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desde que te ame nunca se borró tu cicatriz en mi

Summary:

"Ey, te suplico estrellarme en vos
cocinarme lento como Ícaro en el sol
desde que te amé nunca se borró
tu cicatriz en mí "

Notes:

siempre quise escribir sobre estos lokitos asi q los hice cmo lindas lesbianas y asi estamos todas felices !!!! ٩(ˊᗜˋ*)و
un poco de angst, sexo lesbico y comunicación !!!!
los lujitos de la vida y no me toquéis los cojones !!! 🗣️🗣️🗣️
t amo cerati gracias x los títulos

Work Text:

Viktoria pensaba que era tonto ¿Que tenia de especial las fiestas a las que Jayce era invitada? Ya había pasado un tiempo desde que comenzaron a trabajar juntas en el laboratorio, pero Viktoria sentía que su compañera ya no era la misma.

Ella estaba feliz con lo mucho que su proyecto había avanzado, como ambas habían traído la magia a Piltover, pero si era sincera no podía evitar el sentimiento de vacío que se acumulaba en su pecho cada vez que Jayce dejaba el laboratorio para ir a otra fiesta a la que había sido invitada.

Sabía que ese sentimiento era egoísta, Jayce no le pertenecía y no tenía porque pasar todo el tiempo a su lado. Aun así, algo en ella quería que la morena estuviera todo el tiempo cerca, quería sentir sus caricias. Esas manos grandes tocando su hombro en forma de consuelo cuando algo le molestaba, ver su cara iluminada con juventud y asombro cuando lograban resolver ecuaciones erróneas que no las dejaban dormir por semanas. Quería a la Jayce de años atrás que no dejaba el laboratorio y solo estaba para ella.

¿Y qué si era posesiva? Viktoria sabía perfectamente que ese sentimiento que ni ella podía aceptar del todo crecía cada vez más dentro de su pecho. La atracción que sentía por Jayce desde que se conocieron jamás la dejó. Su entusiasmo al hablar, como explicaba las cosas con emoción, como su cara gritaba cachorro mojado cuando algo no le resultaba como quería, su silueta fuerte y confiada, su brillante piel morena, esas manos grandes que podían rodear su cintur-

Debía parar, esto tenía que parar.

Era tarde por la noche. Viktoria seguía sentada en la misma incómoda silla desde que Jayce se fue, su pierna dolía por la falta de movimiento pero ya era algo cotidiano. Escribía en su libreta mientras observaba sus inventos y leía las notas que Jayce había dejado.

En serio debía dejar de pensar en ella a esta hora.

Mientras se concentraba en las piezas frente de ella no se dio cuenta de la puerta abriéndose de golpe y de los fuertes pasos caminando a su dirección.

- Viktoria!!! - Una fuerte voz distrae al fin los ojos de la pálida de las hojas frente a ella y voltea la cabeza encontrándose la razón por la cual ha estado tan distraída estos días.

- ¿Jayce? - La castaña volteó su silla completamente. ¿Por qué estaba aquí? Se supone que Jayce debía estar en esa famosa fiesta que tanto hablaba, debería estar ahogándose en licor caro para poder fingir soportar las voces de millonarios pretenciosos para recaudar fondos, debería estar besando los suaves labios de Mel mientras esta manchaba su camisa con su labial oscuro.

- Sabía que estarías aquí!!! - Dijo la morena con una amplia sonrisa. Su rostro estaba de un rojo leve y se notaba como su ropa estaba desordenada al igual que su largo cabello oscuro que solía traer tomado.

- Obviamente estoy aquí, dónde más est- ¿De que habló? ¿Qué haces tú aquí tan tarde? ¿Estás ebria? - Era obvio que estaba ebria. Los ojos de la más alta estaban más caídos que de costumbre, su piel morena se tornaba de un rojo oscuro y no tenía la apariencia impecable que solía llevar.

Estas cosas solo las podía notar Viktoria, ella lo sabía.

- Estoy bien!!….ughh no, voy a vomitar…- La más alta en un movimiento brusco sujeta su peso con una mano contra el escritorio donde Viktoria se encontraba, claramente mareada por el exceso de alcohol.

- Jayce!!! - La castaña se levanta tomando su bastón rápidamente por el movimiento repentino de la morena. Viktoria acercó su mano a los brazos de la más alta mostrando su preocupación por su estado deplorable - ¿Por qué tomaste tanto? ¡Sabes que tu tolerancia es baja! Dios, esto es muy irresponsable de tu part- – La voz de Viktoria es cortada por los brazos envolviendo su cuerpo, abrazándola con fuerza.

