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Tiempo en casa

Summary:

Los tres habitantes de la casa escucharon al mismo tiempo el sonido de la puerta principal abrirse, solo para darle paso a una nueva figura entrando a la habitación.

- estoy de vuelta - dijo una voz suave y elegante, con un tono de felicidad imposible de ocultar.

- ¡Papá! - gritaron simultáneamente ambos niños, soltando los juguetes que tenían en las manos y corriendo en dirección al otro hombre.

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Yami y William como una familia.

Notes:

Esto se puede leer como una segunda parte de mi one-shot "Juntos", pero se puede leer fácilmente sin haber leído ese.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

- papá ¿Cuando llega papá?

- te respondí esa pregunta hace dos minutos - responde Yami, sin desviar la vista de su periódico.

- pero papá - se quejo una voz aguda e infantil. Yami desvío la vista del periódico, viendo a su hijo, su piel palida estaba manchada de tierra, su cabello oscuro estaba enredado y sus ojos marrones se iluminaban con un brillo travieso - estoy cansado de esperar.

- no va a tardar mucho en volver, Takeshi - dice Yami, doblando su periódico y acercándose a su hijo - y mejor ve a lavarte esa cara, cuando llegue tu papá vamos a cenar.

- yo me encargo - otra voz se escuchó, y Yami desvío la mirada hacia el otro niño en la habitación. Su piel morena era como la suya, con su cabello corto y blanco haciendo contraste contra su piel, junto con sus ojos morados enmarcado por largas y espesas pestañas negras - vamos al baño, Takeshi.

- ya voy, Aurelian - el niño tomo la mano que le extendía su hermano mayor, y juntos se perdieron en el pasillo de la cabaña.

Yami tomo su periódico, guardandolo en un lugar seguro, sabiendo lo destructivo que podía ser su hijo menor, aunque sabía que esa parte la había heredado de él.

Camina hasta llegar a la cocina, aunque no es Charmy y no podía hacer copiosas y sabrosas comidas en cuestión de minutos, su habilidad con la estufa tampoco era mala, así que Yami debía encargarse de hacer la comida para su ruidosa familia.

Se pone manos a la obra. Su hijo mayor, Aurelian, tenía una dieta balanceada, pero era alérgico a las zanahorias, mientras que su hijo menor, Takeshi, era quisquilloso con la comida, y solo comía ciertas comidas si eran preparadas de maneras muy específicas.

Escucha el sonido de pequeños pasos volver a la habitación, Yami desvía la mirada, viendo a sus hijos distraerse con los juguetes que les compraban o que ganó en alguna apuesta.

Aurelian era bastante tranquilo, le gustaba dibujar y pintar con acuarelas, mientras que Takeshi jugaba con muñecos con vestimenta de guerreros, que se movían simulando una batalla cuando les proporcionaban algo de maná.

Los tres habitantes de la casa escucharon al mismo tiempo el sonido de la puerta principal abrirse, solo para darle paso a una nueva figura entrando a la habitación.

- estoy de vuelta - dijo una voz suave y elegante, con un tono de felicidad imposible de ocultar.

- ¡Papá! - gritaron simultáneamente ambos niños, soltando los juguetes que tenían en las manos y corriendo en dirección al otro hombre.

- ya volví, mis niños - dice entre risas el hombre, mientras es llevado al suelo cuando ambos niños lo abrazan con tanta fuerza que pierde el equilibrio.

- ¡Papá Yami! ¡Volvió papá William! - grita con emoción la voz de Takeshi, enterrado en el costado de Vangeance.

- ya lo ví, mocoso, solo estoy esperando mi turno - se burla Yami, tomando un trapo de la cocina y acercándose a la escena que le llena de calidez el corazón - Hola, esposo mío - saluda, sabiendo que esas palabras siempre hacen sonrojar a Vangeance.

- hola, mi amor - saluda Vangeance, mientras ambos niños lo toman de las manos y lo ayudan a levantarse del suelo.

- ¿Estuvo difícil la misión? ¿O solo querías convertirte en un árbol? - pregunta con diversión, atrayendo el cuerpo de William con una mano, mientras con la otra limpia la tierra en el rostro de Vangeance. Por un momento, piensa en lo gracioso que era que, hace unos instantes, su hijo menor estaba en la misma condición.

- la misión estuvo bien, no es tan difícil defender a un pueblo de los soldados del Diamante - dice William como si estuviera hablando del clima, al mismo tiempo que atrae a su esposo por el cuello.

- ¿Y ya puedo volver a tenerte por completo? ¿O el niño bonito te volverá a asignar otra misión que me separe de ti por otros tres días? - William deja escapar una risita, mientras deja un casto beso en los labios de Yami y escucha los sonidos que hace su hijo menor ante la muestra de afecto de sus padres.

- soy solo para ustedes a partir de ahora - informa, separándose del abrazo de su pareja y levantando entre sus brazos a su hijo mayor. Por un momento, lamenta ya no poder cargar a ambos niños al mismo tiempo.

