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Sabine había crecido apreciando el arte, al inicio solo desde el taller de su padre, pero durante su vida había convivido con varias representaciones de lo que era el arte, desde las pinturas abstractas, las explosiones de color, la caricatura, el realismo... Sobra decir que para ella todo el arte era bueno; amaba dibujar y en raras ocasiones podía venderlos y ganar unos pocos créditos para apoyar la causa.
Tras la liberación de Lothal y con su regreso triunfal a la base de Yavin 4 las cosas se pusieron complicadas para el arte; la rebelión, obviamente, no les pagaba, solo les brindaba los suministros necesarios para seguir adelante con las misiones y la comida. Sabine, como el resto de la tripulación, tuvo que hacer pequeños sacrificios: sin tinte para el cabello, zapatos desgastados, apagar la calefacción o el clima de la nave de vez en cuando. Kanan y Hera estaban esperando un bebé, así que el resto entendía que debían ahorrar para cualquier inconveniente que les preparara el futuro.
-La comida de la cafetería sabe a cartón. —Se quejó Ezra una vez más mientras comía en el comedor con Sabine - y yo he comido cartón
- Estas vivo, tu planeta es libre, Kanan está en la nave, estamos a un paso de derrotar al imperio; el sazón de la rebelión es lo de menos —explicó ella removiendo la pasta en su plato. Tenía un color gris y claro que sabía a cartón, pero tenían que buscar el lado positivo, ¿no? —Además, no es como que una caja de barras de raciones nos fuera a caer del cielo
Entonces alguien dejo caer una caja de raciones en la mesa y se sentó al lado de Ezra frente a Sabine
-Hey, soy Jek. ¿Eres Sabine Wren? - Saludo este chico joven en traje de piloto deslizando un papel por la mesa hasta Sabine cuando ella asintió con la cabeza- Me dijeron que eres una gran artista y que quizas tu podrias pintar algo asi en mi nave
Sabine le dio la vuelta al papel, era un dibujo de trazos rápidos y toscos, en su mayoría bolitas y palitos, pero era una mujer semidesnuda si ponías suficiente atención. Sabine frunció las cejas y antes de poder mandar a Jek por un tubo este puso otra caja de barras en la mesa
-Te ofrezco cuatro cajas por eso —Jek sonrió.
-Esto es ... Diferente -Murmuro Sabine, habia pintado desnudos antes en unas ocasiones contadas, pero nunca para algo en publico, por otro lado 4 cajas eran 48 barritas con un sabor un poco menos insipido y sobrevivirían unas semanas
-Es Pin-up, si un poco sugerente, pero me han gustado tus pinturas creo que podras darle una buena vista - Jek
Ezra miro entre Jek y Sabine; podría imaginar pequeños engranes girando en la cabeza de Sabine. No veía el problema; ella era un artista y él queria un dibujo, pero las cosas nunca podian ser tan facil si Sabine llevaba pensandolo unos minutos
-Si, pero lo haremos en la noche y quiero que muevas tu nave al hangar 7. Nos vemos a las 10 pm, después del toque de queda —explicó Sabine y puso su mano sobre las dos cajas - Tomare esto como adelanto
Jek se levantó y le extendió la mano a Sabine para cerrar el trato, Jek se marchó con una sonrisa triunfal, dejándola a solas con Ezra y las dos cajas de raciones; ahora Sabine parecia ligeramente arrepentida
Ezra, que había estado observando la escena con la boca ligeramente abierta, finalmente reaccionó.
—¿Pin-up? ¿Que es eso? —Ezra inclinó la cabeza a un lado
—Por ahora no es algo que te importe —respondió Sabine, sacando una barrita y dándosela a Ezra - Vamos, te faltan calorías.
Sabine vio como sus hombros se relajaron, Ezra acababa de recuperarse del todas las heridas que le dejó la liberación de Lothal, lo mismo con Kanan que requería reposo contante, también estaba Hera y su embarazo. Por ahora, gran parte de las tareas recaía en Sabine y Zeb, asi que pensó: "Si tengo que dibujar a una mujer con poca ropa para que mi familia coma mejor, que así sea"
A las diez de la noche, el Hangar 7 estaba sumido en una penumbra azulada, Sabine llegó cargando su maletín de pinturas, con el casco puesto para ocultar su rostro, Jek ya la esperaba junto a su Ala-X, que lucía las marcas de hollín de su última salida.
—Aquí está —dijo Jek, señalando el costado de la nave — Quiero que sea audaz, pero ya sabes, alguien que te inspire a no morir hoy.
