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Jimin se removió de pie tras el alto mostrador del banco. Estaba separado de los clientes por una lámina de cristal claro con un agujero en la parte de abajo a través de la cual podía deslizar billetes y los clientes deslizaban tarjetas
El hombre al otro lado del cristal estaba sudoroso, sucio y era grosero. El cristal no hacía nada por evitar que el aliento fétido llegara al lado de Jimin. el cajero aguantó la respiración, inclinándose ligeramente hacia atrás hasta que el cliente se fue. Aunque el olor permaneció en el aire. Jimin quería vomitar pero tuvo que aguantarse. Se echó hacia atrás el cabello y sonrió al siguiente cliente en la linea, siempre profesional
Jimin desearía poder decir que le gustaba su trabajo, pero no era asi. De hecho, lo odiaba
Era un pequeño banco en la ciudad. El trabajo era tedioso y aburrido. El gerente era un imbécil condescendiente, que mandaba como si fuera el rey y todos los empleados fueran su feudo
Ademas, aunque algunos clientes eran adorables, muchos se desquitaban con los empleados. Jimin entendía lo duro que era, pero no era culpa suya que sus empleos se atrasaran con sus pagos de nómina, no era culpa suya que les hicieran cargos dobles en algunos establecimientos, no era culpa suya que el banco cobrara comisión, y no era culpa suya que tuvieran que esperar tres días para poder cobrar sus cheques. Era asi como funcionaban las cosas. Pero de alguna forma, los clientes enfadados querían hacerlo responsable por todos sus problemas financieros
La joven guapa que estaba en la cola fue al otro cajero. El estómago de Jimin se apretó cuando la siguiente mujer tras ella avanzó de forma agresiva a su ventanilla. Tenía un sedoso cabello rubio platino y tocó el cristal como si él fuera un pez en una pecera. Era joven, a principio de sus treinta, pero vestía de forma que la hacía parecer mayor
Llevaba mucho lápiz labial, delineador por fuera de sus labios para hacer que parecieran más grandes. podría haber sido bonita si no se vistiera tan vulgar. Jimin la había atendido varias veces antes y ella había sido increíblemente maleducada y le maltrataba verbalmente cada vez. Jimin intentó saludarla educadamente mientras ella empujaba su tarjeta de débito por debajo de la ventanilla
Ella ignoró su saludo y declaró:
—sus cajeros automáticos son una mierda. No me da mi dinero. Necesito setecientos cincuenta mil wones inmediatamente
Jimin giró hacia su computadora, paso la tarjeta y empezó a teclear la información
—si señora, solo espere un momento en lo que compruebo su cuenta
Jimin paró mientras miraba la pantalla, la cuenta con una gran cantidad al descubierto. Le contestó suavemente—um, señora, parece que no tiene suficiente dinero en la cuenta para cubrir esa cantidad
Presionando una tecla, el balance en negativo fue impreso y se lo paso discretamente por la abertura en el cristal. Ella miró el papel y le miró con desdén—eres un maldito estúpido. Debes haber cometido un error. Hazlo de nuevo
Jimin inclinó la cabeza educadamente y tecleó la información de nuevo, comprobándolo aunque sabía muy bien que el resultado sería el mismo
Imprimió otro papel con el número de cuenta, nombre, y el balance en negativo y se lo paso sin decir nada. él la miró a través del cristal con calma. Las cejas pintadas se arrugaron y le miró con desdén—trae a tu gerente, imbécil incompetente
Jimin podría haber discutido con ella pero no lo hizo; no valía la pena. Llamó a su gerente y se removió sobre sus doloridos pies de nuevo
Todo el tiempo que la mujer estuvo esperando siguió exhalando y haciendo ruido con las uñas en la mesa por la impaciencia, sus labios rojos curvándose mientras resoplaba de enfado. Estaba molestando a los demás clientes, ellos la miraban con el ceño fruncido ya que por su culpa solo un cajero estaba disponible y el tiempo de espera se había hecho más largo
La gente haciendo fila se movía con el ritmo de un caracol, pero empezaba a disminuir. Jimin miró el reloj, eran poco después de las cinco. El banco cerraría en cualquier momento. Casi había terminado
