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Summary:

Durante el incidente de Laqua, Amethio es quien rescata a Friede y charizard de aquella caída mortal. Decidido a no perder a nadie más y seguir su propio camino, se vuelca en cuidado de un herido y amnésico Friede mientras el mundo sigue su rumbo.

Notes:

(Arreglado problemas de espaciado xd)
Buenas, el anime me tiene jodida por todo lo sucedido en estos últimos capítulos, tanto que tuve que volcar todos mis headcanon y teorías posibles de la comunidad en un fic humilde.
Esto tenía que estar finalizado hace dos semanas, pero estuve ocupada y vaga. Lo bueno es que está actualizado según el canon presentado del capítulo 92 (Me hizo corregir varias veces lo que ya tenía establecido c:)
Espero que puedan disfrutarlo, ya sea de consuelo mientras seguimos en la incertidumbre como un entretenimiento de “teorías locas que tenía una fan en su momento”. Estaría simpático que al menos algo se cumpliera )?
Headcanon base aplicados: Amethio tiene 18-19 años y Friede 22-23 aprox. Friede sigue siendo un nerd ☝🏻🤓
Advertencias cortas de temas delicados presentes: Luto, estrés post traumático, ansiedad, y un poco de paranoia.
Perdón si hay inconsistencias, se hizo lo que se pudo.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Sucedió demasiado rápido, fugaz como una estrella, una masa borrosa descendía a gran velocidad. 

Amethio solo pudo fijarse en ello cuando los gritos de Onia y Zirc lo sacudieron de sus pensamientos por todos los acontecimientos ocurridos hace tan solo unos minutos.

Recapitulando estaban huyendo de Laqua después que Spinel enardecido utilizó la herramienta que desarrolló para volver locos a los seis héroes y la situación se saliera por completo de control. Por eso se retiró con sus subordinados confiando que los Rising Volt Tacklers podrían ganar tiempo o al menos minimizar el daño con ayuda del pokémon legendario, Rayquaza.

Lo que no esperaba era que después descender del punto más alto de la montaña viera caer algo, le tomó solo instantes darse cuenta de que ese color naranja brillante pertenecía nada menos que a un charizard, y el único ejemplar que había visto en este lugar era el perteneciente a Friede. Sus alarmas se dispararon y reaccionó lo más rápido que pudo para ordenar a corviknight a cambiar el rumbo de vuelo. Debía ayudar.

No había pasado mucho desde que vieron la aeronave ir al rescate, realmente fue un alivio saber que la vía de escape que tenían llegaba justo a tiempo y los pondría a salvo de aquella locura provocada por la codicia humana.

¿Qué había salido mal, entonces?

Zirc y Onia lo trataron de seguir, no obstante, sus skarmory cansados no pudieron seguir el ritmo, así que fueron detrás de él con la esperanza de alcanzarlo en algún punto.

La respiración de corviknight estaba acelerada por todo el esfuerzo realizado en la huida, fueron demasiados kilómetros en tan poco tiempo sumado al cambio de alturas extremas. Amethio sólo pudo suplicarle que aguantase un poco más con palabras de ánimo, y a medida que se acercaban ese pedido, se convirtió en gritos de desesperación al ver que el charizard no caía solo, en sus garras sostenía el cuerpo inconsciente de Friede. Aquel pokémon hacía su mayor esfuerzo para descender con suavidad, pero la velocidad y el cansancio le estaba ganando, el único destino que les esperaba así era un impacto violento contra el suelo.

Amethio no iba a permitir aquello y, como pudo, ordenó a su pokémon para reducir el impacto de la caída a través del control del viento desde abajo, disminuyendo la aceleración. Hicieron lo que pudieron en esos momentos críticos, pero igual la caída fue fuerte, mas no mortal. 

Bajó de su pokémon agotado y cortó el trayecto corriendo sin importarle el esfuerzo para comprobar el estado de Friede y charizard. Era horrible la escena que presenciaban sus ojos, charizard había usado su cuerpo para reducir el impacto y proteger a Friede, sin embargo, ambos resultaron muy heridos. 

Amethio no pudo sostenerse más tiempo y sus piernas cedieron lastimando sus rodillas por la caída en frente de todo ese desastre magullado y sangrante. Trataba de calmarse y pensar qué hacer, debía ser fuerte y ayudarlos, pero no sabía cómo, buscó como pudo su smartrotom para pedir ayuda a Hamber. Necesitaban con urgencia atención médica en medio de la nada misma.

El aparato se había roto en algún punto del combate. 

Los acontecimientos que transcurrieron después solo los pudo percibir como caóticos . Aplicó los primeros auxilios que había aprendido en su entrenamiento como explorer para estabilizar el cuerpo de Friede, y dio toda la medicina para pokémon que tenían a charizard con el fin que aguantara un poco más antes de devolverlo a su pokeball correspondiente. 

Recordaba muy poco el vuelo que hizo al pueblo en busca de ayuda, el lugar estaba sumido en un caos donde quedaban pocos que todavía no habían evacuado. Entre súplicas consiguió que un doctor, quien todavía seguía ahí, atendiera de urgencias a Friede y los llevara en uno de los últimos barcos que quedaban rumbo a tierras lejanas en busca de refugio.

Cada minuto que pasaba sentía que se perdía a sí mismo viendo desde otro punto de vista sus propias acciones, había ocurrido demasiado, perder a su abuelo y ver como Friede y charizard luchaban por sus vidas fue un punto de quiebre demasiado fuerte. Solo fue a descansar cuando ceruledge le obligó a centrarse para comer algo y dormir. Había perdido por completo la percepción del espacio-tiempo y trataba de no derrumbarse en toda la miseria sin mucho éxito.

¿Por qué todo lo que amaba se volcaba en la tragedia? 

♦♦♦

Ya habían pasado varios días cuando miró su nuevo smart rotom con la batería baja, otra vez había olvidado cargarlo por las prisas de visitar a Friede en el hospital donde logró internarlo cuando llegaron a tierra firme, el hombre todavía no despertaba, pero él se había mantenido firme en cubrir la guardia a pesar no ser nada más que un ¿rival?, ¿aliado temporal considerando los acontecimientos que llevaron a esta tragedia? No era nada más que un benefactor que le estaba pagando los gastos médicos privados técnicamente, es lo mínimo que podía hacer. Es lo que su cabeza adolorida por las pocas horas de sueño y estrés le suplicaban: aferrarse a esas dos vidas porque ya no podía permitirse perder a nadie más.

Suficiente tuvo cuando pasaban las primeras horas críticas pensando que Friede no sobreviviría y el miedo de que toda la tripulación haya perecido tratando de huir, no encontraba explicación de qué había sucedido realmente en la nave, únicamente suposiciones más terribles que las otras. Solo pudo respirar un poco mejor al averiguar de casualidad que los tripulantes estaban sanos y salvos, pero poco le duró la felicidad con lo sucedido con los Explorers.

