto tan temprano, puesto que siendo el varón, su madre le prohibió ayudar a sus hermanas en la cocina.
-Bruno, ¿Qué haces aquí?- Pregunta Pepa susurrando sosteniendo su cabello.
-Am... Bueno quería ayudar- Dice tímido, mientras ve la mirada juzgona de su hermana.
Javier sin pensarlo mucho gracias a su estado de ensueño comienza a buscar los ingredientes sin pedir permiso, minutos después el joven empieza a dictar la receta, mientras Bruno va escribiendo atento a cada detalle.
-¿Cómo aprendiste a hacer eso?- Dice rápido, y luego reformula su interrogante- ¿Cómo aprendiste a cocinar?- Pregunta Bruno atento a las palabras de Javier para poder escribirlas en el papel.
-¡Ah! Mi abuela Imelda me enseñó, dice que siempre tienes que saber hacer de todo y ser independiente; mi sueño es viajar por el mundo. You know? Entonces ella me ha enseñado como puedo valerme por mi cuenta- Dice Javier mientras continúa su trabajo sin darse cuenta de su desliz al hablar.
-¿Hablas inglés?- Pregunta sorprendido Bruno, Pepa y Julieta al mismo tiempo, los intrigados por ello.
-Si, a veces se me escapan algunas palabras, lo siento- Dice Javier a la vez que baja la mirada.
-¿Cómo aprendiste?- Pregunta curioso Bruno.
-Bueno, es una larga historia... Bueno tampoco es tan larga, nací y crecí en un pueblo cercano a Encanto, ahí mi madre conoció a mi padre, mientras ella vagaba por las lejanías del puebl, aún después de que mi abuela se lo prohibió, mi padre es gringo y mi madre Colombiana-Mexicana… Mi abuelo es mexicano y mi abuela es Colombiana- Responde Javier intentando explicarse bien.
-¿Cómo atravesaron las montañas? - Pregunta el sorprendido Bruno.
- Se perdieron, según ellos eran los mejores senderistas y terminaron aquí, lo bueno es que conocían el idioma- Se burla Javier.- En fin... decidieron quedarse aquí y enseñarme a hablar ambos idiomas- Concluye la historia con una sonrisa, provocando un pequeño enrojecimiento en las mejillas de Bruno y Pepa.
-Es muy chévere que hables dos idiomas y sepas cocinar Javier- Dice Julieta mientras prepara unas arepitas.
-No es nada- Dice Javier mientras ve directamente a Bruno- Bien Brunito lo último que se tiene que hacer es sacar el sobrante de las galletas y esperar unos 15 minutos a que estén listas- Termina de decir serio.
-Está bien- Responde Bruno ignorando a propósito el diminutivo de su nombre.
-Me alegra que vinieras- Le dice Julieta con una sonrisa.
-Prometí que vendría y en mi familia siempre cumplimos nuestras promesas – Dice Javier sacando pecho con orgullo.
-Si, pero ninguno de nosotros pensamos que lo harías- Dice Pepa de manera sincera y directa.
- ¡Pepa!- Julieta y Bruno le reprenden en susurro para no alertar a su madre.
-No es cierto, yo si pensé que vendrías- Le dice Bruno acariciando su brazo.
-Soy un hombre de palabra-
-¿Hombre?- Se burla Pepa divertida- Eres un niño-
- Soy un joven en crecimiento; pero pronto seré un hombre, ya deje de ser un niño- Javier mientras hace expresiones de fuerza y flexiona sus brazos.
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~Bruno~
Ante el comentario de Javier, se queda pensando y analizando la situación.
“-¿Cuál es la diferencia?-” Pregunta Hernando.
“-¿De qué rayos estás hablando?-“Responde desinteresado Jorge.
“-Tiene que haber alguna diferencia-” Vuelve a decir Hernando sin prestarle atención a Jorge.
“Le preguntaré a mi madre mañana, dejen de hablar, voy a parecer loco mirando desorientado a todo lado” Piensa Bruno buscando como calmar a aquellos dos.
“-Lo lamento Bruno-” Se disculpa apenado Hernando.
“-Deberías superarlo, estas super loco-” Se burla Jorge.
Bruno rueda los ojos y le sonríe a Javi - ¿Qué haremos mientras esperamos?-
-¿Puedo hacerles preguntas?- Pregunta Javier viéndoles directamente.
