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Ni remotamente la última

Summary:

Hermanos de distintas camadas, Jimin y Jungkook comienzan desde cero en la aldea de Busan escondiendo su relación... Pero ardiendo en deseo por tener sus propios cachorros.

Notes:

Día 26: Pregnancy kink | Hermanos.

No recordaba bien este prompt pero me pareció lindísimo cuando lo beteaba. Hay más fluff de lo usual para ser incesto, así que procedan con la idea de que todo sale bien para este par en el fic :3

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Ni remotamente la última

 

No es nada fuera de lo usual que una mala temporada repercuta en la tasa de natalidad y la supervivencia de los cachorros. En el caso de Jimin y Taehyung, su eomma sólo los tuvo a ellos dos en la camada de ese año porque la sequía había hecho imposible la presencia de más bebés en su vientre, y junto con ella, fueron otras las familias de la aldea que vieron la temporada de nacimientos mermada.

Sin embargo, 2 años después las cosechas mejoraron, y la siguiente camada por nacer tuvo seis cachorros, rompiendo así un récord de prosperidad del que se habló durante largo tiempo porque las reservas de comida eran buenas, hubo una abundancia en la caza, y la aldea bullía de energía bajo la promesa de tiempos mejores.

El panorama se auguraba como favorable, y no había nada que intuyera a pensar lo contrario.

 

Jimin y Taehyung (omega y beta, respectivamente) eran los hijos mayores de los Park, y aunque su rango dentro de la manada los colocaba por encima en términos de edad, en lo referente a jerarquía estaba por detrás de los dos alfas que habían nacido en la siguiente camada. Uno era Jungkook, y el otro Bangchan, y sus padres no hesitaron en enfrentarlos como marcaba la tradición, alzándose el primero como indiscutible ganador y por lo tanto líder entre los suyos.

Familias numerosas y con varias camadas dentro del mismo techo solían ser la norma, con omegas por un lado, alfas en otro, y betas de por medio para servir como amortiguadores, pero como desde un comienzo Jimin siempre sintió una instintiva debilidad por cuidar de Jungkook, y éste creció arropado en su nido entre él y Taehyung, porque aunque era un alfa fuerte y el líder entre todos ellos, el omega lo tenía dominado y con mimos y palabras dulces lo convencía siempre de hacer su voluntad.

Los años transcurrieron, los Park tuvieron un par de camadas más, y los miembros mayores fueron tomando caminos separados. Taehyung conoció a la alfa de otra camada y se mudó de aldea, decidido a probar suerte y comenzar su propia familia, en tanto que Jimin optó por aceptar la invitación de establecerse cerca de él pero sin ningún prospecto romántico en puerta para asentar cabeza.

Y para no sorpresa de nadie, Jungkook consideró razonable unírsele en aquella aventura porque Jimin era un omega después de todo, y quizá su protección de alfa podría serle de ayuda. (Aunque en realidad todos estuvieron conscientes que la fascinación de Jungkook por su hyung era un factor a tomar en cuenta, y sus padres los despidieron sin encontrar nada de raro en todo eso.)

La aldea de Busan, cercana al mar y conocida para ellos en todos los aspectos no tenía mucho que envidiarle a la aldea de Seúl cuando después de varios días de viaje se establecieron en una cabaña designada para los forasteros, y dormir abrazando a Jungkook no tuvo nada de nuevo para Jimin, excepto que el confort de no haber tenido que hacer ese viaje por su cuenta fue un alivio.

Con manadas grandes y camadas numerosas, el tener que distribuirse a lo largo y ancho del territorio era la común para evitar la endogamia, pero eso no era una solución por completo eficiente para evitar el problema. Jimin conocía de algunos casos donde la unión entre dos miembros provenía de una rama familiar que contenía algunos lazos compartidos, y su eomma les pidió que en caso de establecer una camada por su cuenta, tomaran nota de ese factor y buscaran tener la mejor descendencia posible.

En respuesta, durante su primera noche fuera de la vigilancia de sus padres, Jimin y Jungkook se entregaron a la pasión sin tapujo alguno, disfrutando de no tener que ahogar sus gemidos, y practicando el sexo tanto como les vino en gana sin ocultar más la mezcla de sus feromonas en su piel.

En la aldea de Seúl, a nadie le mencionaron que eran hermanos de distintas camadas, y se limitaron a señalar que se conocían de la aldea de Busan, y que ahora estarían juntos porque era lo que les resultaba más natural.

Jimin conocía un remedio perfecto para evitar un embarazo, y dando rienda suelta al deseo que los consumía, él y Jungkook acordaron seguir así hasta el momento que la pasión se disipara, y entonces sí, cumplir su promesa y procrear descendencia.

Poco sabían ellos dos que la pasión iba a dar paso a sentimientos más firmes, y que entonces, sus elecciones cambiarían...

 

—Mmm, recíbelo, omega —jadeó Jungkook, de rodillas detrás de Jimin y penetrándolo con profundidad, ambas manos sujetando su cadera y manteniéndolo en la posición exacta para hacerlo tomar su botón.