- ¡Viva! - celebran ambos niños, haciendo que los padres rían.

- hice la cena, así que vayamos a la mesa.

- me iré a lavar, dame un momento - William deja en el suelo a su hijo, y se arrodilla entre ambos niños - ¿Ya se lavaron? ¿O vamos juntos?

- ya lo hicimos, pero podemos volver a hacerlo - se ríe Takeshi, sin querer alejarse de su padre.

- está bien, vamos - Vangeance le extiende la manos a ambos niños, quienes la toman entre sus pequeños dedos y caminan juntos hasta perderse por la cabaña.

Yami los mira alejarse, observa el brillo del anillo de oro que hace tantos años le regaló a Vangeance. Observa como ambos niños aman a su "papá William", que con mucho amor los llevo en el vientre por nueve meses.

Pronto, toda la familia está sentada en la mesa, con los niños hablando de lo que estuvieron haciendo en los últimos tres días y William escuchando con atención.

- ¿Y tú, papá? ¿Que hiciste durante tu misión? ¿Viste a los tíos Yuno, Langris y Klaus o a la tía Mimosa? - pregunta Takeshi, inclinando la cabeza, con sus labios manchados con comida.

- estuve con el tío Yuno, ya que tenía que entregarle el informe de la misión - dice William, limpiando la boca de su hijo - les manda saludos, por cierto.

- papá Yami ¿Vas a tener una misión ahora? - pregunta Aurelian, conociendo el trato de sus padres.

Tanto Yami como William eran caballeros mágicos fuertes y capaces, aunque ya no eran capitanes de los caballeros mágicos, igualmente recibían misiones de sus respectivos nuevos capitanes.

Sin embargo, eran padres, y no querían dejar a sus hijos tanto tiempo solos ni con niñeras, así que llegaron al acuerdo de tomar las misiones de forma intercalada, así cuando uno estuviera en misión, el otro estaría con los niños.

Por fortuna, Asta y Yuno, capitanes de los Toros Negros y el Amanecer Dorado respectivamente, estaban de acuerdo con su decisión y los ayudaban a llevarlo a cabo.

- si, pero salgo en una semana, y no es una misión tan difícil, solo golpear a unos tipos malos que venden cosas que no deben - le quita importancia Yami, mientras toma de copa un vino decente que le regaló Vanessa.

Había dejado de fumar cuando estaba cerca de los niños, pero dejar el alcohol no era una opción.

- ¡Que genial! - halaga Takeshi, sin entender las implicaciones de las palabras de su padre, pero eso esta bien para Yami y William.

- si ya hemos terminado de comer, ahora debemos lavar los platos - indica William, recogiendo los platos de la mesa.

- oye, Doradito, acabas de volver de una misión ¿No quieres ir a bañarte? - interrumpe Yami, evitando que William siguiera haciendo el quehacer.

- pero tú hiciste la cena Yami, lo justo sería que yo lave los platos.

- nosotros podemos lavar los platos, papá - interrumpe Aurelian, jalando del pantalón a William, mientras que con su otra mano sostiene la mano de Takeshi.

- ¡Si! Ya somos niños grandes, podemos lavar los platos.

William duda un momento, pero cuando recibe una mirada de Yami que dice "yo los vigilo", acepta, y dejando un beso en la mejilla a las tres personas más importantes de su vida, se va a bañar.

Yami y los niños lavan los platos, Yami encargándose de lo más pesado y peligroso, como los sartenes y cuchillos, y dejándole lo más seguro a los niños.

Aunque no era famoso por sobreproteger a sus hijos, de hecho, prefería que los niños vivieran aventuras, definitivamente quería que sus hijos tuvieran todos sus dedos en sus manos.

De alguna manera, la pequeña familia termina acostada en el suelo de la sala, al lado de una chimenea que los mantiene cálidos de la baja temperatura de la noche. Hay mantas en el suelo que los protegen del contacto directo con la madera, y aunque hay varias almohadas a su alrededor, Aurelian y Takeshi tienen sus cabezas apoyadas en el brazo izquierdo de William, mientras que el ex-capitan del Amanecer Dorado les lee un cuento con la mano derecha.

Yami, por otro lado, tiene su cabeza apoyada en el abdomen de William, y lo mira fijamente mientras que la melodiosa voz de William entra por sus oídos, y se pregunta ¿Cómo puede leer y cambiar las páginas del libro infantil con una sola mano?

Pronto, la calidez se hace mayor, no de una manera que queme o arda, sino acogiendolos y protegiéndolos, alejando el frío de la noche y de pasados teñidos de sangre.

Yami cierra los ojos, dejándose llevar por el momento y piensa que definitivamente tiene la mejor familia del mundo.

Notes:

Tengo examen mañana ¿Que hago escribiendo un one-shot? No me arrepiento, pero es pregunta seria.