- Dios…hueles tan bien…- La más alta escondió su cara en el cuello de viktoria, absorbiendo el olor de su cuerpo en cada respiro. Sus brazos envolvieron la cinturas de la pálida con cada vez más fuerza mientras apretaba sus cuerpos en el borde de la mesa con notas ya olvidadas.

- Jayce…- Viktoria no tiene más palabras (o si tenía pero estas murieron en sus labios con cada pequeño movimiento de jayce) - mmh…- dice la morena claramente no queriendo cambiar las posiciones y alejar su cuerpo de la más baja.

La pálida toma la cara de Jayce con ambas manos y la aleja de su cuello mirándola directamente a los ojos. Sus ojos brillantes y su rostro enrojecido, una vista que solo ella estaba presenciando - oye..ve a dormir, si? - el tono de viktoria era suave y comprensivo porque sabe como se pone Jayce cuando toma unas copas de más - Pero…- dice la morena tomando la mano más pequeña que se encontraba acariciando su mejilla, como si quisiera que esta no se alejara nunca más de su posición actual.

Analizando la vista que tenía enfrente, viktoria baja sus ojos por el cuello descubierto de Jayce.

besos.

labial oscuro.

Mel.

La más pálida hizo una mueca de decepción. Entonces ella no es la única que ve a Jayce así. no es la única que conoce este lado.

no es la única.

- En serio creo que deberías volver con Mel, debe estar preocupada y aun tienes una fiesta que atender. Estoy bien aquí sola…- Viktoria no podía mirar a Jayce a los ojos, no podía aceptar el sentimiento abrumador que los besos de Mel en la piel de Jayce le hacían sufrir. Bajó sus manos de la cálida cara de la morena y volvió a soportarse con su bastón mientras trata de alejarse.

Mientras Viktoria seguía hablando, Jayce bajaba la vista hacia los labios de esta y se preguntaba como nunca notó lo lindo que eran y cómo se sentirán apretados contra los suyos.
Algo se cruzó por la mente de Jayce y sus sentidos borrosos no la dejaron pensar antes de actuar. Viktoria seguía hablando pero a este punto Jayce no escuchaba nada, solo veía los labios de la contraria y su mente se llenaba de pensamientos sucios, en estos momentos agradecía que el sonrojo del alcohol tapaba el sonrojo que estos le producían.

- No pienses que te estoy echando, simplemente digo que no tienes que preocuparte tanto por m- – Nuevamente el discurso que llevaba viktoria fue interrumpido, pero esta vez fue por un pulgar rozando sus labios lentamente mientras la dueña de este la miraba con pupilas dilatadas y labios partidos.

- Nunca noté lo suave que eran tus labios, V…- Jayce soltó esas palabras como si no tuvieran peso, como si no significaran nada. Viktoria solo podía mirarla, Jayce acariciaba su labio inferior con suavidad mientras se acercaba lentamente. Viktoria no podía entender qué estaba pasando ¿Acaso se había vuelto loca? Su pálida piel se tornaba un rosado fuerte y su corazón latía como si quisiera salirse de su pecho, la mano que sostenía su bastón temblaba y aunque quisiera no podía moverse.

- Podría...- La voz de Jayce era ronca y baja. Cada vez que Viktoria pestañeaba Jayce estaba un centímetro más cerca, pero a este punto Jayce estaba imposiblemente cerca de sus labios y la pálida sabía cuáles eran sus intenciones.

Ella lo quería con todas sus fuerzas, pero sabía que nada resultaría bien si lo dejaba pasar.

- Jayce, vete. Ahora. - Viktoria movió la cabeza de la cercanía de Jayce, evitando nuevamente los ojos de la otra. Era agobiante, Viktoria siempre había querido besar a Jayce, pero esta no es la manera. No puede.

Siempre ha pensado que sus sentimientos no son recíprocos, ha vivido años pensando que Jayce jamás la miraría con esos ojos. Viktoria no podría llegar tan bajo como para culminar sus deseos de besarla con el estado en el que se encontraba la otra. Sabe que el alcohol te hace hacer cosas que jamás has querido, te nubla la mente y no te deja pensar.

Viktoria trata de convencerse de esto para no volverse loca.

