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"Ellos"
La luna no estaba totalmente completa, apenas había cambiado pero eso no cambiaba que las secuelas de la reciente luna llena no estaban presentes; el dolor de los huesos se recuperaba lentamente de haber sido quebrado solo para adaptar otra forma más bestial, un licántropo . A pesar de los años, el dolor persistía, no era algo nuevo para Remus Lupin. Después de todo tenía treinta y ocho años, ya no era un adolescente incapaz de controlarse; aunque era cierto que parte del crédito de esa ayuda era de su amante, su cómplice, su alma gemela...
Se habían hecho las ocho de la noche, en el horizonte en el cielo apenas se veían unas pequeñas manchas de color rojizas aún presentes; tras salir por la puerta de la "Kensington Central Library" pudo sentir como una rafaga de viento golpeaba ligeramente su cuerpo, normalmente no era algo que le afectara después de todo, su amante decia que era un autentico calentador, pero su cuerpo aun estaba algo delicado, por lo cual no pudo evitar encogerse de manera leve tras sentir un escalofrío por su espalda. Su mano derecha se aferro instintivamente a un bastón que lo sostenía; normalmente no lo necesitaba pero su amado se lo había dado especialmente para cuando terminaba el periodo de luna llena, o como a ellos les gustaba llamarlo " Noctes hirtae" (en traducción del latín "Noches Peludas") de manera cómica claro, ya que al día siguiente tenían la rutina de limpiar los rastros de pelo canino que desprendía el licántropo a kilos, aunque algo que también siempre terminaban haciendo era comprar algo para reemplazar lo roto la noche anterior; a veces sillas, a veces juegos de vajilla para el té, sábanas... La última vez habían destrozado una bata, una delicada bata de seda color carmín...
La imagen mental de su amado en aquella bata, que resaltaba su piel de porcelana, que se deslizaba por sus hombros sus pálidos hombros.. Una breve e incluso casi boba sonrisa se formo en los labios del hombre haciendo que su bigote de color avellana se elevará ligeramente digno de un joven enamorado..
Aunque algo lo sacó de sus pensamientos, la voz de una mujer que estaba a su lado le hablaba con algo en sus manos, parecía una especie de bufanda de color canela.
"Oh profesor Lupin debe estar pasando mucho frío, tenga"
No había tenido oportunidad de reaccionar, cuando la mujer rodeo su cuello con aquella bufanda que parecía hecha a mano ya medida; la mujer que tenía enfrente era de baja estatura, le sacaba al menos dos cabezas de altura como para tener un aproximado, tenía contextura semi robusta y usaba gafas que agrandaban sus ojos bastante.
"Si gusta podríamos beber una taza de té en mi casa ya que la noche está...-
La dama estaba por seguir hablando cuando el ruido de un bastón metálico resonó en el suelo, casi como una llamada de atención, eso había hecho que ambos girarán la mirada de reojo; aunque, el sentido del olfato del hombre era tan bueno, como para detectar al instante el olor a vino con ligeros toques amaderados incluso a kilómetros, después de todo era el aroma de su amante..Aunque claro que sabía que era el, eso no quito el hecho que giró la cabeza dedicándose a verlo con una suave sonrisa en su rostro; al parecer la dama no se había dado cuenta de aquel ruido ya que había desviado la mirada hacía el suelo mientras acariciaba su cabello como señal de nerviosismo.
"Como decía señor Lupin, la noche está fría y pensaba que podríamos...-
Nuevamente fue interrumpida por el hombre de bastón metálico, solo que esta vez, su voz fue quién la interrumpió..
Remus, habíamos dicho que esta noche beberíamos en mi whisky en mi estudio... —
El tono era demandante, sereno, aunque también podía percibirse cierto tono coqueto, dulce, como una sirena llamando a un marino seduciendolo con palabras y un canto divino.