Sabine suspiró; usualmente pintaba un Fénix y el logo de la rebelión en las naves; esto era sin duda nuevo, ella sacó sus aerógrafos y comenzó a mezclar pigmentos. Al principio, se sentía rígida mientras comenzaba a marcar la figura y comenzar con las sombras, por un momento dudó al delinear la curva de una cadera
"Es solo anatomía" se repetía a sí misma mientras el siseo de la pintura llenaba el silencio. "Es solo composición y color. Sigue siendo arte, un arte curioso"
A medida que avanzaba, su instinto artístico tomó el control; no podía evitarlo. Si iba a hacer esto, lo haría perfecto. Podía sentir la mirada de Jek caminando detras de ella con la boca un poco abierta, Sabine le dio a la figura una mirada desafiante y una postura de guerrera. Cuando terminó, tres horas después, la nave tenía una personalidad nueva Jek le dio un apretón amistoso y le entregó las otras dos cajas de raciones que habían acordado.
—Eres muy buena en esto, Sabine. —Jek sonrió mientras veía la nave - Es mucho mejor de lo que crei
—Gracias, solo, por favor, no divulges que hago estos trabajos. —Sabine tomó sus cosas y se marchó al fantasma con sus cosas, entró con sigilo y dejo las dos cajas de raciones en los gabinetes de la despensa que habían visto días mejores. —Espero que Hera lo encuentre mañana.
A la mañana siguiente, Ezra y Sabine fingieron demencia cuando Hera los cuestionó sobre esas misteriosas barras, aunque una sola mordida bastó para que una sonrisa se extendiera por su rostro, y también fingió demencia cuando Kanan entró a la cocina en la mañana con dos platos de pasta sabor cartón de la cafetería. Ezra y Sabine acordaron que nadie diría una sola palabra, para salvar el "honor de artista" de Sabine. Lo que Sabine no previó fue la velocidad a la que viajan los chismes en una base militar, apenas habían pasado una semana cuando, al mediodía, mientras caminaba hacia el taller para volver a su trabajo como especialista de armamento, dos pilotos más la interceptaron.
—Oye, Wren —susurró uno de ellos, un nautolano que pilotaba un Ala-Y— He visto lo que hiciste en la nave de Jek. Increíble detalle en las sombras, tiene muy buena figura. Verás, yo tengo una caja de frutas deshidratadas de sobra, si puedes hacerme algo parecido podria dejartela en tu nave.
Sabine, sin levantar la mirada, estaba pensando la forma correcta y con mayor tacto para mandarlo al carajo, su orgullo mandaloriano le decía que era una guerrera, una artista abstracta, no una decoradora de naves. Pero su estómago, y el recuerdo del rostro de Hera al comer esa barrita, le decían otra cosa.
—Hangar 7. Medianoche —respondió Sabine con un suspiro mientras sacaba su cuaderno — Trae el pago por adelantado y cuéntame qué ideas tienes.
Y asi Sabine Wren empezaba su propia batalla silenciosa por mantener a su familia a salvo, un boceto sugerente a la vez, solo tenia que balancear su trabajo en la rebelion y su trabajo artistico en las noches. Por suerte, el hangar 7 pertenecía al escuadrón Fénix y podía usarlo a su antojo. Al principio fueron dos o tres trabajos más, fruta seca, otra caja de barritas, un cargamento de ropa variada que pudieron revisar antes de dejarlo en la zona comun de la rebelion, dos cartones de leche azul, sobre de avena instantánea. Sabine jamás estuvo tan feliz de comer avena. La dualidad de su nueva vida estaba empezando a fracturar el ánimo de Sabine, durante el día trabajaba en el area de armamento, entrenaba nuevos reclutas y cada noche después de cenar, se ponía su casco, tomaba sus pinturas, se deslizaba hacia el hangar acordado y transformaba el fuselaje gris de las naves en una fantasía de curvas y músculos.
Una noche cuando llego al hangar, allí estaban dos pilotos, flanqueados por Wedge Antilles, que intentaba mantener una cara profesional mientras señalaba las cajas de suministros que estaban sobre una mesa, los pilotos deslizaron papeles con intentos vagos de lo que querían y unas breves descripciones de las poses
—No es solo por la imagen, Sabine —habló Wedge cuando los otros dos pilotos se alejaron para darle espacio, pudo ver las cejas de sabine fruncirse al leer las notas —La moral en el Escuadrón Verde está por los suelos tras la última escaramuza y lo que hiciste en la nave de Jek fue algo hermoso, algo que les recuerda por qué luchan por la libertad y no solo por la supervivencia
Sabine suspiró, abriendo su maletín de pinturas - Wedge, estoy pintando mujeres en poses imposibles sobre metal frío, no me vendas esto como un servicio espiritual-
—Para ellos lo es —insistió Wedge — Para ellos, tú eres la que pone color en una galaxia que el Imperio ha vuelto gris
Sabine se quedó sola frente a las dos nuevas naves, miró sus pinceles y luego sus manos, que ahora se preparaban para dibujar curvas y miradas coquetas, por un momento se sintió pequeña, esa noche al volver a la nave se quedó sentada un largo rato en la rampa, tanto que Ezra bajo a hacerle compañía.