- L-Lo siento…Te dejaré sola - Jayce se aleja de ella, su rostro perdió la expresión que tenía antes, tornándose en una triste y llena de culpa. Viktoria la miró por unos segundos y su pecho se apretó al igual que su garganta, apartó la mirada rápidamente - Deberías dormir igual…nos vemos mañana…- Jayce caminó por donde entró, dejándola sola nuevamente con pasos pesados y tambaleos leves a causa del alcohol.

 

Cuando Jayce finalmente se había ido, Viktoria dejó caer su peso en la silla y soltó un gran suspiro, como si esto pudiera desatar el nudo que sus sentimientos ataron en su garganta. Se tomó la cara con sus manos y un calor fuerte envolvió su cuerpo, su corazón latía aún más que hace unos segundos y sus ojos se llenaban de lágrimas. Odiaba sentirse así, la hacía sentir vulnerable y débil ¿Como alguien podía ponerla en este estado con tan poco? Había llegado tan lejos por si sola como para mandar todo a la mierda por sus emociones.

Lloró como una niña, ya nadie la podía escuchar, ya nadie estaba con ella.

 

*

 

La puerta del laboratorio se abrió como siempre, de ella salió una mujer morena de apariencia impecable. Con una gran sonrisa y tazas calientes en ambas manos, esta se acercaba a la mesa donde su compañera yacía.

- ¡Buenos días! Te traje tu favorito!! - La morena se acercaba rápidamente a Viktoria como un perro corriendo a su dueño.

- ah, gracias - dijo la pálida con un tono seco, no volteó a verla. Viktoria no había dormido nada. Sus ojos estaban más caídos que de costumbre, rojos e hinchados por las horas que pasó llorando (jamás lo reconocería). Seguía escribiendo cosas tratando de distraerse de su entorno.

De jayce.

Jayce había llegado a su lado y dejó cuidadosamente ambas tazas sobre la mesa llena de papeles. Notó sus ojos hinchados y ojerosos, sabía que Viktoria solía dormir en el laboratorio (o simplemente no dormir y quedarse toda la noche escribiendo y experimentando cosas nuevas) - ¿Dormiste algo aunque sea? - Preguntó preocupada por el claro estado cansado de su compañera - mmh..- dijo la contraria todavía sin devolverle la mirada, claramente evitando a Jayce.

Jayce se quedó mirándola un largo tiempo, parada a su lado sin mover un solo músculo. Algo había pasado, estaba segura de ello. Viktoria solía concentrarse mucho en sus proyectos y no tomarle mucha atención a las cosas que balbuceaba Jayce cuando estaban juntas en el laboratorio, pero sabía que cuando Viktoria estaba realmente enojada la ignoraba completamente y no la miraba a los ojos.

- ¿Estás enojada conmigo? ¿Acaso hice algo? - Jayce se acercó más a la castaña, sus manos apoyadas en la mesa y su cabeza tratando de buscar la cara de la otra.

 

- Deberías dejar de preocuparte tanto - Viktoria se levantó rápidamente tomando su bastón y alejándose de la morena, Jayce sorprendida solo pudo mirarla caminar hacia el otro lado del laboratorio. Sus ojos analizaban la silueta de la más baja, recorriendo esta y mirando su pequeña cintura arquearse para tomar algo. No podía evitar mirarla, Viktoria era simplemente hermosa.

Jayce odiaba que Viktoria se enojara con ella. Siempre era por algo que ella no notaba y Viktoria jamás le decía por qué estaba enojada hasta que era muy tarde y simplemente decidia perdonarla, dejando el tema hasta ahí. La morena se sentía mal por días porque según ella misma siempre trataba de ser muy cuidadosa con sus palabras. Cuando realmente se molestaba por algo que Viktoria hacía, descargaba su ira en otras personas. Jamás se desquitaba con Viktoria, simplemente no podía enojarse con ella.

Jayce se acercó a donde Viktoria estaba, mirándola con sus ojos grandes y brillantes. La morena posó su mano en la espalda baja de la contraria tratando de llamar su atención cuidadosamente - Oye..¿Podemos habl- – Viktoria se dio vuelta repentinamente golpeando la mano de Jayce - ¿Podrías dejar de tocarme? - Viktoria finalmente la miró a los ojos, pero esta vez sus ojos se veían aun mas mojados que antes. Algo en ella de verdad estaba molesta y Jayce solo la miraba sorprendida.

Viktoria caminó lejos.