Tras percibir aquel tono de voz, la dama desvío la mirada por completo dirigiendo su completa atención al señor con ligeramente fruncidas las cejas debido a las dos interrupciones seguidas; la apariencia de aquel hombre era única; tenía un abrigo que hacía ver un poco más grande su silueta de color negro y en su cuello se observaba un delicado pañuelo rojo bordado con líneas doradas que formaban la silueta de un lobo; su mirada subió observándolo con hasta llegar finalmente al rostro del elegante hombre, por arriba de sus labios se formaba un cuidado bigote clásico además de una delgada capa de barba en su mentón, aunque sus ojos eran cubiertos por una pequeñas y redondas gafas circulares con cristales de color azul noche que impedía que sus ojos fueran expuestos...
Oh es cierto, lo lamento señorita Margareth, no podré acompañarla como verá ya tenía planes esta noche; tenga se la devuelvo...—
La amable voz del hombre más alto hizo que la chica dirigiera su mirada a este viendo como se retiraba la bufanda con delicadeza o mejor dicho queriendo ser amable; la dama al ver aquello negó con la cabeza formando una dulce sonrisa con sus labios mientras rechazaba agarrar la bufanda, al parecer era un obsequió.
"Oh no sé se preocupe señor Lupin, podríamos ver otro momento y respecto a la bufanda es un regaló por ser un fiel socio de la biblioteca".
Aunque la dama había dicho eso último con confianza, solo era una pequeña mentira o mejor dicho un pequeño gancho para qué no quedará como una mujer desesperada por la atención y el afecto que le podría brindar aquel bello hombre de cabellos castaños cual avellana y ojos dorados como la miel; su mirada estaba dirigida a aquel hombre hasta que sintió un escalofrío al oír las palabras del hombre pálido y cabellos negros.
Le recomiendo que vaya con cuidado las calles de Londres pueden ser peligrosas cuando se oscurece...—
Podía sentir la mirada penetrante de aquel hombre clavada directamente en su rostro, ni hablar que su ligero tono de voz coqueto y sereno había sido reemplazado por uno frío y hasta incluso cortante, la dama solo se limitó a asentir con la cabeza de manera rápida dejando a los dos hombres atrás, solos acompañados de la luz de las farolas.
Una pequeña risa se escapa del más alto mirando fijamente a su amante que tenía a su lado ofreciendo de manera sutil su brazo fascinado por lo bello que se veía de noche con ese conjunto especialmente con ese pañuelo el cuál había sido un regalo de parte suya como pequeño gesto de unión. Al oír aquella risa, simplemente se relajó permitiéndose reír también mientras cruzaba su brazo libre sin su bastón por debajo del más grande, entrelazados de manera que quedarán conectados mientras empezaban a caminar a una dirección en concreto disfrutando la casi ausencia de la gente en las calles. El más bajo al fin rompió el silencio observando con atención de manera dulce a su amado aunque en un tono suave pero preocupado murmuraba un suave.
¿Aún te duelen los huesos?. Lunático te dije que te quedarás en casa hoy. Ni siquiera clases tenías que dar- Emitió de cierta manera preocupada pero aún así le dedicó una genuina sonrisa.
Aquella sonrisa había hecho que el apodado sienta un revuelto en el estómago, era como enamorarse como la primera vez, aunque sería la milésima vez del mismo hombre, sus labios formaron una coqueta sonrisa viéndolo para soltar el brazo de su amante teniendo acceso fácil a la espalda baja de este, rozando con las llemas de sus dedos la espina dorsal de su amado para por último tomarlo por la cintura baja apegando sus cuerpos viéndole aún sonriendo bajando un poco su mentón para murmurarle unas palabras.
¿Acaso querías que me quedara para devorarte de nuevo Sirius?. Por cierto. ¿Ya te dije que adoro tu aroma?. Tan delicioso...-
Las palabras del hombre lobo hicieron que una risa más audible se escapará de los labios del hombre sus labios se abrieron dejando en visto unos pequeños pero afilados colmillos; si su amante era un vampiro, pero no cualquier vampiro, su nombre era Sirius Orion Black III, era descendiente de los líderes del clan Black, aunque hace años había abandonado por completo, no sólo su clan sino también la casa familiar que lo vio crecer aunque el hombre de colmillos afilados siempre decía que estaba mejor así. De hecho el a la corta edad de diecisiete años, cuando aún estaba en la academia de criaturas mágicas se había escapado de ahí, en esa época había conocido a Remus Lupin gracias a dos conocidos en común; Pero eso es historia para otro momento.