El corpulento gerente finalmente llegó y en cuanto él saludo a la mujer ella le bombardeó con una descarga de insultos sobre Jimin, el banco y como ella cancelaria su cuenta y se iría con la competencia. A Jimin le habría encantado decirle que se fuera si es que tanto lo quería. que dudaba que otro banco la aceptara si no tenía dinero, pero no dijo nada. ya había aprendido que “el cliente siempre tiene la razón”, sin importar lo grosero u ofensivo o equivocado que sea realmente el cliente
Jimin suavizó sus rasgos hasta quedar como una máscara en blanco y dejó que sus ojos vagaran. Se movieron a donde siempre lo hacían cuando tenía un momento libre; el culo del guardia de seguridad. Estaba junto a la puerta, las piernas separadas, los brazos cruzados, mirando la calle. La tela de su uniforme estaba apretada sobre sus gruesos muslos y en su culo perfectamente esculpido. Mirándolo, Jimin suspiró con anhelo. Si, este trabajo habría sido un completo asco si no fura por la fantástica “vista”
El hermoso hombre había comenzado a trabajar en el banco solo unas pocas semanas después de Jimin, y era atractivo; muy atractivo. Cabello negro azabache, mejillas cinceladas, hombros anchos y un culo apretado en el cual podías hacer rebotar una moneda
El único inconveniente era esa horrible barba espesa que rodeaba su boca y cubría su barbilla y ocultaba sus rasgos cincelados. esa barba le daba asco a Jimin, pero la forma en que el apretado uniforme acentuaba los duros ángulos de su poderoso cuerpo lo compensaba de sobra
No había tenido mucha oportunidad de interactuar, pero Jimin sabía que iba a haber un cambio inminente. El joven cajero tragó mientras sus ojos lujuriosos pasaban por esos músculos de nuevo
El guardia pareció sentir los ojos de Jimin y giro la cabeza solo para mirarlo de lado. La piel de Jimin se estremeció cuando sus ojos se encontraron, como siempre ocurría. El otro hombre sonrió conscientemente a Jimin y se giró. Jimin estaba algo rojo
Jimin hizo lo que pudo para devolver su atención a la mujer que todavía estaba parloteando sobre que ella había tenido dos millones y medio de wones la semana pasada y ¿Cómo era posible que no le quedara nada?
Jimin miró irónicamente el bolso nuevo de marca de lujo de ella y su boca se retorció con disgusto. Todavía se podía ver la etiqueta adjunta al asa y metida con cuidado en el bolsillo exterior. Obviamente ella planeaba usarlo hasta el día límite de devolución y luego devolverlo para recuperar su dinero. Había suciedad debajo de la bolsa y manchas en el forro y obvias señales de uso. Cuando algún empleado de la tienda intentara decirle que no era posible hacerle un reembolso por el bolso, la mujer causaría una escena como la que estaba armando en el banco.
El problema de la mujer era obvio incluso a la distancia. Tenía poco dinero y gustos caros, combinado con la sensación errónea de que tenía derecho a todo
Sin ninguna razón en particular, ella creía que era mejor que cualquier otra persona y por lo tanto el mundo le pertenecía. Lo demostraba pisoteando a todos en la industria de los servicios, porque era con los únicos con los que podía
—¿dónde está mi dinero? —gritó de nuevo de forma ofensiva
—lo trae colgando del brazo
Las palabras sarcásticas salieron de la boca de Jimin antes de que pudiera pensarlo mejor. La mujer jadeó por el insulto y se estiró hacia el cristal intentando abofetearlo. El cristal, que solo era placa que colgaba del techo y que fue colocada solo por las precauciones sanitarias implementadas por la cuarentena de hace unos años fue rápidamente empujado a un lado y las garras acrílicas de la mujer terminaron tomando a Jimin por el cabello
Una voz amenazante rugió—yo no haría eso si fuera tú
Ella soltó el cabello de Jimin al instante. el cañón de la pistola le presionó la frente. Los ojos del guardia de seguridad brillaban con furia. eran de un cálido ámbar dorado. Jimin nunca pudo discernir el color; a veces amarillo brillante cuando estaba feliz, otras veces parecían casi del color del fuego, especialmente cuando estaba enfadado. Parecía muy, muy enfadado
Por un momento, Jimin se tensó de golpe, intentando procesar lo que estaba viendo. ¡no se suponía que el guardia hiciera eso!
