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No puedo pensar bien si tú no estás

Summary:

5 años han pasado desde que lograron derrotar a Corrupción de un Ángel.

5 años y Nakajima Atsushi nunca pudo recuperarse después de lo que perdió ese día.

5 años y Dazai Osamu no puede simplemente ignorarlo.

 

Día 1 de la Semana Dazatsu. En contraste con otros años, esta vez voy a probar hacer esto como una serie, veamos que tal.

Después de tomarme un año de sabático de escribir creo que olvidé cosas un tanto básicas jaja.

Age/Role swap | Secret | Future

Notes:

Como precaución, tengo que decir que no estoy al tanto con el manga, solo sé algunos spoilers, por lo que quienes si estén al tanto tal vez encuentren inconsistencias en las partes que describo el "pasado".

Me disculpo de antemano si ese es el caso.

Esta parte no tiene contenido romántico explicito, ya que Dazai y Atsushi no están juntos, pero se hace alusión a sus sentimientos.

Este fic es desde el punto de vista de Dazai, y muy probablemente su proceso de pensamiento canon no coincida con el que le di, están avisados.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

—... Y tenemos que revisar el presupuesto para el nuevo cuarto... Oi, Dazai, ¿siquiera estás escuchando?

Kunikida Doppo, el detective a cargo de la mayor parte de las reuniones administrativas de la agencia, empezó a gritar, distrayendo al ex miembro de la mafia de sus pensamientos actuales.

Dazai Osamu se deslizó sin problemas en la rutina que tenía con el hombre frente a él: empezaba a bromear y procrastinar mientras que el hombre de lentes empezaba a humear y reprocharle por su falta de profesionalismo.

En momentos como ese, cuando la rutina prosperaba, era difícil creer que ya habían pasado 5 años desde que derrotaron a Corrupción de un Ángel.

5 años desde que, de alguna forma, la agencia había conseguido irrumpir en Meursault para salvarlo.

Fue en ese mismo tiempo que, tan solo ser revisado por Yosano (quien había conseguido el antídoto del veneno vía el uso de la página del libro), logró instar a la agencia a salvar a Sigma, quien ya había pasado por una ardua prueba de lealtad hacia la agencia.

El mismo joven estaba tratando de calmar a Kunikida en ese preciso momento.

Esta distracción solo sirvió para que el joven castaño volviera a recluirse en sus pensamientos de forma prácticamente exclusiva. Era un talento suyo en realidad: estar presente sin necesariamente tomar el entorno exterior como prioridad inmediata.

Con su mente en constante movimiento, su mirada se volvió a fijar en el asiento vacío que debería ser ocupado por el joven tigre blanco que la agencia adoptó poco después de que este salvara a Dazai de morir ahogado.

Ese era otro cambio más: Nakajima Atsushi, el joven de energía nerviosa y de corazón gentil, se había vuelto más reservado desde aquel día hacía 5 años, donde pudo evitar que este mundo se esfumara.

No evitó sin embargo, la muerte de aquellos que fueron afectados por vampirismo, la mayoría de sus víctimas siendo miembros de la mafia.

Con la mayor parte de los miembros de Corrupción de un Ángel muertos, exceptuando a Sigma, nunca pudieron conseguir la cura a este virus, debido a que la página del libro no parecía capaz de solucionar por sí misma una condición causada por alguien proveniente de otro mundo.

Una restricción muy conveniente, aunque no es de sorprender.

Si bien, no sentía mucha empatía por quienes habían caído victimas del virus, lo cierto es que le sentaba mal ver a Atsushi culparse a sí mismo por algo que estaba completamente fuera de su control.

Y la alienación de Atsushi solo continuó cuando Kouyou llegó a petición de Mori a la agencia, momento en el cual los hermanos Tanizaki pasaron a ser parte de las filas de la Port Mafia —Juunichiro se ofreció en el lugar de Yosano, sin aceptar un no como respuesta, y Naomi decidió que no podía dejar que su hermano fuera solo a ese nuevo entorno—, donde la mujer rompió en llanto cuando vio a Kyouka, claramente afectada por la aflicción a la que fueron sometidos sus compañeros, en especial Nakahara Chuuya, su protegido.

A final de cuentas, Atsushi no pudo usar la razón con Akutagawa.

Y mientras el resto del mundo pensaba que estos miembros infectados estaban muertos, Dazai tenía buenas razones para sospechar de Sakaguchi Ango y Mushitarou Oguri por la falta de pruebas de la forma en la que estas personas perdieron la vida, si es que siquiera abandonaron este mundo.

