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Camino hacia al altar

Summary:

Skipper recuerda todo lo que ha tenido que soportar para llega a este punto de su vida, todo lo que soporto por ver feliz a Julien.

Nada arruinara este día.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Skipper gruño al ver su figura en el espejo, no era la primera vez que usaba Smokin, pero este no era cualquier traje.

—Yo creo que te ves bien Skipper – Private comentó dando un pequeño paso hacia adelante, él también vestía un traje tan elegante como el de él.

En seguida el capitán le dirigió una dura mirada que lo hizo retroceder, realmente no quería estar en esta situación, ya había pasado por esto antes y sabía lo tedioso y aburrido que era estar haciendo esto, además sabiendo los gustos de Julien seguramente sería algo enorme, ostentoso y con un montón de personas.

Pero no era su culpa, la culpa era de Marlene y Private, aún recuerda ese maldito día.

 

—Esperen, ¿No quieren una boda?– Marlene habló mirando a Skipper.

—Es mucho trabajo– él respondió con simpleza dejando una carta sobre la mesa.

—La parte de la fiesta suena divertida pero todo el sermón…– Julien hizo una pequeña mueca. —No voy a pasar por eso– se inclinó mirando las cartas de Maurice quien rápidamente las cubrió en su pecho, Julien hizo un pequeño puchero.

—Ay vamos chicos, será algo muy bonito, vestidos, las damas de honor, el ramo… las damas de honor, las fotos, el baile… las damas de honor–

—¿Querías ser dama de honor de esto, cierto?– Kowalski comentó, tomó una carta de el mazo sintiéndose un poco frustrado de no haber ganado y parece que no ganara está ronda tampoco.

—Bueno… – Marlene se encogió nerviosa, jugó con un mechón de su castaño cabello para dejar caer una carta.

—Bueno… sí sería lindo que hubiera otra boda– Private mencionó con una ligera sonrisa, la idea no le disgustaba.

—¿Otra?– Julien alzó la mirada de su interminable número de cartas mirando a Private, que él estuviera enterado, nadie en el edificio se había casado o tenía una relación tan genial y buena como la de él.

—Te lo dije una vez, hace años me casé una vez, boda, vestidos, esas cosas, era joven así que supongo que pensé que sería emocionante – contesto Skipper, no le estaba dando demasiada importancia, su vista estaba en Rico, él sabe que está haciendo trampa, no sabe cómo pero si sabe que los engaña.

—Uno– Rico expresó con una gran sonrisa viendo como el resto se quejaba, de nuevo parecía que iba a ser el vencedor, el único que se mantuvo en silencio fue Julien.

—¿Y por qué a mí no me quieres hacer una boda?– Julien se puso de pie en la mesa, solo para ser el centro de atención pero su mirada estaba puesta en Skipper.

—Pensé que no querías una– comentó Skipper frunciendo el ceño.

—Bueno, no quería una, ¡Pero ahora sí!– gritó el rey aún más molesto.

Skipper rodó los ojos, ¿Iban a discutir esto ahora?, se la estaban pasando bien, aunque Rico estuviera haciendo trampa estaban bien.

—Estás celoso– declaró Skipper sin muchos ánimos de empezar a discutir.

—Bueno… si esa tipa tuvo una boda, ¿Por qué yo no?, no soy tan bueno para ti monja– Julien se agachó en la mesa para tener su cara cerca de Skipper.

Este soltó un quejido y frotó el puente de su nariz.

—Cola anillada… no hagas esto– realmente Skipper no deseaba pelear, las cosas habían ido bien durante mucho tiempo, hace bastante que no discutían.

—No, quiero una boda, una gran boda digna de la realeza– Julien exigió, no sentía justo que solo una persona que ya ni siquiera estaba en la vida Skipper, si tuviera una bonita boda y él solo un papel con dos nombres, hasta Clover tuvo una boda.