-¿Estas bien? - Ezra le toco el hombro, vio a Sabine recomponerse y luego volver a una postura de derrota total
—Ya nadie quiere un fénix, Ezra —murmuró Sabine, sujetando su casco contra su pecho con fuerza — El otro día un piloto me pidió que borrara el emblema de la Alianza para tener más espacio para las piernas de una bailarina de Ryloth. Me siento superficial y a la vez es raro porque me gusta el pago solo no me gusta lo que hago
Ezra la dejo desahogarse un poco antes de darle un abrazo
—Sabine, no estás viendo el cuadro completo —dijo Ezra acariciando su cabello castaño por falta de tinte —He estado hablando con los chicos de los escuadrones Verde y Azul, también con Kallus, ¿Sabias que las bajas han disminuido un 15% desde que empezaste a pintar?
—¿Y eso qué tiene que ver con que yo pinte una chica desnuda? - Sabine lo miró con escepticismo - Posiblemente son las clases de Hera a los pilotos o los pilotos nuevos son mejores
—¡Tienes mucho que ver ! —exclamó Ezra— Los pilotos están más felices ultimamente, la capitana Vora, que dice que su "Hércules de Pantora" el que le pintaste la semana pasada es su amuleto. Piénsalo Sabine, ahora esas naves grises y destartaladas tienen alma, las pilotos están felices con sus tipos musculosos, los chicos con sus chicas provocativas, les has dado una identidad que el Imperio nunca les permitió tener es justo lo mismo que hacias antes
Sabine se alejo con una pequeña sonrisa y las lagrimas amenazando con rodar por su rostro
-Eres un tonto Ezra, mi arte no hace tal cosa - Sabine hipo secandose los ojos - Es solo pintura sugerente, lo mejor de todo esto solo es la comida que nos dan
-Puedes dejarlo cuando quieras - Le recordo Ezra besando su frente - ¿Sabes que te quiero mas cuando estas feliz? Vamos hay que volver a los camarotes
-¿Esta Kallus esta noche? - Pregunto Sabine mientras se levantaba
-Llevo dos noches durmiendo en el camarote de Kanan, por fin paz y tranquilidad, lo que ocurra en el camarote con Zeb y Kallus, se queda ahi- Rio Ezra suavemente tomando a Sabine de la mano - Me encanta el nuevo acomodo de los camarotes
-Si, Kanan no pasaba tanto tiempo en su camarote de todas formas - Agrego Sabine - ¿Quieres dormir conmigo esta noche?
Y mientras mas días pasaban más trabajo llegaba, Sabine atendia a uno o dos pilotos por noche, aunque su reciente lista de espera podia durar 3 días, ususalmente pagaban con comida y Sabine hacía sus propios negocios para intercambiar raciones por pintura, selladores y demás cosas que necesitara; incluso pensó en intercambiar un paquete de fruta deshidratada por tinte para el cabello pero se arrepintio en el ultimo minuto y mejor se lo obsequió a los chicos del area de mecánicos.
La alacena del fantasma comenzo a llenarse de a poco, primero un par de cajas extra, nadie dijo nada, pero luego un cajón de la alacena estaba lleno y el de alado comenzaba a llenarse, esta nave nunca habia visto un suministro como este desde la era de la republica
Zeb no tardó más de cinco minutos en descubrir el secreto. Una tarde, mientras Sabine intentaba meter a escondidas una caja de dulces acidos en la alacena, el lasat aparecio justo en la puerta con Ezra tratando de detenerlo
—O eres una espía imperial muy bien pagada, o has encontrado una mina de oro en el hangar —gruñó Zeb, tomando una de las latas de la alacena y leyéndola con ojos brillantes—. ¿Carne de terask? Esto no llega entre los suministros
Sabine y Ezra compartieron una mirada, Zeb siempre los apoyaba en sus cosas, era el tío cool de vez en cuando, asi que no tenia caso mentirle
—Es por los dibujos, Zeb —susurró Sabine despues de todo estaban en el ciclo nocturno —. Los pilotos están entusiasmados con las pinturas sugerentes que les hago en las naves
-Bien, no creo que tener una pequeña reserva como esta haga daño —comentó Zeb, revisando la alacena con cuidado - en esta nave vivimos 6 individuos si contamos a Kallus y Hera esta embarazada, mereced tener un poco de comida de mejor calidad
-Lo sé, siento que asi puedo pagarle un poco de lo que me dieron cuando llegue - Sabine cerro la alacena - ¿No me vas a delatar?