Spinel se había adueñado de la presidencia de los Explorers y había culpado a los Rising Volt Tacklers del incidente. Fue un golpe muy duro ver cómo el legado de su abuelo era ensuciado por ese monstruo codicioso , por unos momentos pensó intervenir y reclamar su posición con ayuda de Hamber, Zirc y Conia, con quienes había perdido contacto por completo, no obstante el instinto de supervivencia lo hizo recapacitar a tiempo. Spinel era capaz de cualquier cosa, demasiado peligroso e impredecible. Nada le aseguraba que se deshiciera de él para tener el camino libre a la presidencia, además tenía a los medios de comunicación comprados. Necesitaba mucha evidencia y aliados si quería hacerlo caer, lo cual no podía tener de momento porque había vidas en juego, era riesgoso meter a sus subordinados y a Hamber en todo el desastre. Debía actuar con cautela y priorizar la seguridad antes que la venganza o más bien, búsqueda de justicia.

—A…

Un jadeo le hizo dar un respingo en la silla incómoda, buscó la fuente identificando que provenía de un confuso Friede. Por fin había despertado. Esto era un gran avance luego de tantas malas noticias. Se acercó y tomó su mano para hablarle, su voz salió temblorosa sin darse cuenta.

—Friede, estoy aquí, estás a salvo.

—Ame..thio — el hombre lo miraba con unos ojos dorados sin brillo alguno, su cuerpo adolorido seguro estaba pasando factura, quizás ver a una persona que solo era un mero conocido y no alguien de su tripulación era desconcertante. 

—Aunque te parezca extraña mi presencia, soy yo, tranquilo, he estado velando por tu seguridad. Voy a llamar a los doctores…— aseguró pulsando el botón designado para llamar a la enfermera informando que el paciente había despertado. Era mejor que los profesionales tomen acción. 

—¿Tú te llamas Amethio?… ¿Quién eres en realidad? ¿Por qué sé tu nombre?

Aquellas preguntas lo golpearon con un impacto que no se esperaba en absoluto, su cuerpo se paralizó tratando de solo procesar todas las implicaciones. Los doctores habían hablado con él sobre las posibles consecuencias que podrían suceder cuando Friede despierte, la amnesia era una de ellas claramente aunque la había descartado cuando escuchó su nombre venir con dificultad de esos labios secos. Con cuidado tomó un vaso y lo rellenó con el agua mineral de su botella para hacerle beber.

—Soy Amethio, un conocido tuyo, has tenido un accidente aéreo y he estado cuidándote desde entonces. Probablemente tengas amnesia por la caída y todo te resulte confuso de momento, de a poco podemos aclarar las cosas —explicó despacio tratando de guardar la calma para no alterar al mayor, debía mostrar seguridad y no hacerle dudar de sus palabras. El agua fue aceptada sin problemas por la necesidad, aunque esos ojos no dejaban de mirarle.

—¿Accidente aéreo? 

La pregunta murió en el aire cuando la enfermera llegó a la habitación a comprobar, no pasó mucho tiempo para que el doctor a cargo también hiciera acto de presencia e iniciara todo el protocolo de evaluación. Amethio quedó relegado a esperar un diagnóstico mientras trataba de asimilar que ahora no solo debía cuidar a Friede incapacitado por las lesiones, sino también con una fuerte amnesia.

A pesar de que quiso seguir hablando luego de la evaluación, Friede ya estaba inconsciente por los sedantes de nuevo, por lo que solo tuvo una conversación con el médico a cargo, dejando de lado la amnesia, el diagnóstico se veía esperanzador, pero igual seguirán con más pruebas antes. Por el momento solo le informó que el paciente mencionó haber trabajado en la empresa Exceed antes de su renuncia y actualmente se encontraba en un periodo sabático.

Fue un punto de partida para ponerse a averiguar en lo que esperaba que Friede volviera a despertar, le tomó de sorpresa aquellos datos, no pensaba que el hombre había llegado a trabajar con su padre. Aunque el verdadero balde de agua fría fue notar que eso había pasado hace tan solo unos años, por lo que la mente de Friede estaba posicionada antes de todos los acontecimientos sucedidos en la fundación de los Rising Volt Tacklers según unía las piezas, no sabía cómo contactar con algún miembro antiguo para confirmar.

Entablar contacto con la tripulación también era difícil, desde que Spinel había metido su cizaña echándoles la culpa del incidente, por obvias razones mantuvieron un perfil bajo escondiéndose para salir del ojo público sin esperanza de reivindicación. Lo único que sabía era que los miembros más jóvenes habían vuelto a su vida normal lejos del escándalo, lo cual sinceramente era lo mejor, ya suficiente tuvieron embarrándose en todo un conflicto terrible a tan corta edad, y más al nivel que terminó escalando.

Aun así le dejaba un mal sabor de boca no informar el estado actual de Friede, ¿con qué cara les diría que su amigo estaba en el hospital sin recuerdos de todas las aventuras que convivió con ellos? De momento esperaría a que se estabilizara más, ya había recibido la sugerencia del doctor de ir lento con la información que se le daba para no alterarlo, debía ser cauteloso con lo que le decía y no exponerlo de golpe a sucesos que podrían resultar tediosos de procesar. Sumando que la presencia de Spinel seguía siendo peligrosa, podría fácilmente aprovecharse de la situación. Apenas consiguiera que le dieran el alta médica, sacaría a Friede del hospital para llevarlo a un lugar mucho más seguro.

Recién al día siguiente tuvo la oportunidad de entablar una conversación. Había llegado con un ramo de flores discreto por recomendación de una enfermera, no sabía mucho del gesto que se le tenía a las personas hospitalizadas, pero según le explicó la mujer, ver algo tan bello como unas flores entre todo el ambiente lúgubre y desolado de la habitación del hospital era lo ideal para levantar los ánimos. Siguiendo ese consejo junto a las recomendaciones del florista, al final terminó llevando unos lirios blancos y un jarrón pequeño donde colocarlas después.

—Hola, Amethio… —la suave voz de Friede lo saludó y le dio la leve esperanza que haya recobrado su memoria, pero su expresión de intriga e interés mató esa idea. 

—Buenos días, Friede, ¿cómo amaneciste? —inició conversación mientras dejaba sus cosas y ubicaba con cuidado las flores en el jarrón antes de dejarlas en la mesita junto a la ventana.

—Me sigue doliendo hasta la existencia misma y me aburro, te he estado esperando para tener más respuestas, las enfermeras no son para nada conversadoras aquí. ¿Esas flores son para mí?

Al menos sonaba animado y con la curiosidad despierta, eso era bueno.

—Lo son, si tienes alguna preferencia solo dime y veré si entra dentro del reglamento de hospital para traértelas —respondió calmado, se tuvo que leer toda una hoja de especificaciones de las flores permitidas, incluso había un apartado de colores, jarrones y tamaños.