-Sí, ¿Qué quieres saber?- Pregunta Julieta lavándose las manos.
-Sobre sus dones, ¿Cómo funcionan? ¿Les duele utilizarlos? ¿Si se van lejos de Encanto funcionan? ¿Qué tan fuertes son?- Lanza diferentes preguntas Javier, emocionado por saber más de los hermanos.
-Detente, ¿Qué tanto quieres saber?- Pregunta Pepa un poco fastidiada por tantas preguntas.
-Fueron muchas preguntas-Susurra Bruno.
-Lamento si los incomode, es que me da curiosidad, si quieren pueden hacerme preguntas a mí también- Dice Javier intentando aligerar el ambiente.
- Me parece bien, así nos conocemos más- Dice Julieta con una sonrisa en su rostro.
- Cada don es diferente, el mío está conectado a mis emociones, el de Julieta solo basta con que ella cocine algo y ya se activa y Bruno tiene que pensar en la persona para ver su futuro- Dice Pepa- ¿Tu abuela vino con tus padres?-
- Es muy interesante, ahh... no, ellos salieron solos, mis padres, a hacer senderismo y explorar, mi abuela estaba en contra pero mi mamá no le importó, y salió con mi papá y conmigo… aún recuerdos los gritos de la abuela. Bueno, mi mamá y mi papá tan expertos y todo, se perdieron – Dice Javier riendo un poco por ello recordando aquellos días – Bueno, nos perdimos. Hasta que luego de pasar días cruzando las montañas llegamos a Encanto… Mi papá casi se desmaya cuando se enteró de sus dones- Termina de decir Javier.
-A las personas le sorprende bastante, si no se supieran el discurso de mi madre de memoria no lo creerían- Dice riendo Julieta.
-No nos duele utilizarlos, es como respirar; pero tienes que aprender a utilizarlos, así sabes cómo potenciar el poder- Dice Bruno con voz calmada.
-¿Ya aprendieron como hacer eso?- Pregunta Javier curioso.
-Yo estoy aprendiendo nuevas recetas y cómo hacerlo según cada situación. Por cierto, gracias por las recetas de los postres- Responde Julieta.
- Bruno me enseñó a meditar y ahora puedo controlar un poco más las emociones y por ende mis poderes- Dice Pepa sonriendo viendo con orgullo a su hermano.
- A mí no me gusta usar mis poderes por eso no se utilizarlos, o bueno intento no utilizarlos para nada- Dice Bruno avergonzado, le encantaría estar tan avanzado como sus hermanas; pero está cansado de solo ver lo malo en todo el mundo.
-Bruce tu poder es genial, tienes que practicar aunque no le digas a la persona y así se que podrás ver cosas buenas, ¿Has intentado meditar mientras estas practicando? – Pregunta Javier algo pensativo buscando una manera de cómo ayudar al de cabello negro-
-¿Bruce? - Pregunta Bruno confundido -¿Por qué me llamas así?
- Es tu nombre en inglés… ¿Te puedo llamar así? Si no te gusta está bien. No quiero incomodarte – Dice Javier apenado.
- No, no te preocupas, me gusta- Bruno se sonroja- Y bueno, nunca he meditado, es una gran idea, puede que funcione- Dice nervioso.
En eso comienzan a sentir el aroma de algo dulce -Bien, ya están listas las galletas, Bruce toma una- Dice Javier feliz sacando las galletas del horno y con cuidado ponerlas en una mesa- Pepa, Julieta ustedes también. Pero tengan cuidado que están muy calientes-
Los trillizos ven sorprendidos a las galletas, es la primera vez que ven y huelen algo tan dulce. Cada uno con cuidado toman una galleta soplándolas para enfriarlas un poco y poder comerlas.
-Están muy ricas- Dice Bruno disfrutando de la galleta.
- Si, eres muy bueno en esto- Admite Julieta.
-Lo mismo digo- Dice Pepa apoyando a las afirmaciones de sus hermanos.
-¿Cuáles son tus pasatiempos?- Le pregunta Bruno a Javier.