Sea lo que sea, tengo que arreglarlo. pensó Jayce

 

*

 

- uuughhh…- la pálida seguía sentada en su silla, agotada de pensar tanto. Una fría mano tocaba su rostro mientras dejaba salir suspiros irritados por la situación que pasaba por su mente una y otra vez. “Nunca noté lo suave que eran tus labios, V…” ese maldito apodo y ese tono de voz lleno de curiosidad la hacía volverse loca cada vez que la imagen pasaba por su mente de nuevo.

No podía creer que una mujer tan inteligente como Jayce pudiera soltar palabras así tan fácilmente y no tener remordimiento alguno al día siguiente.

¿De verdad quería hacerlo? No, soy una estúpida por tan solo pensar que Jayce querría besarme. Estaba ebria…pero porque dejaría la fiesta y a Mel solo para venir a mi…? Nuevamente sus pensamientos fueron interrumpidos por una cálida mano tocando su hombro. Viktoria saltó un poco de la silla por la sorpresa, volteando levemente viendo como Jayce la miraba con esos lindos ojos mojados que tanto amaba.

- Viktoria…- Dijo con un tono suave y un leve aire de tristeza. Viktoria sabía lo débil que ese tono la ponía.

- ¿Puedo ayudarte con algo? - Su tono era seco y molesto.
Quería alejar a Jayce como fuera. No podía soportar en estos momentos la confusión que le hacía sentir, no encontraba una manera más efectiva de mostrar lo irritada que estaba por sus señales mixtas que tratándola fríamente.

Pero en un abrir y cerrar de ojos, Jayce había tomado un soporte de su silla y la había volteado completamente para que estuvieran cara a cara, se había puesto de rodillas frente a ella y se había acomodado entre sus piernas mirándola a los ojos, con sus cejas arqueadas y esa cara de cachorro mojado que la ponía tan nerviosa.

- ¿Podemos hablar? por favor, por favor…Dime que hice mal pero por favor háblame, V…- Jayce la miraba con tristeza en sus ojos, su tono quebrándose con cada palabra que salía de sus labios. Viktoria no lo podía soportar, no quería hablar del tema ni darle cara a esto.

- Jayce, párate por favor…- La más pequeña dejó salir un suspiro y cerró sus ojos - No, no hasta que me digas que pasó - Jayce no rompía el contacto visual, la miraba directamente tratando de buscar en los ojos de Viktoria lo que realmente sentía.

Viktoria finalmente la miró, encontrando esos ojos. Acomodando su mano en la mejilla de la contraria le sonrió levemente, aunque sabía que esa sonrisa no llevaba nada de felicidad en ella - Si no quieres decirme, por lo menos dime que puedo hacer para compensártelo…por favor - La morena no se cansaba de rogar, moviendo su cara lentamente tomó la mano que acariciaba su rostro y presionó un beso en la palma.

- N-No puedo. Por favor párate Jayce…- La pálida cara de viktoria se tornó un rosado fuerte. No quería mover su mano de donde la morena se encontraba dejando besos, cada vez temblaba más y sus ojos se mojaban advirtiendo las ganas que tenían de llorar sin control.

Jayce tomó la pierna mala de Viktoria suavemente, la abrazó y se quedó ahí sin tomar en cuenta las plegarias de esta para que se parara de donde estaba tan cómoda. Se cansó, no podía seguir soportándolo - Jayce, arriba. Ahora - Su tono dejó de ser suave y suplicante tornándose en uno fuerte y dominante, sabiendo que Jayce no tendría otra opción más que obedecer.

Jayce sin pensarlo más se levantó, Viktoria imitándola - Mira…es tarde, yo terminaré las notas y simplemente trabajemos como siempre mañana - Viktoria dejó el tono fuerte y levantando su cabeza encontró nuevamente los ojos tristes de Jayce. La pálida tomó la mano de la otra y la apretó levemente - Ve a dormir…- le dio una última sonrisa antes de romper el contacto visual y empezar a soltar la cálida mano que apretaba la suya.

Viktoria estaba soltando la mano de Jayce cuando la otra la tomó con fuerza levantándola bruscamente para que sus labios se encontraran en un rápido beso.

Viktoria quedó sin palabras. Sus labios comenzaron a temblar y no supo si corresponder el beso o pegarle un puñetazo a Jayce por seguir jugando con sus emociones.

 

Antes de que pudiera elegir Jayce ya se había alejado - MIERDA!! LO SIENTO TANTO VIK- YO-YO NO SE QUE ME PASÓ, JURO QUE NUNCA SE VA A VOLVER A REPETIR NO ME REPORTES POR FAVOR LO SIENTO TANTO - Jayce seguía hablando y hablando mientras viktoria solo la miraba, seguía en un completo shock. Entonces Jayce si quería besarla, su sonrojo y su forma de trabarse al hablar por los nervios se veían muy reales como para ser una broma.

