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El día estaba espectacularmente soleado, ideal para las actividades al aire libre… Y no exactamente para estar entre cuevas profundas, y completamente perdidos del exterior.
Y exactamente lo mismo había pensado parte del Imperio, que en esos momentos se encontraban trabajando en la base, cuando el sonido de un fuego artificial les llamó a todos la atención.
—Ese es Rich… —Farfa levantó su cabeza, la posición de su casco impedía que los rayos del sol le molestaran la visión.
—¿Qué estará necesitando? —Preguntó Conter.
El conejo se quedó detrás del caballero, esperando ver el aterrizaje del Administrador. CrisGreen detrás de ellos solo esperó a ver qué pasaba, jugando con su hacha a sacar la corteza de los troncos que habían estado recolectando.
—¡Pará boludo! —Lo amonestó Farfa por el ruido.
—Cerrá el pico… Si de todas maneras lo vamos a hacer planks… —Cris se encogió de hombros, estaba aburrido, y seguramente no volverían a hacer nada hasta que el Admin no se fuera.
—¡Farfa! —Rich exclamó aun sin tocar el suelo.
—Ahí está… Rich solo busca a su mano derecha. Sigamos Cris. —Conter suspiró, en parte sabiéndose libre de lo que se le haya ocurrido a Rich, y en parte un poco dolido por ser dejado de lado.
Seguramente por la prisa, el aterrizaje del Admin no fue ni limpio ni grácil, pero el ligero tropezón no le impidió retomar su postura erguida rápidamente y seguir con su única misión.
—¡Quítate la armadura! —Rich ordenó sin un segundo de pensamiento, dirigiéndose directamente hacia el caballero del grupo.
Farfa abrió sus ojos con sorpresa, antes de comenzar a reír nerviosamente.
—Eh wacho, pará… Invítame a comer primero… No sé, unos besos antes… Una rosa Whiter, aunque sea dame.
La carcajada de Cris fue un estruendo estridente en los oídos del recién llegado, mientras un Conter cohibido salía de allí con ayuda de sus Élitros, murmurando un “Mejor me voy de aquí.”
—¡Farfa! —Las manos en jarra del admin hicieron que ambos argentinos rieran más fuerte, si acaso eso era posible.
No estaba exactamente avergonzado, pero los recursos lingüísticos pocos frecuentes para él en una conversación normal, siempre lo dejaban sin reacción en un primer instante.
—Uh boludo… Me duele la panza de tanto reír. —El caballero murmuró entre dientes, mientras se sentaba sobre un baúl.
—Che, si molesto me puedo ir… No vaya a ser que vea algo que no quiera, y pierda la virginidad de mis lindos ojitos. —Cris gritó, algo que era completamente innecesario, pero que le gustaba hacer en demasía, y sin ningún motivo aparente.
—Que será la única que vas a perder… De seguro.
El comentario de Farfa iba directo a molestarlo, y obviamente lo consiguió… Cris comenzó a arrojarle todo lo que podía, y más a la mano tenía… Incluso comenzó a cargar una ballesta cuando vio que nada hacía que Farfa dejara de reír a su costa; y Rich supo que ese momento ya había escalado demasiado.
—¡TU CULO VA A DEJAR DE SER VIRGEN, TARADO!
—¡ACÁ! ¡ALPECHOAPUNTASITENESHUEVOS!
Antes de que todo terminara de irse al carajo, Rich se interpuso entre ambos, sosteniendo al caballero lo suficientemente fuerte como para separarlo de su compañero.
—AHÍ TENES, TE SALVO TU NOVIO… ¡MARICA!
—EH PUTO… ¿QUÉ TE PENSAS? NO TE TENGO MIEDO, VENÍ NOMAS.
Rich solo suspiró, mientras seguía arrastrando al caballero de su brazo, lo suficientemente cerca de su casa como para de una vez hacer lo que tenía planeado.
—Joder con ustedes, par de críos…
La pelea seguía a gritos, Cris apenas escuchaba lo que Farfa le decía, pero igual seguía contestando, cada uno siguiendo su propia y única línea de pensamiento. Rich solo sostuvo a Farfa más fuerte mientras corría el avambrazo derecho de su armadura para…
—¡Eh, eso duele!
—Y va a lastimarte si no dejas de moverte. —Rich le advirtió, haciendo algo más de presión con sus dedos sobre su bíceps.
El dolor no había sido más que un pinchazo, pero Farfadox seguía quejándose solo para molestar a Rich. La aguja en su mano no era muy grande, pero seguro que el esqueleto Whiter estaría un rato si estaba intentando encontrar alguna vena ‘visible’.
—¿Tarea más fácil no encontraste para entretenerte en este hermoso día? —Preguntó con sorna el caballero.
—Pude noquearte y eso haría las cosas mucho más sencillas… Pero, ¿qué es la vida sin un poco de dificultad? —Rich sonrió por un momento, aunque su concentración era total. —¡Ala! Ahí está…
Farfa soltó un siseo suave, viendo como la aguja comenzaba a llenarse de sangre negra repentinamente.
—Tu sangre es negra, tus venas son negras… —Sus ojos se clavaron en el caballero como con enfado.
—Chocolate por la noticia Rich… Ahora… ¿Para qué mierda es eso?
El Whiter sonría, sus ojos puestos en algo que era tan pequeño, pero tan valioso para él.
—¡Experimento! —Fue su única explicación. —Te aviso cuando tenga los primeros resultados… Pero esto va a ser divertido, chaval. ¡Adiós Farfa!
Y así como había llegado, el Admin de Elite se había ido, cruzando el portal planeando con sus élitros.
—Después dicen que yo soy el imprevisible… —Se dijo a si mismo con más curiosidad de que la que quería tener.
Farfa permaneció en la puerta de su casa, apenas un poco más… Observó de cerca la casi imperceptible marca del pinchazo, y apretó allí con su pulgar, haciendo que una gota de sangre cayera por su brazo.
No era la primera vez que veía su sangre, y podría haberlo dicho eso a ElRich si se hubiera detenido a preguntarle siquiera.
—Bueno, ya me agarrare la cabeza cuando haga algo… Porque seguramente va a hacer alguna.
Su tono denotaba resignación, pero la picazón debajo de su piel le decía que estaba listo para cualquier locura que su Administrador tuviera pensada.
Ahora… Solo sería cuestión de esperar, ¿verdad?
Fin del Prólogo.