—Qué detallista, a pesar de ser tan serio, me gusta. Nunca había recibido flores de parte de otro chico —esa respuesta inocente caló en Amethio, Friede siempre se burlaba de lo serio que era y cómo le gustaba eso de él aunque sabía que solo lo decía para molestarlo, dudaba que el hombre tan siquiera esté interesado en corresponder los estúpidos y conflictivos sentimientos que guardaba dentro suyo, seguro ni le interesaban los hombres.

—Supongo que estás consciente de tu amnesia y que no puedo darte toda la información de golpe, así que vamos poco a poco con presentaciones. Soy Amethio, nos conocimos hace casi un año aproximadamente —se presentó solemne mirándolo a los ojos en busca de demostrar su sinceridad, debía asegurarse que Friede lo viera como persona de confianza lo más pronto posible.

—Eso fue muy pobre de información, no me dice nada de nuestra relación. La duda que me pica ahora es que estoy internado en un hospital que claramente es muy caro y, aunque no me lo han dicho todavía, estoy probablemente en Alola —la deducción cayó en medio de la habitación, la expresión de desconcierto y ganas de preguntar se hicieron notar enseguida en el chico—. Lo sé por los pokémon que pasan frente la ventana, mi rango de visión no es mucha, pero las especies que conviven se alinean a la fauna nativa de Alola.

—Parece que conservas tu inteligencia. Actualmente estoy pagando tus gastos médicos y efectivamente estás en Alola —confirmó con un suspiro, esperaba que solo fuera esa la información que Friede haya conseguido, debía limitar el flujo de información, había pagado muy bien al hospital para tener la privacidad total, tanto para que Spinel no se entere de su ubicación como que Friede no sepa en manos de quien realmente está.

—¿Eres alguna especie de sugar daddy o el accidente lo causaste tú y ahora te sientes responsable? Mis últimos recuerdos me posicionan en Kanto —a pesar de lo que decía el hombre no había una burla en su voz como tal, aunque lo primero de la frase le hizo dudar mucho.

—Retiro lo dicho, tienes una nuez en vez de cerebro —cruzó sus brazos de inmediato enojado por ser colocado en esa categoría y más insinuar que fue el causante del accidente tan terrible. Se le habían ido las ganas de responder más dudas y por lo visto Friede entendió su error cambiando el tema de inmediato.

—Entonces este “accidente aéreo”... ¿sucedió cuando estaba montado a lomos de charizard? ¿Él está…? —el ambiente cambió de golpe por esos cuestionamientos, se sorprendió que recordase a charizard de por medio, quizás tenía fragmentos confusos de lo ocurrido.

—Está vivo, no te preocupes, tampoco está en las mejores condiciones posibles, pero se recupera considerablemente, quizás necesite fisioterapia como tú en su momento… Fue quien te protegió de la caída —respondió con sinceridad, al ver cómo Friede se quedaba mirando la nada mientras suspiraba, le dio un poco de incomodidad dentro suyo, no quería verlo así, quería tomarle de la mano, abrazarlo y consolarlo, pero no debía, no le correspondía esas acciones.

—Comprendo, me has quitado de encima un gran peso, ¿puedo verlo?

—Está en otra zona siendo atendido, pero veré cuando puedo traerlo. Probablemente salga antes de alta que tú —contestó rápidamente, tendría que hablar después con el enfermero que contrató como encargado para cuidar de charizard en el pabellón médico de los pokémon, quizás podía pedirle algunas fotos. 

Lamentaba mucho no tener a Zirc y Onia a su lado para poder gestionar todo el desastre médico, hubieran sido un buen apoyo emocional, no obstante ya no quería involucrarlos en una lucha llena de riesgos y responsabilidades que no les correspondía.

—Ya veo, espero no estar tanto tiempo aquí, el hospital se vuelve aburrido muy rápido, preferiría mil veces estar echándome una siesta bajo un árbol en un buen campo abierto —la nostalgia se sentía en su tono, Amethio tendría que lidiar ahora con una persona amnésica y herida que no podía quedarse quieta mucho tiempo en un mismo lugar.

♦♦♦

Los días siguientes fueron un poco complicados al tener un diferente enfoque, Friede se recuperaba favorablemente, pero como habían previsto la amnesia y personalidad del hombre no ayudaban mucho, retenerlo y mantenerlo entretenido era el reto. Amethio había aprendido mucho de él al probar diferentes métodos, algunos recomendados por los doctores para estimular la memoria y otros eran para servir de mero entretenimiento.

Entre todo ello destacaba los juegos de trivias que habían empezado, la memoria de Friede era impecable en recordar datos sobre pokémon, solo había pocos donde dudaba, pero no tardaba en acordarse y dar más datos. Amethio no pudo disimular su asombro cuando el hombre daba casi una charla sobre una misma especie, sabía que era un profesor pokémon a primeras, pero nunca lo había visto en acción todos aquellos conocimientos en profundidad. Su capacidad de organizar la información, su manera de simplificar para que pudiera entender sin entrar en demasiados detalles técnicos, era simplemente increíble. Muchas horas pasaron volando, solo hablando de lo que le apasionaba, Amethio escuchaba en silencio y preguntaba cuando era necesario. Su charla favorita fue cuando profundizó en ceruledge y corviknight, había aprendido cosas que nunca había imaginado y le encantaron las teorías que tenía Friede acerca de los pokémon fantasma, hasta tuvo la oportunidad de escuchar su tesis, aquella que había maravillado a su padre y logrado darle un puesto en la empresa en su tiempo.

Dentro de ello trató de meter lentamente información de los pokémon que sabía que estaban en la nave o pertenecían a la tripulación, Friede tenía sus pequeños avances soltando datos que no recordaba haber estudiado y, por lo tanto, lo había adquirido en los últimos tiempos. Fueron buenos avances dentro de lo que cabía y debían celebrar el logro.

El momento más tenso jugando fue la presencia de pikachu en la trivia, era doloroso ver a Friede sabiendo tantos datos de comportamientos de su antiguo compañero mientras había contradicciones a la naturaleza normal del pokémon, no entendía cómo un pikachu podía volar y tener alergia a que lo llamaran bonito. Pararon de inmediato para no forzarlo más al detectar cómo le dolía la cabeza.

Faltaban solo unos pocos días de la posible alta médica cuando le permitieron dar un paseo junto a Friede en los jardines del hospital, era su momento ideal para la sorpresa que le tenía planificada, así que alistaron las cosas para salir. Sin embargo, la idea inicial fue solapada con un pequeño y gran inconveniente que le ponía su mente.

Empujar la silla de ruedas se sintió extraño y casi ajeno, no pudo evitar recordar a su abuelo postrado en aquel asiento, Friede había notado su silencio excesivo y comenzó a hacerle charla mientras iban recorriendo el sendero. Trataba de no perderse en esos recuerdos.