Skipper entrecerró los ojos, se puso las manos en pecho cruzadas y lo miró diciéndole un firme “no”. Julien bajo de la mesa, se sentó en el suelo y miró a Skipper de la misma manera, ninguno de los parecía que fuera a ceder, pero Julien, tenía un As bajo la manga, se tiró en el suelo y como si fuera un niño pequeño empezó a hacer un berrinche.

—¡Quiero una boda!¡Quiero una boda!¡Quiero una boda!¡Quiero una boda!¡Quiero una boda!¡Quiero una boda!– Julien gritó repetidamente mientras pataleaba en el suelo.

—Kowalski… opciones– pero no obtuvo respuesta, al girarse y ver la mesa se encontró que estaba vacía, una manera silenciosa de decirle “es tu problema”

Suspiro y miro como el rey seguía pataleando como un niño pequeño, esto le hizo recordar a esa pequeña anécdota que Julien le había contado de como obtuvo a su hermano, claro que Julien exagero, fue Maurice quien le había dicho en secreto que el rey Julien le había hecho un berrinche a sus padres para obtener lo que quería.

Por propia experiencia sabe que Julien no va a ceder en este momento y que si lo deja allí llorando él seguiría aquí mañana haciendo exactamente lo mismo, ya había demostrado que podía ser perseverante cuando se trata de obtener lo que quiere, le quedó claro cuando le llamó gallina y se quedó a su lado cacareando para que cediera a sus juegos.

—Está bien, tendrás tu boda– hartado Skipper cedió, Julien se detuvo con una larga sonrisa y las manos juntas.

—¿En serio?–

—Si… solo cállate – Pidió Skipper.

Julien se levantó del suelo y se acercó a Skipper para besar su mejilla agradecido, Skipper sonrió brevemente, ¿Qué tan malo podía ser?

 

Y ahora aquí estaban, habían volado de nuevo a Madagascar porque Julien insistía en casarse en su tierra natal, a él realmente no le importaba, al menos al principio no le importaba, pero desde que llegó se siente que ha estado rodeado de locos.

Primero tuvo que lidiar con los reclamos de sus suegros, poco había escuchado de ellos por la boca de Julien, no solía explorar mucho su lado familiar y saber que eran peor que el propio rey Julien no hacía más que incrementar su enojo, pero por primera vez en años se trago toda la bilis que quería soltar sobre ellos, solo y solo por consejo de Kowalski, era él su yerno y le gustará o no al menos tenía que darles una mínima de respeto.

Oh, pero esa discusión entre Julien y sus padres lo volvió loco.

 

—¡Es un hombre!– la princesa Julienne recalcó señalando al hombre con ambas manos indignada. —¿Como tendrás sucesores?–

—Vamos gran papi y mami, lo que importa no es el género de mi prometido, sino que nos amamos– Julien expresó posando su mano en su pecho, el lado incorrecto donde estaba su corazón. —¿Cierto monja?–

Skipper forzó una sonrisa en su cara en aprobación, aunque mantenía sus manos firmemente agarrando la tela de sus pantalones con fuerza, casi sentía que rompería la tela de todo el coraje que tenía dentro, o si estos dos sujetos no fueran su familia ya les hubiera gritado diciéndoles que se metiera en sus asuntos.

—Julien– su madre llamó al rey con firmeza. —Ni siquiera parece de la realeza– exclamó la mujer haciendo una mueca de asco mientras lo veía, Skipper dejó caer su sonrisa mostrando un poco de su molestia por tener que soportarlos, algo que igualmente desagrado a Julienne. —Es como un campesino–

Skipper comenzaba a sentir como su sangre hervía, de todas las personas en esta loca isla el era el más decente, ¿Acaso la mujer es ciega?

—Oigan– Julien tomó a su madre y padre de los hombros, una mano en cada uno, los miró con ojos de cachorro y habló. —Hemos tenido nuestros altos y bajo, y jamás les pedí nada… excepto por Brodney– el le guiño un ojo a su hermano mayor que estaba sentado al lado de Skipper, este regreso el gesto no de la mejor forma, hizo una mueca extraña que Julien prefirió ignorar sonriendo de manera nerviosa y regresando su atención a sus padres. —El punto es que todas las cosas que tal vez pude llegar a pedirles fueron pequeñas y está vez es la cosa más importante y grande de mi vida, me gustaría que estén allí apoyándome como nunca lo hicieron–

El príncipe Barty miró a su esposa, le sonrió un poco y ella suspiró resignada, ambos miraron a su hijo quien ensanchó una gran sonrisa.