Quizás lo dejaría pasar por el momento.

Mientras Jayce seguía suplicando su perdón, Viktoria la tomó de ambos brazos atrayéndola hacia abajo para chocar sus labios una vez más. Esta vez fue correspondido con desesperación convirtiendo ese tierno beso en algo más impaciente y salvaje. Las manos de Viktoria exploraban la espalda y los hombros de la otra mientras que esta recorría cada rincón de la pequeña cintura que tenía a su disposición.

Suspiros y jadeos llenaban el silencio de ese laboratorio, Jayce tomaba la camisa que llevaba la otra dentro de su pantalón y exploraba la piel ahora expuesta haciendo que Viktoria soltara un sonido de sorpresa mezclado con placer. Viktoria tenía saliva manchando su mentón por la intensidad del beso, a este punto le costaba respirar haciendo que al fin el beso se rompiera dejando una delgada línea de saliva que las conectaba pero mientras Viktoria trataba de recuperar su aliento, Jayce aprovechaba para desabrochar la camisa de la pálida atacando su cuello. Mordía y marcaba cada parte que esos pocos botones desabrochados la dejaban, Viktoria solo podía cerrar sus ojos y dejarse llevar ya que la morena la mantenía quieta apretando su cintura y encerradola entre su grande cuerpo y la orilla de la mesa del laboratorio.

- J-Jayce..ah..o-oye espera…- Viktoria trataba de parar el ataque a su cuello empujando a la otra de los hombros pero Jayce no compartía esas intenciones, seguía bajando, dejando besos, mordidas y lamidas por donde sus labios rozaban - Dije que pararas. - Viktoria ya cansada de no ser escuchada tomó a la otra de la cara apretando sus mejillas con una sola mano alejándola de su ya abusado cuello, la otra soltó un sonido de sorpresa - Limpia ese desorden primero - Le dijo la más baja mirándola con una sonrisa coqueta - Sí señora!! - Jayce le respondió con la misma sonrisa

- Espera…¿Que desorden? - Con una mirada confundida, Jayce veía hacia todos lados buscando lo que dijo la pálida. Viktoria apuntó a la mesa donde se encontraban la cual estaba llena de papeles esparcidos por todos lados - No haremos esto aquí y no me iré con todas esas notas desorganizadas. - Viktoria no titubeo y lo dijo con un tono serio - Sí señora…- Jayce rápidamente se dirigió a la mesa tomando las notas y ordenándolas.

 

*

 

- Mierda…- soltó mientras la mujer frente a ella atacaba su sensible cuello una vez más.

Habían llegado rápidamente a la habitación de Viktoria. Jayce se había ofrecido para cargarla y asi llegaran aun mas rápido, pero el ego de viktoria se negaba a dejarse ser cargada como una pobre mujer indefensa así que ambas caminaron rápidamente (al ritmo que la pierna de Viktoria las dejaba) de la mano, aunque no pudieran besarse en esos pasillos no querían que la calidez que las unió hace unos minutos atrás fuera rota.

La pálida mujer estaba sentada entre una pierna de Jayce, esta manteniendo todo su peso para que la pierna de Viktoria no estuviera incomoda y le doliera más tarde. Aun así, la presión que la gran pierna hacía en su entrepierna la tenía soltando cada vez más patéticos sonidos agudos que la sonrojaban como una adolescente dando su primer beso.

Jayce tenía mucho más espacio que antes. Entre besos y tiradas de ropa, Viktoria al fin se había librado de su camisa y sujetador tirándolos lejos en su habitación, quedándose con su corsé ortopédico y su pantalón (ya desabrochado). Jayce bajó a sus clavículas y mordía cada parte que encontraba, no podía dejar de contar los oscuros lunares que recorrían la pálida piel de la mujer sentada en sus piernas. Mientras bajaba sus manos, encontró la cintura que tanto le gustaba tocar y algo pasó por su mente. La contextura de Viktoria siempre había sido muy delgada, el hecho de que sus manos podían tapar el hombro completo de esta la volvía loca. Así que en un movimiento rápido, Jayce notó que si apretaba el medio de la cintura de Viktoria con un poco de presión, sus dedos se podían tocar.

Oh.