La voz del hombre era muy baja y calmada mientras hablaba, mirando entre Jimin, el gerente y el otro cajero
—ustedes tres, apártense del mostrador y levanten las manos. Intenten presionar el botón de pánico y les disparare sin siquiera pensarlo dos veces. ¿ha quedado claro?
La mirada de Jimin se movió hacia la alarma silenciosa. Estaba muy cerca, justo debajo del mostrador, pero no había forma de activarla sin que el hombre lo supiera
El guardia de seguridad se giró hacia el resto de clientes. Solo había dos; otra mujer y un hombre mayor. Estaban congelados por el miedo, observando la pistola y al hombre que la sostenía
El hombre les habló educadamente—necesito que vengan por aquí, por favor
El gerente del banco hizo un movimiento para activar la alarma silenciosa. El guardia de seguridad empujó a la mujer delante de él a un lado y dio un disparo de advertencia, justo por encima de la cabeza del gerente.
—yo no haría eso si fuera tu. Sal de ahí y mantén tus manos arriba donde pueda verlas
Otra arma se deslizó de la pistolera del hombro y el guardia señaló con ella a la sala de reuniones de la parte trasera. Jimin tragó fuerte y empezó a moverse hacia el final de la zona de cajas. Como el otro cajero y el gerente, mantuvo sus manos arriba y a plena vista del ladrón
Jimin notó al pasar que se había cortado la electricidad de todas las computadoras. Alzó la mirada para comprobar las cámaras de seguridad y notó que las luces rojas parpadeantes habían desaparecido. La electricidad de esas tambien había sido cortada. Su corazón latía salvajemente en su pecho
Luego miró al hombre que tenía todo el poder. Las pistolas en ambas manos siguieron de forma experta los movimientos de los rehenes hasta que estuvieron encerrados en una de las salas traseras. Su compañera cajera lo miraba con ojos llorosos y llenos de terror. Jimin le palmeó el brazo, deseando poder decirle que todo iba a ir bien y que no tenía que estar asustada, pero no podía
El hombre le paso a Jimin un paquete de bridas. Jimin se quedó mirándolas por un momento
El ladrón le gruñó—¿Qué esperas? Atalos. A todos menos al gerente
Sus miradas se encontraron y Jimin tragó fuerte. asintió e hizo que cada persona se sentara en una silla de la mesa de reuniones, atando sus muñecas y tobillos a la silla. Tuvo cuidado de no apretar demasiado, pero tampoco pudo dejarlos muy sueltos porque el ladrón estaba justo detrás de él apuntándole directo a la nuca con el arma
Cuando el resto estuvo atado, Jimin se levantó y espero a que le dijera que hacer. El gerente estaba en la esquina, el sudor mojando el cuello de su traje barato
El ladrón guardó su segunda arma en su pistolera del hombro y con la otra señalo a la rubia con diamantes brillando en sus dedos, garganta y orejas
—ponlos en la bolsa—le ordenó a Jimin
Por esto, Jimin no se sintio mal, ni un poco, fue directo a ella y comenzó a quitarle los anillos y collares. Ella abrió la boca para insultarlo y se encontró mirando el cañón de la pistola
El hombre habló con burla—ni una palabra, zorra
La boca de la mujer se cerraron de golpe
Entonces el ladrón le indico a Jimin a que fuera por el gerente y el hombre se vio obligado a quitarse el Rolex y la cadena de oro y añadirlo al montón. Jimin miró a la cajera, que no llevaba joyas por política del banco, al hombre mayor con su anillo de casado y a la mujer con la cruz dorada antigua alrededor del cuello. Tenía el diamante más diminuto que Jimin había visto en un anillo de plata liso. Ambos eran piezas con más valor sentimental que monetario. Jimin realmente no quería quitarle al hombre mayor su anillo de bodas. El ladrón parecía sentirlo tambien y le dijo que no era necesario
La estúpida mujer rubia realmente protesto por la injusticia del robo. Ella se quejó: —¿Por qué ella puede quedarse con su anillo?