—Bienvenido a la familia muchacho– el príncipe Barty estrechó su mano unos segundos, le dio una ligera sonrisa y soltó su mano limpiando la en su propio traje sintiendo algo de asco. Detalle que no papá desapercibido para Skipper que sentía que estaba a punto de llegar a su límite.

Había soportado las críticas de estos dos por más de dos horas, después de que Julien anunciara porque regreso de New York, y los hayan obligado a ir a la sala del trono a tener una discusión familiar, quiso escapar pero Julien insistió en que lo acompañará porque era pare de la familia ahora, aunque aún no estaban casados, pero si no fuera porque son sus futuros suegros, dios sabe lo que le haría a ambos.

—Bueno… Tu prometido es guapo y viste con propiedad– mencionó la princesa Julienne. El primer cumplido que le daba a Skipper en toda la noche. —No creo que lleve mucho domesticarlo –

—¿Perdón?– Skipper estaba a punto de soltar algo fuerte hacia la madre de Julien, afortunadamente Julien corrió a abrazarlo diciendo que había conseguido la aprobación de sus padres.

Después de eso escucho como Julien y Brodney chocaban los cinco, ese día Skipper rezó para que la boda fuera lo más antes posible, no duraría mucho así dejando su enojo a raya.

 

—Eh… Disculpen…– Clover había irrumpido en la habitación donde Skipper se había estado arreglando, miro un poco nerviosa a los lados.

—¿Que ocurrió?– Skipper la miro, miles de escenarios vinieron a su cabeza, la mayor parte de esos escenarios involucra a Julien haciendo una tontería, el resto de escenarios era la pocos donde Julien no tenía nada que ver.

—Oh… nada solo… yo– ella jugó nerviosamente con sus manos y miró el suelo mientras sonreía. —Tus hermanos podrían ayudarme con algo pequeñito… nada grave… solo un detallito de nada–

—¿Qué hizo Julien ahora?– Skipper se levantó de su asiento con el ceño fruncido.

—No… no tiene nada que ver con el rey, deberías calmarte, todo estará listo en unos veinte minutos – Clover intentó calmarlo, desde que lo conoció supo lo paranoico que era.

Skipper no confiaba en las palabras, si no podía verlo con sus ojos entonces no estaría tranquilo, pero Kowalski puso una mano en su hombro llamando su atención.

—Rico, Private y yo nos haremos cargo, tú deberías prepararte y relajarte– insistió el más alto con una sonrisa.

—Si, no por nada somos tus padrinos – agregó Private.

Skipper suspiro soltando un suave “bien” se volvió a sentar y miro como sus padrinos de bodas se marchaban con Clover, estando solo sacó un cigarrillo de su saco y comenzó a fumar, lo que sea que esté pasando tiene que ver con Julien.

Él lo sabe. Muy en el fondo lo sabe.

Aquí en este lugar Julien estaba en “su elemento” por decirlo de alguna manera y eso es otra cosa que lo volvió loco, parecía que todos los que vivían en Madagascar estaban locos.

 

Su “despedida de soltero” no había deseado una pero Julien insistió en tener una, aunque él no había deseado que la despedida de soltero de Skipper tuviera alguna mujer stripper o algún otro hombre, por lo que insistió en celebrar las juntas.

Si hubiera sido por el hubiera dejado que Julien tuviera está fiesta, sin el incluido, no era fanático de las fiestas así que lejos de divertirse como el resto de ellos, el estaba sentado en un rincón mirando a su alrededor, Kowalski parecía haber encontrado un amigo tan emocionado en la ciencia como el, ese ermitaño llamado Timo, desde que llegaron ellos dos hablaban horas y horas.

