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Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Language:
Español
Stats:
Published:
2023-08-20
Updated:
2023-08-20
Words:
7,890
Chapters:
6/?
Comments:
1
Kudos:
3
Hits:
72

TIEMPO DE DESTELLOS

Summary:

En esta historia, seguimos a Stiles Stilinsky, un hombre de 30 años que ha forjado una exitosa carrera en la división paranormal del FBI. Casado con Peter Hale, de 40 años, han formado una familia única junto a sus dos hijos. Su primogénito, un chico de 15 años, es un ser adoptado cuyos orígenes están envueltos en el misterio. Además, su pequeña hija de 5 años, fruto del don especial de Stiles como chispa, agrega aún más magia a sus vidas.

Todo cambia cuando un hechizo se descontrola en el momento en que Stiles está tratando de conjurarlo, pero la intervención inesperada de su hija lo hace reenfocar su magia para protegerla. Aunque su intención era noble, el resultado es sorprendente: Stiles se ve afectado y retrocede en el tiempo, convirtiéndose en su versión de 16 años sin los recuerdos de su vida paranormal.

"Tiempo de Destellos" es una historia de autodescubrimiento, amor familiar y el choque entre lo mundano y lo sobrenatural. Mientras Stiles lucha por equilibrar su pasado paranormal con su vida como adolescente en el presente, la trama se convierte en un emocionante viaje de redescubrimiento y resistencia frente a lo desconocido.

Chapter Text

El despertador sonó como un grito estridente en medio de un concierto de rock, rompiendo mi dulce sueño en mil pedazos. ¿En serio, despertador? ¿Podrías ser un poco más amable? Bueno, supongo que eso es lo que obtienes cuando confías en la tecnología para comenzar tu día. Deslicé mi mano por la mesita de noche, a tientas buscando el botón de "snooze" como un detective en busca de pistas. Finalmente, lo encontré y cerré los ojos otra vez, aferrándome a esos últimos momentos de sueño como si fueran mi boleto de oro a la tierra de los sueños sin interrupciones.

Solo que eso no duró mucho. Mi hija pequeña, esa adorable fuente de energía y entusiasmo, irrumpió en mi habitación como una bola de demolición humana.

-¡Papá, papá, es hora de levantarse!--exclamó con una emoción que solo los niños en su etapa de "¡todavía tengo energía a las 6 a.m.!" pueden entender.

Me senté, restregándome los ojos mientras mi cerebro luchaba por ponerse en marcha.

-Sí, sí, ya voy--respondí en tono somnoliento, tratando de recordar cómo funcionaban las piernas y los brazos para levantarme de la cama.

Mi mente era como un torbellino de pensamientos, como si hubiera metido una licuadora en mi cerebro y presionado el botón de alta velocidad. ADHD en su máxima expresión. Mientras me ponía una camiseta y unos pantalones, recordé la reunión en la oficina del FBI más tarde. Oh, genial, solo otro día en la vida de un agente paranormal. Como si los informes interminables y los casos inexplicables no fueran suficientes, ahora también tenía que lidiar con las maravillas de la paternidad y los desafíos de las 5 a.m.

-Bien, pequeña terremoto, ¿Qué tenemos en la agenda para hoy?-- pregunté con una sonrisa, tratando de canalizar mi sarcasmo interno hacia algo más suave.

Ella me miró con esos ojos brillantes y llenos de expectativas que me derretían el corazón.

-¡Hoy es el día de la excursión papá! ¡Vamos al zoológico!

Ah, sí, el zoológico. Cómo podría olvidarlo. Era como si cada niño en la ciudad hubiera decidido que hoy era el día perfecto para gritar emocionado y correr como loco entre jaulas de animales. ¿Y quién necesita paz y tranquilidad cuando puedes tener el rugido de un león en estéreo durante todo el día?

Con un suspiro fingido de derrota, asentí.

-Por supuesto, cariño. Vamos al zoológico. Pero primero, necesitamos enfrentar la épica batalla de la cocina y derrotar al dragón del cereal antes de que pueda destruir la paz en el reino.

Ella soltó una risita contagiosa y asintió.

-¡Venceremos al dragón, papá!

