Actions

Work Header

La Melancolía del Zorro

Summary:

« Hace algunos años, solía existir una mujer curiosa, la hija de un Kannushi.
Ella dudaba de la existencia de un mítico Kitsune que, se dice, habitaba entre los árboles que decoran la falda montañosa de Yufuin.
Alistada con su shaku en mano, se atrevió a desafiar al zorro. Lamentablemente, esa fue la última vez que se supo de ella, pues se dice que fue devorada en cuerpo y alma por la bestia».

Tanjiro no cree en la leyenda, pero sin saberlo, se volverá parte de ella.

⠀ ⠀________

✧ Historia inspirada en el folkore Japonés. Puramente Sintoísta.
 

AU de Kimetsu No Yaiba.
Libre de Spoilers.

Notes:

狐: Kitsune (Zorro).

Chapter 1: 狐

Chapter Text

ㅤㅤLas voces del grupo resuenan en el vasto espacio, una fila de infantes que camina con cuidado, formados en parejas que se ordenan paralelamente. Avanzan lentos, casi parecen pequeñas crías de patos siguiendo a su madre, la profesora de turno encargada de guiarlos a la falda de la montaña que decora la región de Yufuin.

ㅤㅤLa mujer sostiene la mano del único niño que va sin pareja, se encuentra desafortunado ante el hecho de que su hermana menor ha enfermado y no ha podido ser partícipe del viaje.

ㅤㅤAhora el niño solo sigue al grupo en silencio, sin tener oportunidad de enterarse de las charlas infantiles que comparten sus compañeros. Como todos los demás, él observa los alrededores con fascinación mientras las cigarras cantan con el calor del verano. La brisa ligeramente fría ofrece una caricia a la mejilla del pequeño, quien es soltado por su maestra para que ella pueda pararse frente al grupo, deteniéndoles el paso.

ㅤㅤ—¡Hemos llegado al bosque de Yufuin! Recuerden no soltar a su compañero, ¿de acuerdo? La prueba de valentía está por comenzar —dice—. Pero antes de que iniciemos, ¿por qué no les cuento un poco sobre la historia de éste bosque? —Y tomó asiento sobre las escaleras que dan entrada al monte.

ㅤㅤLa apariencia que presencian los niños es imponente, el Torii antiguo que decora y cede bienvenida es tan grande que, incluso para la mujer adulta, es enorme a comparación. Los niños también se sientan sobre las escaleras, rodeando a su líder. El niño sin pareja no haya un lugar cercano a tiempo, por lo que acaba posado a espaldas de otros niños.

ㅤㅤ—Los habitantes de éste pueblo cuentan que éste bosque es habitado por un Kitsune.

ㅤㅤLos niños exclaman de fascinación.

ㅤㅤ—Sin embargo, los ancianos me contaron un secreto: el Kitsune que vive aquí es malvado. Dice la leyenda que, hace cinco años, una mujer entró sola al bosque, pero jamás volvió porque se atrevió a desafiar al gran zorro.

ㅤㅤUna de las niñas arruga la manga de su compañero, aferrándose a él con miedo.

ㅤㅤ—¡Pero no teman! También dicen que si vas en grupo, no te sucederá nada —agrega la mujer, casi riendo—, así que, por favor, no se suelten y no olviden agarrar bien sus lámparas. ¿De acuerdo?

ㅤㅤLos niños asienten en sincronía, volviendo a sus filas, incluyendo al pequeño que vuelve a tomar la mano de su tutora. Entonces, la prueba de valentía finalmente comienza, con la cuesta del atardecer dándoles una vista por demás asombrosa.

ㅤㅤLa densidad del bosque respira sobre las nucas de todos; en algún punto, la oscuridad ha envuelto su entorno tan pronto las nubes que avecinan la llegada de una tormenta, cubren los cielos. Pero nadie del grupo puede saberlo. Las copas de los árboles ocultan la visión colectiva, y solo el sonido de un trueno es capaz de hacerlos esprintar del susto.

ㅤㅤLa profesora no sabe en qué punto ha soltado la mano del niño sin pareja, solo sabe que debe contener a la niña miedosa que se ha alterado con el estruendoso ruido, y que está al borde de generar un pánico colectivo. El susto la ha hecho soltar su pequeña linterna de mano, y el solitario niño se ofrece en su búsqueda, sin ser tomado en cuenta demasiado por los adultos que tienen asuntos más importantes que atender en ese momento.

ㅤㅤÉl, tan servicial como siempre se le ha pedido ser, avanza hacia otra dirección sin que nadie más le observe, en búsqueda de alguna luz inmóvil que provenga del suelo, mientras busca con su propia linterna.

ㅤㅤOtro trueno resuena, como si les advirtiera que están tardándose en concluir la prueba, y la profesora decide tomar la decisión correcta, retirarse.

ㅤㅤEse niño no sabe en qué momento ha sucedido, pero ahora solo escucha sus propios pasos. Da la vuelta con la linterna y busca a su alrededor. Pregunta en voz alta, y no hay respuesta más clara que evidencie su soledad como lo son los grillos rellenando el vacío.

ㅤㅤExhala aire caliente mientras sigue dando pasos cautelosos, tratando de mantener su voz tan silenciosa como puede, aún con la esperanza de que alcance a escuchar alguna risa de sus compañeros de clase tras los árboles, rezando que todo esto se trate de una broma, que sea parte de la prueba, que lo estén molestando.

ㅤㅤUn ruido rasposo atrapa su atención entonces. Cuando gira, observa un santuario a la distancia, claramente abandonado, pero no le importa a éste punto cuando corre hacia él, porque las gotas están cayendo, acarician sus hombros y rebotan contra su piel.

ㅤㅤSus frágiles brazos luchan contra la pesada tabla de madera que bloquea la entrada, hasta que logra exitosamente lanzarla lejos y cederse el refugio que tanto necesita. Utiliza una piedra como un bloqueo a la puerta que le impedirá quedar encerrado, y mientras se sienta al lateral izquierdo del interior del santuario, abrazando sus piernas, toma una decisión: Permanecerá ahí hasta que el Sol aparezca, así, podrá retomar el camino de regreso con plena luz del día, y con la seguridad de que no volverá a perderse.

ㅤㅤPero...

ㅤㅤEl sonido rasposo de antes vuelve a sonar a su frente. Son... ¿Rasguños?

ㅤㅤLa oscuridad le vuelve imposible ver qué hay al otro extremo del santuario, y temeroso, toma en mano la linterna de su bandolera. «¿Será un animal?» Piensa mientras busca el interruptor.

ㅤㅤLamentablemente, la luz que le da una idea de lo que está a punto de presenciar, no es la luz que no ha tenido tiempo de encender.

ㅤㅤOjos brillantes le observan. Afilados. Turquesas.

ㅤㅤ—¿Quién eres?

ㅤㅤEl temeroso niño pregunta, sin el valor a este punto de apuntarle directamente con la lámpara.

ㅤㅤSilencio. Su mirada borgoña no se despega de la ajena en busca de respuesta, o en dado caso, para analizar si realmente los ojos que le observan son de algún humano y no de un peligroso y grande animal. Dicha duda se intensifica cuando las pupilas verticales que se inyectan en él se contraen.

ㅤㅤ—Tú... ¿Quién eres? —Una voz aguda responde.

ㅤㅤ—¿Qué?

ㅤㅤ—¿Qué haces aquí?

ㅤㅤEl niño duda, traga saliva y sostiene la lámpara con ambas manos con tanta fuerza que, de no ser por su complexión, podría quebrar el plástico. —Está lloviendo allá afuera...

ㅤㅤ—Eso ya lo sé.

ㅤㅤLa voz de la entidad es ligeramente más infantil que la del propio niño perdido, pero su tono es tan imponente que, al mismo no le importa si a éste punto, es una broma de alguno de sus compañeros, pues está siendo aterrador escucharlo.

ㅤㅤ—Me perdí, quiero volver mañana —titubea—, no se ve nada allá afuera.

ㅤㅤ—Ya veo...

ㅤㅤSilencio de nuevo. Solo el sonido de las gotas golpeando el techo rellena el vacío, que al final no sirve de nada, porque tanto desasosiego para el infante le resulta mortificante.

ㅤㅤLuego, el sonido de las garras vuelve a sonar. Cuando los ojos del infante se han logrado adaptar a la oscuridad, las formas se distinguen mejor. Una silueta está paralela a su misma posición, la misma abraza sus piernas con un brazo, mientras el otro rasguña con el índice la pared.

ㅤㅤTras una honda respiración, se atreve a apuntarle con su lámpara, listo para gritar «¡ajá, te atrapé!» a alguna de sus compañeras de clase, insistiendo por última vez, en que que todo esto se esté tratando de una jugarreta, una muy cruel.

ㅤㅤPero entonces lo ve. Una persona pequeña, quizá más que él, de uñas largas, no, tiene garras que está afilando contra la madera. Las virutas que hay acumuladas en el suelo son prueba de que, puede que ésta no sea la primera vez que lo hace. Confirma que no es un acompañante de escuela por su vestimenta, un yukata blanco, su obi alcanza la altura de su pecho. Su cabello largo le impide discernir la identidad de a quien observa, pero eso pasa a segundo plano cuando sus ojos se cruzan con lo evidente: Hay orejas y una cola, cuyas puntas de pelaje comparten color con los ojos. La extensión más larga es tan grande y peluda que se enrolla hacia el frente de su cuerpo, cubriendo sus pies, como si se protegiese del frío.

ㅤㅤCiertamente, debería sentirse aterrado, mas, no cree que tal presencial de aspecto infantil parezca peligrosa; ha crecido sin el pensamiento mágico que las historias de monstruos y otras entidades le deberían alimentar; así que naturalmente se ve identificado con otros niños.

ㅤㅤY aún si se siente de esa forma, no piensa bajar la guardia. No lo conoce, y su madre siempre le ha dicho que no hable con desconocidos.

ㅤㅤCon intenciones de evadir el incómodo silencio, reposa la lámpara encendida a su lado, apuntando al techo para que la luz se disperse por el resto del lugar. De su bandolera saca otro objeto: Una caja roja con caramelos adentro. En la portada está el dibujo de una niña con dos coletas, sacando la lengua. Toma un envoltorio de su interior que está a punto de abrir para comer, de no ser porque ha recordado los modales.

ㅤㅤ—¿Quieres?

ㅤㅤSí, se supone que no debería hablar con extraños, pero tampoco se supone que deba ser descortés.

ㅤㅤLa otra persona le observa nuevamente, la confusión se refleja en su, casi felina, mirada—¿Qué es eso?

ㅤㅤ—¡Dulce de leche! ¿Nunca has probado este? ¡Toma, atrápalo! —Lanza el brillante envoltorio hacia la dirección opuesta. Afortunadamente el otro lo atrapa a tiempo, ese niño tenía la suerte de no haberle golpeado.

ㅤㅤEl otro observa con curiosidad genuina el obsequio. Sus pequeñas garras rozan el colorido papel de celofán.

ㅤㅤ—¿También estás perdido? —cuestiona.

ㅤㅤ—... —Le toma largos segundos contestar, sigue procesando por qué éste niño no ha corrido despavorido—. No.

ㅤㅤ—¿Entonces qué haces aquí?

ㅤㅤ—¿Por qué preguntas eso? ¿No te das cuenta?

ㅤㅤ—¿Darme cuenta de qué?

ㅤㅤLa entidad se molesta—: ¿Eres tonto?

ㅤㅤ—No, porque no creo que sean reales —asume, seguro de sí mismo—. Aunque se ven bonitas, las puntas de tus orejas combinan con el color de tus ojos.

ㅤㅤY apenas dice eso, su lámpara comienza a levitar. El niño pega un grito ahogado mientras observa atónito; se aleja de ella unos centímetros, luego lleva su mirada hasta la otra persona, quien está señalando con su índice hacia su dirección. Este suceso es de su autoría, observa su índice moverse ligeramente para demostrar su dominio hacia la lámpara; y con ello comprueba lo que se reusó en considerar en primera instancia; una idea muy tonta que se cruzó por su cabeza; algo tan evidente pero a la vez imposible: Es el Kitsune.

ㅤㅤY aunque su confianza debería derrumbarse, el niño solo traga saliva de nuevo, buscando calmarse a sí mismo. No sabe si huir y exponerse ante el vasto, oscuro y lluvioso bosque es mejor idea que permanecer en el mismo espacio que éste zorro.

ㅤㅤ—¿Me vas a comer? —cuestiona, nervioso.

ㅤㅤDe pronto la semblanza tan adusta de la silueta al otro extremo se quiebra. Quiere reír a carcajadas, pero se contiene con poco éxito: —¿Qué dices? ¡Eres enorme! —concluye mientras sonríe, dejando que los colmillos se asomen.

ㅤㅤEse momento provoca que deje de enfocarse en hacer a la lámpara levitar, por lo que cae y, de paso, ilumina la puerta con su luz.

ㅤㅤEn ese momento la gracia del zorro se detiene, fija sus afiladas pupilas contra la puerta, pues está entreabierta; lo único que la detiene de cerrarse completamente es una piedra que obstruye su paso. «¿Todo este tiempo permaneció de esa manera?» Piensa.

ㅤㅤNo, esto es producto de ese niño. No tenía interés en compartir algo con él más que el placer de aterrarlo, no hasta que ésta oportunidad tan maravillosa se ha presentado frente a sus ojos. Es en ese momento que su rostro cambia, se apacigua, vuelve a sonreír y vuelve a enfocarse en el invitado inesperado.

ㅤㅤ—¿Cómo te llamas? —pregunta mientras su cuerpo se balancea hacia adelante, su cola ha dejado de proteger su cuerpo para ondearse con interés, y sus ojos se estrechan amistosamente.

ㅤㅤA diferencia suya, el infante al otro extremo vuelve a tomar la lámpara y la apunta contra el rostro del zorro. Desconfía mientras pega la espalda contra la añeja pared de madera.

ㅤㅤ—No te haré daño, solo quiero saber tu nombre —insiste.

ㅤㅤ—... Tanjiro —titubea—. Mi nombre es Tanjiro.

ㅤㅤ—Bien, Tanjiro... —su tono endulza—. Dime, ¿eres un niño bueno?

ㅤㅤLa sonrisa que los ojos borgoña observa es ciertamente hipnotizante, casi al mismo nivel que inquietante. No está del todo atemorizado, el hecho de que comparten cualidades físicas tan similares no le intimida. Pero, el hecho de que se vea de su mismo tamaño, no le impide manipular las cosas a su alrededor, es algo que le ha dejado bastante claro.

ㅤㅤ—Lo soy, supongo.

ㅤㅤ—Entonces ayúdame a salir de aquí —dice. Tanjiro aprieta sus labios, y una pequeña mano con garras turquesas se extiende a su frente, como una especie de invitación—, eso hacen los niños buenos, ¿no?

ㅤㅤÉl se niega con la cabeza enseguida. Será joven, ingenuo, inexperto... Pero no tonto—: No tomaré tu mano.

ㅤㅤEl zorro suspira con un fastidio infantil característico, mientras se devuelve a su lugar—: Que aburrido eres.

ㅤㅤ—No te conozco. Yo no toco a gente que no conozco. Además, nunca me dijiste tu nombre.

ㅤㅤSuspiro otra vez, uno que levanta momentáneamente su fleco por haber empujado el aire hacia arriba—: Eso no es importante.

ㅤㅤ—Entonces no te voy a seguir hablando —Cruza sus brazos, infla las mejillas. No sabe en qué momento ha dejado de temer, solo sabe que no le gusta la actitud de ese zorro.

ㅤㅤSilencio momentáneo. La entidad arruga la tela de su yukata entre sus pequeñas manos, pensándolo, rindiéndose tarde o temprano—: Muichiro —musita.

ㅤㅤ—¡Un gusto, Muichiro! ¡Yo me llamo Tanjiro! —exclama, en un cambio abrupto de ánimo. Evidentemente las formalidades eran su especialidad—. ¿Ya viste que no era tan difícil?

ㅤㅤ«Definitivamente eres un niño bueno», pensó, formando una expresión compleja, entre vergüenza y molestia.

ㅤㅤ—Así no das tanto miedo —dice, riendo.

ㅤㅤTanjiro ha llegado a la conclusión de que no se encuentra en peligro, cree que, de querer hacerle daño, éste zorro ya lo hubiese hecho. Y así como su miedo vino, se fue. Prueba de ello es el ruido del celofán volviendo a hacerse presente; un olor dulce decora el aire denso que se encierra dentro del santuario cuando ingiere el primer bocado. Se distrajo tanto que nunca pudo centrarse en comer el caramelo blando.

ㅤㅤLa nariz del zorro se ve atrapada en ese instante. Un aroma agradable y desconocido hace que su instinto se active. Las orejas se levantan mientras él comienza a gatear lentamente hasta Tanjiro, siguiendo el rastro de ese olor tan peculiar. Los pasos lentos avanzan y Muichiro ha terminado a pocos centímetros del rostro ajeno, hallando el origen en su boca.

ㅤㅤ—¿Qué haces? —Su cuerpo se balancea hacia atrás, la frialdad de la pared acaricia su nuca.

ㅤㅤ—¿Qué es eso?

ㅤㅤ—Ya te dije que es dulce de leche.

ㅤㅤEl zorro inclina su cabeza por la izquierda, confundido. Sus piernas se juntan y él se sienta sobre ellas, de frente al otro infante. Busca con las manos el obsequio de hace un momento, le observa con desconocimiento puro; el tono rojizo y tornasol del papel es increíble a su visión.

ㅤㅤ—¿No sabes cómo se abre? Mira, es así —Tanjiro toma otro envoltorio de su caja para desenvolverlo lentamente, permitiendo que Muichiro le imite con la misma lentitud. El olor dulce está ahí otra vez, proviene del pequeño cubito blanco que ahora el zorro acerca a su nariz—. Pruébalo, no lo huelas y ya —ríe mientras le observa, su comportamiento se asemeja al de personajes tiernos que ha presenciado en televisión.

ㅤㅤDudoso, acaricia con su lengua la superficie del dulce. Sus pupilas se dilatan en ese instante, asimilándose a cualquier animal en plena ensoñación, reafirmando los pensamientos de Tanjiro: Es adorable.

ㅤㅤ—¿Verdad que está rico? Son mis favoritos, aunque cuando los mastico muy pronto se me pegan a los dientes.

ㅤㅤMuichiro queda en silencio, solo sigue lamiendo el dulce con tal de que pueda durarle lo suficiente.

ㅤㅤTanjiro sonríe para sí mismo mientras lo ve compartir el disfrute por la golosina, olvidando en su totalidad que está compartiendo espacio con un Kitsune—: ¿Cuántos años tienes?

ㅤㅤ—Cinco.

ㅤㅤ—¡Yo tengo seis, te gano! —exclama, sin cruzársele por la mente por qué una entidad de ésta clase tendría una edad tan corta para empezar.

ㅤㅤ—Pero yo tengo poderes, y tú no —responde, volviendo a sonreír de manera burlona.

ㅤㅤ—Pues yo soy más alto.

ㅤㅤ—Si es así, ¿por qué no me ayudas con algo? —Voltea su mirada hacia un estante al lateral del santuario. Es grande y alto, está lleno de libros con diversos grosores y empastes. La carencia de polvo en los libros de los primeros pisos son la muestra de que han sido utilizados estos últimos días—. ¿Me ayudas a bajar un libro que está por allá? El verde.

ㅤㅤ—¿No puedes bajarlo con tus poderes?

ㅤㅤ—Solo hazme caso.

ㅤㅤTanjiro aprieta sus labios, y sin cuestionárselo demasiado, asiente como si se tratase de una misión.

ㅤㅤSu foco de atención se centra en la estantería entonces, se para de puntas y estira su mano izquierda por sobre su cabeza, tratando de alcanzar una tapa verdosa y oscura, casi café por los años de antigüedad que revela. Poco a poco logra que el libro se separe de su fila y sobresalga cada vez más; solo basta otro empujón con el índice para que pueda caer, y no en el suelo, sino sobre su cara.

ㅤㅤ—¡Ay!

ㅤㅤLas risas no se hacen esperar, revelando que, de hecho, esto es algo que Muichiro sabía que iba a pasar. Se balancea hacia atrás mientras sostiene su estómago al carcajear, y el sonido que emite distrae al otro niño de su propio dolor.

ㅤㅤ—¡Guau, tu risa! —Está fascinado, Muichiro se ríe como un zorro.

ㅤㅤY al Kitsune no le importa dicho señalamiento, está divirtiéndose de manera genuina, aún si es a base del sufrimiento ajeno—: Sabía que eras un niño bueno —menciona cuando puede calmarse. Parece que es buena idea retomar su plan inicial ahora—. Los niños buenos se merecen un premio.

ㅤㅤ—¿Ah sí? ¿Cómo cuál? —Tanjiro vuelve a su lugar, sentándose a su frente con entusiasmo.

ㅤㅤ—Dime, ¿te gustan las cosas suaves?

ㅤㅤ—¡Me encantan!

ㅤㅤ—En ese caso... —Ondea la cola hasta su frente, colocándose de manera tentadora, hipnotizante entre los dos. Es blanca casi en su totalidad, pues la punta que presume el mismo color turquesa de sus ojos, brilla ligeramente por un par de segundos, de manera enteramente intencional de su parte—. Puedes acariciarla.

ㅤㅤLa fascinación del pequeño se refleja en sus pupilas. Luce casi como una gran almohada a sus ojos, no le sorprende que la estuviera usando como fuente de calor hace unos momentos—: ¿De verdad puedo?

ㅤㅤ—Por supuesto, es lo que te mereces por haberme bajado ese libro. Eres realmente un niño muy, muy bueno —expresa. La sonrisa que mantiene poco a poco se transforma en una con malicia; ya es demasiado tarde para Tanjiro.

ㅤㅤSolo bastó una leve caricia para percibir la vista nebulosa, que no es producto de la densa oscuridad, sino por la pérdida de consciencia. Lo último que sus ojos borgoña logran captar, es la silueta a su frente desapareciendo mientras su cuerpo cae al suelo con extrema lentitud, como si el tiempo se fuese a detener.

ㅤㅤ¿A dónde se ha ido el zorro?

 

ㅤㅤUna nostálgica brisa helada recorre su mejilla por segunda vez, le acaricia con tanta sutileza como los rayos del Sol que caen contra su rostro, como un beso de su madre por la mañana. A su vez, una mujer mayor, adulta, sostiene su mano mientras grita por ayuda.

ㅤㅤTanjiro abre sus ojos gradualmente, la vista borrosa se enfoca con calma sobre las copas de los árboles que dan entrada al bosque, mismos que recuerda haber visto la noche anterior.

ㅤㅤEl niño perdido que ha venido a visitar el pueblo de Yufuin ha aparecido, desmayado frente al mítico Torii que solo los más escépticos se atrevían a cruzar; despierta como una suerte de advertencia, que da la propia naturaleza ante los que se atrevan a invadirla. Su reaparición es un mensaje que el pueblo interpreta como la sentencia final por parte del Kitsune.

ㅤㅤ

ㅤㅤDesde entonces, nadie pisó ese suelo en más de una década. Al menos, no aquellos quienes habían estado enterados de la leyenda. Muchos han asegurado sentir «algo» apenas se acercan, como si una vista amenazante y afilada se clavara contra sus espaldas.

ㅤㅤAsí, trece largos años pasan.

ㅤㅤTanjiro sigue sin recordarlo todo, solo lo suficiente.

ㅤㅤA la fecha, se cuestiona con frecuencia su cordura. Se pregunta si lo que vivió esa noche fue real; un delirio; un viaje de ensoñación que su mente infantil se encargó de construir.

ㅤㅤInvoluntariamente, se volvió parte de una leyenda que de niño se atrevió a cuestionar.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤLa madre Kamado no era conocida por ser creyente, no hasta que el terror de perder a su hijo respiró sobre su cuello.

ㅤㅤ«A partir de hoy, no te los vas a quitar». Fue su indicación. Dos aretes, más bien pequeños talismanes que colgarían a partir de ese momento de las orejas de su preciado hijo.

ㅤㅤ«¡El niño fue poseído!» Exclamaban los ancianos de Yufuin tras enterarse; memorias como ésta se clavan en la madre y resuenan en el hijo incluso siendo adulto.

ㅤㅤTanjiro sigue sin tener claro por qué llegan a dicha conclusión, los recuerdos escasean. Sus únicas memorias de aquella noche son las de él corriendo por el vasto bosque, recuerda la sensación de los arbustos arañar sus brazos, y después... Paz. Solo recuerda la paz más gratificante que su ser ha sido capaz de experimentar. Recuerda una pequeña silueta vaporosa acariciar su mejilla; el cabello elevándose como una brisa entre el mar de blanco que, muy posiblemente, sea su consciencia misma.

ㅤㅤ«Eres un niño bueno, muy bueno»

ㅤㅤEsas fueron las últimas palabras que pudo escuchar, lo que resuena en su cabeza cada tanto.

ㅤㅤSe pregunta si, justo ahora que sus pies cruzan el Torii, podrá volver a oír esa voz.

ㅤㅤ«¿Seguirá siendo un niño?» Se cuestiona, tratando de recordar el camino que lo llevó hasta ese santuario abandonado.

ㅤㅤEs temprano, el día es soleado, la brisa del verano acaricia su mejilla como si le dijese que es bienvenido nuevamente.

ㅤㅤEl ambiente es tan apacible, es por ello que se pregunta... ¿Por qué hay tanta neblina?

ㅤㅤUn escalofrío recorre su espina. Duda de sí mismo, se cuestiona si sólo es él cayendo en sugestión.

ㅤㅤLas cigarras guardan silencio, el aire se tensa en todo su alrededor volviéndose pesado respirar. Entonces, una larga silueta blanca aparece, se materializa entre los árboles, le observa.

ㅤㅤ—Volviste.
ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Chapter 2: 逢

Notes:

逢: Reencuentro.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤ—En serio, esa profesora es un dolor de cabeza. ¿No es apenas nuestro primer año? —Genya cierra la puerta corrediza apenas la cruza, entrando al pasillo—, creí que la investigación de campo sería hasta el tercer año, o algo así.

ㅤㅤ—Pensé lo mismo pero, bueno, supongo que quieren que estemos preparados para esto lo más pronto posible —Tanjiro le sigue—. Además, prefiero que lo empecemos desde ahora, de todas formas el avance que nos pide no es la gran cosa, solo son un par de fotos y unos cuantos testimonios.

ㅤㅤLos dos se dirigen a la cafetería de la universidad de Kumamoto. Reposan sus mochilas sobre la mesa más cercana, sin intenciones de comer en realidad, solo desean organizar los planes relativos a la tesis que están próximos a elaborar.

ㅤㅤ—Escuché que hay un caso interesante en la estación de Nishisato, dicen que hay una persona que ha estado tratando de empujar a los ancianos hacia las vías del tren. Podríamos ir a investigarlo juntos —El alto saca su celular con intenciones de abrir un mapa virtual, y se detiene apenas Tanjiro le niega con la cabeza.

ㅤㅤ—Lo siento, pero ésta vez paso.

ㅤㅤ—¿Qué? ¿Por qué? —Genya arquea la ceja. Usualmente los dos siempre colaboran en investigaciones de ésta clase, es un acto necesario dado la índole temática de su carrera universitaria, la Investigación Criminal.

ㅤㅤ—Bueno... Ya tengo mis propios planes.

ㅤㅤ—¡¿Qué?! —grita. Las miradas juiciosas de los demás lo doblegan nuevamente contra el asiento, hacen que recobre la compostura para proceder a susurrar—: ¿Qué?

ㅤㅤ—Iré a Yufuin en vacaciones. Hay algo que he querido investigar ahí desde hace tiempo —habla con tanta calma, su expresión serena delata el tiempo que lleva planeando dicho viaje.

ㅤㅤ—¿Yufuin? Estás loco —espeta—, está demasiado lejos. Además la gente de ese pueblo es... muy vieja. No creo que puedan ayudarte demasiado, tienen una obsesión con atribuírselo todo a los espíritus y esas cosas.

ㅤㅤ—Gracias por los ánimos, Genya.

ㅤㅤ—Solo soy sincero —Evade la mirada, luego le da un trago largo a su botella de agua—, como sea. Si alguna vez te arrepientes, yo estaré en Kumamoto pasando esto por todos lados —De su bolsillo saca una minúscula lámpara que ilumina con rayos UV, mismos que no teme en apuntar contra la cara de Tanjiro.

ㅤㅤ—¡Oye! —las risas son inevitables—. ¡Quita eso!

ㅤㅤLa alarma de muñeca de Tanjiro les interrumpe en ese momento. Era la hora de volver a clases y los dos suspiran de fastidio, están agotados; tanto mental como físicamente, aún si apenas son las nueve de la mañana.

 

ㅤㅤ

ㅤㅤLargas horas pasan, en algún punto el camino de los dos se ha dividido al término de la jornada y ambos se dirigen hasta sus casas.

ㅤㅤTanjiro se cuestiona en el camino si realmente basar su investigación en una leyenda es la mejor idea. Se siente tonto cuando piensa en sus decisiones de manera objetiva. Es posible incluso que acabe abandonando el proyecto a medio camino como ha sugerido su amigo, aquello no es una posibilidad que descarte.

ㅤㅤLa única motivación que lo hace aferrarse a la idea de viajar son sus vivencias durante la infancia, y la presencia de los talismanes que usa como aretes por mera costumbre a éste punto, sin ser creyente de su efectividad. Solo son un rastro físico del trauma que sufrió su madre hace más de diez años, y que a la fecha prefiere no revivir dejando de usarlos frente a ella. Pero, ciertamente está cansado de recordar un sentimiento tan amargo a diario.

ㅤㅤPara Tanjiro, es incluso ridículo cuando trata de entenderlo: Quitando la enorme distancia entre su hogar y aquel bosque, no entiende qué clase de beneficio atraería portar decoros tan tradicionalistas a diario. Sin contar que, una leyenda así nacida en pleno siglo XXI, solo sería capaz de permanecer en un pueblo tan viejo y tradicionalista como lo es Yufuin.

ㅤㅤ... Pero también es factible que, dado a esas mismas circunstancias, alguien con malas intenciones se haya aprovechado de la ignorancia del pueblo para cometer un crimen. Porque es real, cuando supo en aquel entonces que, la mujer de dicha leyenda fue una ciudadana registrada que realmente desapareció, su piel se erizó.

ㅤㅤTodavía recuerda la primera vez que se enteró de la historia completa, o por lo menos la versión que comparten los ancianos. De alguna forma, saber que involucraba a un Kitsune lo hizo tambalear:

ㅤㅤ«Hace algunos años, solía existir una mujer dócil, era conocida por su gentileza y por su vasta curiosidad. Era hija de un Kannushi, por lo que ella impartía las enseñanzas de los dioses también.

ㅤㅤDicha curiosidad le jugó en contra, pues dudaba de la existencia de un mítico Kitsune que, se dice, habitaba entre los árboles que decoran la falda montañosa de Yufuin. Pese a ser fiel creyente de las deidades, la mujer lo retaba, buscaba invocarlo con intenciones de atraerlo hasta su hogar. Fue tanto su desespero al ver que nada funcionaba, que decidió buscarlo en las profundidades de la fría naturaleza.

ㅤㅤAlistada con su shaku en mano, se atrevió a desafiar al zorro en sus propias tierras. Lamentablemente, esa fue la última vez que se supo de ella, pues se dice que fue devorada en alma y cuerpo por la bestia. »

ㅤㅤClaramente su antigua maestra de preescolar tuvo que suavizar la historia para no aterrar al grupo en aquel entonces. Todavía la recuerda, la tranquilidad con la que actuaba esa noche; era muy probable que nunca haya creído en la historia y su colegio haya usado la leyenda como excusa para la prueba de valentía.

ㅤㅤTanjiro tampoco creyó esa vez, le temía más a lo desconocido, a los insectos, a los animales que pudieron haberlo atacado ese día, en el momento en que se perdió. Y al final, pese a todo pronóstico, hubo algo más que le provocó inquietud. Se cuestiona por qué tiene esos recuerdos tan extraños e irreales desde entonces.

ㅤㅤLa imagen de un Kitsune de cola y orejas blancas de puntas turquesas le persigue, como si de alguna manera le estuviese llamando.

ㅤㅤ¿Sonaría demasiado disparatado si en el fondo, cree en la leyenda?

ㅤㅤEs un sentimiento que se ha guardado por más de una década, y que tiene fe en que quedará sepultado después de que pueda pisar ese bosque de nuevo.

ㅤㅤAún si sale con las manos vacías de su investigación, saber si ese Kitsune fue real o no, bastará para calmar su consciencia.

ㅤㅤ

ㅤㅤPor eso, apenas comenzadas las vacaciones de verano, Tanjiro alista su maleta y emprende un largo viaje en autobús. Lo tiene todo preparado, incluso el lugar donde se hospedará durante un tiempo; una pequeña estancia especial para estudiantes.

ㅤㅤY cuando está listo, lo decide.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤRespira hondo al confrontar la vista frente a él, ese gigantesco Torii que se ha quedado plasmado en sus recuerdos y que le da una suerte de bienvenida. No, parecía más una advertencia.

ㅤㅤRevisa su reloj de muñeca: Las diez de la mañana de un lunes. Palpa con los dedos el fondo de su mochila para confirmar que su brújula sigue ahí, luego la botella con agua, y de ser necesario, una batería portátil para su celular. El pueblo es tan tranquilo que no hay nadie alrededor, y no sabe si es porque los ancianos de la zona son perezosos, o porque la historia detrás de éste bosque los mantiene alejados. La única prueba de que existe vida en éste lugar es el canto de las aves que vuelan hacia el interior, así como el de las cigarras, que es un contundente recordatorio de lo caluroso que puede ponerse el verano en éste pueblo.

ㅤㅤTanjiro camina, decidido. Ciertamente no se siente tan nervioso como esperó, quizá porque su lado racional asegura que nada sucederá, o porque ha decidido confiar, a medias, en lo que sea que haya en éste bosque. Memoriza el aspecto de los árboles que va cruzando, luego observa momentáneamente la pantalla de su móvil para asegurarse de que todavía tiene señal.

ㅤㅤSus recuerdos vienen a flote cuando encuentra el camino que recorrió de pequeño, lo hace cuestionarse entonces si ese santuario abandonado de pintura rojiza desgastada seguirá ahí. Su paso se acelera en aquella dirección, el aire denso que respira mientras más se adentra es pesado por alguna razón, lo cual lo hace detenerse. Es como si, de alguna manera, el calor del verano se hubiese disuelto para darle lugar a un ambiente digno del otoño. Cuando mira alrededor, se da cuenta que ha perdido el camino de vista, la distancia de su visión se reduce considerablemente dado a una densa bruma que aparenta formarse. No quiere entrar en pánico, por lo que saca con una calma disimulada su brújula de la mochila, se recuerda que entró por el oeste.

ㅤㅤAntes de que pueda seguir caminando, un fuerte escalofrío le recorre la espina. Eleva la mirada, y una cuestión invade su mente.

ㅤㅤ¿De dónde ha salido tanta neblina?

ㅤㅤFrente a sus ojos algo comienza a aparecer, una estela blanquecina se materializa, se acerca hasta formarse en una imagen más nítida: Es una persona.

ㅤㅤLa caída de su oscuro cabello lo confunde, pareciese más bien como si flotase por las puntas... No, no era solo el cabello el que está flotando.

ㅤㅤ

ㅤㅤ—Volviste.

ㅤㅤDe sus finos y rojizos labios, sale una voz apagada y masculina que lo llama; esos ojos afilados de zorro que le observaron con su brillantez esa noche, se clavan contra él de nuevo.

ㅤㅤEs innegable, es ese niño, ahora luciendo como un adulto. Y solo hasta este momento, puede discernir con más precisión la identidad que posee y se presenta ante él. La expresión del ser es serena, las facciones que recordaba como redondeadas y adorables son ahora finas, los ojos rasgados que posee dan un reflejo de madurez, seriedad, y a la vez, un atisbo a seducción.

ㅤㅤTanjiro traga saliva. Una fracción de su ansiedad se disipa cuando puede confirmar que todo esté tiempo no estuvo loco, pero es reemplazada por otra más fuerte que le recuerda que está frente al zorro que le provoca temor a un pueblo entero.

ㅤㅤ—¿Qué? ¿Tú tampoco creíste que era real? —el zorro ríe, detecta su incredulidad—. Deberías cerrar tu boca, te ves estúpido así.

ㅤㅤNo hay respuesta, el joven solo da dos pasos hacia atrás.

ㅤㅤ—¿Acaso te comió la lengua el gato?

ㅤㅤLa entidad desaparece, haciendo que Tanjiro mire a diversos lugares en pánico, buscándolo. Una sensación fría recorre su espalda entonces, y no le da tiempo de girar cuando esa misma voz masculina suena cerca de su oído.

ㅤㅤ—¡Bú!

ㅤㅤDa un sobresalto que lo hace tambalear hasta casi caer al suelo, y se aleja al instante del Kitsune que ha estado a escasos centímetros de su cuerpo.

ㅤㅤLa sonrisa de carácter frívolo se le agranda al zorro, contiene la risa, revela sus colmillos—: No te recordaba tan miedoso... Oh, ¿Cómo era? Ton... Monji...

ㅤㅤ—Tanjiro.

ㅤㅤ—Sabía que no eras mudo —Celebra llevando sus manos por su espalda. Vuelve a esfumarse, reapareciendo recostado sobre el brazo de un árbol a la distancia, su cola cuelga y se balancea de izquierda a derecha—. Dime, Tanjiro, ¿qué te trae por aquí? Veo que has crecido mucho.

ㅤㅤEl joven suspira momentáneamente, buscando calmarse. Necesita reencontrarse con el raciocinio, no puede permitirse perder una oportunidad como ésta ahora que tiene a éste ser de frente. Si permite que el temor le gobierne, todo esté plan y su inversión habrán sido una pérdida de tiempo—: ¿Tú... Mataste a esa mujer? —Es directo, no tiene intenciones de seguir su juego.

ㅤㅤLa sonrisa descarada se le borra por unos segundos, hay una extrañeza genuina en su rostro—: ¿Qué mujer? —Inclina su cabeza por la izquierda, su oreja derecha tiene un pequeño espasmo como muestra de confusión. Esta vez, las carcajadas son incontenibles cuando observa ese rostro tan frío que se clava contra él. Se ve tan serio que le hace descartar que dicha cuestión sea una broma—. Los humanos sí que son divertidos, ¿no es cierto? Quizá desde que te poseí te dejé algo loco.

ㅤㅤ—¿Qué...? —Las imágenes lo atacan en ese instante, por un momento le hacen sentir mareado, inclusive puede sentir su visión nublarse unos cuantos segundos al recibir el golpe de memoria.

ㅤㅤAhora lo entiende, los arbustos que arañaron sus brazos esa noche mientras corría, no eran por su propia causa. No tuvo control sobre su cuerpo, algo más le gobernaba, y entonces... Calma, como si hubiera caído en un profundo sueño.

ㅤㅤEse rostro confundido capta la atención del ser, le gusta—: Oh, ya estás recordando —Levita lentamente, descendiendo del árbol, y se acerca hasta poder detenerse con «inocencia» a su frente—, dime, ¿te gustó? —La cola se ondea de manera juguetona, acerca peligrosamente las puntas de su pelaje al rostro de Tanjiro, buscando recordarle la tentación infantil por la que pasó en ese momento—, no conocía nada de ti pero, se sintió bien, ¿no? La paz, la calma... Si lo deseas, puedo hacerte sentir mucho más que eso.

ㅤㅤ—¿De qué hablas? —El cuerpo se le balancea hacia atrás, y cuando quiere tomar distancia, el rostro del Kitsune se acerca con más descaro al propio.

ㅤㅤ—Solo déjame entrar en tus recuerdos, y te haré revivir tus mejores experiencias por siempre. Quizá así, esta vez sí logre salir de este estúpido bosque —Ahora que ha reposado sus pies contra el suelo, se remarca la diferencia de alturas. Los dos han crecido, y pese a ello, la entidad se ve forzada a levantar la mirada, cosa que aprovecha para lucir suplicante—. Porque eso es lo que hacen los niños buenos, ¿recuerdas? Así que piénsalo, tu cuerpo a cambio de un sueño eterno, vivirás por siempre las cosas más felices. ¿No suena tentador? Solo déjame tocarte una vez más... —Sonríe con malicia de forma progresiva, mientras ambas manos se acercan y posan sobre los hombros de su víctima con intenciones de tocarlo; sin haberse consentido; con el deseo de volver a tomar control sobre él.

ㅤㅤSin embargo...

ㅤㅤUna fuerza que el zorro no puede siquiera discernir lo empuja lejos, cayendo contra el pasto, como si de tocar un cable de alta tensión se tratase. La sensación ardiente se queda sobre sus palmas unos segundos, él no lo comprende, y Tanjiro tampoco.

ㅤㅤ—¿Qué? —El ser observa sus manos, no hay ningún signo de herida aún si han dolido. La confusión le invade mientras procesa el rechazo de tal magnitud. Éste hombre era perfecto, ha sido la presa que por tanto tiempo anheló devuelta, simplemente no puede aceptar lo que acaba de suceder—. ¡¿Qué hiciste?!

ㅤㅤLos ojos afilados y turquesas que el hombre siente sobre sí le hielan la sangre; pero trata de contener su miedo—: Yo no hice nada — Tanjiro contesta con frialdad. Hace el esfuerzo de no doblegarse ante él, se mantiene firme en la postura de seguir con ésta investigación.

ㅤㅤ—¡Mentiroso! —Su expresión se agrava, y en un arranque de desespero, el zorro intenta tocarlo de nuevo casi abalanzándose contra él, obteniendo el mismo violento resultado; inclusive, ha sido más doloroso está vez. Al final es cierto, ésta persona no mueve ni un músculo mientras él ha tratado de tocarlo.

ㅤㅤLa posición actual resulta humillante para el zorro, pues un humano le mira desde arriba con frialdad, inclusive puede decir que con lástima. Una sensación de temor pretende crecer en su interior en ese instante, cosa que trata de disimular.

ㅤㅤ—Veo que... Así, ya no das tanto miedo —Tanjiro se pone de cuclillas, sonriéndole con aquella expresión pícara que recibió hace un momento, imitándole. Sí, lo ha recordado casi todo a este punto, y ha decidido citarse a sí mismo como una forma de mofa. También ha recobrado la confianza, pues sin quererlo, parece resultar inmune ante aquellos deseos de posesión.

ㅤㅤPor inercia le ofrece una mano, invitándole a levantarse, y el rostro de odio que obtiene en respuesta es suficiente para que recuerde lo obvio. Ríe con éste contraste, hace solo unos segundos, éste Kitsune había estado intimidándolo con tanto disfrute, y ahora sus ojos animalescos solo se clavan contra el suelo, mientras forma una suerte de puchero confundido.

ㅤㅤ—¿Qué? ¿Te comió la lengua el gato? —El de pendientes vuelve a molestarlo.

ㅤㅤ—Cállate —Se pone de pie, dispuesto a irse sin más—, si solo viniste a burlarte de mí, entonces no tenemos nada de que hablar.

ㅤㅤ—Intentaste poseerme hace un momento, ¿y eres tú quien se indigna? —No puede evitar sentir las ganas de reír, más cuando se percata del aspecto que está presenciando—. Oh, y deberías revisarte el obi.

ㅤㅤLos puños de garras afiladas se aprietan cuando desciende la mirada y da un vistazo a su aspecto: Fracción de las piernas se ha revelado tras su caída, y el moño de su obi se está aflojando. Se cuestiona si es siquiera posible para alguien pasar por tanta humillación, y peor, frente a un humano tan mundano. Quizá ha perdido su dominancia en ésta sección del bosque y no lo sabe, o quizá es un castigo divino por haber aterrorizado a tantas personas antes. No lo sabe, solo quiere cavar un hoyo en la tierra y clavarse contra él como lo dicta su naturaleza.

ㅤㅤCon el orgullo por los cielos, jala la tela de su prenda hacia el centro de su cuerpo y estrecha el nudo de la faja por detrás, devolviéndola a su estado original. Sacude el cabello de las hojas que se han enredado en sus puntas, y sin nada más que perder, hace que la neblina vuelva a ponerse densa entre los dos.

ㅤㅤ—Me largo —decreta—. ¡Oh! Y será mejor que te vayas también, no me interesará si alguien más te encuentra aquí —Es lo último que dice antes de mezclarse entre la densidad del espacio, dándole la espalda a Tanjiro hasta que puede desaparecer completamente. Así, sin más.

ㅤㅤ—¡Oye!

ㅤㅤTanjiro va tras la estela de cabello negro y turquesa en un intento burdo por alcanzarlo, pero ya es tarde. Atraviesa la densa capa nebulosa sin éxito, no hay nada del otro lado más que la vista lejana del santuario que divisó hace un rato.

ㅤㅤLibera una carga de aire pesado mientras se da la vuelta, resignándose a la idea de no poder ver nunca más a dicha presencia, con tantas preguntas sobre la punta de su lengua y con la impotencia de tener datos inconclusos. O eso piensa, hasta que uno de sus pasos produce un ruido anormal cuando pretende darse la vuelta.

ㅤㅤEse ruido no ha sido el crujir de una rama. Cuando levanta su suela, un color brillante y rojizo, de aspecto familiar capta su atención.

ㅤㅤEs un envoltorio, específicamente, el envoltorio de un dulce de leche muy característico. Probablemente debió caer del traje del zorro cuando se vio acorralado, y cuando Tanjiro lo recoge, solo puede pensar una cosa:

ㅤㅤ«¡Eureka!»

ㅤㅤLo guarda en su bolsillo y emprende el camino de vuelta a toda prisa, recobrando el espíritu de investigación. Puede que haya perdido ésta batalla, pero no la guerra.

ㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤApenas regresa a su pequeña estancia, alista sus materiales de estudio sobre el escritorio del cual dispone junto a su cama.

ㅤㅤSu cuaderno denota el tiempo de uso, es un compilado de bosquejos y borradores de toda una serie de reportes e investigaciones previas que ha realizado en el último año.

ㅤㅤY aún si la intención es que los trabajos no sean pulcros, la prosa de Tanjiro se mantiene bien estructurada, el buen orden de cada apunte se mantiene incluso con ésta nueva bitácora que está por redactar.

ㅤㅤTrata de plasmar de manera muy específica el suceso de hoy, se mantiene profesional, o por lo menos lo correspondiente a su nivel académico, después de todo, solo es un estudiante de primer año. Reproduce en su cabeza aspectos físicos del bosque para poder describirlos, así como las cualidades más características de la entidad con la que tuvo interacción:

ㅤㅤ«... Su aspecto asemeja al de un joven de estatura media, posiblemente menos de un metro setenta. Ojos muy rasgados, con posible maquillaje rojo alrededor, así como en los labios. Entre la altura de los párpados inferiores y las mejillas hay dos marcas simétricas en el rostro: Una lágrima y un triángulo invertido. Se considera la posibilidad de que sean marcas en la piel.
Porta un yukata Akata Guinea del periodo Heian. Accesorios azules. Cabello largo, aspecto socialmente ambiguo.»

Cuando toca el momento de describir la parte sobrenatural, se repite mentalmente una y otra vez: nadie le creerá.

ㅤㅤ«Ojos de carácter animal. Garras azules. Orejas y cola de pelaje blanco con puntas turquesa.»

ㅤㅤCiertamente no le importa en estos momentos, lo redacta igual por la impresión de haber experimentado lo de hoy, se mantiene en un estado de fascinación. Tiene la fiel creencia de que, si se esfuerza lo suficiente, podría recaudar la evidencia de un posible crimen de índole sobrenatural que constatará su experiencia.

ㅤㅤLa escritura es acelerada, está profundamente inspirado.

ㅤㅤ... Y cuando la euforia ha pasado; las hojas se siguen gastando, y colapsa contra la cadena de incongruencias que tardaron en llegar a él.

ㅤㅤ¿Ese zorro no tenía cinco años la noche que se conocieron? ¿Hace cuánto fue que falleció esa mujer?

ㅤㅤPeor aún, la entidad ha crecido con el tiempo, era algo visualmente evidente. Basándose en sus recuerdos, lo más seguro es que tenga dieciocho años. Le consterna la idea de que un espíritu crezca tan pronto, es algo que choca contra su conocimiento previo respecto a éste tipo de seres. ¿Será que, el que los Yokai vivan por cientos de años, es únicamente un mito del folclore? ¿Será solo una ilusión visual por parte de la entidad?

ㅤㅤNo lo sabe, y prefiere mantenerse cauteloso ante cualquier escenario. Lo único que sabe, es que de tener realmente dicha edad, no podría haber sido el perpetrador del crimen.

ㅤㅤAhora, la cuestión más importante llega a él, su aparente inmunidad.

ㅤㅤNo necesita pensarlo demasiado, ninguno de sus objetos son de índole tan espiritual como lo eran sus talismanes que tiene por aretes, mismos que al parecer, no eran inútiles después de todo. Esto también es resaltado en su primer reporte.

ㅤㅤTras una larga escritura, Tanjiro suspira y deja que su cuerpo se afloje sobre la silla, la cabeza le cuelga hacia atrás mientras el aire pesado es liberado desde sus pulmones.

ㅤㅤHabiendo aclarado sus ideas, lleva su mano hasta su bolsillo para sacar el envoltorio de celofán que recogió del bosque. Está bien cuidado, se le notan los años en cada arruga y, aun así, no está roto en ningún lugar.

ㅤㅤLo dobla con el mismo cuidado con el que, asume, ha sido tratado por más de diez años para meterlo en su mochila. Se alista con la energía recobrada para hacer una pequeña búsqueda en tiendas locales; dónde de paso aprovechará para conocer el pueblo.

ㅤㅤ

ㅤㅤSolo espera que su plan pueda funcionar.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

Kannushi: También conocidos como los "Empleados de Dios", son personas que ofician ceremonias sintoístas.

Cetro Shaku: Cetro plano que llevan como accesorio los Kannushi. En la cabeza del cetro suelen colgarse papeles Shide.

Akata Guinea: Atuendo de uso casual del periodo Heian. Actualmente solo es una prenda utilizada en regiones tradicionalistas por personas que profesan la religión sintoísta.

Chapter 3: 諾

Notes:

諾: Consentimiento/Acuerdo.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤEl teléfono vibra por la tarde, casi noche, sobre el buró de madera que está al costado derecho de la cama de Tanjiro, donde actualmente él reside, leyendo su rúbrica de investigación cedida por la docencia escolar. Él observa de reojo la pantalla que se ilumina, es Genya quien le está llamando.

ㅤㅤ—¿Sí? —contesta.

ㅤㅤ—¿Cómo va tu primer día en el pueblo de viejitos? —dice Genya, al otro lado de la línea.

ㅤㅤ—No lo llames así, es un pueblo bastante bonito, ¿sabes? Deberías venir al menos una vez.

ㅤㅤ—No lo sé, prefiero la ciudad, ya sabes, salir a divertirme, y eso.

ㅤㅤ—Quizá si traes a tu familia alguna vez...

ㅤㅤ—¿Traer a Sanemi? ¡Ni loco! —interrumpe—. Es demasiado obstinado, y desde que trabaja para la policía se ha puesto más insoportable, de pronto quiere que lo acompañe a capturar drogadictos y ebrios por la calle. Dice que me servirá para cuando obtenga mi título, porque «debo ser fuerte». ¿Qué sabe él de ser fuerte? Soy más alto que él.

ㅤㅤ—Me parece que quieres que te recuerde la vez que pelearon frente al portón de tu casa y te terminó tacleando.

ㅤㅤ—Te dije que ya no habláramos de eso.

ㅤㅤLas risas de Tanjiro no se hacen esperar en la línea —: Bien, bien —Recuesta su cabeza sobre la almohada, luego prosigue—. Yo solo decía; éste pueblo es bastante callado, sirve muy bien para un respiro de la ciudad.

ㅤㅤ—Lo consideraré para mi madre —Hace una pausa, parecía estar bebiendo un té—. ¿Y bien? ¿La gente no es grosera contigo? Dicen por ahí que los pueblos pequeños son algo hostiles con las caras nuevas.

ㅤㅤ—Mmm... —Tanjiro lo piensa, aprieta sus labios—. Son personas algo serias, pero no hay nada que resaltar en realidad —dice, pero se interrumpe al instante—, oh no, espera, hay algo: Hace un rato compré una caja de Milky, ¿te acuerdas? Esos dulces de leche. Bueno, la vendedora se dio cuenta que era un turista, y me los vendió como si la caja fuese de oro.

ㅤㅤGenya es ahora quien soltó carcajadas fuertes, Tanjiro tuvo que alejar la bocina de su oído por un par de segundos —: ¡Sabía que había que irse con cuidado en un pueblo así! Yo paso de ir, no gracias.

ㅤㅤ—Que fatalista te pones por unos dulces, puedo asegurarte que solo será por esta vez.

ㅤㅤ—Como sea —Toma aire, luego retoma el tono serio, a medias—, ¿entonces? ¿Crees que puedas investigar ahí lo que querías?

ㅤㅤTanjiro hace una pausa por unos segundos. Las imágenes del suceso de ésta mañana regresan. Traga saliva así como las ganas de contar lo que ha vivido, pues, aun si su mejor amigo llegase a creer en su historia, nada le asegura que el zorro del bosque podrá aceptar su culpabilidad en el caso de la mujer Kannushi.

ㅤㅤ—No lo sé —responde, siendo sincero consigo mismo en el camino—, pero he encontrado un par de cosas. Mañana voy a tratar de obtener algunas fotos.

ㅤㅤ—Mucha suerte con eso, en serio —Ya no hay rastro de burlas en el tono de Genya, la amistad que se tienen es pesada, pero no lo exime de ser agradable la mayor parte del tiempo en realidad—, y ten cuidado con esa gente, he visto suficientes películas americanas para saber que «turistas» y «pueblos viejos» no son una buena mezcla —bromea.

ㅤㅤ—Gracias, lo mismo para ti. Ten cuidado con acercarte demasiado a las vías, aunque no seas un anciano.

ㅤㅤ—No te preocupes, si alguien se atreve a empujarme, me encargaré de atormentarle desde el más allá.

ㅤㅤTanjiro ríe.

ㅤㅤ—Bueno, ya debo irme, mi madre me encargó la cena. Descansa, Tanjiro.

ㅤㅤ—Lo haré. Te marcaré después —Y cuelga.

ㅤㅤLe sigue sorprendiendo que, aunque él se mantenga con tanto secretismo, Genya nunca lo presionó para contarle sus planes. Su amigo es consciente del gran potencial que posee como investigador, los proyectos que han puesto en marcha juntos son la prueba más evidente de lo dedicado que es para el rubro; especialmente, cuando supo que su compañero juntó una cantidad de dinero considerable únicamente para viajar solo. Eso fue suficiente para saber que el tema debía ser una cuestión muy personal, y no le molesta de ser así, por ello paró de hacer preguntas desde la primera vez que Tanjiro se negó a dar detalles.

ㅤㅤTanjiro devuelve el móvil a su buró, cuando echa un vistazo a su ventana puede percatarse de la oscuridad de la noche. Pese a que elogió la calma del sitio durante la llamada, tiene cierta inquietud al respecto. Si las tardes ya eran silenciosas, la noche era destacable al doble por esto en Yufuin. Como ciudadano de Kumamoto, tanto silencio lo saca de su zona de confort, como si algo hiciese falta. Se pregunta... ¿Cómo será la noche dentro de ese bosque? ¿Los Kitsune dormirán?

ㅤㅤPestañea varias veces para devolverse a la realidad, evita volver a sumergirse en un trance de cuestionamientos como los de ésta tarde. Sabe que no tendrán respuesta pronta y, de seguir así, terminará con problemas para conciliar el sueño, cosa que no puede permitirse; no basándose en sus planes para la mañana siguiente.

ㅤㅤ

ㅤㅤ⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤLo mismo se repite ese martes también. Diez de la mañana frente al Torii, mochila con precauciones, y como adición, una caja rojiza de dulces de leche en su bolsillo.

ㅤㅤPara evitar cualquier tipo de desorientación como la del día anterior, hoy la brújula estará en su mano desde el inicio. Cuando da el primer paso para adentrarse, un sonido a su espalda llama su atención. Era terroso, como si alguien pisara el lugar que queda frente a las construcciones vecinas de carácter tradicional. Tanjiro da la vuelta por mera inercia.

ㅤㅤNadie, no hay nada.

ㅤㅤQuizá fue algún animal, después de todo, se ha percatado de la gran cantidad de ardillas que rodean la zona.

ㅤㅤDevuelve su atención al bosque, mostrando una determinación que le hace dar pasos apresurados hacia su interior. Está decidido en su plan, aprieta la dentadura mientras se enfoca en su búsqueda al zorro; su camino se direcciona nuevamente al santuario, con la esperanza de hallarlo dentro una segunda vez. Sin olvidar el camino, ni los árboles que rebasó previamente, avanza con la brújula en mano, esperando volver a encontrarse con la bruma que cubrió su visión tal y como sucedió el día anterior. Sin embargo, hoy esa capa nebulosa no está, y eso le permite ver la construcción abandonada a la lejanía. Quizá estaba demasiado lejos ahora... No, no recuerda que estuviese a la misma distancia la última vez.

ㅤㅤTanjiro devuelve su visión a la brújula, la cual está señalando el Este en una posición distinta. ¿En qué momento se ha desviado del camino? Creía haber acabado en el mismo sitio que el del día anterior.

ㅤㅤDevuelve sus pasos en dirección opuesta, y para cuando ha recorrido por un tiempo considerable, nuevamente, el santuario abandonado parece alejarse más y más de su vista. Confusión. El joven siente cierto grado de ansiedad, el sentido de orientación parece estarle fallando, o eso cree.

ㅤㅤMira la brújula una última vez, su flecha está girando aunque él ha detenido su andar. Primero gira a la izquierda, luego da vueltas frenéticas a la derecha. La impresión que le genera aquel comportamiento antinatural hace que Tanjiro suelte el aparato y su cristal quiebre contra una roca.

ㅤㅤEscalofríos recorren su espina.

ㅤㅤUn sonido, o más bien una voz, se escucha desde una de las copas de los árboles que rodean a Tanjiro. Es una voz que suena familiar, similar a una risa.

ㅤㅤ—¡Ya te escuché! —grita, volteando hacia las copas de los árboles, buscándolo.

ㅤㅤNo hay respuesta. Pero él sabe que ese ser ha tenido que ver, está seguro. El sentimiento se refuerza cuando la brújula de cristales rotos se comienza a elevar lentamente, dejando que parte de sus piezas se desmoronen sobre el pasto.

ㅤㅤ—No me das miedo, ya te lo dije —dice, casi teniendo que gritar.

ㅤㅤ—¿Creíste que con esto ibas a moverte por aquí como si nada? —La voz del espíritu por fin se manifiesta, así como su presencia.

ㅤㅤTanjiro voltea hacia la voz que ha sonado a su espalda. El Kitsune está acostado boca abajo sobre el brazo de un árbol mientras reposa su barbilla sobre su palma, sus piernas se doblan hacia arriba y balancea sus pies de manera juguetona. El árbol es considerablemente alto, él no podría alcanzarlo aunque lo intentase.

ㅤㅤ—Podía hacerlo, hasta que tú llegaste.

ㅤㅤ—Pues yo no te obligué a aventar tu aparato —responde—, yo solo giré esa flecha muchas, muchas veces —contribuyendo a su narrativa, hace que la flecha de la brújula gire sin control mientras la hace levitar frente al hombre—. Dices que no me tienes miedo, pero lo soltaste apenas lo viste girar.

ㅤㅤ—¿Ah sí? ¿Qué hay de ti? No te veo tan confianzudo como ayer —Es obvio que Tanjiro se ha sentido atacado por la sugerencia, por ello contraataca con su sarcasmo—, de pronto estás muy lejos. ¿Será que tienes miedo de mí?

ㅤㅤEl zorro aprieta los labios. Le ha dolido, pues el humano no miente del todo. Ciertamente ha decidido ser más cauteloso con él, pues desconoce el origen de su inmunidad, y sobre todo, no quiere volver a verse en una situación tan humillante como la del día anterior.

ㅤㅤTanjiro sonríe para sí mismo, esa expresión comprueba que ha dado en el blanco —: Escucha, no vine aquí a pelear, ¿de acuerdo? Solo quería hablar contigo.

ㅤㅤ—¿Y por qué debería hablar con alguien como tú? Lárgate.

ㅤㅤSuspira. El desdén con el que es observado no es buena señal —: Bien. Lo haré, aunque... —De su mochila, saca un pequeño papel de colores brillantes mientras camina devuelta, fingiendo decepción—. Supongo entonces que no quieres esto.

ㅤㅤEn ese instante, el ser siente su corazón detenerse. Antes de que el hombre siga un paso más, la entidad desaparece de la copa para presentarse a su espalda, atreviéndose nuevamente a estar al nivel del suelo, a un par de metros de distancia de Tanjiro que son mera precaución —: Espera.

ㅤㅤBien, el plan ha funcionado. El joven sonríe por un instante antes de darse la vuelta —: ¿Si?

ㅤㅤ—Devuélvelo —ordena—, eso no es tuyo.

ㅤㅤ—Creí que no lo querías.

ㅤㅤ—Es mío, devuélvelo —insiste, clavando sus afiladas pupilas en su contra.

ㅤㅤÉl en cambio, recobra la confianza mientras asiente —: Lo haré, no tienes por qué enfadarte. De todas maneras es esto por lo que vine —Deja el papel de celofán con cuidado sobre el suelo, luego da unos pasos hacia atrás, asegurándole al zorro una distancia segura.

ㅤㅤNo ha pasado ni un segundo cuando la entidad corre hacia su pequeño tesoro, mismo que introduce en una costura abierta que tiene en el obi, lugar donde parecía esconder otro par de objetos pequeños brillantes, o por lo menos, eso es lo que Tanjiro logra percibir echando un vistazo rápido. La hostilidad persiste en su mirada, no parece que el gesto benevolente del joven haga algún tipo de impacto en él.

ㅤㅤ—Escucha, me parece que hemos comenzado con el pie izquierdo —dice Tanjiro, tratando de ser cuidadoso con sus palabras—. Ya te lo dije, no vine aquí a pelear.

ㅤㅤ—¿Y? No me interesa qué es a lo que vengas, además, no hay nada en éste bosque para ti —asume enseguida. Los humanos habitualmente han tratado de adentrarse a cazar, algunos otros solo quieren jugar a ser valientes, usualmente los turistas que desconocen la leyenda.

ㅤㅤ—No vengo por el bosque. Vine a verte a ti.

ㅤㅤ—¿Ah? —Asco. Siente asco solo de ver la confianza con la que el hombre se le dirige, le hace sentirse insultado; eso hace que retroceda dos pasos, y enseguida, provoca que una nueva capa de neblina se haga presente—. No sueltes sandeces, vete. Yo mismo me aseguraré de que no puedas volver.

ㅤㅤMala señal. Tanjiro aprieta su puño y se acerca hasta él con cierto nerviosismo, no puede dejar que escape otra vez —: ¡No, espera! —Con desespero, hurga en su bolsillo—. Yo puedo traerte más de esos si quieres —sugiere, suavizando el tono de su voz, refiriéndose al papel de celofán que le ha devuelto. Antecediendo cualquier tipo de reacción hostil, saca la caja de dulces. El diseño de la cara principal es ligeramente distinto al del pasado pero, permanece la esencia infantil—, ¿lo ves?

ㅤㅤEl Kitsune siente su estómago apretarse de la impresión cuando gira momentáneamente a echar un vistazo, por mera curiosidad. Es como si viese un objeto de alto valor, y es que, de hecho, así era a su perspectiva. Guarda silencio por largos segundos mientras la bruma se dispersa lentamente, la dureza de su expresión se desvanece, y su furia tambalea.

ㅤㅤ—¿Los quieres?

ㅤㅤ—Es una trampa —contesta. No quiere volver a tocar a ese humano si se acerca, de solo recordar la sensación ardiente sobre su piel, siente escalofríos.

ㅤㅤ—Prometo que no lo es, pero entiendo si no quieres acercarte. Mira, atrápalo —Del interior de la caja saca un pequeño envoltorio que resulta en extremo nostálgico a vista ajena, mismo que lanza en su dirección.

ㅤㅤCuando el otro atrapa el dulce, no duda en desenvolver el interior. El aroma a dulce de leche invade sus recuerdos, provoca pupilas dilatadas que están fuera de su conocimiento y control.

ㅤㅤ—Puedes quedarte con toda la caja si quieres —Esos ojos han dicho suficiente para Tanjiro, se agrandan tanto que son obvios delatores de su satisfacción.

ㅤㅤLa neblina que recién se estaba formando desaparece finalmente, y eso comprueba otro dato importante para el joven. Esto es algo que el espíritu controla, no una propiedad del bosque mismo.

ㅤㅤEl Kitsune lleva el dulce cerca de su nariz para volver a apreciar el nostálgico perfume, luego, no se hace esperar cuando se permite degustar el agradable sabor sobre su lengua, siendo invadido por el instinto animalesco que ahora posee su conducta. Es como si hubiese entrado en un trance, por lo menos, hasta que las hojas secas crujen en frente. Es Tanjiro, quien se está acercando. Eso lo devuelve a su estado defensivo, las orejas bajan momentáneamente —: ¿Qué es lo que quieres? —Da un paso atrás, y a su vez, mueve el obsequio a su costado con recelo, como si fuese a serle rebatado. No era tonto, sabe que todo tiene un precio.

ㅤㅤ—Déjame venir aquí cuando quiera —Extiende su brazo para ofrecerle la caja roja de cartón—, no pienso hacer nada malo, solo hay algunas cosas que necesito colectar. A cambio, puedo traerte de éstos todas las veces que quieras.

ㅤㅤSilencio. Los ojos turquesas observan con recelo la caja, hasta que él la acepta en silencio, haciéndola levitar de la mano ajena para que llegue hasta las propias. Toca la superficie y aprecia con detenimiento el colorido estampado; la imagen caricaturesca de esa niña con coletas que saca su lengua es la misma que recordaba. Le gusta.

ㅤㅤ—¿Qué dices?

ㅤㅤ—No traerás a nadie aquí, tampoco hablarás de mí allá afuera —decreta, prácticamente aceptando. La tentación de tener acceso a estos productos humanos es algo que lo ha sobrepasado. La intuición de Tanjiro ha acertado al final, lo ha atacado en un punto débil.

ㅤㅤSiquiera se detiene a reflexionar sobre el estado vulnerable en el que podría estarse situando. Tiene muchas más ventajas en caso de que cualquier cosa suceda, sin embargo, hay muchas cosas que no desea, sean descubiertas por los mundanos.

ㅤㅤ—¿Eso es un sí?

ㅤㅤSilencio otra vez. El Kitsune solo se digna a seguir comiendo el siguiente dulce.

ㅤㅤ—¡Perfecto! —Tanjiro celebra con alivio, suspirando mientras sonríe y le hace una pequeña reverencia.

ㅤㅤ—Oh, por cierto —Aprovecha ese gesto para dar dos pasos más cerca—, si quieres dirigirte a mí, usarás «usted» y «mi señor». Además, tus reverencias deberán llegar hasta el suelo, muestra más tu respeto hacia mí.

ㅤㅤLa sonrisa se le borra del rostro al otro. La sensación de vergüenza ajena recorre su espalda, la expresión se le tuerce. Parece ser que la benevolencia del zorro ha durado muy poco —: Pero, eres todavía muy joven para ser llamado así. ¿No te gusta tu juventud?

ㅤㅤ—¿Cómo sabes eso?

ㅤㅤ—Bueno, me dijiste tu edad la primera vez que nos conocimos, y si mis cálculos no me fallan... Mm, déjame ver —Hace la cuenta con sus dedos—, tienes diecisiete... no, dieciocho años. ¿Estoy en lo correcto?

ㅤㅤ—... Eso no cambia nada —Primera pista para Tanjiro. Había acertado.

ㅤㅤ—Claro que lo cambia. Mejor recuérdame tu nombre, después de todo tú ya sabes el mío.

ㅤㅤ—¿Por qué te lo diría? —Frunce el ceño, insistiendo en mantenerse como un Yokai de estatus superior.

ㅤㅤ—Solo decía... —Lo piensa por unos segundos. Repentina, llega una idea tendenciosa—. En ese caso, te llamaré Kon. ¿O prefieres KonKon? —sugiere, conteniendo la risa. No se ha podido contener ante la tentación de lanzar tal burla, aún si eso empeorará el temperamento opuesto.

ㅤㅤSu boca se tuerce enseguida, revelando en el camino un ligero tono ruboroso, producto de la vergüenza —: ¿Qué? ¿Eres estúpido? Si piensas llamarme así, entonces no tenemos nada de qué hablar. Adiós —Da media vuelta y vuelve a caminar en la dirección opuesta, de una manera bastante camaleónica de su parte.

ㅤㅤTanjiro ríe internamente, mientras usa otro haz bajo su manga —: ¿Sabes? Existen dulces de otros sabores también.

ㅤㅤ—...

ㅤㅤY así, el Kitsune detiene su paso una vez más, mirándolo con algo de ilusión involuntaria en sus ojos cuando los revela a su vista.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤ—Escucha, sé que fue algo agresiva la manera en la que, uh, te «rechacé» la primera vez que nos vimos, pero tienes que dejar de treparte a los árboles cada que quiero acercarme. ¡No voy a tocarte, en serio!

ㅤㅤTanjiro le habla elevando el volumen, recostado sobre el tronco de un árbol mientras juega con una hoja caída. Observa a Kon, quien está sentado sobre la copa de un árbol a una altura considerablemente alta de nuevo.

ㅤㅤ—Trataste de tocarme el hombro, mentiroso.

ㅤㅤ—¡Solo quería espantar a un mosquito, ya te lo dije! —carraspea de fastidio.

ㅤㅤApenas era su tercer día en éste pueblo, y tratar de ganarse la confianza del zorro se ha vuelto un completo calvario. Comprendía la desconfianza el día anterior, pero creyó que hoy sería distinto, aunque fuese un poco. Resignado, simplemente suspira mientras su cabeza decae hacia sus rodillas. Cuando se despega mentalmente del asunto, observa su mochila que se haya entreabierta a su costado. Su cuaderno de apuntes se asoma, y él recuerda el tema de las evidencias en seguida.