No parecía ser el único que encontró aprobación en este lugar, Rico era aclamado aquí por toda la gente, era su soldado más arriesgado y valiente la mayoría del tiempo, así que alguien que hacía acrobacias aquí y allá era simplemente un ídolo.

Y para su sorpresa Private también había encontrado un amigo tan ridículo como el, ese tal Sabio, tenía conceptos e ideas similares a las de Private así que habían congeniado bastante bien, en su opinión era un hippie, aunque Julien había mencionado que se trataba de un rey con un montón de hombres acostumbrados a la guerra, algo difícil de creer viendo lo suave que parecía ser Sabio. Parecía que en Madagascar hacían rey al más loco.

Pero no le hizo mucho caso, el tipo no se metía con él, él no se metía con sabio.

Después de una hora viendo a la gente bailar y divertirse, él comenzaba a aburrirse, hace bastante que había perdido de su vista a Julien, suponía que estaba en el tumulto de gente, justo en medio de la pista captando la atención de todos los presentes, como a él le gustaba, desearía poder verlo para decirle que ya había llegado a su límite y estaba por irse, pero no parecía haber rastro.

Repentinamente la música se detuvo, pronto lo único que se escuchó fue la voz de Maurice pidiendo que se hicieran a un lado y para su mala suerte Maurice se detuvo delante de él con un pastel de tres pisos, iba decir algo hasta que vio como la tapa de arriba de el pastel se abrió un poco dejando ver los ojos ámbar de Julien, quien a encontrarse con los suyos rápidamente dejó caer la tapa otra vez para esconderse.

—Este es un regalo del rey Julien para usted– Maurice explicó mostrando una forzada sonrisa que rozaba con la incomodidad.

—No…– murmuró Skipper por lo bajo, ya sabía lo que iba a pasar, lo había visto en otras despedidas de soltero y si Julien estaba debajo esto no sería precisamente agradable.

Cómo lo esperaba la parte del pastel se abrió dejando salir un montón de confeti y serpentinas, además de pedazos de merengue y glaseado que cayeron sobre su cara que mantenía su expresión fría.

—¡Hey monja!– Julien dijo agitando sus pompones y moviendo las caderas de un lado a otro sonriéndole coquetamente. —¿No me veo guapo?

Julien estaba de pie sonriéndole, con una corona de plumas de flamenco y un sutil maquillaje; una sombra de ojos dorada tras sus párpados, con las pestañas largas y un sutil color rojo en sus labios. Está vestido con dos cocos sobre su pecho y una pequeña falda en la cintura sin zapatos y adornada con un montón de joyas.

Julien se sonrojo un poco cuando vio a Skipper acercándose, dio un paso hacia atrás pero no había a dónde ir, estaba en el centro de un pastel, Skipper lo sujetó de los hombros y lo obligó a agacharse ejerciendo fuerza sobre su cuerpo para su cometido, tenía la cara envuelta en un rojo color que no sabía si era de enojo o amor.

—Acomoda te la maldita falda– Skipper le ordenó con los dientes bien cerrados casi parecía que se le romperían de toda la presión que ejercía sobre ellos.

Julien se percató de que su falda estaba alzada y la gente había visto parte de su cuerpo desnudo, se la acomodó cómo pudo y dijo pícaramente “celoson”, Skipper lo terminó soltando y alejándose de él molesto. De nuevo Julien se alzó y miró a su gente.

—¿Quién de ustedes sintió atracción por mi?– pregunto al aire y su gente vitoreó emocionada mientras posaba coquetamente. —Lamento decepcionarlos pero ahora soy de ese guapetón – le señaló a Skipper quien estaba en la entrada del bar.

Todas las luces se posaron sobre él, las miradas también, a este punto Skipper estaba en su límite, pero no iba a discutir, sin decir más abrió la puerta y salió azotando la al punto que hizo que la pared que sujetaba el marco se tambaleara.