Jayce soltó un gemido bajo al notar esto - J-Jayce? - Viktoria dijo sin aliento notando que la morena ya no besaba su cuello como un perro hambriento y en cambio se había quedado callada mirando su cintura - T-Tu cintura…si la aprieto así, mis dedos se tocan…- Jayce arqueo sus cejas y su sonrojo se hizo aún más profundo.

Viktoria sonrió coquetamente - ¿Ah sí? ¿Y eso te excita? - No pudo evitar la risa burlona que se escapó de sus labios. Jayce era un desastre en estos momentos y todo por mirarla, estaba así por ella.

Y solo por ella.

Jayce asintió con la cabeza no siendo capaz de sacar los ojos de donde sus manos se encontraban haciendo presión - ¿Por que no me muestras como te hace sentir en vez de solo decírmelo? - Viktoria dejaba salir su lado dominante y burlón, ahora sabía que esto corrompía a Jayce de la manera más dulce posible. Para sorpresa de ella, Jayce se tomó estas palabras en serio.

En un instante Jayce la había tomado y sin esfuerzo alguno la había puesto bajo ella, acorralándola entre el colchón de su cama y su fuerte silueta. Viktoria la quedó mirando con labios partidos y ojos bien abiertos.

- Eres realmente hermosa - Dijo. Lo soltó como si esas palabras fueran fáciles, como si no tuvieran consecuencias. Viktoria se puso de unos dos tonos más oscuros, quizás es el calor del momento, pensó. Pero algo en ella quería creer que la mujer por la cual ha estado enamorada tanto años de verdad pensaba que era hermosa, con todos los defectos y debilidades que la alejaban del mundo.

Viktoria no respondió, alzando sus manos envolvió el cuello de la mujer encima de ella atrayendo sus labios para culminar otro beso. Quizás pensaría en esto más tarde pero ahora solo quería complacer la calidez que sentía en su vientre.

Jayce finalmente dejó de hablar. Mientras su lengua exploraba todo el interior de la boca de la mujer bajo ella, sus manos trabajan en quitar ese molesto pantalón - T-Tu pierna…- Jayce se veía preocupada, miraba a la otra como si fuera una cosa frágil. Viktoria la volvía loca.
- S-Sólo ten cuidado - dijo la pálida mientras cerraba los ojos. Jayce quitó lentamente el pantalón dejando la pierna de la otra sobre una almohada al igual que su espalda baja - ¿Mejor? - Jayce la miraba con ojos brillantes, la castaña asintió.

Era injusto a este punto. Viktoria estaba casi desnuda y la otra tenía todo puesto, algo tenía que cambiar eso. Mientras Jayce bajaba sus labios y comenzaba a besar su pecho descubierto, Viktoria la apartó con una palma en su frente - Se una buena chica y desnúdate igual, mmh? - Jayce cambió su mirada confundida a una con ojos dilatados y un sonrojo aun mas profundo que antes y solo por esas palabras.

Viktoria iba a usar esa información para después.

Jayce comenzó a desabrochar su camisa rápidamente, pero su desesperación era tan fuerte que no soportó y rompió esta con ambas manos. Viktoria solo la miraba con una sonrisa decorando el desastre que estaba hecha, amaba verla tan desesperada y patética.

Jayce se encontraba solo en pantalones a este punto, pero al momento de cruzar miradas con Viktoria no pudo más y volvió a besarla. La pálida no podía enojarse, estaba igual de impaciente por ser tocada de nuevo. Jayce bajó nuevamente por el cuello de Viktoria, llegando al pecho desnudo de esta.

 

Lunares llenando cada parte de su torso, Jayce acercó sus labios a un pezón de la mujer y comenzó a lamer con suavidad, Viktoria soltaba sonidos agudos y mojados por el contacto repentino. La morena bajó su mano hasta encontrar la calidez entre las piernas de la chica, encontrando un punto de ropa interior mojado. Jayce alejó sus labios de el pecho de la castaña fijando su vista en donde sus dedos exploraban, Viktoria avergonzada tapaba su cara con sus manos.