ㅤㅤEs cierto, debía sacar una fotografía.

ㅤㅤAprovecha que el zorro está distraído para sacar su celular del bolsillo exterior del morral. Quizá si intenta sacar una fotografía ahora, podría quizá, y solo quizá, ganarse un poquito más de credibilidad en este caso. Cuando desbloquea la pantalla y abre la aplicación de cámara, desde la perspectiva frontal se da cuenta de una anormalidad. Por un microsegundo, ha visto una cola blanca y peluda deslizarse sobre su cabeza.

ㅤㅤ—¿Qué es esto?

ㅤㅤEn un suceso que Tanjiro no pudo siquiera predecir, observa hacia arriba del susto, se da cuenta que la entidad está ahora reposando en la copa del árbol a su espalda, sosteniendo el celular que no sabe en qué momento ha desaparecido de sus manos.

ㅤㅤLa pálida mano de garras afiladas sostiene el dispositivo por una esquina con sus dedos, haciéndolo colgar, como si de cualquier cosa se tratase. Se mira a sí mismo a través de la pantalla, confundido.

ㅤㅤ—¡Cuidado! Es algo muy caro. Me tomó dos años terminar de pagarlo.

ㅤㅤ—¿Y qué se supone que hace? —Usa la garra de su diestra para picar la pantalla, rayándola.

ㅤㅤEl sonido chirriante destruye el alma de Tanjiro, y de paso, su billetera —: No, no hagas eso...

ㅤㅤEntonces... Clap. El sonido de la cámara tomando una fotografía suena, un flash de luz arremete contra el rostro del zorro, y eso lo desorienta por unos segundos, haciendo que deje al dispositivo caer. Benditos han sido los reflejos de Tanjiro, que han salvado a su móvil de estrellarse contra el suelo.

ㅤㅤ—Por favor, no vuelvas a hacer eso.

ㅤㅤ—Se veía interesante. Las otras personas que han venido aquí han traído de esos cuadrados negros brillantes también.

ㅤㅤ—Solo es un celular —responde mientras observa la pantalla rayada, cuando desliza su dedo por la superficie, siente la hendidura rozar su yema. Su corazón se quiebra lentamente mientras tanto.

ㅤㅤ—¿Es un nuevo tipo de lámpara? ¿O un espejo?

ㅤㅤ—No, es uh... —No sabe cómo explicarlo.

ㅤㅤAún no se ha adaptado al hecho de que el zorro tiene conocimientos algo anticuados o nulos respecto a... Todo. Cuando quiere continuar con su investigación bajo su compañía, éste tipo de cuestiones se le cruzan con constancia, y simplemente porque es alguien amable, no puede negarse a contestar.

ㅤㅤ—Oh, ya entiendo, no quieres decirme.

ㅤㅤ—¡No es eso! Solo es difícil de explicar —Lo piensa por unos momentos, entonces una idea llega a su cabeza—, si dices que brillaban, entonces quizá si tenían la lámpara encendida — Agita el dispositivo hasta que su función de luz se activa—, ¿lo ves?

ㅤㅤ—Que lámpara de forma tan rara —Aunque, ciertamente, llama su atención.

ㅤㅤ—Sí... —suspira, agachando la cabeza.

ㅤㅤSe encuentra en un punto muerto justo ahora. Su intención inicial era poder cuestionarle hasta acorralarlo y así, exprimirle toda la verdad; sin embargo, no ha tenido el corazón para sonar amenazante desde el inicio, y basta acercarse a menos de un metro para provocarle éste tipo de comportamiento distante. Talla su rostro con ambas manos, pensando qué hacer a partir de ahora.

ㅤㅤCuando lo reflexiona un poco, un plan nuevo llega a su cabeza. Ha comprobado que tentarlo con dulces es útil, quizá si se atreve a sugerirlos de nuevo ahora, sea efectivo para concretar aunque sea una conversación decente con él.

ㅤㅤ—¿Sabes? Sé que te gustaron los Milkys, pero hay más cosas que puedo traerte para mañana.

ㅤㅤ—Te escucho —responde, apareciendo espontáneamente a su frente, sentado sobre el pasto a piernas cruzadas. Sus codos se apoyan sobre sus rodillas para sostenerle las mejillas.

ㅤㅤTanjiro celebra victoria internamente —: Primero déjame saber, ¿qué cosas no has probado?

ㅤㅤ—Ten por seguro que cualquier cosa que tú ya conozcas.

ㅤㅤ—¿Qué? ¿Entonces no comes? —Hay cierta impresión en su rostro.

ㅤㅤ—No. No lo necesito.

ㅤㅤ—Entiendo...

ㅤㅤCuando lo razona, tiene bastante lógica; aun así sigue sorprendiéndole. Parece nunca salir de éste sitio, y se nota que éste Yokai carece bastante de cualquier tipo de contacto humano previo al suyo, o eso deduce hasta ahora. Privarse de la sociedad alimenta al ser de tanto misticismo, a su vez, volviéndolo sumamente ingenuo.

ㅤㅤ—En ese caso, te traeré una cosa distinta cada día. ¿Qué te parece?

ㅤㅤLa cola blanca se balancea de un lado a otro. No necesita decirlo en voz alta para demostrar que la sugerencia le contenta internamente —: Bien.

ㅤㅤTanjiro sonríe por unos instantes. El aspecto a su frente le trae una sensación nostálgica realmente agradable; la imagen de ese pequeño zorro de cinco años que fue involuntariamente adorable se refleja de nuevo. Sin embargo, vuelve a la realidad, retomando la seriedad —: Pero a cambio, déjame hacerte algunas preguntas.

ㅤㅤ—Sabía que vendrías con algo como eso —Rueda sus ojos, sintiendo la decepción caerle encima y desvaneciendo su ilusión. Deja caer su cuerpo contra el pasto, acabando acostado por su lado izquierdo, mientras observa al hombre con desinterés—. Bien, adelante.

ㅤㅤLa emoción de obtener su aprobación lo hace querer pegar un brinco momentáneamente, cosa que logra contener con éxito —: Bien. Uh... —Devuelve su atención a la mochila para sacar un cuaderno y una pluma, listo para anotar.

ㅤㅤYa que recibió una respuesta evasiva la primera vez que quiso inmiscuir directamente en el caso, esta vez sus preguntas fueron en extremo superficiales, gran parte de ellas siendo meramente relleno para desviar la desconfianza que le tienen. Otras cuestiones ayudaron a conocer al zorro con más precisión. Aparentemente, no come; no bebe; tampoco duerme; así que son cosas que pasan de necesidades básicas humanas a meros caprichos para él. También se dice «proteger» el bosque de turistas ingenuos, cosa en la que, supuestamente, es muy bueno. O en eso se regodea el ser, mientras olvida el hecho de que está confiándole toda esta información a uno con tal de obtener alimento.

ㅤㅤTanjiro observa de reojo los manierismos ajenos mientras tanto. La gracia del Kitsune es algo a destacar por su rareza; su gestualidad le causa genuino interés; existe una mezcla interesante entre bruteza y delicadeza al mismo tiempo. Cuando sus miradas se cruzan, la sensación de ser su presa nace desde la boca de su estómago, para después recobrar tranquilidad cuando una mariposa se posa sobre la oreja blanca del Kitsune que refleja paz y divinidad, contribuyendo a su aspecto místico, casi pareciendo una pintura en movimiento. Está conectado a la naturaleza, es algo que no ha podido confirmar, solo lo siente. El lenguaje del bosque y el ajeno parecen ser uno mismo, y a su vez, es como si hubiese algo que no termina de conectarlo completamente, hay una pieza faltante.

ㅤㅤ—¿Tengo algo en la cara?

ㅤㅤKon juega con la mariposa, sosteniéndola con su dedo, sintiendo la vista ajena sobre sí.

ㅤㅤÉl sale de su trance enseguida —: Probablemente. Déjame saber algo más de ti.

ㅤㅤCon un ademán recibe un «adelante».

ㅤㅤ—Tus ojos... Más bien, debajo de ellos. ¿Eso azul es maquillaje?

ㅤㅤ—¿Qué es eso?

ㅤㅤBien, con esa respuesta ha tenido suficiente —: No, nada.

ㅤㅤParece que por hoy, esas son todas las preguntas pues, ya que le ve tan tranquilo, querer seguir podría alterar su paciencia y desmoronar el apacible ambiente. Cierra su cuaderno y las cosas regresan a la mochila. Cuando se pone de pie, sacude de su ropa las hojas que se han pegado, y le hace otra reverencia de despedida para finalizar.

ㅤㅤ—Esto es todo por hoy, gracias por ayudarme. Mañana volveré a la misma...

ㅤㅤ—Detente —interrumpe el zorro.

ㅤㅤDesaparece del suelo para reaparecer frente al hombre, frenando su paso. Sus pies lentamente se despegan del suelo, su cuerpo se eleva hasta que está lo suficientemente alto para hace que se incline, y el rostro se acerque hasta el ajeno. Su cabello también flota de esa forma tan vaporosa y característica como lo hace su ropa. Las pupilas feroces y afiladas que tanto temor son capaces de provocar en cualquiera, se inyectan contra los iris borgoña de Tanjiro, tan cercanos que despiertan su instinto de terror más puro.

ㅤㅤ—¿De verdad pensaste que no sé leer? —Su voz es profunda, es un tono intimidante que solo hasta ahora se atreve a revelar—. Eres tan osado de escribir acerca de mí frente a mis narices, que ingenuo has resultado —ríe momentáneamente—. Estuve en silencio todo el tiempo, pensando qué tanto te atreverías a indagar. Estoy confiando en ti, Tanjiro. Si esa información sale a la luz, te prometo que jamás... ¡Jamás! Volverás a disfrutar de la vida como la conoces.

ㅤㅤEl tono tan inhumano de su advertencia es tal que un grupo de aves en la copa del árbol más cercano salen despavoridas.

ㅤㅤ—No necesito tocarte, para impedirte que salgas si yo lo deseo —Como prueba de ello, el viento alrededor de Tanjiro comienza a soplar con fuerza, alborotando su cabello y su ropa; la tierra del suelo se está levantando, así como algunas piedras de diversos tamaños a su alrededor, que se apuntan en su contra como amenaza—. Así que, toma tus decisiones con sabiduría. ¿De acuerdo? — sonríe con malicia, haciendo muestra una vez más del filo brillante en sus colmillos, mientras sus ojos turqueza brillan una última vez antes de que se esfume del espacio, frente a los ojos de Tanjiro, dejándolo con la sangre completamente helada en el acto.

ㅤㅤEl viento deja de soplar estrepitosamente y las piedras caen al suelo en grupo.

ㅤㅤTanjiro está atónito. No puede mover un solo músculo por largos y tortuosos segundos.

ㅤㅤCuando recobra el sentido, sale corriendo con un temblor en el cuerpo que lo deja pálido. Aunque sabe que es inmune a su posesión, nunca consideró la posibilidad de ser atacado por otros medios. Así mismo, acepta haberse confiado escribiendo tan descaradamente frente a él. Bajó la guardia tras apreciar esos atisbos de belleza y ternura que ha observado en su animalesca gestualidad. En general, se ha apoyado demasiado en sus dotes como futuro investigador, creyendo que había sobrepasado el peligro. Por fin cae en cuenta del terreno en el que se ha atrevido a entrar, de su gravedad, el bosque de un Kitsune donde una mujer ha perdido la vida.

ㅤㅤA partir de hoy, sus pasos serán mucho más cautelosos.

ㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤEl aroma del Ramen invade su nariz. Junto a él dos mujeres de mediana edad degustan también el mismo platillo, sostienen una charla agradable con el cocinero callejero que atiende dentro del pequeño local.

ㅤㅤ—Últimamente la señora Tokito ha estado hostigando mucho. Ahora quiere saber el nombre de cada persona que llega al pueblo. ¿Yo que voy a saber? Solo tomo los registros del autobús, ¡pero no los conservo! —exclama la mujer de cabello largo.

ㅤㅤ—Esa mujer ha quedado loca, se los digo —afirma su acompañante, una señora con cabello corto y rulado.

ㅤㅤ—Por favor, sean comprensivos con ella —interrumpe el cocinero—, la soledad golpea distinto a las personas, ella solo quiere prevenir a los nuevos.

ㅤㅤLa de pelo largo refunfuña y cruza los brazos —: ¡Pero no debería interponerse con el trabajo de otras personas, solo digo!

ㅤㅤ—Baja la voz, ¿no te da vergüenza? —su amiga la regaña, luego le hace una leve reverencia de disculpa a Tanjiro, quien solo le niega con la cabeza en silencio.

ㅤㅤ«¿Advertir a los nuevos?» Se cuestiona el joven, quien se anima por fin a intervenir.

ㅤㅤ—Disculpen por entrometerme, no he podido evitar escucharlos. ¿A qué «prevención» se refieren?

ㅤㅤ—Oh, lamentamos el ruido, estas mujeres siempre acaban haciendo un escándalo —el cocinero suelta una risita incómoda—. Supongo que debes ser un turista.

ㅤㅤ—Lo soy, vine hace poco.

ㅤㅤ—Ya veo, entonces no sabes sobre una leyenda muy sonada de por aquí, ¿o sí?

ㅤㅤ—Lo lamento, no lo sé —miente—, ¿a cuál se refiere?

ㅤㅤPara prevención de cualquier tipo, y con fines netamente prácticos, busca conocer la historia desde el palabrerío popular.

ㅤㅤ—No le cuentes, ya hemos tenido bastante con asustar a los niños —interviene la mujer con pelo corto—, además yo no creo en eso, es absurdo.

ㅤㅤ—¿Y cómo explicas lo de...?

ㅤㅤ—Oigan, por favor —interviene el cocinero, otra vez—, solo quiere saber, queda en él creer o no. ¿Verdad chico?

ㅤㅤTanjiro asiente.

ㅤㅤ—Bien, pues verás. Hay mucha gente que dice que hay un Kitsune Yako en el bosque del norte, así que nadie quiere entrar ahí. Una mujer desapareció ahí dentro hace tiempo, así que es un tema delicado para algunas personas.

ㅤㅤ—¿Hace cuánto fue que pasó eso? —cuestiona el joven.

ㅤㅤ—Oh, ya tiene más de una década. ¿Cuándo fue? —Levanta la mirada al techo mientras hace la cuenta—. Creo que fue hace dieciocho años.

ㅤㅤ—Fue a mitad de un equinoccio de Higan, mi hija mayor se graduó de la primaria ese día —dice la mujer de pelo largo.

ㅤㅤ—Yo pienso que solo dicen todo ese cuento para evitar que lleguen personas a invadir el lugar —dice la mujer de rulos—, además, es demasiado enorme como para que alguien no se pierda dentro alguna vez, y nada nos asegura que no hay animales peligrosos adentro. Un oso o una manada de mapaches me dan más miedo que un Kitsune, sinceramente.

ㅤㅤTanjiro comparte su opinión asintiendo.

ㅤㅤ—Pues yo sí creo —la otra mujer contesta—. Mi hijo una vez se asomó a la entrada que está en el lado Este, eran las once de la noche más o menos. Dijo que vio a una mujer de ojos brillantes asomarse de un árbol. ¡El pobrecillo llegó en bicicleta tan alterado, parecía un fantasma por lo asustado que se veía!

ㅤㅤ—¿No habrá sido la mujer de la leyenda? —sugiere Tanjiro, simplemente porque sabe que el Kitsune es en realidad, un varón.

ㅤㅤ—Pero, dicen que esos zorros se manifiestan con la forma de mujeres muy hermosas — agrega el cocinero.

ㅤㅤ—Sí, sí justo así —la mujer asiente, entonces prosigue—, dijo que sus ojos eran rojos, además alcanzó a ver una gran cola blanca. Y de pronto, desapareció sin más. Nunca he visto a mi hijo tan asustado desde entonces, así que yo le creo.

ㅤㅤ—Comprendo...

ㅤㅤLa charla continuó, o más bien, acabó desviada hacia el hijo de la mujer con cabello largo. El debate entre ser un progenitor llorón, miedoso, que llama la atención e igual de ruidoso como su madre se inicia entre los tres adultos mientras Tanjiro trata de seguirles el hilo con risas incómodas y opiniones transparentes, hasta que, finalmente, puede terminar su merienda callejera. Él y las dos mujeres se despiden tras pagar la cuenta después de terminar de comer.

ㅤㅤAntes de que la mujer de melena se vaya con su amiga, Tanjiro la detiene.

ㅤㅤ—Disculpe, lo siento si soy algo insistente —hace una reverencia leve—, la verdad es que estoy aquí para saber un poco más sobre la desaparición de la mujer, estudio en Kumamoto —dice por lo bajo, no quiere resaltar—. ¿Está bien si puedo tener algún tipo de contacto con su hijo? Me gustaría saber más sobre su experiencia con sus propias palabras.

ㅤㅤ—Oh, esto es inesperado de ti, muchacho —Tanta formalidad le enternece, Tanjiro tiene gran especialidad en ser agradable con los mayores—, te pasaré su correo, yo le contaré sobre ti en cuanto llegue a casa.

ㅤㅤLos dos intercambian contactos en ese momento mediante sus móviles, y él vuelve a agachar su cabeza como un profundo agradecimiento. Finalmente ha conseguido algo de información útil que puede anexar a sus textos, y con suerte, podría tener una entrevista que le ceda más de la perspectiva del pueblo.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤEl camino de regreso es tan tranquilo y silencioso como ya se volvía costumbre, desconoce en qué momento las manecillas de su reloj de muñeca han marcado las ocho y cuarenta minutos. Quizá se había pasado de tiempo hablando con el grupo en ese restaurante de Ramen. Mientras hurga al fondo de su mochila, buscando las llaves de su estancia frente a la puerta, una sensación desagradable sobre sí le recorre la espina.

ㅤㅤOtra vez, existe ese sentimiento de ser observado, uno que lo hace girarse. La calle está completamente vacía, solo la luz del piso superior de la estancia donde se está quedando está encendida, como muestra de que la casera que le renta el cuarto está presente. No hay más, ningún otro rastro de personas en el exterior prevalece.

ㅤㅤTanjiro vuelve a ignorarlo y acaba entrando a casa cuando sus dedos encuentran la llave indicada. Prefiere no inmiscuir, se asegura mentalmente que estos pensamientos pueden ser un signo de que está perdiendo el raciocinio por tanta exposición a lo sobrenatural, y caer en la sugestión es lo que menos desea en estos momentos.

ㅤㅤ

ㅤㅤLa prosa hoy es incierta. Solo observa el cuaderno mientras la punta de la pluma golpea rítmicamente el papel a rayas. Ha escrito sobre la perspectiva de los lugareños, y cuando se cruza con el momento de escribir sobre el zorro, las palabras que se han grabado en su consciencia lo retienen.

ㅤㅤHa sido extremadamente descuidado en su visita hoy, teme a que todo lo que ha escrito sea leído por el Yokai en un arrebato a sus pertenencias ante un futuro disgusto, y con ello, todo el progreso de éste viaje acabará destazado, así como su posible integridad física.

ㅤㅤTras largos minutos dudándolo, acaba escribiendo igual, rompiendo en momentos la formalidad, y finalmente retomándola después de algunos párrafos que ayudan a bajar su tensión.

ㅤㅤA medio camino, una idea llega a su cabeza. Ese espíritu ya es consciente de que está bajo alguna suerte de estudio, lo cual lo mantiene acorralado. Prescindir del cuaderno en las siguientes visitas también lo volvería mucho más sospechoso, por lo que piensa... Si es suficientemente cauteloso, podrá cambiar disimuladamente el enfoque de su escritura las próximas veces.

ㅤㅤDejará de presentarse como un investigador. No es seguro mantener ese rol, no en su presencia.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

Milky®: Marca de dulces de leche japoneses.

Yokai: Espectro, espíritu o demonio japonés.

Kon/KonKon ( コン ): Significa Azul Marino en español, además de fungir como onomatopeya en la lengua japonesa para referirse al llanto de un zorro. El apodo que utiliza Tanjiro sugiere que Muichiro es un zorro llorón, pero también alude a los colores de su vestimenta, por lo que queda sujeto a interpretación de Muichiro el tomarlo como un insulto o no.

Kitsune Yako: Dentro de la mitología japonesa, los Kitsunes se clasifican en dos partes: Kitsune Zenko y Yanko. Los Yanko se caracterizan por ser traviesos, maliciosos, bromistas y por ser capaces de poseer a las personas.

Equinoccio de Higan: Celebración japonesa que festeja el equinoccio otoñal y de primavera en honor a los fallecidos y seres del más allá. El equinoccio de Higan comienza el 23 de Septiembre y puede extenderse de dos a tres semanas. Los japoneses celebran con diversos festivales y actividades tradicionales en casa.

Chapter 4: 偽

Notes:

偽: Engaño.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤ—¿Entonces me dices que tenía... una cola?

ㅤㅤ—¡Sí, te lo juro!

ㅤㅤ—Entiendo.

ㅤㅤTanjiro hace una corta anotación en su cuaderno, mientras escucha el testimonio de un joven que ronda su misma edad, notablemente más ansioso en personalidad, quien explica lo visto aquella noche que se paseó por el pueblo, y cuya experiencia quedó tan marcada en su memoria.

ㅤㅤ—Esa mujer se veía como una especie de pintura antigua, no sé cómo explicarlo —el joven rasca su nuca con nerviosismo—, su cabello era negro, no pude distinguir hasta donde llegaba, solo sé que era muy largo.

ㅤㅤ—¿Qué hay de sus ojos? Tu madre me contó que eran rojos, ¿es verdad?

ㅤㅤ—Lo es. Eran brillantes, como si emitiesen luz, y también eran muy rasgados; parecía como si me maldijese con ellos, de verdad eran aterradores.

ㅤㅤ—¿Recuerdas su ropa? ¿Pudiste verla?

ㅤㅤ—No se distinguía mucho pero, creo que usaba un yukata blanco. También vi que tenía un obi color rojo, aunque casi todo lo ocultaba con su cola, como si tratara de esconderse.

ㅤㅤTanjiro traga saliva con disimulo. La descripción física es casi idéntica a la del zorro que él ha estado visitando, aun si hay inconsistencias en ciertas cosas. Intentando disimular la confusión interna, solo sigue anotando en su cuaderno hasta que el joven a quien entrevista da los detalles finales de su relato, destacando cuán aterrador se sintió al término, como si la mirada que recibió devuelta desde ese bosque le advirtiera los peligros que hay al interior.

ㅤㅤY cuando piensa que la visita ha llegado a su fin, es detenido una última vez por la madre antes de salir por la puerta de la casa.

ㅤㅤ—Sé que mi hijo es un poco exagerado —ríe suavemente—, pero por favor, créele. No gana nada mintiéndote, de hecho, ha perdido a algunos de sus amigos por esto.

ㅤㅤ—¿En serio? —Está sorprendido. Creyó por tanto tiempo que todos en este pueblo eran tan ingenuos y supersticiosos como los foráneos los han catalogado.

ㅤㅤ—Sí, sé que le han dicho que está loco —El dolor de la mujer se puede palpar, sus cejas bajan y se tuercen—, así que, quizá él no te lo diga, pero debe apreciar mucho que alguien se interese en su historia.

ㅤㅤ—Lamento mucho escuchar eso —el pecho de Tanjiro se aprieta por mera empatía, al mismo tiempo, proyectando su propia vivencia.

ㅤㅤ—Es algo que no puede evitarse —la mujer suspira—. De todas formas, muchas gracias por haber venido aquí —Hace una reverencia leve mientras le abre la puerta, ofreciéndole salida.

ㅤㅤTanjiro devuelve el gesto repetidas veces y se retira para dar con las calles que son golpeadas con los rayos de luz, pintándolas con un intenso y vívido tono naranjo.

ㅤㅤEs tarde, posiblemente las cinco. Es el día posterior a la amenaza del temido Kitsune, y Tanjiro no se atrevió a visitarlo. Se confronta a sí mismo, al reflejo de un escaparte, como cobarde. Se ve acorralado por múltiples variables que se cruzan y enredan de distintas y angustiosas maneras.

ㅤㅤNo es hasta el momento en el que encuentra descanso en su estancia donde puede recostarse sobre su cama, mientras observa el blanco techo, que sus pensamientos revientan.

ㅤㅤ¿Y si termina como ese chico? La idea de perder a sus amigos, su credibilidad como persona... Puede que pierda hasta su derecho al título, y todo lo que ha construido con tanto entusiasmo en la carrera se verá truncado. Tal destino casi inevitable lo hace reconsiderar por qué se ha mantenido tan ferviente en seguir con esto, por qué se esfuerza tanto en seguir un camino que no lo llevará a más que vivir bajo el concepto de la ridiculez y que, de paso, lo expone a un peligro sobrenatural que podría llevarlo al mismo destino que el de la mujer kannushi.

ㅤㅤGira su cabeza para divisar el cuaderno nuevo que compró por la mañana, de pasta idéntica al anterior. Está sobre su escritorio, como si le esperara.

ㅤㅤSe suponía que él haría pasar a éste nuevo cuaderno como el que ha traído consigo frente a ojos del zorro, como una especie de medida ante cualquier hurto de su parte. Transcribiría fracciones de los textos también, o más bien, les daría una reinterpretación menos formal que elimine las sospechas que puedan surgir en su contra. Utilizar un lenguaje coloquial que le haga parecer de todo menos peligroso era vital, y así como los textos, él mismo acabaría por presentarse de manera distinta, más exactamente, como una suerte de escritor con desbordes de curiosidad.

ㅤㅤPero... justo ahora no sabe si tenga el coraje para volver a ese lugar. Quizá abandonar el proyecto y unirse a Genya sea lo más óptimo, deshacerse de los escritos que ha elaborado y de la evidencia que ha colectado.

ㅤㅤ... Es cierto, ¡la evidencia! Lo había olvidado por completo.

ㅤㅤUn impulso lo lleva a levantarse de golpe para buscar su mochila, misma que hurga con frenetismo en búsqueda de su móvil. Desliza su dedo sobre la pantalla rayada, busca las últimas fotos tomadas, y ahí está.

ㅤㅤLa última fotografía captada es la del rostro del zorro, observando confundido hacia la cámara, en un ángulo que pone en evidencia las orejas y esos ojos de poca humanidad. Es difícil discernir rasgos, es una fotografía con mucho movimiento y desenfoque interponiéndose, pero es útil, suficientemente esperanzador para Tanjiro.

ㅤㅤEs su primer prueba, algo que, al menos para él, valida sus vivencias. Y justo ahora prescinde de ideas como las de poder ser desmentido, que lo acorralen bajo el argumento de haber capturado a una persona en un disfraz.

ㅤㅤEste atisbo de esperanza lo hace recobrar la energía, le obsequia el impulso necesario para hacer que se levante de la cama y proceda con su plan. Empuña la pluma y procede a transcribir sobre su escritorio, transformando su prosa formal en un texto de connotaciones fantásticas y que destacan fascinación por el espíritu, casi elogiándole por su naturaleza. No sabe si es que esto va a funcionar pero, tiene toda la intención de persuadir al espíritu en caso de que cualquier cosa suceda. Se atreverá, desconociendo si es que engañar a un Yokai es algo correcto, si rompe con alguna norma, si su vida está en riesgo a este punto.

ㅤㅤSolo transcribe, al punto de que ha completado una cantidad considerable de cuartillas.

ㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤ—¡No tienes que hacer esto cada que vengo! —Tanjiro enuncia.

ㅤㅤEstá desorientado, nuevamente, mientras trata de discernir las formas a su alrededor de entre tanta niebla cubriendo el espacio boscoso. El truco se estaba volviendo viejo, y cansino a este punto.

ㅤㅤ—Es divertido —responde una voz tendenciosa que contiene la risa, cuyo origen es vago.

ㅤㅤ—¿No puedes simplemente aparecerte y ya?

ㅤㅤ—Que aburrido eres —Kon le protesta. Enseguida, se hace presente, otra vez, sentado a la distancia sobre un árbol, ondeando su cola con disfrute—. Creí que no volverías.

ㅤㅤ—No siempre puedo venir aquí —miente.

ㅤㅤ—¿No será porque me tuviste miedo? —sugiere juguetonamente, mientras levita boca arriba, en su dirección, extendiendo los brazos como si se acostase sobre el aire y jugase sobre él. Es extraño, remarca su existencia antinatural.

ㅤㅤTanjiro aprieta la boca, debe ser sincero—: Sí, te subestimé —La postura retadora que trataba de mantener flaquea, y abandonando toda firmeza, le ofrece una reverencia—, lo siento.

ㅤㅤ—Oh —Eso trapa la atención de Kon, le gusta.

ㅤㅤ—Debí ser más abierto contigo desde el inicio. Creí que no sería necesario contarte mis razones para venir aquí, pero me equivoqué. ¿Está bien si te las cuento ahora?

ㅤㅤ—Primero una cosa —Le retiene, apareciéndose de pie, a poco menos de un metro de distancia—, ¿qué trajiste hoy?

ㅤㅤ—Ah, sí, sí, la comida... —ríe en voz baja, mientras pasa su mochila hacia el frente. Su mano busca en el interior hasta que saca otra caja de Milkys, similares a los de la última vez—, el sabor de estos son a chocolate, tómalos —los lanza a su dirección, después vuelve a buscar algo más—. También traje algo que podría gustarte, se llaman Mochi. Todavía están calientes.

ㅤㅤ—¿Por qué me traerías comida que quema?

ㅤㅤ—No, escucha: No deberían quemar. Hay mucha comida que se come tibia porque así sabe mejor, solo es eso.

ㅤㅤ—Como sea, dámelo —ordena, mientras extiende su mano tras divisar los bollos de pan dentro de un papel.

ㅤㅤTanjiro se acerca lentamente, cuidadoso de no tocar su piel, esperando que el otro pueda confiar en él esta vez. Y está de suerte, no recibe ningún tipo de recelo que pueda acrecentar la distancia. Parece que el olor de lo que cae a las manos juntas del Kitsune lo mantiene distraído.

ㅤㅤLa calidez que llega a las pálidas palmas es placentera, contrasta con la frialdad de su lechosa piel, hace que se le erice y lo cautive. La sensación es similar a la que se obsequia a sí mismo en invierno al enrollarse bajo su cola, o a la que emana el río en primavera cuando los rayos del sol caen directamente en él.

ㅤㅤEn vez de que Kon coma, termina acercando el bollo envuelto a su mejilla, aferrándose a esa sensación cálida. Inmerso en ello, le hace un ademán a Tanjiro que le dice «Adelante».

ㅤㅤ—Bueno, sé que sonará tonto pero, la verdad es que vengo aquí porque estoy escribiendo un cuento, me gusta escribir sobre fantasía —miente nuevamente—. Desde que me pasó, quiero decir, lo que nos pasó de niños, he querido aprender sobre ti, sobre lo que eres. Y desde entonces, he estado tratando de escribir algo sobre los Kitsune, pero siempre me estanco apenas empezar.

ㅤㅤLa atención ajena es arrebatada casi al instante, pues ahora le escucha con toda su atención.

ㅤㅤ—Entonces pensé en venir aquí, dudé por mucho tiempo pero, al final logré tener el valor de volver a buscarte.

ㅤㅤ—¿Y decidiste por ti mismo venir hasta un bosque, solo, únicamente para poder escribir un cuento?

ㅤㅤ—Tonto, lo sé.

ㅤㅤ—Lo eres, eres realmente estúpido —dice, emanando lástima pura. Sin embargo, ahora mismo no puede contener la sonrisa. Está halagado, el goce de ser visto como una suerte de musa reduce considerablemente la desconfianza que le tiene—, pero admito que eres muy osado, ya te lo dije antes, y lo sostengo. Aplaudo tu atrevimiento de venir aquí solo para tu labor, resultas muy apasionado, Tanjiro.

ㅤㅤLa tensión del alto se disipa con esa respuesta. Lo logró, esta excusa ha colado. Pero antes de que pueda cantar victoria, la entidad reaparece por su espalda, deseoso de jugar más que de intimidarle por esta ocasión.

ㅤㅤ—Me pregunto de qué tratará tu obra. No sabía que me cruzaría con un escritor de frente —murmura cerca de su oído. Su cola se ondea como un guiño de su felicidad—. Oh, y ten cuidado, tu personaje podría parecerse demasiado a mí.

ㅤㅤEste cambio abrupto descoloca al visitante, mismo que se da la vuelta para evitar tocarle por accidente, ya que ahora el Kitsune se está acercando demasiado, sin ser consciente de ello debido a su propia ensoñación—: No soy un escritor... no todavía.

ㅤㅤNo disfruta en absoluto mentir de esta manera pero, pareciese ser que acaba de tocar alguna hebra sensible, misma que le está dando acceso a una faceta ajena poco esperada, que duda mucho que cualquier otro humano haya presenciado.

ㅤㅤ—Veo que tienes visión —Kon lleva sus getas al suelo, mientras se digna por fin a probar del mochi que está desenvolviendo de su papel de arroz—, y buen gusto —agrega con la boca llena—, no sé qué sabor sea este, pero tráelo de nuevo, ¿quieres?

ㅤㅤ—Es frambuesa, una fruta. Si me sigues ayudando, lo haré.

ㅤㅤ—Solo espero que seas bueno escribiendo —suelta sin más, mientras lleva toda su atención restante a la comida.

ㅤㅤ—Sí, yo espero lo mismo —concluye con una risa incómoda.

 

ㅤㅤPuede que Tanjiro se haya agregado una carga extra a este punto, es lo que asume ante esta respuesta tan positiva pero a la vez exigente de parte ajena. Y el Kitsune mientras tanto, se ve invadido por pulsiones múltiples de emoción, apertura, charla. Se tienta en ponerse en peligro a sí mismo, a exponerse a este humano que ya no le ve como mundano, sino como algo más, una persona posiblemente interesante, similar a aquellos a quienes admira en secreto.

ㅤㅤNinguno de los dos esperó que este desenlace fuese a difuminar gradualmente la distancia física e intangible entre los dos. Tanjiro sale ventajoso por demás ante esta circunstancia, se ha abierto un camino que lo llevará a respuestas concretas.

ㅤㅤ...Y a sabiendas de este esperanzador futuro, hay un pensamiento que le persigue cuando su visita en el bosque culmina a las horas. Una sensación inquietante invade su cuerpo mientras sale a escondidas del bosque cuando nadie está observando, o eso cree.

ㅤㅤEste escalofrío que lo asusta y le provoca acelerar el paso hasta su estancia se está volviendo algo repetitivo, que creyó se disiparía cuando perdiese el miedo al Kitsune.

ㅤㅤ¿Será que aún le teme en el fondo? Es peligroso, eso era definitivo, pero no parece encontrarse en riesgo justo ahora. Es extraño, no lo comprende, no sabe si quiere hacerlo.

ㅤㅤSimplemente, desea que esta sensación se vaya.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤEl papel de celofán produce una sombra de tonos interesantes cuando el espíritu lo coloca contra los rayos del Sol, observa con interés la estela de color para después poner el trozo de papel sobre su ojo y luego voltear hacia el cielo. Adora la visión colorida y tornasol que esto provoca.

ㅤㅤ—Oye, ¿me estás escuchando? —Tanjiro interrumpe.

ㅤㅤ—¿Qué?

ㅤㅤ—Te pregunté si puedes cambiar el color de tus ojos.

ㅤㅤ—No, pero sería interesante —Kon ondea su cola mientras sigue jugando con el objeto, cosa que está interfiriendo con la paciencia de Tanjiro.

ㅤㅤ—¿Por qué te interesa tanto ese papel?

ㅤㅤ—Es bonito —responde—, y huele bien, a dulce. Me gusta el olor que deja en mis dedos.

ㅤㅤ—Veo que tienes buen olfato.

ㅤㅤNo es algo que dude en absoluto, no desde que Kon ha podido predecir últimamente el sabor del dulce que le traen ese día sin siquiera verlo. Es agradable saber que la felicidad del ser depende de algo tan minúsculo para Tanjiro en comparación, mismo quien, el olor y el color no le resultan respuestas concretas hacia tanto apego por un simple papel. Esta es una de las mil incógnitas que nacen cada día en su mente.

ㅤㅤ—¿Y bien? ¿Ya terminaste? —Kon pregunta. Se sienta a piernas cruzadas sobre el pastizal frente a Tanjiro, buscando leer discretamente lo que está escribiendo.

ㅤㅤ«...Sus ojos no cambian de color, ¡que aburrido! »

ㅤㅤ—¡Oye! —protesta enseguida tras leer esa descripción.

ㅤㅤ—¿Qué? No me digas que no es aburrido para un cuento. Las personas que lo lean pensarán que he creado a un personaje realmente plano. Piénsalo —agrega de manera burlona.

ㅤㅤ—No necesitas de eso para hacer a alguien interesante —replica—, si tu personaje depende de un cambio de color para hacerlo atractivo, entonces tu imaginación es diminuta.

ㅤㅤ—La Bella Durmiente tiene un vestido que cambia de color y eso atrapó a muchos niños, así que no estoy de acuerdo contigo.

ㅤㅤ—¿La qué? —Inclina su cabeza por la derecha.

ㅤㅤ—Es un personaje de una película —dice, y apenas menciona éstas palabras nuevas, la oreja derecha del Kitsune tiene un ligero espasmo que denota un incremento en su confusión—... No, olvídalo.

ㅤㅤAntes de que cualquiera de los dos pudiese decir, o mejor dicho, discutir algo más, el tono de llamada del móvil de Tanjiro les interrumpe estrepitosamente. La melodía es su canción favorita. Apenas él saca de su bolsillo el dispositivo, su acompañante desaparece de su frente y se esconde en la copa de los árboles, erizando la cola de horror, el sonido tan estrepitoso le acelera el ritmo cardiaco.

ㅤㅤ—¡¿Quién es?! ¡Lárgate! —Las afiladas pupilas miran hacia todos lados con desespero; las garras turquesas se clavan contra la madera mientras el ser vuelve a mirar al turista en busca de respuestas—. ¡Te dije que no le contaras a nadie!

ㅤㅤEl otro nunca pudo prever reacción de tal magnitud, los nervios se le disparan solo de verlo y luego devolver la vista a la pantalla, era Genya—: ¡No, no hay nadie aquí, tranquilo! —Antes de que cualquier otra cosa suceda, él declina la llamada y silencia su celular. No tiene tiempo para atenderlo en una situación como esta—, ¿Ves esto? ¡Es la lámpara, mi lámpara puede hacer ruido!

ㅤㅤKon duda, mira con recelo al aparato y vuelve a mirar hacia todos lados una última vez. Tarda en digerir esa información, mas, cede luego de unos segundos de quietud. Si Tanjiro no miente, eso explica por qué el silencio regresó de manera tan abrupta apenas él atendió al sonido, además no siente ninguna presencia extra al rededor. La tensión de su cuerpo baja mientras él vuelve discretamente a la posición anterior, descendiendo con recelo hasta el suelo, como si el móvil de pantalla brillante representara algún tipo de amenaza. Cuando está frente al otro, la vista no se despega del celular, su pelaje sigue ligeramente erizado y... Está temblando. Es un nervio minúsculo, lo suficientemente perceptible para Tanjiro.

ㅤㅤ—Oye, en serio, no hay nadie más aquí —él insiste—, mira, te mostraré cómo funciona, ¿de acuerdo? Lo haré sonar de nuevo, así que no te asustes.

ㅤㅤ—No me asusté.

ㅤㅤ—... Sí, sí, lo que digas —evitando otra disputa, Tanjiro abre la aplicación de música de su móvil, todo ante la vista ajena, quien solo observa en silencio e ignorancia.

ㅤㅤUna canción se reproduce entonces. Es, de nuevo, la canción favorita de Tanjiro, cuyo idioma no es el japonés, lo que añade puntos de extrañeza. El sonido provoca que las peludas orejas del Kitsune se eleven y él mire con cierta impresión el aparato, para después inclinarse y escuchar con más atención. Afortunadamente, no es difícil aceptar este nuevo conocimiento, aun si la compresión de cómo es que éste sonido tiene lugar es casi nula. Solo escucha, aprecia el ritmo, posiblemente lo disfruta.

ㅤㅤ—¿Qué es lo que está diciendo? No entiendo, ¿está balbuceando?

ㅤㅤ—No, es otro idioma. Tú y yo hablamos de una forma, pero hay muchos otros lugares allá afuera, y cada lugar tiene una manera única de hacerlo. A esas formas de hablar se les llaman idiomas, y éste es el idioma inglés. —Para su sorpresa, el otro realmente le presta atención esta vez, por lo que continúa—. Y lo que dice es... Espera, deja lo recuerdo —Rasca su cabeza. Tanjiro no es del todo el mejor para el inglés—, dice cosas como «¿Por qué los pájaros aparecen cada vez que estás cerca?» o «¿Por qué las estrellas caen del cielo cada vez que pasas?» y cosas como esa.

ㅤㅤUn atisbo a rubor se remarca mientras lo dice, después de todo, son letras de amor que no se acostumbran a decir en voz alta.

ㅤㅤ—Oh, me hace pensar en ti —el Kitsune dice repentinamente.

ㅤㅤ—¿Qué? — El rubor incrementa.

ㅤㅤ—Sí. El primer día que viniste, los pájaros me avisaron tu llegada. Siempre que vienes, las aves te están mirando.

ㅤㅤ—Ah... —suspira. Por un momento, creyó que la conversación estaba tomando un giro inesperado—. No sabía que podías comunicarte con los animales.

ㅤㅤKon estrecha los ojos, como dudando ante tal afirmación—: No es exactamente así. No comprendo sus sonidos; o cuando se hablan entre ellos, pero de alguna forma, nos entendemos a nuestra manera. A veces solo con mirarlos puedo saber qué es lo que tratan de decirme.

ㅤㅤ—Deben tenerte mucho respeto.

ㅤㅤ—Supongo —Levanta los hombros—. Al menos ellos sí me respetan, no se burlan del color de mis ojos.

ㅤㅤ—¡No lo hice! Solo dije que me parecía aburrido que no pudieran cambiar. Lo siento si eso te molestó, ¿de acuerdo?

ㅤㅤ—Lo dices como si mis ojos en sí fuesen aburridos, ¿acaso no te gusta el color?

ㅤㅤTanjiro arquea la ceja. ¿A qué venía esa pregunta?—: No me disgusta, si eso quieres saber.

ㅤㅤKon sonríe con malicia. De alguna forma, descolocar a su invitado con éste tipo de preguntas es algo que ha captado su interés últimamente, diría que es una forma de intimidación más, de no ser porque no está asustándolo precisamente.

ㅤㅤLa canción que se reproducía termina, permitiendo que la introducción de la canción siguiente suene, viéndose interrumpida por el dueño del celular, quien cierra el reproductor y guarda el dispositivo devuelta a su mochila.

ㅤㅤ—¿Por qué lo detuviste?

ㅤㅤ—Simplemente no quiero que la energía de la lámpara se acabe.

ㅤㅤ—Oh, con que a ese también se le termina.

ㅤㅤ—«¿También?»

ㅤㅤ—Sí, yo también tengo una lámpara —Eso confunde a Tanjiro. ¿También tiene un celular? ¿Lo habrá hurtado de algún otro turista?—. Pero ya es inútil, no enciende desde hace años.

ㅤㅤ—¿Y dónde está?

ㅤㅤKon señala en dirección al santuario como respuesta.

ㅤㅤEsta oportunidad era perfecta para Tanjiro. Piensa en lo grandioso que sería por fin poder mirar el interior del lugar. La emoción por poco le gobierna, pero logra mantenerse compuesto, lo suficiente para sugerir—: Si me la muestras, podría ayudarte a hacer que encienda de nuevo, ¿qué dices?

ㅤㅤ—¿De verdad puedes hacer eso? ¿Por qué no lo dijiste antes?

ㅤㅤEl espíritu se esfuma del suelo para aparecer a la distancia apenas termina de hablar. Es algo tan espontáneo que obliga a su acompañante a levantarse deprisa, tomando sus cosas de manera frenética—: ¡Espera! ¡Oye!—grita, tratando de alcanzar al espíritu que apenas espera por él, apareciendo y desapareciendo cual parpadeos que muestran a su silueta alejándose y dirigiéndose hasta la construcción abandonada.

ㅤㅤPuede que no sea la manera más apropiada, sin embargo, Tanjiro agradece profundamente que finalmente pueda adentrarse al lugar. Las probabilidades de que haya pistas ahí dentro son inmensas, y solo por eso, es capaz de tolerar tales tratos de poco interés.

ㅤㅤCuando por fin alcanza el portón, divisa al ser agachado, hurgando entre un montículo de objetos varios que están acumulados bajo una manta vieja, quizá una prenda extraviada de alguien que huyó con anterioridad.

ㅤㅤ—Oye, en serio, deberías esperarme aunque sea un poco, ¿quieres? —le dice mientras jadea y retoma la compostura, antes de acercarse lentamente, sin contener la curiosidad.

ㅤㅤEl aspecto del sitio revuelve las memorias visuales, nunca había visto éste lugar de día, y eso hace que los años que se reflejan en cada grieta destaquen. La madera de las paredes está rasguñada por todos sitios, virutas de madera crujen bajo las suelas, incluso, algunos rasguños forman patrones que asemejan el paso de los días, formando columnas divididas de cinco en cinco.

ㅤㅤ¿Todo esto lo hizo el zorro? Recuerdos de su forma infantil rasguñando y afilando sus garras vuelven a él. Cuando Tanjiro está a punto de preguntarle al respecto, una lámpara vieja y pequeña es ofrecida ante él.

ㅤㅤ—Aquí está —le dice Kon.

ㅤㅤEsa lámpara... era la lámpara que la niña del pasado había perdido.

ㅤㅤ—¿De dónde la sacaste?

ㅤㅤ—La encontré después de conocerte, estaba tirada por ahí —dice sin más. No parece mentir, tampoco parece saber que el objeto era pertenencia de una niña, así que no hay cabida para que pueda parecer sospechoso.

ㅤㅤ—Déjame verla.

ㅤㅤTanjiro toma el objeto. El plástico está rayado, opaco, y el cristal está cuarteado. Cuando quiere subir el interruptor, solo confirma lo evidente, no enciende. Cuando retira la tapa trasera, dos pilas caen a su mano izquierda, ya gastadas, una de ellas está chorreada y seca. Todo este panorama resulta desalentador.

ㅤㅤ—Escucha, puedo conseguir un cambio de... estas cosas, se llaman baterías. Si consigo otro par de estas, puede que encienda pero, ya se ve muy vieja. Dudo que sirva aún con eso.

ㅤㅤ—¿Qué? ¿En serio? —Sin saberlo, sus orejas bajan mientras le escucha, luego lleva la mirada al suelo y la misma recorre los otros objetos a su frente, como si buscase en ellos algún tipo de consuelo.

ㅤㅤ¿Acaso estaba... triste?

ㅤㅤKon toma el objeto devuelta y lo observa detenidamente, sin querer aceptar que podría volverse otra baratija más de su variopinta colección. No cabe duda, estaba lamentándose por esto, y Tanjiro detesta el sentimiento que está sintiendo en estos momentos mientras le observa, pues la empatía estruja su corazón y revive la misma sensación que tuvo de pequeño, esa que le dice cuán adorable es presenciar a una entidad de tan magno poder verse apenado por un objeto mundano, sin ser del todo apreciativo al respecto, más bien queriendo intervenir en ello.

ㅤㅤ—¿Sabes qué? Dame las baterías. Trataré de conseguirte unas nuevas, y si no funciona, te puedo dar una lámpara nueva.

ㅤㅤSon estos aquellos momentos donde el joven se cuestiona si ser tan empático como siempre es adecuado en este tipo de escenarios, teme a que ceder a sus impulsos de absoluta benevolencia le expongan nuevamente al peligro. Sin embargo, antes de que cualquier tipo de arrepentimiento llegue...

ㅤㅤ—¿De verdad? —Pupilas oscuras, dilatadas, redondas y grandes se clavan hacia su rostro.

ㅤㅤEsa misma expresión que el Kitsune le dedica a los dulces, es ahora dirigida hacia Tanjiro. Ese gesto elimina sus dudas, su ilusión es genuina.

ㅤㅤ—Sí, lo prometo.

ㅤㅤNo puede, está siendo débil, es como si la imponencia, seducción, elegancia que tanto componen a Kon, se esfumasen por instantes cuando la sonrisa que le dedica a su acompañante se hace presente, agradeciéndole, mostrando los colmillos como un simple decoro a este punto, no como una amenaza. Es un rostro agradable, como si Tanjiro apreciase a una persona totalmente diferente por momentos.

ㅤㅤ... ¿Debería describir esto en el reporte también?

ㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤEl templo sintoísta de Yufuin es, ciertamente, algo imponente. Tanjiro no se consideraba a sí mismo un creyente de las deidades, no hasta que llegó a este pueblo.

ㅤㅤSe adentra, y por mero respeto a la religión, se lava el Kegare de las manos antes de buscar alguna recepción donde pueda ser recibido, lo cual es difícil por la cantidad de personas que hay asistiendo al lugar. Una mujer Miko, de kimono blanco y hakamas rojos está barriendo con una escoba de ramas secas a la distancia, es joven, probablemente de su edad. Piel pálida; ojos rosados; cabello atado en una coleta a su lateral izquierdo. Él se aproxima hasta ella, parece ser la única que no está ocupada.

ㅤㅤ—Disculpe, ¿señorita? Lamento mucho interrumpir su trabajo —le hace una reverencia leve—, estoy buscando a una familia, pero desconozco el apellido. ¿Quizá pueda ayudarme? Es una familia de Kannushis.

ㅤㅤ—Lo siento, no sé si soy la persona adecuada para proveer esa información.

ㅤㅤTanjiro suspira. Se ve orillado a mostrar su credencial de estudiante y una licencia provisional, luego se acerca ligeramente al oído de la chica—: La verdad es que, estoy investigando el caso de la mujer extraviada de hace dieciocho años, soy de Kumamoto. En serio, si pudiera saber por lo menos el apellido, me ayudaría muchísimo.

ㅤㅤSilencio momentáneo. La joven lo duda por unos segundos, hasta que finalmente contesta—: Sígueme, por favor.

ㅤㅤEl tamaño del recinto parece aumentar mientras el joven sigue a la Miko, quien lo lleva hacia pasillos cada vez menos concurridos, que duda, sean de acceso público a este punto.

ㅤㅤUn silencio de tinte religioso envuelve el área de una recepción, donde otra mujer del mismo nivel jerárquico atiende al mostrador. Tiene ojos azules, dos coletas en cada lado. —Buscan a la familia... Ya sabes... —La de ojos rosas alza las cejas un par de veces—. Es policía.

ㅤㅤ—No, la verdad es que... —Tanjiro intenta corregir, antes de que la recepcionista lo interrumpa.

ㅤㅤ—Oh, la señorita Kanae está al fondo, a la izquierda. Creo que no está ocupada, pero no hables demasiado fuerte cuando te acerques Kanao, la señorita Shinobu está en la otra habitación practicando su danza.

ㅤㅤLa Miko vuelve a caminar entonces. Parecía ser mejor que ellas lo viesen así, piensa Tanjiro mientras le sigue.

ㅤㅤLa habitación final es algo reducida, sin embargo, los decoros que hay alrededor indican que es un área destinada a los altos rangos. Este pensamiento se reafirma cuando Kanao habla con una voz suave, extremadamente formal, tras una puerta corrediza de papel blanco y madera bien cuidada.

ㅤㅤ—Señorita Kanae, disculpe las molestias. Hay alguien que la está buscando.

ㅤㅤTanjiro confronta la vista de máxima imponencia en éste lugar cuando la puerta corrediza se desliza. Una dama de vestimenta ostentosa, el eboshi que lleva en la cabeza destaca su posición, es la Kannushi de éste templo. Sentada sobre sus piernas al centro del cuarto, ella solo les invita a sentarse también con un ademán. Su rostro contrasta con su jerarquía, pues le brinda una sonrisa tan amable a Tanjiro que le baja la tensión en sobremanera, le resulta imposible sentirse intimidado.

ㅤㅤ—¿Qué es lo que necesitas?

ㅤㅤTanjiro se sienta a su frente, posa las manos sobre las rodillas, y luego le hace una reverencia que hace a su frente rozar el tatami, mostrándole su más profundo respeto—: Estoy buscando a la familia que perdió a una integrante Kannushi. ¡Disculpe las molestias que esto pueda causar!

ㅤㅤKanae se toma unos segundos para pensar, luego, le hace un ademán a Kanao para que se retire. La Miko le hace una reverencia antes de retirarse de la habitación, dejando al par solos, en absoluta privacidad.

ㅤㅤ—Ya puedes levantarte. ¿Puedes decirme tu nombre?

ㅤㅤ—Soy Tanjiro Kamado. Estudio en la universidad de Kumamoto, estoy investigando el caso de la mujer Kannushi, es parte de mi tesis. Si usted pudiese ayudarme brindándome un poco de información; lo que sea que sepa, de verdad, realmente lo agradecería.

ㅤㅤ—Entiendo, veo que vienes de lejos. Eres un chico dedicado, aunque tomes casos algo arriesgados para tus estudios.

ㅤㅤÉl ríe, cohibido, sintiendo una suerte de deja vú ante tales palabras.

ㅤㅤ—Escucha, nosotras no somos la familia que perdió a esa mujer. Éste recinto pertenece a mi familia, las Kocho, sin embargo... Tengo un poco de información que puedo brindarte.

ㅤㅤ—¡¿En serio?!

ㅤㅤEl índice de la sacerdotisa se posa sobre sus labios, pidiéndole mantener la compostura, provocando más vergüenza sobre el chico, quien vuelve a agachar la cabeza como disculpa.

ㅤㅤ—Es cierto, hace ya varios años que éste pueblo perdió a una de nosotras. No suelen graduarse muchas Kannushi al año, así que cuando perdemos a una, nunca pasará desapercibido.

ㅤㅤ»La mujer pertenecía al templo de la familia Tokito, y su partida sucedió poco después de haberse graduado, así que ni ella ni su hermana tuvieron familiares a quienes heredar las enseñanzas del Kami. Su muerte impactó gravemente a la reputación de su familia, así que, cuando el padre murió, la única hija a cargo se retiró del puesto, y nos cedió éste templo. Somos nosotras quienes ahora heredamos la práctica.

ㅤㅤTokito... Recordaba haber escuchado ese apellido antes—: ¿Qué hay de la madre de esa familia?

ㅤㅤ—Ella falleció mucho antes de la desaparición. No puedo darte detalles con exactitud de eso.

ㅤㅤ—Entiendo... —Tanjiro mira al suelo, reflexivo—. Disculpe pero, ¿está bien si hago algunas anotaciones sobre esto?

ㅤㅤElla asiente, así que él no se hace esperar cuando saca de su mochila el cuaderno de borradores y una pluma. Las preguntas llegan una tras otra mientras esta nueva información se sigue procesando en su cabeza. Esto es lo más cercano a una posible verdad que ha llegado, por lo que cada palabra era sumamente valiosa.

ㅤㅤ—¿Qué hay de la hermana de la mujer? Usted mencionó que tenía una.

ㅤㅤ—Lo lamento pero, ni siquiera nosotras sabemos qué es lo que ha hecho exactamente hasta entonces. Mis chicas la han visto rondar y venir aquí a rezar de vez en cuando, pero desde que nos cedió éste recinto, evita toda charla conmigo, o mi hermana.

ㅤㅤ—¿Quiere decir que sigue viviendo en Yufuin?

ㅤㅤ—Es lo más probable.

ㅤㅤPrimera pista de peso. Quizá si la busca...

ㅤㅤ—Ten cuidado con ella, Kamado —ella advierte instantáneamente, leyendo sus intenciones—, es algo sabido que ella tomó una personalidad extraña desde que se quedó sola. No sabemos qué podría sucederte si tratas de contactarla. Podrías llevarte una experiencia poco agradable.

ㅤㅤÉl suspira, la mirada decae—: Es entendible, sabiendo que se quedó sin familia... debe tener una vida realmente solitaria.

ㅤㅤ—Lamentablemente, así es como se dieron las cosas —Kanae sonríe, esta vez de una forma agridulce.

ㅤㅤElla tampoco desearía que las cosas hubiesen terminado de esa manera, se cuestiona si, de no ser por su puesto, hubiese podido acompañarla más en su duelo en aquel entonces.

ㅤㅤ—De todas maneras, trataré de obtener más información, aunque no provenga de ella directamente... —Aun si eso pudiese ser invasivo, era necesario—. De todas maneras, ¡muchas gracias por aceptar hablar conmigo! Ha sido de gran ayuda, en serio. Le prometo que este tiempo invertido no será un desperdicio.

ㅤㅤ—No necesitas ser tan formal —ella ríe. Pese a haber dicho eso, eran necesarias éste tipo de formalidades tan agrandadas, no siempre se tenía la oportunidad de tener contacto directo con una Kannushi.

ㅤㅤTanjiro vuelve a hacer una reverencia de agradecimiento. Está a punto de tomar partida, cuando unos pasos molestos suenan de manera progresiva, acercándose hasta la puerta corrediza, que se abre estrepitosamente.

ㅤㅤ—¡¿Quién está haciendo tanto ruido?! —una mujer de baja estatura espeta contra la sacerdotisa, porta prendas similares y, sin embargo, parece ser de un rango ligeramente menor. Observa al invitado, clavando una mirada imponente en su contra—. ¿Quién es este? ¡Estoy ensayando!

ㅤㅤ—Shinobu —Kanae responde, sonriéndole, endureciendo su voz.

ㅤㅤEsta es la verdadera muestra de su imponencia. La misma es tal que, con ese simple llamado de atención, la joven recobra compostura, lleva los hombros hacia atrás y aprieta los labios, conteniendo la ira.

ㅤㅤ—Discúlpala, Kamado, ella suele ser así —le dice al otro, quien solo queda perplejo con esta escena—, ya puedes retirarte. Si llegases a descubrir algo importante, me gustaría enterarme, eres bienvenido las veces que quieras a éste recinto.

ㅤㅤ—Gracias... Con su permiso... —Con deseos de huir de la incómoda mirada de la otra mujer, él pasa a su lado para salir de la habitación, deteniéndose solo para cederle una reverencia más a ella también.

ㅤㅤPero cuando vuelve a levantar la mirada, se percata de algo... Shinobu sostiene un cetro Shaku, con decoros de oro en la punta, de donde cuelgan papeles blancos, similares a los shide. Pero hay algo que se destaca, no son shides, son... talismanes.

ㅤㅤLos mismos talismanes que Tanjiro porta como aretes, se ven reflejados en cada tira de papel que cuelga del cetro. El mensaje de cada tira es el mismo, representan la protección.

ㅤㅤ—¿Qué tanto miras? —La mujer le dice.

ㅤㅤ—Ah, ¡nada! ¡Discúlpeme, ya me retiro! —responde entre nervios, dándose la vuelta enseguida con prisa, tratando de digerir lo que acaba de presenciar.

ㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤEl cuaderno se despliega sobre su escritorio para ser observado con frenetismo. Las hojas dan vuelta una y otra vez, siendo recorridas por la mirada del joven que busca desesperado, en qué parte de sus escritos; de la leyenda; de los testimonios; se especifica que el cetro de la mujer Kannushi estuviese lleno de ofudas.

ㅤㅤ... Pero no hay nada. La historia carece de detalles como este, que aparentan ser triviales, pero tienen un peso inmenso bajo el contexto actual.

ㅤㅤFinalmente, le toca confrontarse con una idea a la cual se había mantenido reacio por mera precaución. Podría resultar un alivio en cierto nivel, de no ser porque complicará las cosas aun más.

ㅤㅤSi sus propios talismanes son lo suficientemente poderosos como para mantener al zorro cauteloso ante su tacto... ¿Qué tan poderoso sería un cetro lleno de ellos?

ㅤㅤSi es que esa mujer en el pasado se atrevió a confrontarlo con su shaku en mano... Simplemente era imposible que hubiese muerto, la historia no encajaba. Era lo mismo con la edad del Kitsune, aún recuerda esa otra incongruencia. Es demasiado probable que este Yokai siquiera haya «nacido» para cuando sucedió el deceso.

ㅤㅤTanjiro recorre su frente con su palma mientras recuesta el codo sobre la mesa, suspira para drenar el estrés, llegando a su sentencia final:

ㅤㅤNo fue el zorro quien la mató.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

Getas: Calzado tradicional japonés, con base de madera y dos correas de tela que se sujetan entre el dedo pulgar y medio del pie.

Mochi: Postre japonés hecho con pasta de arroz, que tiene todo tipo de sabores y rellenos.

Kegare: Concepto dentro del sintoísmo que define lo impuro, sucio, tanto física como energéticamente.

Miko: Mujeres chamanas, bailarinas de rituales sintoístas, y comúnmente sirvientas de los mandos superiores en los templos sintoístas.

Kami: Dios/Dioses.

Shide: Tiras de papel blanco dobladas y cortadas en forma de zigzag, que se cuelgan en la punta de un tridente o cetro shaku.

Ofuda: Talismanes de protección.

Chapter 5: 恩

Notes:

恩: Bondad.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤLa vibración resuena en el mueble de madera y despoja a Tanjiro del sueño. Los ojos se abren para contestar a llamada telefónica mientras bosteza, recibiendo un saludo de voz estruendosa por parte de Genya.

ㅤㅤ—¡Despierta!

ㅤㅤ—Ya lo hice...

ㅤㅤGenya ríe—: Buenos días, parece que hoy alguien decidió dormir demás.

ㅤㅤ—Sí... —Tanjiro responde sin ganas—. Son vacaciones, me merezco un descanso por una vez.

ㅤㅤ—Supongo que sí, llevas toda la semana despertando temprano, no sé cómo puedes — vuelve a reír—. Como sea, ¿por qué no me respondiste ayer?

ㅤㅤ—Lo siento, estaba con alguien más en ese momento, no podía hacer ruido.

ㅤㅤ—Ah, lo supuse, lo siento por no avisar primero.

ㅤㅤ—Está bien, pero trata de hacerlo mientras esté aquí, ¿quieres? —El tono aparenta estar molesto pero, más bien refleja cansancio.

ㅤㅤ—Bien, entiendo.

ㅤㅤ—No importa —dice, tratando de relajar las cosas—, por cierto, ¿cómo van las cosas en Nishisato?

ㅤㅤ—He encontrado un par de pistas. El guardia nocturno de la estación me dijo que ha visto a una chica merodeando en las noches últimamente; no creo que tenga que ver con los asesinatos pero, no pierdo nada investigando. De todas maneras, con lo que he colectado hasta ahora me es suficiente, por ahora quiero disfrutar de mis vacaciones.

ㅤㅤ—Muéstrame tus evidencias cuando volvamos, ¿de acuerdo?

ㅤㅤ—Lo haré, mientras tanto estoy planeando invitar a mi madre a comer a ese nuevo restaurante que está al centro de la ciudad, ahorré un poco estas semanas. Quiero que ella se divierta tanto como yo.

ㅤㅤ—Tienes una cara aterradora, pero realmente eres un buen tipo, ¿o no? —Es ahora Tanjiro quien usa el tono burlesco.

ㅤㅤ—¡Oye! —Genya replica al instante, haciendo que la bocina del celular de Tanjiro casi reviente—. Tú tienes cara de niñito bueno, pero eso no te quita lo cizañero.

ㅤㅤ—Puede que lo sea algunas veces —Vuelve a burlarse, a este punto, riendo mientras habla.

ㅤㅤ

ㅤㅤLa llamada continúa como usualmente, hace que el sueño del joven se disperse progresivamente de su cuerpo hasta que recobra las ganas de levantarse de la cama. La realidad era que, Tanjiro no estaba descansando por gusto, sino porque las preguntas en su cabeza fueron tantas que arrebataron sus horas de sueño.

ㅤㅤEl descubrimiento de la noche anterior le golpeó de manera tan abrupta que el sentimiento de haber perdido el tiempo estos días invadió su mente. Le resulta increíble que, a sabiendas de que el Kitsune es real, el perpetrador del asesinato de este pueblo siga siendo un absoluto misterio; era hasta irónico a su parecer cuando lo veía desde otra perspectiva.

ㅤㅤA estas alturas no tiene otra alternativa más que seguir buscando por otros medios, incluso si eso implica descartar de su agenda las visitas al Yokai. Siquiera sabe si es que la entidad resulta involucrada a este punto, y podría ser hasta peligroso seguir visitándole. Buscar inmiscuirse más en lo desconocido solo era tentar a la suerte, ha sido tan poco cuidadoso desde el inicio, no ha hecho lo correcto al tratar de engañar a una presencia de este tipo.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤLa cola se balancea de izquierda a derecha mientras ojos turquesas observan el cielo, apacibles, casi cerrándose. El cuerpo reposa plácidamente sobre el brazo de un árbol a gran altura, que de no ser por lo profundo que se halla dentro del arbolado, podría ser fácilmente divisado por los pobladores vecinos. Con una mano reposando sobre el estómago, y otra jugando con las hebras del flequillo, el zorro tararea en voz tenue las notas de la canción que escuchó el día anterior. Un ave reposa sobre su rodilla, casi como si le dijera cuán afín es a su presencia con su sueño.

ㅤㅤSe pregunta si realmente ese humano es tan bueno como se hace ver, mientras le espera con un destello en los ojos que no siempre se hace presente. Eleva el índice invitando a una mariposa a posarse, mientras observa sus alas a contraluz.

ㅤㅤ—Ya se tardó en venir... —Le dice—. ¿Crees que siga siendo el mismo?

ㅤㅤLas memorias del niño bueno de seis años que tanto enternecieron su corazón con su pureza, reaparecen, haciéndolo dudar. Los primeros días, creyó que Tanjiro había sido otra víctima más de la perversión humana durante su crecimiento, otro más del rebaño, una vida ahora tan insignificante que no piensa más que en el ocio y el morbo de observar a un Yokai, solo para correr despavorido al confirmar su existencia. Sin embargo, han sido sus gestos relajados, la paciencia, esa cordialidad involuntaria con la que se maneja aunque trate de disimularlo, lo que ha captado su atención.

ㅤㅤY pese a ello, aún existe la duda. Todo gesto suyo tiene un precio a pagar, y eso le provoca rechazo a veces. Él quiere esto, quiere aquello, es algo que genera cierta sensación de malestar al fondo de su mente, le hace sentir usado. Se cuestiona a sí mismo en el camino si, quizá, lo que realmente desea es devoción, o simple amabilidad sin compromisos de por medio. En el fondo solo quiere algo... Genuino.

ㅤㅤ

ㅤㅤ— Al fuji subes. Despacio, pero subes. Caracolito ¹—pronuncia, casi tarareando.

ㅤㅤEl sonido de múltiples aves resuena entonces, sacándolo del trance, despertando también a la que descansaba sobre él.

«Está de vuelta. » Piensa, mientras sonríe y se levanta con entusiasmo, enlistándose, dirigiéndose al santuario mientras una pequeña parvada de aves le siguen.

ㅤㅤ«Ven y acaba con mi soledad una vez más, caracolito». Piensa.

 

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤLas llamadas del móvil son puestas en modo silencio, con tal de prevenir cualquier inconveniente hoy, y entonces, una suave risa se le escapa. «Por supuesto, alguien que se asusta tan fácilmente nunca podría matar a una mujer».

ㅤㅤDa un suave golpe a su frente, pensando en lo ingenuo que ha sido ignorando estos atisbos de debilidad que refleja la entidad, le hacen pensar que la amenaza que recibió no fue más que una simple fachada de su parte.

ㅤㅤY ahora ya no le teme pues, seguir visitándolo ya no será necesario. Durante su caminata entre la densa naturaleza reflexiona sobre las cosas que piensa decirle, desconoce si arreglar su lámpara será suficiente agradecimiento por haberle tenido tanta paciencia, o si la comida que le trajo hoy es suficiente tributo; después de todo, le ha permitido entrar a su territorio desde que llegó aquí. Mientras camina, se percata de la ausencia del zorro, es por ello que Tanjiro no duda en acercarse hasta el santuario, lugar de donde provienen pequeños ruidos que asemejan a rasguños.

ㅤㅤ—Te tardaste —dice una silueta que está recostada sobre una pila de libros, dándole la espalda a la entrada, y a Tanjiro. Parece estar jugando con la misma lámpara del día anterior.

ㅤㅤ—Lo siento, no dormí bien anoche.

ㅤㅤ—Puedo notarlo... ¿Las trajiste? —cuestiona girando el rostro. No mira directamente a Tanjiro, sin embargo, un aura esperanzada se respira a su alrededor.

ㅤㅤ—Sí —Tanjiro hurga en su bolsillo, de dónde saca un par de baterías nuevas—. Aquí están. Déjame ver tu lámpara.

ㅤㅤKon se da la vuelta, sin levantarse, ofreciéndole la lámpara, que es inspeccionada por su visitante tras retirarle las baterías viejas. El líquido oscuro que chorreó se ve tan viejo que ya está seco a este punto, y es esto lo que preocupa a Tanjiro, teme a que la capa que recubre el interior de la lámpara haya acabado con su funcionalidad. Puede sentir la vista del Kitsune sobre el objeto, permanece tan expectante que es, extraño a ojos del humano.

ㅤㅤNo, extraño no era la palabra. Había algo más en ese rostro de facciones casi fantasmales que le atrapó por un segundo.

ㅤㅤ—¿Qué pasa?

ㅤㅤ—Oh, sí, lo siento —La voz profunda de Kon lo saca del trance, devolviendo el enfoque a la lámpara.

ㅤㅤColoca las baterías dentro, y cuando confirma que encajan adecuadamente, la tapa es colocada devuelta. Entonces, Tanjiro enciende el interruptor.

ㅤㅤLa vista de ojos filosos se clava contra su objeto preciado, llena de ilusión, misma que se desvanece con el paso de los segundos. No está encendiendo.

ㅤㅤ—Dame un segundo... —Tanjiro la agita y luego la golpea contra el dorso de su mano, tratando de hacer que funcione, sin éxito.