El celo de Jimin aquella estación había sido intenso, con el omega despertando a mitad de la noche bañado en sudor y refregándose contra el alfa, y Jungkook lo había hecho beber una dosis más del remedio que evitaría un embarazo antes de hundirse entre sus piernas y hacerle olvidar todo en el mundo que no fuera su nombre y la misión que tenía de hacerlo suyo. De eso hacían más de 12 horas, y la fiebre del celo estaba cediendo al fin, pero sólo a medias. Igual que si intuyera que el trabajo no estaba hecho de verdad, el omega de Jimin lo hacía actuar a éste necesitado y seductor, todo para garantizar un embarazo aunque el remedio que hubiera bebido antes se lo impidiera.

—Tus cachorros... Quiero tus cachorros... —Gimió Jimin entre embestidas, arqueando más la espalda para recibirlo tan hondo como le fuera posible.

Con un ronco respirar, Jungkook consiguió al fin que su botón entrara en Jimin y la presión a su alrededor fue exquisita, consiguiendo así un orgasmo tan arrebatador que desplomó su peso sobre su espalda desnuda, y con amabilidad masajeó su vientre dilatado.

Las últimas horas habían sido intensas con Jimin pidiendo sin parar que pusiera un bebé en su útero y Jungkook prometiendo que así sería aunque ambos estaban conscientes de que era imposible. Aunque nadie los juzgaría demasiado por tener sexo a pesar de ser hermanos (aunque de distinta camada, pero compartían madre y padre), el tabú era más sobre las líneas de su descendencia, y por eso era que evitaban un embarazo aunque el deseo de convertirse en padres era cada vez mayor...

—Imagina cómo te verías —susurró Jungkook al oído de Jimin, rodando con el omega a su costado para no aplastarlo, una mano trazando círculos sobre su vientre bajo y su cálido aliento provocando en éste un estremecimiento completo—. Mis cachorros en tu interior... Una camada completa...

—A-Alfa —exhaló Jimin, girando el rostro y buscando los labios de Jungkook.

En momentos así, no eran hermanos, o Jimin y Jungkook, sino sólo un omega y un alfa que presas de sus instintos deseaban que de aquella unión naciera el fruto de su amor.

Cuando el celo pasara, Jimin jamás haría mención de lo mucho que deseaba convertirse en madre, y Jungkook a su vez sería más considerado con sus roces, evitando tocar su estómago o mencionar lo que ambos habían admitido presas de las feromonas, pero los dos sabrían sin necesidad de expresarlo sin palabras, cuán grande era ese deseo de lanzar por la ventana cualquier sentido común y sólo ceder a lo que sus lobos querían...

—Te haría tener camada tras camada de cachorros —prosiguió Jungkook, dejando que fuera su alfa quien tomara control de la situación—. Tus pechos rebosando de leche, tu andar suave, y tu estómago grande... Te tomaría a todas horas, y competiría con nuestros cachorros por tu leche...

—¡Ah, alfa! —Se retorció Jimin en sus brazos, sin duda imaginando esos escenarios y temblando de impaciencia por verlos realizados.

—Sería el padre de todos tus cachorros, y tú la madre de los míos... Lindos cachorros con tu boca...

—Y tus ojos, alfa.

—Exacto. Lindos bebés, prueba de nuestro amor...

Y todavía moviendo un poco las caderas porque el botón estaba a punto de ceder pero seguía duro y volvería a tomarlo sin descanso entre oleadas de su celo, Jungkook no paró de compartir sus fantasías con Jimin mientras éste asentía ante cualquier petición suya.

 

—¿Tú y...? Uh... —De visita con Hoseok, el beta que en su barrio tenía una botica y era el encargado de preparar su poción anticonceptiva, Jimin supo qué iba a preguntar éste apenas notó su nerviosismo a flor de piel.

En la aldea de Seúl tanto Jimin como Jungkook habían hecho amigos pero a nadie les habían contado que eran hermanos. Tan sólo se limitaron a mencionar que provenían de la aldea de Busan, del mismo barrio, y que se conocían de toda la vida, y nadie cuestionó nada en su vínculo. Pero eso iba a cambiar, y Hoseok ser el primero en traer luz a su secreto.

—Son hermanos, ¿verdad?

—No de la misma camada, pero sí.

—Ya veo.

—¿Se lo contarás a Yoongi hyung?

La pareja de Hoseok era Yoongi, un alfa que había acogido a Jungkook en su partida de caza como su pupilo, y Jimin se preguntó si a partir de ese punto su relación se volvería del dominio público, pero el beta denegó con la cabeza.

—No, no es mi asunto revelar los tuyos y menos cuando me lo cuentas en confidencia. Es sólo que encontré peculiar que después de 2 años sigas bebiendo sin falta tu remedio anticonceptivo. Otros omegas de tu edad o con un alfa bajo su mismo techo ya tendrían al menos una camada de cachorros correteando a sus pies.

