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Fuck me here, don't keep me waiting

Summary:

Prompt #6: Louis y Harry son una pareja enlazada de 27 y 25 años respectivamente, se conocieron en una cafetería cerca de su universidad, llevan 2 años como pareja enlazada y están listos para formar una familia, en la actualidad Louis tiene 3 meses de embarazo y comenzó con esos "antojos", pero no precisamente de comida. Harry lo llevó a almorzar a un restaurante para celebrar los 3 meses de gestación que tiene Louis y a este no se le antoja nada del menú, solo se le antoja su alfa.

Notes:

Obra escrita por icarusfreaklt en Wattpad. Tenemos su total autorización para subirla a esta plataforma.

Work Text:

Quince minutos atrás, Louis recibió un mensaje de su alfa, diciéndole que quería invitarlo a cenar para celebrar que había completado tres meses de embarazo y su último control, el cual fue un día atrás, había mostrado que todo iba perfectamente en orden.

Louis le sonrió a la pantalla y se emocionó demasiado, sintiendo a su lobo moverse feliz y haciéndolo sentir patéticamente nervioso y con mariposas en el estómago. 

Harry y él están juntos desde hace dos años, tienen una relación muy sana y casi perfecta. Se conocieron un día que el omega estaba en la entrada de la cafetería de la universidad haciéndole un reclamo a uno de sus profesores sobre el trabajo final, Harry estaba a unos pocos metros y no podía apartar la mirada del hermoso omega que movía sus manos mientras hablaba, demostrando su enojo y frustración con la persona que hablaba. Cuando Louis terminó de hablar o más bien discutir, con el profesor, entró muy enojado dirigiéndose hacia la fila de la cafetería, sin mirar a nadie y desprendiendo feromonas de enojo por donde pasaba. Harry por fin reaccionó y fue hacía la fila también, ubicándose detrás del castaño.

—Hola. —dijo llamando su atención. —¿Te encuentras bien? Tienes la cafetería llena de tu olor de enojo. —dijo eso tratando de que sonara como una broma y tal vez romper el hielo.

—No te importa. —murmuró aún más molesto y se giró ignorándolo. 

—Soy Harry, por cierto.

—Bien por ti. 

Harry suspiró y volvió a hablar, acercándose un poco. El olor del omega lo mareó y su lobo interior se removió con desespero, identificando el olor a limón y vainilla que desprendía el omega, haciéndolo sentir mareado y una conexión inexplicable en ese momento.

—¿No me dirás tu nombre? —se aclaró la garganta, tratando de disimular lo que el olor había provocado en él.

—No.

El omega avanzó y rápidamente ordenó lo que quería para irse, dejando atrás al alfa.

Harry, para suerte de ambos, no se rindió, no estaba en sus planes hacerlo, no luego de sentir lo que sintió con el simple aroma del bonito y gruñón omega. Durante dos semanas estuvo buscando la manera de acercarse a él, les preguntó a dos de sus amigos si lo conocían y poco a poco, hizo que el omega le dirigiera más de dos o tres palabras cada que se veían. Con cada día, Louis era menos gruñón con Harry y encontraba chistosas casi todas sus bromas (que por cierto no eran muy buenas). Así continuaron por un mes y medio, más o menos, hasta que Harry no se resistió más y un día, luego de que salieran a comer en un sitio nuevo cerca del campus, se animó y lo besó, sorprendiendo al omega y haciéndolo temblar bajo su tacto. Desde ese día, no se separaban para casi nada, se enlazaron cuando llevaban ocho meses saliendo, dos meses después de la marca, ambos se graduaron de la universidad y mucho más tarde, se enteraron que Louis estaba en embarazo, empezando así a formar la familia que tanto deseaban en ese momento.

Louis sonrió luego de recordar como inició su relación con su alfa y se preguntó por qué cada que él lo invitaba a cenar fuera se sentía tan nervioso, sabiendo que ya llevaban dos años juntos y esperaban un cachorro. Nunca lo entendería.

Se decidió a tomar una ducha antes de vestirse para esperar a su alfa.