ㅤㅤ—Ya déjalo —suspira, agachando la mirada; sus orejas bajan; y toma la lámpara de sus manos con cuidado de no rozar su piel con la ajena. Sin interés, la lámpara es lanzada contra su montículo de objetos colectados—, no es más que una baratija ahora. Gracias por haberlo intentado de todas formas —dice.

ㅤㅤNo existe rastro de molestia, más bien, parece estar genuinamente triste por esto, inclusive más que ayer. Esta sensación de aflicción que se respira a su alrededor es algo que Tanjiro no soporta adecuadamente; de nuevo, está siendo débil ante esta constante pulsión empática que lo hace hablar sin pensar.

ㅤㅤ—¡Te traeré una nueva! ¿No te lo dije ayer? Si esto no funcionaba, te traería una que sirviera.

ㅤㅤLas orejas de Kon suben en ese instante, y entonces, su rostro se eleva.

ㅤㅤ—Te prometo que lo haré. Además, mira, te traje algo diferente de comer hoy, debe seguir caliente, ¿no quieres probar? —lleva su mochila al frente de su cuerpo mientras busca torpemente en su interior el conjunto de cosas que trajo para hoy. Está apresurado, probablemente nervioso.

ㅤㅤEl rostro del ser solo se apunta hacia Tanjiro con un tinte de luz que llega desde la ventana, haciendo que sus ojos brillen, mientras las orejas vuelven a bajar lentamente, esta vez por un sentimiento que le resulta enternecedor. ¿Acaso éste humano estaba tratando de... Animarle?

ㅤㅤ—Mira, hoy traje esto, es arroz con verduras y un poco de carne. Mi casera lo preparó y... Ah, después te explico quién es —Toma asiento junto al zorro mientras saca una pequeña caja con un almuerzo, cuya composición es atrayente a la vista para cualquiera—. También traje más dulces, estos no los has probado, y...

ㅤㅤEntonces, un tintineo interrumpe al hombre, atrayendo la mirada de ambos al otro lado del santuario. Es la lámpara.

ㅤㅤSu luz parpadea contra la pared, hasta que, finalmente, enciende completamente.

ㅤㅤKon no dice nada, solo corre hasta el objeto y confirma que funciona apropiadamente al apagar y encender el interruptor repetidas veces—: ¡Funciona, Tanjiro! —exclama, sin contención alguna.

ㅤㅤSu presencia reaparece por el lado izquierdo del cuarto, saca un libro y apunta la luz contra sus páginas, luego reaparece al lado derecho, levitando a la altura del último piso del librero, y la luz se apunta contra las tapas de cuero viejo. El Kitsune entonces vuelve a desaparecer solo para encontrarse junto al lado derecho de Tanjiro, para apuntar la luz contra la caja de dulces cuyo sabor desconoce.

ㅤㅤEs un momento de frenesí que provoca una sonrisa en el Espíritu, parece divertirse, y sobre todo, a Tanjiro realmente le alivia que al final el objeto retome funcionalidad. Aún no comprende su valor, pero ha comenzado a entender con el tiempo este apego tan particular que éste ser tiene hacia las cosas.

ㅤㅤ—¡En serio, gracias! —dice, sonriéndole vívidamente, sin rastro alguno de la melancolía que parecía estarle envolviendo hace un momento. De no ser por sus rasgos de poca humanidad, Tanjiro fácilmente podría confundir tal expresividad con la de un humano cualquiera.

ㅤㅤ—No es nada, me alegra que haya funcionado al final —responde con una expresión similar.

ㅤㅤMientras observa este rostro que, repentinamente parece más vívido que de costumbre, solo puede pensar una cosa:

ㅤㅤ«Sí, es imposible que haya sido él. »

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤ—Come —Kon le ordena mientras mastica una tira de carne.

ㅤㅤ—Lo traje para ti, prefiero que lo disfrutes tú.

ㅤㅤ—Que comas —le ordena mientras apunta con su índice al trozo de brócoli que tiene el almuerzo—, también prueba el arroz, está suave.

ㅤㅤ—Sí, el arroz es usualmente suave.

ㅤㅤAntes de que Tanjiro pueda seguirse negando, una mano pálida con palillos, mal sostenidos cabe destacar, apuntan contra su boca. No le queda más que acceder y aceptar el bocado de arroz, solo para sentir como empujan los palillos dentro de su boca. Le alegra que el tema de la distancia entre los dos ya no sea un problema, sin embargo, no sabía que incluso si no se tocaban, la entidad se las ingeniaba para seguir siendo tan bruta.

ㅤㅤKon suelta pequeñas risas entonces—: ¿Qué tal?

ㅤㅤ—Está bien.

ㅤㅤ—¿A que sí? Dile a tu ama que siga preparando estas cosas, me gustan.

ㅤㅤ—Ya te dije que no es mi ama, solo es quien me permite descansar en su casa.

ㅤㅤ—¿Eso no es ser tu ama?

ㅤㅤ—... —Bien, admite que no se lo había cuestionado.

ㅤㅤAntes de que sigan discutiendo tonterías, el zorro se sale del tema para enfocarse en el rostro ajeno. Parece que algo llama su atención, y sin más, se acerca hasta el otro, más específicamente, su boca. Tanjiro reacciona con un sobresalto y se aleja casi instantáneamente, siendo invadido por una sensación cálida proviniendo de sus mejillas.

ㅤㅤ—¡¿Qué haces?!

ㅤㅤ—Tenías arroz en la mejilla —responde, neutro, sin terminar de entender de dónde proviene tanto dramatismo.

ㅤㅤ—Solo me lo hubieras dicho. Además, es peligroso, ¡casi me tocas! —Tanjiro sacude su mejilla, quitándose los granos de arroz de la cara.

ㅤㅤ—Iba a ser cuidadoso, no exageres, chalado.

ㅤㅤ—Cha... ¿Qué?

ㅤㅤ—Ya no importa. Para ser un escritor, eres muy iletrado, ¿sabías?

ㅤㅤAh, Tanjiro había olvidado esa mentira suya—: Como sea, ten cuidado, no quiero lastimarte.

ㅤㅤ—Bien, bien —Sigue sin comprender de donde viene tanto rechazo, no le gusta esa sensación. Haciendo a un lado ese tema, hay algo que da vueltas por su cabeza mientras sigue comiendo—. Escucha, hay algo que quería preguntarte desde hace un rato.

ㅤㅤ—¿Si?

ㅤㅤ—¿Por qué haces esto?

ㅤㅤConfusión—: ¿Hacer qué?

ㅤㅤ—Lo de la lámpara. También me ofreciste una nueva antes de que ésta funcionara. ¿Por qué?

ㅤㅤ—Bueno... —Tuerce la boca, reflexionando. Sinceramente, él tampoco se lo había cuestionado del todo—. Parece que esa lámpara te gusta mucho, solo quería ayudar.

ㅤㅤ—... ¿Y ya? —No, no lo comprende—. Siempre pides algo a cambio, dime qué quieres esta vez.

ㅤㅤ—No fue por eso, lo juro. Además, te veías realmente feliz hace un rato, nunca antes había visto una faceta tuya de esa forma, fue agradable. Supongo que si quisiese algo devuelta, con eso tengo suficiente.

ㅤㅤEl Kitsune agacha la mirada, procesándolo.

ㅤㅤEsta respuesta... Es algo que no esperaba, más bien la deseaba. Justo ahora no sabe muy bien cómo terminar de entenderlo; un gesto genuino, desde el desinterés, que le ha provocado una felicidad que no recuerda haber experimentado en demasiado tiempo, si es que la gozó de esa manera tan espontánea alguna vez.

ㅤㅤSí... Realmente es el mismo niño bueno que conoció en aquel entonces.

ㅤㅤ—Luces muy pensativo —Tanjiro agrega.

ㅤㅤ—Solo pensaba unas cosas —responde, y tras aclarar sus ideas, eleva la mirada, mostrando cierta determinación—, Tanjiro, hay otra cosa que quiero pedirte.

ㅤㅤ—¿Qué es?

ㅤㅤ—¿Podrías poner música de nuevo?

ㅤㅤEsto es nuevo, la petición le hace sonreír de forma tenue—: Claro, hoy tengo suficiente batería.

ㅤㅤSin más, desbloquea su celular para poner música en un volumen bajo; esta vez, es música en japonés, lo cual eleva las orejas blanquecinas, signo de tener su atención.

ㅤㅤ—Oh, esto si lo entiendo —acercó el celular a su oreja, escuchando con detenimiento—, es poesía —sonríe. Al zorro le gusta la poesía.

ㅤㅤCome lo que resta del almuerzo y se pone en pie con prisa, buscando con la mirada un libro al lateral derecho del santuario, en uno de los cuatro estantes que rodean el espacio. El ser saca un libro de pasta en tonos café y blanco, en la portada se lee el título «Rosales y falsos amantes. »

ㅤㅤ—Aquí. Tu canción me recuerda a estos poemas.

ㅤㅤTanjiro asoma la mirada. Desconoce en su totalidad de lo que le está hablando, y trata de disimular—: ¿Sí? ¿Por qué?

ㅤㅤ—Los dos hablan similar, y utilizan palabras que no comprendo.

ㅤㅤ—Pero si hace un momento me llamaste iletrado.

ㅤㅤ—Es distinto —le interrumpe—, por ejemplo: Amantes, amor, afección. Tanto en tu canción como aquí, ambas cosas parecen ser buenas, pero siempre provocan dolor en quien las escribe. No lo comprendo, pero suena a que es un género interesante.

ㅤㅤSe acerca hasta sentarse al lateral izquierdo del hombre, y le muestra un verso del texto:

«Nuestro amor nos devoró, es un amor que se desgarra, entre los dientes²».

ㅤㅤ—Esta parte me recuerda a eso que dice tu canción: «Amor unilateral es el nombre de esta relación ambivalente ³. » —cita el espíritu.

ㅤㅤTanjiro en realidad, está un poco fuera de esta conversación, siguiendo con trabajo el hilo de la conversación. No ha sido el más apegado a lo que dicen las canciones, a las líricas ni los versos de un texto tampoco. Su prosa siempre ha sido más bien de tinte analítico; metódico; periodístico. Realmente, nunca le dio a su mente un espacio a la abstracción de la lengua.

ㅤㅤ—Ya veo... Sí —Es lo único que atina a decir, disimulando—, realmente te ves interesado en esto.

ㅤㅤEl zorro no se percata de tal incomodidad, sigue tan inmerso en prestar atención a la canción y a sus textos que, está sonriendo de nuevo—: Este es mi libro favorito, así que, sí. Tengo más, ¿quieres ver?

ㅤㅤ—Bueno, la verdad es que...

ㅤㅤ—Mira, este también es bueno, se llama «Relato no solicitado. » —interrumpe mientras saca de otro estante un libro más pequeño—, y también está este otro que, no recuerdo donde lo puse pero, habla de una mujer perdida en un campo de arroz.

ㅤㅤTanjiro solo permanece en silencio mientras escucha los largos monólogos del Kitsune acerca de variopintos relatos antiguos que no comprende. Solo escucha atentamente, sin decir ni una sola palabra por un buen rato. No hay molestia en su rostro, ciertamente, ver al otro ser tan abierto respecto a sus intereses es algo que le agrada, disfruta emanar este nivel de confianza. También conecta ciertas cosas en su cabeza que le enternecen de cierta manera.

ㅤㅤDebe ser esta afición por la lectura antigua lo que hace que el zorro hable de una manera particular algunas veces, a veces es como si el alma de un anciano se deslizara de sus labios con ese lenguaje anticuado. También es esto por lo que tanto se emocionó cuando Tanjiro le contó sobre la historia falsa que pretende escribir. Debió sentirse honrado de estar frente a un escritor, uno de los tantos que parece admirar. Al final la cuestión que le contentó no era por un agrandamiento al ego del Kitsune, sino algo que tocó su hebra más afín a la lectura y todo lo relativo a ella.

ㅤㅤ—Entonces, esta es la segunda parte de otro libro que por poco se moja durante la lluvia el año pasado, verás, el guerrero por poco pierde su honor frente al emperador que lo cuidó en la primera parte, y... ¿Me estás escuchando?

ㅤㅤ—Lo hago.

ㅤㅤ—Bien, entonces, en ésta página... —Al dar la vuelta, un panfleto cae del octavo libro que ha sido sacado de la estantería. El mismo es la hoja de un periódico—. Oh, ignora eso, lo utilizo para saber en qué parte me quedé.

ㅤㅤ—Espera —Tanjiro le interrumpe, levantando el fragmento para leer un poco de él.

ㅤㅤㅤㅤ«¡YUFUIN SIN ARROZ! Tiempos de sequía atacan el pueblo. »

ㅤㅤLa fecha data del año dosmil uno. Esto hace que un pensamiento brote en la cabeza del mayor, sacándolo del tema del que estaban hablando.

ㅤㅤ—Lo siento por interrumpirte pero, ¿tienes más de estos?

ㅤㅤ—¿Qué cosa?

ㅤㅤ—Estas hojas, las noticias.

ㅤㅤ—Sí, unas cuantas, pero no me gusta mucho ese papel, se le borran las letras con el tiempo.

ㅤㅤ—¿Podrías mostrármelas?

ㅤㅤKon inclina la cabeza, confundido, hasta que simplemente eleva sus hombros sin cuestionárselo demasiado. Busca en una sección de otro librero hasta que encuentra un conjunto de hojas sueltas, algunas más maltratadas que otras. Tras entregárselas, Tanjiro ojea las primeras planas, los títulos y los años. Recorre con la mirada cada párrafo con una concentración que su acompañante no piensa romper, sintiendo intriga interna hacia su comportamiento. Entonces, la pizca de esperanza por fin aparece:

ㅤㅤㅤㅤ«SACERDOTIZA DESAPARECE SIN DEJAR RASTRO. Se decreta toque de queda en el pueblo a partir de las 8:00pm de éste martes, 10 de Agosto. »

ㅤㅤLa fecha del periódico es del año dosmil cinco.

ㅤㅤEl pecho de Tanjiro se aprieta mientras él suspira con gran alivio, pues finalmente, tenía una prueba tangible. Algo que comprueba que esta desaparición no es parte de una leyenda de poca credibilidad.

ㅤㅤ—Kon, ¿puedo llevarme esto? Por favor, es importante.

ㅤㅤ—¿Otra vez ese nombre? —replica, sin estar verdaderamente enojado—. Puedes hacerlo, no le doy uso desde hace tiempo.

ㅤㅤ—¡Gracias! ¡De verdad, de verdad muchas gracias! —Tanjiro contiene las ganas de abrazarlo por la emoción, sus dedos ejercen presión contra la hoja que sostiene como prueba de ello.

ㅤㅤMientras dobla la hoja cuidadosamente para meterla a su mochila, es observado por esos ojos animalescos de tono turquesa. Y más que observarle, en realidad le están apreciando. Es ahora el turno de Kon de verse atrapado por la sonrisa de su acompañante, que destaca cuando las mejillas de su bronceada piel se enrojecen ligeramente. Es atrapante, de alguna manera contagiosa.

ㅤㅤPara el momento en el que Tanjiro eleva el rostro y devuelve la mirada, conecta con los ojos, percatándose de la sonrisa que ahora sostiene el espíritu, esa misma que resalta sus colmillos con ternura.

ㅤㅤ—¿Sucede algo?

ㅤㅤ—Nada, nunca te había visto así. Siempre pareces estar muy concentrado en tus cosas.

ㅤㅤ—Bueno, supongo que es lo mismo para mí —complementa—, te agradezco que me muestres los libros que te gustan, prometo leerlos cuando tenga tiempo.

ㅤㅤMientras tanto, la música seguía sonando, llenando el vacío. Los dos entran en un momento de tranquilidad, o más bien solo el espíritu, pues ésta evidencia ha devuelto al visitante a la tierra. A pesar de que ya estaba decidido hace unas horas, todas las cosas inesperadas que han pasado dentro de este santuario hace que el lazo se sienta distinto.

ㅤㅤ¿Cómo es que le dirá que ya no vendrá más a este bosque? ¿Lo tomará a mal? A decir verdad, ideas como esta le provocan un malestar en el interior. Puede que solo esté exagerando de nuevo también; cuando regala un vistazo rápido al zorro, observa ese rostro naturalmente inexpresivo y desapego ante todo, esbozando esta cálida expresión hacia él. Es muy probable que realmente no le importe si vuelve o no, después de todo, Tanjiro está implantando su pensamiento humano en algo que no lo es.

ㅤㅤAun así... ¿Por qué su sonrisa se siente tan humana ahora mismo?

ㅤㅤ—Escucha, hay algo que quiero hablar contigo.

ㅤㅤ—Yo también —Kon responde, sorprendiendo a su compañía en el proceso.

ㅤㅤ—Oh, uh... —Traga saliva—. Primero tú.

ㅤㅤ—¿Qué música me enseñarás mañana? —inquiere—, este tipo de poesía no la conocía, estaba pensando que podríamos escuchar más de ello —Una pizca de timidez suena en su tono de voz, muestra clara de lo mucho que flaquea su autoridad en estos instantes—. ¿Te gustaría?

ㅤㅤEl pecho de Tanjiro es estrujado tras oír sus palabras. Trata de tomar aire para frenar tales pensamientos con la noticia de no volver más, y mientras más sube por su garganta, siente como si sus palabras fuesen a ser más filosas que la obsidiana.

ㅤㅤNo, no puede hacerlo.

ㅤㅤ—Seguro.

ㅤㅤKon suspira levemente, como si esta respuesta le provocase alivio.

ㅤㅤTanjiro por su lado, desconoce si sigue comprometiéndose innecesariamente a contextos peligrosos.

ㅤㅤSu mirada recorre su entorno entonces. Libros abiertos y esparcidos por el suelo donde reposan sentados, mientras una caja de almuerzo yace vacía, y cajas de dulces que ya han sido abiertas están dispersas alrededor también.

ㅤㅤEsto... Es algo ajeno a su investigación, algo que genuinamente disfrutó, y justo ahora le agrada. Las palabras de Genya vuelven a sus pensamientos en ese momento:

ㅤㅤ«... Por ahora quiero disfrutar de mis vacaciones. »

ㅤㅤTiene razón. Ya tiene una prueba después de todo, así que se merece tomar la decisión que desee por esta vez, y lo que desea justo ahora, es seguir viniendo, consciente de lo irreal que resulta vivir las vacaciones en compañía de un espíritu. Se supone que debería sentirse aterrado pero, las cosas se han desarrollado de manera tan distinta el día de hoy, tanto que no encuentra algún atisbo de amenaza proviniendo de Kon.

ㅤㅤCuando observa su rostro, aprecia estas nuevas gestualidades que le provocan confianza genuina, como si hubiese roto otra barrera entre los dos sin haberlo siquiera planeado. Le evoca una sensación cálida que, espera, sea la misma para el zorro, a sabiendas de que es un deseo egoísta de su parte.

ㅤㅤCruzan miradas una vez más, solo para desviarla a los extremos de la habitación.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤLa noche envuelve con su manto helado cada rincón del bosque, como siempre, añadiendo puntos de ferocidad a su interior. Los pobladores evitan acercarse como cada noche, inadvertidos ante lo que sucede en las profundidades, sin saber que, en realidad, un mítico zorro se divierte con lo más mundano.

ㅤㅤDentro del santuario, la luz de una lámpara se enciende y apaga, mientras el Kitsune pone distintos materiales contra el cristal, probando cuáles son los nuevos colores que van a teñir el techo de madera: Rojo vivo por el papel de celofán antiguo; luego un amarillo porque los dulces de esta tarde eran de limón; rosa por aquellos que supieron a fresa; y violeta por aquellos de sabor a mora.

ㅤㅤUna y otra vez, colores tiñen distintas partes de la estancia, sin parar, sin dejar de hacerlo asombrarse.

ㅤㅤEs tal su entretenimiento, que no se percata de aquellos ojos que le observan desde la ventana, cuyo rojo es tan profundo y deslumbrante que hacen hasta a las aves huir. Su color no es tan precioso como el del celofán, jamás podrían serlo.

ㅤㅤ«Esa lámpara no servía desde hace años». Piensa aquel quien merodea desde el exterior, torciendo su expresión con disgusto. «¿Qué es lo que hiciste ahora, Muichiro?»

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

Cita 1: Poema estilo Tanka de Kobayashi Issa. (1763-1827).

Cita 2: Fragmento del Poema Voces de Ornitorrinco. Mutsuo Takahashi. Parte IV. (1991).

Cita 3: Fragmento de la canción Mi Nombre es Katamoi 「名前は片想い」. Indigo La End.

Chapter 6: 独

Notes:

独: Soledad.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤLos días en los que el visitante matutino era tratado con hostilidad por cierta entidad estaban quedando atrás, pues, las jugarretas continúan, sí, pero la interacción entre ambas partes ha comenzado a tener ligeros cambios.

ㅤㅤTanjiro ha dejado de mostrarse reacio a los trucos de escondite que improvisa el zorro cuando se tienta a desorientarlo, en cambio, sigue su juego y trata de adivinar dónde es que se encontrará esta vez. En una mañana como hoy, se pregunta si serán los árboles, los arbustos, las rocas, o los muros del santuario los que refugiarán al espíritu de su vista.

ㅤㅤBusca con la mirada en distintos lugares, tratando de permanecer atento a los ruidos anormales que la naturaleza pudiese dejar escapar, cuando entonces:

ㅤㅤ—¡Bú! —exclama el Kitsune, apareciendo espontáneamente tras la espalda de Tanjiro.

ㅤㅤ—¡Ah! —La impresión lo hace tambalear, sintiendo las piernas fallarle cuando trata de girarse, sin éxito, cayendo sobre el pastizal por la impresión.

ㅤㅤKon ríe sonoramente, emitiendo éste sonido tan característico que siempre llama la atención ajena—: Lo sabía, sigues siendo fácil de asustar. Por cierto… —Se inclina más hacia él, olfateando el aire que le rodea—. ¿Qué es eso? ¿Será…?

ㅤㅤ—Sí, volví a traer arroz.

ㅤㅤ—Excelente elección.

ㅤㅤEl espíritu se acerca hasta él, extendiéndole la mano como una invitación para levantarse, y cuando Tanjiro está a punto de tomarla, la oferta le es arrebatada apresuradamente.

ㅤㅤ—No, no, no, sin tocar —dijo mientras sonrió con malicia, apartándose de su frente con una actitud juguetona.

ㅤㅤTanjiro solo suspiró y soltó una leve risa—: Cierto, cierto, me tomaste con la guardia baja. Perdón.

ㅤㅤEsta respuesta tan tranquila es en cambio, la que toma por sorpresa al espíritu, hace que molestarlo de manera tan confianzuda le agrade aún más, pues reír con él está dándole este sentimiento que no sabe exactamente cómo explicar, solo sabe que desea un poco más de él.

ㅤㅤ—Esta vez traje comida para dos, desayuné poco para comer contigo.

ㅤㅤTras largas reflexiones esa mañana, Tanjiro pensó que iba a ser aburrido mantener la misma dinámica. Pese al peligro que pueda representar el confiar así, existe una sensación jovial proviniendo del zorro, como si ahora buscase la paz en contraste con sus jugarretas inmaduras. Es por ello que siente el deseo de compartir más las actividades con él, no ser un mero espectador.

ㅤㅤ—Oh, y traje otra cosa que puede ayudarte a comer mejor—agrega—, veo que los palillos te fueron difíciles —De su mochila saca dos cajas de almuerzo, y de una un tenedor.

ㅤㅤDesde aquel día en el santuario, él ha tratado de enseñarle el uso de los palillos, por mera cortesía más que otra cosa, y con ello, Tanjiro se dio cuenta de lo difícil que es enseñarle éste tipo de cotidianidades a alguien adulto. Kon inclinó la cabeza por la izquierda y tomó el cubierto, lo olió por mera curiosidad, y lo sostuvo de un extremo sin comprender su forma.

ㅤㅤ—¿Ves esos picos? Puedes encajarlos en la comida, así te es más fácil, ¿no? —Tanjiro sugiere.

ㅤㅤEl Kitsune sigue observando el cubierto con confusión, y como ayuda, su acompañante hace pequeños gestos con las manos que le indican cómo se debe usar en la comida. Las cosas funcionan para el zorro cuando le imita, no de la manera más adecuada, pero está manejándolo mejor que con los palillos.

ㅤㅤParece que está bien ahora. Tanjiro solo suspira, y los dos comienzan a comer. No sabe por qué exactamente, pero es… Agradable. Ya no tiene qué preocuparse por nada más en ese momento, de cierta forma, la tensión entre los dos se disuelve con el viento cuando observa al ser del bosque comer como si fuese algún compañero de su universidad, un comensal en una plaza pública, un amigo que mira con él la televisión. La familiaridad del ambiente provoca una sonrisa leve en el joven de pendientes; esta tranquilidad le impide ser consciente de la situación tan antinatural por la que está pasando, o quizá, a este punto ya no le importa.

ㅤㅤ—Tanjiro… ¿Qué escucharemos hoy?

ㅤㅤEl zorro intervino con la atmósfera, de alguna manera, mostrando esa pizca a timidez que se escapa en su voz.

ㅤㅤ—Oh, la verdad no lo pensé —saca el móvil de su bolsillo, y despliega la aplicación de música—, ¿Por qué no escoges tú? Mira, esto de aquí es una lista, cada título es el nombre de una canción distinta, y cuando lo tocas, comienza a sonar. ¡Oh! Solo no uses tu uña cuando lo toques, por favor.

ㅤㅤCurioso ante éste objeto brillante y aún desconocido, el ser asomó la mirada y leyó varios títulos. Todos sonaban como nombres de libros y capítulos de novelas a su interpretación. De entre ellos, hay un término particular que llama su atención: «Luces de Mar». Sin decir nada, solo tocó el título, haciendo que una melodía se reproduzca en consecuencia. A sabiendas de que esto iba a pasar, le sigue impresionando cómo es que el aparato funciona con solo tocarlo.

ㅤㅤLa canción carece de alguna historia implícita, más bien, Kon siente como si la lírica le hablase personalmente, y no está seguro de disfrutar dicha sensación; se confronta a sí mismo mientras procesa las frases que está recibiendo. De cierta forma, le hacen sentir invadido, como si escuchara cosas que solo se ha guardado para él todo este tiempo, y que, presuntamente, no había relacionado con la tristeza como sí lo hace dicha composición.

ㅤㅤ¿Es acaso la soledad algo triste? ¿Doloroso? Comienza a cuestionarse. La soledad misma como un concepto… Es algo muy complejo.

ㅤㅤSolo conoce un tipo para empezar. Esa soledad que arrebata el sueño, que parece, nunca tendrá final. Tan eterna como su presencia en este bosque, al grado de tornarse palpable. Incluso si puede decir que tiene a Tanjiro frente a él en este momento, no siente que sea alguien con quién pueda hablar, o más bien expresarse. Cuando Kon reflexiona sobre ello… Es cierto.

ㅤㅤDuele.

ㅤㅤSin darse cuenta, sus orejas bajan cuando dicho sentimiento sale a la luz. Tanjiro solo observa, percibe lentamente esa expresión solitaria que a veces parece tatuada en él. Cuando está punto de intervenir, el término desconocido es nombrado de nuevo.

ㅤㅤ—¿Qué son «Luces de Mar»? —Kon pregunta—. Dice que los sentimientos de dolor son como Luces de Mar.

ㅤㅤ—Son eso, luces que aparecen en el mar. A veces cuando las olas se agitan mucho, aparecen pequeños puntos brillantes en ellas. Pero no en todas, solo en algunas partes del mundo.

ㅤㅤPero el espíritu no está satisfecho con esa respuesta, su rostro confundido lo está reflejando.

ㅤㅤ—Bien, dame un momento.

ㅤㅤTanjiro toma el móvil, y rezando porque la baja señal no afecte, busca fotografías en internet que le muestra enseguida.

ㅤㅤ—Mira, se ven así.

ㅤㅤLas imágenes son impresionantes, podrían causar todo tipo de emociones incluso en un ser humano, es por ello que el Kitsune demuestra tanto asombro ahora mismo—: Pero, ¿por qué brilla? Hay agua por aquí también, y no se ve así.

ㅤㅤ—¿Hay agua en el bosque? ¿Un lago? —Tanjiro interrumpe con impresión.

ㅤㅤ—Responde mi pregunta.

ㅤㅤ—Ah, bueno, leí que hay unos organismos… Unos seres diminutos en el agua, y ellos hacen que brille cuando las olas chocan entre sí, es como si el movimiento los despertarse una y otra vez… —Pero su compañía estaba haciendo esa cara de nuevo, y eso le da una idea a Tanjiro. —. Déjame mostrarte cómo aparecen.

ㅤㅤEsta vez, puso un video en la pequeña pantalla, cosa que descolocó al ser por unos instantes. La imagen se estaba moviendo a sus ojos. Parece ser que este día estará lleno de conocimiento inexplicable de nuevo.

ㅤㅤTanjiro contuvo la risa—: Tranquilo, es un…

ㅤㅤ—¿Por qué se mueve? ¿Tiene cosas adentro?

ㅤㅤBien, esa pregunta no podía ser respondida. Claramente Tanjiro no era un conocedor de tecnología—: Uh… Eso te lo explico luego. Por ahora, concéntrate en esto.

ㅤㅤLos ojos de carácter animalesco se clavaron contra la imagen. Olas de mar chocando constantemente, que se iluminan una y otra vez entre ellas de una manera hermosa, prácticamente hipnótica.

ㅤㅤ—¿Bonito, verdad? —menciona Tanjiro.

ㅤㅤ—Sí, pero no entiendo qué tienen que ver con el dolor, es un opuesto… espera —Hace una pausa mientras sigue mirando el vídeo, hasta que la sinapsis hace efecto—. Las olas… son algo que se mueve constantemente, ¿no?

ㅤㅤ—Sí, supongo.

ㅤㅤ—Si las olas se mueven todo el tiempo, entonces las luces también estarán apareciendo una y otra vez. Serán tan infinitas como el oleaje mismo… Igual que el dolor de estar solo. Creo que… a eso se refiere.

ㅤㅤEl Kitsune nunca creyó que verbalizar algo así, podría llegar a sentirse íntimo, como si revelara lo prohibido.

ㅤㅤTanjiro se percata de lo evidente. Es atrapado en cierto grado por ese semblante reflexivo. No sabe si agregar algo más, y la intriga por comprender a qué se refiere exactamente lo impulsa a hablar—: ¿Por qué dices que la soledad es infinita?

ㅤㅤ—… Porque así se siente —contesta—. Me pregunto si alguien mortal como tú podrá entenderlo; una soledad que es tan vasta como el cielo cuando no hay nubes, un rehílo incesante que está ahí molestando el fondo de tu cabeza—Miró arriba, suspirando—. Supongo que sí, uno de los tuyos escribió esa canción después de todo. Es curioso que puedan llegar a hacer analogías tan interesantes.

ㅤㅤ—Entonces... supongo que pasarla aquí todo el tiempo no debe ser muy divertido.

ㅤㅤKon niega con la cabeza. Odia admitirlo, pero no puede mentirse a sí mismo—: ¿Por qué crees que he querido poseerte todo este tiempo?

ㅤㅤ—¿De verdad es necesario tomar a alguien más para…? —La mirada que recibe devuelta antes de que pueda terminar la pregunta, resulta bastante obvia.

ㅤㅤKon no puede salir por sí solo.

ㅤㅤ—Bien, entiendo.

ㅤㅤTanjiro siente el pecho apretado cuando intenta comprender su posición. Incluso un espíritu como este pasa por agonías tan humanas, o que él cree propias de los suyos. No, la de éste zorro es incluso peor…

ㅤㅤPara ser alguien joven, sigue siendo absolutamente insoportable pensar que ha pasado todos estos años en el mismo sitio, esperando porque alguien entre y pueda ser presa fácil, cosa que, aparentemente, no ha resultado. El hecho de que siga tan sereno frente a esta circunstancia demuestra una increíble fuerza mental.

ㅤㅤ—Cierra la boca, parece que miras a un fantasma —dijo el Kitsune.

ㅤㅤEra irónico.

ㅤㅤ—Oh, lo siento, es que…

ㅤㅤ—Ya sé. No necesito tu lástima.

ㅤㅤ—… —Es inevitable, Tanjiro no quería dejarlo así—. Escucha, no sé si sea posible algún día, pero sé que podrás salir de aquí, y hasta que eso pase, yo seguiré viniendo aquí para acompañarte. Si eso, quieres, claro.

ㅤㅤEsa propuesta hizo sonreír levemente a su acompañante—: Sabes que solo hay una manera en la que yo podría salir de aquí.

ㅤㅤTanjiro en cambio, tuerce la expresión, lo piensa. ¿Será realmente esa la única solución? La pulsión empática toma control de su mente. Lo está considerando.

ㅤㅤ—Oye… no me digas que…

ㅤㅤTanjiro no dijo nada al respecto, solo estaba acercando la mano que apoyaba sobre el pasto lentamente hasta la ajena. Kon estaba pasmado solo de verlo, ¿realmente estaba atreviéndose?

ㅤㅤ«Éste tipo… Está demente.» Es lo único que piensa Kon, mientras acerca sus dedos también, conectando con su intención.

ㅤㅤCautelosos, elevan la mano del suelo y se apuntan mutuamente con el índice, acercándose a un nivel peligroso, hasta que… Un pequeño toque semejante a la electricidad los repele. No es en absoluto similar a la violenta sensación que el zorro sintió las primeras veces, aún si seguía siendo doloroso, era casi imperceptible en comparación.

ㅤㅤLos dos parecen conectar con el mismo pensamiento con este descubrimiento. Es la oportunidad para el zorro, eso es lo que piensa mientras sus pupilas se dilatan con absoluto interés, el deseo de posesión despierta. Extienden la palma al mismo tiempo, y cuando están a punto de tocarse con esa misma serenidad, un ruido crujiente los saca del trance.

ㅤㅤTanjiro también despierta, la bondad estuvo a punto de cobrarle factura.

ㅤㅤEl propio sonido de las ramas crujiendo activa alertas en Tanjiro, y cuando está a punto de pedirle al zorro que se esconda, él mismo es quien se encarga de desaparecer y refugiarse en la copa de un árbol. La tensión en el ambiente crece de manera innecesaria cuando Tanjiro se levanta y se da cuenta que todo este alboroto está siendo provocado por una ardilla que cayó del árbol.

ㅤㅤLas risas no se hacen esperar entonces, mismas que invitan al espíritu a ver de qué se trata, y consecuentemente le hacen carcajear también. Una ridiculez así los interrumpió, o mejor dicho, los salvó.

ㅤㅤAmbos vuelven a su sitio, se sientan y Kon suspira con cierta sensación de insatisfacción. Sobra decir por qué, Tanjiro lo percibe enseguida y retoma la compostura. Quiere ayudarlo, sí, pero no puede seguir pasando por encima de su propia integridad. Bajo ese pensamiento, encuentra otra idea.

ㅤㅤ—Sé que no puedes salir, pero existen otras maneras en las que podría ayudarte a conocer lo que existe allá afuera.

ㅤㅤ—¿Cómo?

ㅤㅤ—Bueno, las olas no son lo único que puedo mostrarte, por ejemplo… —sugiere, mientras toma su móvil de nuevo.

ㅤㅤEsta vez despliega su galería, abre un video al azar, una grabación de sus hermanos menores jugando con pistolas de agua.

ㅤㅤ—¿Quiénes son ellos?

ㅤㅤ—Mis hermanos. ¿No son adorables? —ríe mientras mira el video también, después reproduce otro, una grabación de un pato siendo alimentado por él. Luego otro, el cielo tomando un tono precioso durante un atardecer, desde la perspectiva de una ciudad edificada.

ㅤㅤUno tras otro, el Kitsune se ve intrigado por las muestras que hay del exterior, a su vez, probando una pizca de la visión de Tanjiro hacia la vida, su familia y su interpretación de aquello que le parece bello, al grado de cautivarle. Tiene todo su interés, despierta tantas preguntas en su mente, que solo piensa en más. Quiere más, quiere ser parte de ello.

ㅤㅤ—Muéstrame a esos niños de nuevo, Tanjiro.

ㅤㅤCuando el video se devuelve, las orejas de Kon suben. Este tipo de interacción tan… Humana. Dos seres riendo juntos en inocencia pura, jugando, disfrutando de la familiaridad mutua que existe entre su sangre y su lazo.

ㅤㅤJamás creyó envidiar tanto a dos simples niños.

ㅤㅤLas preguntas a partir de ese momento no hicieron más que dispararse. Nombres, edades, actividades favoritas. Luego de ello, una larga explicación sobre lo que era la televisión, las caricaturas, las películas.

ㅤㅤAl parecer, son varias las historias como las que Kon disfruta tanto las que han sido reinterpretadas en medios modernos que ahora desea ver con inquietud. Saber que las letras se trasladan a imágenes, a movimiento, a voces y sentimientos. Quiere experimentarlo todo.

ㅤㅤEsta hambre tan curiosa representa una aceptación a la propuesta del humano, le mantiene lejos de ese sentimiento solitario que sigue encadenado a sus pies. No, no puede ser parte de un concierto, no puede pisar un suelo de concreto, ni probar la comodidad de una cama; sin embargo, si Tanjiro es capaz de darle aunque fuese una pizca de ello, estará feliz.

ㅤㅤSí… Esto bastará.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤEs mediodía. Tanjiro recorre el pueblo en rumbos inexplorados. Hasta hoy, no había andado más que por los negocios cercanos a su estancia y las construcciones cercanas al Torii del Oeste, siendo estas segundas áreas totalmente abandonas por lo cercanas que son al bosque.

ㅤㅤPara su sorpresa, hay plazas y muchos corredores de comida en el área Este de Yufuin. Le parece curioso que éste corredor urbanizado esté tan cerca al bosque del Kitsune. Después de una merienda callejera, el joven camina cercano al área prohibida por mera curiosidad, preguntándose si es que alguien aquí se atreve a vivir a tan corta distancia de la naturaleza boscosa.

ㅤㅤDetiene su paso entonces. ¿No era este el lugar en el que el chico de la bicicleta vio al zorro de ojos rojos?

ㅤㅤCon esa cuestión en mente, se percata de algo. Sí hay casas alrededor, de hecho, hay escaleras y otro Torii por aquí también. No le sorprende a sabiendas de la inmensidad del arbolado. La única diferencia que destaca esta vez, es una suerte de monumento con una inscripción en piedra que hay al centro de las escaleras, y un par de cadenas que frenan el paso.

ㅤㅤ«Inari no te salvará si decides entrar. ¡CUIDADO! Bosque habitado por un Yako.»

ㅤㅤParece ser que en esta parte del pueblo se tomaban bastante en serio la leyenda. Es interesante, Tanjiro saca la cámara de su móvil para sacar una fotografía, pues funciona como más evidencia en su investigación.

ㅤㅤInari… Lo recuerda. Una diosa que cuida de los cultivos. Al parecer en éste pueblo creen en ella. El joven se envuelve en sus pensamientos. De nuevo, recuerda la apariencia espeluznante que describió el chico asustado aquel día, mientras mira hacia las profundidades del bosque. No piensa entrar, a esta hora no hay más que oscuridad pura en aquella dirección; incluso si Kon se apareciese, resultaría escalofriante. Una sensación intrigante y aterradora envuelve su pecho, este sentimiento opresivo capaz de hacer que se congele por un momento mientras observa, muy en lo lejano, una cola blanca deslizarse entre los árboles. No, ese no es Kon.

ㅤㅤDa dos pasos hacia atrás, su instinto le grita que corra y no piensa contradecirlo. Cuando entonces…

ㅤㅤ—¡Oh, lo siento! —Choca abruptamente contra una mujer de mediana edad. Posee cabello largo, no es muy alta, sus ojos son turquesa. Tanjiro no tiene idea de dónde salió. Accidentalmente tiró parte de sus pertenencias con el choque y él, entre nervios, levanta sus cosas—. En serio lo siento, discúlpeme. No la vi y…

ㅤㅤ—Deberías tener más cuidado, chico —responde, con cierto desinterés—. ¿Estabas mirando el bosque, cierto?

ㅤㅤ—Sí, me distraje demás, discúlpeme —Le hizo una reverencia, profundamente avergonzado.

ㅤㅤ—Puedo notarlo —Ella mira de reojo al interior de la naturaleza, luego devuelve su vista al hombre—, lo diré una vez más: Deberías tener más cuidado, Tanjiro.

ㅤㅤLa sentencia de la mujer hiela la sangre. Mientras él permanece quieto, ella, sin más, se dirige a una de las casas que está al límite de las construcciones del pueblo. Él se da cuenta que es la única casa en éste lugar que sigue habitada.

ㅤㅤToda esta situación tan inusual le provoca escalofríos, es por ello que da por concluida la exploración por hoy.

ㅤㅤMientras camina, la sensación de haber visto antes a esa mujer lo carcome. ¿Cómo es que sabe su nombre? Recordar la frialdad de su expresión hace que voltee a su espalda por momentos, solo para asegurarse de que está solo.

ㅤㅤEste pueblo es, a veces, inquietante; es lo único que piensa mientras regresa a casa.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤUn hombre y un zorro reposan plácidamente sobre una manta. Hay restos de palomitas en un recipiente redondo mientras, frente a ellos, está una laptop reproduciendo una película. Al inicio las preguntas por parte del zorro abundaron, hasta que en algún punto su atención fue robada en su totalidad por el misticismo de la trama. Tanjiro nunca lo vio tan callado desde entonces, miraba de reojo a su rostro distraído solo para apreciar esta faceta suya con algo de emoción.

ㅤㅤLuego de un rato, la película tiene su final, y de no ser por la breve explicación del chico, Kon se habría puesto a leer los créditos.

ㅤㅤ—Con que esa era la tal «Bella durmiente.»

ㅤㅤ—¿Qué tal? —inquiere Tanjiro, mientras guarda su laptop en la mochila y recoge sus cosas de la manta.

ㅤㅤ—Mm… —El zorro piensa en una respuesta. No está seguro de tener un criterio fijo aún—. A mitad de la historia me di cuenta que el patrón se repite con éste género. ¿Cómo dices que le llaman?

ㅤㅤ—¿Romance?

ㅤㅤ—Sí, eso. Es el mismo patrón de siempre, dos personas sufriendo después de conocerse. Me pregunto cómo es que no acaban repudiándose después de provocarse tanto dolor. Además, el príncipe apareció de la nada mientras ella cantaba en su privacidad, ¿no es eso algo aterrador?

ㅤㅤ—Ciertamente, tienes un punto —Nunca se lo cuestionó de esa forma.

ㅤㅤLa perspectiva del Kitsune hacia las relaciones humanas es aún vaga, lo cual no es de sorprender, pues él mismo carece de conexiones complejas. Y pese a ello, su perspectiva no deja de ser válida.

ㅤㅤ—Me pregunto si vale la pena arriesgar tu vida por una mujer que acabas de conocer. ¿Qué tanto valor se dio el príncipe a sí mismo por ello? Y ella, antes de dormir, llorando por un hombre… ¡Le acaban de decir que es una princesa! Se supone que los humanos anhelan riqueza y poder. Un simple tipo que canta no se compara en absoluto.

ㅤㅤ—En eso te equivocas —interviene—. Sí, hay quienes el poder domina sus deseos, así como aquellos que atesoran la intimidad con alguien, más que cualquier otra cosa. Imagina esto: Eres un dios capaz de hacer aparecer todo objeto que desees, sin límites. En algún punto serás alguien sumamente rico por ello, y tendrás todos tus anhelos, pero, sin nadie con quien compartirlos. Alguien con quien disfrutar tu dicha, que valide cómo te sientes, que te acompañe y escuche. Al final, tener todos los objetos del mundo no se comparará al valor intangible que alguien pueda darte, solo porque te quiere, ¿no?

ㅤㅤ—… —Kon observa al suelo mientras procesa dicho escenario. Ciertamente, es algo que le resulta familiar—. Entonces, ¿no tener a nadie que te «quiera» de esa manera es semejante a estar en soledad? ¿Por eso Aurora lloraba tanto?

ㅤㅤ—Sí, supongo que así puede verse.

ㅤㅤ—Ya veo... Siempre creí que…

ㅤㅤCuesta procesarlo en la mente del espíritu, pensar que los humanos comparten este anhelo tan íntimo y complejo. La construcción mental que existe de ellos se antepone y fragiliza: un humano es alguien vacío y que solo vela por su propio beneficio, al grado de actuar de maneras violentas e irracionales. Todos y cada uno de ellos son de esta manera… No.

ㅤㅤSus pupilas ofrecen un vistazo fugaz a Tanjiro, solo para volver en otra mirada más prolongada. Él es la prueba misma, la antítesis de su juicio previo. Es alguien que a la fecha sigue mostrándole cuán paciente es. Sigue trayendo comida pese a que él ya no se la pide. Lo acompaña por el gusto de hacerlo… ¿De verdad es así?

ㅤㅤ—Tanjiro, respóndeme una cosa.

ㅤㅤ—¿Hm?

ㅤㅤ—¿En qué te beneficia a ti el venir a verme? Ya no has traído tu cuaderno contigo, y tampoco me has hecho preguntas los últimos días. ¿Con qué propósito sigues viniendo?

ㅤㅤTanjiro le observa con ligera impresión. No pensó que la conversación tuviese este giro, mas, solo bastó pensarlo un poco para comprender el propósito de sus preguntas. Sí, desde hace tiempo tiene la respuesta.

ㅤㅤ—Porque no me gusta saber que vives en soledad. Sé que es egoísta de mi parte querer evadir esa realidad interponiéndome en ella; de hecho, me hace preguntarme si esto es algo que disfrutas tanto como yo lo hago... Genuinamente me divierto al venir aquí.

ㅤㅤEl Kitsune siente como si el aire se le fuese arrebatado de los pulmones. Es un sentimiento sublime que está naciendo en su pecho, y a su vez, se anuda en su garganta con fuerza.

ㅤㅤSin quererlo, Tanjiro está validando su soledad, la reconoce y lucha contra ella, sin interés de por medio. Y Kon nunca creyó que, un hecho tan simple como ese, podría hacerle sentir tan vivo.

ㅤㅤ—Yo… —titubea, tratando de darle una respuesta—. Yo también…

ㅤㅤ…Pero algo interrumpe su revolución emocional. Un intenso escalofrío que recorre desde la cabeza hasta los pies; eriza el pelaje de su cola y sus orejas, mismas que bajan de golpe. La expresión del Kitsune pasa de la emoción al terror espontáneo mientras mira a espaldas de Tanjiro.

ㅤㅤ—¿Qué sucede?

ㅤㅤTanjiro no tiene el tiempo de girarse a tiempo, cuando un rugido intenso golpea sus tímpanos.

ㅤㅤ—¡¡Muichiro!!

ㅤㅤ¿«Muichiro»? Ese nombre suena conocido para el joven. Mientras procesa lo que pasa, las garras de Kon se clavan temerosamente contra sus propios muslos, no se mueve, como si no pudiese hacerlo.

ㅤㅤ—Yui… Yo…

ㅤㅤUna ráfaga de viento azota entre los dos, y cuando el hombre abre sus ojos lentamente, divisa la escena.

ㅤㅤDos zorros, el nuevo sostiene a Kon con fuerza, impidiéndole alejarse. Ambos poseen diferencias abismales en sus expresiones, terror y odio… y ojos rojos, feroces, brillantes que se clavan contra el humano. Y así como sus ojos, la punta de su cola, de su cabello y sus orejas.

ㅤㅤ—Tú… Eres el mismo que merodeó anoche.

ㅤㅤ—¡Tanjiro, huye! —interviene Kon, tratando de zafarse con desespero.

ㅤㅤPero él está congelado, la imponencia de esta nueva presencia le aterra, es incluso más atemorizante que el zorro de ojos turquesa. No, no son siquiera comparables. A sabiendas del peligro que éste nuevo ser podría representar, Tanjiro se levanta con lentitud, y da dos pasos hacia adelante.

ㅤㅤ—¡No te acerques! —clama el zorro rojo, solo para percatarse de algo que lo hace arder en cólera.

ㅤㅤLos aretes. Un humano visitando su bosque, con el atrevimiento de portar talismanes. Sin más, el zorro más imponente crea fuertes ráfagas de viento alrededor de los tres, buscando impedir el paso del joven. A su vez, una densa capa de neblina se hace presente, mientras arrastra a Kon con él, directo a su interior.

ㅤㅤ—¡Tanjiro! —clama el espíritu turquesa, casi como si implorase por él.

ㅤㅤEl humano lucha contra las corrientes de viento, extrañamente, sin verse afectado por las piedras y ramas que vuelan a su alrededor. Extiende su brazo en un intento por alcanzar a la víctima, y Kon extiende su mano devuelta, a sabiendas de cuánto desea que huya de su hermano. Las garras azuladas se esfuman entre la niebla, así como la fuerza de sus súplicas.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤHan sido tantos los días en los que el contacto era el motivo principal a evitar. Algo con lo cual se debían manejar con cautela, evadir hasta el mínimo roce, inclusive, un motivo de burla por parte del zorro turquesa.

ㅤㅤMuichiro nunca pensó que, incluso si doliese, anhelaría tanto el ser sostenido por Tanjiro, al menos una sola vez.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

Inari: Deidad de los zorros, los cultivos de arroz, la fertilidad y la agricultura. Usualmente, los Kitsune sirven a ella, son sus mensajeros y ayudan en la misión de mejorar la vida en los pueblos agrícolas, cuidando los campos de arroz y otras siembras, cediendo suerte y protección a los pobladores. Un Kitsune Yako, sin embargo, se ha despegado de su misión y va contra las leyes de Inari.

Referencia: Yakouchuu (Luces de Mar)「夜光虫」. Indigo La End.

Chapter 7: 族

Notes:

族: Familia.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤLos aretes tintinean mientras corre, se desliza entre la densidad de la naturaleza, huye a la par de la parvada de aves que le siguen por los cielos, como si le acompañasen en un mismo sentimiento: El miedo.

ㅤㅤSigue sin comprender lo que acaba de presenciar. Dos zorros… ¡Hay dos zorros en este bosque! Como si el peligro de uno no fuese suficiente. ¿Es por ello que le sugirió irse del bosque la primera vez?

ㅤㅤ«No me interesará si alguien más te encuentra aquí.»

ㅤㅤResulta ser que, además, existe una especie de jerarquía entre ellos; incluso si se veían idénticos, era clara la imponencia de este nuevo ser. Jamás creyó poder presenciar tal expresión de terror en Kon, o mejor dicho… En Muichiro.

ㅤㅤPor fin lo recuerda, Muichiro es su nombre. Y Tanjiro desearía no haberlo sabido, no bajo una circunstancia tan espantosa.

ㅤㅤ

ㅤㅤApoya sus manos sobre sus rodillas cuando logra cruzar el Torii, respirando con gran agitación. Unos pasos terrosos suenan a su frente repentinamente, delatando la presencia de alguien más cerca tras las construcciones, y aunque está exhausto, corre de nuevo para evitar ser visto, no quiere ser etiquetado como un turista invasor. Su prisa es tanta que, no se percata de aquel tinte tenue a turquesa que pasa a su lado.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

 

ㅤㅤ—¡Suéltame! ¡Ya basta, Yuichiro!

ㅤㅤ—¿Te descuido unos días y haces esto? Nunca vas a cambiar.

ㅤㅤMuichiro sigue quejándose mientras tironea su propio brazo, tratando de liberarse de las garras de su gemelo, quien le aprieta con fuerza. Yuichiro, a diferencia suya, lo lleva a rastras con suma facilidad. Su seriedad es inquebrantable mientras se dirige al centro más recóndito del bosque: Un lugar lejano y céntrico, que incluso es evitado con frecuencia por los gemelos, pues la pesada carga energética del lugar oprime el pecho a ratos.

ㅤㅤAlcanzan la ubicación de una capilla, o más bien el intento de una. Improvisada con madera y otros recursos naturales que existen en los alrededores, la misma decora con mimo un montículo de tierra tras ella. Una tumba.

ㅤㅤ—Por favor, Yui, no hagas esto… —implora una vez más, sin éxito.

ㅤㅤEl zorro rojo lo suelta, finalmente, pero ya es tarde para Muichiro. La imponencia de la presencia que está sintiendo a su alrededor lo deja inmóvil, sabe perfectamente que escapar ahora carece de sentido.

ㅤㅤ—Padre —enuncia Yuichiro—, Muichiro volvió a hacerlo.

ㅤㅤEl turquesa niega con la cabeza, inútilmente, mirando con inquietud al agitar antinatural que se produce en las copas de los árboles—: ¡No, no le hagas caso!

ㅤㅤ—Tenía talismanes, padre —Yuichiro agrega.

ㅤㅤLas hojas caen, el aire se vuelve opresivo. La presencia está aquí. No se ve, no se toca, pero está en los árboles, en cada piedra. Sus labios son el viento y sus ojos el bosque. Entonces, una voz profunda eriza la piel del hijo menor.

ㅤㅤ—¿Es así, Muichiro? —dice una voz que retumba en la atmósfera. Profunda, de origen incierto. Como si la misma se pudiese escuchar dentro de sus cabezas, y lo único que afirma que no es así, es la leve vibración del suelo.

ㅤㅤEl hijo más débil no puede mentir más. Desea negar todo y librarse de un escarmiento, sin embargo, no queda más que encarar la verdad—: Sí, pero… ¡Pero esta vez es diferente!

ㅤㅤ—¡Tenía ofudas! ¡¿Eres idiota?! ¡Si te toca estás muerto! —Yui espeta.

ㅤㅤMuichiro no lo comprende. ¿Ofudas? ¿En qué momento? Siquiera conoce el aspecto de los talismanes para empezar. Cuando intenta recordarlo, la pieza encaja, aquellos aretes de aspecto tradicional deben ser la causa por la cual le es imposible tocar a Tanjiro.

ㅤㅤ—Cálmate, Yuichiro —interrumpe el padre—. Y tú, Muichiro… dijiste que no volverías a hacerlo.

ㅤㅤ—De verdad lo siento… sin embargo — con las manos arruga el yukata—, es el mismo, padre, es el que conocí cuando éramos niños.

ㅤㅤ—¿Y tú le permitiste entrar, cierto?

ㅤㅤMuichiro asiente, apretando los labios—: Volvió para verme —titubea, escucharse a sí mismo le hace sentir ridículo. Aun así, algo en él lo empuja a defenderse por primera vez, quizá es la necesidad de compañía, el deseo de ser escuchado, el ánimo de querer compartirse con alguien más. Y aquel humano le demuestra su bondad, no le teme, lo escucha y le considera… Es por ello que, quizá, valga la pena defender su propio comportamiento—. Él es tan bueno como aquel entonces, no estoy seguro aún, pero algo en mí lo siente. De verdad, él no es como ustedes creen, nunca ha tratado de herirme o de hacerle algo al bosque, y…

ㅤㅤ—¿Diferente en qué? Todos los humanos son iguales —Yuichiro interviene—, se está aprovechando de ti, y se ve que no es tonto, se protegió con esos aretes. Solo está esperando el momento perfecto para que bajes la guardia. ¿No te pones a pensar cuántas personas deben saber sobre ti ahora? ¡Sobre nosotros! ¡Revelará nuestra ubicación!

ㅤㅤ—¡Cállate, no lo conoces!

ㅤㅤ—¿Y tú sí? —Yui enfurece—. ¿Desde hace cuánto te has estado viendo con él como para creerte el gran conocedor? Dime.

ㅤㅤLa pregunta es invasiva, malintencionada. Muichiro agacha la cabeza sin el ánimo de responder, es consciente de lo riesgoso que es verbalizar su largo historial rompiendo la norma familiar.

ㅤㅤY ya que no piensa hablar, Yuichiro prosigue—: Padre, yo los acabo de descubrir pero, Muichiro llevaba días sin ir al Este, así que me preocupé. Quería visitarlo en el santuario para asegurarme de que todo estuviese bien, y descubrí que uno de sus objetos brillaba de nuevo. Lo vi desde la ventana. Así que, no sé desde hace cuánto lleva viéndose con él.

ㅤㅤMuichiro traga saliva con esa declaración. Aquella noche en el santuario, prácticamente invadieron su refugio y privacidad. Ser observado incluso en un momento donde cree que tiene derecho a ser él mismo, le hace sentir sumamente vulnerado.

ㅤㅤ—¿Desde cuándo, Muichiro? —cuestiona el padre.

ㅤㅤ—… Dos semanas.

ㅤㅤEl aire se vuelve sumamente opresivo en un instante. El largo silencio que obtienen representa la intensa contención del espíritu mayor, no quiere volverse violento contra su propio hijo. Después de reflexionarlo, su decepción se manifiesta:

ㅤㅤ—Siempre has sido desobediente, ¿no es así? —El viento ofrece una leve caricia al turquesa, como un gesto amable del padre que contrasta con su clara molestia—, creí que dejarte usar el santuario sería suficiente. Luego quisiste aprender a leer, y luego me pediste poder conservar esas cosas que los humanos olvidan. Te he dado tantos permisos, tanto acceso a las tentaciones humanas, ¿fue acaso ese mi error? Ni así he podido prevenir que quieras contactar con ellos… ¿Nunca será suficiente para ti?

ㅤㅤLos labios del hijo menor tiemblan mientras afronta la realidad. Es cierto, no es suficiente, nunca lo ha sido, y cada día que pasa, su estadía en el bosque se vuelve cada vez más insoportable—: Solo quiero salir… —musita.

ㅤㅤUna ráfaga feroz lo rodea abruptamente—: ¡Sabes que es peligroso! —Las aves huyen despavoridas del lugar, el viento resopla con fuerza—. Este bosque es tu refugio, solo deseo cuidarlos.

ㅤㅤ—¡Estoy harto de siempre escuchar lo mismo! —Muichiro contesta, atreviéndose a desafiarle—. ¡No hay nada aquí! Conozco cada lugar como la palma de mi mano, y no hay más que silencio. Además, ¿darme el santuario? ¡Me encerrabas todo el tiempo! Si después te pedí poder entrar, es porque era el único sitio interesante en todo este lugar. Pero incluso eso es aburrido ahora, la madera se pudre, ¡yo me pudro adentro! No quiero vivir así toda mi vida. ¿Es acaso tan malo querer conocer a alguien más? Ustedes siempre están regañándome, en cambio él… Me escucha. No puedo creer que un simple humano es más capaz de escucharme que ustedes.

ㅤㅤEstá cansado. La opresión que su familia le ofrece con cada reunión son la contraposición al video que Tanjiro le mostró. El simple hecho de reír con alguien más es algo que le ha llenado de tanta satisfacción con el avance de los días; se pregunta si rio así con su hermano o su padre alguna vez; si se permitió jugar así con ellos; si pudo hablar de algo que no fuesen charlas generales sobre el estado del bosque y los invasores ahuyentados. Los permisos no bastan, no quiere tolerancia, quiere compañía.

ㅤㅤ—Muichiro, bien sabes lo que sucederá si sigues así —responde el padre—, no quiero que repitas la historia. Acabarás como-

ㅤㅤ—¡No te atrevas! —sentencia—. ¡No hables en su nombre para algo como esto, no te lo voy a permitir! ¡Ya estoy harto papá, me largo!

ㅤㅤSu voz es quebradiza, la indignación que siente es tal que ni su hermano se atreve a retenerlo más. Muichiro se va con prisa, quiere huir de este escenario tan abrumador, volver a la paz y comprensión que alguien más es capaz de cederle. La rabia que siente anuda su garganta y humedece sus ojos, no puede creer que estuvieron a punto de manipularlo con algo tan delicado. Se dirige al área Oeste, lo que aún cree, le pertenece.

ㅤㅤ—¿No lo encerrará de nuevo? —Yuichiro cuestiona, observando al mismo cielo.

ㅤㅤ—No. Déjalo —El tono del padre es tenue, resignado—, el tiempo se hará cargo. Me duele saber lo que le podrá pasar si sigue de esta manera, pero ya es un adulto. Es turno de que aprenda viviéndolo por su cuenta.

ㅤㅤ—¿Pero, y si revela nuestra ubicación?

ㅤㅤ—No lo hará. Siempre y cuando esto no intervenga con la ascensión, estará bien.

ㅤㅤLa presencia confía en la audacia de su hijo para protegerse a sí mismo. Lo conoce, aunque siempre se ha visto atraído por los humanos, sabe que no es un chico que se maneje sin precauciones. Ha sido suficientemente inteligente como para ahuyentar a los invasores sin salir herido, y aunque realmente desee salir, es sumamente selectivo con aquellos con quienes se atreve a manifestar.

ㅤㅤYuichiro observa la silueta de su igual desvanecerse entre el arbolado, y cuando él se dirige a su área del bosque, la voz de su padre susurra a su espalda—: Si tu hermano está en peligro, sabes cuan fuerte eres.

ㅤㅤEs lo último que escucha antes de seguir avanzando, estoico, reafirmando su posición como el gemelo de mayor fuerza.

ㅤㅤLo sabe, desde que son niños, Muichiro quedó subyugado por constante desobediencia. Fuerza física, capacidades ambientales, incluso cosas tan sencillas como la forma de desplazarse en el espacio se encuentran limitadas en comparación a su hermano mayor: Yuichiro, aquel que fue privilegiado con el don de la obediencia, un niño tan serio y sumiso a las órdenes de su padre hasta el día de hoy. Aquel que asume su rol sin discutir, pues secunda los principios de su padre: Proteger al bosque y a su familia.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤDespués de largos días, el cuaderno se despliega en su escritorio una vez más tras los sucesos de hoy. Tanjiro no volverá esto parte de ningún reporte, solo necesita ordenar en su cabeza todo lo que acaba de presenciar. Por un momento considera la idea de tomar al rojo como un nuevo sospechoso en el caso, después de todo, es un ser mucho más imponente, y la idea se desecha apenas recuerda el tema con el cetro shaku. Porque se dio cuenta, cuando apenas se acercó un par de pasos, el zorro intentó atacarlo con lo que la naturaleza le ofreció a su alcance, en cambio Tanjiro sigue ileso, como si una burbuja invisible lo cuidase de todo. Esto abre las puertas a un nuevo descubrimiento.

ㅤㅤEsto debió ser resultado de sus aretes también. ¿De qué lo protegen exactamente? ¿Si no son solo las posesiones, entonces qué? Pudo tocar a Muichiro con extrema sutileza esta mañana sin obtener resultados violentos también.

ㅤㅤSin embargo, no es tiempo para centrarse en eso ahora… ¿Qué estará pasando con Muichiro? El pavor de su rostro continúa apareciendo espontáneamente en su mente, despierta su preocupación. Es un espíritu, ¿a qué podría temerle algo así? ¿Es apropiado volver después de esto?

ㅤㅤMás y más preguntas, son demasiadas, al grado de ser abrumador. Solo quiere saber que todo estará bien con él. Después de todo, se mostró como un ser solitario, carente de conexiones de algún tipo, pero que demuestra un intenso interés por ello; es por esto que siente curiosidad por saber qué tipo de relaciones son las que ha mantenido entonces. Después de todo, es un Kitsune.

ㅤㅤLa descripción física del zorro rojo termina de ser redactada mientras tanto, sin ningún tipo de propósito en específico, más bien como un ejercicio que aplica para calmarse.

ㅤㅤTras largos minutos observando el cuaderno, o más bien a la nada, se levanta del escritorio para tomar agua. Teme volver al sitio pero, el no hacerlo simplemente ya no está en sus opciones. No puede abandonarlo así, es impensable después de las cosas que ha aprendido sobre él estos días. Dejar que la cobardía se apodere de su actuar es, inhumano cuanto menos. Tanjiro es consciente del riesgo, sin embargo, si su teoría es cierta, los aretes le protegerán.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤMuichiro aclara su nariz dentro del santuario, abraza sus piernas y cubre sus pies con la cola, como una manera de darse consuelo. Sigue enfurecido, se siente humillado, y para evitar cualquier espionaje por parte de su hermano, se encargó de desplazar los enormes libreros frente a las ventanas y los huecos que hay en la madera. No piensa permitir que vuelvan a invadir su intimidad de esta manera.

ㅤㅤQuien hubiera pensado que, aquel sitio que representó un lugar de castigo por tantos años, es ahora su único refugio.

ㅤㅤY ahora que se está calmando, debe afrontar la realidad. Incluso si defendió sus deseos de seguir con esto, no sabe si Tanjiro volverá. A sabiendas de lo aterrador que debió ser ver a su gemelo, lo más seguro es que no, y no es egoísta. No puede culparlo por ello, debe velar por su propia seguridad, así como él debería hacerlo también.

ㅤㅤMuy en el fondo, teme el haberse defendido en vano.

ㅤㅤ

ㅤㅤAunque no puede ver hacia el exterior ahora, sabe que es de noche por los grillos que comienzan a cantar. Él sale de la construcción horas después, se une al lenguaje de la naturaleza para mirar a la luna y sentir como si la misma le ofreciese una caricia con su luz. Él sube hasta la punta de un pino, se recuesta para mirar las estrellas y perderse una vez más entre pensamientos, esperando que un ave vuelva a reposar sobre su abdomen como cada noche, dándole la compañía que ni su familia se ha dignado alguna vez a ofrecerle.

ㅤㅤ—Medianoche, despierto bajo el follaje, llorando suavemente, ese soy yo.

ㅤㅤ»¿Por qué no había dicho esto? Que te quiero tanto.

ㅤㅤ»... Pero tú siempre te veías amenazante, de espaldas a mí.¹

ㅤㅤCita con voz casi imperceptible, repasa dicho poema entre sus labios mientras el sentimiento se anuda en su garganta nuevamente. Justo ahora, los versos se sienten tan reales mientras piensa en su hermano. Es como si el odio de Yuichiro pudiera sentirse en cada folículo cuando le observa, y él solo implora algo de humanidad en él, pero es imposible, él tampoco sabe dársela, y esto crea un círculo de desconexión eterna.

ㅤㅤ¿Cómo es capaz de anhelar algo que nunca tuvo en primer lugar?

ㅤㅤLa luz desaparece de su visión lentamente mientras se pierde entre deseos, sin cuestionárselo, solo se deja ser absorbido por una gratificante oscuridad.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤTanjiro camina a paso discreto cuando el Sol vuelve a iluminar el pueblo, mientras se adentra entre los árboles que bien conoce a este punto. Es precavido ante cualquier sonido anormal, idéntico a su primera visita. Solo un par de aves le acompañan momentáneamente, casi como si lo guiaran a un lugar específico del bosque.

ㅤㅤTanjiro los sigue, recordando aquella conversación con Muichiro en el pasado. Ahora entiende un poco a qué se refirió con eso de comprenderlos con solo mirarlos.

ㅤㅤ—Detente.

ㅤㅤUna voz familiar, y tan inusual al mismo tiempo suena a su espalda. Es el rojo. Tanjiro se detiene, da la vuelta y cruza miradas con él. No parece tener intenciones de atacarlo, sin embargo ninguno de los dos tiene disposición de bajar la guardia.

ㅤㅤ—¿Qué buscas? —cuestiona el zorro.

ㅤㅤ—Solo quiero saber si está bien.

ㅤㅤ—Deberías preocuparte por ti —sugiere. Es una amenaza, una que hace a Tanjiro tragar saliva.

ㅤㅤ—Sí, debería —responde, tratando de ignorarle—, pero no voy a olvidarlo y ya. No soy así. Además, él me llamó la última vez.

ㅤㅤ—¿Te crees una suerte de salvador, o algo así? Por favor.

ㅤㅤ—Si lo hizo, es porque me consideró útil en ese momento.

ㅤㅤ—¿Y lo fuiste?

ㅤㅤEso fue un golpe bajo, Tanjiro aprieta los labios. Es cierto, no pudo ayudarlo, y eso hace que nazca una inmensa culpa—: Solo dime si está bien.

ㅤㅤ—Lo está, debe estar llorando por ahí —Se esfuma de la vista, solo para reaparecer a mayor distancia, dándole la espalda. Hay niebla de nuevo a su alrededor—. Toca algo aquí, y estarás muerto —dice como sentencia final, antes de esfumarse.

ㅤㅤHay algo en él que es tan distinto en comparación a Muichiro. Aunque Tanjiro sabe que no debería pasarle nada, no quiere siquiera averiguarlo, tampoco quiere cuestionarlo o hacerlo enojar, solo sigue su paso, intentando ignorar sus amenazas. No es como que venga con una mala intención, ni piensa apropiarse de algo en este sitio, eso le mantiene tranquilo.

ㅤㅤ

ㅤㅤPaz. Luces. Colores. Bullicio.

ㅤㅤMuichiro no comprende donde está, el espacio es infinito a su visión, no hay suelo, tampoco cielo, no hay nada, pero percibe mucho. Es extraño, le recuerda a un sitio, la mente de una persona en particular. Es placentero, le gusta, quiere permanecer ahí más tiempo.

ㅤㅤDe pronto, un sonido lo atrae repentinamente, es familiar.

ㅤㅤ—¡Oye!

ㅤㅤMuichiro abre los ojos de golpe. La luz del cielo es cegadora y dolorosa. Cubre su rostro y el ave que dormía sobre su abdomen sale volando por el movimiento, a su vez, otro conjunto de aves vuelan alrededor a su cabeza, como si le llamaran también. Está desorientado los primeros segundos. Se siente extraño, como si hubiese relajado su cuerpo sobre el agua y dejado que la corriente se lo llevara.

ㅤㅤ¿Acaso estaba… Dormido?

ㅤㅤ—¡¿Me oyes?! —Tanjiro pregunta una última vez, observando al Kitsune reposar sobre una rama a gran altura.

ㅤㅤEl espíritu gira rápidamente para verlo cuando reconoce su voz. Es real, está ahí.

ㅤㅤTanjiro sí volvió. Después de todo lo que vio, del miedo que pudo sentir. Lo sabía, no se equivocó cuando se atrevió a defenderlo.

ㅤㅤDesciende con prisa, es difícil para él contener la euforia, sus orejas están levantadas y su cola se ondea ligeramente. Tanjiro a cambio suspira de alivio. No parece que el ser tenga algún tipo de anomalía, y eso calma parte de su inquietud.

ㅤㅤ—¿Estás bien? De verdad, discúlpame por no poder ayudarte ayer. Después de todo lo que dije, no fui capaz de hacer algo en ese momento —Se inclina en una reverencia, profundamente apenado.