En movimientos repetidos, bajaba y subía dos dedos por la humedad de su ropa interior haciendo que la otra soltara gemidos cada vez más fuertes - D-deja de molestar, Jayce - Jayce obedeció. Liberándola finalmente de su ropa interior, la morena vio la brillante desnudez entre las piernas de Viktoria - Dios…de verdad eres perfecta - Antes de que Viktoria pudiera reaccionar sus piernas eran arrojadas a los hombros de la otra y la cabeza de esta se hundía en la calidez de su sexo.
- J-JAYCE-! - Sus palabras eran ahogadas en los movimientos de la lengua experimentada de la otra. El placer que sentía era tan abrumador que sus piernas comenzaron a temblar pero la vista de la otra trabajando su interior la mandó a la orilla. Su cabeza tirada hacia atrás y sus manos agarrando las sábanas para buscar apoyo, sus gemidos inundaban cada esquina de su cuarto mientras la otra lamía cada parte de ella

- E-eres una m…m-muy buena chica, Jayce..J-Justo ahí…ah! - Jayce al escuchar esas palabras comenzó a mover su boca más erráticamente, Viktoria inconscientemente comenzó a mover sus caderas en la boca de la contraria buscando su placer. La morena ya sabiendo que era suficiente quitó su lengua y escuchó a la otra soltar un sonido de decepción por la falta de estímulo

- Tranquila…se paciente, bueno? - Jayce besó su mejilla suavemente y comenzó a hacer movimientos circulares en ese punto entre las piernas de Viktoria que la agarró por sorpresa sacándole un gemido agudo y fuerte. Las caderas de la pálida volvieron con sus movimientos rápidos, saltando por la estimulación - J-Jayce…p-por favor..! T-Te necesito den-dentro…- La miró con pupilas dilatadas llenas de una necesidad feroz.

¿Cómo podría decirle que no?

Jayce sintió lo mojada que la otra estaba, pero aun así para ser precavida introdujo un dedo lentamente, moviéndolo suavemente para que la otra se acostumbrara - M-mierda…No voy a romperme J-jayce…Ve por ello - Jayce, nuevamente, obedeció.
Introduciendo dos dedos, comenzó a sacarlos y meterlos en movimientos que al principio fueron lentos para luego transformarse en rápidos y crueles.

- J-Jayce! Mier-Mierda!!! sigue sigue así!! - Los ojos de la pálida se fueron hacia arriba, cerrándolos bruscamente. Lágrimas se asomaban en la orilla de sus ojos, sus cejas arguedas y su cuerpo lleno de sudor de un color rosado oscuro por todas partes. Jayce la miraba como si fuera una obra de arte.

- E-Estoy cerc-cerca!!! - Viktoria echó su cabeza hacia atrás, la morena aprovechó para besar su cuello una vez más, sus dedos moviéndose más rápidamente y siendo acompañados por su pulgar moviéndose en ese punto abandonado mas arriba de donde sus dedos entraban y salían. Jayce encontró sus labios y les dió un beso suave, lleno de pasión.

Dos movimientos más dentro de Viktoria fueron suficientes como para ser arrojada a la orilla y venirse con un gemido/grito, mojando la mano de la morena y temblando bruscamente. Jayce sonrió para sí misma y besó nuevamente su mejilla.

Cuando Viktoria se recuperó, su pecho subía y bajaba ya más tranquilo, miró como Jayce la veía con una sonrisa - ¿S-Se te perdió algo? - le dijo la otra cerrando sus ojos
- ¿Acabas de venirte en mis dedos y me dices eso? - La otra se rió torpemente
- Cállate…Necesitamos ir a c-cercanos - Dijo Viktoria tratando de pararse pero siendo arrojada nuevamente a la cama - Hey! tranquila ya nos sequé - La otra la miró con confusión ¿De dónde había sacado para limpiar el desastre? - Jayce…Te juro que si me limpiaste con mis sabanas te voy a asesinar. - Dijo la otra con un tono serio
- Claro que no!! use mi leng- – Viktoria sonrojada y avergonzada cortó a Jayce envolviéndola con sus brazos, acercándola hacia su pecho y abrazándola fuertemente, Jayce volvió a reír y rodeó la cadera de la otra cerrando sus ojos finalmente.

Las dos se durmieron así.

 

*

 

Había pasado un mes. Un mes desde que no hablaron del tema.

Las dos eran mujeres ocupadas, normalmente cuando estaban en el laboratorio si intercambiaban palabras pero Viktoria notaba como Jayce ya no se acercaba y le daba pequeñas caricias o siquiera le dirigía la palabra más de diez minutos. De igual manera, ninguna tenía tiempo como para hablar de sus emociones, pero aun así, Viktoria sí tenía todas las intenciones de que esa noche significara algo más que una aventura de una sola vez.

Jayce era diferente, diferente a todos esos hombres que traía a su habitación de la academia para liberar un poco de estrés y luego nunca más llamarlos. Jayce era dulce, precavida y siempre estaba atrás de ella buscando ayudar.