-Bueno me gusta pintar, pinto rostros, realmente me gusta todo tipo de arte que tenga que ver con el rostro, también estoy aprendiendo a recortarme; el cabello le da una estructura al rostro hermosa y me encantaría aprender a hacerlo de forma profesional- Admite Javier algo apenado pero ilusionado.
- ¿Algún día nos enseñaras tus dibujos?- Pregunta Julieta curiosa terminándose su galleta.
- Está tarde, si tienen tiempo libre- Responde Javier viendo a los hermanos.
- Bueno ya casi terminamos con nuestras tareas, pronto mamá va a despertar- Dice Pepa preocupada tomando de su cabello al mismo tiempo que hace ejercicios de respiración.
- No se preocupen, de todos modos también me tengo que ir a la escuela, nos vemos en la tarde, me dicen si les gustan las galletas a los niños- Dice Javier limpiando sus manos en su ropa para dirigirse a la puerta.
-Te acompaño a la puerta- Dice Bruno acercándose a Javier.
-Nos vemos luego chicas- Se despide con una sonrisa Javier mientras se dirige a la puerta con Bruno.
Mientras van caminando en dirección a la puerta principal Bruno le dice-Gracias por hacer esto, fue divertido-
-Gracias a ustedes por permitirme ser su amigo- Dice Javier al tiempo que le da un abrazo rápido a Bruno antes de salir por la puerta.
Bruno se dirige a la cocina y ayuda a sus hermanas a empacar lo que ya está listo-Me agrada-
-A mi también- Dice Julieta.
-Creo que es un chico lindo, que busca problemas con sus amigos; sigo creyendo que es una trampa- Dice Pepa haciendo una posa de desconfianza.
-Per crees que es lindo...- Le molesta Julieta con una sonrisa al ver como Pepa se sonroja.
-No, solo creo que el se cree un chico lindo- Se defiende Pepa.
-Pues yo creo que te gusta, solo has hablado mal de él, y te pone nerviosa- Dice Julieta.
-Hablo mal de él, porque no le tengo confianza- Responde Pepa ahora con un puchero.
-Si, pero le dedicas mucho tiempo como para estarlo molestando, admite lo que sientes- Sigue Julieta molestando a su hermana.
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~Bruno~
Está en su mundo pensando, mientras escucha la voz de sus hermanas al fondo.
“- Ese niño es raro y hacen a Bruno sentir raro, nosotros podemos sentir la pesadez de su cuerpo-” Dice Jorge algo desconfiado pero curioso.
"-¿Asustado? Por fin tendremos a alguien con quien hablar que no sean esas dos-” Habla Hernando esperanzado.
“Me intriga demasiado, él cocina, pinta y es amable, no se parece a nadie de aquí; mi madre me dijo que solo las mujeres cocinaban; pero él lo hace y muy bien; quiero conocerlo más” Piensa Bruno.
“-Ya tendrás tiempo de conocerlo, él dice que quiere ser su amigo, y se ve como un chico bueno-” Dice Hernando recostado en una silla viendo a Bruno.
“Me siento confundido. Javier me agrada; pero tengo miedo que sea una mentira como dice Pepa. Además de que es todo lo que mami me dijo que un hombre no puede hacer...” Piensa Bruno angustiado.
“-No temas en tener amigos... Si no confías, puedes, no sé, intentar conocerle de a poco, ves su comportamiento, no hables muchas cosas con él, sobre todo de nosotros, y nos asegurarnos que sea de confianza primero-” Le sugiere Hernando buscando como calmar a Bruno.
“-Y si lo es, ya después le pides que sea tu amigo de deberás-” Dice Jorge
Mientras los 3 se encuentran en su pequeña burbuja de calma y paz, la madre de ellos ingresa a la cocina, cosa que hace que los hermanos se pongan tensos de nuevo.
-Chicos, ¿ya terminaron sus tareas?- Pregunta Alma entrando a la cocina.
-Si, mamá- Dicen al unísono como si fuesen la misma voz.
-Bien, ya nos vamos- Dice Alma sin darle importancia a la actitud de sus hijos.
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Mientras tanto en la escuela de Encanto, Javier ve a sus amigos y se dispone a sentarse con ellos.
-Hola, chicos- Dice Javier feliz.
-Hola, traicionero- Dice Santiago viendo mal a Javier.
-¿Qué?- Pregunta el de cabello rojizo confundido por lo dicho por su amigo.