¿cuán horrible podía ser una persona? Jimin apretó los dientes para evitar gritarle. El ladrón le dijo lo que todos pensaban—porque ella no es una maldita zorra
Ella jadeo con rabia por el insulto—¡bueno, yo tampoco!
Él se rio oscuramente—oh, estoy seguro de que si
Ella apartó la cara para no tener que verlo, pero el hombre la tomó de la barbilla con un fuerte agarre. Jimin podía ver sus dedos clavándosele en el rostro
—maldita perra. Piensas que eres mucho mejor que todos los que están a tu alrededor, tratas a todo el mundo como basura. Dime, perra, ¿Cómo ganas todo ese dinero que gastas en extensiones baratas y tetas falsas?
Ella le miró con furia y acumulo saliva como si fuera a escupirle. No tuvo oportunidad. El hombre echó la mano atrás y le dio un golpe. Sus nudillos conectaron violentamente con el pómulo con un sonoro “crac” y la cabeza de la mujer se movió violentamente de lado. La mano del hombre la tomó del cabello y le alzó la cabeza para poder restregarle la pistola por la garganta
La fachada de la mujer finalmente cayó. Su rostro se contrajo y comenzó a llorar como una niña
Él se mofó de ella, sus ojos dorados fríos y crueles—no tan orgullosa ahora, ¿verdad, zorra? Asi que dinos, dinos como has ganado todo esa mierda que llevas encima, esa que hace que mires a todos los que te encuentras con superioridad, lo que te hace pensar que eres mejor que todos los demás y que puedes tratar a las otras personas como si fueran mierda
Ella permaneció en silencio y la mano del hombre se apretó en su cabello. Ella hizo una mueca, y habló con voz temblorosa—mis novios me lo dan
Él resopló—¿novios? Creo que quieres decir “clientes” ¿no, puta?
Ella se negó a contestar, apretando su mandíbula con ira
Él tiró de su cabello de nuevo, las raíces oscuras tirando de su cuero cabelludo, y ella gritó
—si duermes con hombres para que te den dinero, eso te convierte en una puta. Repite conmigo. Soy una puta
Ella se encogió cuando él hizo un gesto de pegarle y luego habló suavemente—soy… una puta
—más fuerte
—soy una puta
Una cruel sonrisa apareció en el rostro del ladrón—eso es cierto, perra. Solo una sucia puta. ¿Por qué no les enseñas a todos como te ganas el dinero?
Ella le frunció el ceño y él estiró la mano y abrió la sedosa blusa de ella, desnudándola hasta la cintura
—muy bonito, ¿no? —el hombre le preguntó al gerente, cuyos pequeños ojos no podían evitar centrarse en sus grandes pechos falsos
El hombre corpulento saltó, de repente incluso más temeroso y nervioso ahora que era el centro de atención del loco. Solo asintió lentamente, el resto de su cuerpo se congeló como un ciervo iluminado por los faros de un coche
—ven aquí y quitale el sujetador para que podamos ver el resto de esas tetas falsas
El criminal armado dio un paso atrás de la rubia y señaló al gerente con la pistola. El hombre gordo se acercó lentamente. La mujer le lanzaba cuchillos con los ojos, pero él estaba más asustado del hombre con pistola que de ella
El hombre gordo desabrochó el sujetador por el cierre delantero. Quedó colgando y él apartó las copas para que los pechos botaran libres. Estaban firmes como piedras en su pecho y eran enormes. Se veían increíblemente falsos, como si tuviera dos globos con agua pegados a su escuálida caja torácica. Jimin podía ver las cicatrices en los laterales y ondas en la silicona. Era grotesco
—tocalas
El gerente estiró la mano vacilante y cerró sus dedos gordos sobre las bolsas estiradas de ella y apretó un poco
El hombre asintió—bueno, ¿eh?
El hombre gordo se encogió evasivo—están bien, supongo
Jimin no pudo evitar soltar una risita. Probablemente se sentían tan falsas como se veían
El ladrón arqueo una ceja y miró hacia la rubia—¿escuchaste eso, puta? Él cree que tus caras tetas están “bien” ¿Cuánto te costaron?