Los ojos ámbar se posaron en el contrario contemplando su bella risa, aquella risa que sabía que significaba que había puesto acorralado al contrario, porqué sabía que apesar de su edad; ambos eran bastante activos a la hora del sexo; Podría decirse que lo hacían al menos dos veces por semana, pero eso sería un detalle muy incierto ya que dependía mucho del humor de ambos, aunque claro sin contar los "Juegos calientes" o "Darle placer al otro". Lupin trazó una pequeña línea invisible por las costillas del contrario sintiendo en su tacto que estaban levemente marcadas de nuevo, aquel detalle hizo que fruciera ligeramente las cejas viendo al vampiro en forma de regaño mientras sacaba del bolso de cuero que tenía las llaves del departamento que ambos compartían ya que estaban a unos pasos del portón de metal que daba primero con el jardín delantero el cuál se caracterizaba por simplemente tener un banco de madera que habían conseguido en una tienda de antigüedades y una planta de mentas ya que les gustaba recoger de ahí al hacer su té de menta, el resto era un simple cuadrado de pasto el cual era atravesado por un pequeño camino de asfalto que se dirigía a la puerta principal la cual era de pino.
Al abrir la puerta, ambos pasaron, aunque al pasar el arco de la puerta Remus miraría fijamente al más bajo cruzándose de brazos, aunque más que enojado estaba preocupado por el contrario, estaba consciente de que desde que al fin habían establecido el lazo, Sirius no podía alimentarse de sangre que no era la de él, a menos claro que sea en cantidades reducidas. Por aquello siempre guardaban al menos cuatro bolsas de sangre al refrigerador para que siempre tenga que beber mientras que Remus estaba fuera trabajando en sus clases para universitarios, aunque también la realidad era que a veces el propio Sirius olvidaba comer.
Afortunadamente su trabajo no requería que este expuesto al sol, en palabras del hombre lobo; "Su amante era un hombre de corazón de niño" aún era algo distraído cuando se trataba de sí mismo, los días que le tocaba a Lupin esperandolo que saliera de su trabajo lo esperaba siempre con una petaca de metal la cuál tenía el grabado de un lobo en el centro mientras era rodeada por unas flores similares a rosas; ya que tendía a olvidarse esta cuando su trabajo demandaba tanta presencia, tanta que a veces solía llegar a salir de este casi a las doce de la noche.¿Quién podía culparlo?. Sirius Black era un hombre carismático con un oído excelente para la música, de opiniones justas y extremadamente perfeccionista; cosa que había hecho que muchas bandas hallan conseguido el éxito con un sus canciones, era conocido por todo Reino Unido por ser dueño de uno de los mejores estudios de grabación ya que "todos los mejores pasaban por sus puertas primero". Ambos amaban la música y los libros, así que todas las noches en su departamento podían oírse algo nuevo, habían noches donde David Bowie se apoderaba de los pasillos y ambos hombres cocinaban comida solo para Remus ya que Sirius no podía digerirla por más que quisiera, aunque al llevar tanto tiempo juntos la rutina siempre ganaba y se había adaptado al menos dos tazas de té al día ambas compartidas nunca en solitario distribuidas estrictamente por la mañana y por la noche; ya que eran de los pocos momentos dónde podían disfrutar estar juntos, al menos en la semana; aunque claro eso dependía mucho como eran sus días, los mejores días eran en invierno cuando se tomaban ambas vacaciones para disfrutar plenamente de la compañía del otro, normalmente iban a su cabaña en el bosque a disfrutar la nieve y la naturaleza juntos sin preocupaciones, leyendo en las tardes, disfrutando de la música, saliendo a caminar, etc.
Sirio. ¿De nuevo has olvidado llevarte tú petaca? Ya dijimos que debes dejarla lista el día anterior así no la olvidas— Dijo el más alto en tono de regaño aunque con una mirada brillante, dulce, demonios ama tanto a ese hombre..