En la ducha, suspiró mientras veía su pequeña panza que recién empezaba a formarse y no era tan visible aún. Al entrar con cuidado y abrir la llave del agua, empezó a pensar en Harry; en lo bueno que era el alfa en todos los sentidos. En esos pocos meses de embarazo, Louis había tenido un apetito sexual impresionante, nunca antes había estado rogando tanto por ser follado y Harry siempre lo complacía, eso era lo bueno. Sabía dónde tocarlo, como hablarle, las posiciones que le gustaban, sabía todo y eso hacía a Louis feliz y desearlo con desesperación cada vez más.

Sin darse cuenta, ya estaba lubricando y con una erección al recordar todas las veces que Harry lo había tomado en ese tiempo y sin poder resistirse, llevó dos dedos a su entrada, mientras que con la otra mano empezaba a acariciar su erección. 

Quince minutos después, Louis salió de la ducha, con una sonrisa en su rostro por lo bien que se masturbó pensando en su alfa, justo antes de ir a verlo.

 

(…)

 

Harry y Louis iban en el auto, hacia el lugar donde cenarían.

Ya habían hablado sobre el día de Harry en el trabajo y sobre cómo se había sentido Louis en el tiempo que no estuvieron juntos. Se encontraban en un silencio cómodo, sólo con la radio del auto encendida, reproduciendo la playlist que habían hecho, donde tenían música del gusto de ambos y canciones importantes en su relación.

Louis cada que quería, se giraba hacia donde iba el alfa conduciendo para observarlo. Harry era el alfa más apuesto que había conocido en su vida. Hace un par de meses había cumplido veinticinco años y Louis siempre que era el cumpleaños de su alfa, confirmaba que con cada año que pasaba, se ponía muchísimo más guapo, si es que eso era algo posible.

El alfa llevaba su cabello suelto (lo había dejado crecer de nuevo luego de haber cometido el terrible error de cortarlo hace un tiempo), tenía una camisa negra doblada hasta los codos, dejando ver los tatuajes de la mitad de sus brazos, un pantalón apretado y unas de las botas que tanto le gustaban y su olor a canela y chocolate amargo estaba por todo el auto.

Louis suspiró antes de hablar.

—Te ves tan hermoso. —susurró, como si quisiera que no lo escuchara.

Harry le dio una mirada rápida y le sonrió, mostrando uno de sus hoyuelos.

—Gracias, omega. —respondió. —Tú te ves perfecto.

El corazón de Louis se aceleró y soltó una suave risa que enamoró aún más al alfa. 

Louis a veces consideraba que para ser un omega de veintisiete años, actuaba como uno de quince cerca de Harry.

Diez minutos después, llegaron al restaurante en el que Harry había hecho la reserva en la mañana. Entraron tomados de las manos y sonrientes.

No tardaron en ser atendidos y ya les habían traído una copa de vino para Harry y agua para Louis. Ambos se encontraban mirando la carta.

—¿Qué vas a ordenar? —preguntó Harry sin apartar la vista del menú.

Si Louis debía ser honesto, no tenía ganas de comer absolutamente nada. Desde que salió de casa y vió a Harry con sus manos llenas de anillos, su cabello suelto y esos pantalones ajustados, no había querido nada más que tener al alfa dentro de él. La comida ahora era lo menos importante.

—No lo sé. —susurró, sintiendo su entrada un poco húmeda, como casi todos los días desde que estaba en embarazo.

Luego de unos minutos Harry ya estaba decidido por lo que quería comer y miró a su omega, esperando que él también lo supiera.

—¿Ya sabes que pedirás?

—No es que… No tengo hambre. —dijo suspirando.

—Lou, debes alimentarte bien y hace rato no comes nada. —Louis se mordió su labio inferior, haciendo suspirar a Harry. —Pide algo pequeño, pero no te quedes sin comer nada, ¿por favor?

Louis soltó otro suspiro antes de volver a mirar la carta con el menú. Él no quería nada de comida, él solo quería a su alfa. Ahora.

La persona que estaba atendiéndolos, tomó la orden cinco minutos después, dejándolos solos. Harry puso una de sus manos en el muslo derecho de Louis haciéndolo estremecer, excitar y desearlo más de lo que ya lo hacía.

Louis sintió como su entrada empezaba a lubricar más y Harry no tardó en percibir el olor e inmediatamente apretó el muslo del contrario.

—¿Por qué estás lubricando? —preguntó en un susurro, cerca de Louis.

Louis se estremeció y se giró para mirarlo a los ojos.