ㅤㅤPero Muichiro niega con la cabeza, lo invita a levantarse—: Antes de que sigas. Vámonos de aquí. No quiero que nos escuchen.

ㅤㅤEl chico comprende perfectamente el mensaje, hace que mire de reojo a los alrededores.

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤ

ㅤㅤEl humano recuesta la espalda contra la pared de madera, a la par del ser. Ambos sentados sobre el suelo, hablan en voz baja, y son los libros del santuario los que previenen que se cree un eco incómodo y delatador.

ㅤㅤ—¿Quieres contarme qué pasó?

ㅤㅤEl zorro abraza sus piernas, reposa la barbilla sobre sus rodillas. De solo recordarlo, la aflicción vuelve a florecer—: Era mi hermano.

ㅤㅤ—Lo imaginé. Nunca lo había visto.

ㅤㅤ—Eso es porque él nunca debió aparecer. Él cuida de la parte Este del bosque, yo estoy a cargo de toda esta parte, el Oeste.

ㅤㅤ—Ya veo… —Eso explica bastante. Es por ello que sintió tanto terror la vez que exploró el Este, y debe ser por él que los pobladores de esa zona se vieron en la necesidad de restringir el paso. Se pregunta qué clase de cosas son las que hará el rojo para ahuyentar al pueblo, no tenía cara de disfrutar de los juegos como su hermano—. ¿Puedo preguntar por qué estaba tan enojado?

ㅤㅤ—Ya debes saberlo, se supone que no debería dejarte entrar —ríe levemente—, lo tenemos prohibido.

ㅤㅤ—¿Por quién?

ㅤㅤ—… —Teme en seguir especificando, de hacerlo podría estarse exponiendo demás… Pero está harto de ello. Quiere confiar en él, y está decidido a asumir la responsabilidad si eso le acarrea consecuencias—: Mi padre. Él quiere cuidar este bosque, y dice que ustedes son peligrosos. Realmente los odia, y mi hermano también.

ㅤㅤTanjiro se sorprende mientras sigue escuchándolo; este bosque sigue albergando tantos secretos. A su vez, hace que algunos comentarios despectivos del Kitsune cobren sentido—: Entonces, ¿por qué sigues dejándome entrar?

ㅤㅤKon aprieta los puños—: Porque no soy como ellos. Nunca lo fui —El odio se percibe en su voz—, y tú no eres como ellos dicen. Sé ahora que son tus aretes los que te cuidan de mí, Tanjiro, y aunque tocarte me duele por ello, tú nunca te aprovechaste de eso. Incluso ahora evitas tocarme, y te alejas cada que yo me acerco —El simple hecho de que estén tan cerca ahora mismo, con Tanjiro siendo tan meticuloso con sus movimientos lo reafirma—. También me traes cosas si ves que me gustan, me ayudaste con mi lámpara… incluso cuando creí que no volverías por esto, estás aquí, solo para asegurarte de que estoy bien —Darse cuenta de ello le hace valorar tanto su compañía. La diferencia de capacidades entre ambos es inmensa, y aun así Tanjiro es capaz de preocuparse por él—. ¿Cómo podría alguien como tú ser peligroso?

ㅤㅤEl chico mira al suelo, nunca pensó que pudiese ser visto de tal forma desde el inicio, es irónico a su ver, pues él también tomaba al Kitsune como una amenaza constante. Nunca creyó que los roles se viesen invertidos de esta manera. A su vez, le hace cohibirse ligeramente, no era consciente de lo servicial que ha estado siendo desde que llegó a este pueblo.

ㅤㅤ—Lo sé, es ridículo —el espíritu sigue—. ¿Sabes? El hecho de que hayas vuelto luego de tantos años, y las cosas que me has mostrado estos últimos días me hicieron darme cuenta que, ellos no tienen razón. Ustedes son tan complejos como nosotros, quizá más.

ㅤㅤ—¿A qué te refieres?

ㅤㅤ—La manera que tienen de relacionarse entre ustedes. Siempre pensé que eran meros mitos como en mis libros, pero cuando vi a tu familia… Me di cuenta que es real. Todos estos años he sido incrédulo con ustedes, traté de convencerme que las historias sobre honor, venganza, romance, comedia, todas eran meras invenciones de pies a cabeza. Pero no, esas cosas que he anhelado existen allá afuera.

ㅤㅤ»Tanjiro, tu familia no se compara en absoluto a la mía. Apenas te conozco, pero tú me has ofrecido más que ellos en toda mi vida. Me di cuenta de lo solitario que es eso, y de lo diferente que eres tú en comparación.

ㅤㅤEsta perspectiva delata lo revolucionario que debió ser para él, el mostrarle todas estas pizcas de humanidad. Sobra decir que, bajo esa fachada burlona, hay una personalidad profundamente reflexiva detrás, y es lógico, cuando no existen distracciones, la mente no conoce límites. A Tanjiro le parece intrigante y doloroso en partes iguales; solo le hace pensar el martirio que debe ser estar en una lucha constante con tu propia familia.

ㅤㅤ—Nunca creí que podrías verme de esa manera —Aunque es doloroso saber su contexto, le alivia saber que su presencia está ayudándolo, aunque sea en algo—. La verdad, cuando te conocí, yo también pensé que tú forma de ser era muy distinta de la nuestra. Conforme nos llevábamos mejor, pensé «¿Seré el único aquí que disfrute charlar?», muchas veces me cuestioné si realmente te importaba mi presencia, o solo era un juguete para ti con quién perder el tiempo y obtener comida. Aun así, seguí viniendo después de verte feliz por lo de tu lámpara, fue una faceta de ti que me hizo darme cuenta de muchas cosas, y mi forma de verte cambió desde entonces.

ㅤㅤEl ser le escucha con atención, empatizando con sus palabras—: Entonces… ¿Ya no me tienes miedo, cierto?

ㅤㅤ—No, no realmente.

ㅤㅤ—Ya veo —Hace una pausa, procesando esta sensación. Por primera vez, un humano no le trata con respeto por temor a una reacción negativa de su parte, sino porque le nace hacerlo. Es consciente de que él trató de inspirarle pavor en el pasado, por ello es aun más sorprendente que haya superado un evento así—, eres el primer humano que no me teme.

ㅤㅤ—¿Tú me temes a mi?

ㅤㅤ—… —Lleva su mirada al suelo de madera. Nunca se lo cuestionó hasta ahora. Aunque él mismo acaba de explicar cuan ridículo es temer de alguien como él, esa pequeña incertidumbre al fondo de su cabeza le grita que no debe confiar. Pero él acaba de tomar su decisión, por ello niega con la cabeza—, no, ya no.

ㅤㅤTanjiro sonríe, y esa sonrisa contagia levemente al zorro. Los dos se ven conectados en un mismo pensamiento, sin quererlo, crearon un vínculo.

ㅤㅤ—¿Sabes? Hace un rato, cuando vine a buscarte, me crucé con tu hermano —dice—, él no confía en mí, pero nunca me detuvo el paso.

ㅤㅤ—Eso es… —Raro, extremadamente raro proviniendo de Yuichiro.

ㅤㅤ—Solo me advirtió de no tocar nada, así que no tengo de qué preocuparme. Si él me dejó entrar con esa condición, supongo que puedo seguir viniendo, ¿cierto?

ㅤㅤQue se atreva a preguntar es sorprendente. El zorro sigue sin creer que Tanjiro insista en venir incluso bajo estás condiciones, a su vez, le emociona internamente—: Sí, creo que… sí.

ㅤㅤ—Entonces seguiré haciéndolo —concluye con una sonrisa que muestra los dientes. Esas ganas de animar el ambiente renacen, provocan que los ojos de su acompañante brillen mientras le miran expectantes, las pupilas se dilatan con ligereza.

ㅤㅤMientras las orejas del zorro bajan lentamente ante un sentimiento enternecedor, otra cosa llega a la mente del joven.

ㅤㅤ—Oh, por cierto, respecto a tu nombre… tu hermano lo dijo ayer —titubea—, sé que no querías que yo lo supiera.

ㅤㅤ—Puedes decirlo.

ㅤㅤ—¿En serio?

ㅤㅤ—Sí.

ㅤㅤTanjiro contiene ligeramente la emoción. Sabe que llamarlo por su nombre es todo un privilegio—: Entonces, Muichiro.

ㅤㅤ—Tanjiro.

ㅤㅤOh, no esperó esa respuesta. Los dos rieron en voz baja, no creyó que fuese a decir su nombre también, especialmente con ese tono ligeramente juguetón. Ciertamente, hace que tenga un nuevo significado, lo hace sonar especial.

ㅤㅤ

ㅤㅤLa última brecha ahora, está oficialmente destruida.

ㅤㅤPara Tanjiro, solo se reafirma la sensación de familiaridad, aprecia esa tenue sonrisa que revela sus colmillos, le resulta tierna de cierta manera.

ㅤㅤY pese a todo… Ese ligero tinte de tristeza permanece visible en su expresión, como si no pudiese olvidarse completamente de todo lo que le aqueja. Ese rehílo incesante que mencionó antes es ciertamente notorio, una melancolía constante.

ㅤㅤTanjiro se pregunta si su sonrisa será distinta el día que deje de sentirse solo.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

Cita 1: (Durmiendo, pecando, cayendo: Mutsuo Takahashi, 1937).

Chapter 8: 別

Notes:

別: Despedida.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤUn eco leve se dispersa a lo largo del santuario, proveniente de la laptop de Tanjiro, a su vez, el olor a dulce de leche envuelve el ambiente gratamente.

ㅤㅤAmbas personas comparten del aperitivo mientras la película que observan se reproduce en la pantalla, finalmente, apreciando algo real con actores de carne y hueso.

ㅤㅤDesde que Tanjiro dejó de subestimar el tren de pensamiento del espíritu, la idea de mostrarle cosas sencillas de pensar pasó a segundo plano. Es por ello que la temática de la película que propuso ver hoy es distinta esta vez. Ya no hay historias digeribles para niños, más bien, se presenta un escenario que acaba por revolver el interior del ser, provocando en él algo ciertamente desagradable.

ㅤㅤLa historia de dos familias que contrastan entre sí, cuyos hijos fueron intercambiados en el nacimiento, afrontan la disyuntiva de recuperar al hijo de sangre o conservar al que han criado por seis años. El zorro ve atravesar crisis identitarias en los padres que se trasladan a los hijos pequeños, mientras deben encontrar una solución a la desconexión profunda que la noticia les desató. Lazos de sangre o conexión creada mediante la crianza, así como el valor de la paternidad son aspectos que se valorizan, reformulan y debaten entre cada individuo del filme.

ㅤㅤCuando Muichiro afronta el sentimiento de familiaridad con la cinta, deja de comer y se envuelve en un trance, quizá mirando la película con total atención, quizá buscando respuestas en ella. Y cuando Tanjiro le mira por el rabillo, piensa en intervenir, pues observa los ojos turquesas humedecerse cercano al final del filme: Un padre lamentando haberse permitido imponer su propia voluntad sobre la de su hijo.

ㅤㅤEnseguida, el zorro abraza sus piernas como es costumbre, mientras su cola se envuelve hacia adelante y esconde parcialmente su cuerpo, dándose consuelo a sí mismo, observando al hijo no biológico ser abrazado por el padre al término de la película. Y aunque los créditos aparecieron, su mirada sigue fija en la pantalla, en silencio.

ㅤㅤTanjiro inclina su cabeza, acercándose ligeramente a su rostro. Cuando está a punto de cuestionarle su estado, Muichiro se adelanta.

ㅤㅤ—Entonces, la sangre ya no importa, ¿cierto?

ㅤㅤ—¿Eh?

ㅤㅤ—Su lazo de sangre. Es lo que inició todo el conflicto, lo que los distanció, pero al final dejó de importarles.

ㅤㅤ—Pues, sí. Era lo más sano para los dos.

ㅤㅤ—¿Entonces me estás diciendo que, un simple «lo siento» hará que el niño pueda perdonar todo el tiempo que su papá perdió con él? Dejó de verlo como suyo apenas supo que no era de su sangre. Además, no tuvo problemas en intercambiarlo con la otra familia, me parece injusto.

ㅤㅤ—No estoy seguro de que haya sido de esa manera. Además, no solo le pidió perdón —ríe vagamente—, me parece que representa más que eso, sus disculpas son solo el resultado de todo lo que cambió en él para darse cuenta que, bueno, no estaba siendo un buen padre para empezar. Sí, fue muy duro con él, sin embargo, se dio cuenta al perderlo que realmente lo amaba a pesar de todo. No solo le pidió perdón por haberlo dejado ir, sino por no haber sido el padre presente y amoroso que debió ser desde antes.

ㅤㅤ—¿Y qué pasará después de eso? No sé si el niño pueda volver a confiar en él de nuevo.

ㅤㅤ—Es posible que pase, su relación quedó muy fracturada… sin embargo, también creo que siempre puede haber una oportunidad para remendar las cosas, si es que ambas partes así lo quieren, claro.

ㅤㅤ—¿«Si ambas partes»...? —Escuchar eso, espontáneamente, afloró emociones en él que han estado al borde desde hace un rato. La garganta se anuda, es una sensación desagradable que hace que el zorro se toque el cuello y trague saliva. Parece consternado por un momento ante esta sensación.

ㅤㅤNo le gustó haberse proyectado ante aquella frase. Imágenes mentales de su propia experiencia con su padre son igual de desagradables como el vacío en el estómago que se forma mientras pasan los segundos. Su padre; ese ser tan distante que siquiera se presentaría en cuerpo presente ante sus hijos, obligándolos a postrarse ante él como ciervos que siguen su misión. Son contables los recuerdos que comparte a su lado, eso lo hace empatizar con el niño de la película. Muichiro solo piensa que, de tener ambos la misma apertura al cambio, ¿podrían acaso unirse como una familia «normal» también? Desea tener un buen padre, desea que el suyo tenga la misma decencia de disculparse también. Y quizá un perdón como el visto no baste en comparación, cosa que le provoca temor.

ㅤㅤ—¿Dije algo malo?

ㅤㅤ—No, lo siento, solo estaba pensando.

ㅤㅤ—Sí, lo noto.

ㅤㅤTanjiro entiende perfectamente lo que debe estar pasando. No conoce mucho al respecto, pero, a sabiendas de lo poco que Muichiro le contó la última vez, sobra preguntar. Desea palmear su espalda, y ante la imposibilidad, hace un gesto que distrae al ser.

ㅤㅤCon una pequeña hoja verde acaricia el cabello de Muichiro, más que darle consuelo, era un acto ligeramente cómico que busca aligerar el ambiente.

ㅤㅤ—¿Qué haces?

ㅤㅤ—Cuando quieres consolar a alguien, le ofreces una caricia.

ㅤㅤ—¿Estás consolándome?

ㅤㅤ—¿No funciona?

ㅤㅤ—… —Muichiro simplemente queda en silencio. No pensó que su tristeza fuese tan evidente. El gesto por otro lado es absurdo, y le gusta que así sea—. Sí, funciona —ríe, tratando de salir de toda esa marea de pensamientos que lo estaban agobiando.

ㅤㅤ—Escucha, lo siento por haber traído una película tan… así —dice—, la verdad es que hoy fui un poco caprichoso.

ㅤㅤ—¿A qué te refieres?

ㅤㅤ—Bueno, esta película es un poco especial para mí. La he visto varias veces con mi madre. La primera vez nos hizo llorar, a ella más que a mí. Parece que toca algo en ella que la hace querer asegurarse de que está siendo una buena madre.

ㅤㅤLas orejas de Muichiro se elevan con interés—: Suena como una mujer muy presente.

ㅤㅤ—Lo es, o trata de serlo —Tanjiro no puede evitar sonreír al pensar en ello—. Aunque a veces es demasiado sobreprotectora conmigo, más con mis hermanos.

ㅤㅤ—¿Qué hay de tu padre? —inquiere directamente.

ㅤㅤLa pregunta no es nada discreta, Muichiro lo mira a los ojos con verdadero interés por conocer sobre la vida de Tanjiro.

ㅤㅤ—Oh, bueno… él fue alguien atento aunque, sinceramente no recuerdo mucho.

ㅤㅤ—… Comprendo.

ㅤㅤ—De todas formas, me pasé un poco con la temática de la película, entiendo si no te agradó —Tanjiro busca devolverse al tema, antes de que la conversación tome un camino que no desea explorar—. Supongo que fue algo egoísta de mi parte.

ㅤㅤ—No me molestó, simplemente… —Su mirada se devuelve a la pantalla—. Me hace pensar en mi propia situación. Supongo que comprendo a tu madre en ese aspecto, me sentí aludido también.

ㅤㅤ»Además, ahora que vi a esas dos personas juntar sus cuerpos, me hizo preguntarme cómo se siente, pareció ser algo valioso entre esos dos.

ㅤㅤ—¿Te refieres al abrazo que se dieron?

ㅤㅤ—Oh, así se llama entonces —asiente.

ㅤㅤTanjiro traga saliva con cierta incomodidad. Este zorro… ¿No conoce siquiera lo que es un abrazo?

ㅤㅤ—Aunque, admito que fue divertido ver al otro padre jugar con sus hijos. Me recordó a una cosa —Muichiro prosigue—, una vez, cuando recién aprendía a leer, mi padre festejó con un baile cuando pude recitar un poema completo, recuerdo que me aplaudió y me cargó. Aunque no quiso que yo aprendiese en un inicio, se dio cuenta que pudo educarme apropiadamente, parecía realmente feliz al respecto.

ㅤㅤMuichiro observa al techo con una sonrisa leve. Este parece ser uno de los pocos recuerdos gratos que permanecen en su memoria. Su compañía solo aprecia ese atisbo de luz, misma que se refleja en los ojos turquesas. Es efímero pero, puede decir por primera vez que, lo ve feliz de verdad.

ㅤㅤ—Supongo que eran muy unidos cuando eras pequeño.

ㅤㅤ—Mm —Eleva los hombros en un gesto que le reduce importancia—. Solo un poco. Si lo comparo a las personas de la película, creo que eso no fue nada. De todas formas extraño esos días, parecía amarnos de verdad, además, Yuichiro también era distinto.

ㅤㅤSu compañía reflexiona algunos segundos al respecto. Es duro escucharlo mientras más le conoce a profundidad, solo hace que la impotencia que siente, pulse y permanezca—: Escucha, quizá estoy hablando desde mi ignorancia pero… ¿Nunca has considerado decirles estas cosas? Si el hombre de la película pudo redimirse, puede que exista una posibilidad de que ustedes puedan mejorar su relación. Aunque sea a pasos pequeños… nunca es lo suficientemente tarde como para darlo por perdido.

ㅤㅤMuichiro inclina la cabeza—: Sinceramente, nunca lo había considerado.

ㅤㅤ—Quien sabe, puede ser que no seas el único que extraña esos días.

ㅤㅤ—No lo sé. Los dos son muy fríos, se concentran tanto en mantener el bosque a salvo, que cualquier otra cosa que interfiera con esa labor es como caer en tentaciones para ellos. A sus ojos, yo debo ser alguien extremadamente egoísta por dejarte entrar.

ㅤㅤCuriosamente, esa forma de pensar es algo que Tanjiro consideraría más propio de una deidad, de no ser porque su cercanía al zorro turquesa le ha comprobado que ellos pueden tener una mente más abierta—: Sé que yo debo interferir con lo que ellos tratan de proteger, pero… No pierdes nada con intentarlo, después de todo, seguirán estando aquí por mucho tiempo más, sería bueno si mejoran su convivencia al menos.

ㅤㅤ—… Lo pensaré.

ㅤㅤPronto, los últimos dulces de leche se terminan y las conversaciones cambian a distintas direcciones. Pero, hay un pensamiento que vuelve a flote cada tanto en la mente del Kitsune, uno que se queda para sí mismo, y que mantiene escondido por considerarlo incorrecto.

ㅤㅤ«Abrazo». Ese acto de cercanía entre dos personas. Lo siente casi pecaminoso cuando la tentación de querer ejercer ese tacto contra su acompañante nace espontáneamente entre sus deseos. Así mismo, observa de vez en cuando sus facciones con más detenimiento mientras escucha sus anécdotas, observa el color de su piel, la forma en la que sus ojos pestañean cada tanto. Desde hace un par de días solo piensa una cosa: lo desea, quiere tocar, saber cómo se siente la piel de un humano, y si será igual a la suya.

ㅤㅤ¿Es acaso esto un deseo de posesión? Se siente casi de la misma manera, no lo comprende y no puede perdonárselo; después de la confianza que se ha ganado, su inconsciente lo empuja a desear más de él. Es frívolo, por ello lo reprime, traga saliva y contiene la tentación de acercarse, intentando respetar las intenciones de Tanjiro de no herirlo.

ㅤㅤPor primera vez, Muichiro experimenta la culpa.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤEl teléfono vibra sobre el buró y despierta a Tanjiro una vez más, son las siete de la mañana y él ya no necesita ver la pantalla para saber quién es a este punto.

ㅤㅤ—¿Qué pasó, Genya?

ㅤㅤ—¿Ya pagaste la colegiatura?

ㅤㅤ—Tenemos hasta el fin de semana, dame un respiro —dice, bostezando, estando a punto de colgar.

ㅤㅤ—Sabía que debía recordarte, siempre eres muy olvidadizo con las fechas. Hoy es sábado, idiota.

ㅤㅤEn ese momento, Tanjiro abre los ojos completamente, observando la pantalla de su móvil para darse cuenta que, en efecto, solo le queda un día más para pagar e irse de este pueblo.

ㅤㅤLas risas de Genya no se hacen esperar al otro lado de la línea—: ¿Tan divertido resultó ser Yufuin como para que se te pasen las fechas?

ㅤㅤ—Pues, sí, de hecho sí —responde, orgulloso—, de todas formas estoy a tiempo aún, así que no me presiones.

ㅤㅤ—Sí, sí, un «gracias» bastaba.

ㅤㅤ—Te traeré un recuerdo, ¿contento?

ㅤㅤ—Eres astuto, Kamado.

ㅤㅤLos dos ríen en ese momento, siguiendo con la conversación con poca cortesía como es costumbre entre los dos. Las horas pasan entonces mientras él prepara el desayuno que compartirá con el zorro.

ㅤㅤTanjiro sigue sin creer que perdió la noción del tiempo en este pueblo por tantas visitas al bosque. Es como si la temporalidad del espacio se diluyera, o simplemente es él siendo malo con los calendarios como es costumbre.

ㅤㅤSolo quedan dos días en este pueblo, y con ello, un pensamiento surge y provoca cierta carga en él. No volverá a ver a Muichiro en un buen tiempo, esta vez, siendo algo definitivo. Aunque no lo desea, es como si fuese a devolverlo a la soledad que tanto detesta. Para su pesar, simplemente no puede quedarse, no puede desviarse del objetivo que lo trajo aquí.

ㅤㅤSí, aún debe investigar sobre la desaparición, no puede perder el enfoque.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤMuichiro está a la orilla del río, observa fijamente el agua cristalina, asomando el rostro y estrechando los ojos para poder ver a través de ella. Gracias a los dotes que posee, no es necesario adentrarse en el agua para poder buscar lo que se encuentra al fondo.

ㅤㅤLos peces Koi le indican con su nado dónde hay piedras con potencial, y con ello, él las hace levitar hacia arriba hasta sacarlas del agua. El zorro las arroja contra el suelo para partirlas, así, pudiendo ver el interior para diseccionarlo. Pronto, las descarta una tras otra.

ㅤㅤMuy pequeña. Muy grande. Muy oscura. Muy mediocre.

ㅤㅤEntonces, una piedra revela un tono carmín al partirse en trozos, el tono refleja vívidamente los colores del Sol, y la preciosa coloración de su interior le trae a la memoria visiones gratas. Tan mágico como el celofán de los dulces, y tan cálido como la mirada de Tanjiro. El granate es perfecto.

ㅤㅤLas aves que le acompañan toman trozos pequeños que la piedra soltó durante su impacto, llevándolas al nido. Y así como las aves aman las piedras brillantes, usándolas como obsequios, Muichiro hereda dichas cualidades, aspirando a que esto represente suficiente agradecimiento por recibir compañía.

ㅤㅤResulta ser que, la culpa sigue carcomiéndolo por dentro. Lucha constantemente contra el deseo de, lo que él cree, es posesión. Tan ínfimo pero incontrolable, que no merece ser externado y en cambio, transformándolo en algo que a su interpretación, es bello.

ㅤㅤOtras aves se aproximan hasta él, dándole aviso de la llegada del hombre que, por costumbre, debería estar molestando con sus juegos.

ㅤㅤ—¡Ya es tarde!

ㅤㅤGuarda el trozo de gema en la abertura de su obi, tomando prisa en dirección a donde las aves le guían.

ㅤㅤTanjiro mira a distintas direcciones al caminar, esperando llevarse otro susto por parte ajena. En ese momento, los ofudas se revolotean por el viento, producto de una brisa antinatural que delata la presencia de Muichiro. Y esta vez, su plan de asustarlo apareciéndose tras su espalda falló, pues Tanjiro se da la vuelta a tiempo.

ㅤㅤEs la primera vez que logra ganar el juego, lo que lo hace reír victorioso mientras el ser le observa con impresión. Como siempre, Tanjiro no deja de sorprenderle.

ㅤㅤ—Parece que esta vez gano yo.

ㅤㅤSin más, de su mochila saca una manta que luego despliega sobre el suelo. Disimula discretamente la tranquilidad de siempre. Muichiro por su lado, espabila luego de unos segundos, y cuando puede, se sienta sobre sus propias piernas para repetir la misma rutina.

ㅤㅤ—Ah, es carne.

ㅤㅤMencionó sin siquiera haber visto el contenido de los almuerzos, como siempre, delatando la sensibilidad olfativa que posee. Tanjiro solo asiente en silencio, y sin más, comen en compañía como es rutinario.

ㅤㅤIrónicamente, ambos guardan en su interior cosas que quieren externar y no saben cómo. Sus expresiones delatan, especialmente en Tanjiro, quien parece ansioso, incapaz de elevar la mirada y afrontar a los ojos turquesas. El zorro se da cuenta después de largos minutos, tras no recibir esa atención que, ciertamente, ha estado disfrutando últimamente.

ㅤㅤ—¿Qué pasa?

ㅤㅤ—… ¿Tan obvio soy?

ㅤㅤ—Usualmente te me quedas viendo cada que vienes, pero hoy estás muy serio. ¿Qué traes?

ㅤㅤTanjiro casi se atraganta con la comida al verse evidenciado, no puede creer que se haya dado cuenta tan rápido. A veces la sinceridad de su acompañante le sorprende—: De acuerdo, solo no necesitas decirlo así.

ㅤㅤ—Me gusta que lo hagas, así que es necesario —insistió, sin pensar en la trascendencia de dichas palabras.

ㅤㅤMás vergüenza—: Lo siento, simplemente… Hay algo que debo decirte.

ㅤㅤ—Y no parece ser algo bueno.

ㅤㅤ—Pues, quizá no es tan malo, no sé si solo estoy siendo dramático al respecto.

ㅤㅤEl tono en la voz del hombre es tan serio que logra transmitir su preocupación, hace al zorro ponerse algo serio también.

ㅤㅤ—¿Y bien?

ㅤㅤ—Pues… Ya no podré volver aquí. No en un buen tiempo.

ㅤㅤEl Yokai se detiene en ese momento. Solo observa el rostro de Tanjiro, serio, confundido—: ¿Qué? ¿Por qué?

ㅤㅤ—Porque yo vivo en otra ciudad. Solo vine aquí de manera temporal —Pero Muichiro no lo comprende del todo, por lo que Tanjiro prosigue—. Escucha, yo voy a una escuela, estoy en la universidad. Cada cuatro meses, tengo derecho a dos semanas de descanso, así que las aproveché para venir aquí. ¿Comprendes?

ㅤㅤLas orejas del zorro bajan lentamente a la par de su mirada. Recuerda haber escuchado algo así en conversaciones pasadas, pero no le prestó la importancia que debía hasta hoy—: … Comprendo.

ㅤㅤEl otro solo traga saliva, sabía que, en el fondo, esto iba a entristecerle. Él mismo siente pena de tener que irse, realmente desea poder seguir acompañándolo.

ㅤㅤ—¿Estás… bien?

ㅤㅤ—Sí, sigue comiendo —dice, mientras sus orejas vuelven a subir y él mira hacia el vasto bosque, pretendiendo que hay algo interesante tras él, llevando un trozo de vegetal a su boca.

ㅤㅤEs ahora él quien con trabajos puede mirar a Tanjiro. No está enojado, tampoco es que se sienta profundamente herido al respecto. Duele entender que esto iba a ser tan efímero, sí, pero también sabe que nada será distinto cuando él se vaya. Después de todo, siempre supo que la soledad estaba atada a sus tobillos.

ㅤㅤTanjiro queda en silencio por unos largos segundos, sin saber cómo remendar algo así, o qué decir, cómo actuar. No puede tocarlo, y ofrecerle una caricia con algún objeto no ayudará esta vez, sería inoportuno. Nunca pensó que una situación así haría que la idea de querer volver a tocarlo se cruzase por su mente.

ㅤㅤCuando está a punto de hablar, un sonido chirriante suena bajo una copa. Los dos voltean hacia el árbol de donde se origina el sonido. Casualmente, este árbol es bastante familiar.

ㅤㅤ—¿No es ahí donde se cayó la otra ardilla la última vez? —cuestiona Tanjiro.

ㅤㅤEl zorro hace a un lado el almuerzo para ponerse de pie y acercarse.

ㅤㅤLa historia se repite. Una ardilla cayó del mismo sitio. Lo que destaca hoy, sin embargo, es que este animal se retuerce y provoca chirridos de dolor, aparentemente no ha corrido con la misma suerte que el animal anterior al caer.

ㅤㅤEl joven asoma la mirada y pronto se encuentra a la par del ser, observando penosamente esta pequeña y agonizante forma de vida—: Oh no, ¿se cayó también? Tengo que… —Se agacha a su frente, y cuando está a punto de recogerla entre sus manos, Muichiro lo retiene.

ㅤㅤ—No.

ㅤㅤSin decir más, es él quien sostiene el animal entre sus manos, y sin dar algún tipo de explicación tampoco, solo coloca la palma derecha sobre el pequeño torso. Una leve iluminación brota bajo sus dedos en ese instante, cosa que hace a Tanjiro ahogar su impresión tras su garganta.

ㅤㅤ¿Qué está haciendo? ¡La ardilla está brillando!

ㅤㅤSolo bastan unos segundos más para que la luz se desvanezca y Muichiro la devuelva al suelo, y como si mostrase un acto de magia, el animal corre de los dos, sin rastros de dolor.

ㅤㅤNo puede creerlo, ha quedado completamente en blanco—: ¿La… sanaste?

ㅤㅤMuichiro asiente—: Te lo dije antes, estamos aquí para cuidar el bosque.

ㅤㅤTras esa respuesta, eleva la mirada al árbol, y pronto está levitando hasta la altura de la rama de donde él asume, han estado cayendo los animales. Y justo como lo pensó, hay un hueco sobre la madera. La historia se repite, cuando posa sus manos sobre la misma, esta crece y cubre el espacio vacío.

ㅤㅤTanjiro sigue sin palabras. El Kitsune actúa de manera tan natural al respecto que delata lo cotidiano que es para él hacer este tipo de cosas. Destaca además el tacto tan suave que tiene hacia la naturaleza misma, demuestra silenciosamente el respeto que le tiene, cual ciervo y guardián. Antes solía pensar que era él la jerarquía máxima en este bosque, en cambio pareciese que es él quien sirve al mismo. Como siempre, este espíritu no deja de sorprenderle.

ㅤㅤ—Eres impresionante —dice, sin contener la fascinación que siente.

ㅤㅤ—Solo es una ardilla, no exageres.

ㅤㅤ—¡No, en serio! No creí que pudieras… y luego el árbol también. Ahora comprendo por qué el bosque se siente tan vivo por dentro. Eres tú el responsable, ¿cierto?

ㅤㅤ—Solo hago mi trabajo.

ㅤㅤ—¡Y eres bueno en ello! —Sus ojos brillan vívidamente mientras insiste en elogiarlo, sonríe y le obsequia su más profundo respeto.

ㅤㅤLos ojos turquesas se ven atrapados por la cálida expresión de Tanjiro. Nunca antes alguien había apreciado sus labores. Simplemente sabe que debe hacerlas y ya, desde que tiene memoria, ese es su objetivo y no debía ser cuestionado. ¿Tanto valor tiene acaso?

ㅤㅤCuando procesa este reconocimiento, agacha la mirada y aprieta los labios suavemente. Es… vergonzoso, y le gusta.

ㅤㅤ—¿Cómo lo haces? ¿Puedes hacer lo mismo con animales más grandes? —Tanjiro insiste gracias a la euforia que siente, teniendo toda su atención enfocada en su compañero.

ㅤㅤEl Kitsune asiente—: Solo concentro mis pensamientos en mis palmas y eso parece funcionar. Pero, no puedo hacer mucho con las plantas, solo puedo hacer crecer cosas pequeñas y reparar fracturas. Es mi hermano quien puede hacer crecer cosas más grandes.

ㅤㅤLos elogios vuelven a llover, y Muichiro no puede definir si lo que siente ahora es incomodidad, o satisfacción. Solo sabe que, tener la atención de Tanjiro le agrada, especialmente cuando puede observar tanta alegría de su parte, le es contagiada, y pronto compartida. En algún punto, Muichiro siente la confianza de hacerle pequeñas demostraciones sobre lo que es capaz de hacer en la naturaleza; no solo mueve corrientes pequeñas de aire con su índice, ofreciéndole caricias en la mejilla al joven; también hace crecer ramas pequeñas del suelo que se enredan sobre el móvil de Tanjiro, cosa que pronto se revela como una jugarreta de su parte para evitar que pueda despegarlo del suelo.

ㅤㅤEl espíritu ríe a carcajadas, emite este sonido tan característico que se asocia a sus orejas y su cola; la risa de un zorro.

ㅤㅤTanjiro siempre se ve atrapado por el sonido cuando esto pasa, quizá es una cualidad demasiado particular para cualquiera que no se encuentre acostumbrado, en cambio él solo aprecia silenciosamente estas muestras de plenitud en él.

ㅤㅤTras varias horas, las miradas que se comparten son ahora cálidas entre sí, y son especialmente las pupilas afiladas las que más delatan placer con su tamaño redondo y dilatado. Son estos los culpables de la constante mirada de Tanjiro, no puede evitar sentirse atraído por lo delatores y bellos que son en este estado.

ㅤㅤMuichiro es consciente de esa mirada, la devuelve y le sonríe. Esto lo regresa a las ideaciones de esta mañana; quiere tocarlo, lo que él asocia como negativo de su parte, y consecuentemente, le recuerda el obsequio que sigue cálidamente refugiado dentro de las costuras abiertas en su obi.

ㅤㅤNo sabe en qué momento ha aparecido el atardecer, pues especialmente hoy, el día había sido tan grato que pasó volando. Y cuando el joven comienza a recoger sus pertenencias, y dobla la manta de siempre para meterla en su mochila, es que el zorro recuerda el amargo hecho de que, es probable que este día no vuelva a repetirse.

ㅤㅤContiene en su garganta tantas cosas por decir, sin encontrar el momento adecuado, mientras sigue a Tanjiro cercano a la salida, y se detiene antes de que se acerque demasiado a la misma, pues no puede ser visto. Observa con inquietud su espalda marcharse, sin embargo, no puede contenerse al final, y llama por su nombre una última vez.

ㅤㅤ—Tanjiro.

ㅤㅤSu cuerpo baja lentamente de la levitación, hasta que sus getas tocan el suelo y él observa hacia arriba el rostro ajeno mientras se acerca a pasos lentos.

ㅤㅤUn escenario similar al del primer día se repite, esta vez, siendo la mirada de súplica proveniente del zorro un hecho involuntario.

ㅤㅤ—Hay algo que no te he dado.

ㅤㅤSin titubear, saca la pequeña piedra del interior de su faja y la ofrece a su compañía, siendo de un tamaño no mayor al grosor de dos dedos. La luz del Sol hace que el color del granate irradie cálidamente.

ㅤㅤ—¿Para mí?

ㅤㅤMuichiro asiente—: Me escuchaste muchas veces, es mi agradecimiento.

ㅤㅤTanjiro recibe la piedra, percatándose de que está tibia gracias al lugar donde estuvo conservada. Es como si la calidez del ser acompañase la intención de su obsequio. No comprende del todo por qué es una piedra, solo sabe que es importante por la mirada expectante que está sobre él.

ㅤㅤ—Gracias, Muichiro. La conservaré.

ㅤㅤEl Kitsune sonríe, para luego apretar los labios, deseando alargar esta despedida lo más que pueda—: … ¿Volverás?

ㅤㅤ—Volveré a éste pueblo en el futuro, sí. Tengo muchas cosas pendientes aquí todavía.

ㅤㅤ—Aún tienes que mostrarme lo que estás escribiendo —dice, utilizándolo como excusa—. ¿No es injusto que yo te haya mostrado tanto de mí, pero tú no me muestres qué haces con ello?

ㅤㅤEsa mención hace a Tanjiro tragar saliva. Es verdad, se supone que estaba haciendo un cuento basado en él, o esa era su narrativa hasta ahora.

ㅤㅤ—¿Qué pasa? —Las orejas bajan, teme a que esto represente un rechazo.

ㅤㅤ—Nada, es que… La verdad aún no he escrito nada.

ㅤㅤ—¡No importa! —interrumpe—. Incluso si no llevas ni un párrafo, puedes volver aquí.

ㅤㅤEso estruja su pecho, en buena manera. La verdad es que, él también desea volver, lo quiere desde que algo en él lo hace querer acercarse a Muichiro con menos cuidado del que debería, y necesitaba cualquier señal para saber que éste deseo era mutuo.

ㅤㅤConteniendo la emoción interna, Tanjiro asiente con una sonrisa—: Sí, volveré, lo prometo.

ㅤㅤLe hace una última reverencia, hasta que finalmente, se va.

ㅤㅤMuichiro observa su espalda alejarse por largos segundos, procesando las emociones que está sintiendo. Es tan agridulce. Es como si la presencia de este humano le evocase dulzor en la boca, probablemente como una asociación de su presencia con los dulces que le ha traído religiosamente cada día.

ㅤㅤDel interior de su faja saca la envoltura de dulce de leche que ha conservado todos estos años, le observa con leve angustia y la lleva a su frente.

ㅤㅤ«Haz que cumpla su palabra, por favor.»

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤLos pasillos de la tienda de víveres local se vacía con los minutos. Tanjiro es de los últimos clientes, mientras llena un pequeño canasto con algunas verduras; especias, salsas, y por supuesto, dulces.

ㅤㅤAl final, la despedida de ese día no fue suficiente, y tenía un plan sorpresa para antes de marcharse: será su último intento de luchar contra las aflicciones del Kitsune.

ㅤㅤPor supuesto, las cajas de Milkys abundan en el canasto, y solo falta una cosa más, la comida que más pareció gustarle a ese ser, el arroz.

ㅤㅤBusca entre los pasillos, hasta que por fin encuentra los paquetes de arroz blanco, de donde toma uno. Se dirige a la caja al final, donde hay un anciano al otro lado del mostrador.

ㅤㅤ—Llegaste antes de que cerráramos.

ㅤㅤ—Lamento llegar tan tarde —Tanjiro ríe con vergüenza.

ㅤㅤ—Ten cuidado al regresar —dice el anciano, mientras pasa uno a uno el código de barras de cada producto por el lector. Y cuando es el turno del arroz, voltea el paquete y el hombre suelta un quejido—. Ah, otra vez esto…

ㅤㅤ—¿Sucede algo?

ㅤㅤ—Mira esto —El anciano le muestra el reverso del paquete, hay granos oscuros, en mal estado. Tanjiro no se había percatado—, es el tercer paquete que viene así. Malditas marcas, ya no saben cómo producir un simple lote de arroz.

ㅤㅤ—Ah, sí, eso veo —ríe incómodamente—, ¿todo el lote le llegó así?

ㅤㅤ—Eso parece. Estas empresas siempre llenan todo de químicos —Sus quejas, tan propias de un anciano, lo hacen descartar el paquete y ponerse de pie—, dame un segundo, tengo arroz de productores locales por aquí. Es mil veces mejor que esa basura.

ㅤㅤEl joven solo queda esperando con más risas suaves e incómodas. Sí, a veces olvida que los ancianos en este pueblo pueden llegar a ser así de serios.

ㅤㅤSegundos después, el viejo vuelve con su bolsa y la pone frente al mostrador—: Aquí, es el arroz de mejor calidad en todo Yufuin, te lo puedo asegurar. Es tan bueno que restauró nuestra economía.

ㅤㅤ—¿Ah sí? —Tanjiro finge sorpresa, sintiendo una leve gota de sudor caer en la sien. Por favor, que no esté más caro por ser producción natural, es lo único que pide. Y cuando está a punto de preguntar el precio, el anciano prosigue.

ㅤㅤ—¡Pues claro! Lo producen mis vecinos. ¿Hace cuánto fue? Como veintitantos años, no recuerdo muy bien… como sea, ¡Yufuin pasó por una sequía horrible! Pero todo empezó a mejorar por este simple arroz. ¿No has escuchado de esto, verdad? Tienes cara de turista.

ㅤㅤ—Ah, sí, solo vine de visita —Ahora que el hombre lo mencionó, recuerda haber visto algo así antes. La noticia que encontró en el santuario del bosque habló de lo mismo. Parece que fue un suceso que de verdad afectó a los lugareños.

ㅤㅤ—Verás —Se devuelve a su asiento, listo para extenderse, tan propio de un anciano que se muere por compartir las miles anécdotas que su memoria almacena—. Llevábamos meses sin agua, era un infierno, y mis vecinos estaban desesperados a éste punto. Sin arroz no hay comida qué vender, y no hay ganancias. Muchos ganamos de producción local, así que en general todos estábamos perdiendo.

ㅤㅤ—¡Yukichi, cierra ya, se meten los moscos!

ㅤㅤLa voz de otra anciana suena desde el interior de la tienda, interrumpiéndolo.

ㅤㅤ—¡Déjame hablar, mujer! —Le contesta, a quien aparentemente, debe ser su esposa—. ¡Estoy contándole de la sequía!

ㅤㅤCon eso bastó para que, aparentemente, ahora Tanjiro se viera envuelto en el anecdotario de dos ancianos. Es como si les apasionase éste tema, y él, tan cortés como siempre, no pudo evitar quedarse a escucharlos.

ㅤㅤ—El pobre Tomoki lloraba de impotencia, sus cultivos estaban más muertos que mis articulaciones —dice la mujer entre risas, hablando del vecino—Pero entonces llegó un campesino de otro pueblo, ¡oh, se sintió como si llegase un ángel!

ㅤㅤ—Siquiera recuerdo su nombre, pero siempre fue tan amable. Se ofreció a ayudar con los cultivos, pero no solo los de Tomo, ¿me creerás que ayudó a todos los productores del pueblo? —enfatiza el anciano—, no sé qué demonios hizo, pero desde entonces nuestra canasta básica siempre está impecable.

ㅤㅤ—¡Como si fuese magia, chico! —Ella agita los brazos, imitando el crecimiento de las plantas con ademanes—, en dos o tres semanas logró hacer que cada cultivo cobrase vida. El pueblo nunca se sintió tan vivo desde entonces.

ㅤㅤ—Quizá es alguien que se especializa en esas cosas —dice Tanjiro—, ¿un agricultor, quizá?

ㅤㅤ—Pues yo no sé, pero él nunca aceptó los créditos, todo se lo dejaba a los dioses. Era tan modesto, aparte de apuesto, claro… —La anciana suelta risas pícaras, divirtiéndose por las reacciones celosas de su esposo.

ㅤㅤ—Eso es verdad. Si no estaba con los cultivos, estaba en el templo rezándole al Kami. Si me preguntas, para mí era una simple excusa para ver a esa jovencita, la Kannushi, siempre estaban bien pegaditos —dice el esposo—, los dos eran tal para cual.

ㅤㅤEso atrapa al instante la atención completa de Tanjiro—: ¿Kannushi?

ㅤㅤ—Oh sí, eso fue tan triste. Pero esa es otra historia a parte.

ㅤㅤ—¿Es la Kannushi que desapareció, verdad? —cuestiona directamente.

ㅤㅤ—Ah, mira, esa historia si la conoce —suelta el anciano—, bueno, ¿quién no la conoce a este punto?

ㅤㅤ—Sí, él nunca dejó de cortejarla… es una verdadera lástima lo que pasó, desde entonces no volvimos a ver al hombre, debió devastarlo.

ㅤㅤ—¿No saben a dónde se fue? —inquiere el joven.

ㅤㅤ—Desde que la chica se perdió, nosotros no volvimos a verlo tampoco. Es como si ambos se los llevase el viento.

ㅤㅤ—Con que él también se fue… —Tanjiro mira al suelo, pensando.

ㅤㅤLa mujer forma un leve puchero por la tristeza que le evoca recordarlos, su esposo suspira, mirando al mostrador, hasta que reacciona gracias al reloj que tiene al lateral de la tienda, mismo que marca las diez de la noche—: Muy bien, basta de charla. Ya es demasiado tarde.

ㅤㅤ—¡Ay no! ¡Discúlpanos! —Ella reacciona, le hace un par de reverencias al joven antes de ponerse de pie y devolverse al interior de la tienda con prisa.

ㅤㅤTanjiro tuerce ligeramente la boca. Quiere seguir preguntando al respecto, sin embargo parece que esto es todo lo que sabe esta pareja al respecto. Le agradece a la señora por la anécdota con una reverencia también, antes de verla marcharse.

ㅤㅤ—Llévate el arroz, es gratis —dice el esposo, desinteresado—, tómalo como agradecimiento por quedarte.

ㅤㅤY entonces la mujer vuelve con un puñado de paletas entre sus manos, mismas que agrega a la bolsa de compras de Tanjiro.

ㅤㅤ—¡A-ah, no es necesario! —dice él.

ㅤㅤ—Tómalos, no siempre se quedan a escucharnos —La esposa sonríe—, eres un jovencito muy cortés.

ㅤㅤ—Sí, sí, ya deja que se vaya. Se ve que tiene prisa.

ㅤㅤ—… Gracias a los dos, de verdad.

ㅤㅤEl anciano agita la mano con desinterés al despedirse, y también le hace una reverencia a Tanjiro al verlo retirarse, momento donde finalmente puede permitirse cerrar la tienda.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤPluma, asiento, escritorio y cuaderno. Todos son preparados en menos de un minuto apenas el joven llega a su estancia. No necesita reflexionar ni perder el tiempo sobre nada esta vez. Esto debe ser definitivo. Finalmente, se está cruzando con el camino correcto.

ㅤㅤSu concentración es total y absoluta mientras investiga en internet noticias que relaten el contexto económico de este pueblo. Fechas, nombres, anécdotas, palabrerío popular, lo que sea funciona y es apuntado.

ㅤㅤUn par de horas más, y su marco teórico está listo. Para este momento solo queda formular una segunda hipótesis, la que comienza a creer, podría ser la definitiva:

ㅤㅤ«Sospechoso Número 2. Agricultor»

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

Referencia: Soshite Chichi ni naru (De tal Padre, tal Hijo), (2013).

Chapter 9: 塞

Notes:

塞: Frío.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤEl amanecer está por tener lugar. Leves rayos de luz contornean la silueta de la montaña de Yufuin mientras las aves comienzan a cantar. Son estos indicios los que cada mañana le recuerdan a Muichiro que este es otro día más lleno de aburrimiento, o eso es lo que piensa, cuando una voz familiar produce eco entre los troncos.

ㅤㅤ—¡Muichiro!

ㅤㅤLas orejas del zorro suben antes de que su mirada se eleve sobre la copa de los árboles, reconociendo ese timbre tan particular. No puede ser verdad, se supone que iba a marcharse, ¿no es así?

ㅤㅤSin llegar a razonarlo del todo, simplemente se acerca hasta el origen del sonido, divisando a la distancia a un humano agitado, sosteniendo una bolsa de papel.

ㅤㅤ—¡Ah, sí me escuchaste! Gracias al cielo… —Posa una mano sobre la rodilla mientras la otra sostiene el obsequio contra su pecho, era Tanjiro.

ㅤㅤ—¿Qué haces aquí? ¿No te ibas hoy?

ㅤㅤ—¡Lo haré! Mi autobús se va en treinta minutos. Pero quería entregarte esto, ya sabes, para que la espera sea más amena —toma aire entre cada frase, mientras le ofrece la bolsa.

ㅤㅤCuando es recibida, se divisa el interior. La bolsa está llena de dulces, especialmente de Milkys.

ㅤㅤ—No te los acabes de una sentada, ¿de acuerdo? Deben durarte lo más que puedan. Haz que gastar lo que quedaba en mi billetera valga la pena.

ㅤㅤ—Esto…

ㅤㅤ—Solo venía a eso, te prometo que te traeré más cosas la próxima vez —Tanjiro le sonríe, y luego de reincorporarse adecuadamente, toma dos pasos hacia atrás—. Ya me voy, por favor cuídate, ya sabes, de los otros como yo —ríe.

ㅤㅤMuichiro no puede contestar, sigue sorprendido por el obsequio, así como por su reaparición. Lo único que indica que está feliz es su ondeante cola, tan delatora como su expresión misma mientras conecta con la mirada borgoña. Recibe una reverencia de despedida antes de que Tanjiro se dé la vuelta y vuelva a correr, como si venir a este bosque hubiese sido una decisión posiblemente inapropiada.

ㅤㅤ—¡Por cierto, no tocaré las cadenas que puso tu hermano, lo juro!

ㅤㅤ«¿Cadenas?» Muichiro no puede detenerse a preguntarle al ser lo último que escucha antes de perderlo de vista, tampoco tiene tiempo de agradecerle, simplemente se queda con las palabras sobre la punta de la lengua. No piensa detenerlo pero, discretamente le sigue desde las copas de los árboles hasta acercarse a la salida. Es cierto, el Torii que decora la entrada al bosque está ahora encadenado. Aunque pareciese más un acto simbólico en sí mismo, pues fácilmente se puede rodear al gran arco rojo y evadir dicha prohibición, cosa que aparentemente hizo Tanjiro para venir aquí.

ㅤㅤEl zorro desciende y se acerca a los límites del bosque con intenciones de observar mejor, pero, dos pasos que distan a la forma de caminar de Tanjiro resuenan del otro lado. Hay algo, alguien escondiéndose tras alguna de las casas que rodean el límite. El Kitsune desaparece hacia el interior del bosque como respuesta automática, mientras piensa que esto… Esta cadena la puso alguien más.

ㅤㅤ—Por fin se fue.

ㅤㅤMuichiro se sobresalta con esta nueva voz sonando a su espalda, misma que lo saca de su propio tren de pensamiento. Cuando se da la vuelta, afronta un par de ojos rojos.

ㅤㅤ—Ese tipo me asqueaba —agrega Yuichiro—. Bueno, ahora solo queda que entiendas lo mucho que él te ha visto la cara.

ㅤㅤ—Solo hablamos por dos semanas, lo haces sonar como si se hubiese aprovechado de mí.

ㅤㅤ—Pues no lo dudo en absoluto —Eleva los hombros—, él no me inspira confianza.

ㅤㅤ—Nadie lo hace para ti.

ㅤㅤ—Porque todos son humanos.

ㅤㅤ—¿Qué hay de mí? —Muichiro inquiere—, soy tu hermano. ¿No puedes confiar en mí por lo menos una vez?

ㅤㅤ—¿Y que los suyos nos acaben dando caza por tu culpa? Ni loco —espeta—, además, ¿cómo piensas que confíe en ti si te la vives fantaseando? No me imagino cuántas cosas has soltado ya con ese tipo… ¿No le contaste sobre la ascensión, verdad?

ㅤㅤ—No, Yui, no lo hice —Muichiro voltea los ojos—, no soy tan idiota.

ㅤㅤ—Para querer hacerte amigo de un humano, ya pareces bastante estúpido.

ㅤㅤMuichiro carraspea. Son este tipo de actitudes las que lo hacen hostil también, a veces cree que gran parte de su personalidad es una consecuencia de los constantes tratos de parte de su hermano. Yuichiro da por concluida la conversación en ese momento al darse la vuelta y comenzar a caminar, el poco afán que siente en torno al tema es notorio. Es entonces que el turquesa reflexiona sobre lo que habló el día anterior con Tanjiro mientras observa su espalda, brotando en él una profunda impotencia.

ㅤㅤSi lo intentase, ¿podría ser posible que la realidad actual cambie? Quiere a Yuichiro y, en cambio, es hostil con él también.

ㅤㅤAprieta los puños para tragarse el orgullo. Voltea al suelo mientras sigue sosteniendo la bolsa de papel, inquieto, hasta que logra recaudar valor—: Yuichiro.

ㅤㅤ—¿Qué?

ㅤㅤ—… ¿Quieres un poco? Se llaman dulces y-

ㅤㅤ—No te confundas, Muichiro, no soy débil como tú —interrumpe, casi riendo—. No me arrastres a tus tentaciones, piérdete en el pecado tú solo —concluye, mientras la esencia del rojo se disuelve entre la neblina.

ㅤㅤEl turquesa, en cambio, palidece con el filo de tales palabras.

ㅤㅤDespués de todo, fue estúpido, ¿no es así? Llegar a creer por un momento que realmente podría conectar con él. Probablemente todo este tiempo Yuichiro ha tenido razón, quizá sí es un idiota.

ㅤㅤSuspira, resignado. Parece que, finalmente ha vuelto a la soledad de siempre.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤLas llaves de la casa son dejadas en el perchero que está al lateral de la casa Kamado. Mientras Tanjiro se quita los zapatos, se da cuenta que una mujer está sentada frente a la mesa que da vista a la puerta. Es Kie, la madre, quien le observa con seriedad.

ㅤㅤ—Bienvenido a casa —Le recibe, su tono es tranquilo, sin embargo no disimula con éxito la molestia a través de su rostro.

ㅤㅤ—Volví. Hola, mamá —responde sin percatarse, y no es hasta que se acerca a la mesa, y ve lo que sostiene la madre en la mano que palidece.

ㅤㅤEs un ticket, específicamente, el ticket del boleto de autobús que compró con destino a Yufuin. Aparentemente olvidó tirarlo antes de partir de Kumamoto.

ㅤㅤTodo este tiempo, Tanjiro mintió con su viaje, pues a sabiendas del terror que su madre vivió en ese pueblo hace más de diez años, no hubiese sido buena idea revelarle sus intenciones para las vacaciones, ni sus planes académicos. Desde el inicio, la madre siempre se opuso a la vocación de su hijo.

ㅤㅤ«¿No puedes estudiar algo más seguro? ¿Derecho, cocina, diseño? ¿Por qué siempre estás detrás del peligro?»

ㅤㅤSiempre solía cuestionarle la madre, sin embargo, el hijo mayor siempre sería renuente ante sus quejas, pues su sentido de justicia y moral sobrepasaban todo lo demás. Irónicamente, este tipo de decisiones lo han orillado a mentir más de una vez con tal de lograr sus objetivos, y una de tantas mentiras han caído ahora.

ㅤㅤ—¿Te divertiste en tu viaje? —cuestiona Kie, molesta—. Creí que estarías en Fukuoka con tus amigos, pero ninguno me dijo que estuvieses con ellos esta mañana. Los llamé. También encontré este recibo en el bolsillo de tu abrigo.

ㅤㅤ—Mamá, escucha.

ㅤㅤ—¿Qué te dije de ese pueblo, Tanjiro?

ㅤㅤ—Lo sé, lo sé, por eso preferí no decirte, ¿de acuerdo? Pero en serio, escúchame —A sabiendas de que una discusión se aproxima, toma asiento a su frente—, lo que le pasó a esa mujer no fue por algo sobrenatural, es absurdo creer en eso. Sé que si investigo más a fondo podré dar con el responsable de lo que le pasó.

ㅤㅤ—¡¿Crees que me importa lo que le haya pasado?! ¡Piensa en lo que te pasó a ti, Tanjiro! —La tranquilidad de la madre se quiebra, rompiendo en un llanto que, aparentemente, lleva contenido desde esta mañana—, ¡No me interesa si se resuelve o no, no quiero que vuelvas a ese pueblo! ¿No te bastó perderte una vez?

ㅤㅤ—¡Tranquilízate, en serio estaré bien! —Insiste, tomándola de la mano—, por favor. Ya no soy un niño, sé cuidarme solo, ¡en serio!

ㅤㅤ—No quiero que vuelvas a perderte, ese bosque es inmenso, escuché de otras personas que han desaparecido y… —La madre gimotea, hasta que el hijo la toma de la mejilla.

ㅤㅤ—Mamá —El pecho de Tanjiro se estruja de solo verla. Está tensa, casi temblando, y no puede culparla del todo por ello. Aunque sabe ahora que el resto de desapariciones son solo mitos, es difícil hacerla entrar en razón al ser víctima indirecta de la leyenda.

ㅤㅤKie nunca superó el trauma completamente, cosa que se refleja en su crianza, pues no solo Tanjiro, sino el resto de sus hijos se han visto víctimas de la sobreprotección que rodea el apellido Kamado, y esto debe parar, alguien tenía que hacerla reaccionar.

ㅤㅤ—Estoy aquí justo ahora, completo, íntegro —Tanjiro continúa—. Nada me ha sucedido ni lo hará, solo estoy investigando para mi escuela. ¿Entiendes?

ㅤㅤ—¿Y por qué te fuiste solo? ¿Me estás ocultando algo más?

ㅤㅤNiega con la cabeza—: Genya ya tiene otro proyecto por su lado, eso es todo.

ㅤㅤEl ruido de pasos proviniendo del pasillo les interrumpe, es Nezuko, quien es alertada por la discusión. Se detiene al ver la escena, y cuando cruza una mirada rápida con Tanjiro, es que comprende la situación. Esa mirada llena de complicidad que le hace saber que su madre se ha enterado del secreto que se le pidió guardar.

ㅤㅤ—Yo creí que estarías divirtiéndote al menos una vez —Las lágrimas de la madre se desbordan—. Nunca te olvidas de tus labores, ¿yo te hice así? ¿Es mi culpa que seas tan terco?

ㅤㅤ—Mamá, por favor cálmate. Solo me estoy preocupando por mi futuro.

ㅤㅤ—Mamá tiene razón —interrumpe la hermana menor—, deberías tomarte las cosas con más calma, hermano. Se supone que eran tus vacaciones.

ㅤㅤY pese a que parece que Nezuko le sermonea, es todo un acto que busca tranquilizar a la madre mediante la complacencia.

ㅤㅤEl joven suspira, y mientras limpia las lágrimas de su madre, se acerca para poder abrazarla. Reparte caricias por su espalda en un intento de darle consuelo, hablándole suavemente—: Me divertí. En realidad puedo decir que estuve más tiempo disfrutando del viaje que trabajando en mi proyecto.

ㅤㅤEsto atrapa la curiosidad de la hermana menor—: ¿Conociste a alguien?

ㅤㅤ—Sí, lo hice. Así que, puedo asegurarles que ese pueblo no es como lo recuerdas tú, mamá.

ㅤㅤKie respira, por fortuna mostrando signos de creciente tranquilidad. Pese a que sigue profundamente aterrada ante el concepto de permitir que su hijo siga acercándose al bosque, no puede atarlo a sus brazos por siempre—: Yo te orillé a mentirme, ¿verdad?

ㅤㅤ—No lo hagas sonar de esa forma. Mentirte fue mi decisión, debo asumir mi responsabilidad —Se agacha frente a su madre, pudiendo conectar con esos ojos violetas llenos de dolor—, perdóname. Debo ser sincero contigo, seguiré volviendo pero, también te prometo que estaré bien.

ㅤㅤKie tuerce la expresión, mientras su hija se acerca también para acariciar su cabello recogido tras una pañoleta blanca—: Déjalo mamá, ya está grande. ¿No quieres un hijo como los que se quedan recluidos en sus habitaciones por meses, o sí?

ㅤㅤEl silencio les rodea largos segundos, hasta que la mujer se limpia el rostro con su propia manga, asintiendo—: Bien…

ㅤㅤCede ante la presión. Sabe que de oponerse, las cosas solo se pondrán peor. Lo que menos quiere es un hijo rebelde, mucho menos si se trata de Tanjiro, el mayor ejemplo ante sus hijos más jóvenes, aquel que está logrando desarrollar mayor independencia.

ㅤㅤ—¿Por qué no vas a darte un baño? Déjame la comida a mí.

ㅤㅤ—Acabas de llegar, debes estar agotado por el viaje en autobús.

ㅤㅤ—Estoy bien, prefiero que te relajes tú —insiste, incentivándola a levantarse del asiento—, vamos, ve a preparar la tina mientras yo preparo la merienda.

ㅤㅤA este punto solo desea ser lo más complaciente posible como una suerte de disculpa, lográndolo con poco esfuerzo cuando la madre se dirige al baño en silencio.

ㅤㅤY una vez la mujer se va, los hermanos suspiran con fastidio, sentándose frente a la mesa.

ㅤㅤ—Lo siento, no sabía que entraría a tu habitación hoy, me dijo que iba a lavar la ropa hasta mañana —dice Nezuko.

ㅤㅤ—Está bien, fue mi culpa, creí que había tirado el ticket —Se lleva la mano al rostro, tratando de espabilar la carga de emociones—, se tenía que dar cuenta en algún momento de todas formas. Supongo que es mejor que lo sepa desde ahora.

ㅤㅤ—Tienes razón… aunque, la verdad estoy de acuerdo con ella en algunas cosas. Podías escoger algo menos riesgoso, ¿sabes? ¿Por qué te aferraste a Yufuin?

ㅤㅤ—… Tengo mis razones.

ㅤㅤ—¿Se trata de esa personita que decías? ¿Es alguien de internet? —cuestiona, sonriendo de forma tendenciosa.

ㅤㅤY la expresión evasiva de Tanjiro resulta lo suficientemente delatora al respecto como para que acaben riendo al unísono, viéndose evidenciado—: Algo así.

ㅤㅤ—¿Cómo se llama? ¿Es bonita? ¿O es un «él»?

ㅤㅤ—¿Por qué tan preguntona de pronto? ¿Ya terminaste tu tarea? —Replica el mayor—. Mejor dime qué debería hacer de comer, pero que sea sencillo, porque estoy realmente agotado, ese autobús me dejó con la espalda como una pared de concreto —evade la pregunta mientras estira los brazos por sobre la cabeza, mirando a otro lado.

ㅤㅤA Nezuko solo le queda torcer la boca, refunfuña y deja de insistir. Lo conoce perfectamente, Tanjiro siempre se hace el tonto cuando las cosas son inciertas, mas, es inevitable querer saber cada detalle de sus viajes cuando los hace ver tan misteriosos. Quizá es porque es el mayor, pero siempre ha disfrutado de sus anécdotas, y esta vez no era la excepción.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤFilosos colmillos se clavan contra un paquete de galletas para poder romper el plástico, algunas galletas casi caen al suelo gracias a la brusquedad, y las boronas ensucian el suelo del santuario. Otras más se pegan a la mejilla del zorro mientras se ensucia las manos con el relleno de mermelada que accidentalmente se derramó al morder con desespero. Muichiro trata de no acabarse el motín que se le obsequió hace poco más de un mes y, ante la inocente idea de que falta poco para su reencuentro, es que ahora devora con poco cuidado. Solo son él y el eco del plástico llenando el vacío entre las cuatro paredes. Desde que las ventanas están cubiertas, y los huecos en la pared fueron tapados, no hay nada que entre o salga; la luz, el sonido, los animales pequeños. Así, el zorro se recluye cada tanto en su refugio nocturno para comer y saciar su necesidad de compañía.

ㅤㅤMás de un día se repite de esta forma. La brisa de aire por las mañanas es cada vez más helada. Las hojas de los árboles toman coloraciones marrones hasta que caen muertas una tras otra.

ㅤㅤEl Sol sube y se esconde una y otra vez detrás de la montaña del pueblo. Como un bucle infinito y molesto que hace al zorro observar con impotencia a las aves que vienen y se van del bosque a voluntad, como si le presumieran su vasta libertad.

ㅤㅤCuando el zorro se da cuenta, la estación está cambiando, las cajas de caramelos están vacías y, al despertar cada mañana, el olor a comida caliente se extraña. Una, dos, tres veces pasa esperando sobre la copa de los árboles por él, o alguien, ¡algo!

ㅤㅤ¿Hasta cuándo será el día en que las aves le avisen sobre la llegada de ese hombre?

ㅤㅤEn algún punto pierde la cuenta de las veces en las que el Sol ha salido por esa maldita montaña, listo para ir y cegar su visión. La noción de los días se pierde cuando no hay nada esperando por él un «mañana».

ㅤㅤComienza a creer que, después de todo, su hermano no mintió...

ㅤㅤEntre alguna de las pocas conversaciones que logran compartir, una frase en específico resonó en él de manera dolorosa.

ㅤㅤ«Él no va a volver. Siempre se burló de ti.»

ㅤㅤA este punto desconoce desde cuándo fue que dejó de contar los días. Son las reuniones familiares periódicas lo único que mantiene su concepto de temporalidad a flote:

ㅤㅤ—Dos invasores estos últimos días. No entraron más allá de los primeros treinta pasos —dice Yuichiro frente a la capilla, sacando el pecho y dirigiéndose al padre—. Siete animales murieron desde la última reunión por vejez, ninguno por enfermedad.

ㅤㅤ—¿Y tú, Muichiro? —La voz de origen incierto hace vibrar el suelo.

ㅤㅤ—… Ningún invasor estos días. Solo tres aves murieron.

ㅤㅤ—Bien. Vuelvan a sus áreas.

ㅤㅤFrío. Muichiro siente tanto frío. Las palabras le evocan la misma sensación que el helado río al tocar sus pies. Se siente casi humillante declarar la ausencia de invasión, y con el tiempo, le ayuda a entender que nadie vendrá.

ㅤㅤ—… ¿Papá? —El hijo menor se atreve a llamarle una última vez, elevando el rostro al cielo, buscando su atención, quizá, algo de su calor.

ㅤㅤPese a que se rinde cada tanto, cree que algún día podrá dialogar apropiadamente a como solía ser cuando pequeño. El vacío se apodera de sus oídos entonces, dondequiera que la presencia estaba, se ha marchado. El hermano mayor le observa con lástima y burla al mismo tiempo, sin decir nada más tampoco, solo se dirige al Este dándole la espalda.

ㅤㅤUna y otra vez, la misma rutina distante se repite. Una suerte de bitácora que le hace creer que carece de familia, más bien se rodea de seres planos que le dan un propósito que no desea.

ㅤㅤAhora está solo, de pie, frente a la capilla. Se acerca a la tumba, y con un tacto suave desliza las yemas sobre la madera cubierta en musgo.

ㅤㅤ«Mamá. ¿Hasta cuándo seguiremos así?»

ㅤㅤPiensa.

ㅤㅤSi tan solo una cosa hubiese sido diferente. Si los humanos no hubiesen sido crueles. Se cuestiona cómo sería su propia vida si el temor no fuese el motor de esta familia.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤA este punto, no es necesaria la presencia de Yuichiro para que Muichiro se repita a sí mismo que ha sido engañado. Tampoco le importa, simplemente es distante al respecto; aquellas vivencias con Tanjiro son vistas como un episodio breve y feliz de entre tanta seriedad, un descanso de su propia vida.

ㅤㅤㅤ

ㅤㅤ«Ah, ya es otoño.»

ㅤㅤSe dice a sí mismo mientras el viento le congela los pies, viéndose obligado a cubrirlos con la cola como es costumbre. Siempre ha odiado el frío, no importa la forma. Es el único que puede experimentarlo en su familia después de todo, quizá no en la misma intensidad que un humano pero, los indicios están ahí.

ㅤㅤY como cada noche, ignora el viento helado para escalar hasta las alturas de los pinos, observando a la luna y el vasto cielo, siempre viéndose identificado ante esta imagen.

ㅤㅤUn punto de luz que destaca solitariamente entre un mar de luces brillantes y diminutas, presencias tan mínimas que carecen de relevancia.

ㅤㅤ«Ansiar la luna

ㅤㅤde aquel amanecer,

ㅤㅤmuy, muy lejano.

ㅤㅤDel sol que ya se pone,

ㅤㅤlos tonos dan tristeza.¹»

ㅤㅤCierra los ojos, cayendo en los pesares del sueño una vez más.

ㅤㅤㅤ

ㅤㅤSucesos como este se repiten con mayor frecuencia cada vez.

ㅤㅤHace tiempo, cuando se volvió consciente de ello, se consternó profundamente, no quiso ser descubierto cayendo en más pecados humanos; pereza, cansancio, le horrorizaron por partes iguales. Pero, al poco tiempo, lo naturalizó como una forma de escape.

ㅤㅤLo que sea que le ayude a no recordar dónde está, quién es, ni qué es lo que tiene qué hacer, es útil.

ㅤㅤLas cadenas del Torii ya hacen suficiente, así que, ¿qué más da si descuida el bosque a este punto?

ㅤㅤSi su única labor ya está siendo realizada por alguien más, ¿de verdad importa si existe o no?

ㅤㅤㅤ

ㅤㅤAsí, el tiempo sigue su paso, arrastrándole con él en contra de su voluntad.

ㅤㅤY pese a todo pronóstico, Muichiro nunca pensó que, la primera persona que le descubriría durmiendo, sería ese alguien que comenzaba a olvidar por voluntad propia.

ㅤㅤDescansando sobre el pasto, bajo la copa de un árbol, abrazando su propia cola como manera de consolarse a sí mismo.

ㅤㅤㅤ

ㅤㅤ—Oye, Muichiro —La voz es suave, casi como el soplido del viento—, despierta.

ㅤㅤLa caricia de una hoja seca se desliza a lo largo de su mejilla. Muichiro se toca la piel por inercia, creyendo que hormigas recorren su cuerpo, hasta que la voz logra hacerle espabilar.