Así que, allí estábamos, mi pequeña chispa de energía y yo, enfrentando juntos las maravillas de un nuevo día. Mientras nos sumergíamos en la aventura de preparar el desayuno y enfrentábamos la misión de encontrar dos calcetines idénticos en el caos de la habitación, no pude evitar sentirme agradecido por cada momento. Mi vida estaba llena de misterios, magia y caos, y lo abrazaba todo con los brazos abiertos y el corazón protegido. Porque, al final del día, ser sarcástico, protector y completamente enamorado de mi familia era lo que me hacía ser yo mismo, sin importar cuántos dragones o despertadores gritones tuviera que enfrentar.

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Después de una batalla épica con el dragón del cereal (también conocido como caja de cereales resistente), logramos sentarnos finalmente a desayunar. Mientras mi hija devoraba su cereal con la velocidad de un tornado hambriento, aproveché un momento para observarla. No importaba cuánto caos trajera consigo cada día, ella era mi chispa de luz constante, el recordatorio viviente de que la magia existía en las formas más inesperadas.

-Oye, papá-- dijo de repente, mirándome con curiosidad a través de su tazón de cereal, --¿alguna vez has visto un unicornio de verdad?

Su pregunta me hizo sonreír. La mente de un niño puede saltar de los dragones a los unicornios en cuestión de segundos.

-Bueno, cariño, los unicornios son criaturas muy especiales. Algunas personas creen que existen en algún lugar, mientras que otras piensan que solo viven en historias y leyendas.

Ella asintió, contemplativa.

-Si los unicornios son reales, quiero encontrar uno cuando sea grande.

La idea de mi hija persiguiendo unicornios en el futuro me sacó una risa suave.

-Eso suena como una increíble aventura. Si alguien puede encontrar un unicornio, seguro que serías tú.

Después del desayuno y de una lucha amigable para vestirla (porque ¿Quién necesita ponerse calcetines cuando puedes ser una princesa guerrera descalza?), finalmente estábamos listos para enfrentar el zoológico. Salimos de casa, yo con mi taza de café en una mano y mi pequeña aventurera sosteniendo mi otra mano con una emoción palpable.

El zoológico estaba lleno de colores y sonidos, una cacofonía de risas infantiles y rugidos de animales. Mientras caminábamos por los senderos, mi hija señalaba con entusiasmo a cada criatura que veía. Su capacidad para maravillarse ante las cosas más simples era contagiosa, y me encontré observando todo a través de sus ojos curiosos.

Después de un tiempo, llegamos a la sección de los felinos, y no pude evitar pensar en mi esposo, Peter. Él siempre había tenido una conexión especial con los lobos, pero algo me decía que los grandes felinos también le habrían fascinado. Mi mente divagó por un momento, preguntándome cómo estaría lidiando con nuestra pequeña aventura matutina si hubiera estado aquí con nosotros.

-¡Mira, papá, un león!-- exclamó mi hija, señalando hacia una majestuosa criatura que descansaba perezosamente bajo el sol.

-Es impresionante, ¿verdad?-- le respondí, sintiendo una punzada de melancolía mientras recordaba a Peter y las aventuras que habíamos compartido juntos.

Seguimos explorando el zoológico, riendo, aprendiendo y creando recuerdos que atesoraría para siempre. A medida que el día avanzaba, mi hija se convirtió en mi compañera en la búsqueda de la magia en todas partes, desde los tigres hasta los monos traviesos y los coloridos pájaros exóticos.

Finalmente, cuando el sol comenzaba a ponerse y los animales se preparaban para descansar, regresamos a casa, agotados pero llenos de historias para contar. Mientras mi hija se preparaba para la cama, sentí una sensación de gratitud profunda. Cada día podía ser una nueva aventura, una oportunidad para encontrar la magia en lo mundano y compartir esos momentos con aquellos que amaba.

Después de asegurarme de que mi pequeña guerrera estuviera cómoda en su cama, me senté en la sala de estar, dejando que el silencio del hogar llenara el espacio. Mis pensamientos volvieron a mi esposo, a las historias que compartíamos y a las que todavía podíamos crear juntos. La magia estaba en cada rincón de mi vida, y mientras el día llegaba a su fin, me prometí a mí mismo seguir buscándola, protegiéndola y compartiéndola con aquellos que amaba.