El nombrado soltó una pequeña risa quitándose su sombrero de copa arrojando lo cual freezbee haciendo que llegó al sofá de la sala con precisión, al instante que sus manos se liberaron de aquel sombrero tomado rápidamente la bufanda del cuello de su amado haciendo que sus rostros se acercarán considerablemente haciendo que el contrario reaccione encorvando su espalda ligeramente sorprendido ante el repentino movimiento...
Porque tu eres lo único que deseo y necesito Remus Lupin..—
Al oír aquello pudo sentir como su lobo interno resonaba con fuerza ante las palabras de su amado, sus manos se dirigieron a la cintura de este dejando de lado su bastón apegándolo a su cuerpo soltando un grave suspiro.
Sirius Black, vuelves a decir algo así y te follare tanto que te costará despertar mañana—
Aquel comentario saco una pequeña risa de parte del vampiro para tomar con más firmeza la bufanda acercando sus rostros a unos centímetros de distancia murmurando..
Suena tentador, demuéstramelo Mon amore.. —
Tras decir aquello el vampiro y el hombre lobo unieron sus labios, empezando por delicados besos suaves escalando al mismo tiempo que sus respiraciones se agitaban, una pequeña mordida suave detuvo ligeramente los besos de parte del más bajo aprovechando su cercanía para simplemente tomar con una mano el mentón de su amado llegando levemente a un lado queriendo bajar sus besos por su cuello aunque encontró la horrible bufanda que le había dado aquella joven a su amante de solo pensar en eso le hacía arrepentirse de no haberle arrancado la yugular en ese mismo momento..
Su mano tras quitarse el nudo de la bufanda al rededor del cuello de su amado la arranco sin problema algo, para proseguir con sus besos dedicándose a besar suavemente desde su mejilla, recorriendo su mandíbula deslizándose por su cuello sintiendo como el pulso del híbrido reaccionaba a sus labios, al llegar a su clavícula sus labios se abrieron casi desesperados mientras sus colmillos se alargaban cinco centímetros aunque antes de poder ejecutar su mordida, lengua recorrió aquel sector con amor y devoción como una manera de agradecer por su comida.. Sus labios se abrieron y cerraron al tocar la piel bronceada de su amado comenzando a drenar un poco de aquel líquido color carmín tan adictivo..
Se decía que la sangre y la saliva de los licántropos componían un veneno tan fuerte que solo a la hora de transformar a otros solo los más fuertes podían convertirse en mestizos y los parecían débiles. Aunque esas reglas no se aplicaban en las criaturas como Sirius Black, al contrario era como beber un afrodisíaco.
"Remus Lupin era el único que podía saciar su hambre y aún así hacerlo querer más.. "
Un pequeño suspiro se escapó de los labios del más alto, dejando que se alimente su amado su pulso se aceleraba, podía sentir como un bulto se formaba en su entrepierna, despierto y palpitante. Una vez que sintió como el contrario despegaba sus labios de aquel lugar sus manos rápidamente bajaron por la espalda baja de su amante llegando a sus muslos apretando estos respirando de manera agitada su dedo índice tras ubicar la entrada de este presionó un poco haciendo que su compañero emitiera un pequeño gemido mientras con sus manos rodearía sus hombros de manera desesperada. que las piernas del más bajo rodearán su cintura.
Oh Sirius, me vuelves loco, más loco que la luna llena..—
Emitió en un leve gruñido mientras que aprisionaba los muslos del nombrado contra su erección queriendo que sienta como lo tenía de desesperado. Las piernas se apretaron levemente al mismo tiempo que sus manos rasgaban un poco de su espalda soltando un pequeño gemido de necesidad balbuceante formulando como podía.
Follame Remus, por favor.. follame.. —
Al oír aquello rápidamente se dirigió a las escaleras subiendo al único piso extra que había en el departamento el cual no tenía demasiado solo era una habitación y un baño; al llegar a la habitación prácticamente lo arrojo a la cama no sin antes cerrar bien las cortinas para que al día siguiente no sea una molestia para el vampiro. Tras terminar de asegurarse aquello rápidamente se quitó la camisa blanca que tenía puesta, el cuerpo de Lupin aún mantenía su gracia, tenía músculos y tres abdominales en el sector de su abdomen, aunque también estaba lleno de cicatrices, muchas antiguas las cuales tenían sus propias historias.