ㅤㅤLa luz no puede cegar su rostro esta vez, pues una silueta bloquea todo lo que su campo visual puede ver, al mismo tiempo, la presencia pareciendo luz en sí misma.

ㅤㅤLa sonrisa del hombre se dibuja cuando conectan miradas, los aretes que le protegen no lucen más que como decoros dulces a este punto al ser ondeados por una brisa leve.

ㅤㅤMuichiro abre los ojos completamente y se apoya sobre los codos, arrastrándose hacia atrás de la conmoción. Es como si siguiese soñando, o eso piensa. Está algo agitado, el pecho que se cubre apresuradamente con el yukata lo está delatando.

ㅤㅤ—¿No se supone que no dormías? —dice entre risas—. Como sea, buenos días, Muichiro. Estoy de vuelta.

ㅤㅤEl pecho del zorro retumba con tanta fuerza que aumenta su impresión. Pestañea varias veces para volver a tocarse la mejilla—: ¿Por qué… volviste?

ㅤㅤ—Te lo prometí, ¿no?

ㅤㅤ—… Sí. Lo hiciste —Mira al suelo, procesando los recuerdos. Después de todo, los humanos sí cumplen sus promesas.

ㅤㅤDe pronto, toda creencia solitaria se desecha cuando vuelve a mirar la serenidad de Tanjiro, y como la neblina misma, los pensamientos negativos se disuelven para dar lugar a un sentimiento de calidez casi nostálgico.

ㅤㅤCalidez… Así que, así es como se sentía.

ㅤㅤLas orejas se elevan con lentitud, la cola se ondea alegremente, y mientras sonríe de forma progresiva, enuncia:

ㅤㅤ—Bienvenido, Tanjiro.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

Cita 1: Poema estilo Tanka, La Dama de la Segunda Avenida, escrita por el Segundo Claustro de las Hierbas Profundas. Fragmento del libro Relato no Solicitado. (1258- c. 1307).

Chapter 10: 影

Notes:

影: Silueta.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤ—¿Eh? ¿De verdad te dijo eso?

ㅤㅤ—Sí, y antes de venir aquí, volvió a insistir en que no viniera una última vez. Parecía como si estuviese a punto de llorar, cuando la abracé, estaba temblando.

ㅤㅤ—Eso suena bastante mal.

ㅤㅤ—Sí… Pero, ya había tomado mi decisión, ¿sabes? Además, no podía dejarte solo aquí, hubiese sido cruel romper mi promesa.

ㅤㅤ—Pero tu madre solo se preocupa por ti —replica Muichiro.

ㅤㅤ—Sí, lo sé, a mí también me dolió mucho verla así —admite Tanjiro, desviando momentáneamente la mirada—. Al final pude hablar con ella y convencerla de nuevo en que yo iba a estar bien, después de todo, solo estaré contigo cada que venga a este lugar.

ㅤㅤEl Kitsune se halaga con tal mención. Tanjiro de verdad confía en él, cosa que indirectamente carga a su compañía de responsabilidad. Los ojos borgoña lanzan un vistazo rápido hacia abajo, percatándose de una ondeante cola que responde involuntariamente a sus palabras. Muichiro lleva de esta manera toda la mañana. «Es lindo», piensa.

ㅤㅤ—¿Entonces, sí pudiste arreglar las cosas con tu madre?

ㅤㅤ—Algo así. Sigue sin estar de acuerdo en mis decisiones pero, logramos negociar ciertas cosas. Le di la dirección de dónde estoy quedándome a dormir, y debo enviarle fotos todos los días de los lugares que llegue a visitar.

ㅤㅤ—¿También…?

ㅤㅤ—No, Muichiro, no este —ríe y le corrige, antes de que su mensaje se malinterprete—, tu bosque está a salvo.

ㅤㅤPor un segundo, se tienta a acariciar su cabeza como una forma de acompañar su mensaje, conteniendo el gesto al juntar sus manos tras su espalda discretamente.

ㅤㅤDesde que llegó, el hábito de mantener la distancia le resulta costoso. Ha pasado tanto tiempo desde que no le ve que, incluso debe resistir el más mínimo gesto a su lado, cosa que va en contra de sus verdaderos deseos desde que puede afrontar su presencia nuevamente.

ㅤㅤIdéntico a ese día, ese momento en el que sus dedos se rozaron de manera incitante. Los pensamientos que recorrieron su mente en ese momento le persiguen nuevamente, no desde la empatía; sino el deseo, la curiosidad, la ternura.

ㅤㅤSe convence de que es natural. Los humanos siempre sienten curiosidad por lo prohibido y, son seres naturalmente físicos, así que esto no debe ser distinto.

ㅤㅤ—Por cierto, ¿cómo han ido las cosas con tu padre? —Tanjiro cuestiona, buscando evadir sus propios pensamientos.

ㅤㅤ—… No hablemos de eso por ahora.

ㅤㅤ—Oh… entiendo.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤReviviendo un escenario nostálgico, dos personas se hayan recostadas sobre un mantel, esta ocasión mucho más grande y nuevo, destacando también la variopinta lista de alimentos que les rodean en pequeñas porciones, prácticamente degustaciones destinadas solo a una persona.

ㅤㅤ—Mm… sabe raro.

ㅤㅤ—Sí, así son las setas. Este es «umami», o algo así.

ㅤㅤ—«Umami». Suena divertido —dice el Kitsune. Suelta una pequeña risa nasal mientras se lleva otro pedazo de seta a la boca—, no sabe a nada que hayas traído antes.

ㅤㅤ—Bueno, esa vez no traje mucha variedad de todas formas, pero esta vez pude darme el tiempo de preparar todo lo que quería darte a probar. Hasta ahora solo conocías el «dulce».

ㅤㅤ—Debiste traer más de eso, extraño los dulces de caja roja. ¿Sabes cuánto tiempo estuve sin… Espera —Se detiene a mitad del reclamo, pues ser percata de algo mucho más importante—. ¿O sea que planeaste todo esto antes de venir?

ㅤㅤ—Sí, hice una lista hace un par de meses, ¿por qué?

ㅤㅤ—… No, por nada.

ㅤㅤA pesar de responder eso, la sonrisa del zorro delata la satisfacción que le produjo esa respuesta. Le resulta interesante saber que su presencia permaneció en la mente de Tanjiro todo este tiempo, quizá más que la presencia de Tanjiro en la propia.

ㅤㅤ—Este otro tipo de sabor, se llama «salado» —Tanjiro señala el pequeño salero que está al centro del mantel, luego lo toma y lo inclina ligeramente—, extiende tu mano.

ㅤㅤLa pálida mano recibe pequeños granos en su palma tras acatar la orden y, el aspecto tan minúsculo del aditivo llama la atención del ser—: ¿Y esto qué?

ㅤㅤ—Es sal. Viene así de pequeñita porque solo un poco basta para darse a notar. Si te doy más será desagradable. Pruébalo.

ㅤㅤY cuando Muichiro se lanza los granos a la boca, los ojos se abren de impresión—: ¡Oh! No sé cómo describirlo pero, sabe a muchas cosas que trajiste antes de irte. ¡Me gusta!

ㅤㅤ—Sí, esas cosas eran saladas.

ㅤㅤMuichiro sonríe con sentimientos genuinos de curiosidad, a su vez, la cola se agita cuando se anima a agregar un poco de sal a las setas de antes, volviendo a sentir emoción al probar esta nueva mezcla de sabores. Tanjiro disfruta verlo, le hace feliz enseñarle estas cosas que son tan cotidianas a su parecer.

ㅤㅤ—¿Qué sigue?

ㅤㅤ—Ah, por último está el «ácido», viene en los... ¡Oye, no hagas-!

ㅤㅤLa impaciencia del zorro resulta en su contra, pues se adelanta a tomar el limón que Tanjiro señaló, esperando por nuevas sensaciones placenteras en su lengua. Debido al pequeño tamaño del fruto verde, no ve problema en llevárselo entero a la boca para morderlo instantáneamente. La cola que apenas hace unos segundos se ondeaba, se endurece como la piedra misma mientras la expresión y semblante de Muichiro están retorciéndose. Las orejas bajan y sus colmillos se asoman sin querer, escupiendo el contenido lejos de su boca justo después.

ㅤㅤ—Te dije que no hicieras eso.

ㅤㅤ—¡¿Qué es esto?! ¡Agua! ¿Dónde la tienes? ¡¡Ya!!

ㅤㅤSuspiro. Sinceramente, la reacción tan exagerada de Muichiro se mostraba demasiado risible para Tanjiro, quien trataba de empatizar con él hasta hace pocos segundos. Tristemente es imposible, la gracia contenida revienta de su interior mientras le entrega el agua embotellada que guardaba en la mochila.

ㅤㅤ—¡Agh! —carraspea—. ¿De verdad ustedes comen esto? ¡Es horrible! ¡Sentí como si mi interior quisiera enrollarse desde dentro!

ㅤㅤ—Eso es porque se debe probar solo un poquito, ¡poquito! —El hombre se sostiene el estómago, costándole parar de reír—. Es como con la sal, las cosas se prueban en pequeñas cantidades para que puedan funcionar, ¿de acuerdo?

ㅤㅤ«Gracias a dios no traje picante», piensa Tanjiro para sus adentros, observando al espíritu insistir en limpiarse la lengua con la manga, frunciendo el ceño.

ㅤㅤUsualmente la belleza de carácter exótico del Kitsune resulta intimidante, propia de una entidad de la naturaleza, volviéndole al humano incapaz de quitarle la mirada de encima la mayoría del tiempo. Es innegablemente bello e intrigante al mismo tiempo… Pero hoy esa semblanza se rompe; retorciendo la cara de manera espontánea a ratos porque restos de limón se quedaron en su boca; sacando la lengua y apretando los ojos; frunciendo el ceño de forma absurda mientras culpa a Tanjiro por sus propias acciones.

ㅤㅤPor momentos así, el visitante piensa que en el fondo, no son tan diferentes.

ㅤㅤ—Oh, tu ropa —Hay una particularidad en el yukata blanco que saca del trance al hombre.

ㅤㅤ—Ah, ya me ensucié —Muichiro reniega una última vez, observando la manga que recién acaba de usar como servilleta.

ㅤㅤLa tela blanquecina está manchada con tinta roja, a su vez, el particular rojo en los labios de Muichiro se haya desvanecido. ¿No era éste rojo parte de su piel después de todo?

ㅤㅤ—Déjame limpiarlo —De su propio bolsillo, Tanjiro saca un pequeño pañuelo. La tela es un patrón de cuadros negros y verdes que acerca a los labios ajenos, deteniéndose a pocos centímetros de los mismos al reaccionar. Una expresión llena de complicidad se cruza contra la impresión de Muichiro al instante.

ㅤㅤAmbas miradas se mantienen conectadas largos segundos, como si quisiesen aceptar el riesgo, hasta que el primero que decide alejarse en contra de sus deseos es el zorro.

ㅤㅤ—Iré al río a enjuagarme. Quédate aquí —dice, esfumándose rápidamente de la vista, huyendo de la espontánea tensión.

ㅤㅤTodo sucedió tan rápido que, a Tanjiro no le queda más que quedarse donde está, quieto, impaciente en cierto grado.

ㅤㅤDe un momento a otro las cosas se tornaron incómodas. Existe algo que se comparte en silencio entre ambas partes pero, se aparenta imposible de anunciar en voz alta. Un lenguaje mutuo que renació desde el primer momento en el que se reencontraron esta mañana. Y siquiera la franqueza de Muichiro basta para que exista el valor de proclamar las cosas que está pensando.

ㅤㅤ¿Cómo puede un gesto tan pequeño detonar tantos pensamientos?

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤMuichiro afronta su reflejo en el agua mientras se inclina hacia el río para enjuagarse los labios. Tinta roja se dispersa a través del espejismo, y ya que está ahí, clavando las pupilas contra sí mismo, es que se da unos segundos para respirar.

ㅤㅤEste sentimiento que ya había olvidado hace tanto, la culpa y el deseo entremezclados de manera insatisfactoria. No quiere poseerlo, ¡de verdad! Aun así… ¿Por qué siente tanta tentación cuando se acerca de esa manera?

ㅤㅤLa sensación ardiente en su rostro acaba por abrumarlo, llevándolo al desespero de sumergir la cara entera contra el agua, solo así encontrando alivio ante tantos pensamientos irracionales.

ㅤㅤLa tinta desprolija que rodea sus ojos también se disuelve durante este proceso, dejándolo con un aspecto similar al del gemelo rojo: un rostro sobrio y pálido que inspira inquietud. Observarse de esta manera le desagrada en cierto nivel pero, los deseos de posesión han cesado a cambio. Sentimientos tan vivos e intensos como el rojo que decoraba sus expresiones han sido arrastrados por la imparable energía positiva del agua.

ㅤㅤYa no hay kegare. Ya no hay pecado.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤEl agua escurre de su fleco mientras permanece cabizbajo. Así, vuelve apresuradamente a su sitio, asustando al humano por un segundo.

ㅤㅤ—¿Qué…? ¿Qué te pasó?

ㅤㅤ—Me mojé la cara —dice, notablemente más tranquilo que hace pocos minutos. Toma asiento en su lugar. Señala la pañoleta de Tanjiro, haciéndola levitar hasta sus manos con tal de evitar todo acercamiento.

ㅤㅤ—Te ves… diferente —Todo este tiempo pensó que este aspecto era natural en el rostro del Kitsune, después de todo, el mismo desconoce lo que es el maquillaje. Lo único que permanece en su piel son las marcas turquesas bajo los ojos. Admite que, sin la intensidad del rojo en su piel, el rostro de Muichiro se presume más sencillo.

ㅤㅤ—Ya sé. Eso solo era «kyobeni».

ㅤㅤ—¿Cómo?

ㅤㅤ—Kyobeni. Me gusta prepararlo.

ㅤㅤTanjiro inclina la cabeza, imitando el gesto de confusión más característico del zorro.

ㅤㅤEsto hace que Muichiro entienda enseguida—: Es una tinta que sale del cártamo. Cuando me aburro, lo colecto en la montaña durante la primavera y hago varias cosas para conseguir el color. Es un proceso tedioso pero, ayuda a matar el rato.

ㅤㅤ—Ahora que lo dices, creo que he escuchado de esa tinta con mi hermana —Es una tinta exótica en la ciudad, esto explica por qué los labios de Muichiro son tan atrapantes cuando el Sol cae sobre ellos—. ¿Cómo es que aprendiste sobre eso?

ㅤㅤ—Hay una hoja en el santuario que indica cómo hacerlo. Me pregunto desde hace cuánto que comencé con eso —Eleva la mirada al cielo, haciendo cuentas—, no lo sé, hace como diez primaveras, quizá.

ㅤㅤ—Diez…

ㅤㅤExiste cierta fascinación de Tanjiro al respecto. Incluso si el zorro carece de todo contacto humano, pudo ingeniárselas para practicar este tipo de cosas solo. Se pregunta qué tantas cosas más ha aprendido con tan poca información, sobre todo, todas las capacidades que aún deben permanecer dormidas en él.

ㅤㅤ—Creí que me mirarías menos con el Kyobeni en la cara —agrega de forma burlona.

ㅤㅤ—¡Ah, no! Lo siento, es que… te admiro mucho, eso es todo —dice, siendo lo primero que le llega a la cabeza.

ㅤㅤMuichiro ríe en voz baja, observando sus rodillas—: No hay nada que admirar en realidad —Pues en esta ocasión, no está siendo modesto—. No sé qué clase de cosas estés pensando en este momento pero, la verdad es que el aburrimiento no es la única razón por la cual utilizo el rojo. La verdad es que también desearía ser intimidante con él.

ㅤㅤ—¿A qué te refieres?

ㅤㅤ—El rojo es un color imponente, ¿o no? Así como lo son mi padre y mi hermano.

ㅤㅤ» Solo piénsalo. Fui el único en mi familia que nació con los ojos de este color. En cambio ellos tienen esos ojos rojos y penetrantes que siempre me aterraron a mí y a los invasores, aunque en el fondo, siempre deseé ser igual. Supongo que desde mi nacimiento estuve destinado a ser diferente.

ㅤㅤTras pequeñas conexiones, Tanjiro logra entender lo que pretende decir. Por un momento pensó que portaba el rojo como mero signo de vanidad, o simplemente porque no había nada más qué hacer, ahora comprende que todo es producto de la exclusión.

ㅤㅤ—Querías parecerte a ellos.

ㅤㅤ—Aún quiero hacerlo —admite—, ¿es algo patético, no?

ㅤㅤIncluso si nunca funcionó, el zorro turquesa sigue manchando su rostro con tinta religiosamente, en búsqueda de esperanza por aprobación, por pertenecer al grupo.

ㅤㅤ—No necesitas decirlo de esa manera, Muichiro —Se reúsa a darle la razón, por eso su voz es firme—. La verdad es que, no es necesario que debas ser como ellos para empezar. Si tu familia no acepta tus cualidades, es problema de ellos, no tuyo. No deberías hacerte responsable por eso.

ㅤㅤLas orejas de zorro bajan lentamente. Desde los pensamientos más profundos y reprimidos de Muichiro, sabe que tiene razón, y escucharlo de alguien más que no fuese su inconsciente le da un sentimiento de validación.

ㅤㅤ—Además —Tanjiro continúa—, si hubieses nacido con los ojos rojos, probablemente no estaríamos teniendo esta conversación.

ㅤㅤ—¿Qué quieres decir?

ㅤㅤ—Pues, lo primero que conocí de ti fueron tus ojos esa noche, cuando estuvimos solos. ¡No me malentiendas, fuiste aterrador! Simplemente… si tus ojos hubiesen sido rojos, quizá no hubiese dudado en alejarme de ti lo antes posible.

ㅤㅤ—Se supone que eso es lo que debió pasar.

ㅤㅤ—¿Realmente desearías que hubiese pasado?

ㅤㅤ—… —El Kitsune abraza sus piernas. El silencio responde lo suficiente—, por supuesto que no.

ㅤㅤ—Lo sabía. Oh, y olvidé mencionar otra cosa, muy, muy importante: —Tanjiro sonríe, acercando su rostro al ajeno ligeramente—. El turquesa es un color hermoso, ¿sabes? Sería un desperdicio no sacarle provecho.

ㅤㅤLos ojos animalescos le echan un vistazo rápido antes de caer en la vergüenza. Y Tanjiro logra su cometido con éxito, la sonrisa de Muichiro—: Siempre sabes qué decir, ¿no?

ㅤㅤ—Solo soy sincero.

ㅤㅤ—Sí, sí. «Tanjiro el sincero» —ríe con suavidad, a la par de su acompañante—. Y, ¿cómo se supone que se le saca provecho a eso, según tú?

ㅤㅤTanjiro traga saliva. Se pregunta si debería seguir con esta honestidad, pues eso cruzaría una línea que no sabe si será correcta siquiera tocar. No, ya la lleva tocando desde hace tiempo, ese límite que le dicta no involucrarse demás con lo incierto. No sabe desde cuándo pero, siquiera le importa a este punto—: Solo sigue haciendo todo lo que ya haces, con eso basta.

ㅤㅤEl espíritu abre los ojos de la impresión, parece haber entendido el mensaje entre las líneas.

ㅤㅤRecién logró librarse de la tentación y, de nuevo, su pecho se siente caliente por alguna razón.

ㅤㅤNo, sí sabe la razón ahora. Es la gentileza de este hombre lo que hace que sus pensamientos se alteren de esta manera. Al mismo tiempo, siente mucha paz. Encuentra un lugar al cual pertenecer una vez su presencia toma lugar, un sitio donde puede sentirse a la par, sin desequilibrio en la balanza.

ㅤㅤLe hace sentir especial, Tan especial como Tanjiro.

ㅤㅤQuiere más de eso pero, siente tanta culpa mientras más reflexiona al respecto.

ㅤㅤAhora, es el turno del espíritu de tragar saliva.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤLa campana suena suavemente cuando un cliente cruza por la puerta, una tienda de víveres. Es el turista, quien revisita al vendedor que llegó a revelarle información antes de su partida.

ㅤㅤTras una incómoda charla que trata de reavivar los recuerdos frágiles de un anciano, Tanjiro revela las intenciones que están tras su regreso, así como la credencial de estudiante que acostumbra mostrar con tal de añadir puntos de credibilidad a su discurso. El comerciante provee poca información al respecto, la memoria sigue yendo en su contra y, después de todo, las memorias de esa época datan de hace casi veinte años.

ㅤㅤPese a todo pronóstico, finalmente se obtiene información posiblemente útil para la investigación. Un número de teléfono y una dirección. Son datos del vecino, Tomoki, quien fue de las primeras personas asistidas por aquel mítico agricultor. Si lo contacta, quizá, pueda dar con él.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤCuando llega al portón de la casa, los puños se aprietan, luego peina su cabello, y toca el timbre de entrada. El muro de piedra, así como el jardín que le precede, están bien mantenidos, delatan un ingreso económico bien acomodado. A un lado de la reja, el letrero “Familia Tomoki” le acompaña.

ㅤㅤUna mujer adulta, presumiblemente unos veinte a treinta años atiende la puerta.

ㅤㅤ—¿Qué desea?

ㅤㅤ—Buenas tardes, disculpe las molestias. ¿Se encontrará el señor Tomoki? Soy Kamado Tanjiro, estoy investigando a un viejo agricultor que ayudó a esta familia durante-

ㅤㅤ—Lo siento, pero no gracias. Linda tarde. —La mujer le interrumpe sin el ánimo siquiera de mirarle el rostro, dejando al otro estupefacto frente a la entrada del jardín.

ㅤㅤOh.
ㅤㅤAsí que, éste es el primer rechazo. Aparentemente, no importa la confianza que emane Tanjiro como persona, siempre existirán aquellos quienes seguirán desconfiando de todas maneras.

ㅤㅤNo pensó que las cosas fuesen a tomar un giro de este tipo, ¿qué es lo que debería hacer ahora? ¿Será apropiado llamar al teléfono después de este trato?

ㅤㅤSe da la vuelta, cabizbajo. Entonces, luego de dos pasos, una voz carrasposa y suave suena a su espalda:

ㅤㅤ—¿Kamado? Qué chico tan ansioso.

ㅤㅤTanjiro se gira devuelta y afronta a un anciano de baja estatura, encorvado, sosteniéndose por un bastón añejo que solo sigue cumpliendo su función apropiadamente porque su portador es bastante delgado.

ㅤㅤ—Yukichi me habló sobre un joven que vendría a visitarme, pero no pensé que fuese tan pronto —El hombre da pasos lentos y cortos hasta que se aproxima a la cerca metálica. Hurga en su bolsillo para buscar las llaves y, cuando abre la reja, voltea hacia Tanjiro.

ㅤㅤ—¿Qué haces ahí parado? Entra ya.

ㅤㅤ—S-Sí, ¡lo siento!

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤEl interior es opulento. Aunque la familia luce como una tradicionalista, con decoraciones sintoístas aquí y allá, los muebles, decoraciones, marcos, y enfoque poseen una estética europea, sigue en coherencia con lo que se nota desde fuera, un ingreso modesto, cuanto menos.

ㅤㅤEl joven con pendientes siente casi como un insulto sentarse sobre el sofá, puede apostar que es un producto importado. En el otro sillón se sienta el hombre, mientras su hija les ofrece tazas de té.

ㅤㅤ—Disculpa a mi hija, es muy obstinada.

ㅤㅤ—Creí que era otros de esos que vienen a hacer encuestas. Discúlpame —dice la mujer, mientras sirve sobre la taza del invitado.

ㅤㅤ—Gracias —Tanjiro está visiblemente cohibido por esta atmósfera, no cabe duda, este hombre debe ser el que tanto éxito ganó tras la sequía.

ㅤㅤ—¿Entonces? ¿A qué vienes exactamente? Yukichi me habló un poco sobre el tema.

ㅤㅤ—El señor Yukichi me habló de usted, mencionó sobre su crecimiento comercial durante la sequía gracias a un agricultor que llegó al pueblo. También, la desaparición de la sacerdotisa en la sierra se dio durante las mismas fechas, y ambos se conocían —mientras habla, la ansiedad se disipa, su formalidad más profesional está presente—. Me gustaría saber si usted tiene datos sobre ese hombre, podría estar involucrado en la desaparición.

ㅤㅤEl anciano está sorprendido—: Ese hombre fue un antes y un después desde que lo conocí, nunca creí que llegaría a ser recordado de esta forma en la actualidad… es ciertamente lamentable.

ㅤㅤ—¿Solían ser cercanos?

ㅤㅤ—No estoy seguro… no, no lo creo —Los ojos miran al suelo, más bien a la nada, mientras hurga entre sus memorias—. Él era un hombre bastante jovial, pero nunca dejaba de moverse bajo la excusa de trabajar arduamente. Un día podrías verlo en una casa a las orillas del lago Kinrin, y al día siguiente estaría explorando el interior de Namiya. Era difícil dar con él, así que prefería esperar a que él volviera aquí.

ㅤㅤ—Ya veo —Tanjiro le escucha con toda atención. Por supuesto, este comportamiento es sospechoso en toda regla.

ㅤㅤ—De alguna manera, él siempre sabía lo que tenía qué hacer. Puedo asegurar que era un experto en agricultura en toda regla, gracias a él aprendí mucho sobre mi propia siembra.

ㅤㅤ—¿Es cierto que nunca le cobró a nadie por su trabajo?

ㅤㅤ—Lo es —El anciano sonríe—, nunca aceptó las ganancias que obtuve después de que salvara mi negocio, y supe que tampoco aceptó nada de todas las otras familias que ayudó aquí. Solo aceptaba cosas como estancia para dormir, o un poco de comida. Era tan humilde que era molesto.

ㅤㅤTanjiro a este punto está sacando el cuaderno de notas y el bolígrafo. Construye un perfil rápidamente a la vez que escucha el testimonio de Tomoki. No le detiene, aparentemente, este hombre sabe más de lo que creía hasta hace pocos minutos, y cada palabra es completamente valiosa.

ㅤㅤ—¿Qué hay de la relación entre el hombre y la Kannushi? ¿Sabía de algo al respecto?

ㅤㅤ—No lo suficiente pero, te contaré lo que recuerdo —Se reacomoda en el asiento—. Aunque sonreía con facilidad, el rostro que le daba a esa mujer al verla era algo que mi esposa y yo solíamos comentar en voz baja, era el rostro de un hombre muy enamorado. Creo que se conocieron cuando él visitó el templo la primera vez. No se les veía juntos muy a menudo, eso sí.

ㅤㅤ—¿Cree que se estuvieran escondiendo, o ella le rechazaba?

ㅤㅤ—No puedo asegurarte mucho, solo sé que ella no parecía incómoda con él.

ㅤㅤContinúa escribiendo, tratando de construir una narrativa mental con los datos que tiene hasta el momento.

ㅤㅤEs plausible que la mujer solo haya aceptado una amistad por cortesía, si es que sus encuentros no eran frecuentes… O podrían estarlos escondiendo. Esto abre otra tangente; huir de sus responsabilidades, de algún familiar, o a causa del propio agricultor.

ㅤㅤHasta el momento, sabe que éste hombre evitaba permanecer en un mismo sitio por mucho tiempo, lo cual cumple los lineamientos básicos de un sospechoso, según lo aprendido en su universidad. Imaginando que fuese alguien manipulador, la teoría de esconder una conexión con ella ante el ojo público lo más que se pueda es viable.

ㅤㅤ—Hay algo más que me gustaría preguntarle.

ㅤㅤ—Adelante.

ㅤㅤ—¿Sabe dónde se encuentra ahora? ¿Su número, nombre, dirección…?

ㅤㅤ—Lo lamento jovencito, esa es información que a mí también me gustaría saber —La sonrisa que ahora esboza contiene tintes melancólicos, a su vez, la cabeza decae—. Solo sé que su apellido es Nosaku. Incluso su primer nombre es algo que parecía sumamente privado.

ㅤㅤ—Lo supuse… —La cabeza de Tanjiro decae a la par, simpatizando completamente el sentimiento.

ㅤㅤ—Lo lamento por no tener datos tan importantes, sé que por ellos viniste aquí.

ㅤㅤ—¡No, no! Su testimonio ha sido sumamente útil, ¡en serio!

ㅤㅤEl joven guarda sus cosas devuelta a la mochila mientras sigue las nuevas conversaciones que se cruzan en el camino, hasta que el té de su taza se ha terminado y con ello, la visita llega a su fin. Nuevas disculpas por parte de la hija Tomoki son recibidas acompañadas de una reverencia, mientras el anciano le acompaña a la salida.

ㅤㅤ—Si llegas a dar con él, me gustaría saberlo —dice el dueño de la casa—, quisiera darle las gracias por todo lo que hizo por mi familia. Gracias a él es que tengo todo esto, y pude darle una buena vida a mi hija, es por eso que te ayudé.

ㅤㅤTanjiro permanece en silencio mientras reflexiona. Ese agricultor realmente dejó una marca en algunas personas, ¿no es así? La sospecha que hay detrás de un perfil manipulador incrementan—: Lo haré, voy a esforzarme, se lo prometo.

ㅤㅤ—De verdad, espero de todo corazón que él no haya sido el responsable.

ㅤㅤ—… Sí, espero poder descubrir la verdad.

ㅤㅤPuede entender tal deseo, incluso si los mismos contrastan fuertemente con sus propias ideas. Existen tantas personas capaces de mostrar su mejor cara ante los demás, no le sorprende que alguien con buenas habilidades sociales pueda hacerse de una imagen impecable ante los demás.

ㅤㅤSe despide con una reverencia también, cruzándose con una vista de las calles similar a una vista en verano, un atardecer que tiñe todas las calles de naranjo intenso.

ㅤㅤPese a que este pueblo esconde tantos secretos, vistas como estas le hacen olvidarse de todo por segundos. Es tan bello que, este es el momento perfecto para capturarlo y enviárselo a su madre.

ㅤㅤLuego de varias fotos, piensa que es buena decisión tomar un selfie también. Abre la cámara frontal y saca unas cuantas fotos, como usualmente, en búsqueda del ángulo más favorecedor. Una, dos, tres… Pero algo detrás de Tanjiro se esconde rápidamente antes de que pueda tomar la cuarta, algo dentro de un callejón, quizá a diez o veinte metros.

ㅤㅤDa la vuelta rápidamente hacia esa dirección, sin encontrar nada fuera de lo usual, contrastando con la última foto tomada, donde una silueta oscura se asoma, observándolo.

ㅤㅤTerror. Tanjiro siente escalofríos que le disparan el pulso en cuestión de segundos; apresura el paso lejos del lugar; desviándose de su camino a la estancia usual; con tal de contrariar la dirección en la que «eso» fue visto. Lo sabe, siempre lo supo, desde los primeros días en los que llegó a Yufuin, sin oportunidad de que sea Muichiro, su hermano, su padre, o alguien más.

ㅤㅤAlguien lo está siguiendo.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤMuichiro Kitsune Washing his face

Notes:

Kegare: Concepto dentro del sintoísmo que define lo impuro, sucio, tanto física como energéticamente.

Kyobeni: También apodada por mujeres de la época Edo «Sasa-Beni», es un tipo de maquillaje tradicional que emplea el mítico rojo Beni japonés, que tiene su origen en el extracto de los pétalos oxidados del Cártamo. Este tipo de maquillaje consta de una tinta que se aplica sobre los labios, los párpados e incluso las mejillas. Dependiendo de la cantidad de tinta que se aplique, puede verse rojizo, o rojo con un brillo iridiscente de tono dorado a verde, dándole un aspecto exótico a quien lo porte.

ㅤㅤCalidad completa de la ilustración en X: @hassebel_

Chapter 11: 怖

Notes:

怖: Miedo.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤLas hojas de otoño vuelan alrededor de dos hombres que yacen sentados sobre una manta, como usualmente. Ramas secas caen, evidencian la frialdad del aire, se desliza a través de la helada piel del zorro provocándole incomodidad, a diferencia de Tanjiro, quien utiliza un abrigo delgado.

ㅤㅤTanjiro le mira por el rabillo de vez en cuando, últimamente se pregunta si, para Muichiro, cubrirse los pies con el blanco pelaje de su cola es algo más que un hábito.

ㅤㅤAmbos observan una película y, el silencio toma lugar solo hasta que la misma termina.

ㅤㅤ—Estuvo bien, aunque, no siento nada. Me entretuvo, debo admitir —dice el zorro.

ㅤㅤ—¿En serio no sientes nada?

ㅤㅤÉl niega con la cabeza, mientras observa la pantalla de la laptop mostrar los créditos—: Creo que no puedo sentir miedo después de todo.

ㅤㅤ—Pero… —Tanjiro cierra la laptop, dando por terminada esta especie de sesión.

ㅤㅤLos sabores han sido solo una pizca de todo lo que quiere enseñarle a Muichiro, provenientes de aquella vida que él tanto conoce. Un universo de sensaciones como emociones, perspectivas y visiones. Así, creyó que las películas podrían ser un buen arranque para Muichiro, como solía hacerlo hace meses. Tristeza, confusión, romance… Miedo, faltaba mostrarle el miedo.

ㅤㅤ—Bueno, creo que fue ingenuo de mi parte mostrarte algo con seres sobrenaturales… —Tanjiro ríe incómodamente, después de todo, es Muichiro mismo el que se encarga de asustar a otras personas con sus propias cualidades—. Quizá debí enfocarme en otro tipo de miedo, no pienses que todo está perdido.

ㅤㅤ—¿«Otro tipo»?

ㅤㅤ—Sí, ya sabes, no todos le tememos a las mismas cosas, quiero decir, yo tampoco le temo a esta película en realidad.

ㅤㅤ—¿Entonces qué sentido tiene que me la hayas mostrado?

ㅤㅤ—Porque lo que representa es algo básico a lo qué temerle, al menos hablando de la sociedad en general. Por ejemplo, el monstruo de la película apenas se distingue, ¿lo notaste? Eso es porque nos suele asustar la incertidumbre de no saber qué es lo que nos acecha, más que verlo directamente. Como la noche que te conocí, recuerdo que solo vi tus ojos y me aterró no saber tus intenciones. Solo pude relajarme hasta que te vi en cuerpo completo, pensé: «Ah, solo es otro niño como yo, ¡qué alivio!»

ㅤㅤ—Temblabas demasiado incluso después, Tanjiro, no mientas —Muichiro ríe.

ㅤㅤ—Como sea —interrumpe, avergonzado—, lo que quiero decir es, que es mucho más aterrador lo incierto. No saber si podríamos estar aquí o no el día de mañana; si una bestia desconocida podría atacarnos en un instante; o simplemente morir, porque nos hace sentir indefensos. Ese es el tipo de miedo al que alude la película.

ㅤㅤMuichiro se plantea dentro de esos escenarios, reflexionando—: He visto a los humanos aterrarse cuando me ven pero, realmente no puedo simpatizar con su miedo a morir.

ㅤㅤ—¿En serio?

ㅤㅤAsiente—: Quiero decir: poder morir en cualquier momento, mm, realmente suena bien.

ㅤㅤTanjiro, como es de esperar, está consternado. Parpadea un par de veces antes de volver a preguntar—: ¿Por qué piensas eso?

ㅤㅤ—Piénsalo: haces cosas que te hacen sentir un sinfín de emociones, y cuando las termines, tu cuerpo o tú pueden decidir cuándo marcharse. Vivir con tu familia una buena vida, gozando de todas estas cosas que me muestras, hasta que te vuelves viejo, o algo te sucede abruptamente. Aunque hayas muerto, no importa cómo, tus experiencias aún fueron reales, las cosas que te hicieron sentir pleno pasaron, y eso, ni la muerte lo va a borrar —El Kitsune mira al cielo mientras habla, prácticamente fantaseando ante su propio planteamiento—. Todo eso me parece inmensamente mejor que no poder morir nunca, especialmente si eres incapaz de disfrutar todas esas cosas en primer lugar.

ㅤㅤEl silencio incómodo no se hace esperar. Al principio, Tanjiro no puede mirarlo al rostro, le cuesta entender la naturalidad con la que este zorro se expresa hacia la vida misma. Conservan una apreciación semejante, pero, se percibe incapaz de asimilar el fin de su propia vida con tanta satisfacción. Incluso si ha vivido una buena vida, saber que podría dejar atrás a las personas que ama es algo que le atemoriza, y claro, este es un sentimiento que el Kitsune no podrá comprender. Todo esto recorre su mente, hasta que, finalmente, la última oración que escucha le ayuda a encajar las piezas.

ㅤㅤDebe haber algo en Muichiro que le haga fantasear de esta manera.

ㅤㅤ—¿Tú… no puedes morir, cierto?

ㅤㅤMuichiro niega con la cabeza, su mirada decae a las rodillas—: Me pregunto cómo ha de sentirse. En mis libros dicen que se siente mucha paz. Me gustaría experimentarlo también.

ㅤㅤ—Pensé que vivías en paz aquí. Ya sabes, es muy tranquilo aquí dentro.

ㅤㅤ—¡En absoluto! —Reniega—. Es eso lo que más me inquieta de todo. Nunca sucede nada aquí dentro; es oscuro; frío; y los únicos a quienes puedo recurrir me evitan a toda costa, incluso se evitan entre ellos. No hay vida aquí dentro, no la que yo desearía, ¿entiendes? Saber que podría quedarme aquí atrapado por toda la eternidad es…

ㅤㅤ—Aterrador.

ㅤㅤ—… Sí. Es aterrador.

ㅤㅤEl viento resopla con fuerza y Muichiro se abraza a sí mismo, cubriéndose como puede al enrollar su cola hacia dentro, especialmente sus pies, otra vez.

ㅤㅤEs por esto que ha sido tan insistente con salir. Huir de esta gigantesca prisión, rogar por contacto del exterior que le haga sentir vivo, que realmente está aquí. Añora, tan siquiera, una pizca de conexión con los demás, experiencias que le hagan valorar incluso el dolor. Pero no hay nada más que silencio. Muichiro está destinado a sufrir una sempiterna soledad.

ㅤㅤCuando Tanjiro por fin entiende su situación, su pecho duele. Ver al Kitsune consolarse a sí mismo le tienta con fuerza a abrazarlo, es un deseo que es casi irresistible a este punto. Incluso si está a su lado, Muichiro luce increíblemente solitario.

ㅤㅤNecesita hacer algo, es como si hubiese sacado desde dentro el terror en él, finalmente.

ㅤㅤLuego de un corto silencio, Tanjiro por fin habla—: ¿Sabes? Hay algo a lo que yo le temo también.

ㅤㅤ—¿Qué cosa?

—Cuando te hablé de lo incierto, pienso mucho en esto que me pasó ayer. Después de verte, di un paseo por las calles. Estaba tomando algunas fotografías y, ¡ah!, siento escalofríos solo de recordarlo —titubea—, había alguien detrás de mí. No pude verlo con mis propios ojos pero, sé que estaba ahí, lo vi a través de mi cámara.

ㅤㅤ—¿Siguiéndote?

ㅤㅤ—Eso creo —suspira—. La verdad es que, desde que vine a este pueblo por primera vez, he sentido que hay algo acechándome. Tengo esa sensación cada tanto, como si estuviera realmente cerca de a ratos. ¡Pensé que solo era mi imaginación! Ya sabes, por venir a verte tan seguido. Creí que se iría cuando dejase de temerte, hasta que esto pasó… Al menos, me alivia saber que no estoy volviéndome loco —ríe.

ㅤㅤ—Eso… —Muichiro comienza a recordar.

ㅤㅤAquel día que Tanjiro se marchó del pueblo, la mañana en la que lo siguió silenciosamente hasta la salida, él también lo sintió, la presencia de alguien tras las casas que delimitan el pueblo de su territorio. Fue entonces que… Yuichiro.

ㅤㅤFrunce el ceño por un instante. Tiene que hablar con él.

ㅤㅤ—… Eso no suena nada bien —Muichiro prosigue—. Quisiera poder protegerte, pero, solo puedo vigilar cuando estás aquí dentro —De pronto, otro pensamiento llega, uno que ilumina ligeramente su mente—. Tanjiro, ¿Si siento preocupación por ti, también cuenta como miedo?

ㅤㅤ—Quizá un poco, sí.

ㅤㅤ—Ya veo —hace una pausa para pensarlo, luego sonríe—. Entonces también sientes miedo por mí.

ㅤㅤ—¿Eh?

ㅤㅤ—Tu cara lo dice todo, por eso trataste de simpatizar conmigo contándome esto, tratando de distraerme. No me gusta que sientas miedo por mí, pero, te agradezco el gesto de preocupación. Es, ¿cómo decirlo? ¿Lindo? Estoy pensando que solo estás siendo amable, pero «lindo» encaja mejor para mí.

ㅤㅤY el otro, sin poder controlarlo, se avergüenza por el abrupto cambio de tema y tanta sinceridad, solo atinando a reír incómodamente—: Gracias a ti también, prometo cuidarme a partir de hoy. A mí tampoco me agrada pensar que temes por mi culpa, prefiero que sientas otro tipo de cosas.

ㅤㅤ—¿Cómo cuáles?

ㅤㅤ—Felicidad, por ejemplo. Como cuando te traigo dulces, o descubres un nuevo sabor favorito, pienso que eso también es, lindo, de ti.

ㅤㅤ» Lamento haberte hecho pasar un mal rato pensando en este tipo de cosas, quizá fue un error haber traído la película de hoy.

ㅤㅤOjos azules se comienzan a dilatar mientras las orejas suben, como si hubiesen escuchado algo sumamente importante—: Oh —Muichiro se toca las mejillas con ambas manos, sorprendido.

ㅤㅤ—¿Qué pasa?

ㅤㅤ—Se pusieron calientes. Supongo que esto es vergüenza. Como la que tienes en tu cara.

ㅤㅤTanjiro vuelve a cohibirse—: No es necesario que lo digas en voz alta, ¿De acuerdo?

ㅤㅤ—Ah, eso también es lindo, el rojo en tu cara.

ㅤㅤ—¡Dije que no es necesario!

ㅤㅤEl zorro ríe. Sí, eso último lo había hecho a propósito.

ㅤㅤ—¿Por qué no mejor cambiamos el tema? —Es lo único que atina a decir, antes de sacar su celular como una vía de distracción—. ¿Sabes qué? Últimamente solo hablamos sobre cosas pesadas, ¡no me malentiendas! Me gusta que me tengas esa confianza, simplemente, me parece justo si nos damos un descanso de todo por hoy.

ㅤㅤ—¿Mm? Pero me gusta hablar contigo.

ㅤㅤ—A mí también, no me iré, tranquilo —dice, abriendo su reproductor musical—. Solo pensaba que te mereces un descanso de tantas preocupaciones, pensar en cosas más positivas. Sería bueno si solo fluimos por un rato para descansar.

ㅤㅤ—Cosas positivas…

ㅤㅤ—Piensa en los dulces, por ejemplo. Puedes sentir cosas tan agradables como comer a través de otros medios. Toma, escoge la que quieras.

ㅤㅤLa pantalla del móvil se ofrece al zorro. Él comprende el gesto y comienza a deslizar la pantalla, leyendo los títulos de varias canciones rápidamente, casualmente raspando el cristal por accidente con la garra. «Pensar en cosas positivas.» Hay títulos que suenan poco convincentes, otros demasiado nostálgicos, anhelantes o simplemente fuera de su comprensión. Al final, se decanta por la vía fácil, elige «La Manzana de la Felicidad¹» por su título simple y conciso.

ㅤㅤUna melodía de piano acelerado inicia y Tanjiro sonríe al reconocerla—: ¡Oh! Buena elección —Lleva las manos tras su cabeza, acostándose sobre la manta.

ㅤㅤEl Kitsune, sin saber por qué es que lo dice, solo le imita y reposa las manos sobre su pecho, siguiendo la corriente.

ㅤㅤAmbos permanecen en silencio mientras la música llena el espacio. Tanjiro cierra los ojos, opuesto al otro, quien observa al vasto cielo mientras presta atención a letras que le cuesta comprender. Son tan sencillas, mucho menos complejas que sus poemas y, sin embargo, parecen plantear un escenario que el ser desconoce cómo construir. Cuando voltea hacia el hombre a su lado, se da cuenta que mueve un pie al ritmo de la melodía.

ㅤㅤ—¿Qué haces?

ㅤㅤ—¿Hm?

ㅤㅤ—Eso con tu pie, ¿qué haces?

ㅤㅤ—Ah, lo hice sin pensar —Tanjiro ríe—, solo seguía el ritmo. Me gusta mucho esa canción, me pone de buen humor. Inténtalo.

ㅤㅤSus dedos marcan un compás como ejemplo, y el espíritu, para sorpresa de Tanjiro, le sigue el ritmo de poco en poco con la cola de manera arrítmica, moviéndola contra el suelo ligeramente hasta que logra unirse correctamente al tempo.

ㅤㅤEsta cualidad es algo que, ciertamente, le agrada al visitante. No solo es adorable, es a través de esas características sobrenaturales que el zorro demuestra su propia felicidad, más que con su forma de gesticular o hablar. La mayor parte del tiempo, no necesita verbalizar lo que siente sin que su cola u orejas lo expresen primero. Tanjiro ríe para sí mismo de la ternura, y Muichiro le acompaña cuando se vuelve autoconsciente de su comportamiento, sin estar avergonzado al respecto.

ㅤㅤMientras la canción continúa, otra cosa llama la atención de Muichiro.

ㅤㅤ—¿Qué es «I love you»? —cuestiona, con una pronunciación por demás pobre.

ㅤㅤ—Es una frase en inglés, significa «te amo».

ㅤㅤ—Mm. Interesante.

ㅤㅤTanjiro ríe—: Lo dices como si fuese algo extraño.

ㅤㅤ—Ciertamente, lo es —responde—, en mis libros asocian al amor como una falsa felicidad, tragedia, o directamente la muerte. Es la primera vez que escucho del amor en un contexto feliz real.

ㅤㅤ—Eso suena a que tus libros son bastante antiguos. Actualmente no es común que el amor se vea de esa forma, o más bien no debería. El amor es, más bien, algo que hace a las personas felices, que les hace sentir seguras por lo menos. Como la película que vimos la primera vez, ¿recuerdas? Aurora y el príncipe terminaron siendo felices cuando pudieron juntarse.

ㅤㅤ—Pero sufrieron al enamorarse.

ㅤㅤ—Eso fue gracias a terceros. Cuando las interrupciones se fueron, encontraron la felicidad.

ㅤㅤDicho planteamiento deja pensando al Yokai, quien retoma su atención a la canción. Es tan simple y sencilla, se muestra desde una postura desinteresada y a la vez esperanzadora. Así que, ¿así de descarado se vuelve el ser humano cuando está enamorado sin interrupciones? De cierta forma, le agrada esa postura.

ㅤㅤ—Entonces, volviendo a la canción, la «manzana» es más bien una alegoría al rojo del rostro.

ㅤㅤ—Sí, por eso se le llama «la manzana de la felicidad.» Es común sonrojarse cuando uno está enamorado.

ㅤㅤ—… —Muichiro queda en silencio, mientras la sensación de ardor en el rostro que ha experimentado últimamente vuelve a su mente.

ㅤㅤLa misma emoción interna que le provoca profunda culpabilidad. Aquel deseo de cercanía que le acompaña y que asocia como posesión. Similar al rojo beni, sus mejillas, así como las de Tanjiro, se tiñen cálidamente cada tanto como muestra de ese deseo visto como pecaminoso. Se cuestiona si Tanjiro se pondrá como una manzana bajo los mismos pensamientos.

ㅤㅤY solo hasta hace un momento, experimentó aquel rubor desde la felicidad. Si esto se asocia como amor, quizá, no es tan malo como ha creído todo este tiempo.

ㅤㅤPero no está seguro, teme a estarse confundiendo, excusar sus pensamientos, querer suavizar sus deseos y llevarlos al espectro positivo. Hundido en estas dudas, solo hay una forma de poder aclarar su mente.

ㅤㅤ—Tanjiro, ¿puedo pedirte una cosa?

ㅤㅤ—¿Qué es?

ㅤㅤ—Me gustaría que me muestres más cosas sobre el amor la próxima vez.

ㅤㅤEl joven le observa por un par de segundos antes de asentir, sin cuestionar el origen de ese interés. Aprecia sin discreción la forma en la que el oscuro cabello del zorro se despliega como un abanico sobre la manta, a escasos centímetros de su propio cuerpo. Y pese al peligro, ninguno de los dos toma precauciones. Prácticamente intencional por ambas partes, simplemente actúan de forma cómplice en esta peligrosa distancia.

ㅤㅤMuichiro baja sus manos, acercándolas a las ajenas discretamente cuando le devuelve la vista, conectando con ella por largos segundos antes de devolver la mirada al cielo. Recuerda la primera vez que lo intentaron, tocarse, lo casi indoloro que fue. Últimamente ha pensado que, si realmente quisiera poseerlo y pecar, habría dolido mucho más. Solo un poco, incluso si arde…

ㅤㅤPero se arrepiente al término. Teme.

ㅤㅤCierra el puño y lo lleva contra su pecho, guardando en él su deseo. Aún no.

ㅤㅤ—Tanjiro.

ㅤㅤ—¿Sí?

ㅤㅤ—Aunque el miedo no es algo que se sienta del todo bien, me alegra saber que puedo sentirlo. Muchas gracias.

ㅤㅤ—No, yo lo siento por causarte esa molestia.

ㅤㅤ—No lo es, de verdad me alivia saber que no soy tan distinto a ti. También… Hoy fue la primera vez que experimenté el rubor de la manzana. Me gustó, me hizo feliz, ¿era lo que buscabas, no? Gracias por eso también.

ㅤㅤTanjiro siente calidez en su pecho apenas le escucha, sonríe, le causa paz—: No es nada.

ㅤㅤPese a que debería preocuparle lo que está sucediendo, cuestionarse el origen de la tensión que se construye entre ellos, dudar de su propio raciocinio… No le importa. Prefiere ver la sonrisa que muestra esos adorables colmillos por sobre muchas cosas. No entiende desde cuándo le aprecia de esta manera, o desde cuándo tocarlo se ha vuelto una necesidad tan fuerte, solo sabe que la misma comienza a cegar su percepción de peligro. Siquiera sabe si algún día podrán tocarse, parece inclusive ingenuo desearlo.

ㅤㅤSolo se pregunta… ¿Realmente sigue encontrándose en peligro?

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤ—Entonces, ¿año dos mil tres?

ㅤㅤ—Sí, él estuvo unos tres años rondando por aquí, más o menos. Me ayudó con mi cultivo de arroz, parecía magia lo rápido que lo hizo renacer. Me parece que fui de los últimos a quienes ayudó durante la sequía.

ㅤㅤTanjiro anota los datos en su cuaderno.

ㅤㅤA la orilla del lago Kinrin, Tanjiro visita el hogar del segundo distribuidor de arroz más grande de Yufuin. Casi como si Tanjiro siguiera el rastro del misterioso agricultor, cae en el anecdotario de un padre soltero de mediana edad.

ㅤㅤ—Yo tenía apenas dieciocho, era demasiado joven. De pronto, este hombre toca mi puerta y me dice que, supuestamente, alguien le habló de mi situación con la sequía. Sinceramente, pensé que solo estaba fracasando por mi falta de experiencia en la siembra. Aun así, él insistió en ayudarme, prácticamente me educó al respecto.

ㅤㅤ—¿Le pidió algo a cambio?

ㅤㅤ—Solo un lugar donde dormir un par de veces. No te voy a mentir, chico, llegué a temer en que pudiese ser un estafador, era demasiado maravilloso para ser verdad.

ㅤㅤ—En realidad, no es la primera vez que escucho esto. Sé que él nunca pidió una sola moneda a cambio de sus servicios, solo un lugar dónde dormir o comer.

ㅤㅤ—Así fue, era realmente extraño…

ㅤㅤ—Lo es —enfatiza Tanjiro—, ¿ha pensado que pudiese estar huyendo de algo, o escondiéndose?

ㅤㅤ—En su momento lo pensé. Era demasiado sospechoso —El hombre se rasca la cabeza, incómodo—, pero… ¡Hm! Realmente no puedo pensar mal de él. Mírame, chico, sin su ayuda yo no estaría aquí, incluso, con las ganancias pude financiar la carrera de mi hijo en Tokio. ¿Me entiendes?

ㅤㅤ—Lo comprendo, descuide, simplemente es necesario tomar todos los testimonios que pueda, sean buenos o malos. Me gustaría saber si conoce acerca de la historia de la Kannushi que desapareció en el bosque.

ㅤㅤ—¡La recuerdo! No me digas que él tiene que ver en esto.

ㅤㅤ—Los dos se conocían y, él desapareció al mismo tiempo que la mujer. Lamentablemente, no existen registros de él al ser solo un visitante —Tanjiro muestra sus apuntes y papeles varios como parte de la evidencia colectada. Parte de esas hojas son leídas por el padre y, algo resalta a su ver.

ㅤㅤ—Espera, dame un segundo… ¡El tipo me dijo que se llamaba Higasa!

ㅤㅤ—¿Eh?

ㅤㅤ—Aquí, en esta hoja —señala un apunte—, te dijeron que se llamaba Nosaku. A mí me dijo que se llamaba Higasa.

ㅤㅤLa sorpresa no se hace esperar entre los dos, y pronto, la mirada de sospecha que se sostienen no se hace esperar.

ㅤㅤ—¿Le contó algo más? ¿De dónde venía? —A este punto, Tanjiro está tan intrigado como el hombre.

ㅤㅤ—Supuestamente vino desde la prefectura de Kagoshima, pero, nunca le creí de todas maneras. Me dijo que no tenía familia, solo que era un viajero que se dejaba llevar por el viento y ese tipo de cosas.

ㅤㅤ—Entiendo…

ㅤㅤMientras las anécdotas vagas continúan, Tanjiro frunce el ceño con disgusto, tratando de disimular hasta que la entrevista termina. Después de despedirse y dar la visita por terminada, se dirige a su estancia sin pensarlo dos veces. No es momento de descansar y pasearse por el pueblo esta vez, solo se encierra en su habitación tan pronto tiene la oportunidad, se sienta frente al escritorio, y cubre sus manos con las palmas en frustración.

ㅤㅤEse tipo… Ha estado cambiando su nombre ante cualquiera que le conozca, ¿no es así?

ㅤㅤNo bastó con evitar a toda costa los hoteles para evadir registros, también descubrió que llegó a pie al pueblo, así que es imposible recurrir a los registros de la estación de autobuses. Evitando permanecer en un sitio por mucho tiempo, siendo para los propios habitantes imposible seguirle la pista.

ㅤㅤEse hombre sabía perfectamente lo que estaba haciendo. Y para personas como Tanjiro, será casi imposible seguirle el rastro bajo estas circunstancias.

ㅤㅤPeina su cabello hacia atrás, gruñe del fastidio y resopla para tranquilizarse. Busca ordenar la marea de ideas que llegan a su cabeza continuamente, hasta que es capaz de plasmarlas en el apunte de hoy. Aunque la información escasee esta vez, se encamina a la teoría que más fuerza tiene hasta el momento: una persona que se refugia de una posible persecución, evitando que alguien pueda saber su identidad, seguirlo, saber sus antecedentes.

ㅤㅤAlguien con un perfil así, podría ser perfectamente un asesino.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤEl viento helado resopla con fuerza entre los árboles, llenan el oscuro vacío de la noche. Especialmente en el lado Este del bosque, una parvada de aves siguen y guían al zorro turquesa, indicándoles el camino a seguir para poder encontrar a su gemelo.

ㅤㅤLuciérnagas iluminan el camino de a ratos y, solo disuelven su estela cuando otra presencia se materializa a espaldas de Muichiro.

ㅤㅤ—Deberías estar en tu territorio.

ㅤㅤYuichiro, con las manos dentro de las mangas, mantiene su distancia.

ㅤㅤ—No pienses que no sé lo que estás haciendo —Muichiro responde.

ㅤㅤ—¿Ah?

ㅤㅤ—Deja de seguirlo.

ㅤㅤYuichiro enarca la ceja—: Tú no me das órdenes.

ㅤㅤ—No me interesa. Supuse que nos vigilarías cuando él viniese pero, ¿de verdad, perseguirlo fuera del bosque? ¿Acaso estás enfermo?

ㅤㅤEl zorro rojo muestra signos de confusión. Es cierto, les ha seguido la pista cada tanto, a órdenes de su padre, no puede permitir que un humano profane lo que ellos cuidan como un territorio sagrado. Sin embargo, al igual que Muichiro, él no puede salir, es por ello que realmente le confunde lo que trata de decir.

ㅤㅤMuichiro reposa los pies en el suelo, dándose la vuelta, apretando los puños—: ¡No finjas demencia! ¡Papá debió darte ese privilegio, como hace siempre! ¿No es así?

ㅤㅤ—Muichiro, no-

ㅤㅤ—¡No me trates como un idiota! ¡Te siento cerca, Yui, por eso debo pegarme a Tanjiro cada que siento tu presencia! He tratado de soportarlo todos estos días, incluso si entras en mi maldito territorio. Pero perseguir a Tanjiro desde fuera es cruzar la línea, él también lo siente ahora, ¡harás que ya no quiera volver!

ㅤㅤ—¡Cállate por un momento! ¿Quieres? —espeta—. Siquiera entiendo de qué mierda hablas. Sí, te cuido de ese imbécil, no es algo que pienso esconder, pero sabes que no puedo cruzar la salida.

ㅤㅤ—Papá te dijo que lo ocultaras, ¿o no?

ㅤㅤ—Padre no me ha dicho una mierda, Muichiro. Apenas puedo hablar con él, no soy tan especial como crees. ¿De verdad crees que yo podría salir de aquí solo para perseguir a alguien tan insignificante? Dame un respiro.

ㅤㅤ—¿Qué hay de la cadena frente a mi territorio? Casi nadie va a ese sitio, y de pronto aparece mientras tú estás cerca. ¿Harás como que eso no fue tu culpa también?

ㅤㅤ—Bien, ¿quieres que pruebe que no fui yo? Vamos a hacerlo.

ㅤㅤ—¡O-oye!

ㅤㅤYuichiro, harto de tantas quejas, toma por el brazo a su hermano, arrastrándolo con él. Desplazándose con rapidez, sin siquiera tiempo para que Muichiro pueda procesarlo.

ㅤㅤLas cualidades del rojo se destacan mientras el turquesa patalea inútilmente. La fuerza de su agarre, la velocidad con la que se desliza entre el arbolado al grado de volverse borroso a la vista y elevar la tierra a su paso. Cosas como estas son las que hacen a Muichiro sentirse tan pequeño.

ㅤㅤTodo frena hasta que llegan al Oeste. Cercano a la entrada, donde el Torii continúa encadenado simbólicamente. Yuichiro suelta por fin al hermano hasta dejarlo caer de rodillas al suelo.

ㅤㅤMuichiro, ahora desaliñado y agitado, toma aire para recobrar la compostura, incapaz de mantenerse en pie—: ¡Van a escucharnos, idiota, no deberíamos estar aquí! —carraspea.

ㅤㅤ—No hay nadie a estas horas —Yuichiro baja los pies lentamente, y apenas toca el suelo, da pasos lentos hasta la salida—. ¿Quieres ver que no miento?

ㅤㅤMuichiro palidece. Nunca pensó que alguien como su hermano podría ser capaz de atreverse a hacer algo así, ir contra los mandatos de su padre, ¿de verdad estaba sucediendo? ¿Frente a sus ojos? La inquietud le congela, quedándose boquiabierto.

ㅤㅤYuichiro, tragando saliva, cierra los ojos tan pronto su mano se estira a pocos metros del arco rojo. Disimula el temor ante lo que se avecina, que sabe, no será nada agradable.

ㅤㅤY sucede. Como si de un ataque se tratase, siquiera es capaz de acercarse lo suficiente cuando una barrera invisible ha repelido su cuerpo, empujándolo violentamente devuelta. Su cuerpo cae junto a Muichiro, y el rojo, conteniendo el dolor, esconde su mano entre sus piernas. Arde de forma tan intensa que, destruye el estoicismo de Yuichiro, mientras él espera a que la sensación se disipe.

ㅤㅤ—¿Lo ves? —dice él, casi riendo como forma de tolerarlo.

ㅤㅤMuichiro sigue pálido. No le interesa si es que estuvo furioso con él hasta hace pocos minutos, solo se apresura a ofrecerle asistencia—: ¡Déjame verte! Puede tardar un poco en que pase pero, si agitas tu mano-

ㅤㅤ—Te he visto intentarlo pero, no pensé que fuese tan… mierda —gruñe mientras se acuesta boca arriba—. Tenías como cinco años, ¿qué carajo pensabas cuando te lanzabas así contra la salida?

ㅤㅤ—Mi desespero era más grande —ríe, casi de forma melancólica—, ya déjame verte.

ㅤㅤYuichiro muestra su brazo, momento en el que Muichiro lo reposa sobre sus propias piernas. Pese a que luce aparentemente ileso, comprende lo que se siente intentar escapar, ese maldito ardor que retumba bajo su piel como si hubiese tocado el fuego mismo. Posando ambas manos sobre la de su hermano, el turquesa emana luz desde sus palmas, intentando aminorar el dolor.

ㅤㅤYuichiro respira y abre los ojos a los segundos—: ¿Y bien? ¿Contento? Te dije que no soy yo.

ㅤㅤ—… Lo siento —El menor agacha la cabeza. No está del todo contento con que su hermano se haya visto orillado a esto por su culpa.

ㅤㅤ—Escucha, Muichiro, sé que piensas que nuestro padre me tiene en un pedestal, pero no es así —Se sienta, apoyando un brazo sobre el pasto—. Tú y yo no somos muy diferentes. Ninguno de los dos puede salir. Así que deja de culparme por todo, ¿quieres?

ㅤㅤ—Bien, ya entendí. Solo pensé en ti porque es imposible que sea papá, es difícil hasta para nosotros hacer que se despegue de mamá —suspira—. Además, a ti no parece importarte mucho querer salir.

ㅤㅤYuichiro ríe—: Ojalá así lo fuera.

ㅤㅤ—… ¿Qué?

ㅤㅤ—La única razón por la cual nunca dije nada, es porque de verdad quiero servir a Inari. Eso no ha cambiado, solo… si hago todo lo que padre nos pide, puedo mantener mi mente ocupada. Puede que así no termine perdiendo la cordura como tú.

ㅤㅤMuichiro agacha la mirada.

ㅤㅤTodo este tiempo creyó que él era el único harto de cuidar este sitio. Estar encerrado día tras noche, observando la misma imagen lejana de un pueblo que se ha olvidado de ellos, si es que sabe que existen en primer lugar.

ㅤㅤIncluso alguien tan estoico como su hermano parece verse consumido lentamente por esa solitaria realidad.

ㅤㅤ—¿Por qué nunca me lo dijiste?

ㅤㅤ—No quiero que padre piense que me estoy volviendo como tú.

ㅤㅤ—¿Por eso rechazaste mis dulces?

ㅤㅤYuichiro asiente—: No quiero pecar. Solo quiero seguir siendo digno para Inari, ¿entiendes?

ㅤㅤ—No creo que ser feliz por un rato sea algo malo, hermano. Tienes que dejar de ver tu propio disfrute como algo pecaminoso, eso es algo que nunca comprendí de ustedes. Especialmente tú, mereces algo pequeño que te haga tolerar… esto. ¿No sientes como que perderás la cabeza tarde o temprano?

ㅤㅤ—Todo el tiempo.

ㅤㅤ—¡Entonces acepta algo por una vez! No eres malo por querer algo tan simple como disfrutar de un caramelo, que pruebes uno no significa que descuidarás toda tu labor, no tiene sentido.

ㅤㅤ—Siquiera sé qué es eso para empezar.

ㅤㅤMuichiro está por explicarle, hasta que recuerda los que trajo Tanjiro esa mañana. Los dulces que sobraron están escondidos en la apertura de su obi. Él, con una mirada cómplice, saca uno y lo ofrece al gemelo, quien evita mirar su rostro.

ㅤㅤ—Anda, solo uno.

ㅤㅤ—No.

ㅤㅤ—No le diré a papá.

ㅤㅤYuichiro, torciendo la boca, lo reflexiona por tensos segundos. Si su hermano realmente tiene razón, entonces aceptar esto no debería afectar en nada su posición como Kitsune. Rezando a ella, casi rogándole el perdón, acepta el obsequio, finalmente.

ㅤㅤTurquesa sonríe. Nunca pensó que algo como esto podría suceder—: Desenrolla el papel, lo de adentro es lo que se come. No vayas a morderlo, solo deja que se deshaga lentamente en tu boca.

ㅤㅤEl rojo solo sigue sus indicaciones con una mala cara, mirando al vacío frente a él.

ㅤㅤ—¿Y? ¿Qué tal?

ㅤㅤ—Hm —Yuichiro solo asiente. No piensa verbalizarlo, aún teme admitir que le gusta.

ㅤㅤEl gemelo menor ríe suavemente. Es la primera vez que Yuichiro no está gritándole, burlándose, o rebajándolo. No es el más expresivo, claro, pero con esto basta, es un avance.

ㅤㅤ—Mui —dice Yuichiro, después de un rato de silencio—. Me preocupas, ya te lo he dicho.

ㅤㅤ—¿Eh?

ㅤㅤ—Últimamente no dejas de recibir a ese tipo. Te ríes bastante con él —Esta vez, el tono de su voz es serio, libre de toda molestia—. Temo a que sufras demasiado cuando la ascensión llegue, a que extrañes todas estas cosas.

ㅤㅤ—Hermano…

ㅤㅤ—Sé que tratas de disfrutar lo más que puedas antes de que nos volvamos zorros de verdad, pero, estás subiendo demasiado alto, hará que tú caída duela más de la cuenta.

ㅤㅤLa mirada del turquesa se apaga. Él abraza sus piernas mientras su cola se enrolla hacia dentro, afrontando la realidad. Sabe que tiene razón, todo lo que viven es solo un preludio de la eternidad que se avecina, algo que no para de provocarle terror a Muichiro.

ㅤㅤ—Solo quiero disfrutar un poco la vida antes de que todo termine.

ㅤㅤ—Lo sé, pero… será doloroso verte, Muichiro. No puedo hacer nada de todas formas, eres necio y me desesperas, desde que somos niños.

ㅤㅤ—… En ese caso, si sabes que no cambiaré mi opinión —Inclina su cuerpo, acercándose a su hermano—. ¿Por qué no dejas de vigilarme? Ya debes conocer un poco más a Tanjiro. ¿De verdad crees que alguien como él es una amenaza para el bosque?

ㅤㅤ—Él es tan incompetente hasta para hacer daño.

ㅤㅤ—¡Entonces para de seguirnos! Actúas como si fuese a pasarme algo. ¡Sé defenderme! —insiste.

ㅤㅤ—… ¡Bien! Pero no me busques el día que algo te pase, porque no me haré responsable de tus lloriqueos.

ㅤㅤMuichiro sonríe, su cola se ondea, y eso llama la atención del rojo. No sabe qué significa ese gesto, y no piensa descubrirlo.

ㅤㅤDándose cuenta de esta atmósfera tan cercana, se ve repentinamente abrumado por ella. Se pone de pie apresuradamente, percatándose de que su mano ha dejado de arder gracias a la atención de su hermano. Incluso si Yuichiro ha sido cruel con él, Muichiro parece seguir intentando acercársele. No sabe cómo sentirse, le incomoda y agrada por partes iguales.

ㅤㅤ—Suficiente, me largo de aquí.

ㅤㅤ—Ve antes de que llegue un invasor —bromea.

ㅤㅤ—Sí, sí —Sacude su ropa, luego cepilla su cabello con los dedos—. Muichiro… No vayas a decirle nada de esto a Padre.

ㅤㅤ—No es como que pueda de todas formas. Él nunca sabrá que tuvimos esta conversación.

ㅤㅤSin más, el mayor camina lejos, dándole la espalda, sin siquiera despedirse. El menor mira su espalda alejarse hasta desaparecer en la negrura, hasta que los grillos son ahora el único sonido que llena el espacio. Él soporta el frío en sus pies mientras se esconde en la copa de un árbol, observando el Torii que nunca tendrá la oportunidad de tocar.

ㅤㅤEs feliz de poder haber hablado con Yuichiro por una vez, sin embargo, la duda sigue ahí.

ㅤㅤSi no fue Yuichiro… ¿Entonces quién puso esas cadenas?

ㅤㅤSobre todo… ¿Quién está siguiendo a Tanjiro entonces?

 

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

Referencia: Shiawase No Ringo (La Manzana de la Felicidad)「シアワセ林檎」. Gesu No Kiwami Otome.

ㅤㅤ

Chapter 12: 呈

Notes:

呈: Mostrar, obsequio.

Chapter Text

ㅤㅤLa alarma de su móvil suena, despertándolo abruptamente. Son las siete de la mañana.

ㅤㅤTanjiro endereza la espalda, despegando la mejilla del cuaderno que le ha dejado marcado el rostro.

ㅤㅤ¿En qué momento se quedó dormido sobre el escritorio?

ㅤㅤSe talla los ojos, haciendo memoria. Recuerda la impotencia que le consumió la última noche, la forma en la que el estrés subió hasta su sien y casi le provoca una jaqueca. También recuerda haber escrito apenas media cuartilla sobre su investigación desde entonces. No había mucho por actualizar de todas formas, y eso es lo que lo acabó hundiendo en la frustración académica más propia de un universitario.

ㅤㅤEntonces, si se supone que escribió tan poco… ¿Qué son todas estas letras?

ㅤㅤ—¿Eh?

ㅤㅤSe rasca el cuello, haciéndolo crujir tras haberse mantenido en una mala posición toda la noche. Ya que puede espabilar y dar un repaso a todo lo que escribió además del reporte, el calor en su pecho acrecienta.

ㅤㅤ«… El cabello es largo. Siempre que se acuesta, se despeina mientras hablamos. Sus uñas parecen peligrosas, pero también son delicadas e interesantes, me pregunto cómo es que se volvieron azules. Cuando comemos juntos y sus mejillas se ensucian sin que se dé cuenta, también es lindo, me hace querer ayudarlo a limpiarse.»

ㅤㅤAh… Ya recuerda.

