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Moski suspiró, mirando la pantalla de su celular, viendo los comentarios que la gente dejaba bajo su publicación en la que solía ser su comunidad. La mayoría era bardeandolo y la otra parte pidiéndole que vuelva pero no podía, no después de ese día y no después de todo lo que dijo. La vergüenza y el orgullo no lo dejaban, sabía que haber aceptado la propuesta de Damián en un momento de debilidad no era de sus mejores ideas pero solo había buscado escapar, ya no podía seguir reprimiendo sus sentimientos hacia uno de sus mejores amigos, no podía arriesgarse a que todo se arruinara por su culpa.
“Y al final se arruinó todo igual” pensó con amargura, no sabía cómo volver de la cagada que se mandó, como acercarse a hablar con sus amigos.
— Eh Moski, qué haces? — Damián se acercó y palmeó su hombre, asomándose para ver su celular — ah, eso… no te preocupes, en un rato se tranquilizan.
Moski sonrió, forzado y disimulando el nudo en su estómago.
— Sí, ya se, en una semana seguro se olvidan de todo — se levantó del sofá donde estaba y se dirigió hacia la cocina, buscando un vaso de agua para aliviar la repentina sequedad en su garganta.
Damián lo observó desde lejos un momento, con una mirada pensativa.
— Querés volver con ellos? — preguntó. Moski se tensó levemente, y sin voltearse respondió.
— No — la mentira le supo amarga, pero la descartó a un lado al agarrar el vaso de agua y darle un trago — No mentí cuando dije que no me gustaba el contenido que hacíamos.
Damián sonrió burlonamente y se acercó hasta quedar contra la encimera de la cocina, a solo un metro del rubio.
— No me refería a volver a hacer contenido con ellos. Se están diciendo muchas cosas por ahí —mencionó casualmente — en especial estos últimos dos dias, sobre por qué te fuiste y sobre Mernuel y vos.
Moski titubeó y dejó el vaso sobre la mesa, se volteó tratando de que no se dejara ver la incertidumbre en su rostro.
— Sí… eh, estuve viendo varias cosas pero…
Damián lo interrumpió.
— Entonces, es cierto? — se acercó un paso, no dejando que el otro procesara o se animara a responder la pregunta al volver a hablar — que estás enamorado de Mernuel?
Moski sintió como su lengua se volvía pesada y su cerebro comenzaba a buscar miles de caminos diferentes para salir de esta conversación, balbuceó.
— Qué? Eso no… no, me fui porque ya no daba para convivir con el ambiente que había — se aclaró la garganta — son solo… son solo rumores, ya sabes cómo son.
No fue una mentira. No del todo, estaba cansado del ambiente que se formó en su grupo de amigos, un ambiente desesperante lleno de “masculinidad” y sin espacio para que pueda expresarse sin el hecho de que alguno lo minimice. El tema de que su mamá lo haya llamado solo afianzó lo que ya tenía planeado. Pero… también era cierto que el enamoramiento que sentía por Mernuel había alcanzado niveles donde ya no podía disimularlo, y saber que para el otro solo era un juego no hacía más que herirlo, había mil otros factores que lo llevaron a tomar la decisión que tomó pero si se detenía en eso probablemente lloraría, otra vez.
Damián lo observó unos segundos, en silencio, antes de acercarse y posar una de sus manos en su brazo.
— Bueno, eso espero, no cree este canal por nada, verdad? — dijo, con una voz juguetona pero sin poder disimular del todo el filo que poseía.
Moski sintió como la leve sonrisa que había hecho en un intento de asegurar sus palabras flanqueaba un poco, antes de esbozarla otra vez. Posó su mano sobre el hombro del mayor.
— No te preocupes, no voy a volver con ellos — afirmó, con una seguridad que no sentía — de todos modos, después de nuestro video voy a estar un poco lejos de las redes sociales — Moski se alejó y empezó a caminar hacia el sofa, agarró su celular y volteó de nuevo hacia donde seguía parado Damián — creo que es mejor esperar a que todo se tranquilice para volver bien y sin tanto bardo de todos lados verdad?
Damián entrecerró sus ojos, un músculo moviéndose en su mandíbula antes de esbozar una sonrisa.
— Sí, claro, tenés toda la razón — caminó hacia la puerta del departamento que compartían, tomando sus llaves y celular de paso — voy a hablar con mi manager, no me esperes.
Y con un portazo, Moski estaba solo, otra vez.
