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Red on your body

Summary:

Era raro sentirse así, muy raro, más aún cuando se trataba de su compañero bañado en sangre.

Work Text:

Luego de una larga y dura pelea contra unos piratas invasores hacia el Sunny Zoro y Sanji se encontraban más que agotados, no pensaron que aquella batalla sería tan sangrienta como para quedar casi bañados en la sangre enemiga, al parecer se habían pasado un poquito. Los demás compañeros estaban en las mismas y decidieron turnarse para ducharse dejando a los primeros nombrados de los últimos.

Zoro no podía creer lo que aquel instante pasaba por su mente al ver a un Sanji con su ropa rota y ensangrentada, ver como gotas de sangre caían por el cuello de este le hacía sentir cosas que nunca había sentido antes, y no pensaba quedarse así.

Agarró al rubio del brazo arrastrándolo rápidamente a una parte escondida del barco acorralandolo contra la pared, ambos mirándose en silencio. Sanji se sentía intimidado debido a la hambrienta mirada del espadachín.

— ¿Se puede saber que estás haciendo? quiero ir a ducharme. — Habló Sanji casi en un susurro, no sabía qué es lo que pasaba.

— Se me está poniendo bastante dura con verte la linda carita que te cargas llena de ese color rojizo, Sanji. —

Las manos del cocinero estaban hechas puños apretando con fuerza la tela de su propio pantalón, tragó saliva dándose un tiempo para procesar las palabras ajenas, y mierda, no iba a negar que el peliverde se veía más que caliente con esa sangre corriendo por todo su pecho. Sin despegar su mirada de la del otro llevó su rostro a los pectorales de éste pasando sin previo aviso su caliente lengua por todo aquel líquido dejándole un sabor metálico en toda su boca.

— ¿Debería ducharme o espero a que tú me quites todo esto? ya que estamos en estas. — Susurró el cocinero contra el pecho del espadachín, sus labios besaban los ensangrentados pectorales dedicándole una pequeña sonrisa, juguetón.

Con brusquedad Zoro elevó el rostro del otro estampado sus labios en un apasionado y hambriento beso, sus lenguas encontrándose entre jadeos y suspiros de ambos hacían que el ambiente se volviera cada vez más caliente; no sabían cómo habían terminado en aquel trance de excitación pero les encantaba, estaban más que dispuestos a dejar sus peleas matutinas para después.

Las grandes manos de Zoro se dirigieron a los formados glúteos del cocinero dándoles un fuerte apretón, sus pelvis se juntaron e inconscientemente comenzaron a frotar sus bultos con desesperación deseandose entre ellos; Sanji gemía entre el beso separándose por un momento por falta de aire, bajó la mirada observando el movimientos de ambos mordiendo con fuerza de su labio inferior.

— Mierda Zoro, si vas a seguir así mejor follame ¿no te parece mucho ya como me tienes? maldito idiota. —

Una pequeña sonrisa se formó en los belfos del peliverde antes de agarrar al ajeno en brazos y llevárselo hacia la cocina, cerró la puerta antes de sentar el delgado cuerpo sobre la mesa y ubicarse entre aquellas tonificadas piernas. Suaves besos fueron recorriendo el cuello y clavícula del rubio mientras era desvestido, parte de su elegante traje ya había sido arrancado dejando todo su pecho al descubierto para ser marcado.

— No eleves tanto la voz que los demás deben estar aún en algún lugar del barco ¿entendiste, príncipe? —

Aquel apodo fue lo que produjo que un bajo jadeo escapase de los ceresos del rubio. Zoro volvió a sonreír debido a la acción retomando su trabajo anterior. Lentos besos fueron acercándose hasta sus pezones chupando y mordiendo de estos sin tanta sutileza, una mano fue llevada hacía su boca evitando que un fuerte gemido escapara de esta debido a las acciones del otro dedicándole una mirada llena de odio y excitación.