Los ojos de ella brillaron con ira, escupiendo la respuesta—cinco millones y medio
—¿más de cinco millones? Vaya, vaya, eso es mucho para que lo gane una puta como tú. ¿Por qué no abres esa boca de puta tuya y le enseñas a este buen hombre como ganaste todo ese dinero?
Ambos le miraron con horror y él los miró impasiblemente antes de acercarse para colocarse detrás de ella, presionando la pistola en la base de su cráneo. Miró al gerente de nuevo—tienes diez segundos para meter tu sucia polla en su garganta hasta las bolas, o esta fea puta necesitara un funeral con el ataúd cerrado; ¿entiendes lo que quiero decir, amigo?
El hombre asintió, dedos temblorosos moviéndose para bajar la cremallera de sus pantalones. El sudor se acumulaba en su frente y Jimin pudo ver lo mojado en la camisa de su traje. Su pene estaba flácido y empequeñecido por su barriga enorme, pero la saco y se la metió en la boca a la ruba en segundos
Ella empujo su propia cabeza adelante lo mejor que pudo mientras estaba atada a la silla, tragándose la polla del hombre desesperadamente hasta que su nariz se presionó en el vello púbico. Jimin hizo una mueca de disgusto mientras se imaginaba el olor a sudado que probablemente llegaba a la nariz de ella en ese momento
El ladrón sonrió—excelente. Ahora tienes cinco minutos para hacer que se corra, puta. Un minuto por cada mil que estas horribles tetas te costaron
El cañón de su arma se presionó en la sien de la mujer
—el tiempo corre, puta
Ella tragó duro, sus ojos ampliados sobre la polla en su boca, y entonces Jimin pudo ver que empezaba a trabajar en la polla del gerente, chupando mientras sus mejillas pintadas se hundían y tirando de ello con su boca. él rápidamente se endureció y ella empezó a tener arcadas, ahogándose con la corta largura en su boca. ella se echó para atrás, con arcadas y tosiendo y luego lo intentó de nuevo, solo para obtener el mismo resultado
El ladrón sacudió la cabeza con irritación—jodidamente patético
Con lentitud saco una navaja de su bolsillo, la desdobló, mostrando el brillante filo y luego la clavo en el respaldo de la silla de la mujer. Ella se echó para delante en su silla mientras la punta de la navaja le pinchaba la espalda
—seguramente alguien aquí puede enseñarle a ella como se hace. Seguramente uno de ustedes sabe cómo chupar una polla
Él miró sarcásticamente a la mujer que llevaba una cruz alrededor de su cuello y al hombre mayor—ninguno de ustedes dos, eso seguro
Luego arqueó una ceja de forma insinuante a la cajera de mediana edad y ella se puso blanca de miedo como si se fuera a desmayar
Finalmente, sus ojos dorados de pantera aterrizaron en el chico castaño estratégicamente colocado en la esquina y los ojos de Jimin se entrecerraron defensivamente. No podía ser. No se atrevería…
El hombre sonrió con satisfacción—ahora, esos sí que son unos labios para chupar pollas si es que alguna vez vi unos
Se acercó a Jimin y plantó una mano en la pared junto a su cabeza, pasando el cañón de la pistola por su cara. Jimin se encogió, mirando al hombre sobre él con furia
El criminal hizo un puchero fingiendo dolor, una expresión que era casi absurda en sus rasgos masculinos—auch, cariño, no seas asi. Bonito chico con una boca tan bonita. ¿Por qué no le muestras a la buena señora como se hace?