Suspiró suavemente, sintiendo como la ansiedad le cerraba la garganta. Afianzó el agarre en su celular y fue hacia su habitación. Sabía que estaba solo pero se sentía mucho más seguro poniéndole pestillo a la puerta. Se apoyó contra la madera, mientras buscaba temblorosamente entre sus contactos a su madre. No le había contado mucho sobre porque se había ido entre el frenesí de todo, y sabía que lo que había pasado capaz que había llegado a ella, pero pensaba con cierta esperanza que su renuencia a aprender bien cómo funcionaban los celulares y las redes sociales lo hubiera impedido.
Llamó al número y esperó mientras se concentraba en tranquilizar su respiración.
— Hijo? — preguntó la ronca y familiar voz de su madre.
— Hola, ma — Moski cerró su ojos, mientras se deslizaba hasta quedar sentado en el suelo — cómo estás?
— Yo estoy bien, Lauti, pero vos cómo estás? — preguntó, la preocupación sin disimular en su voz — tu hermana me dijo que ahora estás con un muchacho nuevo? Uno medio raro.
Moski dejó escapar una risa sin aliento.
— No es raro, ma… — vaciló — bueno, capaz un poco pero me ayudó a venir acá y vamos a hacer videos juntos.
— Lauti… pensé que te ibas a dar un descanso de eso de las redes, tu hermana me dijo muchas cosas de este nuevo chico con el que estás y no me gusta nada.
El rubio hizo una mueca
“Bueno, razón no le falta”
— Tiene… algunas cosas medio raras — disimuló la duda en su voz — la verdad… creo que me equivoqué, mamá. Creo que la re cagué en serio y no sé cómo…
— Lauti — interrumpió su mamá, su voz suavizándose — respira, que pasó?
— Yo… — Moski puso una de sus manos en sus ojos, tratando de no volver a llorar — no me arrepiento de haberme ido pero… tal vez no fue la mejor manera y… — inhaló temblorosamente — Damián, el chico con el que estoy ya me había hablando antes y como yo no quería hablar de esto con los muchachos le dije que quería salirme y me ofreció venir acá con él, a grabar videos con él y yo estaba pensando tantas cosas, mamá. Quería irme rápido porque ya no aguantaba el…
— Qué cosa, mi corazón? — preguntó su mamá al no escuchar las intenciones de su hijo de querer terminar su apurada explicación.
“Bueno, no planeaba que fuera así, pero no hay mejor momento que el presente”
— Mamá… estaba…. estoy eh, enamorado de Mernuel.
Silencio.
Moski suspiró y se rindió ante la lucha que había estado ejerciendo para que las lágrimas no empezaran a correr por sus mejillas.
— Mamá? — preguntó, con voz llorosa — perdón yo…
Su mamá interrumpió.
— No te disculpes — su voz sonaba temblorosa, carraspeó — yo… Lauti, no puedo decir que lo entiendo mucho, pero… sos mi hijo, y te conozco y te amo.
Moski sollozó, el alivio y la incredulidad inundándolo en oleadas.
— Ay mamá, lo arruine todo en serio, yo… no quiero estar acá — dijo con la voz entrecortada — tendría que haberme ido contigo pero tenía miedo…
— Mi amor — susurró su mamá, la ronquedad reconfortándolo más que nunca antes — Se que no fui la mejor madre, pero ya no tenés que tener miedo conmigo — su voz tembló un poco, antes de recuperar su habitual firmeza — quiero que seas feliz y si estar con ese muchacho que me decís lo hace, está bien.
— No puedo volver, mamá, él no siente lo mismo por mi y… ya estoy acá, no quiero volver a hacer videos, pero aunque quisiera no puedo irme así como así, ya me comprometí y…
— Con ese Damián? — interrumpió su madre — no, hijo, escuchame, no necesitas exponerte más con él, lo que me dijo tu hermano es… vení conmigo, decile cualquier cosa pero te vas de esa casa y venís conmigo, entendés?
Moski sorbió mientras se limpiaba sus lágrimas. La firmeza que sentía para no abandonar el nuevo proyecto desmoronándose al escuchar a su madre.
— Bueno — susurro. — voy a ver cómo hago para volver a casa.
— Bien, hijo — la aprobación y seguridad en la voz de su madre lo tranquilizó — todo va a estar bien, hay una solución siempre.
“Hay una solución siempre” Sí, encontraría la manera de salir de acá, la manera de arreglar todo.