—Te estoy deseando tan mal, justo ahora. —susurró también. —Yo… quiero que me folles, alfa. —dijo lo último llevando una de sus manos a la entrepierna del rizado.

—Lou… —gruñó bajito. —Estamos en un jodido restaurante. Espera a que lleguemos a casa.

Louis soltó un gemido cuando Harry volvió a apretar su muslo y retiro su mano de la entrepierna. 

—Pero… yo te quiero ahora, alfa. No me hagas esperar. —Louis hizo un puchero, de esos que sabía que tenían el poder de convencer a Harry de lo que fuera.

Louis se acercó y dejó un pequeño beso en el cuello del alfa.

—¿Por favor, alfa? —habló contra la piel del contrario, haciéndolo estremecer.

—Omega. —dijo en tono de advertencia y Louis volvió a darle otro beso en la misma zona. —Ve al baño y espérame allá.

Louis rápidamente se puso de pie y con una sonrisa, se fue hacía donde su alfa le indicó. Harry esperó un poco antes de ir tras él. Caminó rápido hacia el baño, esperando que nadie viera la erección que empezaba a marcarse en sus ajustados pantalones.

Cuando entró, sintió el olor de Louis ocupando todo el lugar y fácilmente lo encontró dentro de uno de los cuatro cubículos, que, por cierto, eran más espaciosos de lo que imaginaba.

Sin darle tiempo de nada, cerró la puerta y empujó suavemente al omega contra la pared antes de besarlo con dureza. Louis gimió contra los labios de Harry antes de devolverle el beso y envolver sus manos en el cuello del alfa, haciéndolo gruñir cuando jaló sus rizos tratando de profundizar aquel beso.

—Omega desesperado. —dijo Harry, con la respiración agitada mientras empezaba a repartir besos por el cuello de su omega, deteniéndose en la marca un buen rato. —¿No puedes esperar a llegar a casa? ¿Te gusta que todos se den cuenta que te gusta actuar como una puta esperando a ser llenado y follado por mi pene?

Louis cerró los ojos y soltó un suave gemido, enloqueciendo por las palabras que decía Harry.

—Alfa, por favor.

—¿Por favor qué, omega? ¿Qué quieres?

Harry salió del cuello ajeno para poder mirarlo a los ojos y esperar a que su omega le pidiera lo que él ya sabía que quería.

—Solo quiero que me folles. Aquí. Ahora. —bajó una de sus manos hacia la entrepierna del alfa, donde apretó robándole un gemido. —Necesito tanto sentirte, alfa. Es lo único que deseo en este momento.

Harry gruñó y tomó ambas manos de Louis, levantándolas sobre su cabeza y presionando contra la pared. 

Louis podría desmayarse en cualquier momento.

—¿Quieres que te folle en este baño? ¿Qué cualquier persona que entre pueda escuchar como ruegas y te retuerces como una zorra? Eso eres, ¿no? Una zorra necesitada. —Louis jadeó empujando sus caderas hacia adelante tratando de obtener fricción. —Te hice una pregunta.

—S-sí, alfa. —logró responder. —Soy todo eso. Necesito que me llenes y me folles hasta hacerme llorar.

El alfa volvió a juntar sus labios en un beso aún más necesitado y húmedo que los anteriores. Sus manos empezaron a recorrer el cuerpo de su omega a la vez que lo besaba. Se deleitó apretando su trasero y recibiendo todos los gemidos de Louis en sus labios. 

En rápidos movimientos, bajó los pantalones del omega y luego los suyos. Gruñó y sintió su erección crecer cuando vió que Louis se había puesto una de esas bragas que lo hacían ver ilegalmente sexy y más perfecto de lo que podía ser.

Harry se sentó en el retrete, atrayendo a su omega hacía el regazo, empezando a moverlo para crear fricción entre ambos.

—Voy a follarte, pero no puedes ser tan ruidoso como sueles ser. —anunció Harry mientras bajaba dos dedos a la entrada de su omega y los introducía lentamente. —¿Podrás hacerlo? ¿Serás un buen omega para mí? 

—Si, si, alfa. —respondió asintiendo repetidas veces, desesperado. —Lo prometo. Por favor.

Harry se dedicó a besar el cuello y las clavículas de Louis mientras metía y sacaba sus dígitos de la lubricada entrada de este. Louis gemía y jadeaba bajito, tratando de obedecer a lo que su alfa le pidió.