Apretando sus dedos por el enfado, Jimin lentamente se arrodilló mientras el hombre tocaba su cremallera, soltando al monstruo. Su polla ya estaba casi dura del todo y era enorme. Salio de sus pantalones y se bamboleó junto a la boca del chico. el hombre la agarró y golpeo a Jimin en la cara, riéndose
Jimin apretó sus labios con enfado luego apartó su rostro. entonces el hombre bajo su mano y apretó su nariz, obligándolo a abrir la boca. cuando Jimin la abrió para respirar, el hombre metió su polla profundamente. Jimin se atragantó, saliva derramándose por su barbilla, las mejillas estiradas, los labios estirados hasta casi agrietarse, la garganta abultada. Sus ojos llenos de lágrimas se cerraron
Cogiendo una profunda respiración a través de su nariz se preparó para relajar su garganta y abrirla y dejó que el grueso miembro bajara por su cuello. No era como si fuera la primera vez que se había tragado una polla gorda. Bajo otras circunstancias incluso podría haberlo disfrutado
El hombre empujó sus caderas hacia adelante con un solo movimiento, enterrando su polla en la garganta de Jimin. el cuello del chico se abultó y los músculos de su garganta se movieron, trabajando y apretando la polla del hombre
Los dedos del ladrón se apretaron en el cabello de Jimin. gimió de placer—joder cariño, si, asi se hace
Palmeo la cabeza de Jimin y luego miró a la rubia—te quedan dos minutos, será mejor que te pongas a trabajar
Jimin asumió que ella empezó a chupar frenéticamente la polla del gerente, porque pudo escuchar los gemidos del hombre haciendo eco a los gruñidos del ladrón, mientras lentamente follaba el rostro de Jimin. le saco la polla lo suficiente para que Jimin tomara aire, una larga linea de saliva conectando la cabeza en forma de seta con los labios de Jimin. se tomó su tiempo para restregar la suave punta sedosa de su polla contra el rostro de Jimin, mojando sus mejillas con presemen antes de volver a empujar adentro y enterrándose hasta la base. Todo el tiempo mantuvo sus manos a cada lado del rostro de Jimin, sus dedos entrelazados con el cabello castaño del chico mientras mantenían intenso contacto visual
Los ojos verdes de Jimin brillaban húmedos mientras le miraba y sus mejillas estaban rosas por la humillación. El tratamiento rudo le estaba poniendo cachondo, su propia polla dura y anhelante en sus pantalones. Jimin mantuvo una mano sobre ella esperando que el ladrón no lo notara
Podía escuchar los gemidos del gerente creciendo en volumen y frecuencia y supo que estaba cerca de correrse. Tambien podía decir que el hombre cuya polla chupaba no estaba para nada cerca
El ladrón sonrió a Jimin y empujó hacia adelante e hizo que el chico se atragantara con su polla una vez más. ladró al hombre gordo—correte en su cara
Jimin asumió que hizo lo que el hombre le pidió, porque escucho a la mujer tener arcadas. El ladrón palmeó la mejilla de Jimin y saco su polla, limpiándola en su rostro. Jimin arrugó el rostro con disgusto y el hombre se rio de él mientras se guardaba la polla y sabia su cremallera
Rodeó a Jimin y la mirada del chico le siguió desde donde seguía arrodillado en el suelo, jadeando para recuperar el aliento. Esperaba que el loco bastardo barbudo finalmente hubiera acabado de humillarlos
El gerente se estaba colocando tembloroso de nuevo la ropa, sus mejillas rojas de vergüenza. La mujer completamente humilde. Su peinado estaba destruido, colgando de lateral de su cabeza. Su maquillaje se había corrido por todo su rostro, grandes máscaras de mascara de pestañas manchando alrededor de sus ojos y su labial esparcido alrededor de su boca. su camisa colgaba abierta y sus pechos estaban expuestos a toda la sala. El golpe de gracia era el semen lechoso goteando por su rostro y cuello, goteando en su pecho. Parecía destrozada
El ladrón le palmeo la barbilla con la pistola, alzando su cabeza para hablarle suavemente—cada vez que pienses que eres mejor que alguien y quieras ser una perra sin razón, como fuiste con ese buen chico de ahí, quiero que recuerdes este momento. Comparado con él, eres una basura, ¿entendido?