El vampiro quedó fascinado por el cuerpo de su amante, amaba verlo en general pero amaba más las cicatrices que tanto le generaban rechazo a su amado, amaba besarlas y recorrerlas con sus dedos cuando ninguno de los dos ponía recomponer el sueño. Se había despojado de su abrigo y sus gafas quedando solamente en unos pantalones algo apegados al cuerpo y una camisa corta de color blanco con mangas ligeramente abandonadas, esa camisa le hacía resaltar la cintura, lo volvió loco esa camisa..
Ahora es mi turno de comerte entero cariño..—
Emitió en un pequeño gruñido tomando las piernas de su amado atrayendo lo hacía el notando como se estremecía levemente ante aquello, retiró suavemente los pantalones junto a la ropa interior lo suficiente como para dejar expuestos solo el miembro y la entrada del contrario, sonriendo para si mismo depositando una pequeña mordida en la zona de los muslos dejando una pequeña marca la cual al tener de su saliva tardaría aunque sea un poco más en sanar y no dejar rastros de su existencia.
Aquello hizo que vampiro se estremeciera soltando un pequeño gemido cerrando las piernas un poco mientras sus ojos grises conectaban con la mirada ámbar del licántropo podía notar como brillaban, como irradiaban, cual llamadada de fuego, abrasador, peligroso pero sobre todas las cosas cálidas...
Porque una cosa era segura, su cuerpo helado casi como un cadáver no podía sentir el calor ni el fuego quemaba su piel..Pero aquella criatura de la noche como el, su compañero, su amado, su igual.. Era el único que podía lograr pasar las barreras de lo físico, con el solo toque a su piel, con solo sus besos podía hacer que aquel vampiro sienta calidez...
Las mordidas siguieron hasta que la paciencia del vampiro se fue al igual por el deseo cerrando sus piertas al tener al rostro de su amado entre ella, el bigote generaba cierto cosquilleo en aquella zona, su amado simplemente abrió los ojos y lo miro fijamente sin poder hablar con ojos grandes casi parecía un cachorro regañado haciéndose el inocente tras cometer un accidente.
Deja de jugar Remus y follame ya—
Exigió firme ante lo que dijo, recibiendo como señal como su hombre levantaba un poco su cintura haciendo tener la cintura y las piernas elevadas, su rostro se separó de entre sus piernas cosa que le quitó un pequeño suspiro al vampiro desviando la mirada, usaba cuando la mirada de cachorro no podía evitar decirle a todo que si, aunque nunca se lo admitiría ya que sabía que si su amante descubría un rasgo de debilidad para conseguir lo que quiere lo usaría a su favor; él lo hacía después de todo...
Una repentina vuelta lo dejo boca abajo con sus glúteos expuestos, sus delgadas manos se posaron en las sábanas mientras tiraba su cintura hacía arriba dándole cierta ventaja a su amado. Lupin, tras ver aquello sintió como su miembro presionaba aún más contra sus pantalones al mismo tiempo que su boca se llenaba de saliva, con sus dos dedos pulgares inesperadamente abrió ambos glúteos en par en par dejando expuesta la entrada palpitante del hombre de cabellos negros, se veía tan delicioso... Sin perder el tiempo, dirigiéndose a su boca a aquel sector comenzando lentamente a lamer aquel agujero por la superficie en forma circular optando porlo de manera externa primero haciendo que el vampiro se estremeciera cerrando de vez en cuando sus ojos soltando pequeños balbuceos combinados con gemidos..
Tras percatarse que ya estaba lo suficientemente húmedo el sector exterior emoción con satisfacción para abrir la boca comenzando por medir la punta de su lengua lentamente preparándolo para algo mucho más grande y duro.