—Te necesito a ti, por favor. —pidió jadeando.

Sin esperar más y luego de ver esa mirada que Louis solía darle siempre que quería algo, tomó su pene entre las manos, llevándolo a la entrada del omega. Louis impaciente, bajó rápido, no queriendo esperar más tiempo para sentirse lleno y se desplazó sobre todo el miembro de su alfa. Ambos gimieron antes la sensación. Harry al sentirse envuelto por el calor y las paredes del omega y Louis porque por fin tuvo lo que estaba deseando sentir desde hace rato.

—Siempre recibiéndome tan bien. —jadeó Harry, besando la marca.

Louis le sonrió empezando a moverse. Esa era una de las posiciones favoritas de los dos ya que así podían sentirse más, llegar más profundo y disfrutar la sensación. Louis tomó de la muñeca a Harry para dirigir la mano de este a su cuello, sin necesidad de decir que era lo que quería.

Harry entendió y envolvió su mano llena de anillos en el bonito y delicado cuello de Louis.

—Si te sientes mal, me dices para dejar de hacerlo. —pidió y Louis asintió. 

Desde que Louis estaba embarazado, siempre le decía eso cuando el omega le pedía que lo asfixiara un poco.

Harry hizo un poco de presión y eso excitó más a Louis. El omega se empezó a mover más rápido, tratando de llegar más profundo para tocar el punto que lo hacía delirar y retorcer. La mano libre de Harry se encontraba en sus caderas, ayudándole con los movimientos y la otra, continuaba en el pecho de Louis, apretando y disfrutando como el omega ponía los ojos en blanco y abría la boca, soltando suaves y pequeños gemidos ahogados.

En uno de los movimientos, Louis tocó su próstata, y soltó un gemido duro, que hizo eco en el baño y rápidamente cerró su boca, pero sin dejar de moverse sobre el alfa. Harry soltó el cuello de Louis y subió la mano para cubrir la boca del castaño.

—Silencio, omega. —susurró, apretando su mano en la boca ajena. —No quiero que nadie se entere o te vea montándome de esa manera. Solo yo puedo disfrutar de esto, no es momento de gritar como una puta.

Louis asintió, sin detenerse en ningún momento. Harry empezó a impulsar sus caderas hacía arriba, encontrándose con cada salto que hacía el omega. Louis empezó a sentirse muy sensible y sus oídos pitaban debido a la sensación del momento. Sus ojos se pusieron llorosos en un momento y echó su cabeza hacía atrás sintiendo los besos del alfa en su cuello.

—Córrete para mí, muñeca. —susurró Harry en su oído y eso fue suficiente para que Louis se derramara entre ambos cuerpos, temblando y botando lágrimas.

Le gustaba cuando Harry le hablaba sucio y cuando a veces le llamaba “muñeca” o “princesa” mientras tenían sexo. Era una debilidad que descubrió cuando empezó a salir con el alfa.

Segundos después, sintió como su entrada se llenaba con el semen del alfa y como este salía para meter sus dedos, empujando su esencia dentro del agujero del omega. Harry sacó sus dedos y los presionó contra los labios de Louis, dándole a entender que los limpiara y probara su semen y su lubricante mezclados en ellos.

—Fuiste un buen omega, amor. —susurró besando sus mejillas y sintiendo como la lengua de Louis se movía en sus dedos. —No puedo esperar a que nuestro cachorro nazca y te llame “mamá” mientras corre por la casa. —Louis hizo un pequeño sonido alrededor de los dedos de Harry y continuó moviendo su lengua. —Suficiente, Lou. Vístete para irnos a casa. Pediré que empaquen la cena para llevar.

Louis sacó los dedos y se inclinó a dejar un corto beso en los labios de su pareja. 

Ambos salieron y se encontraron con la mesa tal como al dejaron: solo con la copa de vino y el vaso de agua. Harry se acercó a la mesera que los atendió y pidió las cosas para llevar. No los demoraron mucho y pronto estaban ambos en el auto, camino a casa.

En casa, comieron entre charlas luego de cambiarse la ropa por algo más cómodo y que no estuviera lleno de sus fluidos. Luego, Harry volvió a tomar a Louis en la comodidad de su cama, entre sus sábanas, susurrándole lo buen mamá que sería y lo mucho que lo amaba a él y complacerlo cada que él quería.