Los jardines eran preciosos, un área despejada para que los pacientes pudieran tener un respiro de aire fresco y deleitarse con la belleza de la naturaleza. La vegetación estaba controlada y muy cuidada, hasta había varios pokémon de asistencia tanto como apoyo emocional como de auxilio en caso de que alguien no se sintiera bien y necesitara volver a su habitación. 

En ese lugar por fin pudo abrirse y contar lo que más pesaba en el corazón. El tema había surgido de casualidad, Friede era perspicaz al notar su incomodidad con la silla de ruedas y había hecho un comentario sutil al respecto. Era la primera vez que hablaba de su abuelo a alguien más después de su muerte, solo lo había comentado un poco con sus propios pokémon, se había volcado al cuidado de Friede buscando no pensar en lo ocurrido aquel día y cuando estaba en la soledad del hotel se abrumaba en la culpa.

No entró en tantos detalles de lo que sucedió para no sobrecargar a Friede de la información de aquel incidente, pero si se volcó emocionalmente de todo lo que había reprimido en esas semanas: el dolor que provocaba su pérdida, el tiempo que no pudo aprovechar para pasarlo más junto a él, el cómo se arrepentía de no haberse dado cuenta antes del estado mental de su abuelo para poder intervenir a tiempo, quizás si buscaban ayuda a tiempo, si no le hubiera seguido el juego para tratar de buscar su validación y no terminar siendo una decepción como su padre. Había tantos conflictos internos que todavía ardían a pesar de la resolución que tuvo su abuelo, donde se arrepintió de todo y le pidió que siguiera su propio camino.

Aunque tenía su convicción marcada de recorrer su propio camino, el miedo era inherente al ser humano, lo hacía dudar y le clavaba en sus momentos más vulnerables, cuestionaba su accionar y temía estar repitiendo sus errores del pasado.

¿Yo no debería estar haciendo más?

La voz de Friede fue un bálsamo a todo el dolor que lo quemaba por dentro, había escuchado por completo su dolor y ahora lo consolaba con cuidado, a pesar de la distancia física que tenían se sentían más cerca que nunca. Sus palabras no buscaban minimizar su dolor, sino reconocerlo como algo consecuente en todo el conflicto que estaba viviendo, además de señalar que reprimir sus sentimientos no era lo más correcto, por más que lo estaba haciendo por una causa noble como no estresar más a una persona amnésica solo se dañaba más, siempre era una opción hablarlo, obtener consuelo, validación u otro punto de vista de algo que uno le da mil vueltas, quizás el simple hecho de sentirse acompañado en el duelo podría ser suficiente.

El chico no tuvo de otra que darle la razón en sus adentros, se notaba que el hombre sabía de lo que hablaba, y más cuando el ligero comentario de que era huérfano fue soltado, Amethio no era el único que había perdido su familia.

Si algo le quedó marcado de toda la conversación, fue notar que sin darse cuenta había cumplido el deseo de su abuelo a su manera.

“Seguir su propio camino junto a ceruledge” 

Claramente salvar a Friede y Charizard se sintió como un pequeño paso de avance a su ideal y en parte a su redención, pudo haberlos ignorado y huir con sus subordinados a un lugar seguro, sin embargo, optó por toda una travesía larga para salvarlos. Siguió su propio camino.

Luego agradeció poder tener la oportunidad de hablarlo y el pañuelo recibido, un objeto que trató de asimilar todas las lágrimas que no había soltado en su tiempo. Para su suerte fueron a una zona apartada donde ningún humano escuchó su deshago y los pokémon de asistencia respetaron el momento de liberación emocional y sinceridad.

Los siguientes minutos hablaron de cosas más sencillas para calmar las aguas antes de dirigirse al lugar pensado desde el principio, no llevaban tanto tiempo atrasado considerando que había salido más temprano de lo pensado para que Friede pudiera visualizar con calma el lugar.

Cuando llegaron al punto de reunión, un enfermero contratado por él le estaba esperando, tenía una pokeball con varios rasguños, el intercambio de palabras fue breve antes de que le entregara el objeto a Amethio quien se la acercó a Friede para colocarla en su mano y explicarle un poco, hace días ya le había mostrado fotos del estado de charizard, pero le pedía que por favor avisara si se sentía mal al verlo para llevarlo adentro de vuelta.

Con eso en claro, Friede sacó al pokémon de su pokéball. Una vez frente a frente, el silencio fue cortado por la voz temblorosa del humano.

—Mi querido compañero…

El pokémon lanzó un bufido antes de bajar su cabeza con cuidado para frotarla contra la mejilla del hombre, tomando con su piel las lágrimas que bajaban con rapidez. Friede puso sus manos por la cabeza del charizard recorriendo todo lo que podía, la textura y el calor le traían tantos recuerdos nostálgicos, sobre todo las aventuras que pasaron juntos. Estuvieron unos minutos así, Friede le hablaba en voz baja y le agradecía todo lo que había hecho. 

Fue un momento emotivo y satisfactorio, Amethio soltó un suspiro aliviado, todo estaba bien ahora. Solo debían estresarse por el traslado.

¿Cómo iba a convencer a Friede de vivir con él?

♦♦♦

Recién al día siguiente se animó a sacar esa conversación, suficientes cosas importantes habían pasado ayer. También confiaba mucho más en el estado mental de Friede, había afrontado muy bien su encuentro con charizard y su relación seguía intacta.

—En dos días te dan de alta, ¿qué opinas? —inició la conversación cuando habían terminado de jugar TCG , uno de los caprichos de Friede que al final derivó a que Amethio aprendiera a jugar, además hacía que Friede se entretuviera abriendo sobres y viendo los mazos que se podía armar. También servían para su juego de trivia.

—¿Qué por fin me liberarán de esta cárcel? Siendo sincero, se siente bien, aunque tengo algunas dudas, ¿regresaré a Kanto? —el hombre guardó las cartas en su estuche de charizard de edición limitada, Amethio realmente lo había mimado con comprarle lo mejor.

—No…Vendrás conmigo a Unova, tengo una casa de verano por ahí para que descanses —respondió imitando la acción, pero con su estuche de ceruledge, sus ojos estaban en las acciones de Friede. Todo este tiempo había sido meticuloso en observar sus expresiones para detectar algún malestar, además no se cansaría de observar lo guapo que se veía concentrado o esforzándose.

—Ya veo… Siento que me estoy perdiendo algo de información aquí —aquel comentario cambió el tono mantenido de la conversación, más acorralador y con cierta presión en busca de información.

—¿Por qué dices eso? —mantuvo la mirada con los ojos dorados, debía seguir firme.