ㅤㅤEl estrés de la noche anterior estaba por consumirlo, sí, sin permitirle dormir. Es por ello que trató de distraerse enfocando los pensamientos en otras cosas, en búsqueda de aclarar sus pensamientos. Claro está, las dudas sobre el asesino no fueron lo único que le hicieron pensar sin parar la noche anterior.

ㅤㅤLas conversaciones con el Yokai le han hecho reflexionar sobre sí mismo, le obligan a enfrentar temas de conversación que naturalmente no sostendría con otras personas. Gracias a él se ha conocido más a sí mismo. Por ello, es consciente de los sentimientos que siente últimamente, han burbujeado gradualmente hasta reventar y salir de alguna manera, como lo hicieron en estas hojas de papel. Y evadir lo evidente sobre este zorro le resulta imposible, sabe que la petición sobre ver cosas de amor no salió de la nada.

ㅤㅤTodo este tiempo ha sido consciente de lo peligroso que es sentirse como se ha estado sintiendo, tampoco piensa ignorar la manera en la que ambos juegan sobre la tensión que existe en el aire cuando están juntos. Se ha dicho a sí mismo tantas veces que no le importa, que se está olvidando del mundo real.

ㅤㅤDebe afrontar la realidad tarde o temprano, aclarar sus propios sentimientos y comprender que el asunto de querer verlo feliz está yendo más allá de la empatía.

ㅤㅤ«… Quiero que sonría más. Que se sonroje más mientras le pone nombres inusuales a sus sentimientos, quiero que esos sentimientos sean culpa mía.»

ㅤㅤ«… Quiero tocarlo.»

ㅤㅤTocarlo.

ㅤㅤNo puede negarlo más. Quiere atreverse, deslizar sus dedos sobre esa silueta solo para saber cómo se siente su piel, que a la vista luce tan aterciopelada y blanca como el cielo por la mañana. Es algo que le provoca ansiedad mientras más pasa el tiempo. No puede ignorar la tentación cuando Muichiro está feliz, cuando está triste, cuando está distraído. Simplemente quiere saber que este ser es real a través del tacto, que está ahí, a su lado.

ㅤㅤEs riesgoso, y para Tanjiro, alguien que parece eternamente destinado a perseguir el peligro… Una vez más, no le importa que lo sea.

ㅤㅤMientras sigue dándole vueltas a estos pensamientos, la alarma de su celular vuelve a sonar. Se supone que debería estar cocinando algo para el desayuno, pero, antes de que pueda siquiera considerarlo, su cuello duele y él suelta un estornudo. Claro, haber dormido en una posición tan incómoda y fuera de cama le cobrará factura.

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤEn una tienda de conveniencia cercana, el hombre de aretes eleva la vista a dos mujeres que compran ropa de invierno, mientras él sostiene en su mano bolsas de tela que conservan comida casera preparada. Dado a las condiciones y altura en la que este pueblo se encuentra, el aire es helado apenas siendo otoño, convirtiendo el ambiente de cada mañana en nebuloso, visto a través de la ventana.

ㅤㅤEsta neblina no hace más que devolver la existencia de Muichiro a su mente. La imagen del zorro cubriéndose los pies constantemente le hace reflexionar de nuevo, trayendo la duda de siempre. ¿Realmente será solo un hábito?

ㅤㅤDevuelve la mirada a las mujeres, quienes comentan lo especialmente frío que es este día.

ㅤㅤ—Doscientos yenes. ¿Desea algo más? —La mujer al otro lado del mostrador pregunta.

ㅤㅤ—…

ㅤㅤ—¿Joven?

ㅤㅤ—Oh. Sí, lo siento —Tanjiro ríe incómodamente, se distrajo demasiado—. Dame un segundo. Olvidé comprar algo más.

ㅤㅤDeja las pastillas para el dolor de cuerpo sobre el mostrador antes de devolverse a los pasillos de la tienda, en búsqueda de algo más.

ㅤㅤAnte las circunstancias actuales, no puede evitarlo más. Caerá ante sus propios deseos, haciendo otra compra no contemplada con el objetivo de cumplirlos, preguntándose qué tan egoísta es querer hacer feliz al Kitsune con el único propósito de tener esa sonrisa para sí mismo.

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤElevando la mirada al cielo, la brisa helada no hace más que resoplar a través de los árboles, incluso si hoy Tanjiro lleva una bufanda, la piel de sus manos parece erizarse apenas se asoma de su bolsillo. Será mejor que la próxima vez compre guantes.

ㅤㅤ—Hoy son bolas de arroz con ensalada y… Hm, ¿quizá también huevo?

ㅤㅤ—¡Ah! —Tanjiro casi suelta la bolsa del susto.

ㅤㅤEl zorro, como usualmente, ríe de forma particular. Esta vez siquiera intentó asustarlo, simplemente aparecer de la nada a su espalda es un hábito suyo—: Buenos días a ti también.

ㅤㅤ—Un día de estos me harás tirar la comida y ya no será tan divertido —dice, riendo de todas formas.

ㅤㅤ—Yo me encargaré de eso si se te escapa de las manos —Aludiendo a ello, Muichiro utiliza su dedo para apuntar al cuello de Tanjiro y desenvolver su bufanda, haciendo uso de sus poderes.

ㅤㅤTanjiro no parece inmutarse por ello, solo le permite hacer lo que quiera mientras despliega la sábana de siempre sobre el suelo, listo para repartir la comida.

ㅤㅤCon la bufanda de Tanjiro entre sus manos, Muichiro frota la tela entre sus palmas, pronto llevándola a su mejilla, disfrutando del calor que conserva de su portador—: Es suave, ¿por qué lo traías puesto?

ㅤㅤ—Es para el frío. Esta mañana desperté con dolor en el cuerpo, así que no quiero enfermarme.

ㅤㅤ—Eh… —Inclina la cabeza. Quiere aferrarse un poco más a esta tela que conserva su calor pero, tampoco quiere que su acompañante pase por malestares. Utilizando su dedo índice, apunta al cuello de Tanjiro de nuevo mientras le rodea con la tela, siendo especialmente cuidadoso—. Si te enfermas, puedo hacerme cargo.

ㅤㅤ—¿También curas enfermedades?

ㅤㅤ—No lo sé, pero podría intentar.

ㅤㅤTanjiro ríe—: En ese caso, te lo dejaré a ti.

ㅤㅤMuichiro sonríe. De nuevo, sus mejillas se vuelven coloradas, sintiéndose importante. Se sienta sobre sus piernas cuando Tanjiro termina de acomodar las cosas, apretando las palmas sobre sus rodillas mientras sostiene una mirada animosa, que delata traer algo entre manos—: Oye, Tanjiro.

ㅤㅤ—¿Hm?

ㅤㅤ—Te traje algo hoy.

ㅤㅤAntes de que Tanjiro pueda decir algo, Muichiro saca de la ranura abierta en su obi, múltiples piedras pequeñas, todas son brillantes y de distintos colores. El zorro mueve la cola mientras las ofrece con ambas manos, esperando a que Tanjiro las tome—: Son mi agradecimiento por lo de ayer. Gracias por hacerme sentir cosas nuevas.

ㅤㅤ—Jamás creí que alguien me daría un obsequio por hacerle sentir miedo.

ㅤㅤ—Me gusta sentir, Tanjiro —enfatiza—, y cada que vienes, siento muchas cosas. Sé que esto no es suficiente pero, quería devolverte el favor.

ㅤㅤ—… Gracias —La confesión es, por demás, interesante. Mientras toma las piedras cuidadosamente, metiéndolas a su mochila, no puede evitar preguntar lo evidente—: Por cierto, siempre veo que guardas cosas en esa costura abierta. ¿Puedo preguntar por qué?

ㅤㅤ—Pues, aquí llevo lo que no quiero perder. Es un escondite algo pequeño, pero me ayuda cuando no quiero que mi padre o mi hermano vean lo que encuentro.

ㅤㅤDado al lazo de confianza que ya existe entre ellos, Muichiro no necesita invitación para sacar de su faja pequeños artículos diversos.

ㅤㅤEl antiguo celofán de siempre está ahí, además de otros papeles de colores que Muichiro utiliza mientras juega con la lámpara del santuario. También está un brazalete de plata, probablemente de alguien que lo perdió en el bosque, y pedazos de piedras como los obsequiados, claramente más pequeños en comparación.

ㅤㅤ—¿Por qué guardas tantas piedras?

ㅤㅤ—Porque brillan con la luz.

ㅤㅤEsto da pauta a que el hombre comprenda, no solo las piedras, sino el origen de muchas de sus fijaciones. El celofán, las cosas metálicas, la lámpara. Todo parece interactuar con la luz de formas que él no había considerado hasta ahora—: Muichiro, ¿será que te gustan las cosas brillantes?

ㅤㅤÉl asiente—: Lo que brilla es bonito, se siente vivo. Además, anoche realmente me tardé encontrando buenas piedras en el río, así que será mejor que las cuides.

ㅤㅤ—Lo haré.

ㅤㅤA sabiendas de sus hábitos, el recibir obsequios de esta índole los vuelven más significativos. No solo son piedras preciosas y ya, son un reflejo de lo que Muichiro considera valioso, ciertamente, es una extensión de sí siendo ofrecida, sin contar lo obvio, su intención es que sea recordado por Tanjiro incluso cuando no esté cerca. Mientras el hombre observa los objetos desplegados sobre la manta, una de las piedras que se conservaban ocultas llama su atención, es de un color que recuerda con calidez.

ㅤㅤ—Esa es similar a la primera que me regalaste.

ㅤㅤ—Es un pedazo de la misma piedra que te di esa vez —Muichiro la toma y la apunta contra el cielo, viendo a través de la transparencia del granate—. Se parece al color de tus ojos, por eso te lo obsequié.

ㅤㅤY por ello, guarda una parte en su faja.

ㅤㅤTanjiro sonríe ante tal observación, o más bien, le devuelve una expresión serena que ambos comparten. No piensa esconder lo satisfactorio que se siente saber que no es el único que le observa con detenimiento, que aprecia los detalles de su persona y lo mantiene en su memoria—: ¿Sabes? Yo también traje un obsequio.

ㅤㅤ—Ya sé que trajiste más dulces, los olí desde que llegaste.

ㅤㅤ—No es eso —Tanjiro gira hacia su espalda para llevar su mochila al frente, y antes de sacar el obsequio, se detiene a medio camino. Podría entregarlo y ya, sin rodeos, sin embargo…

ㅤㅤ… Quiere atreverse.

ㅤㅤ—Muichiro —Tanjiro continúa—, ¿puedes sentarte con las piernas extendidas al frente?

ㅤㅤAunque el zorro no comprende, acata la indicación, extendiendo las piernas.

ㅤㅤ—Ahora… Sé que será extraño decir esto pero, necesito que cierres los ojos y te quedes quieto. De verdad, no importa lo que pase, debes mantener tus ojos cerrados. ¿De acuerdo? Es parte del obsequio.

ㅤㅤ—… —Muichiro aprieta los labios. Todo esto es, ciertamente sospechoso. Confía en él, claro está, mas, eso no evitará que sienta ansiedad con estos requisitos—. ¿Bien…? —suspira, posando sus manos entre sus piernas, reposándolas confiadamente mientras cierra los ojos.

ㅤㅤTanjiro toma aire entonces. Esto va a suceder. Realmente se está dando esta oportunidad.

ㅤㅤSilencioso, se posiciona a su frente y, tras confirmar que Muichiro no está observándolo, se lleva las manos a la altura de los oídos, dispuesto a aceptar un riesgo que siquiera debería contemplarse en primer lugar. Titubea, deslizando las yemas sobre el metal que se sujeta a su piel.

ㅤㅤPor primera vez, se quita los aretes.

ㅤㅤLos coloca a un costado de su cuerpo para sacar el obsequio de la mochila justo después. Un par de tabis blancos, calcetas cuyo grosor están claramente destinados para usarse en épocas tan frías como esta.

ㅤㅤDespeja las piernas del zorro de la tela que le envuelve, y, el atrevimiento de retirar las getas de Muichiro toma lugar, cosa que hace a la cola del zorro esprintar—: No abras los ojos —reitera el hombre, mientras observa a su compañía sucumbir a los nervios de no saber por qué está siendo tocado.

ㅤㅤCon sumo cuidado, los dedos de Tanjiro le sujetan para colocarle el par de calcetas, una a una. La piel, para su sorpresa, es sumamente fría al tacto. Ahora que le mira con mayor cercanía, puede apreciar el largo camino de pecas que decoran este lienzo tan pálido, tan propio de un ser sobrenatural, al mismo tiempo, volviéndolo más humano a la vista. Esto debe ser, quizá, a causa de su constante exposición al Sol. De todas formas, sigue siendo inusual para un espíritu, y bello al mismo tiempo.

ㅤㅤMuichiro no sabe qué hacer, las garras sujetan con fuerza la tela de su yukata. Solo sabe que su corazón está por desprenderse de su pecho ante la sensación de los dedos sujetándolo y, consecuentemente, el calor de una tela extraña envolviéndole. Es placentero.

ㅤㅤEl interminable frío en sus pies, un malestar humano que le persigue desde que tiene memoria, finalmente encuentra alivio cuando Tanjiro le invita a abrir los ojos, presenciando a este hombre de aretes recién colocados, a su frente, mostrándole el resultado de este obsequio tan específico que solo delata lo mucho que ahora parece conocerle.

ㅤㅤ—Siempre te cubres cuando hablamos, pensé que los necesitarías —Tanjiro sonríe.

ㅤㅤMuichiro se reacomoda el Yukata blanco para flexionar las piernas hacia su pecho. Tan silencioso como impresionado, desliza los dedos sobre la tela de las calcetas, apreciando lo suave que se siente.

ㅤㅤDentro de la conmoción, lleva los dedos de su diestra al rostro, percatándose de lo caliente que se encuentra su mejilla ahora mismo.

ㅤㅤ—Tú, me tocaste…

ㅤㅤ—Quería que fuese una sorpresa.

ㅤㅤ—Pero es peligroso, yo pude… —Se detiene a medio camino, mientras se da cuenta que no lo poseyó por mero acto de voluntad. Tuvo la oportunidad de abrir los ojos y poseerlo en un instante, aprovechándose de su benevolencia. Tanjiro acaba de ponerse a su merced, y en cambio, está a salvo, sonriéndole de frente.

ㅤㅤ—¿Poseerme? —Tanjiro pregunta directamente, atrapando la conmoción del Kitsune, viéndolo asentir silenciosamente—. No lo hiciste, ¿lo ves? Sigo aquí. Yo también pude haberte herido, pero confiaste en mí de la misma manera en la que yo confío en ti. Mírate ahora, te ves bien con calcetas.

ㅤㅤ—… Gracias, Tanjiro —Se abraza las piernas—. No solo por las calcetas… Gracias por confiar en mí.

ㅤㅤ—No es nada —responde Tanjiro, sosteniendo la misma sensación caliente en el rostro que puede apreciar en su compañía.

ㅤㅤAmbos, nerviosos, se sostienen la mirada, se dicen con ella lo atrevido que ha sido este acto, algo tan peligroso como emocionante. Finalmente se han tocado, incluso si fue así de efímero, ha sido especial.

ㅤㅤ—Tanjiro.

ㅤㅤ—¿Sí?

ㅤㅤ—El rubor de la manzana.

ㅤㅤ—Ya te había dicho que no necesitabas decirlo en voz alta… —ríe, cubriéndose la cara—. Sí, también lo tienes tú.

ㅤㅤMuichiro asiente en silencio, incluso sonreír parece difícil en una circunstancia como esta.

ㅤㅤDesvían la mirada a distintos lugares. Por primera vez, han sido incapaces de sostener el contacto visual por demasiado tiempo.

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤ—¿Esos son...?

ㅤㅤ—Ingleses, viven en un país que se llama Inglaterra.

ㅤㅤ—Bien.

ㅤㅤMuichiro volvió a fijar la mirada en la pantalla del portátil mientras los dos comen. Para hoy, Tanjiro puso una película de época, donde una mujer se confiesa pasionalmente a su amante, para posteriormente besarle.

ㅤㅤ—Esto de nuevo —suelta el Kitsune.

ㅤㅤ—¿Qué cosa?

ㅤㅤ—Eso —Muichiro apunta con la barbilla—, se muerden la boca. ¿Por qué los de piel blanca siempre se muerden tanto la boca en este tipo de películas? Por lo menos en la historia de la princesa de cabello dorado eran más sutiles.

ㅤㅤ—Ah, no, eso es un beso, Muichiro —ríe. A veces las interpretaciones del zorro le descolocan—. Solo juntan un poquito los labios, como una manera de expresar cariño hacia la otra persona. Es como dar un abrazo, pero es algo mucho más íntimo, y solo lo hacen los que se quieren de forma romántica.

ㅤㅤ—... Oh —Inclina la cabeza ligeramente, devolviendo la vista a la pantalla—, pero si ella ya le dijo que lo ama, ¿no es innecesario ese «beso»? Es como decir lo mismo dos veces.

ㅤㅤ—Quizá, pero, a veces los humanos somos muy necios. Especialmente con el amor o el afecto, queremos demostrárselo a la otra persona de muchas maneras, una tras otra, y desear que nos la demuestren de la misma manera. Aunque, no todos lo hacen con tanta insistencia, depende mucho de persona a persona. Usualmente a eso le llaman estar «enamorado».

ㅤㅤ—Hm.

ㅤㅤLos ojos animalescos del zorro pierden el foco mientras él piensa a profundidad, parece estar cuestionándose cosas desde dentro. Es entonces que Tanjiro pausa el filme. Reconoce ese rostro, sabe que una pregunta se avecina.

ㅤㅤ—¿Qué piensas?

ㅤㅤ—¿Es por ello que te asustaste cuando me acerqué a tu cara?

ㅤㅤ—¿Eh?

ㅤㅤ—La vez que comimos arroz por primera vez. Tú tenías arroz aquí —señala la mejilla del hombre—. Yo iba a comérmelo por ti y tú te alejaste.

ㅤㅤ—Ah, eso —ríe de nuevo—, sí, la verdad es que me alejé instintivamente, me habías tomado por sorpresa.

ㅤㅤLas orejas de Muichiro bajan—: Entiendo.

ㅤㅤNo sabe por qué pero, esa sensación de rechazo que vino en aquel entonces está de regreso, provocándole al zorro un malestar que no puede describir con exactitud.

ㅤㅤ—Hay otra cosa que quiero saber.

ㅤㅤ—¿Qué es?

ㅤㅤ—Recién dijiste algo sobre personas que se quieren de forma romántica. ¿A qué te refieres con eso?

ㅤㅤ—Pues, verás —Tanjiro se lleva un pedazo de vegetal a la boca mientras se reacomoda sobre la manta—. Hay distintas formas de amar. Por ejemplo, yo amo a mi familia, a mis hermanos y a mi madre. Verlos felices me hace feliz a mí también, me gusta obsequiarle cosas a mis hermanos pequeños solo con ese propósito. A eso le llaman amor fraternal.

ㅤㅤ—¿Y qué tiene de distinto?

ㅤㅤ—Bueno, respecto al romántico, diría que tiene parte de fraternal, sí, pero hay diferencias para mí. Cuando amas a alguien de esa forma, no solo quieres verlo feliz, quieres ser la causa de esa felicidad y querer compartir una vida con esa persona. Diría que tiene una pizca de egoísmo que varía entre persona a persona, que no considero necesariamente mala, y claro, hay más cosas entre medio que son físicas, como los abrazos y los besos que acabas de ver. ¡Oh! También pienso que el amor romántico involucra muchísima vergüenza entre medio, cosa que no sucede entre familia.

ㅤㅤ—… Entiendo —Al zorro le resulta lógico, creando una fuerte diferenciación entre lo que busca sentir hacia su padre y su hermano, incluso su madre que ya no está, respecto a los deseos que ha sentido últimamente hacia su visitante.

ㅤㅤQuerer ser la causa de esa felicidad.

ㅤㅤEntiende esa sensación.

ㅤㅤ—Tanjiro, ¿a ti te hizo feliz que te regalara las piedras? —Muichiro inquiere con una mirada por demás delatora—. A mí me hizo muy feliz que me obsequiaras las calcetas, en serio. ¿Qué hay de ti?

ㅤㅤTanjiro siente que el aliento le ha sido arrebatado por unos instantes. Es tan directo, tan evidente, tan adorable—: Sí, me hizo feliz. Sé que son cosas especiales para ti, porque te gusta lo brillante. Debiste tardar mucho tiempo en escogerlas, ¿no es verdad? Por eso sé que es un regalo especial.

ㅤㅤEl zorro suspira de alivio—: Bien… —Sonríe para sí mismo, entonces continúa—. Respecto a lo fraternal… Creo que puedo comprenderlo. Me hace pensar en mi madre.

ㅤㅤTanjiro abre los ojos de impresión, es la primera vez que escucha hablarle de su madre.

ㅤㅤ—Aunque, en realidad nunca pude conocerla antes de… Como sea. De alguna forma, cuando pienso en ella, me gusta fantasear con la idea de que está siendo feliz, donde sea que esté. ¿No es extraño? Querer tanto a alguien a quien nunca conociste en realidad.

ㅤㅤ—¿No es esto a lo que llaman el lazo de sangre? —Tomando en cuenta la forma en la que el zorro se expresa, asume que dicha figura no está más en este mundo.

ㅤㅤ—Quizá —Observando al suelo, reacciona a otro hecho—. Ahora que lo pienso, mi padre encaja con la otra parte. Desde que le recuerdo, ha vivido pegado a la tumba de mi mamá. ¡Pedirle que se separe tan solo un minuto de su lado es impensable! Nunca supe cómo fue su relación con ella, así que no puedo hablar por esa parte. Solo sé que ha sido muy egoísta desde entonces, no le importa dejarnos a mi hermano y a mí la carga del bosque entero con tal de estar con ella…

ㅤㅤ—Debe ser muy doloroso para él despegarse de su lado.

ㅤㅤ—¡Lo sé! Pero han pasado tantos años, me pregunto si vale la pena si nos terminará ignorando a nosotros, ¿acaso no siente nada? ¡Somos sus hijos!

ㅤㅤ—… —Tanjiro aprieta los labios. Esa sensación de abandono específicamente, puede comprenderla bastante bien—. No puedo darte una respuesta a eso, Muichiro —Inclina la cabeza, mirando a la distancia—. ¿Sabes? Mi padre hizo lo mismo cuando era niño. No lo hemos visto desde entonces, así que te entiendo.

ㅤㅤEs el turno de Muichiro de quedar sorprendido. Ha notado con conversaciones pasadas la forma en la que Tanjiro evade hablar de su propio padre, así que esto, debe representar una barrera de confianza mucho más grande que cualquier toque físico—. ¿En serio?

ㅤㅤTanjiro asiente—: Él conoció a otra mujer y se fue con ella, no le importó poner por encima lo que sentía por ella a cambio de abandonarnos a mi madre y a mis hermanos. Yo me pregunto lo mismo que tú, Muichiro. ¿Por qué dejar a tantos por una sola persona?

ㅤㅤ—¿«Por qué»…? —Las orejas de Muichiro bajan.

ㅤㅤAsí que, después de todo, la persona de familia perfecta a quien tanto envidió, también carga con pesares similares a los suyos en la realidad. Un dicho que su padre tanto ha predicado toma una pizca de veracidad entonces: «Los humanos son crueles.» Incluso, llegando a ser crueles entre ellos mismos.

ㅤㅤMuichiro aprieta los puños tras observar al hombre con una expresión que nunca había visto. Sus ojos caídos y la leve sonrisa que intenta disimular la tristeza. Por primera vez, es el zorro quien quiere hacer algo por él—: Lo siento, Tanjiro, yo… —Mira a diversos lados con ansiedad, sintiéndose culpable, buscando cómo luchar contra esa expresión que le inquieta.

ㅤㅤAbruptamente, recuerda un gesto del pasado, algo que quizá, en esta situación podría funcionar. Toma una hoja caída del suelo, y nervioso, le obsequia caricias en la mejilla a Tanjiro con ella. Es distinto, claro, la hoja está seca y no es blanda como la que en su momento usó este hombre para darle consuelo. Quizá debió usar el plumaje de algún ave, piensa de manera tardía mientras continúa.

ㅤㅤ—¿Qué…?

ㅤㅤ—Te estoy consolando —dice Muichiro, nervioso, sin saber si realmente está siendo útil.

ㅤㅤ—… —El acto de carácter tan espontáneo, logra su cometido, de forma extraña, pero lo hace. Tanjiro no puede evitar reír, sintiendo cosquillas más que caricias.

ㅤㅤMuichiro no entiende, una mezcla entre vergüenza por temor a haber cometido un error y preocupación por él lo hacen detenerse—: ¿Qué pasa?

ㅤㅤ—Nada, nada… —Suspira, sintiendo a sus propios pensamientos negativos diluirse, siendo a cambio, transformados en calidez gracias a la empatía de este ser. Nunca pensó que los roles fuesen a invertirse de esta manera alguna vez—: Lo siento, acabé desviando el tema, ¿cierto?

ㅤㅤ—Oh, no, no. ¡Me gusta escucharte! Solo quería ayudar. Tu cara de pronto se veía triste.

ㅤㅤ—Lo sé —Rasca su nuca—. Es lindo de tu parte. ¿Ahora comprendes cómo me sentí ayer?

ㅤㅤ—Si… —Esto hace al zorro darse cuenta de lo mal que puede llegar a sentirse provocar la tristeza en alguien más, y aunque él no es culpable directo, no pudo evitar querer hacerse responsable tratando de distraerlo. Es así como Tanjiro se ha sentido de manera recurrente, ¿cierto?—. Esto es similar a la preocupación. Sé que no te va a pasar nada en estos momentos, pero no me gustó verte triste, temí por lo que fuese a pasar después. Me hace entender otra cosa que dijiste ayer, lo de preferir verte feliz.

ㅤㅤTanjiro se cohíbe levemente, eso atrae la atención del Kitsune.

ㅤㅤ—Así está mejor —sonríe, luego se pone de pie, mirando al bosque a la distancia—. Sé que he preguntado muchas cosas hoy… Pero, volviendo un poco al tema. Desde ayer, desde hace días en realidad, he sentido mucho calor en la cara. Me doy cuenta que se vuelve roja, como la manzana. Ayer dijiste que la gente enamorada se sonroja, y hoy dijiste que el amor romántico involucra mucha vergüenza. ¿No es así?

ㅤㅤTanjiro permanece en silencio, a sabiendas de dónde se dirige esta conversación.

ㅤㅤ—Hoy también hiciste algo que me hizo feliz, Tanjiro. Nunca creí que te atreverías a tocarme —Estira los brazos hacia el frente, entonces continúa—. Pero, hay algo que aún me preocupa sobre mí. La verdad es que, he querido tocarte también, a veces eso me molesta y me hace sentir culpable, porque temo a que eso signifique que, en el fondo, aún quiero poseerte. Sé que me estoy quedando sin tiempo como para darme el lujo de preguntarme estas cosas, pero tampoco quiero apresurarme…

ㅤㅤ» Es una situación compleja, por eso quiero seguir aprendiendo; quiero que sigas mostrándome estas cosas; quiero entenderme mejor.

ㅤㅤ—Comprendo —El hombre observa la espalda del espíritu, su cabello siendo ondeado por el viento mientras las hojas de los árboles siguen cayendo alrededor de los dos. Tanjiro lo sabe. La tensión en el aire puede respirarse, de nuevo, se siente como si la misma fuese cómplice de este acto mutuo, el sentimiento compartido de atracción—. ¿A qué te refieres con el tiempo?

ㅤㅤMuichiro niega con la cabeza—: Olvidé mencionar algo —agrega, girando medio cuerpo y desviando la conversación—, estoy seguro que no serías la misma persona si hubieses crecido con tu padre, me parece increíble que, habiendo sufrido algo así, tú de todas formas elegiste ser amable. Supongo que eso es la parte egoísta que describiste, ¿o no? Desear que las cosas no hubieran cambiado con tal de conocernos. Oh, pero no quita que él me cayó pésimo —sonríe, casi riendo—. Ya estoy divagando y no quiero enojarme. ¿Y si mejor continuamos con la película?

ㅤㅤTanjiro sale del trance. Incluso si sabe que el zorro está despertando sentimientos similares a los suyos, escucharlo ser tan sincero, es, de alguna forma, hipnotizante. La sonrisa juguetona que le muestra los colmillos, le ha robado el aliento por unos segundos, sin importar la connotación de sus palabras, es bastante claro con el mensaje que pretende darle entre sus líneas.

ㅤㅤ—Sí, deberíamos continuar.

ㅤㅤEl zorro vuelve a sentarse en su lugar, actuando despreocupadamente mientras se lleva un pedazo de comida a la boca. Mira de reojo a Tanjiro, quien no ha parado de observarle, obsequiándole una media sonrisa antes de que este hombre presione el botón de play en la laptop.

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤTanjiro cruza la puerta de una prestigiosa finca conocida en el pueblo, más bien, sale de ella. La entrevista de hoy no hizo más que comprobar lo evidente, el sospechoso que ha estado investigando dio nombres distintos a cada habitante del pueblo con quien se atrevió a mantener contacto.

ㅤㅤNosaku, Higasa, y ahora era Suzuka.

ㅤㅤTanjiro se rasca la cabeza, sintiendo que ha estado dando vueltas en círculos desde entonces. Saber que su objetivo tiene distintos nombres es como si no supiese nada de él en realidad. Los habitantes de este pueblo tampoco tienen testimonios más que positivos al respecto, incluso él ha comenzado a dudar de su propio juicio y creer que está siguiendo a la persona equivocada, sin importar si los actos más sospechosos están ahí. Su capacidad de análisis como estudiante se pone a prueba gracias a este caso.

ㅤㅤQuizá Tanjiro lanzó su anzuelo a un pez demasiado grande. Se vuelve a sentir tan perdido como la noche anterior gracias a este sentimiento de insuficiencia. Y ya no hay vuelta atrás después de todo, ha pasado demasiado tiempo, y dejar esto botado es como insultar la memoria de la mujer que perdió la vida en este pueblo.

ㅤㅤMientras camina a través del solitario pabellón, cabizbajo, un escalofrío bastante familiar le recorre la espina.

ㅤㅤNo piensa ceder esta vez.

ㅤㅤDetiene el paso, levanta la mirada y da media vuelta.

ㅤㅤ—¿Qué quieres? —pregunta en voz alta, sin importar si podría lucir como extraño ante aquellos que puedan cruzar por la misma calle.

ㅤㅤSilencio. Solo el viento que levanta las hojas se presenta como una respuesta. Tanjiro enfurece levemente, devolviendo el paso, en búsqueda de, quien sea que esté siguiéndole.

ㅤㅤMira a distintas direcciones, sin encontrar ningún signo de movimiento más allá de las tiendas abiertas que sabe, podrían contener en su interior a la persona que ha estado siguiéndole. Sin deseos de querer perturbar la tranquilidad de estos espacios, solo devuelve su paso hacia las calles más concurridas del pueblo, en búsqueda de bullicio que pueda asegurarle no sentirse solo.

ㅤㅤClaramente, no puede ocultar lo aterrado que esto le hace sentir, incluso si se ve dispuesto a confrontar a su acosador, no está seguro de qué es lo que pueda pasarle de tenerlo en frente. La posibilidad de que sea algo carente de humanidad también está dentro de sus posibilidades, el hecho de relacionarse con el Kitsune le ha vuelto más supersticioso desde entonces.

ㅤㅤUtiliza la capucha de su abrigo para cubrirse mientras camina, acelerando el paso.

ㅤㅤLuego de un rato de caminata, observa locales coloridos con lámparas de papel y estética folclórica decorando los espacios más concurridos por los turistas. Un hombre local ofrece panfletos a los transeúntes mientras anuncia algún tipo de evento.

ㅤㅤPronto, uno de estos panfletos acaba en las manos de Tanjiro.

ㅤㅤ«¡No te pierdas el Festival de Equinoccio de Otoño! ¡Un Shūbun único te espera!»

ㅤㅤAparentemente, el ajetreo de los negocios se debe a las preparaciones de este pueblo ante lo que se avecina. Ha escuchado de este festival antes, es algo sonado entre los estudiantes de su universidad, un evento tan grande que parece convocar a más que solo locales de Yufuin.

ㅤㅤPese a que vino a este pueblo con otros objetivos, guarda el papel en su bolsillo.

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤGarras azuladas arañan la madera del santuario. Producen un eco solitario mientras el zorro hace lo de cada noche, no solo afilarse las uñas, también forma líneas que representan una numeración. Formaciones que se dividen de cinco en cinco, cubren incontablemente cada rincón del espacio y representan casi cada día que ha vivido este zorro desde entonces. Él se detiene con conmoción de un momento a otro, habiendo contado los días de este mes.

ㅤㅤQuedan pocos días para el festival. Esto lo hace sonreír momentáneamente, hasta que la realidad lo golpea y lo devuelve a la tierra.

ㅤㅤApresurado, sale del santuario para trepar a la punta de un pino, en búsqueda de confirmación. Colores de lámparas de papel y carpas a medio armar ya se encuentran colocadas en las calles más grandes del pueblo, visibles incluso desde esta distancia. Por supuesto, la oscuridad de la noche hace que los colores vivos del folclor de Yufuin destaquen y revelen lo evidente.

ㅤㅤMuichiro se aferra al pino, su cola se dobla hacia su cuerpo mientras sus orejas bajan.

ㅤㅤLa ascensión será pronto.

 

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Chapter 13: 触

Notes:

触: Tocar.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤEl día de hoy Tanjiro no fue visto de la manera vívida en la que se ha vuelto costumbre ser recibido, a cambio, la parvada de aves que siempre rodean a Muichiro le llaman con su sonido apenas él cruza el límite del bosque, listos para indicar el camino hacia el zorro. De alguna manera, es increíble para Tanjiro saber lo familiarizada que está la naturaleza a su presencia a estas alturas, diluyen la sensación de invasión, le hacen sentir aceptado mientras camina y se adentra hasta ver una silueta a la altura de un árbol.

ㅤㅤObserva al zorro, quien yace sobre una rama, la vista clavada hacia el pueblo como si no viese a nada en realidad. La cola blanca cuelga y se ondea mientras el ser observa con pesar los vívidos colores de las tiendas y juegos de feria a medio armar.

ㅤㅤ—¡...Ichiro!

ㅤㅤLas orejas del zorro suben, lo sacan del trance.

ㅤㅤ—¡Muichiro!

ㅤㅤEl zorro mira hacia abajo solo para encontrarse con Tanjiro agitando sus brazos, sonriente, en contraste a él. Evidentemente, la cola del Yokai sigue delatando el gusto que le provoca verlo mientras desciende del árbol, sin embargo, las circunstancias actuales en las cuales este pueblo le somete están carcomiendo su cabeza más de la cuenta, lo cual le dificulta actuar como usualmente.

ㅤㅤ—¿Mirabas las carpas? Supe que habrá un festival, hace ver al pueblo más lindo que de costumbre.

ㅤㅤ—Sí, es el festival de equinoccio.

ㅤㅤ—¡Oh! ¿Cómo es que sabes el nombre?

ㅤㅤ—... —Muichiro desvía la mirada, luego gira el cuerpo para darle la espalda y dirigirse a otro lugar—. El equinoccio es algo importante para mi familia.

ㅤㅤ—Comprendo —Y también comprende que este tema debe ser bastante delicado, pues el zorro está fallando en ocultar su incomodidad—. Y... ¿No te entusiasma a ti, cierto?

ㅤㅤSilencio. Muichiro gira el rostro levemente, obsequiándole una sonrisa melancólica antes de negar con la cabeza—: ¿Por qué no vamos al santuario por hoy?

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤLos libros abiertos están dispersos por el suelo, delatan lo mucho que Muichiro ha estado leyendo esta última noche como una forma de desviar sus pensamientos, sin éxito.

ㅤㅤ—Tienes razón, Tanjiro, el festival es lindo —El zorro continúa con la conversación previa mientras mira al techo y se sienta sobre sus piernas, fantaseando al hablar—. En estas fechas las personas hacen mucho ruido toda la semana, y explotan cosas de colores en el cielo. Todo es tan brillante que nunca he podido apartar mi vista.

ㅤㅤ—Deben explotar fuegos artificiales.

ㅤㅤ—Ah, entonces así se llaman —sonríe—. Son mi parte favorita de cada año.

ㅤㅤLas palabras del zorro parecen genuinas dado a la forma en la que sus ojos brillan al expresarse, Tanjiro no entendería por qué llegaría a mentir con algo así a sabiendas de su fijación por todo aquello que brille. Es por ello que no comprende por qué Muichiro forma una expresión tan compleja desde que está aquí—: ¿Hay algo en ello que te moleste?

ㅤㅤMuichiro vuelve a guardar silencio. Hay tantas cosas que quiere mencionar al respecto, pero tiene limitaciones acerca de qué tanto puede decir—: No exactamente... Solo me recuerda lo solitario que es este lugar. Quisiera poder estar ahí, ser parte de esa celebración... Quiero comprender por qué es tan especial para ellos.

ㅤㅤTanjiro suelta una risa nasal—: Bueno, se trata del Higan después de todo, en mi ciudad también lo celebran. Aunque trata sobre celebrar a los fallecidos, a veces las personas solo buscamos excusas para pasar un buen rato con los demás, sin importar la temática.

ㅤㅤ—Ya veo... —Quizá, para el zorro sea lo mismo.

ㅤㅤ—Y... ¿Aún hay algo más?...

ㅤㅤ—Hay algo que quiero mostrarte —interrumpe. Ignorando lo evidente que ha sido, se pone de pie para traer un libro de tantos que yacían en el suelo, colocándolo frente a su acompañante en una página específica—. Aquí.

ㅤㅤAnte este rechazo, la curiosidad no hace más que incrementar. El Kitsune últimamente estaba siendo más secretista que de costumbre, y no piensa forzarlo pero, tampoco puede ignorar el evidente hecho de que algo está molestándole más de la cuenta. Fingiendo ingenuidad, Tanjiro asoma la vista hacia el libro, un texto extenso de hojas amarillentas se aprecia. Es un poema.

ㅤㅤ«Declaración de amor por las muñecas.¹» Lee en el título.

ㅤㅤ—¿Eh?

ㅤㅤ—No lo entiendo, me gustaría saber qué significa este poema. Este es mi libro favorito, pero es el más complejo que tengo —Muichiro se sienta a su frente; cuando su cabeza se inclina, el largo de su cabello se ondula contra el suelo y rodea los contornos del libro, como si le enmarcase—, pensé que podrías descifrarlo, después de todo, eres un escritor. Además ya tienes experiencia en esto, ya sabes, «amando».

ㅤㅤTanjiro siente el trago amargo recorrer su garganta. Es cierto, es un escritor, se supone que debe saberlo, ¿o no? Comprender la abstracción de este tipo de cosas.

ㅤㅤY en cambio, él es el más ignorante en este santuario.

ㅤㅤ—¿Por qué vienes con esto tan repentinamente? —Tanjiro desvía.

ㅤㅤ—Últimamente hemos visto cosas sobre amor, ¿no es así? Creí que descifrar esto sería un buen ejercicio.

ㅤㅤ—... Sí, podría.

ㅤㅤTanjiro es incapaz de ser sincero, solo redirige la vista al libro con el sudor recorriendo su sien. Aceptará el reto.

ㅤㅤ«La muñeca: se trata de un concepto antes que de una cosa,

ㅤㅤuna idea mucho más llena de sustancia que una cosa.

ㅤㅤPorque la sustancia es más delicada que las células o partículas,

ㅤㅤse nos revela a través de las paredes o del empapelado de las puertas y se planta frente a nosotros.

ㅤㅤSe hunde en nuestra cabellera y se agazapa en el cerebro.¹»

ㅤㅤLargos segundos pasan mientras sigue leyendo. Amor... Es complejo asociarlo en esta circunstancia. Es una definición que suena ciertamente familiar, pero difícil de desmenuzar.

ㅤㅤ—Supongo que es demasiado complejo hasta para ti —El zorro suspira tras largos segundos de espera—. Quizá esta sea una señal para rendirme.

ㅤㅤ—Espera —sorpresivamente, Tanjiro encuentra piezas sueltas que puede tomar y asociarlas a su propia experiencia—. Cuando habla de la muñeca como un concepto más que una cosa, me hace pensar en que la muñeca hace alusión a algo delicado o muy frágil. Algo que debe cuidarse, como lo es el amor.

ㅤㅤ—¿Eh?

ㅤㅤ—¡Oh! También dice que se hunde en la cabellera, me parece que se refiere a algo que da vueltas en la cabeza una y otra vez. No necesariamente el cabello de la muñeca en cuestión, sino el nuestro. ¿Cómo decirlo? Tal vez significa que el amor es algo que nace en nuestra cabeza y no se va.

ㅤㅤ—«Que nace»... —El zorro baja la mirada—. Una sustancia que nace y se planta frente a nosotros...

ㅤㅤ—¡Oh! Acabo de notar que eso coincide con lo que sigue, ¿verdad? —Tanjiro ríe, señalando los versos siguientes:

ㅤ«El cráneo termina por parecerse, cada vez más, al útero.

ㅤㅤParir una muñeca, dar a luz a través de las pupilas y las puntas de los diez dedos.²»

ㅤㅤ—Creo que suena un poquito drástico el término «parir» pero, cuando alguien está enamorado, las pupilas tienden a dilatarse. Debe referirse a eso.

ㅤㅤ—¿Qué hay de los dedos?

ㅤㅤ—Hm... ¿Cómo podría plantearlo? —Tal parece, Tanjiro no era tonto como pensó, pues realmente parece entender el contenido del texto—. Me hace pensar en el tacto. El contacto físico es importante cuando dos personas se quieren de forma romántica. Diría que «dar a luz» se refiere a las demostraciones de amor que alguien le da a otra persona simplemente tocándola, ya sea tomando su mano o dándole una caricia sobre la piel. ¡Oh! Es como cuando alguien dice que un gesto de amor debe ser genuino, socialmente le decimos como algo «que nace de nosotros».

ㅤㅤEl zorro está en absoluto silencio.

ㅤㅤFinalmente, puede encontrar claves que le guíen a una verdad, pues la búsqueda de respuestas tiene un objetivo concreto directamente asociado a su sentir. Porque al final, como toda petición suya desde hace días, hablar sobre el romance es un acto intencional.

ㅤㅤUn concepto como el amor, algo frágil, plantándose frente a él para no marcharse, sino aferrarse a su mente, confundiéndolo. Es como Tanjiro mismo, piensa por instantes.

ㅤㅤ—Entonces, el amor se asocia al tacto también, ya veo —La cola del zorro se ondea por efímeros segundos. Cuando los feroces ojos turquesa suben hasta encontrarse con los borgoñas, se clavan ahí mientras las pupilas verticales se vuelven redondas. La mirada ha sido tan fija que, Muichiro divisa las pupilas ajenas dilatar también, le hipnotiza de la misma forma en la que ha hipnotizado a su acompañante en el pasado.

ㅤㅤ—Sí, lo hace —Tanjiro suaviza la voz. Sabe el rumbo que esta conversación está tomando... Y no piensa detenerlo.

ㅤㅤEl rostro pálido del espíritu corta la distancia con lentitud, elevando la tensión. El cabello largo casi roza sus puntas contra la tela de la ropa de Tanjiro al colgar. Los brazos de tez blanca cual nieve se apoyan contra el suelo de madera, aprisionando sutilmente al hombre que no mueve un solo músculo, aceptando el riesgo de tal cercanía física, siendo cómplice de este acto de tentación.

ㅤㅤ—Oye, Tanjiro... —Muichiro susurra, a este punto, sintiendo la tenue respiración de Tanjiro contra su piel—. Ayer me tocaste. ¿Con qué intención fue?

ㅤㅤAntes de que Tanjiro pueda responder, la palma derecha del zorro se eleva en el aire, como una invitación. El filo de las garras que decoran cada punta del dedo se ven especialmente filosas hoy, luce tan amenazante... Es tan incitante.

ㅤㅤLas miradas siguen sin soltarse, sostienen un lenguaje que solo ambos pueden comprender.

ㅤㅤLa vista periférica de Tanjiro es lo único que le hace saber acerca de esta invitación y su propia palma se eleva al frente, sintiendo el frío que emana el Yokai, así como el Yokai siente calor emanar desde la piel humana.

ㅤㅤRostros como palmas, a distancias tan cortas que solo un alfiler podría medir.

ㅤㅤ—Me pregunto si realmente necesitas una respuesta.

ㅤㅤ—Si no eres claro, no podré saberlo —Muichiro musita—. Yo quiero tocarte bajo la asociación que acabas de darme. ¿Con qué intención lo hiciste tú ayer? ¿Amor? ¿Interés? ¿Manipulación? —El tono del Kitsune le es familiar por un instante. Una voz suave, casi seductora, similar a la que utilizó la primera vez que se reencontraron. Y aun así, la pregunta parece ser genuina esta vez.

ㅤㅤTanjiro desvía momentáneamente los ojos hacia los labios de Muichiro, como un reflejo tan propio de un humano socializado, que no hace más que delatar un deseo espontáneo que la carencia de distancia le trajo a la mente. Hablar de amor podría resultar apresurado, pero no hay otra manera en la que pueda expresar cuán apegado se encuentra a ese espíritu. Alguien que no sale de su mente, le enternece, alguien a quien desea hacer feliz. Quiere acompañarlo en su dolor y ofrecerle un lugar mientras sigue despertando sentimientos en él. Lo sabe, desde hace mucho siempre lo supo—: Amor, Muichiro.

ㅤㅤ—Ya veo...

ㅤㅤMuichiro es el primero en atreverse entonces. Acerca su palma hacia la ajena hasta sentir un leve choque eléctrico. Es molesto, pero completamente tolerable, por lo que elige quedarse ahí un tiempo más, sosteniendo el calor de la palma de Tanjiro contra su propia piel, desafiando a lo prohibido. Completamente distinto al violento rechazo con el que fue empujado la primera vez que se lanzó a él, y totalmente semejante a la vez en la que rozó su índice por mera curiosidad. Lo comprende ahora, la intención con la que se acerque a este hombre influirá en la violencia con la que los talismanes lo castiguen.

ㅤㅤAl fin ha encontrado respuesta a sus propios sentimientos. La culpa no existe más, ya no teme a desear poseerlo. Muichiro entiende que esto que siente no está mal. No es un ente perverso, es alguien que puede sentir de manera benevolente tanto como el resto de humanos.

ㅤㅤY cuando el mentón del hombre se acerca en una respuesta a su atrevimiento, el Yokai se distancia.

ㅤㅤ—Gracias, Tanjiro —Su izquierda acaricia la otra mano, buscando aliviar la molesta, ardiente sensación remanente en su piel—. Por fin puedo comprenderme mejor.

ㅤㅤ—¿Por qué te alejaste? —Tanjiro no puede evitar preguntar, pues no parece comprender el rechazo.

ㅤㅤ—Tocarte duele. Estoy dispuesto a tolerarlo con las manos, sin embargo... en las historias que me has mostrado, los besos suelen ser más especiales, ¿me equivoco? No me gustaría que esos duelan —sonríe, inclinando la cabeza—. Aunque me hizo feliz saber que no te alejaste esta vez. Con eso estoy satisfecho.

ㅤㅤ—Entiendo —Tanjiro comparte la sonrisa. Incluso si fue él quien cayó en el impulso inconsciente de besarlo, no hay algún tipo de frustración en realidad. Está satisfecho por igual—. Es bueno saber que puedes estar más relajado.

ㅤㅤ—Sí... —Muichiro mira al suelo. De nuevo, los pensamientos angustiantes vuelven a su cabeza como un desagradable recordatorio de dónde está—. ¿Sabes? Hay algo más que me gustaría decirte... Es mejor que no vengas mañana.

­ㅤㅤ—¿Por qué?

ㅤㅤ—Mañana inicia el festival. Sería bueno si vas, te diviertes y... Que sigas siendo feliz, de ser posible, lejos de este boque.

ㅤㅤ—¿Eh? —Incluso si lo ve hablar con una sonrisa, parece que el zorro se está despidiendo—. ¿Sugieres que ya no vuelva aquí?

ㅤㅤOjos turquesas le evaden—: Hay algo importante que debo resolver. No sé si podré seguirte viendo si las cosas no salen como lo espero, y eso será un peligro para ti —Sus dedos juguetean con las hojas del libro, desviando la atención—. ¿Sabes? Mi mayor angustia era no entender mis propios sentimientos para cuando este momento llegase, pero ahora que ya tengo una respuesta, sé qué es lo que debo hacer.

ㅤㅤMuichiro no para de ser tan críptico. Repentinamente las cosas habían tomado un rumbo inesperado—: ¿Esto tiene que ver con tu familia? Déjame ayudarte.

ㅤㅤNiega con la cabeza—: Esto es algo que debo hacer por mi cuenta —suspira—. De verdad necesito que escuches esto: Si para el día después de mañana, no te recibo en este bosque, vete y sigue con tu vida. ¿De acuerdo?

ㅤㅤ—Pero...

ㅤㅤ—Tienes escritos sobre mí en tu cuaderno, y desde que volviste, dejaste de hacerme preguntas, así que supongo, ya tienes información suficiente sobre mi naturaleza. Siéntete libre de usar esa información para tu libro.

ㅤㅤ—No, escúchame —Tanjiro replica con firmeza—. Sí, es cierto que en su momento vine con esa intención, pero es diferente ahora. Vengo aquí porque me gusta verte, disfrutar del tiempo contigo y aprender de ti. No puedo aceptar no verte así sin más.

ㅤㅤMuichiro abre los ojos de impresión. No puede negarlo, comparte la misma sensación en realidad, y aceptarlo hace que el fingido semblante sereno decaiga—: Yo tampoco... —La voz es frágil, delata cuán doloroso está siendo esto para el zorro en realidad—. Realmente quisiera que las cosas se queden como están, lo hago con todas mis fuerzas.

ㅤㅤConteniendo las ganas de sujetar sus manos, el hombre acerca su rostro, mostrando determinación—: No entiendo qué es lo que está pasando justo ahora, y tampoco puedo invadir tu privacidad, pero quiero que sepas que tienes mi apoyo en lo que sea que tengas planeado hacer. Si te adelantas a esperar lo peor, entonces no funcionará. Así que por favor, Muichiro, no quiero que te despidas así de mí después de hacerte saber lo que siento hacia ti.

ㅤㅤLas manos del zorro se frotan contra la tela de su propio Yukata, lidiando con la ansiedad de sus propios pensamientos. Gracias a esas palabras, Muichiro se vuelve consciente de que lo hablado recién cuenta como una suerte de confesión. Similar a las historias en sus libros, en las películas que ha visto, las canciones que ha escuchado. Su pecho se calienta, volviéndolo tímido por instantes antes de asentir y devolverle la vista—: Lo siento, solo quería aclarar las cosas y... —titubea.

ㅤㅤ—Está bien, no necesitas aclararme nada si es difícil para ti —A este punto, resistirse a las tentaciones está siendo intolerable, mucho menos si observa los ojos del zorro mirar a distintos lugares, como si buscase dónde esconderse por el dolor—. Y una cosa más: cierra tus ojos.

ㅤㅤSilencio. Al inicio no comprende, y cuando por fin lo hace, el zorro cierra los ojos con leve expectativa, solo para sentir su cuerpo siendo rodeado con calor.

ㅤㅤ—No los abras, no aún —Tanjiro susurra, apretándolo con fuerza entre sus brazos al sentir la fragilidad del zorro contra su cuerpo—. Todo está bien, todo estará bien.

ㅤㅤPronto, los delgados brazos del espíritu se aferran a él devuelta, la barbilla apoyándose en el hombro, la cola rodeándolo también, y las orejas bajando al sentirse conmovido. Tanjiro es cálido, y Muichiro siempre amó el calor.

ㅤㅤEl silencio les rodea mientras se ejercen presión mutuamente, ignorando el extremo peligro que representa para Tanjiro ser sujetado de esta forma mientras sus aretes yacen a su costado. Ha preferido consolarle antes que cuidar su propia integridad, solo concentrándose en acariciar la espalda de su acompañante. Las palabras sobran, solo el leve sonido de la respiración irregular del Kitsune basta para ellos.

ㅤㅤMuichiro sonríe levemente tras largos segundos. Tanjiro tiene razón, los humanos son necios. Incluso si ya le hizo saber que le ama, se lo refuerza a través de estos gestos. Y él ha comenzado a comprender el disfrute que hay tras estas demostraciones.

ㅤㅤTodo estará bien.

ㅤㅤSí, lo estará, se convence el zorro.

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤEl eco de la habitación encierra las voces de la sacerdotisa del pueblo y a Tanjiro, rebota en las paredes de las puertas corredizas de la finca tradicional, cuya arquitectura denota el mismo lujo que la primera vez que Tanjiro estuvo aquí.

ㅤㅤÉl la pone al corriente con los descubrimientos en su investigación, le advierte que el sospechoso a quien intenta perseguir solía visitar este templo cuando la Kannushi del caso era la figura a cargo. Para evitar esparcir el miedo, solo sugiere mantener la vigilancia activa, mientras él le asegura resolver el caso con la determinación más propia que le caracteriza. Pese a que actualmente se encuentre estancado, no piensa rendirse hasta encontrar la verdad.

ㅤㅤCuando la visita termina, Kanao, la Miko del recinto, le escolta devuelta a la salida como la última vez. Mientras avanzan a lo largo de los pasillos, Tanjiro divisa a más mujeres practicando danzas tradicionales, todas sostienen cetros con talismanes colgando de ellos. Incluso si los movimientos son delicados, de carácter religioso, él no puede evitar pensar en una cosa.

ㅤㅤ«Parecen estar peleando». Como si peleasen contra los demonios de la región en una especie de ritual. Todas estas prácticas, más la cantidad de personas siendo atendidas alrededor, aparentan ser preparativos para el festival, y no le sorprende, sabiendo el trasfondo que el equinoccio de Higan representa en sí mismo.

ㅤㅤ—Disculpe la intervención —dice Kanao, desviando la atención—. No pude evitar escuchar su conversación.

ㅤㅤ—Oh, ¿qué pasa?

ㅤㅤ—Escuché que está investigando el caso de la Kannushi que desapareció —Es impresionante la forma en la que la leyenda he recorrido el pueblo, alcanzando incluso a aquellos quienes siquiera habían nacido para ese momento—. La hermana de una de mis compañeras estudió en la misma universidad en la que ella estuvo. Si gusta, podría obsequiarle el contacto.

ㅤㅤ—¿De verdad puedes hacer eso? ¡Sería de gran ayuda!

ㅤㅤKanao hace un gesto incómodo mientras lleva el índice a sus propios labios, y Tanjiro baja el tono de voz casi al instante.

ㅤㅤ—O-oh, lo siento —ríe—. De verdad me da gusto que te intereses en apoyarme. Últimamente siento que doy vueltas en círculos.

ㅤㅤ—Está bien, solo no alce la voz, eso enfurece a los dioses.

ㅤㅤ—Si... —vuelve a reír, incómodamente. Olvida que pese a que parecen tener el mismo rango de edad, la joven no deja de ser un aprendiz en un templo religioso.

ㅤㅤAl llegar a la recepción, es Aoi quien le obsequia un papel a Tanjiro, posee un número telefónico y la dirección de la universidad.

ㅤㅤTal parece, las personas que deseen dedicarse al liderazgo del sintoísmo, cursan en universidades prestigiosas que les darán el título de sacerdotes. Es por ello que Kanae, la Kannushi actual, habló de hacer prácticas como las que hace Tanjiro en su propio campo continuamente.

ㅤㅤMientras el hombre sigue sumergiéndose en pensamientos, sigue observando a su alrededor. En su mayoría, son personas adultas las que ofrecen rezos a sus difuntos, velando por ellos mientras aplauden y tocan campanas en los altares. Especialmente, hay una figura a la distancia que le es familiar.

ㅤㅤCabello negro y largo, complexión delgada. Especialmente ella parece rezar profundamente, pues sostiene sus palmas juntas bajo su barbilla, cerrando los ojos de una manera casi imperturbable. Y al abrirlos, el tono turquesa resalta. No son realmente particulares, o no lo serían para cualquiera que no fuese Tanjiro.

ㅤㅤEstá seguro que se ha cruzado con ella antes... ¿No fue esta mujer con quien chocó la primera vez que visitó la zona Este?

ㅤㅤSin darse cuenta, ha detenido el paso mientras la observa, y Kanao detiene el paso también, a punto de preguntar qué sucede.

ㅤㅤPero la mujer le devuelve la mirada a Tanjiro abruptamente. Ojos penetrantes, una mirada que le consume de una forma tan similar a la de alguien a quien parece conocer bastante bien. Escalofríos le recorren desde la cabeza a la punta de los pies.

ㅤㅤ—¿Disculpe? —Kanao interrumpe antes de mirar a la misma dirección, divisando a la misma mujer—. Acompáñeme.

ㅤㅤDisimulando la molestia, la Miko lo toma sutilmente del brazo para llevarse a Tanjiro hasta la salida, mientras la otra mujer les sigue con la mirada hasta que ya no puede tenerlos en su campo de visión. Dicha actitud en Kanao parece delatar lo conocida que es la mujer de ojos turquesa en el templo.

ㅤㅤ—¿Qué pasa? —Tanjiro apenas pudo procesar los acontecimientos.

ㅤㅤ—Por favor, evite acercarse a esa mujer.

ㅤㅤ—¿Por qué?

ㅤㅤ—Me resulta innecesario aclararlo. ¿No se dio cuenta de la forma en que lo miró? No ha sido el único, así que no se preocupe demasiado. Simplemente, si no desea llevarse una experiencia desagradable en este pueblo, le recomiendo evitarla lo mayor posible.

ㅤㅤ—... Comprendo.

ㅤㅤSí, lo comprende en demasía. No es una mujer amigable, le ha quedado claro, pero tampoco parece del todo peligrosa.

ㅤㅤAun así...

ㅤㅤ«Deberías tener más cuidado, Tanjiro».

ㅤㅤEsas fueron las palabras que recibió la primera vez que la vio. Solo de verla lo recordó. ¿De quién debería cuidarse? ¿De ella? ¿O solo fue porque lo atrapó mirando el interior del bosque esa vez? No puede evitar sentirse inquieto.

ㅤㅤAntes de seguir perdiéndose en pensamientos, le ofrece reverencias de agradecimiento a la joven que le escolta hasta la salida, y emprende su camino hacia su estancia, cuidándose cada tanto.

ㅤㅤÚltimamente el turquesa parece estar por todos sitios.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤLa noche del Higan. El día en el que el destino abre las puertas a mortales como espíritus y les da bienvenida al otro lado, el nirvana.

ㅤㅤEl punto máximo de iluminación que puede alcanzarse si alguien se despega de todo deseo carnal; material; incluso emocional. Y el Higan se encuentra al medio, así como lo hacen los gemelos, seres nacidos este día, que danzan entre lo tangible e intangible. En días como este, poseen la oportunidad perfecta para desprenderse de aquello que les encadena a la vida, un cuerpo físico... Un cuerpo humano.

ㅤㅤPorque ellos son Kitsunes que viven en una mentira.

ㅤㅤSon máscaras, vivos que han sido forzados a crecer como entidades de una naturaleza a la cual nunca debieron pertenecer. Son solo la imagen del padre, la extensión de un Kyubi de nueve colas, que gracias a los hijos, ahora posee siete. Un lugar para decidir qué ser es algo que ellos nunca tuvieron.

ㅤㅤY mientras Muichiro se dirige al punto central del bosque, los puños le tiemblan. El día que cumple diecinueve años ha llegado, y el ritual que por fin los volverá Kitsunes completos está por llevarse a cabo. La ascensión.

ㅤㅤPero Muichiro no quiere. Perder su cuerpo significará perder lo poco que lo vuelve capaz de experimentar la vida como lo hacen los humanos. Tocar, sentir, crecer, vivir. De ascender, perderá lo poco que le conecta con la felicidad. Quedará atrapado en otro plano por cien años, atado a este bosque, obligado a servir a una diosa que jamás ha hecho nada por él más allá del sufrimiento.

ㅤㅤAscender es desprenderse del cuerpo humano. Ascender es morir.

ㅤㅤTodo estará bien.

ㅤㅤTodo estará bien.

ㅤㅤTodo estará bien.

ㅤㅤMuichiro reposa los pies sobre la tierra. Se planta frente a la tumba de su madre, alineándose junto a su hermano. Se evaden las miradas, el silencio les aprisiona los pulmones.

ㅤㅤY no es necesario decirse nada, pues el sudor recorriéndoles la sien habla por ellos.

ㅤㅤEl aire se vuelve denso entonces, les dificulta respirar.

ㅤㅤÉl está aquí.

 

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

Higan: Se traduce como «la otra orilla», y se utiliza para definir el más allá, opuesto al Shagan: el mundo terrenal.

Kyubi: La máxima jerarquía dentro de los Kitsune. Equivalente a un dios, el kyubi posee nueve colas, y una longevidad de cien años.

Cita 1,2: Del libro Durmiendo, pecando, Cayendo, de Takahashi Mutsuo (1992).

Chapter 14: 祭

Notes:

祭: Festival.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤMuichiro siempre fue alguien desobediente.

ㅤㅤDesde el momento en el que pudo ponerse en pie por primera vez, sus pasos se dirigieron al exterior del bosque, creciendo como un niño impulsivo al poco tiempo. Él siempre correría frenéticamente contra la barrera, ignorando el dolor que esta provocaría en su piel. Una y otra vez, sin importar los años que pasasen.

ㅤㅤFue a los cuatro años cuando conoció a su primer intruso, un turista extranjero que entró para explorar la naturaleza. Pero para el curioso niño no hubo oportunidad de interacción antes de ser arrastrado por el padre, un Kitsune que todavía se dignaba a mostrarse en forma humana, alejándolo de su primer vistazo a lo desconocido.

ㅤㅤY desde entonces el interés fue más fuerte, pero los castigos más severos. Cada vez que Muichiro intentara cruzar la barrera, el padre lo encerraría en el santuario por largas horas, que pronto se convirtieron en días.

ㅤㅤMuichiro arañó las paredes en desesperación, formó líneas hasta donde su pequeña altura se lo permitió, pues flotar aún no estaba dentro de sus capacidades. Tras meses de resignación, simplemente afilaba sus garras contra la madera en silencio mientras formaba grupos de cinco en cinco, contando el pasar de los días.

ㅤㅤPronto prestó atención a su entorno... A los libros. Se dio cuenta que estaba rodeado de estantes enormes, llenos de ellos. Ojeó las hojas sin comprensión alguna, y gracias a la insistencia, el padre aceptó educarlo al respecto, enseñándole a leer para que pueda matar el tiempo con mayor facilidad, pues tal vez, esto lo haga centrar su atención en otras cosas. Pero el padre se dio cuenta demasiado tarde que esto había sido un error, uno que solo alimentaría el hambre de su hijo por contactar con lo humano.

ㅤㅤY entonces ese día llegó.

ㅤㅤMuichiro tenía cinco años. Fue una noche de tantas, donde fue encerrado porque había demasiados intrusos: niños y una guía llevándolos al interior de su territorio como una prueba de valentía.

ㅤㅤEl padre no tuvo el coraje de ahuyentarlos, pues sabía que eran creaturas inocentes, en cambio... Muichiro no dudaría en tratar de aprovecharse. Yuichiro se resguardó en las copas de los árboles observando a la distancia, y el padre, como siempre, se encargaría de resguardar la tumba.

ㅤㅤPero algo inesperado sucedió. Muichiro había recibido un visitante.

ㅤㅤEn un sitio que poco a poco se volvía suyo, un espacio personal, silencioso y solitario como lo era ese santuario de paredes rojas... Esa noche, Muichiro conoció la amabilidad.

ㅤㅤDesde entonces nunca pudo superar aquel encuentro. Guardando el envoltorio del dulce de leche, Muichiro se recordaría cada tanto que existe una ligera posibilidad de que los humanos no sean tan malos, pues Tanjiro fue un niño muy, muy bueno. Siempre se dijo a sí mismo que podría aprovecharse de aquella bondad de volverlo a ver, solo para darse cuenta que la necesitaba más de lo que creyó, no como un gancho de dónde sujetarse, sino como un velo de consuelo que se colocaría cálidamente sobre sus propias heridas.

ㅤㅤAntes de su reencuentro, Muichiro ya se sentía tan cerca de la resignación. Aceptar la ascensión como un acto de despedida a sus anhelos, la vida y la libertad, era una realidad que poco a poco se asentaba en su mente. Pero gracias a Tanjiro, su determinación volvió. El espíritu siempre supo que solo bastaba una simple palabra de validación ante estos sentimientos de angustia; desespero; injusticia y soledad; para recobrar la fuerza.

ㅤㅤNo. Había algo más.

ㅤㅤCon el nacimiento de nuevos sentimientos, han llegado nuevos anhelos, y poseerlo ha dejado de ser uno de ellos, o más bien, no de la manera en la que solía desearlo.

ㅤㅤQuiere seguir compartiendo su tiempo con él, atreverse a sentir su calor una vez más. Quiere ser la causa de su nerviosismo y el dueño de sus mejillas cuando estas se tornan rosadas.

ㅤㅤPoseer su amor.

ㅤㅤEs por ello que en estos momentos, donde su cuerpo levita del suelo a causa del padre, mientras un círculo emana luz desde el suelo, él cierra los ojos y le implora a su madre que le dé la determinación que necesita.

ㅤㅤSu pecho se aprieta, se siente como si fuese a ser arrancado de su cuerpo al percibir la pérdida de consciencia invadir cada rincón de su ser... No, esta no es su consciencia, es su alma.

ㅤㅤ¿Es así como se marchará? Algo tan simple como un desdoblamiento mientras la presencia del padre invade cada partícula en el aire, listo para recibirlos cuando ellos accedan a otro plano, el Higan, deseoso por ver sus cuerpos humanos caer como simple basura. Es casi patético.

ㅤㅤDe pronto hace tanto frío, respirar es difícil, su vista es borrosa cuando el ser intenta mantener los ojos abiertos lo más que puede. Cuando gira la cabeza ligeramente, percibe a su gemelo en su misma situación, apretando los ojos con pavor. Pese a que finge serenidad, puede notar el hórrido temblor de sus dedos...

ㅤㅤTodo esto es espantoso.

ㅤㅤ—¡Por favor, un año más!

ㅤㅤMuichiro jamás pensó que la poca fuerza que quedaba en él bastaría para gritar de la forma en la que acaba de hacerlo. Tal atrevimiento interrumpe el ritual, haciéndolos caer contra el suelo abruptamente. Los dos toman aire a grandes bocanadas, no necesitan mirarse para comprender la pesadez del otro.

ㅤㅤPor supuesto, un acto de tal atrevimiento es irreversible.

ㅤㅤEn una noche donde podrían gritar con todas sus fuerzas, nunca serán escuchados gracias al ruido del festival. Luces coloridas y música folklórica llenan cada esquina en Yufuin como un acto de festejo para los espíritus, felices de poder trascender al nirvana; mientras en el bosque, los zorros han perdido la oportunidad de trascender al otro plano.

ㅤㅤ—¡Necesito más tiempo! —Muichiro reitera—. ¡No me siento listo!

ㅤㅤEl zorro turquesa se hinca y su frente toca el suelo en reverencia, su cola tensa contra su cuerpo delata el miedo que siente solo de haberse atrevido a levantar la voz.

ㅤㅤEl viento a su alrededor se torna violento, el padre no está contento.

ㅤㅤ—¿Qué pretendes, Muichiro? —responde la voz.

ㅤㅤ—¡Lo siento! Simplemente... Por favor, déjame vivir un poco más, y después de eso... Prometo estar listo. Por favor, papá... —La voz se quiebra mientras él cierra los ojos, tolerando la aterradora sensación del viento oprimiendo sus pulmones una segunda vez—. No quiero que mi verdadero yo acabe desechado.

ㅤㅤ—¡Muichiro! —El gemelo interviene—. No digas tonterías, ¡sabes que somos diferentes!

ㅤㅤ—¡Tú sabes que no es verdad! ¡Somos humanos y ya estoy harto de pretender, quiero vivir aunque sea un poco!

ㅤㅤ—Suficiente —El padre les interrumpe, azotando una ráfaga de aire violento contra los dos. Desde entonces, los hijos son incapaces de responder—. Todo es gracias a ese hombre, ¿me equivoco?

ㅤㅤTurquesa asiente con vergüenza.

ㅤㅤ—Sabía que algo como esto sucedería —Después de todo, la última discusión se trató de lo mismo, no duda que Muichiro solo haya reforzado su apego hacia el hombre que invade su territorio desde entonces.

ㅤㅤTras opresivos segundos de silencio, una silueta enorme comienza a materializarse frente a los hijos. Una entidad imponente, cuyo pelaje blanco brilla e ilumina todo a su alrededor. Un Kitsune de siete colas los invita a levantarse mientras les clava sus filosos ojos rojos. La figura de carácter animal es imponente, provocando que las aves alrededor vuelen despavoridas.

ㅤㅤLos gemelos miran al suelo, incapaces de mirarle al rostro.

ㅤㅤEs la primera vez en años que el padre se digna a mostrarse a ellos en esta forma, y esto debe significar una cosa. Esto es realmente grave.

ㅤㅤ—Papá, por favor escúchame —Muichiro insiste, hasta que una de las colas del zorro se deslizan frente a sus labios, dictándole de forma sutil que guarde silencio.

ㅤㅤ—Les di una fracción de mi poder para que pudiesen sobrevivir. Estoy dispuesto a trascenderlos con este trozo de mí con tal de que puedan alcanzar la eternidad... pero tú pareces tan aferrado a perseguir la muerte, Muichiro. Tan terco a repetir la historia, eres idéntico a tu madre.

ㅤㅤ—¿No es así como ustedes se conocieron? ¿Cómo eres capaz de cuestionar sus decisiones cuando ya no está? —Nuevamente, el hijo hierve de cólera solo de escucharle usar a su madre como chantaje—. ¡Si no la hubieras conocido no estaríamos aquí! ¿Tanto nos desprecias?