-Creo que de todas formas se daran cuenta por si mismos, pero puedo ayudarles a disimular un poco - Zeb los abrazo de manera jugetona - Vamos cachorros, ya paso su hora de dormir
-Vamos Zeb, ya no tenemos 15 - Se quejo Ezra pero Zeb ya los habia levantado por las axilas y los llevaba rumbo a los camarotes, arrojo a Ezra al camarote que antes era de Kanan y Dejo a Sabine frente al suyo
Unos días mas tarde durante la cena, el ambiente estaba diferente, era una de sus cenas especiales de cada més, Kanan habia cocinado con los ingredientes que todos habian reunido en el mes, esta noche los acompañaba Rex incluso
Hera removió el estofado, joder tenia trocitos de carne real, verduras, estaba espeso y lleno de sabor, Kanan tenia talento para la cocina, si, pero el talento no podria convertir pasta de carton en esto, la semana pasada lo habia ignorado ya que aun estaba lidiando con algunos sintomas del embarazo que le impedian poner atencion en su nave
—Chicos —comenzó Hera, dejando la cuchara a un lado - He visto la reparticion de suministros por nave varias veces y la carne es una loteria, pero el estofado para 10 tiene suficiente de ella ¿Alguien quiere explicar esto?
Zeb soltó una carcajada forzada, dándole una palmada en la espalda a Ezra que casi lo hace atragantarse
—¡Es la suerte del principiante, Hera! Este chico ha resultado ser un imán para los créditos en el sector de los mecánicos. —Hemos estado jugando Sabacc todas las tardes —comentó Zeb con una gran sonrisa y Ezra tuvo que seguirle el juego
—Y yo he estado ayudando a cargar cajas en los muelles de carga —añadió Ezra rápidamente, limpiándose la boca—y ya sabes la gente es muy agradecida
Kanan alzó una ceja, claramente no convencido
—Es mucha suerte, incluso para un Jedi, Ezra, Mas te vale no estar haciendo trampas - Comento Kanan
-No, se que la fuerza no es para eso - Expreso Ezra bajando la mirada
-De cualquier forma habra que compartir un poco de nuestra despensa con la cafeteria, sea cual sea el origen - Añadio Hera
-Oye, no es necesario - Agrego Kallus rapidamente, quizas estaba en el area de investigacion pero tambien participaba a veces en el area de suminsitros - Bueno, pueden dar una parte pero realmente creo que lo necesitan aqui, la mayoria de ustedes no come en la cafeteria
-Kallus, tiene un punto - Confirmo Kanan poniendo su mano en el hombro de Hera - Sabemos que te gusta ayudar a todos nosotros, pero hay otra vida con nosotros que debemos apoyar
-Lo sé, chicos de verdad que estoy bien. Los medicos dicen que el bebé esta bien. Tranquilos - Sonrio Hera ahora un poco avergonzada
Mientras sus amigos la cubrían, sabine sonrio timidamente, habia extrañado vivir en familia.
La cuartada comenzó a desmoronarse un martes por la mañana en la cocina del Fantasma tras dos meses de trabajo. La alacena, que normalmente albergaba apenas unos paquetes de pasta deshidratada y raciones genéricas de la Alianza, ahora rebosaba: varias cajas de barras nutricionales de diferentes marcas, contenidos y sabores, fruta deshidratada, paquetes sellados de carne y verduras, cereales, pasta y varios condimentos. SIn mencionar que casualmente Kanan tenia unas botas nuevas y alguien habia encontrado un traje de vuelo más grande para Hera
Hera estaba de pie, con los brazos cruzados sobre su vientre, que ya empezaba a mostrar una curva, mientras Kanan permanecía apoyado contra la puerta esperando a que Hera hablara. En la mesa estaba el resto: Ezra comiendo cereal tranquilamente, un cereal real con azucar y leche, Zeb estaba comiendo gofres con jarabe y Sabine tenia pan tostado y caf para desayunar. Hera había estado uniendo los puntos durante la última semana; revisaba la alacena antes de irse a dormir y al despertarse habia algo nuevo, Zeb dormia como un tronco, Ezra roncaba en las noches, ella y Kanan dormían juntos; eso solo dejaba a Sabine ya que Chopper no tenía ningún reporte por robo ultimamente
—Sabine —comenzó Hera con ese tono de general que dominaba desde hace años — Zeb y Ezra no son tan buenos en el sabacc, bueno, nadie es tan bueno en el sabacc como para ganar suministros de esta clase ¿De dónde sale todo esto?