—¿Quién eres realmente? Todavía no me cuadra que un “amigo” me esté pagando toda mi hospitalización sin nada a cambio, sea tan sobreprotector que evita que me relacione con el exterior como si quisiera que no me entere de algo en específico y esté más pendiente de mí que yo mismo —Friede se acercó al chico, todo este tiempo estuvo sumiso de preguntar entendiendo que tenía puestas muchas limitaciones, era su fachada para recopilar información mientras estaba estancado en la cama.

—Yo… —Amethio quiso alejarse, tomar distancia y pensar, sabía que tendría que contarle toda la verdad, sin embargo, tenía miedo que Friede en un ataque de impulsividad huyera para buscar a sus compañeros o vaya directo tras la cabeza de Spinel para limpiar el nombre de su querido equipo.

—¿Eres mi novio, verdad? Muy sobreprotector y dedicado en mi cuidado, pero te da vergüenza admitirlo porque mis recuerdos me posicionan en otro tiempo, no soy idiota, sé que hay una brecha de unos años de recuerdos que he perdido. No quieres obligarme a amarte y aun así te niegas a soltarme, sé que gustas de mí y tengo la sensación que eres realmente importante para mí, por algo recuerdo tu nombre —soltó una bomba difícil de procesar basándonos en pura especulación, a ojos de Friede, Amethio era una persona clara de leer, aunque trataba de mantener un rostro serio en todo momento sus gestos eran marcados y expresivos, en especial era fácil hacerlo enojar y sonrojar, sabía que lo miraba con una intensidad única que demostraba su interés y anhelo por él, incluso sufría su dolor como si fuera propio.

—¿Eh? —Amethio se quedó congelado en movimiento mientras ardía por dentro, el color se estalló con fuerza en sus pálidas mejillas, no tardó en parecer una baya tamato al ser expuesto de esa manera, realmente era desconcertante como Friede llegó a aquella conclusión, errónea y a su vez contenía un secreto a voces sobre su persona: amaba a Friede.

La primera vez que lo vio solo pudo descartar a una velocidad impresionante cualquier apreciación visual: Friede era muy guapo, había tenido una primera presentación increíble, su voz era seductora y decidida, su simple presencia imponía, pero había un gran detalle que reducía aquellos pensamientos distractores: era el enemigo y un estorbo en su misión, nada más. Con el pasar del tiempo y los encuentros fortuitos trató de focalizar sus pensamientos en enojo y envidia. Enojo porque interfería en sus planes y envidia porque Friede era increíble, tan libre y con una actitud relajada frente los sucesos desconcertantes que pasaban a su lado, mantenía la calma, pensaba con la cabeza en frío en estrategias únicas, siempre tenía un plan, velaba por sus compañeros, mientras tanto él era lo contrario, un caos que no paraba de equivocarse, siendo provocado a la mínima, alterado por lo que sucedía a su alrededor y estaba constantemente perdido. Eran un contraste tan marcado que le costó tratar de superar aquella brecha, encontrar su camino y estaba seguro de que todavía no lo alcanzaba del todo.

—Estás…equivocado, no somos pareja ni nada. Yo solo… —tartamudeó un poco, claramente estaba nervioso y no sabía cómo salir de esta sin quedar mal parado, así que no le quedó de otra que confesar algo que satisfaga la curiosidad del hombre a pesar de ponerlo en riesgo— Era miembro de los explorers, una organización malvada con la cual peleaste en su tiempo…

Poco a poco fue explicando los detalles más importantes como los objetivos iniciales de la organización y la importancia de terapagos para llegar a un paraíso lejano, omitió muchos detalles y nombres. El hombre lo miraba sorprendido y complementaba con datos como la existencia del Laquium que había llegado a ver en su momento y unió los puntos con el destino final de Gibeon junto a alguien más que no lograba recordar bien. Tuvieron que parar cuando Friede se agarró de la cabeza con fuerza y respiraba agitado, Amethio de inmediato buscó las pastillas que le recetaron en casos como este y lo ayudó a consumirlas.

Friede se aferró con fuerza a él negándose a soltarlo mientras en su mente pasaban muchos recuerdos fragmentados que no comprendía del todo, había tantos rostros borrosos, nombres entrecortados y  voces que lo llamaban. Amethio lo abrazó con cuidado de no presionar ninguna zona lastimada y le daba suaves caricias en la espalda para tranquilizarlo. Se estaba arrepintiendo enormemente de haber contado la verdad, ni siquiera era toda y ya lo había afectado tanto, aunque después llegó a la conclusión de que ese momento iba a llegar tarde o temprano y debía ser honesto.

—Gracias… Entiendo por qué me lo estabas ocultando si hay todo un contexto singular detrás, y no hace falta ser un prodigio para saber que hay cosas peores de fondo que todavía no soy consciente del todo. Pero yo quiero mis recuerdos de vuelta, quiero corresponder todos los sentimientos de aquellas personas que me llegaron a conocer y me apreciaron como un amigo... Aunque sea un proceso largo y tengamos que ir de a poco, te pido que me hables de ello cuando creas conveniente, por favor —suplicó con el cansancio cayéndole encima, Amethio asintió, ahora mismo era la única conexión que Friede tenía con su pasado y debía protegerlo hasta que pueda valerse y enfrentarse al peligro por sí solo. Sus sentimientos hacia él no eran relevantes en este momento, debían ser solo apartados como siempre. 

—Lo prometo, te ayudaré en todo lo posible.

Después de dejar a Friede descansando en su habitación fue a revisar el estado de charizard para el traslado con ceruledge, no contar con Zirc y Onia complicaba la situación, no podía esperar a tener al pokémon y su entrenador en un mismo espacio antes que ir de pabellón en pabellón. Al entrar al recinto solo vio al pokémon haciendo sus ejercicios de rehabilitación, desplegando sus alas lentamente para volverlas a cerrarlas y recuperar bien su movilidad, no estaba el enfermero que había contratado. Lo buscó en las zonas cercanas comenzando a preocuparse, no sabía si solo era un chico ineficiente en su trabajo o había algo más.

¿Y si el enfermero vendió su información a Spinel y los administradores de Explorer no tardaban en venir por ellos?

Su corazón comenzó a latir con fuerza por el miedo, era el peor escenario posible, miró a charizard que lo miraba con curiosidad, pero seguía en lo suyo, aunque no hablaban el mismo idioma sabía que el pokémon estaba determinado en curarse lo más pronto posible para estar a lado de su entrenador de nuevo y protegerlo, quizás con la idea de alcanzar la nave a la que no pudo llegar en su momento. Él también tenía que esforzarse en proteger a Friede, cueste lo que cueste. Ordenó a ceruledge a buscar al profesional, una vez con el pokémon desapareciendo en las sombras tomó su smartrotom para monitorear el estado de Friede, seguía ahí por suerte.