ㅤㅤYuichiro traga saliva. Pese a que trata de soportar su propio temor a ascender como acto de obediencia, su silencio es cómplice, estando de acuerdo con las preocupaciones del hermano. No importa si ha sido el hijo privilegiado todos estos años, también se ha visto como víctima de la reclusión en este bosque, subyugado al mandato de un padre a quien apenas conoce. Y pese a que quiere ascender como una forma de terminar su martirio, sabe que en realidad ascender solo empeorará su situación.

ㅤㅤ—Solo quiero protegerlos —La deidad da pasos hacia atrás, sentándose sobre sus patas traseras frente a la tumba de la madre, recordándole a los hijos el destino que ella obtuvo—. Los humanos son crueles. Incluso si aprendes a disfrutar la vida, te la arrebatarán en un instante si así lo desean. Estás acercándote a lugares que no tienen un punto de retorno, Muichiro, y cuando te des cuenta, tu cascarón estará sumergido en dolor.

ㅤㅤMuichiro aprieta la dentadura.

ㅤㅤNo quiere dicho destino pero... Tampoco quiere perder aquello que considera su verdadera identidad. Piensa que si posee algo tan dichoso como un cuerpo, entonces debe ser con una razón tan humana como lo fue su madre.

ㅤㅤAquel no es un simple cascarón, es el medio que le permitirá disfrutar todo lo que ha soñado.

ㅤㅤ«... No me gustaría que los besos duelan.»

ㅤㅤDicha frase da vueltas entre sus pensamientos entonces. Se niega a dejar estos anhelos atrás. Posee un corazón físico, y no quiere perder los sentimientos que Tanjiro ha logrado germinar en su interior, pues es valioso, incluso si pueden doler en el futuro, está dispuesto a experimentarlo todo antes de marcharse.

ㅤㅤQuiere vivir. Quiere vivir. ¡Quiere vivir!

ㅤㅤ—Este cuerpo es lo único que nos queda de mamá, no me parece justo irme sin antes haberlo aprovechado... ¿Sabes? Hace un tiempo confirmé que el hombre que viene a visitarme es alguien bondadoso, y sé que no me creerás, pero no lo necesito. Solo quiero proteger lo que siento, déjame experimentarlo un poco más —decreta, encontrando firmeza—. Ya te lo dije, solo dame un año más, y entonces aceptaré irme con ustedes.

ㅤㅤ—... Eres realmente necio —El padre suspira.

ㅤㅤSabe que de todas formas será imposible sacarlo de esta idea, y así no podrán continuar con la ascensión. Este acto requiere determinación y sobre todo, voluntad por parte de los participantes.

ㅤㅤ—Muichiro, un año es demasiado... —Yuichiro se acerca, tocándole el hombro—. Solo acabemos con esto de una vez.

ㅤㅤEl turquesa no responde, solo inspira antes de afrontar al Padre. Las miradas se desafían por lo que se sienten como eternos segundos, y hay algo en el turquesa de esos ojos que hace al padre recordar cosas que no desea revivir; una vistan tan determinada así como suplicante que la deidad fue la primera en romper el contacto visual.

ㅤㅤ—He tomado mi decisión —proclama—. Ascenderán en el próximo equinoccio de otoño.

ㅤㅤ—¡Pero padre!

ㅤㅤ—Agradécele a tu hermano, Yuichiro —El zorro toma con una de sus gigantes garras al hijo desobediente, haciéndolo colgar como su presa al sujetarlo del cuello de su yukata—. Sufrirás, desearás nunca haber postergado este acto —Con la otra pata juguetea con él, haciéndolo sentir sumamente indefenso—. Desearás nunca haber aprendido a sentir, y entonces vas a recordarme, vas a comprender que contactar con los humanos fue un error.

ㅤㅤLa cola de Muichiro se enrolla hacia adentro, sus orejas están bajas, y él, temblando, asiente con la poca firmeza que le queda—. Gracias, Padre... —Por fin, se digna a dirigirse a él con respeto.

ㅤㅤLa figura del Kitsune se desvanece entonces, haciéndolo caer al suelo. Yuichiro se acerca para asistirlo, incluso si se siente absolutamente frustrado por la decisión final que ahora recae sobre los dos.

ㅤㅤMuichiro tose, pero por fin siente que puede respirar con vitalidad, esto le hace saber que el aura del padre ya no se encuentra alrededor.

ㅤㅤ—Muichiro... ¿Eres siquiera consciente de...? ¡Oye! —Antes de que Yuichiro pueda sermonearle por todo lo que su gemelo acaba de provocar, solo ve a Muichiro ponerse en pie, como si la energía hubiese vuelto a su cuerpo de un momento a otro.

ㅤㅤTurquesa le da la espalda al rojo, y antes de desaparecer a la lejanía, le obsequia una última sonrisa a su hermano. Una expresión que roza la picardía como si se hubiera salido con la suya, o así es como lo interpreta el hermano mayor.

ㅤㅤY Muichiro nunca se sintió tan determinado hasta este momento.

ㅤㅤDeslizándose entre los árboles, escucha el ruido del pueblo volverse más y más cercano. Risas, danza, música. El zorro cierra los ojos mientras fantasea con ser parte de este festejo, y gracias a la euforia, se siente como si así fuese. Conociendo cada rincón de este bosque como la palma de su mano, se desliza entre los árboles a ojos cerrados, imitando la misma danza que ha presenciado desde las copas todos estos años. Sin saberlo, imita torpemente un acto ceremonial que convierte en suyo como expresión de su felicidad.

ㅤㅤAl llegar a su territorio se trepa a las copas, sonriendo vívidamente mientras aprecia con emoción las luces del festival a una cercanía peligrosa.

ㅤㅤLas luces de los fuegos artificiales llenan su campo de visión. Los colores tiñen su piel con cada nueva explosión, sus pupilas dilatan mientras Muichiro siente como si estas luces fuesen dedicadas a este momento.

ㅤㅤY ya lo tiene claro ahora. Disfrutará del tiempo que le quede de esta manera. Quiere disfrutar cada minuto, sentirlo con cada poro de su piel.

ㅤㅤ—Tanjiro... Me pregunto si también estarás mirando las luces...

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤLa preocupación no le permitió dormir apropiadamente. Incluso si se paseó por el festival, su mirada se giraba constantemente en dirección al bosque.

ㅤㅤCamina vagamente entre los puestos de comida y observa al bullicio festejar de una forma que no pensó que podría ser tan propia de este pueblo. Un lugar que parece viejo, da un giro radical con esta celebración que le llena de vida.

ㅤㅤTanjiro piensa por instantes que sería lindo traer a su familia a este lugar, se lamenta por instantes el no haberlo hecho en realidad... Ya comprende por qué Muichiro disfruta tanto de observar cada año. Se pregunta si lo estará haciendo en estos momentos mientras levanta la mirada y la lleva en dirección a la montaña.

ㅤㅤ—¡No se pierda de la ceremonia a las nueve de la noche! ¡Cerca de la Villa Floral! —Anuncia un organizador con un megáfono.

ㅤㅤ¿Villa Floral? Tanjiro recuerda haber escuchado unas cuantas veces del sitio, aparentemente es una zona bastante turística.

ㅤㅤA sabiendas de que las hermanas Kocho serán parte de esta presentación, él se dirige en dicha dirección. Cuando se encuentra cerca de un estanque, mira su reloj de muñeca, falta media hora. Junto al mismo sitio hay un letrero que indica la entrada a la Villa Floral.

ㅤㅤDesde fuera luce bastante pintoresca, más que una villa real, parece un parque temático. Un lugar pequeño, tanto en recorrido como en tiendas, cuya estética es idéntica a la de un cuento europeo para niños. Mientras el hombre recorre los caminos, ve decoraciones de personajes de su niñez, estanques con peces y patos, animales de granja en corrales, y tiendas de recuerdos por todos sitios. Es casi mágico, jamás pensó que un sitio tan pintoresco y lindo podría ser parte de este pueblo.

ㅤㅤAl vagar matando el tiempo, una de las tiendas llama su atención, es una cabaña pequeña que exhibe desde fuera un anuncio de venta de Kyobeni. Tanjiro sonríe involuntariamente, pues le recuerda a alguien en especial. Así mismo, la tienda vende distintos recuerdos con piedras preciosas, objetos hechos a mano con material que se encuentran en el río que baja a lo largo de la montaña.

ㅤㅤUna pulsera en específico es lo suficientemente brillante y azulada como para que Tanjiro no pueda dejar de mirarla de reojo de forma continua. El turquesa realmente parece estar por todos sitios últimamente, vuelve a pensar.

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤTiene miedo. Mientras el hombre se adentra en el bosque, teme a no ser recibido.

ㅤㅤMira por todos lados mientras da pasos inseguros, no solo buscando a Muichiro, sino algo más en dado caso de que su compañero no haya concretado su plan.

ㅤㅤY el miedo no tuvo oportunidad de carcomer su cabeza cuando la silueta familiar de un zorro le saluda vívidamente a la distancia, sonriendo y mostrándole los colmillos.

ㅤㅤ—¡Tanjiro! —Exclama su nombre con energía, y Tanjiro por un segundo teme a ser tacleado por la velocidad con la que este Yokai se aproxima.

ㅤㅤ—¡Estás bien! Ah, de verdad... ¡Qué alivio! —Suspira, viendo como la cola de Muichiro se ondea energéticamente.

ㅤㅤ—¿Acaso no confiaste en mí? —Muichiro bromea, casi riendo por sus propias palabras.

ㅤㅤ—Me preocupé, eso es todo.

ㅤㅤEl zorro vuelve a sonreír, sintiendo sus mejillas calientes.

ㅤㅤLa rutina retoma su rumbo mientras tanto, actuando de manera tonta y casi inocente entremedio porque se encuentran felices de ver al otro. En una familiaridad que se vuelve palpable, como producto de una amistad que desborda confianza.

ㅤㅤTanjiro observa al Kitsune tomarse su tiempo mientras come dulces sobre la manta, a diferencia de otros días, como si cada bocado fuese a ser el último. Presta especial atención a la película de la laptop y hace las preguntas de siempre, disfrutando la charla con su compañía. La actitud soberbia que solía poseer parece totalmente desvanecida a este punto.

ㅤㅤYa no piensa jugar al papel de Kitsune que tanto se le enseñó en familia; soberbio y sarcástico, desconfiado, inclusive violento. No continuará con esa actuación que no hacía más que construir barreras entre los dos. Confía plenamente en Tanjiro, no necesita protegerse más.

ㅤㅤY gracias a esto, las pláticas se extienden mucho más, divagan y revelan el lazo que ya existe entre los dos. Sin importar la hora, repentinamente Tanjiro se encuentra dentro del bosque mientras el cielo se torna naranja.

ㅤㅤ—¿¡Eh!?

ㅤㅤ—¿Qué?

ㅤㅤ—¿Por qué no me dijiste que cumplías años ayer? ¡Ah! No tengo ningún obsequio ahora...

ㅤㅤ—¿De qué hablas?

ㅤㅤ—El aniversario de tu nacimiento es un día especial, las personas celebramos esos días con obsequios como una forma de festejar que estás aquí —Tanjiro se rasca la nuca, luego hurga entre sus pertenencias para asegurarse de que haya algo que pueda obsequiarle—. Ah, solo me traje la comida de hoy...

ㅤㅤ—Pero ya me diste las calcetas.

ㅤㅤ—Es diferente. Esas te las di porque... Uh —Porque quiso tocarlo, y no sabe cómo expresarlo sin que suene extraño—. Porque no me gusta que pases frío, eran más bien una necesidad.

ㅤㅤ—Hm... —Muichiro tuerce la boca, eso no suena a lo que hablaron anteayer—, ¿acaso no era porque...?

ㅤㅤ—¡Ah, de verdad no tengo nada! —Exclama, llevándose las manos a la cabeza—. La próxima vez te traeré algo, me aseguraré de recordarlo.

ㅤㅤ—Sí... —Muichiro juguetea con los dedos por algunos segundos, incapaz de expresar las cosas que llegaron a su mente con esas palabras. De pronto, un año suena a tan poco tiempo.

ㅤㅤ—¿Hm? ¿Qué pasa?

ㅤㅤ—Nada, pensé algunas cosas.

ㅤㅤ—... —De pronto el ambiente se estaba apagando, y ahora que la emoción del encuentro inicial parece finalmente atenuarse, es que Tanjiro recuerda toda la situación del día anterior—. Por cierto... ¿Está bien si pregunto qué es lo que sucedió ayer?

ㅤㅤ—... —Muichiro inclina la cabeza mientras mira al cielo.

ㅤㅤEn el fondo desea contarle pero, más allá de la restricción familiar con este secreto... No quiere decepcionar a Tanjiro.

ㅤㅤSe supone que este hombre es un escritor que le visita por sus cualidades como Kitsune. Alguien que piensa escribir basándose en alguien tan maravilloso como él, quedará decepcionado de enterarse que ha compartido todo este tiempo con alguien que no es más que una pobre imitación. Alguien que apenas posee los poderes necesarios para fungir como protector de este bosque, pero carece de todo lo demás. Un ser intermedio cuya existencia es mucho más frágil de lo que parece.

ㅤㅤLa culpa le carcome solo de pensar que podría ser dejado atrás si la mentira se desvela. Quiere ser egoísta y sentirse su musa el tiempo que le quede.

ㅤㅤ—Está bien si no quieres contarlo.

ㅤㅤ—Mi familia quería prohibirme verte —No está mintiendo, solo evitará contar el panorama completo—. Siguen creyendo que eres peligroso...

ㅤㅤ—Oh —Tanjiro mira hacia sus propias rodillas mientras abraza sus piernas—. Bueno, solo quieren protegerte.

ㅤㅤ—Pero no me gusta que te traten como una escoria. Pueden decir que lo que quieran de mí, pero no me gusta que tú seas visto como una amenaza.

ㅤㅤ—...Eso es lindo de ti, Muichiro —sonríe—. Quiere decir que sientes empatía por mí.

ㅤㅤ—¿Eso es una emoción?

ㅤㅤ—Mm... —Tanjiro imita el gesto del zorro al mirar al cielo e inclinar la cabeza—. Diría que es parecido. La empatía es poder sentir lo mismo que otra persona siente, así que...

ㅤㅤ—¿Y qué sientes cuando te cuento estas cosas? —Acerca el rostro, mirándole fijamente—. ¿Cómo te hace sentir el que seas visto de esa manera?

ㅤㅤ—Pues... Triste, quiere decir que eso podría alejarme de ti.

ㅤㅤ—... Sí, es empatía en ese caso.

ㅤㅤPese a que este tema es oscuro, los dos comparten una sensación mutua de seguridad mientras se dicen este tipo de cosas. Después de todo, querer estar cerca del otro cada día se vuelve más y más una necesidad.

ㅤㅤDado la hora, ninguno de los dos parece fijarse demasiado en las largas horas que han pasado conversando. Esto da pauta a que los ruidos del festival comiencen a acrecentar cuando la puesta de sol está por concluir.

ㅤㅤ—La mejor parte del festival va a comenzar, deberías darte una vuelta —Muichiro dice, mirando en dirección al pueblo.

ㅤㅤ—Ya fui ayer, la verdad es que se sintió un poco solitario. Usualmente la gente va en grupos a divertirse a este tipo de cosas.

ㅤㅤEl zorro suelta una leve risa.

ㅤㅤ—¿Qué?

ㅤㅤ—Nada, solo pensaba... A veces ustedes son algo tontos.

ㅤㅤ—¿E-eh?

ㅤㅤ—Quiero decir, teniendo la oportunidad de vivir cosas así, las desperdicias por pequeñeces —En su voz hay un tinte de seriedad, no parece que este tema sea tan jovial como el resto de cosas que han comentado a lo largo del día—. Estoy seguro que debe haber cosas realmente interesantes ahí que no has descubierto por ir con la mente en otro lado.

ㅤㅤ—Puede que tengas razón pero...

ㅤㅤ—La tengo —En realidad, el zorro está hablando desde sus anhelos en estos momentos—. He visto por años a algunas personas hacer cosas que no entiendo, y aún con eso, lucen felices. Solos como acompañados. No siempre puedo distinguir todo, pero hasta yo sé que hay cosas fascinantes ahí sucediendo.

ㅤㅤ—Sí...

ㅤㅤLas palabras del zorro no hacen más que reafirmarse cuando la música y el folklor comienzan a hacer eco entre los árboles. Muichiro está quieto, son las orejas las que le delatan al elevarse con interés mientras tanto. A su vez, su mirada brilla con desilusión, por más irónico que pudiese sonar. La fantasía lejana de ser parte de algo tan propio de la actividad humana como esto se refleja en los ojos del ser, mismo que sabe cuán lejano está este festival de sus manos.

ㅤㅤTanjiro no hace más que observarlo.

ㅤㅤPor su mente se cruzan diversos pensamientos. Consolarlo a través de gestos casi cómicos como lo son las caricias con hojas secas, o abrazos espontáneos que necesitan tonterías como cerrar los ojos.

ㅤㅤNo, ya no puede continuar con esto. Pretender que es feliz con estas pequeñeces mientras Muichiro sigue sufriendo continuamente le desgarra el corazón, y aun así, sigue sin comparase a lo que él debe sentir.

ㅤㅤ—¿Sabes? Todo lo que dices es verdad, soy bastante tonto por no saber apreciar este tipo de cosas —Se acomoda frente al Kitsune, asegurándose de que lo está mirando. Entonces, sus manos se dirigen hacia sus aretes, retirándoselos lentamente—. Conozco a alguien que sí sabría valorar perfectamente el festival.

ㅤㅤ—...¿Qué estás haciendo?

ㅤㅤCon los aretes fuera, los coloca a su costado, asegurándose que no tocan su cuerpo, entonces el hombre se pone de pie—: Creo que ya sé cuál será mi obsequio.

ㅤㅤMuichiro está atónito. Sin mover un solo músculo, agita la cabeza para aclarar pensamientos—: No, no, deja de jugar...

ㅤㅤ—No estoy jugando —La voz en Tanjiro lo enfatiza, observando al zorro con determinación—. ¿No quieres ir? Lo mereces.

ㅤㅤ—¿Eres consciente de lo que estás diciendo? Podría quedarme con tu cuerpo por siempre, no solo para el festival. Si te tomo, podría acceder a todos tus recuerdos, es algo demasiado invasivo y...

ㅤㅤ—¿Realmente quieres hacerlo?

ㅤㅤMuichiro agacha la mirada. Es evidente que sus objetivos han cambiado con el tiempo, poseer el cuerpo de Tanjiro no es solo algo que ya no le interese, sino que lo considera negativo, algo que lo hacía dudar de la validez de sus propios sentimientos... Y de todas formas, la oportunidad de visitar la celebración con la que ha fantaseado por años está frente a sus ojos.

ㅤㅤ—Muichiro —Tanjiro da pasos hacia adelante, aceptando tranquilamente la vulnerabilidad en la que está poniéndose. Le sonríe, estirando su mano en su dirección—: Confío en ti.

ㅤㅤEl zorro eleva el rostro, sus orejas bajan. El labio inferior tiembla, resistiendo las lágrimas que amenazan con salir por la conmoción que esta oferta está representando para ambas partes. Si su teoría es cierta y logra salir del bosque, este hombre estaría obsequiándole una felicidad inconmensurable a cambio de nada.

ㅤㅤEl Kitsune acepta la oferta, toma la mano de su acompañante para ponerse en pie, y sin soltarlo, inspira—: ¡Volveré aquí cuando termine el festival, lo prometo!

ㅤㅤTanjiro inclina la cabeza, enternecido—: Está bien, toma el tiempo que necesites.

ㅤㅤMuichiro se acerca lentamente, Tanjiro le observa apreciar su propio calor al frotar sus dedos contra los propios antes de sentir su pecho a pocos centímetros. Antes de que ambos cuerpos se encuentren, la visión de Tanjiro se vuelve borrosa, el cuerpo de pronto se siente ligero... Su consciencia cede.

ㅤㅤTal y como aquella vez, este sentimiento es nostálgico al ver a Muichiro disolverse en el aire antes de cerrar los ojos.

ㅤㅤTanjiro no sabe dónde está, solo puede ver blanco puro desde entonces. Si no lo recuerda de forma equivocada, se supone que debería ver memorias placenteras como un acto de tentación, ¿o no? Algo que lo distraiga y le vuelva incapaz de saber que está siendo poseído. Si su consciencia vaga continuamente en este mar de blanco que le llena de paz, quiere decir que Muichiro no accedió a sus recuerdos. Es como si esta fuese su forma de agradecerle, respetando su privacidad y obsequiándole tranquilidad.

ㅤㅤTodo estará bien.

ㅤㅤHasta que...

ㅤㅤLos dos recobran la consciencia. Están en el suelo, el pasto pica la mejilla de Tanjiro y lo hace recuperar la compostura. Cuando mira a su derecha, está Muichiro frente a él, en el mismo estado de confusión. Los dos miran en distintas direcciones, y Tanjiro pronto se da cuenta que están bajo el Torii de siempre.

ㅤㅤMuichiro suelta un quejido doloroso que lo hace arrastrarse hacia atrás. A su vez, parece alterarse mientras más entiende lo que acaba de suceder.

ㅤㅤ—No... No, no, ¡no! —Se lleva las manos a la cara, respirando de forma agitada—. Esto no es cierto, ¡no de nuevo!

ㅤㅤTanjiro se acerca con dificultad, pues está mareado—: ¿Qué pasa? Qué pasó? —Eleva su muñeca y divisa su reloj. Solo han pasado quince minutos.

ㅤㅤMuichiro apenas se pone en pie, levita con prisa hacia el interior del bosque nuevamente.

ㅤㅤ—¡Oye, espera!

ㅤㅤTanjiro le persigue conteniendo la voz, se dio cuenta muy tarde que había gritando estando demasiado cerca de la salida. Claramente el zorro huyó para evitar se visto.

ㅤㅤY cuando pueden adentrarse de nuevo, el espíritu no puede más. Cae de rodillas, llorando en voz alta.

ㅤㅤTanjiro frena el paso a su espalda—: Oye...

ㅤㅤ—¡No funcionó! ¡¡No puedo salir!! Después de todo el tiempo pensando que esta era mi única esperanza, todos los intentos que hice en el pasado... ¡Fueron una pérdida de tiempo!

ㅤㅤAl parecer, ambos fueron separados apenas Muichiro intentó cruzar la barrera, viéndose herido en el acto, es por ello que gimió de dolor apenas despertó.

ㅤㅤEl zorro clava las garras contra la tierra y se curva hacia dentro. Nunca antes había externado un dolor de esta magnitud, incluso si siempre se mostró como alguien solitario, siempre se frenaría a sí mismo de mostrarse demasiado vulnerable, cambiaría el tema o se vería consolado por su compañero. Después de tanto tiempo prohibiéndose llorar frente a él, esto ha terminado de romperlo.

ㅤㅤTanjiro se acerca a pasos lentos, agachándose a su frente. Jamás pensó que sería tan doloroso verlo sufrir de esta manera, y es culpa suya, piensa.

ㅤㅤ—Estoy harto, Tanjiro, he sido un estúpido por tanto tiempo... Nada podrá liberarme de este maldito lugar.

ㅤㅤLa culpa comienza a carcomer la cabeza del joven—: No sabías que esto iba a pasar, no es tu culpa...

ㅤㅤ—Quizá solo debí aceptar mi misión aquí y dejarme de tonterías, solo me he lastimado todo este tiempo —gimotea, limpiando las lágrimas de sus ojos con las mangas, aún si estas no paran de salir—. Mi familia tenía razón...

ㅤㅤ—Muichiro... —Tanjiro inclina la cabeza y la acerca a la ajena, buscando sus ojos. Contiene sus propias ganas de llorar, pero su mirada es penosa apenas conectan—. Eso no es verdad. Querer conocer lo que está allá afuera no te vuelve estúpido, es algo natural. No te culpes por ello —Apoyando contra la rodilla, Tanjiro comienza a reflexionarlo un poco. Si Muichiro está encadenado a este bosque sin posibilidad alguna de escape, por más mínima que sea, entonces... Traerá lo de afuera a este lugar—. ¿Sabes qué? ¡Tengo una idea!

ㅤㅤMuichiro aclara su nariz y eleva el rostro—: ¿Qué?

ㅤㅤ—Es una sorpresa. ¡Espérame en el sitio donde están mis cosas, cuídalas! —Encontrando determinación, el hombre se pone en pie.

ㅤㅤ—Pero... Bien, lo haré —No lo entiende, y justo ahora carece de energía para querer hacerlo.

ㅤㅤ—¡Te prometo que seré rápido, no permitiré que esto acabe así!

ㅤㅤEl zorro está tan confundido que hace a su llanto disminuir. Le observa marcharse con prisa, pensando que tiene tiempo desde la última vez que lo vio así de determinado.

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤDentro del festival, un hombre compra cosas por doquier. Cualquier tontería que parezca bonita, divertida o brillante es obtenida, así como comida clásica de los festivales, dulces tradicionales, e inclusive máscaras.

ㅤㅤSiquiera se fija en los precios, y no podría agradecer más que tenga una tarjeta de crédito como en estos momentos.

ㅤㅤUna última vuelta se da en la Villa Floral, misma que está llena de turismo local como externo. Apenas se puede caminar, y de todas formas él hace el esfuerzo por dirigirse a la tienda que visitó el día anterior.

ㅤㅤAl término, sus pasos se dirigen a toda prisa de regreso al bosque. Sostiene tantas cosas por todas partes que apenas puede con ellas.

ㅤㅤLa concentración de no arruinarlo es tanta que confía plenamente en que todo el pueblo está admirando la ceremonia religiosa mientras se dirige al Torii de nuevo. Ciertamente, no está en lo incorrecto, sin embargo...

ㅤㅤLa pulsera de gema azulada permanece en un sobre, dentro de su bolsillo. Es el ruido carnavalesco de la ciudad el que le impide escuchar su caída antes de rodear el gran arco rojo, y también, el que no le permite oír los pasos de alguien que solo le observa a la distancia.

ㅤㅤ—¡Llegué! —Tanjiro jadea, está exhausto.

ㅤㅤMuichiro, sentado abrazando sus piernas sobre la manta, solo levanta la mirada. Evidentemente sigue apagado—: ¿Qué traes ahí?

ㅤㅤ—Dame un segundo... —Necesita recuperar el aliento. Coloca todo frente a su compañía, acomodándolo como una suerte de exhibición, y luego se sienta a su lado—: ¡Mira, mira! Esto de aquí son bolitas de takoyaki; también traje brochetas de pulpo; salchicha; pollo frito... ¡Oh! También traje cosas dulces. Esos de allá son dangos; para tomar está el ramune; también traje manzanas acarameladas y algodón de azúcar.

ㅤㅤMuichiro mira de reojo a Tanjiro, dándose cuenta que su ropa se ensució parcialmente con el último dulce. Tanjiro se mira a sí mismo, sonrojándose por este hecho.

ㅤㅤPero está bien, porque eso hizo reír suavemente al zorro—: Trajiste demasiado.

ㅤㅤ—Sí... No sé si nos lo vamos a terminar todo —ríe también, rascándose la mejilla—. Solo quería que probaras de todo.

ㅤㅤ—¿Y eso de allá qué es?

ㅤㅤ—Esto es un obsequio —Tanjiro levanta un pequeño muñeco rojo de madera, su barniz hace que brille de forma intensa—. Se llama Daruma, lo traje porque es pequeño y puedes esconderlo en el santuario. Si te gusta, claro. También traje esto, es una horquilla para tu cabello —Señala un palillo dorado, posee perlas colgantes en un extremo.

ㅤㅤ—¿Horquilla?

ㅤㅤ—Sí, sirven para atarlo cuando hace calor. Puede que te sirva durante el verano. Oh, también... —Antes de darle oportunidad al zorro de decir algo, Tanjiro saca de una bolsa un par de pintorescas máscaras—. ¡Ta-da! —De manera confianzuda le coloca la máscara Hyottoko, mientras tanto, él se pone la otra, es una máscara de Kitsune—: ¡Mira! Ahora soy tú, y tú eres yo.

ㅤㅤ—... —El zorro permanece quieto algunos segundos, viéndolo a través de los huecos de la máscara. Sigue dudoso ante todo esto, su mente es un desastre y adaptarse al ambiente le cuesta, contrastando con la energía de Tanjiro. Inclina la cabeza mientras observa las decoraciones rojas sobre blanco, se asemejan un poco a la forma feral de su padre, y entonces se quita su propio obsequio por mera curiosidad. La expresión en el objeto es tan absurda que finalmente ríe en voz alta, balanceándose hacia atrás—. ¿Qué pasa con esta cara? ¿Se supone que eres tú?

ㅤㅤEl hombre ríe con él y se acomoda la máscara de zorro a un costado de la cabeza—: Sí, sí. Mira, somos idénticos —Imita la expresión por mera bufonería, y Muichiro vuelve a reír.

ㅤㅤY por fin su objetivo se ha cumplido. Mientras el espíritu ríe, su cola comienza a ondearse levemente, alejándose de la tristeza que le hinchó lo ojos y le borró el maquillaje de los ojos hace unos minutos. Tanjiro le observa con una sonrisa, no hará mención de este cambio con tal de no romper con la armonía.

ㅤㅤLa energía se elevó desde entonces.

ㅤㅤLos dos comen y comparten la charla de manera absurda. Tanjiro es especialmente bromista y eso no hace más que avivar el ambiente. Los labios del zorro se ponen pegajosos con la manzana de caramelo; su cola se eriza de emoción con el sabor del dango; y suelta un eructo accidental tras probar por primera vez el ramune.

ㅤㅤLas risas son tantas que no necesitan pasearse dentro de las calles de Yufuin para disfrutar de esta noche.

ㅤㅤ—Tanjiro... ¿Por qué haces todo esto? —Muichiro hace una pausa. Su voz es suave y las garras juguetean con el daruma de juguete.

ㅤㅤ—Pues... Si no puedo llevarte al festival, traeré el festival a ti.

ㅤㅤ—Ya veo...

ㅤㅤSonríe. Con la mirada baja, reflexiona sobre todo lo que ha sucedido. Darse cuenta que es un zorro sin salida aún duele profundamente, le hace sentir de cierta forma, desahuciado. Sin embargo, en este momento no puede estar del todo triste. Mira de reojo al hombre, mismo quien observa el cielo, luego a su mano apoyada contra la manta con tentación. Parece que los fuegos artificiales están por comenzar.

ㅤㅤLa palma del ser se acerca con cautela.

ㅤㅤ—Estaba pensando... —Tanjiro interviene—. Ya no es necesario usar mis aretes, ¿cierto?

ㅤㅤMuichiro gira el rostro, deteniendo la mano a medio camino.

ㅤㅤ—Sinceramente no sé por qué continuaba con ello. Creo que era por simple precaución pero, desde hace mucho esto dejó de ser un riesgo, incluso antes de saber que la posesión es inútil... ¿No lo crees?

ㅤㅤ—... Sí, estás seguro aquí.

ㅤㅤLos dos piensan lo mismo mientras dejan que el silencio hable por ellos a partir de aquí.

ㅤㅤEl zorro entonces balancea su cuerpo hasta que reposa su cabeza contra el pecho de Tanjiro, frotándose sutilmente como un animal que pide una caricia. El pelaje de sus orejas contornean el rostro de Tanjiro, y él apoya su cabeza en complicidad. La cola se menea levemente mientras Muichiro levanta el rostro y los dos se miran a los ojos. Tranquilamente, disfrutan del calor de la respiración del otro contra sus pieles por largos segundos.

ㅤㅤEl rojo del Kitsune finalmente se posa sobre los labios de Tanjiro, y los dos se unen en un beso donde el humano es el guía. Cálido. Tanjiro siempre es tan cálido ante Muichiro.

ㅤㅤCon una mano apoyada contra la manta, las garras se sostienen de la tela; las orejas bajan y le hacen lucir indefenso.

ㅤㅤAl mismo tiempo, el hombre lleva su diestra al mentón de su compañía y le ofrece una caricia. Lo que comienza como un beso tenue es pronto convertido en una unión que derrama anhelo por ambas partes. La torpeza de Muichiro provoca que sus colmillos atrapen con sutileza el labio inferior ajeno, y en respuesta, sus labios son atrapados también.

ㅤㅤLas luces de los fuegos artificiales dan comienzo mientras tanto, y por primera vez, Muichiro tiene algo más deslumbrante a lo que dirigir su atención.

ㅤㅤAl distanciarse, el zorro suelta una risita—: Tus labios ahora están rojos.

ㅤㅤ—No he terminado —Tanjiro interrumpe, antes de robar sus palabras nuevamente.

ㅤㅤSolo por hoy no piensa contenerse más. Es como si toda la tentación que guardaron se desbordase en estos instantes. Lo que inicia con los labios acaba en la mejilla, la barbilla, la frente, la punta de la nariz. El Kitsune no hace más que imitar cada una de sus acciones, invadiéndole de rojo el rostro como muestra de su amor. Porque por fin lo entiende ahora, desea ser tan terco con sus muestras de afecto hasta que pueda saciarse. Si no basta con los besos, lo harán sus abrazos, la forma en la que se encima sobre él poco a poco hasta que Tanjiro lo sostiene casi en su totalidad para evitar que caigan contra la manta.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤTanjiro es un hombre muy, muy bueno, piensa el Kitsune. Quiere quedarse con él para siempre, hasta que muera.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

Calidad completa de la ilustración en X: @hassebel_

Chapter 15: 慕

Notes:

慕: Anhelo.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤLa sonrisa es imposible de contener. La mochila está llena de dulces mientras camina casi a brincos animosos en contraste al denso, deprimente bosque. Casi como si fuese un adolescente viviendo su primer noviazgo, Tanjiro se siente joven, bañado en júbilo.

ㅤㅤLa última noche estuvo llena de emociones, y cuando regresó a su estancia, la casera le recibió con risas traviesas mientras observó su rostro. «Parece que te divertiste.» Canturreó la mujer, mientras Tanjiro se limpiaba el rostro con vergüenza, dándose cuenta que el rojo había terminado hasta su cuello. Siquiera sabe en qué Momento Muichiro le besó tanto, o más bien, hasta qué lugares le enseñó a besar sin querer.

ㅤㅤY mientras menea los dedos dentro de los bolsillos de su pantalón, la voz a la que tan acostumbrado está a escuchar, está por sonar tan encantadora como el silbido de las aves que le acompañan por la espalda.

ㅤㅤ—¡Tanjiro!

ㅤㅤLa estela impetuosa vuela como el viento hasta él, solo para taclearlo y aprisionar al hombre con brazos y piernas. Tanjiro no sabe en qué momento su cuerpo tocó el suelo, solo recibe el rostro de Muichiro frente a él, observándole con esas pupilas negras y enormes que, puede asegurar, jamás habían estado así de dilatadas hasta ahora. Sin tiempo a decir palabra, el zorro simplemente continúa:

ㅤㅤ—¡Te estaba esperando! Lo siento por hacer que te quedaras tan tarde anoche, ¿llegaste con bien a tu morada? Te ves completo, supongo que sí —Dice mientras observa su piel, sintiendo a las palabras salir más rápido que sus pensamientos y a su cola revolotear—. Como sea, ¿sabes? Anoche me di cuenta de algo muy importante, quería mostrártelo y…

ㅤㅤTanjiro solo le observa con una sonrisa, sin reflexionar del todo lo que está pasando. Ríe antes de despejarse el rostro del cabello de Muichiro para poder observarlo mejor, y entonces Muichiro se detiene en este acto de frenetismo.

ㅤㅤ—¿Qué pasa? —Tanjiro huele extrañeza repentina en el aire.

ㅤㅤ—… Te estoy tocando —Muichiro musita, percatándose de lo revolucionario que estaba siendo poderse tocar ahora. Se supone que ya lo había procesado la noche anterior, o eso creyó. La mirada turquesa conoce al borgoña de los ojos de Tanjiro, solo para redirigirse a la carnosidad de sus labios—. Son durazno.

ㅤㅤ—¿Eh?

ㅤㅤLa confusión de Tanjiro es arrebatada cuando el zorro cede ante el impulso de besarle, presionando con firmeza sus labios hasta saciarse—: Ahora son rojos otra vez.

ㅤㅤTanjiro vuelve a reír, hay algo en el salvajismo de este ser que le parece sumamente encantador. Es como si el Kitsune experimentase el amor a través de su piel, y se lo permitirá, quiere que disfrute de esta nueva etapa tanto como él lo hace mirándolo.

ㅤㅤ—¿Satisfecho? Me gusta que me sujetes, pero estoy un poquito incómodo… —Hay algo duro clavándose contra su pecho, dándose cuenta que la pasta de un libro se asoma por debajo del yukata de Muichiro.

ㅤㅤ—Oh, sí, lo siento, olvidé esto —El zorro por fin lo libera, y Tanjiro se reincorpora, sacudiendo su cabeza de hojas secas que hace un momento amortiguaron su caída. El ritual de siempre comienza entonces. Para el momento en el que la manta ya está completamente extendida en el suelo, Muichiro ya se ha sentado sobre sus propias piernas para sacar de su pecho el libro antiguo de pasta dura—. Escucha, anoche me di cuenta de más cosas sobre el poema que vimos la última vez. ¡El de la muñeca! ¿Recuerdas? Mira, aquí, en este verso dice…

ㅤㅤ—Espera —Tanjiro interrumpe—. ¿Podrías darme un segundo? —Se sienta a su lado, y discretamente posa sus manos sobre la cola del zorro para retenerla contra la manta. La misma había estado meneándose con vigor contra el suelo todo este tiempo, y dado a su tamaño, producía un ruido demasiado distractor para Tanjiro—. Bien, ahora sí, te escucho.

ㅤㅤ—Bien, como decía…

ㅤㅤAclara su garganta, apuntando su dedo índice contra el texto en una página que conoce como la palma de su mano:

ㅤㅤ«En cuanto a nuestro sexo, no somos ni hombre ni mujer,
ㅤㅤmucho menos algo neutro.
ㅤㅤUn muchacho: ni el tercero ni el cuarto, siempre el sexo del número cero.¹»

ㅤㅤ—Creo que comienzo a entender esta parte.

ㅤㅤTanjiro inclina la cabeza. No recuerda dichos versos la última vez que leyeron este libro, y cuando lee el título, se da cuenta que esta es una parte anterior a la que discutieron la última vez. Por lo que ve, este poema posee varios capítulos—: ¿Qué es lo que entendiste?

ㅤㅤ—Verás, cuando lo leí por primera vez, llegué a pensar que se trataba de una situación parecida a la mía. No crecí en la misma circunstancia que tú, no sé cómo debe lucir un hombre o una mujer más allá de ti o las personas que distingo a la lejanía. Los dibujos en algunos libros tampoco me resultan útiles, Papá me ha dicho que esas imágenes no son tan semejantes a la realidad actual.

ㅤㅤTanjiro le observa mientras se expresa. Es cierto, Muichiro no es alguien socializado. Ver sus manierismos, ademanes, gestos particulares, no son femeninos o masculinos, son de él, son propios de un espíritu. Tanjiro es tan abierto ante las personas que jamás se detuvo a analizar este tipo de particularidades en su forma de ser, y está seguro que Muichiro tampoco debe ser consciente de ello—: ¿No te consideras…?

ㅤㅤ—Sé que soy un varón, mi cuerpo lo es. Pero soy un zorro, Tanjiro —enfatiza—. Mi papá fue todo lo que quiso antes de elegir quedarse como eso, un padre.

ㅤㅤTanjiro no necesita pensar demasiado para comprender a qué se refiere. Los Kitsune son bien conocidos por cambiar de forma—: ¿ Y bien? ¿Tú opinión sobre esto y el poema ha cambiado?

ㅤㅤ—Pues… Al inicio, incluso si me identifiqué, no comprendía qué tenía qué ver eso con la muñeca. O no hasta que por fin pude experimentarla.

ㅤㅤ»El poema habla en plural, así que esto nos involucra a los dos. Involucra a cualquiera que ame a otra persona en realidad, eso es lo que pienso. La muñeca que está en ellos es lo que no tiene sexo, el amor no puede tenerlo, por ende nosotros tampoco lo tenemos al compartirlo con alguien más. ¿Me entiendes? —Tanjiro inclina la cabeza, por ello el zorro continúa—. Escucha, anoche… Cuando mi piel tocó la tuya, pensé en estos versos: «Así como euglenas o medusas comunes, llevamos a cabo, sin cesar, nuestra diáfana monogénesis.» Fue como si tomase sentido. Pensé que en ese momento lo que sentíamos encontró una forma de juntarse y multiplicarse por el aire, como si algo nuevo en el mundo naciese para mí, tú me besabas y yo lo hacía devuelta… Creo que quiero hacerlo ahora mismo… Creo que lo haré, dame un segundo.

ㅤㅤTanjiro siente como si estuviese escuchando otro idioma, solo sonríe y disimula lo que sea que Muichiro le está expresando mientras le observa tratar de ordenar su propio tren de pensamiento sobre sentimientos tan íntimos. Más tarde investigará los significados de lo que sea que acaba de escuchar, mientras tanto disfrutará de la vista de este ser inclinándose contra sus labios, solo para devolverse a su sitio y retomar su discurso.

ㅤㅤ—El punto es… —El Kitsune inspira—. Así como al poema, he comenzado a comprenderme mejor, Tanjiro. Quiero que los dos cuidemos de la muñeca y nos volvamos algo más allá que tú y yo, incluso si es ingenuo de mi parte decir esto en estas condiciones… —ríe—. Solo quiero disfrutar de esto cada que vengas, saber que ya no estoy solo cuando te tengo cerca, que ya no soy solo «yo»sino un «nosotros».

ㅤㅤ—Muichiro… —Así que es así como Muichiro piensa cuando el velo del Kitsune no oculta su personalidad. Hay alguien profundamente emocional que parece ofrecer su corazón a través de cada palabra. Es casi visceral mientras más lo piensa—. Ya lo somos, Muichiro. Ya somos un «nosotros» desde hace un tiempo —Tanjiro inclina su cuerpo más cerca, y de su mochila saca una pequeña caja de bento como parte de su mensaje—. Mira, estamos tan unidos que sé sobre tu comida favorita, por eso te traje arroz para hoy y muchos dulces de leche.

ㅤㅤLa tapa se levanta y el olor de la comida les invade la nariz, el espíritu vuelve a menear la cola casi al instante—: Y yo sé que te gusta mucho el color verde —devuelve con una sonrisa, observando su ropa—. Y que te gusta verme fijamente cuando hablo mucho, o que te encanta cuidar de tus hermanos y obsequiarles cosas a escondidas de tu madre.

ㅤㅤ—¿Lo ves? —Tanjiro ríe, tomando a estas confesiones de amor con más ligereza que su compañía mientras hace uso de los palillos para tomar un camarón empanizado, ofreciéndoselo—: Aquí, pruébalo.

ㅤㅤPero para Muichiro, esta tranquilidad ante su evidente conexión no está siendo suficiente. No… Quiere más.

ㅤㅤMuichiro sigue dándole vueltas a este deseo romántico que poco a poco muta en una suerte de capricho. Quiere que ambos se unan y se vuelvan un solo ser. Quiere meterse en su ropa, en su piel, en su cerebro. Por primera vez experimenta la urgencia de amar a alguien con tal abstracción que solo un espíritu podría interpretar en modos tan particulares. Lo expresa a través de pupilas redondas y una cola que azota contra el suelo con cada vez más energía; la ansiedad incrementa y le hace lucir como un animal que suplica por caricias. La línea entre experimentar un comportamiento predatorio y lucir como un chihuahua tembloroso es demasiado delgada.

ㅤㅤJamás se había sentido así.

ㅤㅤVe con ansias la comida que Tanjiro le está acercando con sus palillos. La ama, ama muchísimo que sea Tanjiro quien se la ofrezca, así como ama a Tanjiro mismo… Oh.

ㅤㅤY las acciones vuelven a recorrer sus pensamientos más rápido que su cabeza.

ㅤㅤ—¡Ah! ¡¿M-Muichiro?!

ㅤㅤEl Kitsune ahora está mordiéndole el antebrazo.

ㅤㅤBien, parece que este acto de salvajismo sacia tanta vehemencia. Al menos por estos segundos—: … —Muichiro le suelta en silencio, ignorando la evidente confusión de su compañía, solo para redirigir los colmillos hasta su cuello en un segundo ataque.

ㅤㅤ—¡Espera, un segundo…! —Tanjiro suelta risas incómodas mientras se balancea hacia atrás. Debe admitir que todo esto está tomándolo por sorpresa, y lo peor de todo es que no está del todo en contra—. ¿Qué se supone que estás haciendo?

ㅤㅤMuichiro se toma su tiempo oliendo y saboreando su piel antes de soltarlo, afrontando al rostro teñido de rosa que ha logrado provocar en el hombre—: No lo sé. Solo pienso que te quiero y mi cuerpo hace lo demás.

ㅤㅤ—… Oh —Más rubor—. Bien, si esta es tu forma de demostrarlo lo aceptaré, solo no aprietes tanto, ¿de acuerdo? Tus colmillos son… Ya sabes.

ㅤㅤ—Lo siento —responde con monotonía, en contraste al efusivo, torpe beso que le obsequia mientras sus orejas bajan y los brazos se cuelan a los costados de Tanjiro, insistiendo en permanecer ahí, tan cerca, embarrando su rostro con Kyobeni otra vez.

ㅤㅤEstá más que claro que sigue aprendiendo a lidiar con esta revolución emocional. Hasta hace muy poco, todo lo que este Yokai sentía se limitaba al sufrimiento. Momentos fugaces como ver a su lámpara vieja encender de nuevo o comer un dulce nostálgico, bastaban para hacerlo sonreír de alegría… Pero el amor era un sitio inexplorado. Quiere recorrer sus pasillos por su cuenta a través del instinto, las pulsiones y la reciprocidad.

ㅤㅤEstá conociendo un sentimiento que piensa reclamar como suyo.

ㅤㅤY ante este escenario, las formas de amar pueden ser realmente variopintas, piensa Tanjiro para sus adentros mientras recibe estos descargos de energía contra su propio cuerpo.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤEl agua del río cae con quietud. Las hojas secas de otoño caen sobre el agua y flotan, formando una vista preciosa que resulta totalmente ambivalente para el zorro, quien ya la ha visto tantas veces que a este punto solo le parece un fastidio.

ㅤㅤCon ayuda de una manta vieja, residuos de lo que alguna vez fue su yukata de niño, exprime los pétalos oxidados del cártamo después de mojarlo en el río, solo para aplastarlos con una piedra hasta volverlos una masa rojiza. Es una práctica tediosa como habitual que toma lugar cada vez que el cártamo ha terminado de florecer. Y todo con el propósito de conseguir la tinta roja que últimamente adora esparcir por el rostro de su amante. Ver su cara llena de él es una imagen que le hace sonreír, como si su propia existencia se tornase real a través de cada mancha, incluso si Tanjiro tiene que limpiarse antes de irse porque, aparentemente, los humanos tienden a ser pudorosos cuando sus pieles delatan las prácticas románticas que se comparten entre sí.

ㅤㅤLa voz del zorro tararea la música que le fue expuesta hoy mientras tanto, una melodía lenta que le ayuda a matar el tiempo antes de que el sol termine de esconderse… Hasta que los pájaros que le acompañan en armonía, vuelan despavoridos.

ㅤㅤMuichiro se detiene, la leve sonrisa que sostenía es reemplazada por un rostro serio que presenta a la entidad que se ha posado tras él, suspirando para sí mismo con desgano.

ㅤㅤ—Deberías estar cuidando tu territorio, Yuichiro.

ㅤㅤEl hermano mayor presiona su puño con fuerza. Simplemente ver el rostro soberbio del turquesa le hierve la sangre, es por ello que no espera un segundo más para propinarle un puñetazo que lo lleva al suelo. No hay ni un mísero saludo o advertencia que delate el origen de tan violentas intenciones.

ㅤㅤMuichiro carraspea y se toca la mejilla. Su piel se hincha en cuestión de segundos, se siente caliente, el interior de su boca sabe a óxido.

ㅤㅤ—¡¿Tienes una jodida idea de lo que hiciste ayer?! «¡Por favor dame más tiempo!». ¡¿Es en serio?! —Las garras del rojo brillan a contraluz, alargándose para lo que aparenta ser un segundo ataque—. Todo este tiempo estuve esperando, esperando impaciente el maldito día en el que esta espera por fin terminase. ¡Y tú lo arruinaste! ¡Siempre lo haces, imbécil!

ㅤㅤMuichiro le desafía con la mirada mientras se levanta lentamente, disimulando la molestia y sacudiendo su ropa—: También es un gusto verte, hermano…

ㅤㅤLas garras del turquesa arañan la mejilla del rojo en una fracción de segundo, abalanzándose contra él y comenzando una pelea tan violenta como inmadura por partes iguales.

ㅤㅤ—¡Déjate de estupideces, Muichiro! ¡Un año más no cambiará nada!

ㅤㅤMuichiro aprisiona sus muñecas contra el suelo—: ¡¿Tú crees que no me di cuenta de cómo estabas temblando?! ¡Deberías agradecer que detuve esa barbarie!

ㅤㅤ—¡¡No te agradeceré una mierda por seguir arruinando mi vida!! —Yuichiro lo patea en el abdomen y le da vuelta, presionando sus garras contra su piel al sujetarlo contra el suelo.

ㅤㅤ—¡Nunca vivimos en primer lugar, idiota!

ㅤㅤLos forcejeos continúan, el salvajismo de dos seres que no conocen los límites es impuesto contra el otro. Arañazos, mordidas, puñetazos y patadas. Cada uno da lo que puede con la fuerza con la cual dispone. Muichiro piensa para sus adentros cómo es que acabaron así. Se supone que quería reconectar con él, pero ahora están aquí, llenándose de escombros, con las colas erizadas y dañando el último obsequio físico que les dio su madre.

ㅤㅤHan sido años desde la última vez que pelearon físicamente. Quizá cinco, seis, ocho años… Y solo el padre ha sido capaz de poner orden desde entonces. Pero eso es parte de un lejano pasado, y si quieren detenerse, Muichiro sabe que solo existe una alternativa a este punto.

ㅤㅤMás temprano que tarde, dirige esta maraña de violencia al río hasta hacerlos caer, siendo esta sorpresa lo único que logra distraer a Yuichiro de seguir abalanzándose contra él. Los dos toman su tiempo antes de sacar las cabezas del agua. Toman aire de una bocanada, moviendo los brazos para flotar.

ㅤㅤ—¡Mira lo que hiciste! —Yuichiro insiste—. ¡Eres tan…!

ㅤㅤ—Suéltalo.

ㅤㅤ—¡Cállate! ¡Eres tan idiota!

ㅤㅤ—Y un imbécil, y un estúpido… ¿Qué más? ¿Qué más se te ocurre, Yuichiro? —El rojo aprieta la dentadura, realmente se ha quedado sin nada más qué decir, y Muichiro aprovechará ese silencio para proseguir—: Te conozco, Yuichiro, te he conocido durante toda mi vida. Sé que en el fondo solo me culpas por no querer morir y temerle tanto a papá. Por eso te desquitas conmigo, pero lo sé, sé perfectamente cuánto te aterra morir, porque te aterra tanto como a mí.

ㅤㅤ—Tú no sabes nada de mí.

ㅤㅤ—Incluso si no lo hiciera, fuiste demasiado obvio ese día. Te vi temblar de miedo, apenas podías hablar mientras yo hice todo el trabajo por los dos.

ㅤㅤYuichiro desvía la mirada, pasando su mano por su frente para despegar todo el cabello mojado de su rostro—: ¿Y qué si tuve miedo? No tiene ningún sentido luchar por tener algo que jamás será nuestro, lo sabes. Eres demasiado optimista.

ㅤㅤ—Oh, por fin dices algo bueno de mí —Muichiro nada cerca de la orilla. Luchando con el peso del agua arrastrándolo devuelta al río, se sienta al borde y se descubre la frente también, sin percatarse que todo el Kyobeni de su rostro escurre de sus ojos—. ¿Y qué si lo soy? ¿No crees que es tentador disfrutar esta basura de bosque aunque sea un poquito?

ㅤㅤ—Deja tu basura pecaminosa fuera de mi camino.

ㅤㅤ—Tú déjate de tonterías. «Pecado esto, pecado aquello», todo eso no es más que simple bulo que nos dijo papá para no mirar más allá de nuestras narices. Mírate y mírame, he comenzado a disfrutar las cosas, he conocido muchos sentimientos nuevos, incluso soy capaz de perdonarte ahora mismo, pero tú… ¿Cuándo fue la última vez que sonreíste?

ㅤㅤ—Te están moldeando el cerebro, eso es lo que está pasando.

ㅤㅤ—Cállate ya —Mezclado con fastidio y jugueteo, Muichiro apunta con el índice al agua, haciendo que una pequeña ola vuelva a empapar a su hermano, riendo con malicia en el acto.

ㅤㅤ—Maldito imbécil… —Los ojos de Yuichiro vuelven a cubrirse de pelo, y él, en acto de venganza, apunta a sus pies con el índice para jalar sus piernas de regreso al agua. Esto, de alguna forma había resultado más divertido que vengativo de su parte.

ㅤㅤ—¡Oye! ¡Toma! —El turquesa le salpica agua al rostro con las manos cuando logra reincorporarse, y pronto recibe el mismo gesto.

ㅤㅤLo que antes era una pelea violenta se reduce drásticamente en intensidad hasta que no es más que una jugarreta típica de hermanos, una que no habían tenido en mucho, muchísimo tiempo. Es posible que el trapo que el turquesa usa para crear su tinta, sea más viejo que el último momento de diversión entre esos dos, y sobre todo, que la risa de Yuichiro escapándose de sus pálidos labios.

ㅤㅤLos zorros finalmente se arrastran fuera del agua luego de un rato, con la cola y orejas escurriendo y sintiéndose sumamente pesadas, empujándoles a acostarse sobre el pasto con desgano.

ㅤㅤEl menor se mira los brazos llenos de arañazos profundos y moretones verdosos que resaltan de su pálida piel. Al girar la mirada, su hermano se haya en la misma condición. No se quejará, solo se arrastra a su lado para posar su palma izquierda sobre los brazos de Yuichiro, emanando luz de ellas.

ㅤㅤ—¡Oye…! —El mayor intenta protestar, pero es demasiado tarde, Muichiro está sanándole la piel.

ㅤㅤ—Ya no digas nada —Turquesa le evade la vista, ya no quiere seguir peleando—. Me voy a tardar en esto, así que… Será mejor que no protestes.

ㅤㅤRojo resopla, mirando a otro lado—: … —Duda por largos segundos el qué hacer, hasta que cede a su instinto innato, proteger a su hermano, por más irónico que pudiese parecer por esta ocasión—. Dame eso.

ㅤㅤEl mayor toma su brazo derecho, curándolo devuelta y dejando que, por fin, la paz gobierne entre los dos. Las aves poco a poco comienzan a volver a sus nidos, le hacen saber a Muichiro que todo estará bien ahora.

ㅤㅤ—Extrañé esto —musita—. No recordaba cómo era tu risa.

ㅤㅤ—Tenemos la misma voz.

ㅤㅤ—Sabes a qué me estoy refiriendo —Muichiro insiste. Sin embargo, incluso si su plan de aliviar las cosas funcionó, no sabe si está siendo correcto animarse a conectar con él otra vez. No es la primera vez que lo intenta pero… Sí la primera vez que obtiene buenos resultados, dentro de todo el desastre que ha sido esta visita inesperada. Si puede verlo así de feliz aunque sea por un instante, piensa que ha valido la pena. Mira con inquietud sus propias rodillas. Se supone que pidió a su padre más tiempo de vida con tal de disfrutar cada segundo que pudiese... Y eso jamás fue exclusivo a Tanjiro. Si quiere gozar el tiempo que le queda, será con su hermano a su lado. Quiere recuperar lo perdido, disfrutar lo que le quede de vida sabiendo lo que es tener una familia. Decidido ante esta conclusión, interrumpe su sanación para abrazar a su hermano, colando sus brazos bajo los ajenos.

ㅤㅤ—¡Oye! —Yuichiro se aparta pocos centímetros, sin llegar a empujarlo en realidad—. ¿Qué estás…? —Muichiro no contesta, solo frota su mejilla—. ¿Esto te lo enseñó ese tipo también?

ㅤㅤ—¿Y qué si lo hizo? —Dijo en un suspiro, apretándolo un poco más—. Se siente bien, es lo único que debería de importar…

ㅤㅤDado a la naturaleza de los gemelos, ninguno de los dos posee calor. Aunado a la frialdad del agua secándose de sus cuerpos, solo resalta cuán helados como la muerte pueden ser… Sin embargo, cuando Muichiro junta su corazón con el ajeno en este acto de cercanía, Yuichiro puede sentir por instantes un pinchazo de calidez.

ㅤㅤSí. Se siente bien.

ㅤㅤDudoso, los brazos del rojo poco a poco se posan sobre el cuerpo de su gemelo, correspondiendo a este momento extraño y memorable en partes iguales.

ㅤㅤ—A veces pienso que mamá pudo habernos enseñado esto de pequeños —Muichiro murmura—. Me pregunto cómo seríamos nosotros si ella hubiese estado aquí… Si es que nos hubiésemos herido así… Deberíamos intentar mejorar nuestra relación en su ausencia.

ㅤㅤ—Ya es tarde para eso.

ㅤㅤ—¿Entonces por qué tienes tus brazos sobre mí?

ㅤㅤ—… —El rojo resopla, provocando pequeñas risitas en su hermano menor—. Mejor cierra esa boca tuya y déjame curarte, ¿quieres? Si padre nos ve nos matará.

ㅤㅤ—Sí, sí, lo que tú digas… —Muichiro no puede disimular la sonrisa que se plasma en su rostro. Sabe que, aunque sea verdad, el tema con su padre es una simple excusa para ocultar su preocupación. Así que este es el amor fraternal que hace tantos años Muichiro creyó perdido.

ㅤㅤLuego de haberse distanciado, sostiene sus piernas con su brazo libre e inspira—: Lo siento… Por todo —susurra en una línea de voz—. Fui egoísta el día de la ascensión, no pensé que fueses a sufrir las consecuencias de mis acciones.

ㅤㅤ—Sí, te pasaste… —Yuichiro suspira, haciendo una breve pausa antes de continuar—. Pero no te culpo. Hiciste lo que creíste correcto para mí… Gracias, supongo.

ㅤㅤEl entrecejo del mayor no está fruncido. Por fin hay paz, lo que antes eran silencios tensos, ahora son aire ligero. No necesitan mirarse a los ojos para saber que no fracturarán más su relación. Las palabras ya no duelen, sanan. Sanan mucho más que sus palmas iluminando la piel del otro.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤ—Si… sí, de acuerdo… ¿Frente al Hotel Garden, cierto? Iré el día de mañana, gracias por todo.

ㅤㅤTanjiro cuelga el teléfono que está en la mesita de noche de su habitación.

ㅤㅤA su fax acaba de llegar una hoja, un permiso redactado por su facultad que le permitirá hacer visitas a la universidad del pueblo, aquella donde la Kannushi estudió. Justo ahora acaba de consultar información en dicho lugar.

ㅤㅤAnte la circunstancia actual donde seguir el rastro de su sospechoso principal resulta imposible, es turno de buscar las huellas de esta la mujer. Pese a que parece un camino sin sentido, necesita conocer a aquellos que hayan sido más cercanos, pues conocer a la mujer desde la vista superficial de los pobladores no está siendo suficiente.

ㅤㅤSi el rumor acerca del romance entre ella y el agricultor es real, entonces las personas más cercanas a la Kannushi deben saber más sobre este lazo. Sus sospechas sobre una relación disfuncional crecen solo de imaginar que todo haya sido cierto.

ㅤㅤY entonces… Su cerebro no puede evitar traer a su mente la circunstancia en la que él mismo se encuentra. Ante cualquiera, lo que Tanjiro está haciendo es una completa locura. Es ir y retar al destino, jugar con su propia vida con tal de experimentar algo de amor… Pero Tanjiro conoce la realidad, sabe que quien más vulnerable es en este escenario, es Muichiro.

ㅤㅤQuizá… Quizá este tipo de pensamiento es el que llevó a la sacerdotisa a su muerte.

ㅤㅤTanjiro parpadea varias veces al devolverse a la realidad. ¿Qué es lo que está pensando? ¿Cómo puede atreverse a ver así a Muichiro después de todo el camino que han construido juntos?

ㅤㅤRasca su nuca y suspira con pesadez. Esta paranoia debe ser producto de la frustración. Lleva meses colectando migajas, cosas que parecen pistas que no llevan a ninguna parte. Peor aún, ahora su cabeza solo da vueltas entorno al rostro feliz del zorro que tanto apreció esta mañana, cosa que le dificulta concentrarse en su investigación.

ㅤㅤEscuchar a Muichiro hablar con tanta efusividad sobre lo que siente y cómo lo asocia a sus poemas favoritos lo hace sonreír. Sin evitarlo, termina haciendo a un lado la incertidumbre académica para centrarse de lleno en lo que hablaron esta mañana, solo porque pensar en él le tranquiliza.

«Así como euglenas o medusas comunes, llevamos a cabo, sin cesar, nuestra diáfana monogénesis.»

ㅤㅤEsa frase regresa a su mente. ¿Qué será lo que Muichiro habrá querido decir? Unirse y ser solo uno… Un concepto así de entregado es bastante intenso ahora que lo reflexiona. Apenas ayer toda barrera terminó de romperse; si Muichiro fuese una persona común, está seguro que no habría dicho cosas con tanto peso.

ㅤㅤNo puede culparle después de todo. Él no tiene el miedo de externar todo aquello que siente, carece de pudor, de miedo al qué dirán… Le da voz a algo tan naturalmente intenso como es el amor. Su mera existencia hace a Tanjiro cuestionarse qué tanto se ha reprimido a sí mismo de hablar de sus sentimientos por miedo a la conservadora sociedad.

ㅤㅤEstar con Muichiro es como un escape de todo. Es ser libre de hablar y sentir con la intensidad que sea, y sin miedo a ser juzgado por concepciones sociales.

ㅤㅤMotivado por estas ideas, busca en su móvil el significado de cada palabra dicha por Muichiro esta mañana con intenciones de comprenderlo. Descubre entonces que lo diáfano es aquello que trasluce y brilla, como un lago reflejando a luz del sol; y lo monogénico, algo que viene de un solo gen y se multiplica, o a como él lo interpreta; algo que tiene un origen único.

ㅤㅤComo las medusas, seres que se dividen y multiplican entre sí. Tanjiro mira al techo cuando arma las piezas: El poema expresa un anhelo por querer unirse más allá de lo físico y convertirse en un solo ser, uno que se multiplica y esparce por el aire mientras lo ilumina todo con su belleza. Le conmueve que Muichiro haya sido capaz de comprender esta imaginería gracias a su propio sentir.

ㅤㅤSí…

ㅤㅤÉl también quiere ser uno solo.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

________

 

________

Un lector me pidió ilustrar a Yuichiro Zorro, así que dejaré aquí una ilustración suya y el concept art:

ㅤㅤ

 

Notes:

Cita: Del libro Durmiendo, pecando, Cayendo, de Takahashi Mutsuo (1992).

Todas las ilustraciones pueden encontrarse en mi perfil de X: @hassebel_

Chapter 16: 秘

Notes:

秘: Misterio.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤEl silencio en la biblioteca lo cubre todo.

ㅤㅤLas sillas rechinan con sutileza cuando alumnos de la universidad se reacomodan o hurgan cosas en sus mochilas para continuar con sus anotaciones. No son alumnos comunes, sin embargo.

ㅤㅤEl aura espiritual rodea el ambiente, aún si las instalaciones no distan de un recinto académico general. Hay pinturas de carácter religioso y talismanes protegiendo los muros.

ㅤㅤTanjiro toma asiento y se une a esta atmósfera, desplegando sobre la mesa un folder relleno de documentos e información sobre aquella a quien tanto ha investigado, la misma mujer que recorrió este recinto y se recibió como sacerdotisa en esta universidad.

ㅤㅤTras una extensa charla con el director, reiterando su postura respetuosa hacia el caso y su posición de practicante, los documentos se le fueron expuestos. La hoja de solicitud de investigación también ha sido sellada, por ende, ahora Tanjiro posee acceso libre a la documentación remanente sobre la kannushi. Y ha sido una fortuna que llegase a tiempo, pues la comunidad docente no tardaba demasiado en hacer limpieza de documentos que ellos ya creían obsoletos.

ㅤㅤLa primera hoja se desliza a través de los dedos de Tanjiro, la hoja de inscripción. Es amarillenta.

ㅤㅤFecha de nacimiento, edad, nombre, estado de salud. Familia.

ㅤㅤLa mujer tenía un padre, una madre y una hermana, tal y como la Kannushi Kocho le contó. A su vez, descubrir las fechas de inscripción y titulación le hace saber que, en realidad, esta mujer debió ser mucho más joven a lo explicado por la leyenda.

ㅤㅤLa leyenda plasma a una mujer valiente que se atrevió a desafiar al Kitsune, alguien experimentada cuya fuerza se creía capaz de hacerle frente. En cambio, Tanjiro se cruza con la realidad, una joven que se tituló como una Seikai primeriza a sus veintidós años, apenas dos años mayor a él. Esto despierta su empatía, y a su vez, le hace sentir sumamente vulnerable a sabiendas del destino en el cual ella terminó.

ㅤㅤEs el padre en cambio, quien parecía ser el Guji del templo en este pueblo, puesto que ahora la señorita Kanae posee.

ㅤㅤTanjiro sigue mirando.

ㅤㅤFinalmente se cruza con algo que brilla a sus ojos. Un documento engargolado, probablemente cincuenta o más hojas posa por debajo de todo y le invita a leer con el llamativo título:
ㅤㅤ«La figura del Kitsune en la cultura Japonesa. Prospectiva filosófica»

ㅤㅤEs la tesis con la que esta mujer se tituló. Tanjiro enarca la ceja, y da vuelta a sus páginas casi por impulso.

ㅤㅤ«... El zorro es visto de dos formas: Como aquellos ciervos de Inari, entidades capaces de cuidar de las tierras fértiles, los bosques, santuarios, e incluso pueblos completos. Y después están aquellos quienes juegan bromas y causan malestar en las personas, poseyéndolas mediante la seducción, robándoles sus pertenencias, y usando su astucia a su favor. Estos seres son llamados Zenko y Yako respectivamente.»

ㅤㅤTanjiro no puede parar de imaginar a Muichiro con cada letra. Casi puede sentir sus garras rozarle la piel cuando la palabra "astucia" se cruza ante sus ojos; su cabello ondeado por el helado viento del bosque que tanto cuida; su silueta abrazando sus piernas dentro del santuario. Todo en este texto es su viva imagen, y cuando está a punto de reflexionar sobre esta dualidad, el texto se adelanta:

ㅤㅤ«Los humanos hacemos esta distinción gracias a nuestra cualidad innata de clasificación (...), sin embargo, también delata la incapacidad humana que tenemos para reflexionar sobre la complejidad de lo espiritual.

ㅤㅤEl ser humano posee un extenso abanico de emociones complejas que nos distan de otros seres. Somos capaces de sentir cosas que ningún otro animal podría comprender; desesperación; anhelo; nostalgia; recelo. Poseemos la suficiente abstracción en nuestro pensamiento que nos ha vuelto capaces de imaginar escenarios variopintos en nuestra cultura, mismos que nos ceden respuesta al actuar de los dioses. A su vez, es la propia mentalidad humana de sentirse especial y único, la que nos impide procesar la idea de que los seres intangibles podrían ser tan, o incluso más complejos que nosotros.

ㅤㅤAquellos a quienes etiquetamos cual Zenko o Yako, podrían ser una sola entidad en sí misma.»

ㅤㅤ—¿Ya llegaste a esa parte?

ㅤㅤTanjiro esprinta y cierra la tapa, resonando en toda la biblioteca del susto.

ㅤㅤLa persona que le ha interrumpido, una mujer mayor que toma asiento a su frente, ríe para sí misma mientras le pide que baje la voz—: Lamento asustarte, no era mi intención.

ㅤㅤTanjiro se pone de pie con prisa para hacerle una reverencia a la mujer mayor, mostrándole su respeto—: No, no, yo lo siento, reaccioné demás —Vuelve a sentarse.

ㅤㅤ—Eres una cara nueva. Nunca te había visto por aquí.

ㅤㅤ—Disculpe por no presentarme, soy Tanjiro Kamado, vengo de la universidad de Kumamoto. Estoy...

ㅤㅤ—Oh, el visitante, sí, sí, ya me lo han contado —interrumpe—. Yo soy la profesora de filosofía, puedes llamarme Naoko —Ella hace una reverencia desde su asiento—. ¿Cómo te enteraste que la chica estudió aquí?

ㅤㅤ—Llevo un rato investigando aquí en Yufuin, así que tarde o temprano acabaría aquí.

ㅤㅤ—Ya veo...

ㅤㅤLa mujer baja la vista y apunta con el índice a la tesis que Tanjiro aún sostiene—: Vi que lo estabas leyendo. Jamás creí que un joven como tú se interesaría por una tesis tan vieja. La sacamos de la biblioteca hace cinco años para llevarla al archivero. Asumo que el director debió dártela —suspira—. Sé que debería dejarte leer en paz, pero no pude evitar sentir nostalgia cuando te vi. Estás leyendo la obra de una de las mejores alumnas que he tenido.

ㅤㅤTanjiro levanta la mirada, observa leves tintes de aflicción en su sonrisa que no mira a ningún lugar—: Puedo notarlo. Aquí dice que su promedio de graduación fue bastante alto.

ㅤㅤ—Ella siempre fue así de reflexiva y estudiosa como aquello que lees, de hecho, la pasaba en este lugar todo el tiempo, incluso si la jornada escolar había terminado.

ㅤㅤ—¿Aquí en la biblioteca?

ㅤㅤNaoko asiente—: A veces le pedíamos que fuese a su casa a descansar, pero ella no se lo permitía, o eso era lo que pensábamos, después supimos que su situación familiar se había vuelto difícil desde que su madre falleció. Después de todo solo quería un espacio de paz para pensar, no puedo juzgarla por eso.

ㅤㅤEl joven no puede contener el interés de dicha mención, por ello se apoya hacia el frente—: ¿Puedo saber cómo fue?