Sabine, que estaba sentada a la mesa revolviendo su caf con un polvo de crema instantanea suspiró, no tenía sentido mentir; la evidencia era demasiada como para fingir demencia como al inicio y en sus adentros incluso rogaba por un castigo que le confirmara que estaba haciendo algo malo
—Estoy aceptando comisiones —soltó Sabine, sin levantar la vista de su caf
—¿Comisiones? ¿De arte? —preguntó Hera, suavizando un poco el tono y volviéndose más alegre — Eso es genial cariño, pero ¿quién en esta base tiene tanto para pagar así por pinturas?
—Son más como grafitis, Hera. Son retratos personalizados en los fuselajes, ayer pinté a un caballero Jedi nautolano sin camisa en el Ala-Y de la capitana Harker- Soltó Sabine cerrando los ojos, esperaba y rogaba por un castigo - Tardé tres horas solo en definir los músculos abdominales
—¿Pintaste un qué? —Hera parpadeó confundida.
—Arte pin up, Hera —confesó Sabine con un hilo de voz, dejando caer los hombros—. Empezó con Jek, y luego se corrió la voz ahora los pilotos hacen fila por mi trabajo y me pagan con lo que tienen, en especial comida; solo quería hacer mi parte para los gastos de la nave... Ayudar para el bebé. En Mandalore los niños son criados en grupo y yo
Las cejas de Hera se fruncieron en una mirada triste pero comprensiva, Sabine se quedo callada enfrentando su mirada. Kanan les hizo señas a Zeb y Ezra para que salieran de la cocina, ambos tomaron sus desayunos y salieron. Kanan se acercó y se sentó al lado de Hera, frente a Sabine. Hera extendió sus manos por encima de la mesa y tomó las de la joven mandaloriana, obligándola a soltar la taza y verla a la cara, ella tenía una sonrisa que no era de burla, sino de una ternura que dolía
-oh Sabine - Hera la vio desmoronarse; Sabine bajó la cabeza cuando las primeras lágrimas de frustración asomaron en los ojos de la joven, esperando un sermón sobre la dignidad del arte o sobre cómo estaba mercantilizando su talento. Se sentía pequeña, como si hubiera manchado su historial de guerrera y artista con algo tan banal - No has hecho nada malo, te agradezco mucho lo que haces, pero veo que no eres feliz
-Me siento barata —susurró Sabine, con los ojos empañados y los puños cerrados —Pintando músculos y sonrisas sugerentes, pero tenía miedo de que nos faltara algo, de que el bebé no tuviera lo necesario y yo, bueno ustedes terminaron de criarme se los debo
—No sabíamos que la escasez te generaba tanta ansiedad —intervino Kanan, su voz suave como una caricia — Hemos estado tan absortos en la guerra, en la recuperacion de Ezra y la mia, con la noticia del bebé y el cambio de base, que no notamos que te estabas echando el peso del mundo a la espalda. Sabine, tienes la capacidad de una guerrera y quizas segun el planeta ya tienes la edad para proveer, pero en esta familia, Hera, yo y Zeb ocupamos ese papel
—Sentía que si no había comida real, Hera se debilitaría —sollozó Sabine —Que si el bebé nacía y solo teníamos estas raciones grises, yo le habría fallado
Hera le apretó las manos, obligándola a levantar la vista
-Escúchame. Tu arte es tu voz, Sabine. Si eliges pintar esas figuras para ayudar, es un acto de amor, no una mancha en tu historial, pero si te sientes enojada o avergonzada de hacerlo, tienes que parar -Hera le sonrio
Kanan asintió, extendiendo su mano para rozar el hombro de Sabine
—El bebé estará bien, nosotros estaremos bien, Sabine siempre has hecho más que suficiente, asi que si quieres seguir con lo del pin up, hazlo por ti no por nosotros - Kanan
Sabine dejó escapar un largo suspiro, sintiendo cómo la tensión acumulada de dos meses abandonaba sus músculos, siempre amaria a Kanan y Hera por darle un hogar
—¿Entonces no tengo que pintar al emperador en mallasa ajustadas en la zona de practica de tiro? —preguntó con una sonrisa temblorosa y un rastro de humor
-Sabine, creo que por el bien de la vista de todos en esta base, podemos dejar ese proyecto en particular para otra vida - Hera soltó una carcajada genuina al igual que Kanan - Te queremos mucho Sabine