-Ayer nos dejaste tirados por ir con los raros del pueblo, eres un traicionero- Le responde Mario.
-Solo los salude y pase unos minutos con ellos, ¿Qué tiene de malo?- Pregunta Javier viendo raro a sus amigos.
-Lo que pasa es que nosotros tenemos una reputación, y no podemos dejar que nadie de nuestro grupo la manche- Dijo uno de los chicos mirando de reojo a Javier.
-Eso no tiene sentido, ¿Me están diciendo que no puedo tener amigos fuera de este circulo?- Pregunta indignado Javier.
-Puedes ser amigo de las chicas, de las lindas; pero no puedes ser amigo de otros chicos y menos de los niños más raros del pueblo- Dice el líder del grupo.
-Ellos no son raros, son niños normales que tienen algo especial y ya está- Defiende Javier ya algo molesto por lo dicho.
- ¿Ah si? Y ¿Por qué no están en la escuela? Son raros quieras o no- Dice el líder sin dar su brazo a torcer.
-No sé, estarán ocupados y no pueden venir supongo- Responde Javier.
-Mira se habla de muchas cosas que han pasado aquí con Bruno, es un bicho raro; y si te juntas con él, tu también lo serás y terminaras manchando la integridad de este grupo, nosotros no vamos a permitir que eso ocurra- Sigue hablando el líder del grupo.
-Me parece una estupidez, yo puedo ser amigo de quien yo quiera- De forma autoritaria responde Javier.
-Puedes hacer lo que tu quieras; pero si quieres ser amigo de ellos, no puedes ser amigo nuestro- Sentencia el líder del grupo.
-Ni que fueran la gran cosa, puros envidiosos que son. No son nada más que niños que tienen muchas responsabilidades.- Murmura Javier.
-Realmente lo que queremos es protegerte- Dice Samuel intentando calmar el ambiente tenso de ese momento.
-¿Protegerme, de qué?- Le pregunta Javier.
-Mira hemos escuchado cosas que han pasado en el pueblo con los Madrigal, principalmente con Bruno- Dice Santiago entre asustado y preocupado.
- ¿Qué cosas?- Pregunta Javier levantando una ceja, puesto que no cree que alguien timido como Bruno hiciera algo malo.
-No sabemos exactamente; pero según dicen algunos adultos algunas familias de encanto se fueron hace unos años- Responde Mario seguro.
-¿Eso que tiene?-
-Se fueron traumatizados, esa familia es rara y las cosas que pasan con ellos no se pueden mencionar- Dice el líder con una mala cara.
-Pero, ¿Qué pasó?- Insiste Javier puesto que quiere saber la verdad de lo que pasó.
- No lo sabemos, ¿Estas sordo? Pero son peligrosos, si sigues con ellos el próximo en irte puedes ser tú- Sigue diciendo el lider.
Javier se queda pensando, no sabe si creerle a sus amigos, paso parte de la mañana con esos niños y no vio nada raro en ellos. - No creo que sean peligrosos, he pasado tiempo con ellos y se ven tranquilos-
-Pudiste pasar unos minutos en la tarde, pero no los conoces por solo pasar pocos minutos con ellos- Dice Mario.
Javier decidió omitir que pasó 2 horas en la mañana con ellos- Bueno, voy a pasar tiempo esta tarde con ellos y si considero que son peligrosos, voy a alejarme ¿Contentos?- Dice Javier ya cansado de la plática.
-Si, pero no te daremos más de una semana para que decidas si quieres ser parte de los niños raros o de los geniales- Dice el lider de forma arrogante, planteando un ultimátum.
-Buenos días niños, ya vamos a iniciar- Dijo la maestra.
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En la plaza de encanto se encuentra la familia Madrigal reunida para sus labores, ya está una fila dispuesta a recibir los remedios de Julieta.
-Bien niños, hoy iré con Pepa a enseñarle unas cosas que tiene que hacer, mientras ustedes atiendan a estas personas, Julieta ya sabes que hacer, Bruno ayuda a tu hermana en todo lo que te pida y por amor al cielo no te metas en problemas - Dice Alma viendo directa a sus hijos.
-Está bien Madre- Dicen los trillizos.
-Vamos Pepa, tienes mucho trabajo hoy- Dice Alma tomando a su hija por la mano.