—Ah, seguro que eso sería genial —murmuró Jimin más para sí que para Hoseok, su mirada desenfocándose mientras pensaba en la posibilidad de cachorros prendidos a sus pechos, en brazos, abrazados a sus piernas, y compartiendo los rasgos del alfa.

—¿Sus padres son familia de algún tipo?

—No que yo sepa. Eomma provenía del norte, appa del sur.

Hoseok se dio unos golpecitos en el mentón con el dedo índice.

—En ese caso, ustedes dos podrían...

—No, no podría atreverme a pedir eso —dijo Jimin con apuro, sosteniendo el envase con su remedio anticonceptivo y luego haciendo una leve reverencia—. Lo siento, hyung, pero debo retirarme. Gracias por todo, nos veremos después.

Y como alma que lleva el diablo, el omega se escurrió fuera de su negocio con dirección a su hogar.

 

Un nuevo celo, y un nuevo maratón de Jimin y Jungkook en el nido del primero.

En las brumas del deseo, el omega hesitó en beber del frasco que el alfa colocó cerca de sus labios, pero luego apuró su contenido.

—Imagina... Sólo piensa en lo bien que te verías con el estómago redondeado —dijo Jungkook, embistiendo a Jimin de frente y sosteniéndose con una mano al lado de su cuerpo, la otra recorriendo esa extensión plana y suave de su torso hasta llegar al ombligo—. Mis cachorros aquí... Cada año una camada, tus pechos siempre rebosando de leche.

—Jungkookie... —Se retorció Jimin de placer, extendiendo los brazos a su cuello para rodearlo con fuerza y abrazarlo, y el alfa tomó su boca en un apasionado beso.

Cachorros, una camada completa con su olor, y esa sonrisa suya... Jimin podía imaginarlo a la perfección y el pensamiento lo asustaba casi tanto como la noción de lo mucho que lo deseaba, y lo prohibido que resultaba. Nadie salvo Hoseok lo sabría con certeza, pero luego estaban ellos dos, y Jimin sabía que una camada no sería suficiente...

—Vente dentro de mi alfa —imploró Jimin cuando los movimientos de cadera de Jungkook se volvieron erráticos y el botón del alfa golpeó entre sus nalgas cada vez—. Muy dentro... Hazme tuyo... Márcame de tu propiedad...

«Dame la primera camada de muchas más por venir...», pensó con desesperación, mordiéndose los labios hasta hacerse sangrar, y con un orgasmo compartido, sentirse casi en plenitud cuando el alfa lo llenó de su semen.

Casi.

 

Taehyung visitó a Jimin con una camada a sus pies y el vientre distendido por la próxima, y el omega no pudo ocultar el anhelo en su mirada.

—Ah, ya veo —dijo el beta apenas entrar a su cabaña y oler incluso con su deficiente nariz la combinación inequívoca de sus feromonas saturando el aire—. No puedo decir que me sorprenda siendo ustedes dos tan unidos desde siempre.

—Ay, Tae. No digas más.

—Imposible. No después del modo en que me miraste apenas entrar por la puerta... ¿Estás embarazado?

—... no. Claro que no.

—Pues deberías. Eres un omega joven y sano. Y tantas pociones anticonceptivas te harán daño a la larga.

—Pero...

—¿Jungkook no quiere darte un puñado de cachorros? Porque si dices que no, sabré que mientes sin remedio.

—No es eso y lo sabes.

—Chimmy —dijo Taehyung al utilizar un apodo que sólo era para ellos de cuando su camada de dos los hizo los más cercanos en el mundo, pegando sus frentes y acunando éste sus mejillas en ambas manos hasta conseguir que lo viera a los ojos y trasmitir su mensaje—. Sólo hazlo. Si es lo que tu omega y su alfa les pide... Considéralo una señal y sigue adelante.

Y porque nada anhelaba Jimin más en el mundo que sus propios cachorros, eso hizo.

 

El frasco con el remedio anticonceptivo no estuvo en el sitio de siempre durante su siguiente celo, y el alfa sonrió enseñando los colmillos superiores al volver al nido de su omega y unírsele en aquella pila de pieles y almohadas que olían sólo a ellos dos... Pero no por mucho tiempo.

—¿Quiere mi omega tener a mis cachorros? —Preguntó de manera retórica al hundirse entre las piernas de Jimin y éste recibirlo a medio camino elevando su pelvis y jadeando en esa primera embestida.

—Alfa, sí, sí... Por favor, quiero tus cachorros.         

Nuestros cachorros. Muy bien —replicó Jungkook, que compartiendo con Jimin el deseo de una familia numerosa, mordió su cuello y no paró de hacerlo suyo hasta que al final de aquellas 24 horas de frenesí su vientre bajo quedó curvado por su semen, y también con toda probabilidad, de su primera camada.

Ni remotamente, tampoco la última.

Y acurrucados en brazos del otro como cuando ellos mismos eran cachorros, en ningún momento dudaron de haber tomado la decisión correcta.

 

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Notes:

Kudos & comentarios me hacen saber si el fic les gustó~! :)

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