La voz de la mujer salio ronca—entendido
—bien. creo que has aprendido tu lección
El hombre saco el cuchillo de la parte de atrás de la silla de la mujer con facilidad, luego lo uso para señalar a Jimin y al gerente—ustedes dos, traigan sus traseros aquí
Jimin frunció el ceño. Entendía por qué el hombre quería al gerente, pero ¿Por qué lo quería a él? ¿Por qué no lo ataba y lo dejaba aquí con los demás rehenes? No tenía sentido. No era asi como se suponía que tenía que ser
Jimin se movió lentamente, confuso. No fue lo bastante rápido. El hombre estiro la mano y lo agarró. Jimin gruñó cuando la parte de atrás de su cuello fue tirada y el frio metal se presionó contra sus costillas. El metal se clavaba incomodo en su costado mientras el hombre lo empujaba hacia adelante
—vas a venir conmigo, guapo. Mi bonito seguro
Jimin se giró para mirar al resto de rehenes. El miedo y la sorpresa escritos en su rostro mientras era empujado hacia adelante a la puerta. El gerente fue tratado igual. Ambos fueron llevados a la bóveda
—ábrela
Las mejillas gordas del gerente se bambolearon mientras sacudía la cabeza nervioso—no tengo acceso
—si lo tienes
—no, en serio, no tengo la combinación. Solo el jefe la tiene. Solo soy el segundo, por lo que no puedo…
El hombre lo miró con calma mientras enterraba el cañón de su arma en su enorme barriga—dejate de tonterías. Abre la bóveda o empiezo a disparar. Empezare por lo que tienes entre las piernas
Y con eso, el gerente dejó de intentar proteger el dinero. De todas formas había un seguro que se haría cargo de eso. Introdujo la combinación, marcó el código, uso la llave alrededor de su cuello para abrir el último cerrojo y abrió la puerta
Cuando acabó, el guardia de seguridad convertido en ladrón le golpeó la nuca y el gordo hombre cayó al suelo
El hombre barbudo miró a Jimin y era obvio lo que quería que hiciera. Jimin se arrodilló obediente y ató los tobillos y las muñecas del hombre detrás de su espalda para que no pudiera escapar cuando despertara
El ladrón dejó la puerta de la bóveda abierta y empujó a Jimin delante de él, la pistola presionada en su espalda. Le indicó a Jimin que fuera primero por el efectivo, llenando las bolsas con billetes hasta que estuvieron abultadas. había fácilmente doscientos millones de wones en las bolsas para cuando acabó de llenarlas
Mientras Jimin hacia eso, el hombre fue por las cajas de deposito
Este banco no era tan sofisticado como los demás. Las cajas de depósitos que estaban vacías se dejaban abiertas con las llaves en la cerradura. Hacía que fuera fácil saber cuáles usar. También eran extremadamente fáciles de abrir. A parte de la cerradura básica y la llave, las viejas cajas de depósito no estaban diseñadas para mantener a la gente alejada, para eso estaban las puertas de la bóveda
Todo lo que el ladrón necesito era un martillo. Las aplastó con facilidad, agarrando las joyas, collares, anillos y diamantes, barras de oro y relojes de lujo, colecciones de monedas raras, y pc coleccionables, y las metió en la tercera bolsa negra. Todo lo que tomo de las cajas de depósito eran mucho más fáciles de transportar y de usar que los grandes montones de billetes con secuencia numérica
Cuando su bolsa estuvo llena, la cerró y la aseguró. Jimin empujó las dos bolsas llenas de billetes hacia él y dio un paso atrás de la puerta para permitirle salir. Pero para su sorpresa, el hombre dejó las bolsas a un lado junto a la puerta y se giró. Miró a Jimin como si tuviera todo el tiempo del mundo, una gran sonrisa estúpida en su rostro. se estaba divirtiendo.
Jimin lo miró enfadado—¿Qué? Tienes lo que querías. ¡tomalo y vete!
Los ojos dorados del hombre brillaron con diversión mientras miraba la forma delgada de Jimin con lasciva. Empezó a acechar a Jimin, haciendo retroceder al diminuto castaño contra la pared. Jimin tomó una profunda respiración cuando fue atrapado por los fuertes brazos del hombre mientras se inclinaba para susurrarle—no todo lo que quería. todavía hay una cosa más que me ha llamado la atención. Una cosa más que voy a tomar
Jimin de repente sintio que se le paraba el corazón. Incluso más desconcertante, sintio su polla hincharse en sus pantalones