- Adiós- Dicen Julieta y Bruno preocupados al ver a su hermana irse con su madre pero al saber que su madre se aleja se alegran- Es perfecto, podremos dar las galletas sin tener preguntas de nuestra madre- Dice Bruno.
-Si, vamos a armar la mesa- Dice Julieta.
Al terminar de organizar todo empiezan a trabajar, atendieron a todos los adultos y dieron galletas a los niños presentes. Las personas agradecían el gesto, y los niños estaban encantados por el postre. Los chicos le dieron el crédito a Javier. Y avisaron que intentaran que se repita al menos dos veces a la semana.
Estaban empezando a recoger cuando vieron a Javier salir de la escuela y dirigirse a donde ellos estaban.
- Hola, ¿Cómo les fue?- Pregunta Javier llegando donde ellos.
-Bien, a los chicos les encantó y los padres estaban agradecidos por el gesto, también te dimos el crédito- Dice Julieta.
-Me alegro mucho- Dice Javier con una sonrisa.
- ¿Cómo fue tu día?- Pregunta Bruno tímido.
-Fue bueno- Dice J con una sonrisa que fue desvaneciéndose al recordar lo que sus amigos habían dicho.
-Me alegro- Dice Bruno un poco confundido al ver a Javier con esas expresiones.
-Javier- Grita el líder del Grupo.
- ¡Ya voy!- Grita a sus amigos. - Nos vemos luego- dice sonriendo antes de ir con sus amigos.
Bruno se queda viendo a Javier mientras se va, entablando una conversación con Julieta- ¿Crees que venga?
- Bueno el dijo que si dice algo lo hace, además nos dijo que hoy en la tarde nos mostrará sus dibujos, confío en él- Dice Julieta mientras termina de empacar todas las cosas.
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~Javier~
Llega donde sus amigos y le miran molestos. -¿Qué pasa ahora?-
- Es increíble, sales corriendo a hablarles, creo que te tienen hechizado- Dice Santiago.
-No digan tonterías, sería raro si les hablo ayer y hoy no le hablo- Dice Javier.
- Espero que no dure mucho, esto cada vez está más raro- Dice el líder.
-¿Qué quieres decir? – Pregunta Javier viendo mal a su amigo.
-Bueno considero que hay un limite de tiempo que un hombre puede ver a otro, 5 o 10 segundos mientras establecen una conversación; pero Bruno se te queda mirando, eso es raro- Continúa el líder.
- No te entiendo ¿Qué quieres decir? – Pregunta viendo a su amigo.
- No sé, usualmente me quedo mirando así a chicas lindas, no a un ""Amigo"" – Dice el líder haciendo una mueca de asco.
- No me digas que estás pensando en eso- Dice Samuel viéndolo.
- Es asqueroso - Dice Mario.
- No los entiendo, ¿De qué están hablando?- Vuelve a preguntar Javier a todos sus amigos.
- Estoy diciendo que Bruno puede ser uno de los raritos que le gustan los chicos- Sentencia el líder cruzándose de brazos y de nuevo haciendo una mueca de asco.
Javier se pone rojo y mira a Bruno que está hablando con su hermana. -No lo creo quizás solo soy su único amigo-
-Espero que no por mucho tiempo, se te puede pegar lo rarito- Dice de forma burlona el lider.
Javier lo mira un poco molesto- Me tengo que ir a casa- dice antes de empezar a caminar a su casa ignorando los llamados de sus amigos.
"Mis amigos son exagerados, Bruno recién me conoce, no puede pensar así de mi, nadie en este pueblo podría" Piensa mientras va llegando a su casa.
-Hola mijo- Saluda Carmen, su madre. Una mujer de piel algo morena, cabello negro y ojos café. De contextura delgada y carácter firme. Zapatera del pueblo y ama de casa.
- Hola, má voy a descansar un rato y luego te ayudo con mis quehaceres, estoy un poco cansado- Dice Javier.
- Está bien, descansa amor- Dice Carmen dándole un beso en la mejilla a su hijo.
"Algún día saldré de aquí, sé que en este mundo tan grande tiene que haber personas que no me consideren raro por gustarme un chico" -Piensa abrazando su almohada, mientras una lágrima recorre su mejilla, y luego se queda dormido.