El paso del tiempo y los nervios le estaban jugando una mala pasada, quizás debía tomar a charizard y llevar a Friede directamente a Unova. Solo tenía que hacer unas llamadas para forzar el alta médica y el traslado, su mano temblaba contra el aparato. Debía ponerlos a salvo, no le importaba cambiar de nuevo sus nombres, esta vez hasta cambiarían todos los rasgos posibles como el cabello y el estilo de vestir, lo que sea necesario.

—Oh, no sabía que vino de visita, Thomas, charizard está estupendo, fui a por unos bocadillos para su merienda, por fin ha adquirido el apetito correspondiente a un charizard sano en respuesta a todo el tratamiento. ¿No quiere que le traiga algo?

La voz del enfermero le sacó del caos mental, se giró lentamente y lo vio con aquella sonrisa que lo caracterizaba, llevando en brazos varios bocadillos para el pokémon, no mentía ni había abandonado su puesto. Intercambió varias palabras con él verificando que todo esté bien con el pokémon, la charla fue más para tranquilizarse que otra cosa. Era raro ser llamado por su nombre falso temporal, pero eso le daba cierta seguridad de momento. Ceruledge estaba en las sombras observando luego de que su búsqueda terminó ahí. Todo estaba en orden.

♦♦♦

Amethio regresó al hotel con un cansancio grande que le pesaba en sus hombros, buena parte de su día otra vez había transcurrido en el hospital como en las últimas semanas, no podía esperar a estar en la casa de verano que compartió con su madre en aquella lejana infancia, desde su muerte había regresado a mirar aquella playa varias veces, ahora estaba en Alola y ni siquiera se dio un momento de descanso para apreciar la naturaleza.

Una notificación cuando salió de la ducha le sacó de todo su ensoñamiento y fantasía de relajarse con Friede en la seguridad de una casa de verano, lejos de todo el drama hasta una recuperación completa. Su ceño se fue frunciendo a medida que iba leyendo aquella notificación que le llegó, era la administración del lugar vacacional preguntando si deseaba confirmar su presencia mañana. 

Releyó unas cuantas veces el mensaje, eso no tenía sentido, él iba a reservar para la próxima semana cuando Friede tenga su alta médica. Algo no cuadraba y el miedo que le había dado a por la tarde por el simple pensamiento que Spinel sabía dónde estaban lo carcomía de nuevo. Trató de pensar en frío, la casa de verano solía ser alquilada por su padre y él en el aniversario de la muerte de su madre, al menos así habían sido los primeros años hasta que la relación se rompió y cada uno solía ir por su lado en fechas cercanas. La administración tenía registrado ambos correos por las dudas y les avisaba, entonces su padre había reservado el lugar, lo cual era muy raro considerando las fechas, no tenía sentido. La notificación de la reserva no tardó en ser confirmada. 

¿Por qué lo haría?, o ¿era Spinel haciéndose pasar por su padre para tenderle una trampa?

El pánico comenzó a envolverlo, tenía miedo de lo que ese monstruo era capaz, quizás su padre era una marioneta más, al fin y al cabo trabajaban en la misma empresa. Ya no se sentía seguro y temía por la integridad de charizard y Friede, debía sacarlo de ahí lo antes posible en caso de que cualquier tipo de información se habría filtrado a pesar de todo lo que pagó por privacidad, había usado muchos métodos para borrar sus huellas de existencia.

Lo que no sabía era que esa reserva era la de su padre, desesperado por obtener una señal de su hijo, alguien que no creyó el informe de fallecimiento en aquella misión maldita y esperaba que su llamado a conversar en aquel lugar de tanta importancia sentimental sea escuchado. Aunque no obtuvo respuesta.

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Amethio esa noche la pasó fatal planeando todo de cero para huir de nuevo, sabía que sus pokémon lo veían preocupado. No podían ir demasiado lejos, quizás a otra isla de Alola hasta que Friede se recuperara lo suficiente para volar en avión. A primera hora forzó a que los médicos le dieran el alta médica antes de lo estimado a ambos pacientes, pagó por sus servicios al enfermero y tomó las maletas improvisadas para arrastrarlos al primer barco que partiera a otra isla.

Friede quiso cuestionarlo ante aquella locura repentina, sin embargo, ver las ojeras y agitación del chico le hizo cerrar la boca hasta que se encontrara más receptivo a la conversación, nunca había visto tanta desesperación en él o eso quiso pensar cuando recuerdos de una batalla donde había mucha niebla rosa había presenciado como Amethio era destrozado emocionalmente de diferentes maneras por quien suponía era su abuelo, ya comenzaba a conectar con aquella conversación que tuvo en su momento en los jardines del hospital, recordaba muy bien su propia desesperación que sintió cuando se forzó a ser meramente un espectador sabiendo que no tenía derecho a intervenir en un conflicto familiar, por mucho que tuviera sentimientos hacia Amethio.

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Terminaron en una casita de verano apartada de la vida urbana, no tenía todos los lujos que Amethio quería, pero era un buen refugio de mientras. Su vista al amplio mar seguía siendo espectacular, como habían llegado a las horas donde caía la tarde, el cielo anaranjado estaba presente chocando contra el agua.

En un escenario tan celestial y bello, lejos del caos, Friede por fin le cuestionó la decisión aprovechando que bajó su guardia luego de estar en una zona que se etiquetaba como segura de momento.

Amethio no le quedó de otra que comentarle la existencia de Spinel y el peligro que representaba, cómo había manipulado algunos sucesos muy importantes a su beneficio que más adelante le explicaría en profundidad. Fue ahí que se dio cuenta del miedo terrible que tenía a ese monstruo, de su poder y lo que era capaz. No pensó ser consolado otra vez por Friede y lo mucho que necesitaba compartir aquella carga tan pesada. Se quedaron hasta tarde hablando del tema y las precauciones a tomar en cuenta, en algún momento se quedó dormido profundamente luego de tanto agotamiento físico y mental.

Despertó en la cama de Friede cuando al principio había estado en una silla incómoda, el hombre le acariciaba los cabellos con suavidad y le decía que descanse un tiempo más, que tenía unos compañeros que se estaban encargando de las cosas como podían, ceruledge lo había subido ahí. Realmente quiso dormir más, pero la vergüenza lo levantó de golpe para ayudar y salir de esa situación. No sabía qué opinaba el antiguo miembro de los volt tackers respecto a sus sentimientos, quizás los descartó por el bien de la convivencia y debía aceptar aquella decisión.

Fue así como se estableció una rutina que evolucionaba de a poco. El estado de Friede requería mucho reposo, por lo tanto Amethio fue quien hacía las cosas del hogar, cosa que nunca fue su punto fuerte por venir de una familia millonaria con sirvientes a su disposición, solo tenía experiencia de vivir como miembro de los explorers e independizarse, así que los primeros tiempos tuvieron una vida demasiado sencilla, con comida poco elaborada hasta que pudo profundizar en cada aspecto con ayuda de internet y Friede. 