Viktoria no quería que las cosas quedaran así, pero no quería humillarse como cuando era una joven de Zaun caminando por las calles del gran Piltover.

 

Jayce al fin tenía el día libre, no tenía excusa para salir del laboratorio y dejar sola a Viktoria como lo había hecho este último mes. Viktoria se preguntaba si en sus días de ausencia iba a ver a Mel.

Ambas mujeres estaban solas en el laboratorio, en completo silencio. Viktoria trabajaba con sus lentes de protección y Jayce le daba la espalda al otro lado del laboratorio escribiendo cosas en su libreta.

El silencio se notaba demasiado.

Jayce finalmente se levantó de su silla, llamando la atención de Viktoria la cual no se movió de donde estaba - Quizás es mejor si trabajo desde casa, no me siento bien - Jayce dijo con un tono que Viktoria jamás había escuchado. No podía seguir soportándolo ¿No eran lo suficientemente maduras como para ignorarse y evitar hablar del claro muro que las separa?

- Adiós, Viktoria, Nos vemos mañana - Jayce tomó su chaqueta de la mesa donde viktoria estaba trabajando, no esperando respuesta la miró unos segundos y comenzó a caminar a la salida

- ¿No significó nada para ti? - La pálida lanzó sus palabras, llenando el silencio del laboratorio

- ¿Disculpa? - Jayce se volteó - O quizás eres muy cobarde como para decirme que no me quieres ver más y no sientes lo mismo. Hazme entender, Jayce - Viktoria se levantó tomando su bastón y caminando hacia donde la morena estaba parada

- Puedo pedirle al profesor que me cambie de laboratorio si no me quieres ver más, pero no mezclemos nuestros problemas con nuestro trabajo - Viktoria la miraba a los ojos, su tono trataba de ser fuerte y seco, pero se quebraba con cada palabra.

- ¿De qué hablas? ¿Cambiarte de laboratorio? - Jayce no procesaba todo lo que Viktoria le decía y esta estaba claramente molesta por el tono indiferente de sus palabras - Jayce, por favor no te hagas la tonta conmigo porque sé perfectamente que no lo eres - dijo la otra soltando una risa irritada.

- Confundí las cosas. Claramente esa noche no significó nada para ti pero…para mí sí, ese es mi problema. No quiero que mis sentimientos compliquen más nuestra situación solo…solo hablame, dime que no quieres nada conmigo y lo dejaré así. - El tono de la pálida se quebró al igual que el contacto visual, sus ojos se mojaron y Jayce vio como una lágrima cayó por la mejilla de la mujer en frente suyo.

¿Cómo pudo ser tan tonta?

Jayce atrapó la cintura de la pequeña mujer y juntó sus labios para darle un cálido beso, con su otra mano acaricio su cara y quitó sus lágrimas. Viktoria no correspondió el beso y la alejó.

- No, no Jayce. No quiero seguir confundida, necesito que me hables - Viktoria daba pequeños golpes al pecho de la mujer que la envolvía con fuerza.

- Lo siento tanto, V…Soy una tonta, no supe como correr a ti después de esa noche. No entendía lo que sentía y me aislé pensando que tu querías que fuera todo algo de una sola vez. He..he estado enamorada de ti hace tantos años y todo fue tan rápido que no supe como decírtelo antes - Jayce acarició la mejilla suave de Viktoria mientras le sonreía a esos ojos ámbar.

- No quiero que seas algo de una sola noche y no quiero que te vayas de mi lado, Vik -
Viktoria no sabía que decir, todos sus miedos y pensamientos eran solo parte de su imaginación. Si era recíproco después de todos estos años. Viktoria alzó sus manos, besando a Jayce una vez más, Jayce no necesitaba más palabras que eso.

Cuando se separaron, se miraron a los ojos y se rieron como adolescentes enamoradas.

- ¿Qué pasará con Mel? - Viktoria recordó la existencia de la linda consejera. Aunque sus celos le nublaron la mente, Viktoria jamas podría ser la otra mujer, eso la rebajaría como persona y lastimaría a Mel.

- Oh no te preocupes, ella está en una relación suuuper secreta con una mujer que conoció hace no mucho…¿Cómo se llamaba? Sevi…Sevika! - Jayce soltó un secreto que Viktoria sabía que era GRANDE como si nada.

- ¡¿SEVIKA?! ¡¿LA MANO DERECHA DE SILCO?! - Viktoria se sintió en un peligro inminente al conocer esta información.

Ambas mujeres se miraron con el mismo nivel de shock.