—No creo que le haya gustado – Clover le dijo al rey Julien por lo bajo. Ni siquiera sabía qué hacía aquí, todos eran hombres en este lugar, pero como siempre Julien insistió en tenerla toda su estadía, antes de que regresarán de vuelta a su propio reino.

Julien sonrió y miró a Clover emocionado. —¿Bromeas?, ¡Lo amo!– expresó.

La pelirroja miró a Maurice y este solo alzó y bajó los brazos diciéndole, “ellos se entienden”.

 

Skipper no quería admitirlo pero Julien si veía bien vestido de esa manera, no se lo diría, ni pediría que lo repitiera, era algo que solo se quedaría con él.

Sin esperarlo él escuchó un ruido tras la puerta, apagó el cigarrillo para levantarse y posarse tras la puerta, podía oír a sus tres hombres hablando.

“El no puede enterar se…”

“Pero si no le decimos”

“E paranoio”

“Rico tiene razón, si lo sabe cancelara la boda, Julien dijo que estaría bien”

Skipper ahora estaba seguro, algo estaba pasando y como él sabía, Julien estaba metido en eso, tomo el pomo de la puerta y la abrió, sus hombres saltaron aún lado asustados, él les dedicó una mirada sería a los tres que no se atrevieron a mirarlo, espero que hablarán pero ninguno dijo nada.

—¿Hay algo que quieran decirme?– cuestionó a sus hombres dándole la oportunidad de hablar.

—Tu moño está chueco– Private comentó acercándose para tomarlo y acomodarlo ante la dura mirada de Skipper.

—¿Eso es todo?– comentó. —¿Pensé que hablaríamos de algo que no debía enterarme por ser un paranoico?– se expresó sarcásticamente mirando a los tres.

Los tres se miraron entre ellos y tragaron su propia saliva con nervios.

—Por supuesto que no– Kowalski se rió nervioso, evadir el tema era lo único que podía hacer en ese momento.

—Kowalski– él dijo su nombre con severidad.

—Oh allí estás – Maurice se acercó empezando a empujar a Skipper. —Ya es tarde, debes estar en el altar ahora–

—Si me das cinco minutos– Skipper pidió.

—No hay tiempo, Julien ya está listo, oh vas a ahora o el va a creer que lo plantaste en el altar– explicó Maurice.

Skipper gruño, miró a sus hombres diciéndoles silenciosamente que esto no había terminado, empezó a caminar por su cuenta mientras Maurice hablaba y él solo lo escucho, aunque su vista se mantenía alerta por si cualquier cosa ocurría a su alrededor, es claro que hay una amenaza dentro y realmente eso ya lo tienen frustrado, dos semanas en esta isla para que el villano de turno aparezca y no lo hace, justo ahora que está a punto de dar el sí es cuando se le ocurre hacerlo.

Se colocó en su posición y miró alrededor a toda la gente que estaba a la espera de el segundo novio, no parecía haber ningún enemigo visible, pero seguramente eso es lo que quiere que el crea.

¿Quién podría ser el sospechoso?

Brodney. El nada agraciado hermano mayor de el rey, tenía noción de que era adoptado pero que una vez por un tiempo limitado estuvo a cargo del reino, ¿Que tal si había disfrutado de esa cucharada de poder y le había gustado?

Los padres del propio rey. Ya habían demostrado su descontento con este matrimonio, ¿Que tal si solo estaban actuando?, hoy, justo hoy piensan deshacerse de él.

El tío de Julien. Ese psicópata le había intentado quitar el trono más de una vez sin importar el bienestar de Julien, él no cree que el amor lo haya cambiado, ¿Que tal (por muy asqueroso que suene) si su esposa tiene un hijo? Un nuevo intento para regresar al poder y poner a su hijo en el trono.

Marlene. Por ella estaba en esta situación y había pasado por mucho, esa chica que había deseado ser dama de honor pero ella debió haber sido más lista y saber que obviamente pondrían a sus familiares y amigos más cercanos en esos cargos, es normal que quiera vengarse.

Mort. Ama al rey Julien, es claro que está celoso.