Friede en sí era un compañero de casa muy interesante, siempre tenía algo de qué hablar y recomendar. Lo difícil era lograr que no haga imprudencias y realice sus ejercicios de rehabilitación con cuidado, la ayuda y disciplina de charizard fue clave para ese punto. Ambos progresaban juntos a pasos agigantados.

Corvinight y ceruledge no se quedaban atrás tampoco, seguían determinados a continuar con su entrenamiento junto a su entrenador y posteriormente ayudar a charizard a fortalecerse. Nunca pensó que tener un combate de entrenamiento con Friede sin las cadenas de las responsabilidades y resultados sería muy enriquecedor tanto para él como para refrescar la memoria.

El tema de recuperar los recuerdos había sido parte fundamental del tiempo que pasaron juntos también, Amethio se había comprometido a ayudarlo y cumplió con su palabra. El primer gran recuerdo que trataron fue el Brave Olivine, les mostró diferentes imágenes de la nave, las cuales fueron observadas en silencio y detenimiento. 

La esperanza salió a la luz cuando Friede conectó el diseño con algo que haría Orla, una amiga de la infancia y también miembro de la tripulación, con ello reconoció que el abuelo Landon fue quien dio el barco. Los rastros de la fundación ayudaron mucho a reconstruir los recuerdos de aquel pikachu particular que tanto rondaba en su mente, fue el pokémon tan especial quien reavivó sus ganas por la investigación y los misterios. El desencadenante de su gran aventura en los cielos con una tripulación maravillosa.

El siguiente recuerdo vino cuando Friede se comenzó a desesperar por comer algo dulce, todo su tratamiento se regía por la comida exclusivamente sana, por lo que Amethio no le quedó de otra que hacer algún postre que no sea una bomba de azúcar, con un tutorial y mucha fe realizó una tartaleta de granola con yogurt y frutas de temporada. El proceso fue observado por un curioso Friede bien atento a cada paso. El chico trataba de no sonrojarse al tener toda la atención, pero aquel momento tan íntimo murió cuando Friede recordó a Murdock y la conversación giró en torno a ello. 

Al menos su recompensa por el postre fue un beso en la mejilla, no comprendía el por qué, era un contacto inesperado, Friede tenía un lenguaje afectuoso muy raro como abrazos y contacto físico, el beso era nuevo y por supuesto le hizo pegar tremendo brinco que fue la burla del hombre un buen rato. Aunque fue un gesto raro de agradecimiento, Amethio guardó con cariño el recuerdo, sabía que no debía ilusionarse demasiado y aun así lo hizo.

Otro recuerdo provino cuando una enfermera Joy regañó al mayor por no quedarse quieto un rato mientras le hacían una revisión, aquella actitud que daba tanto miedo fuera del carácter calmado general de las enfermeras definitivamente hizo que Friede lo relacionara con Mollie. Quedó como sudowoodo durante el resto de la revisión.

Un recuerdo que vino en cadena fue cuando Amethio le mostró fotos del colgante y rayquaza, los recuerdos de aquellos chicos a los cuales acompañó en aquella aventura florecieron rápidamente, a su vez por fin pudo completar el rompecabezas mental que tenía con el hombre que estaba a lado del abuelo de Amethio, el legendario aventurero, Lucius y su historia con los seis héroes. Todo su viaje comenzaba a cobrar sentido.

Poco a poco personas y pokémon relacionadas comenzaron a ser recordadas, su memoria se estaba recuperando a una buena velocidad, incluso podía identificar a aquellos integrantes de los Explorers con precisión, a pesar de que al principio les costaba reconocer en su momento cuando Amethio los señaló en caso de que aparecieran cerca.

Por suerte, Friede había comprendido que no podía ir tras la cabeza de Spinel hasta estar en condiciones, ello marcó un enfoque de constante avance y mejora. 

Aun con todo el avance hubo muchos puntos en que tuvieron que trabajar, secuelas que salieron a la luz mucho después, como el miedo de Friede a las alturas, el primer intento de vuelo con charizard derivó a la recuperación de aquellos horribles recuerdos del accidente. Ayudar en el estrés post traumático de Friede fue una tarea dura para Amethio, tuvo que dormir con él, abrazarlo y consolarlo cuando se despertaba en medio de gritos. Costó mucho que se atreviera a montarse de nuevo en lomos de charizard, el chico tuvo que servir como intermediario, manejar al pokémon mientras el mayor se aferraba a él tratando de acostumbrarse a estar en los cielos de nuevo.

Los meses iban pasando, la recuperación física y mental del hombre iba avanzando a pasos agigantados, la cabaña se volvió mucho más activa con Friede yendo de aquí a allá, entrenando y dando una charla animada sobre el día o recuerdos sueltos que iba recordando

Amethio a ese punto ya no podía evitar soltar una sonrisa con las anécdotas descabelladas que salían de los labios de Friede, buena parte de sus recuerdos más felices se relacionaban con su tripulación, lo cual indirectamente lo hacía sentir un poco inferior frente a todo, él no compartió ningún momento feliz con Friede antes de la pérdida de memoria, su mera existencia no era importante. Incluso con ello agradeció la oportunidad que se le dio en medio de toda la desgracia, nunca pensó que iba a conocer tan profundamente a la persona que amaba, aunque este no lo recordara ni lo amara. Un día decidió salir de la duda con el tema de los recuerdos.

—Sobre mí… ¿Qué recuerdas? —preguntó bañado en la luz cálida de un atardecer, se había hecho costumbre presenciar el atardecer luego de un largo día de entrenamientos. Amethio no quería admitir lo bello que se veía Friede con el anaranjado del cielo.

—¿Sobre ti? Realmente mucho —comentó su compañero sentado a su lado contemplando el paisaje, no tuvo que girarse para saber la expresión que tenía el chico— ¿No te lo dije?… Creo que se me pasó, mis recuerdos hacia ti volvieron el día que me arrastraste hasta la cabaña, verte así me recordó cuando estuvimos en Laqua y luego, cuando entrenamos, definitivamente recordé nuestros peculiares encuentros. En cada momento te veías tan lindo con tu cara seria y ganas de hacerme morder polvo

—Eres un idiota —respondió dando un ligero empujón, comenzando a sonrojar por el halago y la rabia de haberse perdido ese dato tan importante, quizás tenía el derecho de jalonear más a Friede para que aprendiera. Solo que no esperó en absoluto lo que siguió.

—De nacimiento y por ti, ¿no crees que es hora de hablar de nuestros sentimientos? Ya ha pasado suficiente para que nos conozcamos bien y la convivencia ayudó mucho —el comentario cayó con un gran peso y sabía que era algo que tenían que hablar cara a cara, por lo que se giró para mirarlo directamente.

—¿Qué quieres decir con eso? —la voz salió dudosa, el rumbo inicial de la conversación se había torcido por completo, esto iba completamente en serio, conocía ese tono.