Mientras jugaba con los pezones del chico los pantalones y ropa interior de este ya habían sido retirados dejando a un Sanji completamente desnudo y expuesto sobre la mesa de cocina, Zoro ya no aguantaba el dolor en sus pantalones debido a la excitante imagen frente suyo.

— Se que esto es nuevo, Sanji, pero confía en mí ¿Si? — Sanji lo miró con duda por sus palabras, lo único que le tocaba era confiar en él, siempre lo hacía.

Zoro comenzó a desvestirse dejando sus katanas a un lado, menos una. besó su filo antes de pasarla con lentitud sobre la clavícula y torso del rubio haciéndolo gemir, el rubio mordió con bastante fuerza su belfo inferior hasta hacerlo sangrar. ¿dolía? claro que sí, pero era un dolor completamente nuevo y excitante que lo estaba volviendo loco.

El espadachín tragó saliva al ver como gotas rojizas comenzaban a brotar de la herida abierta en la blanca piel del chico, lo observó embobado antes de pasar su lengua por el lugar y dirigirse hacía los labios del cocinero volviéndolo a besar con desesperación.
Sanji ya no lo soportaba más, ambos estaban más que duros y no se habían tocado ni un poco. Sin más agarró el miembro del peliverde comenzando a masturbarlo con ayuda de los fluidos que salían de la punta.

— Por la mierda Sanji ya basta con este juego de mierda, abre tus putas piernas que voy a follarte. —

En un instante las piernas del cocinero ya se encontraban abiertas exponiéndose hacía el otro, sus caderas se movían en búsqueda suya tentándole de vez en cuando. Zoro escupió sobre tres de sus dedos antes de meter dos dentro del rubio haciéndole jadear y maldecir entre dientes, lo cual le divirtió bastante. Comenzó a mover su mano aumentando poco a poco sus movimientos metiendo el tercero entremedio, el de abajo se encontraba hecho un mar de lloriqueos suplicando al adverso de que lo follara pronto o se vendría. Los tres dedos fueron sacados de su interior para ser reemplazados por un gran pedazo de carne, ambos se miraron unos segundos antes de que el mayor comenzará a meter su pene en el agujero del delgado haciendo que volviera a lloriquear arqueando su espalda.

— Oh mierda, cállate de una vez, nos escucharán ¿no entendiste? — El espadachín llevó una de sus manos a las mejillas del de abajo apretandolas con fuerza obligando a que éste le mirara fijo.

Sin previo aviso las caderas comenzaron a moverse con lentitud aumentando su velocidad y fuerza mientras avanzaban los minutos, los gemido de Sanji se volvían cada vez más fuertes y audibles obligando al espadachín a que una leve cachetada se dirigiera a la mejilla del fumador haciendo al de abajo sonreir.

El sonido de sus pieles sudorosas chocar mazclandose a los jadeos y gemidos de ambos era lo que hacía aquella habitación algo prohibido, ambos cuerpos cubiertos de sangre los hacía ver aún más caliente de lo que ya era provocando sus orgasmos cada vez más cerca. Hubo un momento en donde Zoro salió del interior del chico ubicandolo en la posición de cuatro para seguir con sus acciones agregando esta vez fuertes golpes a los formados glúteos del cocinero dejando su mano marcada en estos.

El orgasmo de ambos estaba tan cerca que bastaron solo unas folladas más para que Zoro se corriera dentro de Sanji y este sobre la mesa, cayendo rendido sobre ésta. pasaron un par de minutos en aquella posición antes de que el peliverde saliera de su interior proporcionando suaves besos en el cuello y espalda del rubio.

Lo que no sabían es que desde que entraron a esa habitación alguien los estaba escuchando fuera de ésta con una sonrisa en el rostro.

— ¡Luffy! ¿ya terminaste tu baño? — Gritó Usopp a un par de metros de distancia hacía su capitán.

— Ah, sí. Tenía hambre y no encuentro a Sanji, voy enseguida. —