La hermana de Clover, Pancho, Ted, Willy, Héctor…

Oh por dios estaba en una maldita sala llena de enemigos, todos tienen sus motivos para intentar matarlo o arruinarles este día.

Llevó la mano dentro de su saco, pudo sentir la pistola bien sujeta a su pecho y eso le dio cierto alivio, había soportado mucho y nadie iba a arruinar este día.

La música empezó a sonar, Skipper salió de sus pensamientos y miro la entrada, Julien entró tomado por el brazo de su padre con su traje blanco. Un ajustado traje que se pegaba a su cuerpo; una camisa blanca que tenía un unos volantes en las mangas acompañado de un chaleco color blanco con detalles dorados, un ajustado pantalón blanco de vestir y un velo encima de su cabeza bastante grande que por la espalda tocaba el suelo.

Skipper debía admitir que el rey tenía buen gusto por la moda, realmente se veía bastante bien, pero su cara parecía más de preocupación, mirando a todos lados sin una pizca de disimulo, algo pasaba.

Una vez llegó a su lado Julien le dedicó una pequeña sonrisa.

—¿Qué rayos está pasando?– preguntó Skipper en un murmuró.

—¿Es todo lo que tienes que decir?– el rey no modula su tono, su voz se escuchó un poco más fuerte de lo que a Skipper le gustaría. Por su parte Julien se sintió molesto por no decirle que estaba guapetón, lo dejo pasar, solo está vez.

—Ok amigos, me da gusto tenerlos en esta circuncisión – Ted empezó a decir con una sonrisa alegre.

—Ted, no es una circunsicion, es mi boda– recalcó Julien haciendo un pequeño puchero.

—Agh, se lo advertí a banana, está vez si lo despido– Ted bajó del altar mientras Xixi pasaba a su lado.

Masikura se colocó entre ambos abriendo su libro y empezando a leer algunas palabras, dando un caso típico discurso que Skipper ya conocía, pero había varios cambios que mencionaba a sus dioses del cielo, algunas palabras más y finalmente llegaban a la parte que ellos deseaban.

—¿Rey Julien treceavo, acepta a Skipper como su esposo hasta que los dioses del cielo los separen?–

—Si, si acepto… ¿Es aquí donde beso al novio?– pregunto emocionado dando un par de saltitos, nadie los había visto besándose, pues Skipper era demasiado recatado para darle afecto en público.

—Aún no– Masikura le contestó. —¿Skipper, aceptas a el rey Julien treceavo como tu esposo hasta que los dioses del cielo los separen?–

—Si, acepto–

Los dos se dieron media vuelta para encontrarse, se sonrieron mutuamente, habían pasado por mucho para llegar hasta aquí, el primer enemigo de su relación fueron ellos mismos, negándose el uno al otro y ocultando todo en el fondo de su corazón hasta que finalmente llegó la aceptación de ambos.

Y tras eso decidieron ocultarlo de todos, se veían a escondidas y tenían citas en secreto, hasta que finalmente todo salió a la luz y pese a lo que creían, no fue malo, realmente a nadie pareció importarles demasiado si estaban saliendo.

Finalmente todo estaba donde debía estar.

—Bien, si no hay nadie que se ponga yo…

Justo esa parte hizo que en el comienzo de el altar aparecieran dos hombres, uno alto y bastante delgado de piel morena con cabello castaño y un pequeño bigote sobre sus labios, el otro era alguien que Skipper conocía bien, un hombre más bajo que el anterior, de cabello negro con un mechón naranja y una nariz grande.

Rico, Kowalski y Private se colocaron en posición de combate junto a Clover , los cuatro listos para hacer lo que planearon.

—Hola Skipper – saludo Hans con una sonrisa. Mientras tanto este sujetaba la mitad de un láser.

—Hola Julien– Karl también saludo a su viejo archienemigo. El sujetaba la otra mitad del láser. —Lo siento Julien, pero tu boda no será como la querias–

La gente empezaba a ponerse de pie, murmurando, Julien se veía asustado, Masikura parecía que estaba a punto de salir corriendo y la boda se cancelaba.