Una vez tras haber terminado de preparar su entrada sonriendo satisfecho con su trabajo con cierto orgullo recostó las piernas de su amado retirando por completo aquel pantalón con la ropa interior arrojando está lejos de ellos, dejando expuestas por completo las piernas y la entrada del contrario, un gruñido bajo se escapo de sus labios sintiendo como la punta de su miembro empezaba a soltar pequeñas gotas de líquido preseminal manchando levemente sus bóxers color azul índigo. Sus manos bajaron a sus propios pantalones quitándose el cinturón de manera acelerada mientras su respiración se agitaba ante la idea de embestir al contrario, tras al fin retirarse por completa la ropa. Se inclinó un poco sobre el cuerpo del contrario respirando un poco agitado mientras que suavemente tomó su mano derecha entrelazando sus dedos mientras le dedicaba suaves besos a la delgada espalda de su amado...
No perdió el tiempo en más juegos, Lupin tomó su miembro enderezando su glande a la altura de la entrada de su amado comenzando a presionar suavemente hacía delante entrando con facilidad, había hecho un buen trabajo lubricando con su saliva el agujero de su amado. Tras lograr introducir la glándula completa sintió como un poco del cuello y la espalda alta de Sirius se enderezaba un poco cerrando los ojos soltando un pequeño pero agudo jadeo al mismo tiempo que su frente se arrugaba ligeramente...
Al ver aquello el licántropo soltó una pequeña risa para con su brazo libre rodear el pecho del contrario enderezando su espalda al mismo tiempo que el vampiro se enderezará un poco al mismo tiempo que hacía suaves movimientos con su cintura de atras a adelante, pudiendo entrar así con más insistencia en su interior, dada a la posición en la que se encontraban el abdomen del más bajo tenía una especie de pequeño bulto presionando para afuera...
Un suave "Remus", salió de los labios del Black estremeciéndose ante como empezaba a adaptarse su interior al gran tamaño del hombre de cabellos castaños...
Dime, dime qué deseas Sirius Black dímelo...—
Un pequeño gruñido se escapó de sus labios mientras sentía como aumentaba su respiración mientras acercaría la mano de su amado besando sus nudillos, su mirada estaba depositada en el rostro de este mientras sus ojos ámbar brillaban al ver sus expresiones.
Quiero todo de ti Remus Lupin, todo...—
Tras oír aquello, lo tomaría como una señal de su pareja que quería que aumentara la velocidad, sin dudarlo hizo un rápido movimiento haciendo que ambos quedaran totalmente enderezados en la cama mientras el ritmo de sus embestidas aumentaba; como era de esperarse los gemidos del vampiro habían comenzado a volverse más agudos y elevados al mismo tiempo que los aplausos aumentaban su ritmo resonando en toda la habitación...
Con el aumento de la velocidad el pecho de vampiro empezaba a subir ya bajar con más rapidez mientras su ceño se fruncía levemente, era como si su corazón volviera a bombear, como si estuviera vivo de nuevo, como su la sangre recorriera por su cuerpo de nuevo...
Aunque en realidad no era así, era lo más cercano a estar vivo, su amado lo hacía sentir vivo...
Luego de unas cuantas embestidas, la velocidad que agitaba el pecho del vampiro empezó a disminuir, al mismo tiempo que los movimientos de su amado empezaban a volverse algo erráticos, indicando que estaba por llegar al orgasmo...
Tenlo todo mi amor, ten todo de mi...—
Soltó en forma de gruñido soltando algunos jadeos dejándose caer encima de el cayendo ambos, encima de nuevo en la cama pegando su cuerpo al del más bajo sin dejar de dar más lentas embestidas cada vez más pequeñas.
Un pequeño último gruñido salió de sus labios mientras empezaba a soltar su semilla en el interior de su amado...
¿Sirius? ¿Ya te dormiste amor mío? —
Un leve ronquido se pudo oír tras decir aquello cosa que le había hecho soltar una ligera risa para simplemente aprovechar la cercanía besando delicadamente una marca de una mordida que se alojaba en la nuca del vampiro..
Suavemente se separó de este para simplemente recostarse en la cama suspirando con suavidad cerrando los ojos dispuesto a dormirse hasta que sintió como su amado se apegaba a su pecho ocultando su rostro en el cuello de este apoyando rodeando con sus brazos la espalda del licántropo, abriendo un poco sus ojos viendolo sonriendo para depositar un pequeño beso en su frente de manera dulce susurrando un dulce...
"Descansa amor mío"