—Que sé que tú me quieres porque nunca negaste tus sentimientos aquella vez en el hospital y tampoco disimulaste demasiado. Y el sentimiento es recíproco desde mis recuerdos antiguos como los nuevos, realmente significas mucho para mí…Entonces lo lógico es que seamos pareja y dejemos de dar vueltas, ¿no? —sus manos tomaron suavemente el rostro sonrojado del chico, quería que sus ojos lo vieran en todo momento, que sepa que todo esto era real, sus sentimientos correspondidos y su confesión, ya no había razón para estar ignorando lo que sentían. Además, había una razón más, su salud había dejado de ser excusa para quedarse juntos, ya podían ir cada uno por su lado a buscar a sus respectivos aliados antes de la batalla final, pero no deseaban separarse.

El corazón de Amethio iba a una velocidad impresionante, no se esperaba en absoluto que lograría obtener una confesión del hombre que amaba, pensó que se tenía que conformar con un amor unilateral y la conciencia limpia de haber seguido su propio camino. Sus ojos comenzaron a nublarse por las lágrimas, estas no tardaron en caer y ser limpiadas con cariño inigualable. Apartó las manos de Friede ante su mirada desconcertada y se tiró a sus brazos buscando todo el contacto posible por el desbordamiento de emociones, en definitiva dominaba la felicidad.

—Me parece bien…— murmuró mientras era rodeado en un abrazo afectuoso.

Estuvieron un rato disfrutando la calidez del otro, hasta que Amethio reunió fuerzas para volver a mirar la cara de Friede, fue recibido por una sonrisa y un beso en la frente. Con las mejillas rojas y una valentía que no sabía de donde surgía, atrajo a Friede para reclamar aquellos labios como suyos. El beso brusco no tardó en ser correspondido entre risas y suaves caricias.

Así quedaron hablando de todo lo que se guardaban mientras el atardecer iba finalizando y comenzaba el reinado de la noche. Friede amaba como los tonos morados y cerúleos daban paso a la noche y cubrían a su pareja. Estuvo a punto de comentarlo hasta que vio una silueta blanca en la playa, esos ojos eran inconfundibles.

—¿Un absol? —exclamó sorprendido, Amethio se giró para ver al peculiar pokémon mirando hacia una dirección en concreto antes de ponerse a correr donde estaba una playa— Es raro que esté en esta zona, ¿será que habrá un peligro inminente cerca? 

Al final su momento romántico de pláticas y besos fugaces terminó siendo interrumpido por el pokémon y un ruido extraño en el mar, los gritos consecuentes no tardaron en escucharse. Se pusieron en alerta de inmediato, el absol estaba avisando de ello. Partieron en un vuelo apresurado a ver qué pasaba.

Un dhelmise estaba atacando la playa, por suerte buena parte de la gente había huido a tiempo al avistar al gigante pokémon emerger. Eso ayudó mucho a que Amethio y Friede buscaran calmarlo para que regresara al mar.

—¿Por qué está tan enojado?  ¡¿Eso es niebla rosa?! 

Se miraron entre ellos antes de volver a mirar esa niebla rosa que rodeaba al pokémon, no podían creer ver ese fenómeno fuera de Laqua o traído por un dispositivo. Trataron de buscar si alguien no lo había provocado a propósito pero el lugar estaba vacío y el pokémon era demasiado violento, debían centrarse en derrotarlo.

No bastó con usar a Corvinight, Ceruledge y Charizard, estos dos últimos con la teracristalización con ventaja de tipo frente al dhelmise desenfrenado, la batalla fue feroz con el pokémon rehusandose a caer, tanto que absol tuvo que intervenir para distraerlo y por fin se dé el golpe de gracia logrando que la niebla se disipara y el pokémon decidiera volver al mar.

El debate se abrió de inmediato mientras sanaban a sus pokémon y al absol que los ayudó. La niebla definitivamente era provocada por el laquium, lo raro estaba en que afectara a un pokémon salvaje sin la intervención de un tercero que liberara la sustancia de casualidad. Amethio propuso que quizás Spinel estuvo realizando experimentos ilegales y se habían salido de control. Ambos llegaron a la conclusión de que debían investigar esto de inmediato, tanto por los peligros que representaba como la posibilidad de servir como evidencia más adelante.

El absol se quedó analizando cómo los humanos tenían el intercambio de ideas y decidió quedarse más tiempo allí. Con el tiempo no se arrepintió porque la pareja lo seguía, comprendían que les mostraba la zona donde algún pokémon se saldría de control. Fue una simbiosis interesante, tanto que más adelante se dejó atrapar e incluso fortalecer sus lazos al punto de someterse a la megaevolución.

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Friede y Amethio desde aquel incidente partieron rumbo en busca de respuestas, guiados por aquel pokémon. Más adelante se dieron cuenta de que no eran los únicos que se habían topado con aquel fenómeno y estaban haciendo algo al respecto, Gurumin buscaba activamente información sobre ello por lo que probablemente había más tripulantes involucrados. Friede no pudo evitar sonreír por la idea de que sus queridos compañeros siguieron adelante a pesar de todo lo sucedido.

—¿No quieres reunirte con ellos? —preguntó Amethio guardando las cosas en su mochila, ya debían partir al siguiente destino, se había acabado su hora de pícnic contemplando el atardecer luego de haber luchado contra otro pokémon afectado por la niebla rosa.

—Me encantaría, pero… Creo que esta vez es mejor que vayamos por nuestra cuenta hasta investigar bien el fenómeno y obtener información valiosa, más adelante probablemente nos encontremos sabiendo que tenemos los mismos objetivos —respondió contemplando el horizonte y viendo el Brave Olivine en la lejanía, no pudo evitar estar orgulloso de la tripulación, quería abrazarlos y contarles todo lo que había sucedido en este año, esperaba que le pudieran perdonar por ser egoísta e ir por otro camino junto a su amado Amethio, ya llegaría el tiempo donde ellos dos y la tripulación estén viviendo aventuras en el Brave Olivine.

Amethio asintió y se acercó a darle un beso en la mejilla a su novio en señal de apoyo, sabía lo difícil que era dejar atrás a buena parte de las personas que importan por un bien mayor, ahí estaba él, sin Hamber, Zirc, Onia y su padre, aceptando esa etiqueta de fallecido para poder moverse a gusto entre las sombras mientras preparaba el golpe final. Realmente no eran tan diferentes como habían pensado al principio.

Regresarás , no te preocupes.

—Lo mismo digo, vamos.

Notes:

Cordura y husbandos vivos son lo que no tengo.
Dejenme si quieren algún headcanon que tienen acerca de todo este desmadre o del fic en sí, encantada de leerlos.
Un agradecimiento a mi beta/omega/alpha quien lidió con mi desatención en todo este fic y me estuvo forzando a terminarlo :D
La idea de absol fue de ella uwu