A pasar por esto otra vez.

—Todos vamos a …

Dos simples disparos interrumpieron esa frase, uno a la mano de Hans, otro a la mano de Karl. Otros dos nuevos disparos que fueron a las piernas de cada uno, que cayeron soltando el arma que tenían entre las manos soltando un grito de dolor, todos los ojos se posaron en Skipper quien bajó del altar y empezó a caminar por ese pequeño pasillo con alfombra roja.

—Pasé dos malditas semanas soportando a los idiotas de mis suegros– Está vez Skipper dio el disparo al aire.

“Que grosero” se escuchó decir de fondo a la princesa Julienne.

—Dos malditas semanas soportando a toda esta gente que está lunática –De nuevo un disparo al cielo, cada vez estaba más cerca de ambos.

“Creo que me agrada” se oyó decir a Héctor en el fondo.

—Dos semanas preparando esto, aprendiendo un vals, practicando la condenada ceremonia, el estupido discurso que Kowalski escribió, el traje que Private escogió y la maldita preparación de la sorpresa para Julien que organice con Rico–

“Kaboom?” se escuchó decir a Rico.

“No es el momento” respondió Kowalski.

a este punto Skipper se había terminado las balas, estaba parado delante de los dos hombres que se abrazaban por el miedo de el enojo que parecía tener el hombre. Tomó a ambos de la ropa y los atrajo a su cara.

—Otro día estaría encantado de romperles la cara, pero hoy, van a entrar, sentarse y quedarse callados para que vean como me caso, estar en mi fiesta, en mi estupido baile y me dedicarán un lindo y cursi mensaje en el vídeo de la boda y no harán nada o ¡Juro que yo mismo los cortaré en pedacitos! – sin darles tiempo de responder Skipper arrastró a ambos de nuevo hasta delante de toda la gente, dio una patada a Mort y sentó a ambos de manera brusca sobre la banca, ni siquiera le importaba que se estuviera desangrando, ni siquiera le importaba su dolor, pues cuando se quejaron de la manera en que los dejó sobre la banca el solo los tomo de las manos heridas y las apretó hasta que los forzó a callarse.

Soltó a ambos y se colocó al lado de Julien, ya ni siquiera se molestó en limpiar la mancha de sangre en su cara o manos, ni que su peinado estuviera desalineado.

—Continua– ordenó Skipper.

—Ah… Nadie se opone así que yo los declaro rey y… rey de Madagascar, ya pueden besarse–

—Mmm… estás un poco sucio no quieres– Julien no termino, Skipper lo tomó de la cintura quitándole el velo de la cabeza para besarlo, algo que no le disgusto, era la primera vez que Skipper lo besaba en público y está acción salió de él.

La gente aplaudió, era un poco confusa la situación pero ya acaban de ver qué el nuevo rey tenía su carácter, lo mejor era no hacerlo enojar, así que festejaron la unión de ambos.

Skipper se separó de Julien y le dedicó una pequeña sonrisa.

—¿Tienes lo que quieras?– le dijo a Julien, sintiendo como el peso de todo esto se iba de sus hombros.

—Aun falta mi luna de miel– él se acercó coquetamente juntando su cara con la suya, siendo separados por unos escasos centímetros.

Skipper rodó los ojos. —Si, si, primero terminemos con todo el teatro– se enderezó y Julien hizo lo mismo, los dos caminaron por el camino al altar, finalmente estaban casados, con un pequeño contratiempo, pero ahora ya eran esposos oficialmente, además de reyes.

—Por cierto monja, ¿Has pensado en los niños? –

—Un paso a la vez Julien… un paso a la vez– Skipper habló cansado. Por hoy ya había sido demasiado.

Notes:

Hey :)
La idea original era solamente Marlene convenciendo a Skipper y Julienne de tener una boda, aunque no parecía correcto que Julien rechazara la idea de una fiesta y al final se transformó en esto 7-7
Espero les haya gustado:)