Esa misma tarde, Dazai se escabulló de la oficina, declarando que si no encontraba a Atsushi estaría tan decepcionado que cometería suicidio. Esto, claramente, era una rotunda mentira.

Dazai no realizaba atentados contra su propia vida con la misma frecuencia de antes, por lo menos no desde que notó el cambio de comportamiento en Atsushi.

Ahora, siempre que se ausentaba de la agencia, podía encontrarlo en el momento exacto de la puesta del sol en aquella banca en la que alguna vez le dijo que estaba bien llorar por la ausencia de un padre en su vida.

Ese día, sin embargo, fue diferente.

Tan pronto como entró a Uzumaki, Dazai encontró frente de sí al joven de 24 años sentado frente a él, el encargado del café entablando una leve conversación con él.

—Atsushi-kuuun~

Dazai canturrea su nombre, llamando la atención del peliblanco.

Mientras que se nota sorprendido por un momento, la mirada de Atsushi pronto se ablanda, dando lugar a una leve sonrisa para complementarla.

—Dazai-san.

Su nombre en boca de su subordinado fue exhalado como un suspiro que dejó su interior en llamas.

Ignorando esta sensación, Dazai se dispone a sentarse frente al joven.

—Faltaste hoy ~ Kunikida-kun está ardiendo, Sigma-kun no va a poder distraerlo por mucho tiempo más.

Atsushi tiene como mínimo la decencia de mostrar una expresión avergonzada, aunque Dazai estaba convencido de que esta sensación no se encontraba realmente dentro del chico.

—Me disculparé con el mañana— prometió, y el castaño tuvo que contener una risa—. Tenía que... bueno, tenía que seguir una pista de un caso antes que se desvaneciera. De hecho, salí de Yokohama desde ayer en la noche.

Eso... era una sorpresa para Dazai.

¿Qué caso era tan importante que Atsushi se iría sin más?

—En fin —continuó el joven—, tengo algo que confesar.

Con ojos llenos de una chispa que Dazai no había tenido el privilegio de presenciar en mucho tiempo, el ex mafioso permaneció callado para que este pudiera continuar.

—La realidad es que... he estado buscando algo y... finalmente lo encontré —y con una voz aún más baja y llena de amargura— dónde menos lo esperaba.

Dazai alzó una ceja, como una seña para indicarle al joven que procediera.

Atsushi aspira hondo y saca un libro de su bolso.

Este era un libro muy bien cuidado, pero que tenía claramente un par de siglos bajo su bolsillo, como mínimo.

Mientras más lo inspeccionaba, más irregular le parecía el objeto frente a él.

Y fue cuando todo encajó en su cabeza.

Con los ojos como platos, Dazai observó al chico tigre por un buen rato.

—Esto es...

Atsushi asintió lentamente, genuina vergüenza reflejada esta vez en su cara.

—Quería estar seguro, antes de mencionarlo siquiera... Quiero intentar usarlo, Fitzgerald dijo que yo era la clave después de todo. Quiero que ellos vuelvan y que se enmienden los lazos perdidos, incluso si ellos eran criminales, se merecen eso, ¿no?

Este era el caso secreto de Atsushi: la búsqueda de un libro que nadie más había visto.

—¿Qué piensas hacer?

El joven se encoje de hombros.

—Traerlos de regreso, supongo. No sé que tan plausible sea, incluso si realmente algo de mí tiene algún efecto sobre este libro. Tengo que descubrirlo.

Dazai asiente, procesando la información que el joven acaba de presentarle cuando.

—Cuando dices traerlos de regreso, haces referencia a...

—Revivirlos, uh, creo.

La cabeza de Dazai se mueve hacia un lado, por instinto, y con un dedo cercano a su boca y los ojos mirando más allá de la cara de Atsushi, el joven responde:

—Nee, no sería más simple buscar una cura definitiva para ellos. Aunque tal vez aprender a controlar sus impulsos no está mal tampoco...

Atsushi le refiere con una mirada escéptica.

—Dazai-san... eso no sirve de nada si están muertos.

—Oh— Dazai le dirige la mirada—, pero si Ango les da las mejores comodidades que le puede proporcionar a criminales súper dotados~

Una pausa.

...

......

............

—¡¿Qué QUÉ!?

Notes:

Y con eso finalizamos el día 1.

Espero que haya sido de su agrado y espero poder verlos durante toda la semana.

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