ㅤㅤLa mujer duda. Está a punto de preguntarle si acaso no ha contactado con la última familiar viva para saber sobre esa información, pero se responde a sí misma que eso es imposible, por ello se rinde—: ... Supe que su padre se había vuelto adicto a la bebida tras el deceso de su esposa, fue poco antes de que ella se inscribiese aquí. En realidad todo el pueblo lo habíamos notado, a veces su padre atendía el santuario de Inari estando ebrio y asustaba a las personas con un mal carácter, nada de esto era propio de un buen Kannushi. Nunca supimos cómo era la situación en su familia a puerta cerrada, solo sé que la señorita Tokito siempre prefirió estar aquí antes que en su propia casa. Su hermana menor también la pasaba aquí cuando se inscribió, pero cuando la desaparición sucedió, ella decidió no estudiar más para dedicarse a cuidar de su padre.

ㅤㅤ—Eso es...Complejo de escuchar —«Por no decir lamentable» piensa para sí mismo. Como si la familia estuviese rodeada por la desgracia en distintos niveles. Tanjiro devuelve la vista a las páginas, jugueteando al deslizar sus yemas en los bordes—: Aquí... ¿De casualidad sabe por qué ella escogió este tema para su titulación? Los Kitsune.

ㅤㅤ—Su familia siempre se dedicó a venerar a Inari, así que los Kitsune no eran nada nuevo para su linaje. Sin embargo, supe que su tesis provocó múltiples problemas —ríe—. Recuerdo cuando leí su borrador por primera vez, pensé en lo atrevido que era cuestionar nuestra propia cultura. Yo soy una mujer abierta de mente pese a mi edad, así que estoy dispuesta a leer toda propuesta de mis alumnos, sin embargo temí a que su tesis fuese a ser revocada.

ㅤㅤ—¿A qué se refiere?

ㅤㅤ—Somos una escuela basada en lo espiritual, nuestra cultura es el pilar que sostiene nuestros principios. Lo que ella hizo fue desafiar las bases que constituyen este lugar, y puso a prueba a los sacerdotes que culpabilizan a los zorros por acciones humanas. No estoy segura, pero sospecho que esta idea nació en base a las malas costumbres de su padre.

ㅤㅤ—¿El padre culpaba a los Kitsune?

ㅤㅤ—Todo el tiempo. Siempre decía ser poseído por uno cuando estaba borracho, y ella me contó que culpaba a los Kitsune Yako por tentarlo a emborracharse. Él jamás aceptó sus problemas, y es difícil cuando te has dedicado toda tu vida a lo espiritual sin darte un espacio a conocerte a ti mismo. Mi filosofía es que solo despertamos la introspección más profunda cuando aceptamos que estamos sufriendo, y aceptar a los dioses desde ese puesto de autoconocimiento hace que la fe se sienta distinta. Aquellos que niegan lo que sienten, negarán las acciones que tomen en base a ello, y todos los demás serán culpables a sus ojos, incluso aquellos que son intangibles.

ㅤㅤ—Ya veo por qué es maestra de filosofía.

ㅤㅤElla ríe, desviando la mirada—: No estoy aquí por nada. Me alegra que me escuches, es raro viniendo de un citadino como tú. Siquiera debes creer en nada de lo que hay aquí.

ㅤㅤTanjiro niega—: No, en realidad... Jamás pensé que sería tan creyente como lo soy ahora.

ㅤㅤLa anciana levanta la ceja, ahora es ella quien se interesa por las palabras del muchacho—: Tú has vivido algo... ¿No es así? ¿Por qué te interesaste en este caso en primer lugar, si eres de Kumamoto?

ㅤㅤTanjiro mira sus palmas, abriendo y cerrando—: He vivido cosas que ni el más creyente podrá creerme, Señora Naoko.

ㅤㅤ—Eres un chico interesante, Kamado —sonríe—. Me gustaría tener más conversaciones contigo en el futuro, me interesa saber la experiencia de un citadino cuando se trata de espiritualidad —Ella se pone de pie y reacomoda su asiento, luego le hace una reverencia de despedida—. Fue un gusto hablar contigo, pero aún me quedan horas de clase qué impartir. Espero nos volvamos a encontrar —Tanjiro le devuelve el gesto, y regresa la vista a las páginas de la tesis.

ㅤㅤUn texto denso que parece sacado de sus propias vivencias con Muichiro. De alguna manera, se siente tan profundamente personal, que no puede evitar imaginar escenarios variopintos con esta nueva información... Pero se detiene a sí mismo a medio camino, pues no puede ser posible que esta mujer haya contactado con un Kitsune también, pues ella la pasaba en esta biblioteca, y después de su graduación, en el santuario ejerciendo la labor. No hay manera, no habría manera de que ella contactase con uno en el bosque.

ㅤㅤPero entonces... ¿Cómo es que un Kitsune ha terminado culpado de su desaparición?

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤTanjiro corre a lo largo del pueblo, esquivando a las personas y rodeando la falda montañosa, pasando de largo el Torii que cruza cada mañana para acceder al bosque. A esta hora los ciudadanos ya vagan por las calles, así que no es seguro entrar por la parte más vistosa de la zona Oeste.

ㅤㅤMientras rodea el sendero, divisa a la distancia otras calles que ha recorrido en paseos, pensando en lo familiar que Yufuin comienza a sentirse. Ya no se percibe como ajeno a este pueblo, no desde que Muichiro ha entrado en su vida.

ㅤㅤAntes de entrar por un área escondida, mira una última vez hacia la colina, observando la Villa de las Flores con una sensación de malestar, como si algo en ella le dijese que olvida algo importante. Se toca un bolsillo instintivamente... Sí, hay algo que falta. Algo que se supone que debía obsequiar.

ㅤㅤ¿Cómo es que lo ha olvidado?

ㅤㅤAntes de perderse más en sus pensamientos, el trino de las aves le llama. Él mira al conjunto de aves en las copas de los árboles, listas como siempre, para indicarle el camino que llevará al hombre hacia Muichiro.

ㅤㅤ—¡Oh, cierto! —El paso vuelve a ser acelerado al adentrarse, recordando lo tarde que está llegando al bosque por su visita a la universidad esta mañana.

ㅤㅤY bendito es el bosque de otoño por cubrir su suelo con hojas secas, pues han servido como el amortiguador perfecto para Tanjiro cuando otro cuerpo se le abalanza con desespero.

ㅤㅤ—¿Por qué llegas tarde? ¿Te pasó algo? —pregunta el zorro mientras le clava las garras sin querer—. El sol ya está en su punto más alto, creí que no vendrías.

ㅤㅤ—Ay, ay, ay...

ㅤㅤ—¡Ah, discúlpame! —Muichiro se distancia, sin quitarle el ojo de encima por mera preocupación.

ㅤㅤ—No, discúlpame tú por llegar tan tarde. Tampoco pude traer comida para hoy, solo conseguí algunos dulces.

ㅤㅤEl zorro ignora sus palabras, solo acerca su rostro al ajeno para sujetarlo por las mejillas, probando la elasticidad de su piel, buscando en ella algo oculto que debe desmoronar—: ¿Te pasó algo esta mañana? No me importa la comida, Tanjiro, no la necesito.

ㅤㅤTanjiro por fin puede diseccionar su preocupación ahora que le ve de frente, Muichiro luce más alterado a lo habitual. ¿Tan malo es que haya tardado? Rompió con la rutina sin habérselo dicho antes, debió ser inquietante ahora que lo piensa. Inspira para regular su propia respiración; las manos del hombre suben al nivel de su rostro para posarse sobre las del zorro, sintiendo el hielo en su piel, proporcionándole calor y calma—: No, no me pasó nada. Estoy bien, no tienes por qué preocuparte por eso. Lo siento por llegar tarde, no sabía que vendría tarde hoy hasta anoche, tenía algunas cosas que atender esta mañana.

ㅤㅤ—Por un momento pensé que la persona que te ha estado siguiendo te atacó, o que tus vacaciones habían terminado.

ㅤㅤ—No, aún no —Ahora comprende la razón de tanta angustia—. Me quedan unos días más, ¿de acuerdo? No tienes por qué preocuparte. Hoy me quedaré hasta tarde para compensar tu espera, ¿qué te parece?

ㅤㅤMuichiro conecta con la gentileza de su mirada, pensando qué responder, y no hay palabras, simplemente vuelve a empujarlo contra el suelo para abrazarlo y esconder su rostro en el hueco de su cuello—: No me vuelvas a asustar así —susurra.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤLos dedos de Tanjiro se hunden en la cabellera del zorro con suavidad, observando a la distancia mientras apoya la otra mano sobre la manta, y a su regazo permanece la cabeza de su acompañante. Muichiro no conocía el concepto de «descansar sobre alguien más» hasta que descubrió la magia que existe en la constancia del contacto físico. Esto alivia la vehemencia del día anterior, aunque no puede negar que el tema de las mordidas le sigue atrayendo.

ㅤㅤMuichiro gira el cuerpo boca arriba y observa a Tanjiro, quien parece pensativo. Cree que no puede lucir más hermoso, se pregunta, ¿qué clase de cosas reflexionará un escritor tan gentil como él? ¿Qué pensamientos tan magníficos deben recorrer bajo esos cabellos rojizos que adora apreciar a contraluz?

ㅤㅤ—Oye, Muichiro.

ㅤㅤ—¿Hm?

ㅤㅤ—Hay algo que quería preguntarte desde hace un tiempo, aunque creo que la respuesta es un poco obvia.

ㅤㅤ—¿Qué cosa?

ㅤㅤTanjiro sigue reflexionando sobre aquellas ideaciones que tuvo esta mañana, se cuestiona cómo introducir este tema sin lucir demasiado invasivo—: ¿Hay zonas del bosque que podamos recorrer a parte de esta?

ㅤㅤ—Hm... Pues del otro lado está mi hermano. Yo puedo ir pero, no creo que le alegre mucho si vas tú.

ㅤㅤ—¿Qué hay del centro? La parte más alta me refiero.

ㅤㅤMuichiro arquea la ceja—: ¿El centro? —Nunca le ha llevado a esa zona, siquiera él disfruta acercarse por la presencia constante de su padre—. No, lo siento, es el corazón del bosque, por ende es el territorio de mi papá. Ir ahí sería un pecado.

ㅤㅤ—Entiendo... —ríe—. Sí, no sé por qué no pensé eso antes.

ㅤㅤ—¿Por qué lo preguntas?

ㅤㅤTanjiro traga saliva. ¿Cómo explicar que sospecha sobre su padre o lo que oculte este bosque? Sería como insultarle a él y a su familia... Y a pesar de que sabe que ellos no han sido los culpables de la desaparición, ¿por qué le causa tanto miedo preguntar si es que aquí murió alguien alguna vez? —: Solo tenía curiosidad. Pensé que podrías mostrarme más sobre el lugar que habitas, sería divertido.

ㅤㅤÚltimamente, las mentiras duelen más de la cuenta.

ㅤㅤ—Oh, eso no es necesario —Muichiro se sienta y se acomoda a su lado, inclinando su cabeza contra el hombro ajeno y provocando cosquillas por el pelaje en sus orejas—, todo lo que ves aquí es idéntico al otro lado. Si no estuviera aquí, podrías perderte con mucha facilidad, así que no hay sentido en explorar. En realidad, mi lado es el más bonito, aquí tengo el río y el santuario, mi hermano tiene el lado más aburrido.

ㅤㅤ—Tienes razón —Su mano se desliza por el hombro, atrayéndolo más cerca, entonces baja lentamente por su espalda y roza su cintura.

ㅤㅤEl Kitsune disimula, este es un nuevo lugar que jamás había sido tocado por el hombre. Le gusta, por ello se guarda sus comentarios—: Por cierto, hablando de Yuichiro...

ㅤㅤLas palabras se derraman como un libro abierto desde entonces, donde Muichiro lo cuenta todo sobre la noche anterior. Al inicio Tanjiro se exalta y se asegura de que su amante esté íntegro, mismo que parece no verse afectado al contarle con detalle cada rasguño, golpe y patada que recibió, tanto como dio la noche anterior, pues más bien parece divertirle. Es la conclusión de esta pelea lo que hace que los ojos de Tanjiro brillen de gusto, pues saber que la tregua de los gemelos podría volver la estadía de Muichiro más amena, o por lo menos tolerable, y por encima de todo, darse otra oportunidad a sí mismo de sanar su relación familiar es por demás un alivio.

ㅤㅤ—Has crecido mucho, Muichiro. Bien hecho.

ㅤㅤEl zorro ríe en voz baja, tocándose las mejillas al sentirlas calientes. Adora este sentimiento, su cola lo delata al ondearse con cada palabra de Tanjiro—: ¿Me estás felicitando?

ㅤㅤ—Así es —dice, y para complementar, sus dedos le acarician la cabeza entre las orejas. No existe razón más allá del cariño para hacer algo como esto, y ha sido un acto instintivo que provoca un nuevo descubrimiento.

ㅤㅤMuichiro no responde ante este gesto nuevo, solo inclina la cabeza hacia él, pidiendo más.

ㅤㅤTanjiro finge demencia cuando sus dedos se acercan al nacimiento de sus orejas, percibiendo como su cola se mueve con más intensidad cuando las caricias persisten... ¿Qué se supone que están haciendo exactamente? No lo sabe, solo continúa al ver que este zorro lo está disfrutando. Parece que siempre tendrá un lado animal después de todo.

ㅤㅤPara Muichiro, esto no solo es bueno, se vuelve insoportablemente bueno. Su cabeza se frota contra el mentón de Tanjiro y lo mira en un trance impaciente, que pronto interrumpe con un beso que los empuja contra la manta. No es suficiente, quiere más.

ㅤㅤEntonces los colmillos se van al cuello. Tampoco es suficiente.

ㅤㅤNada lo es.

ㅤㅤOtra vez quiere unirse a él, y si las mordidas ya no bastan...

ㅤㅤ—¡M-Mui!

ㅤㅤTanjiro estalla de risa viéndolo escabullirse bajo su playera, acostándose sobre él para sacar la cabeza por el, –ahora estirado­–, agujero superior.

ㅤㅤAhora el espíritu conoce más que el calor de sus labios, puede sentir el calor de su cuerpo entero aprisionado bajo el suyo, así como la presión de su ropa.

ㅤㅤ—Esa era mi playera favorita, ¿sabías? —A este punto, Tanjiro siquiera puede enfadarse con él. Ha sido un acto tan espontáneo que no deja de sorprenderle, Muichiro de verdad estaba actuando como un animal implorando atención en este instante.

ㅤㅤ—Huele a ti. Hueles a ti.

ㅤㅤ—Pues sí, soy yo.

ㅤㅤ—Me gusta —Su mejilla reposa contra las clavículas. Sí, es esto lo que buscaba, la sonrisa que sostiene le hace saber a Tanjiro que no podrá moverse en un largo tiempo a partir de ahora. Solo implora porque nadie más que las aves les estén observando, si su hermano le ve, lo matará.

ㅤㅤTanjiro ríe, luego suelta leves escalofríos. Este espíritu siempre fue helado, y sentirlo de esta forma contrasta con su calor corporal. Casi por instinto le abraza, aceptando su derrota y reposando así contra la manta—: Estás helado.

ㅤㅤ—Lo siento, ¿te desagrada?

ㅤㅤ—No, me preocupa —Aunque no tiene sentido, no es humano, por ende no necesita de calor. Le toma de las mejillas y dirige su vista a la propia—. Incluso aquí... Tu piel siempre es fría, y tú piel es tan blanca que reluce demasiado cuando estás bajo el sol. Me recuerdas a la nieve.

ㅤㅤMuichiro ríe—: Suena como algo que ya escribiste en tu libro. Una comparación bastante poco original si me lo preguntas.

ㅤㅤ—¿Eh?

ㅤㅤ—Tu libro —insiste.

ㅤㅤTanjiro guarda silencio, y luego lo recuerda.

ㅤㅤEl libro.

ㅤㅤEl libro que debía escribir sobre él.

ㅤㅤEl libro salido de sus malditas mentiras.

ㅤㅤMuichiro le mira fijamente, aún esperando respuesta—: ¿Qué pasó? ¿Me pasé? Lo siento.

ㅤㅤ—No... No, está bien, lo siento, mi mente se fue a otro lado por un segundo.

ㅤㅤ—Yo lo siento, no debí decir eso cuando me hablaste con esa mirada que me gusta que uses. En realidad me gustaría leer lo que has escrito sobre mí, en serio... No vayas a evitar mostrármelo solo por esto.

ㅤㅤ—Bueno, respecto a eso...

ㅤㅤNo tiene idea de cómo explicarse. Han pasado tantas cosas desde que le mintió sobre esto. Todo empezó como una excusa para sacarle información, y ahora lo está abrazando y sintiendo su respiración contra su piel. Jamás pensó que las cosas escalarían así, de haberlo sabido, quizá jamás habría venido con una excusa tan significativa para este zorro.

ㅤㅤEl Kitsune baja las orejas lentamente y su expresión se torna compleja. Cree que realmente ha echado a perder las cosas. La tensión aumenta, le recuerda aquel sentimiento desagradable que le ha causado malestar antes: culpa. Algo que puede percibir en el rostro de Tanjiro por alguna razón, lo cual atrapa su atención.

ㅤㅤ—Tanjiro...

ㅤㅤY entonces la música del teléfono resuena en el bolsillo, es una llamada.

ㅤㅤDe no ser por la posición actual, el espíritu ya estaría escondiéndose en la copa de un árbol otra vez. Solo da un sobresalto, mismo que es calmado con la presión de los brazos de su acompañante.

ㅤㅤ—Está bien. Solo es mi celular, no tienes por qué preocuparte —Le susurra el hombre.

ㅤㅤLos ha salvado la campana. La misma canción que tiene como tono de llamada está sonando, el dispositivo vibra y Tanjiro lo saca del bolsillo. Es Genya. Siempre se trata de Genya.

ㅤㅤÉl suspira. Cuando está a punto de colgar, Muichiro le dice con la vista que está bien atender—: ¿No me podrá ver si contestas?

ㅤㅤ—No, solo puede escuchar mi voz.

ㅤㅤ—Entonces está bien.

ㅤㅤTanjiro se talla la cara y se pregunta cómo es que a su amigo se le cruza llamarle a esta hora, a su vez le agradece desde dentro, pues le ha salvado de asumir la responsabilidad de sus actos. Sin esperar más, contesta.

ㅤㅤ—¡Hey! —La voz de Genya puede ser escuchada desde la distancia del zorro, lo cual le hace levantar las orejas nuevamente.

ㅤㅤTanjiro suspira—: Hola...

ㅤㅤ—¿Por qué tan serio? ¿No me extrañaste? Perdón por no haberte llamado hasta ahora, pero te tengo buenas noticias. ¿Recuerdas el caso que estaba investigando? Ya sabes, el de Nishisato. Bueno, hace poco logré atrapar a la chica que parecía merodear el lugar, ¡se veía tan sospechosa con esa capucha negra y escondida bajo las escaleras de la estación! Bueno, ¡pues resulta que también pertenece a nuestra facultad! —ríe estruendosamente—. Anoche estuve a punto de cometer un terrible error, le grité de todo y resultó ser que estaba investigando el mismo caso que yo. Ahora estamos trabajando juntos. ¿Puedes creerlo?

ㅤㅤ—¿En serio? Es bueno saberlo, sé que querías un compañero para ese caso.

ㅤㅤ—Sí, además, si te soy sincero... —Genya comienza a susurrar—. Ella es muy bonita. Me dijo que le gustaban los chicos altos en una de nuestras pláticas, y luego me pasó su número de teléfono.

ㅤㅤTanjiro ríe y Muichiro también, meneando la cola. Para el Kitsune, esta charla es otro vistazo más a la actividad humana, y dado a las vivencias actuales, escuchar a personas amarse entre ellas es agradable. Es acercarse a ellos mediante la empatía, como un refuerzo a sus sentimientos por Tanjiro, por saber que lo que siente es tan humano como él.

ㅤㅤ—Oh, ¿hay alguien contigo?

ㅤㅤ—Sí, estaba un poco ocupado —Tanjiro responde, y Muichiro sigue interesado mientras tanto, observando el celular.

ㅤㅤ—¡Hola! ¡Soy Genya! ¿Es la persona de la que me hablaste la última vez? —dice él estrepitosamente. No parece avergonzado de haber sido escuchado, es alguien bastante amigable en contraste a la imponencia de su aspecto físico.

ㅤㅤ—Sí, es...

ㅤㅤLa cola de Muichiro se ondea de nuevo, y sintiéndose invitado a la conversación, le interrumpe:—: ¡Hola! ¿Eres amigo de Tanjiro?

ㅤㅤ—Sí, somos amigos en la universidad. ¿Cómo lo conociste... Uh, cómo es que te llamas?

ㅤㅤ—¿Qué te parece Tanjiro como persona? ¿Es buen tipo?

ㅤㅤ—¿E-eh?

ㅤㅤTanjiro mira al zorro con confusión, pues parece divertirle hacer este tipo de cuestionamientos. Hay silencio al otro lado de la línea, hasta que Genya se atreve a contestar.

ㅤㅤ—Pues sí, lo es. A veces demasiado, luego se pone a sí mismo en demasiado riesgo, así que te lo encargo cuando esté allá, ¿quieres? —bromea.

ㅤㅤ—¿Verdad que sí? ¡Lo haré! Te aseguro que conmigo estará a salvo —Los ojos del zorro miran de reojo a su acompañante—. Lo siento por entrometerme, te dejaré hablar con él. Ah, por cierto, me llamo Muichiro.

ㅤㅤ—¡Bye bye!

ㅤㅤLos dos se miran por algunos segundos, Muichiro le sonríe casi como si le sedujese, apuntando al móvil, pues Genya sigue llamando por el nombre de su amigo para confirmar si sigue en la línea—: Te están hablando —le susurra.

ㅤㅤEl hombre vuelve a elevar el móvil al nivel de su oído, la intervención de recién le ha hecho darse cuenta de algo que estaba pasando por alto, y que, muy probablemente, Muichiro ya notó—: ¡O-oh, sí! ¡Estoy aquí! Lo siento.

ㅤㅤ—En realidad solo quería contarte lo de Nishisato, no quería interrumpirte con tu amigo.

ㅤㅤ—No es un amigo —Tanjiro se aclara la garganta.

ㅤㅤ—Oh, ¿es acaso...?

ㅤㅤ—Sí.

ㅤㅤ—¡Me alegra saber eso! Con más razón no debería estar interrumpiendo, lo siento. Me iré ya, diviértete con él.

ㅤㅤ—Lo mismo para ti, suerte con esa chica. Y recuerda no acercarte demasiado a las vías, no es buena idea. Nos vemos.

ㅤㅤY por fin cuelga.

ㅤㅤCuando baja el móvil y lo deja a un costado, se cruza con ojos animalescos que le miran fijamente cual presa a punto de ser cazado, las pupilas verticales contrastan con la sonrisa que la entidad sostiene.

ㅤㅤSí, Tanjiro lo sabe. Muichiro debió escucharlo en la llamada.

ㅤㅤ—¿En qué facultad estudias, Tanjiro? ¿Él también busca escribir un libro?

ㅤㅤTraga saliva—: ... Algo así.

ㅤㅤ—Hm... Siempre eres muy vago cuando se trata de esto. Nunca me dices qué haces en tu universidad... No importa.

ㅤㅤReposa la cabeza en el cuello del hombre con resignación. Suspira y cierra los ojos para evadir su expresión.

ㅤㅤMuichiro está eligiendo no indagar. Pese a sentir un malestar en el estómago que le es desagradable, tampoco se siente con el derecho a presionarlo, no cuando él mismo esconde cosas sobre sí mismo, su verdadera naturaleza y el tiempo que le queda con vida en este bosque.

ㅤㅤNo tiene cómo exigirle apertura si él jamás podrá dársela en el mismo nivel, sería injusto, así que... Está bien no saberlo todo. Quizá es mejor así, se convence a sí mismo de ello mientras siente los dedos de su amante acariciarle el cabello.

ㅤㅤ—Lo siento... Te lo contaré apropiadamente cuando sea el momento —Tanjiro susurra, mirando al cielo.

ㅤㅤ—Sí... Esperaré con ansias.

ㅤㅤLa tensión vuelve a aparecer mientras pasan eternos segundos, entonces Tanjiro busca romper el hielo con una nota más positiva—: Muichiro... Anoche me quedé pensando lo que dijiste. Sobre querer ser un «nosotros». Pensé mucho en eso anoche, quería hacerte saber que yo también me siento de la misma manera. Te pienso mucho, siento que me llevo algo de ti cada que salgo de este bosque.

ㅤㅤEl zorro levanta la cabeza, vuelve a mirarlo con interés—: En ese caso... —Lleva sus labios a las clavículas a su frente, presionando para asegurarse que el rojo que siempre le adorna la piel se impregnará. Es su rastro, quiere que este hombre se vuelva su lienzo cada día de su vida como prueba de su existencia—: Llévate esto por hoy.

ㅤㅤ—Mejor aquí —Tanjiro le eleva la barbilla para robarle un beso, mismo que no parece negarse cuando el zorro se queda ahí más de lo esperado.

ㅤㅤA este punto no hay rastro de frío en el cuerpo del espíritu. El calor ha sido transmitido completamente y los dos calientan cada cosa a su alrededor. Se han vuelto energía el uno para el otro, una que emana de sus cuerpos y se multiplica en el aire que respiran, la unión se asemeja a aquello que la entidad tanto anheló la noche anterior.

ㅤㅤTras cada beso existe un secreto, y buscarán consuelo en el otro si la culpa vuelve a sentirse insoportable...

ㅤㅤHasta que algún día no sea suficiente.


ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

Seikai: Dentro de la jerarquía de los sacerdotes/Kannushi en Japón, Seikai se le denomina a aquel Kannushi en jefe perteneciente a una prefectura y áreas pequeñas del país. Es el nivel mínimo para ejercer la labor.

Guji: Sacerdote en jefe de nivel superior en un templo sintoísta.

Chapter 17: 舞

Notes:

舞: Baile.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤUno, dos tres.

ㅤㅤVuelve al uno.

ㅤㅤLuego al cuarto.

ㅤㅤNo está, en ninguno de sus abrigos está el obsequio que compró la noche del festival.

ㅤㅤAgita la tela de cada uno de sus pantalones, no hay rastro de sonidos metálicos que delaten la existencia de la pulsera que le compró al zorro.

ㅤㅤTanjiro mira debajo de la cama; sobre su buró; en su mochila.

ㅤㅤQuizá deba comprar otra cosa, piensa, pues después de todo, la noche del festival fue lo suficientemente ajetreada como para olvidarse de darle algo que se suponía, debía ser especial.

ㅤㅤTanjiro se recuesta sobre la colcha mirando al techo, repasando en su mente aquella noche, preguntándose en qué momento debió perder el objeto.

ㅤㅤ—Quizá deba buscarlo en la estación de policía mañana…

ㅤㅤSe ríe, no porque le parezca divertido, sino porque no hay otra cosa qué hacer al respecto.

ㅤㅤRealmente deseaba ver a Muichiro adornado por un obsequio suyo como él suele estarlo cuando es besado por el Kyobeni.

ㅤㅤEs como una retribución, una manera de compartir el mismo lenguaje en el cual los dos portan algo que les recuerde al otro. Una manera de decirse a sí mismos que no están solos.

ㅤㅤYa habrá otra manera, se repite a sí mismo.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤ—Tanjiro… Hay algo que quería preguntarte desde ayer.

ㅤㅤTanjiro reparte caricias a lo largo de la cola del zorro con lentitud mientras se acuestan, hundiendo sus dedos en el pelaje, gozando de la sensación acolchada que posee y le hace pensar por qué este zorro es tan vehemente a abrazarse acurrucado en el suelo.

ㅤㅤ—Ayer, cuando sonó tu espejo negro.

ㅤㅤ—Mi celular.

ㅤㅤ—Eso —se corrige—. Cuando sonó, volví a escuchar la primera canción que me mostraste.

ㅤㅤ—¿Mi tono de llamada? Oh, es cierto... Ha sido un tiempo desde que te mostré esa canción.

ㅤㅤ—Sí... —La cola se ondea, delata la timidez que nace en él por lo que piensa sugerir a continuación—. Me recordó a muchas cosas, sobre todo las películas de romance sin color que me has mostrado.

ㅤㅤ«¿Romance sin color?» Piensa Tanjiro, reconociendo esta descripción como las películas antiguas de romance extranjero que despertaron tantos intereses en el zorro. Se pregunta si este hábito de mostrarle películas así debió influir en su expresión afectiva actual. No es algo de lo que tenga qué quejarse, cabe destacar.

ㅤㅤMuichiro asiente—: Me recordó a esos momentos donde el varón toma por la cintura a la mujer y se mueven juntos. La música que usaban para... ¿bailar? era muy similar.

ㅤㅤ—Sí, es un tipo de baile popular en el extranjero. Se llama vals.

ㅤㅤ—Vals... Ya veo —Él mira hacia sus propias rodillas. Su cola sigue ondeando con suavidad, expresando a través de cada oleada las tentaciones afectivas del espíritu.

ㅤㅤTanjiro sonríe mientras le observa, usualmente el zorro es directo con lo que desea, él mismo ha expresado lo transparente que es respecto a cada pensamiento que tiene. Sin embargo, eso no le exime de momentos de vergüenza como estos, donde es tan evidente que desea algo que no sabe cómo pedir. Este comportamiento despierta la ternura más pura del hombre y le hace querer apretujarlo entre sus brazos. Debe ser este sentimiento de arrebato el que domina la conducta de Muichiro cada que se abalanza en contra de Tanjiro.

ㅤㅤ—¿Quieres que volvamos a escuchar la canción, Muichiro? —Tanjiro pregunta directamente.

ㅤㅤDicha invitación ha despertado el interés del espíritu en un solo segundo, como es de eesperarse. Él asiente, aun mirando hacia su propio regazo.

ㅤㅤEs así que Tanjiro saca su móvil con una sonrisa disimulada. En cuestión de segundos, el altavoz suena para hacer sonar una canción lenta de piano, la misma melodía inglesa que apreciaron la primera vez que comenzaron a compartir tiempo sin tensiones de por medio. Es nostálgica, despierta en el zorro la sensación de que ha pasado tanto tiempo desde entonces.

ㅤㅤPor supuesto, los intermedios de meses en soledad hacen que volver a escuchar la balada se sienta como volver años al pasado.

ㅤㅤMuichiro no responde, solo eleva la mirada una vez más mientras sus orejas bajan y su cola ha dejado de ondear. Se pone en pie, estirándole una mano a Tanjiro como una invitación que rememora las escenas clásicas en las que un participante invita a su acompañante a un baile. Tanjiro permanece en su lugar, inmóvil ante la silueta etérea a contraluz, misma que se postra ante él con caballerosidad aprendida.

ㅤㅤEl Yokai sonríe, mostrándole los colmillos—: ¿Te estoy invitando correctamente?

ㅤㅤTanjiro traga saliva, ahora ha sido su turno de caer en timidez, pues no puede evitar pensar en lo majestuoso que es su acompañante cuando tiene estos arranques de valentía—: Sí, aunque me hubiese gustado hacerte esa invitación primero.

ㅤㅤ—Yo quería hacerlo.

ㅤㅤ—Lo sé.

ㅤㅤLas manos se encuentran cuando el hombre acepta el gesto y se pone de pie, acercándose con lentitud al espíritu mientras no le quita la mirada de encima. Asumiendo los roles que se han establecido, Tanjiro abraza al zorro con la izquierda por sobre el hombro; antes de que Muichiro interrumpa; tome su muñeca y posicione su mano hacia la cintura del espíritu. Este gesto resulta inesperado.

ㅤㅤ—Creí que querías...

ㅤㅤEl zorro eleva la mirada, acercándose a él hasta poder rozar su pecho con el ajeno y abrazar a Tanjiro por el hombro, intercambiando los roles del baile—: Me gusta que tu mano esté aquí —reafirma, sosteniendo la izquierda de Tanjiro contra la tela del obi, mostrándole el ligero tinte ruboroso que le provoca admitir esto.

ㅤㅤEl mayor suspira, a veces, el amor que siente por Muichiro parece desbordarse con acciones como estas.

ㅤㅤLos dos asumen su posición entonces. Muichiro resalta cuán bien se siente sostenerlo así por la manera en la que apoya su mejilla contra el hombro de Tanjiro, entrecerrando los ojos con calma y rozando sus pestañas sobre la tela.

ㅤㅤ—Pon tus pies sobre los míos, te guiaré —sugiere el hombre, y el zorro le escucha: se quita las getas y sube los pies, apegándose más a su cuerpo con apenas presencia de su peso—. Solo te advierto que no soy buen bailarín —susurra Tanjiro.

ㅤㅤ—Eso no importa si yo no sé cómo se baila correctamente, ¿o no?

ㅤㅤ—Sí... Tienes razón.

ㅤㅤLa música sigue sonando entonces.

ㅤㅤEl silencio se postra en cada participante, cubriéndoles con una suave veladura de paz tan pronto Tanjiro comienza a moverse al ritmo de la melodía, provocando que el cabello y Yukata de Muichiro sean elevados por el aire con cada paso, dejando la estela momentánea de su rastro.

ㅤㅤLa espectral figura luce casi vaporosa entre los brazos de su amante, misma quien desenfoca la mirada, sintiendo a los pies flotar sobre los de Tanjiro. Más temprano que tarde, Muichiro cierra los ojos.

ㅤㅤEl hombre no se muestra nervioso tampoco, pues pese a ser inexperto, fluye libremente a través de los árboles y se unifica en la tranquilidad de saber que nadie les está mirando.

ㅤㅤLa confianza mutua se desliza entre los brazos del otro, sintiendo el calor transmitirse a través de la tela de sus ropas. Solo son ellos dos. Libres de miradas que puedan juzgarles e implantar en ellos concepciones sociales como la vergüenza o el atrevimiento. Tanjiro sabe perfectamente que no podría ser capaz de hacer esto en la ciudad, ante la vista ajena, una vista que se encargará de etiquetar como indecente cada roce entre ellos, bajo ideaciones desagradables sobre la cercanía. Es algo que el tipo de sociedad de donde Tanjiro proviene, no podría entender.

ㅤㅤRacionalizando este hecho, Tanjiro aprovecha el momento para reafirmar el agarre en su cintura hasta que cada lazo de respiración se funde en el cuello de Muichiro. Así es como se recuerda que es libre de amarle como le plazca, tanto como el zorro lo hace.

ㅤㅤEs íntimo.

ㅤㅤDe alguna manera, besarse en este instante podría considerarse incluso inadecuado.

ㅤㅤAl poco tiempo la postura de vals ha cesado y ambos simplemente permanecen abrazados. La música está por detenerse, así como ellos al permanecer casi quietos en un mismo lugar. Tanjiro cierra los ojos y reposa sutilmente su mejilla contra la cabeza de Muichiro. Quiere permanecer ahí incluso si la canción está en su acto final. Incluso si debería irse en algunas horas. Incluso si no pertenecen al mismo mundo.

ㅤㅤQuiere hundirse en su cabellera con vehemencia.

ㅤㅤ—Tanjiro…

ㅤㅤSilencio.

ㅤㅤ—Tanjiro.

ㅤㅤSilencio otra vez.

ㅤㅤLa tenue risa del Yokai anuncia una caricia posterior en la cabellera rojiza, espabilando al humano de sus pensamientos más profundos.

ㅤㅤCuando Tanjiro abre los ojos, todo lo que les rodea está cubierto por una densa neblina. Apenas hay árboles distinguibles por las copas que sobresalen de la niebla, y bajando la mirada hacia su acompañante, sabe que esto es de su autoría.

ㅤㅤ—¿Y esto?

ㅤㅤ—Lo hice sin pensar... Supongo que sucedió porque no quería que nadie más nos viese —Pues así como Tanjiro, Muichiro también consideraba lo acontecido como especial, donde su inconsciente creyó, la neblina podría proteger—. Lo siento, ahora no sé dónde quedaron tus cosas.

ㅤㅤ—Está bien, podemos permanecer así hasta que la niebla se disperse, ¿o no?

ㅤㅤMuichiro eleva el rostro para cruzarse con la sonrisa de su acompañante, sonriéndole también en un acto de complicidad—: Sí, podemos.

ㅤㅤLos dos ríen y vuelven a abrazarse con firmeza, esta vez, Tanjiro frota su mejilla contra el pelaje de las orejas de Muichiro y recibe un frote de nariz en el cuello como respuesta.

ㅤㅤ—Mui... ¿De casualidad puedes congelar el tiempo? —pregunta en un tono bromista.

ㅤㅤ—No, pero también lo desearía —suspira—. Últimamente he pensado en el poco tiempo que te queda aquí… Quiero que lo disfrutemos juntos, Tanjiro. Que poseas quién soy como la vez que yo pude poseer tu cuerpo.

ㅤㅤTanjiro permanece silencioso, y cuando Muichiro eleva la mirada, se percata de la vista extrañada que está recibiendo—: ¿Cómo?

ㅤㅤRubor rosado y caliente aparece en el zorro, rompiendo con su semblanza serena y provocando que esconda la mirada en otros lugares—: ¿Hablé demasiado?

ㅤㅤEl hombre ríe—: Quizá un poquito —acaricia su espalda—. No entiendo del todo a qué te refieres, pero también te quiero cerca de mí. Cuando te sientas listo, cuéntame qué quiere decir, ¿sí?

ㅤㅤ—... Sí, lo haré cuando ordene mi propia cabeza.

ㅤㅤTanjiro sonríe y toma su mejilla en búsqueda de reconectar con su mirada. Sin resistirlo más, le besa. Está enternecido por su mera existencia, no existe mayor explicación a lo que piensa ahora mismo.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤ—Dos años... entonces, la señora Tokito tenía diecinueve cuando su hermana falleció, si no estoy equivocado.

ㅤㅤ—Así es —Asiente la profesora Naoko.

ㅤㅤAmbos conversan fuera de la biblioteca mientras el atardecer tiñe la institución de Yufuin de naranjo y el frío impide que las cigarras canten. La cercanía del invierno está a la vuelta de la esquina, provocando mejillas enrojecidas en cada alumno que pasa a su alrededor.

ㅤㅤ—Aún me provoca algo de vacío pensar en ella... —Naoko suspira—. Antes de que desapareciera, llegamos a conversar como lo hacemos tú y yo ahora mismo. A veces yo la visitaba en el templo de su familia para compartir más sobre sus pensamientos, siempre era interesante escucharla reflexionar sobre el sintoísmo. Recuerdo que, desde que se emparejó, sus principios se habían vuelto más fuertes.

ㅤㅤ—¿Emparejó?

ㅤㅤ—Sí, supongo que ya lo sabes, el agricultor.

ㅤㅤTanjiro asiente, sin poder contener su interés—: ¿Usted sabe algo más sobre eso? La verdad es que he llevado meses intentando descubrir quién era ese hombre, o cómo es que se relacionaba con ella, pero... He descubierto demasiado, y nada al mismo tiempo. Es complejo de explicar.

ㅤㅤNaoko sonríe, arqueando la ceja. Este simple gesto hace a Tanjiro saber que, por fin, ha dado con la persona correcta—: ¿Qué es lo que quieres saber, muchacho?

ㅤㅤLos ojos del hombre brillan, sin contener la sonrisa—: ¡Cuénteme todo lo que sepa, por favor! —Tanjiro forma una reverencia mientras pasa su mochila al frente, listo para sacar el cuaderno y pluma.

ㅤㅤLa mujer se reacomoda en la banca, cruzando las piernas—: Verás, ese hombre siempre fue una caja de misterios, sin embargo lo vi múltiples veces durante mis propias visitas al templo. Él siempre saludaba con formalidad y vestía ropa blanca con un sombrero colgando por su espalda, era el típico aspecto de un campesino nómade. Poco tiempo después de que mi alumna se graduase, comenzaron a salir; todo empezó cuando él visitó el templo de Inari para rezar, es ahí donde mi alumna lo atendió y compartieron un tiempo hablando de la sequía. Los dos eran serios al hablar, pero conectaron con la constancia de las visitas, y lo que comenzó como preocupación por la sequía se fue a otros caminos.

ㅤㅤ—Comprendo… ¿Sabía qué cosas conversaban?

ㅤㅤ—Lo mismo que compartía yo con ella, es por ello que creo que su relación con él fortaleció sus creencias contra el sintoísmo. Ya sabes, la dualidad social entre los zorros y la conducta humana. Con cada día que pasaba, parecía creer menos en ellos y más en la maldad de los humanos como verdadero origen de las desgracias.

ㅤㅤ—Es algo extraño que una mujer llegase a dichas conclusiones sabiendo que es una Kannushi.

ㅤㅤLa profesora asiente—: Y es por ello que desafió a los Kitsune.

ㅤㅤTanjiro eleva la cabeza y despega la vista del cuaderno, sorprendido—: ¿Entonces esa parte de la leyenda fue cierta?

ㅤㅤ—Parcialmente. Recuerdo que tras sus primeros meses de graduación, ella tomó su shaku y se enlistó para ir al bosque. Parecía hastiada después de escuchar a su padre culpar a un supuesto Kitsune del bosque por su alcoholismo. Recuerdo que intenté hacerla razonar antes de irse, no porque creyese en los Kitsune, sino porque el bosque es peligroso y es fácil perderse dentro. Su terquedad la hizo ir de todas formas.

ㅤㅤ—Y entonces desapareció...

ㅤㅤ—Te equivocas.

ㅤㅤTanjiro vuelve a inclinarse hacia ella—: ¿Eh?

ㅤㅤ—Ella volvió esa misma noche al templo. Su hermana y yo estábamos a la puerta del mismo, esperándola, pues aparentemente, éramos las únicas personas que sabíamos sobre sus planes.

ㅤㅤ—¿Entonces cómo es que...?

ㅤㅤ—La leyenda que se distribuye en este pueblo está distorsionada, Tanjiro, déjame articular —Ella ríe, parece haber despertado la confusión más que el interés en el hombre. Se aclara la garganta e inspira—: Ella volvió con un rostro orgulloso, pues por supuesto, no encontró nada fuera de lo normal. Después de eso, solo siguió sus labores de sacerdotisa con normalidad. Es como si esa noche hubiese reforzado lo expresado en su tesis, y la molestia en contra de su padre solo creció... Fue poco después cuando el campesino llegó al pueblo, visitó aquel santuario, y el resto ya lo sabes.

ㅤㅤToda esta información resulta totalmente contrapuesta a la concepción previa que, por tantos años, se implantó en Tanjiro. Y ya que se ha desmitificado parte de la leyenda, no queda más que realizar otra pregunta más—: ¿Entonces... cómo es que desapareció en realidad?

ㅤㅤNaoko suspira, mirando al suelo, más bien al vacío—: … Eso es algo que yo me he preguntado por muchos años... Como ya puedes asumir, el que un zorro se la haya devorado, es una idea distribuida por su padre. Un día simplemente dejó de presentarse en el templo, y cuando su ausencia comenzó a generar ruido entre los demás, su padre salió a anunciar que un zorro se la había llevado.

ㅤㅤTanjiro se cepilla el cabello hacia atrás y mira al mismo punto vacío también. Está claro que el padre sabe algo.

ㅤㅤTanta información espontáneamente le revuelve el estómago—: ¿Sabe dónde puedo encontrar a...?

ㅤㅤ—Está muerto. Su padre falleció por el alcohol dos años después.

ㅤㅤEl aliento de Tanjiro es robado en un instante. Su ánimo parece decaer tan pronto racionaliza que... Quizá la verdad de este misterio quedó enterrada con ese hombre. Un secreto llevado a la tumba.

ㅤㅤTanjiro traga saliva, incapaz de formular más preguntas por la pesadez que se atora en su garganta.

ㅤㅤLa realidad puede llegar a resultar más escalofriante que las leyendas, piensa para sí mismo.

ㅤㅤ—Me parece que necesitas algo de tiempo para reordenar tus ideas, ¿cierto? —La profesora rompe el silencio, sonriendo en un intento sutil de aligerar el ambiente—. Lastimosamente, esto es todo lo que sé sobre ella, Tanjiro. Lamento mucho si no puedo serte de más ayuda.

ㅤㅤ—¡No, no! La verdad es que… Sí, necesito algo de espacio para reordenar todo esto —ríe también, incómodo—. Necesito reflexionar un poco. Le agradezco la confianza que me tiene para haberme contado su versión de la historia.

ㅤㅤ—La verdad es que siempre quise contarle esto a alguien, y la única persona con la que podría hacerlo se distanció de todos nosotros.

ㅤㅤ—¿La señora Tokito?

ㅤㅤ—Ya te hablaron de ella, por lo que veo.

ㅤㅤ—He notado que es algo conocida en este pueblo.

ㅤㅤ—Sí… —suspira—. También fue mi alumna, pero duró mucho menos en esta escuela en comparación. Después de que su hermana falleció, cambió mucho. Con el tiempo ella se ha ganado una imagen bastante mala, aunque todo es a producto de exageraciones, si me lo preguntas… Aun así, será mejor que la evites lo mayor posible, no le agrada que las personas se involucren en el tema de su familia.

ㅤㅤ—Me lo han recomendado varias veces —El simple hecho de hablar de ella le da una sensación de vacío en el estómago, como si fuesen a ser escuchados por ella—. Tomaré en cuenta su consejo, por ahora será mejor que me retire ya, está anocheciendo —Tanjiro se pone en pie y hace una reverencia antes de reacomodar la mochila tras su espalda—. Si descubro cosas nuevas, se lo haré saber. Gracias por darse el tiempo de hablar conmigo.

ㅤㅤY a pesar de haberse despedido; de salir de la universidad; y emprender el camino de regreso a su estancia… No puede parar de pensar en lo descubierto durante la conversación. Pensar que la desaparición dentro del bosque podría ser en sí una mentira, le marea. ¿Esto quiere decir que su paradero podría ser en cualquier parte del bosque a este punto? ¿Todo este tiempo ha buscado en el sitio equivocado?

ㅤㅤSin contar la actitud sospechosa de todos los involucrados que rodeaban a esta pobre mujer: el padre alcohólico con conductas inapropiadas, la hermana apartada del pueblo, un agricultor desconocido con nombres falsos. Todos esconden algo que él jamás descubrirá.

ㅤㅤEste caso es un desastre, piensa Tanjiro, rascándose la cabeza y enfocando la mirada en todas partes a excepción de sus pasos, pues su consciencia no está presente en el aquí y el ahora. Casi tambaleante, suspira y elabora enredadas líneas del tiempo con variables entre culpable y culpable, casi compulsivamente.

ㅤㅤEntonces el tono de llamada suena en su móvil, mismo que está dentro de su mochila, y cuando Tanjiro la acomoda a su frente, abriendo el cierre de la misma, tiene un estrepitoso tropiezo con alguien.

ㅤㅤCasi como si tanta mala suerte no dejara de perseguirle, este acto provoca que su móvil caiga al suelo, aun vibrando con una llamada de Nezuko brillando en la pantalla, junto con su cuaderno de apuntes y varias plumas.

ㅤㅤ—¡Lo siento! ¡¿Discúlpeme!! —Él exclama apresuradamente mientras toma el móvil del suelo y rechaza la llamada por mero pánico. A su espalda, la persona con la que ha chocado, silenciosa, le ayuda a recoger el resto de objetos—. No necesita ayudarme, en verdad lo lamento —insiste Tanjiro, dándose la vuelta.

ㅤㅤY la ve.

ㅤㅤOjos turquesa.

ㅤㅤElla sostiene el cuaderno, mismo que está abierto bajo sus ojos.

ㅤㅤ«... Su aspecto asemeja al de un joven de estatura media, posiblemente menos de un metro setenta… la altura de los párpados inferiores y las mejillas hay dos marcas simétricas en el rostro... Cabello largo, aspecto socialmente ambiguo… Ojos de carácter animal. Garras azules. Orejas y cola de pelaje blanco con puntas turquesa.»

ㅤㅤTanjiro traga saliva.

ㅤㅤ—Es la segunda vez que chocas conmigo —Murmura la mujer, cuya apariencia ya reconoce a la perfección.

ㅤㅤIncapaz de decir palabra, Tanjiro recibe el cuaderno para cerrarlo apenas puede, rezando porque ninguna de estas letras hayan sido leídas—: Seré más cuidadoso en el futuro…

ㅤㅤ—¿No te lo he dicho ya? —espeta—. Debes tener más cuidado, Tanjiro. Esta es mi última advertencia.

ㅤㅤLos ojos turquesa entonces dan un vistazo rápido al cuaderno, luego se clavan contra el borgoña de Tanjiro y le amenazan, casi como si el lado feroz de alguien estuviese a punto de reventar en su contra.

ㅤㅤApretando con fuerza la dentadura, el hombre asiente repetidas veces y la observa darse la vuelta en silencio, continuando su camino con murmuros bajos que se dedican en contra suya, mismos que no puede comprender en absoluto.

ㅤㅤLo leyó. La señora Tokito no solo sabe su nombre, ahora ha poseído un vistazo a sus apuntes sobre Muichiro.

ㅤㅤTanjiro quiere huir de este pueblo y no ser visto por esta mujer nunca más, no por vergüenza, sino por una sensación inefable de terror.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤEl viento helado recorre cada rincón del bosque. Se cuela por debajo de la ropa y ondea la bufanda del hombre. Su mochila yace sobre la manta como siempre en otro día de visita, donde diversos objetos se apoyan en las esquinas y evitan que la tela vuele. Cajas de almuerzos vacíos, sobres de dulces que ya se han comido, un termo de agua caliente que ya se siente tibio.

ㅤㅤEl Kitsune permanece acostado sobre el regazo de Tanjiro, con el cuerpo encorvado en posición fetal mientras abraza su propia cola y la cabeza recibe las caricias de siempre.

ㅤㅤEl silencio es cubierto con el silbido del viento y las aves que ya se están yendo a sus nidos, pues pronto, el sol se esconderá. Se supone que a esta hora debe marcharse, pero es su elección seguir aquí hasta que Muichiro se sienta listo para dejar de recibir sus caricias.

ㅤㅤTanjiro baja la vista y ve a su pareja temblar con ligereza después de una ráfaga, lo cual atrae su atención. Muichiro jamás había mostrado señales de verse afectado por el clima más allá de sus pies.

ㅤㅤ—¿Tienes frío? —le murmura.

ㅤㅤEl zorro no responde. A cambio, su tenue respiración le hace saber a Tanjiro que ha caído en el sueño.

ㅤㅤY pese a que Tanjiro lo ha visto dormir antes, le hace cuestionarse cómo es que ha terminado desarrollando esta necesidad, y si es algo bueno que esto sea así. Sus dedos apartan el cabello de su mejilla para poder apreciar su rostro dormido. Es bello, en momentos así, él aprovecha para apreciar esta expresión carente de dolor o efusividad, solo quietud. Reflejan una paz que siempre se desvanece una vez despierto.

ㅤㅤLuego su índice se desliza por la pálida piel. Tan fría como el hielo, es como si neblina pudiese emanar de sus poros si le descuida por solo un segundo. Los párpados tienen manchas rojizas de huellas dactilares, son el rastro del estilo de maquillaje del Yokai donde es fácil asumir que se aplica el rojo con los dedos y el agua del río. Es bello de esta manera, usándose a sí como un lienzo viviente.

ㅤㅤTanjiro no puede parar de mirarlo fijamente, y cuando está a punto de inclinarse para besar su sien, otra voz le hace dar un sobresalto.

ㅤㅤ—Estás demasiado cerca.

ㅤㅤTanjiro levanta la mirada, pues el ambiente se ha helado aún más con la presencia que levita de entre los árboles. Es el hermano mayor apareciendo cual espectro.

ㅤㅤNo solo se avergüenza de haber sido atrapado a medio camino, sino porque sus manos siguen sobre el rostro del hermano menor. Disimulando recato, reposa sus manos sobre la manta, incluso si es demasiado tarde.

ㅤㅤ—No pensaba hacer nada malo —Tanjiro responde.

ㅤㅤ—Teniendo a Muichiro a tu merced, lo dudo bastante.

ㅤㅤYuichiro baja los pies a la tierra y da pasos lentos que se acercan a una distancia prudente. Observándole con recelo, puede darse cuenta que Tanjiro no porta sus aretes, por lo que se encuentra en una posición vulnerable. La tentación de atacar hasta ahuyentarlo y hacer que no vuelva nunca más se revuelve en su estómago. Nunca antes había conversado de esta forma con un invasor, así que instintivamente quiere atacar a todo aquel que quiera permanecer en este bosque. Pero baja la mirada y aprieta la dentadura, observando a su hermano reposando la cabeza en el muslo del hombre con suma tranquilidad… Se contendrá por mera decencia, pero eso no evita que está aquí para protegerlo.

ㅤㅤ—¿Cómo lo haces? —inquiere el zorro rojo.

ㅤㅤ—¿Hacer qué?

ㅤㅤ—Que duerma.

ㅤㅤ—¡No!... No, yo no provoco esto, también acabo de darme cuenta que se quedó dormido —Tanjiro tartamudea. No quiere arruinarlo diciendo algo equivocado, después de todo, sabe que es odiado por esta familia.

ㅤㅤYuichiro suspira con desgano, incapaz de irse sin más porque sabe que Muichiro podría ser víctima de cualquier cosa, claro, esa es su ideación paranoica al respecto. Y es consciente que hace tiempo, Muichiro y él acordaron no más vigilancias de este tipo, pero jamás se estipuló que ese acuerdo se mantuviese con él en estas condiciones. No puede permitirse dejar a su hermano menor en las manos de un invasor en un estado tan vulnerable como el sueño.

ㅤㅤ—… ¿Por qué no te sientas? Es un poco incómodo que te quedes ahí parado y ya —Tanjiro da palmaditas sobre la manta, invitándolo a sentarse.

ㅤㅤ—No me pienso acercar a ti.

ㅤㅤ—Bueno, yo tampoco debería hacerlo si a esas nos vamos, podrías poseerme y huir con mi cuerpo, o...

ㅤㅤ—No pienso poseer a seres tan deleznables como ustedes —interrumpe con firmeza.

ㅤㅤ—¡Entonces está bien! ¿O no? No hay por qué temer, tú no me tocarás y yo no lo haré por el bien de los dos.

ㅤㅤ—…

ㅤㅤEl Kitsune chasquea la lengua; rueda los ojos; y se rinde. Toma asiento frente a los dos, casi al borde de la manta para pronunciar su desdén. Se inclina hacia su hermano para tocar su hombro, dudando en querer despertarlo, pues es débil viéndolo con ese rostro inexplicablemente amable mientras duerme. Sin quererlo, simpatiza con lo que ha sentido Tanjiro hace un momento: cariño.

ㅤㅤ—Él no hacía esto... No desde que tú llegaste.

ㅤㅤ—¿En serio? Creí que dormía por causa propia.

ㅤㅤYuichiro asiente—: También está temblando —frunce el ceño, tocándole la mejilla a su hermano con el dorso de la mano—. ¿Lo has notado? Está más frío que de costumbre últimamente.

ㅤㅤLa preocupación de Tanjiro despierta entonces, transformando su prematura calma cuando redirige la vista a su pareja. Tiene razón, Muichiro se ha vuelto más frío estos días, cosa que atribuía al clima y a su naturaleza no humana. Jamás pensó que podría significar algo más.

ㅤㅤ—Esto... ¿Crees que es culpa mía? —Tanjiro pregunta directamente. Sin esconder su preocupación, acaricia la mejilla de Muichiro con suavidad, sin importar que eso moleste al Kitsune rojo.

ㅤㅤYuichiro desvía la mirada y asiente, dudoso—: No existe otra explicación. Él ha cambiado mucho, no sé qué clase de cosas hablarán ustedes dos, pero no me agradan.

ㅤㅤTanjiro suspira una risa, elevando la molestia del rojo—: Eres demasiado franco, Muichiro no mentía después de todo.

ㅤㅤ—¿Te ha hablado de mí?

ㅤㅤ—Un poco —cantorea—. Supongo que puedo decir lo mismo por mi parte si hablamos de las cosas que se dicen ustedes dos, pero no sé si es bueno para mí ser tan directo como tú... Ya ves, no estamos en la misma posición en estos momentos —sugiere como indirecta.

ㅤㅤEsto ha surgido su efecto, pues Yuichiro se infla el pecho y su comportamiento obstinado no hace más que crecer—: Ya te dije que no pienso tocarte, no soy un desgraciado como ustedes, no me mires como uno. Solo dime qué tienes en mente, no me gustan los titubeos.

ㅤㅤTanjiro suelta una risa nasal. Pese a que el Kitsune rojo impone mucho más respeto que su gemelo, parecen existir similitudes entre ellos después de todo, como lo es la terquedad—: … Muichiro ha sufrido mucho por ti, pero estoy seguro que ya debes saberlo. Jamás me agradó que fueses tan hiriente con él, es notorio lo mucho que le afectan tus palabras cuando tenemos conversaciones él y yo… Yo también tengo hermanos, así que comprendo lo difícil que puede ser tratarlos algunas veces, sin embargo, jamás podré entender por qué eres tan… cruel.

ㅤㅤEl ceño fruncido en Yuichiro disminuye por la impresión, y desvía su mirada a Muichiro. Por supuesto que lo sabe, toda la vida ha sabido todo el dolor que le ha inducido con cada mirada despectiva y palabra filosa. «Inari es más importante» ha pensado para justificarse toda su vida. Este bosque vale mucho más que sus propias vidas, es el pulmón de este pueblo, y la razón por la cual ellos existen en primer lugar. Muy en sus adentros, Yuichiro aborrece la idea de quedarse aquí para siempre tanto como cualquiera, pero su temor a desafiar a Inari es algo que le aqueja mucho más. Quizá, es por esto que ha odiado a Muichiro toda su vida. Su hermano, su gemelo, la viva imagen de su existencia expresando aquellas ideas disruptivas a las cuales teme tanto.

ㅤㅤMuichiro es un reflejo del valor que él jamás ha tenido, y en comparación suya, Yuichiro no es más que un zorro asustado—: Dime una cosa, Tanjiro.

ㅤㅤEl hombre eleva la mirada con sorpresa, es la primera vez que este ser se atreve a usar su nombre, lo cual le ha erizado los vellos por un instante—: Te escucho.

ㅤㅤ—¿Crees que Muichiro pueda perdonarme algún día?

ㅤㅤLas caricias de Tanjiro a la mejilla del zorro turquesa se detienen. Es impresionante la manera en la que algo dentro de él se ha revuelto solo de escucharlo. Puede sentir el dolor del gemelo en esta simple pregunta, incluso si él intenta disimularlo con esa mirada animalesca de ojos rojos. Por un instante Tanjiro logra ver a través de esa máscara, descubre el enorme arrepentimiento que debe estar carcomiendo su cabeza desde la noche en la que estos espíritus pelearon. A fin de cuentas, este zorro no es más que otra víctima del encierro.

ㅤㅤ—No lo sé —responde Tanjiro, acariciando la melena de Muichiro—. Podría decir que Muichiro lo hará porque te quiere, lo cual no es una mentira, pero hay algo que considero importante que sepas: mientras más quieras a alguien, peor será el rencor que sientas hacia ese ser si llega a lastimarte. El dolor impacta en lugares más profundos, y dejan un vacío en el espacio donde solías amarle. Solo tú sabes qué tan profundas son las heridas que has provocado en él.

ㅤㅤLos puños de Yuichiro se aprietan contra sus palmas, clavándose contra su propia piel y provocando heridas leves en ellas. Por primera vez, teme a su hermano. Nunca tuvo a alguien que le dijera cuán cruel ha sido, y cómo este comportamiento impactará en la única vida por la cual se ha preocupado. Puede seguir diciendo toda su vida que el filo de sus palabras es con el propósito de protegerlo, pero solo es una excusa para convencerse a sí mismo de que hace lo correcto.

ㅤㅤFue la noche en la cual ambos pelearon la que le ha hecho bajar la guardia desde entonces. Detesta admitir que la presencia de este hombre ha vuelto más feliz a su hermano y cómo le agradece por ello, muy en el fondo, contradiciendo sus principios. El temor de saber que jamás podrá hacer a Muichiro tan feliz como lo hace Tanjiro, es algo que le hiere. Peor aún, no sabe cómo hacerlo.

ㅤㅤQue un tercero presencie los resultados de su crueldad es humillante.

ㅤㅤNo sabe qué hacer. Está perdido. Duele. Le hace querer llorar.

ㅤㅤEl Kitsune rojo desvía la mirada y se esconde tras su cabello, consciente de lo vulnerable que está a punto de mostrarse—: Debo irme, no puedo descuidar mi territorio.

ㅤㅤ—Creí que estabas aquí para cuidar de tu hermano.

ㅤㅤ—Eres un inútil sin fuerza de ningún tipo, así que no tengo por qué preocuparme.

ㅤㅤ—... Ya veo.

ㅤㅤDefinitivamente, esa fue una respuesta que no esperaba después de una conversación tan seria. Yuichiro puede forjar una coraza con tales palabras en un santiamén.

ㅤㅤEl zorro se pone en pie y la neblina lo cubre todo, ayudándole a esfumarse del lugar en cuestión de segundos.

ㅤㅤTanjiro suspira, pensando aún en las cosas que acaban de suceder. Puede percibir arrepentimiento en el gemelo de ojos rojos, cosa que atribuye a los intentos de acercamiento que ha tenido Muichiro estos últimos días. Pensando en su propia experiencia, sabe que al final del día ellos no dejan de ser hermanos.

ㅤㅤDe pronto, Muichiro acomoda la postura y coloca las manos bajo su mejilla, cubiertas por las largas mangas de su Yukata para seguir durmiendo.

ㅤㅤTanjiro desliza su mano por la espalda del zorro, acariciándola y mirando a la distancia de nuevo.

ㅤㅤClaramente, es inadvertido al hecho de que Muichiro contiene su propia voz, lagrimeando contra su manga al haber escuchado, por lo menos, lo más importante de la conversación, dejando que las gotas que le recorren el rostro caigan contra sus mangas y no mojen la ropa de Tanjiro.

ㅤㅤPerdonar.

ㅤㅤJamás se había cuestionado si perdonar a Yuichiro podría reparar las heridas que han desestructurado su personalidad.

ㅤㅤQuiere hacerlo, de verdad lo desea… Pero no sabe si eso mejorará su condición actual.

 

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

Referencias:
Close To You - Carpenters (la canción que Tanjiro y Muichiro bailaron).

Chapter 18: 契

Notes:

契: Promesa.

Chapter Text

ㅤㅤ «Érase una vez...»

ㅤㅤNo.

ㅤㅤ«Hace mucho, mucho tiempo...»

ㅤㅤNo.

ㅤㅤ«En un bosque muy profundo...»

ㅤㅤ¡No!

ㅤㅤTanjiro presiona con fuerza el lápiz contra el papel, testando cada renglón que escribe y no encontrando la manera de iniciar una historia ficticia.

ㅤㅤEn circunstancias donde se impide a sí mismo revelar la verdadera razón por la cual llegó a este pueblo, no queda más que continuar con esta maldita farsa; claro, dicho impedimento no es más que la carencia de valor para sincerarse con el zorro. ¿Qué tan difícil podría ser escribir una historia, después de todo? Piensa el hombre ingenuamente.

ㅤㅤClaro está, Tanjiro jamás se había esforzado en escribir algo alguna vez después de haber terminado la educación básica; cosas como cuentos simples o poemas malos son su pobre historial, producto de una mente poco creativa, más bien analítica y cuadrada, propia de un investigador forense.

ㅤㅤEs lo suficientemente joven como para llamarse una mente brillante, sin embargo, lo suficientemente estresado como para tener la creatividad por los suelos. Hay tantas cosas cargadas en su espalda, que haberse atrevido a intentar escribir una historia con tal de seguir con su mentira, es increíblemente estúpido de su parte. Es entonces que Tanjiro, mordiendo la cabeza de su lápiz, se cuestiona a sí mismo:

ㅤㅤ¿Hasta dónde pueden llegar las mentiras cuando no son hechas con maldad?

ㅤㅤSabe que Muichiro es fanático de la lectura, su mirada turquesa brillando vívidamente con cada poema expuesto es simplemente algo con lo que Tanjiro no puede luchar. No piensa destruir esta ilusión, incluso si es una máscara, se dedicará a embellecerla con tal de seguir siendo alguien que Muichiro merezca.

ㅤㅤPoema.

ㅤㅤSí, puede que inspirarse en estos textos sea un buen arranque.

ㅤㅤ«En un lugar donde la luz no alcanza; el amor escasea; y la vida brilla por su ausencia; reside un zorro blanco.»

ㅤㅤTanjiro sonríe. No es perfecto, pero es un comienzo sólido. Quizá empezar por aquí sea lo mejor.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤLa temporada actual ha vuelto cada vez más helado el clima, sin embargo hoy era distinto, el cielo estaba despejado y los rayos de sol caían contra el agua del río, volviéndolo cálido.

ㅤㅤA Muichiro le encanta que el agua se ponga así de tibia, especialmente cuando su ánimo no es el mejor desde que Tanjiro llegó esa mañana.

ㅤㅤEvidentemente Tanjiro lo notó, y ha intentado complacerlo desde entonces con alguno que otro gesto que pueda colar entre cada conversación, es por ello que finalmente se anima a mostrarle el primer borrador, creyendo que le arrancaría una sonrisa.

ㅤㅤAsí, entre el canto suave de las aves que siempre les rodean, acompañado del relajante sonido del agua cayendo contra las piedras, ambos descansan junto al río. Muichiro moja sus pies a la orilla y los balancea mientras lee el cuaderno sobre sus piernas. Tanjiro le mira expectante, esperando su aprobación.

ㅤㅤLa garra índice de Muichiro sigue los renglones escritos a mano con letras de vez en cuando disparejas y testadas. Es un borrador algo sucio, sin duda.

ㅤㅤMuichiro contiene las expresiones mientras sigue leyendo... Intentando suprimir la creciente sensación de decepción. Desde que Tanjiro mencionó usarlo de inspiración para sus obras, su cola no cesó de moverse. El Kitsune pensó «¿qué clase de cosas tan maravillosas tiene por escribir este hombre que no para de cautivar mi corazón?», alguien que no deja de provocar ansias cada que le mira y le hace querer escucharlo el día entero, sin comprender en qué momento lo comenzó a amar y cautivar tanto.

ㅤㅤEn cambio está aquí, leyendo algo que no colinda con la profundidad de las conversaciones que han tenido en el pasado. No es grave, es un escrito decente pero, comparado a los textos que le han acompañado toda su vida, se queda muy lejos.

ㅤㅤEl Yokai debate en su interior qué tan apropiado es juzgar con su criterio sesgado al escritor a su lado, se convence internamente que quizá escriben diferente en la sociedad actual, que escribe para alguien más joven, que no lo está comprendiendo. Muichiro insiste una y otra vez en justificar la evidente inexperiencia de Tanjiro y cuán grande es el contraste entre lo que Tanjiro reflexiona entre charlas y lo que plasma aquí. Es como si el Tanjiro que le hace pensar sin parar brillase por su ausencia.

ㅤㅤEs doloroso sentir que una de sus más grandes ilusiones, ser la musa de un escritor, podría no ser tan fantástica en la realidad.

ㅤㅤ—Esto... Sí, hablas de un zorro solitario. ¿Y qué más?

ㅤㅤ—¿Cómo?

ㅤㅤ—¿A dónde quiere llegar? Es decir, ¿simplemente describirás que está solo, o algo cambiará con la progresión de los capítulos?

ㅤㅤ—Oh... Bueno...

ㅤㅤTanjiro se rasca la mejilla mientras sus ojos observan a distintas direcciones. Es aquí donde su ignorancia sale a relucir, pues creyó que mostrar un avance de su supuesta historia apaciguaría la inquietud de Muichiro.

ㅤㅤEl Kitsune tuerce las cejas por un instante, disimulando la decepción—: Me gustaría que tu prosa fuese más tácita, eres demasiado explícito con las cosas que intentas explicar. También, es mejor si desarrollas mejor su personalidad, decir que es un zorro y ya resulta ambiguo. Siquiera le diste un nombre...

ㅤㅤ—En mi defensa, tomó un tiempo que lograras decirme el tuyo —Tanjiro bromea.

ㅤㅤMuichiro suelta una risa nasal, mirando las hojas del cuaderno—. Eso es porque eres un tonto que no merecía conocerlo.

ㅤㅤ—Si Yuichiro no lo hubiese dicho, ¿me lo habrías dicho tú?

ㅤㅤLa pregunta aunque sutil, resulta incisiva.

ㅤㅤMuichiro entonces eleva las orejas... ¿Lo habría hecho?

ㅤㅤLos ojos turquesa le miran, incrédulos—: Acabas de hacerme una de las preguntas más complejas que he recibido por tu parte.

ㅤㅤTanjiro ríe, no pensó que algo así fuese a poner en jaque al zorro. Tanjiro toma su mano para entrelazar sus dedos juntos, tomando el cuaderno de paso y colocándolo a su costado—: Pues, si quieres saber mi opinión no solicitada, yo creo que sí lo hubieses hecho.

ㅤㅤ—¿Por qué?

ㅤㅤ—Porque hemos compartido los mismos deseos desde que nos queremos.

ㅤㅤ—Amamos —Muichiro interrumpe con firmeza.

ㅤㅤTanjiro ríe con timidez. A veces olvida que Muichiro no conoce lo tabú que puede resultar expresar la palabra «amor» en su cultura, y disfruta que así sea—: Sí, amarnos —afirma—. Mi punto es, desde entonces los dos queríamos tocarnos, nos acercábamos más, incluso tocaste mi mano a pesar de que te dolía. Estoy seguro que me habrías dicho tu nombre tarde o temprano porque tú quisieses hacerlo, tanto como yo quisiese saberlo. ¿No lo crees?

ㅤㅤEl Kitsune permanece en silencio, recorriendo su sonrisa con la vista y luego su mano sostenida por la del hombre. Es un agarre tan gentil como cálido, algo que hasta hace unos días parecía imposible experimentar a través de su gélida piel. Entonces Muichiro sonríe, le hace feliz escuchar que todo este tiempo han compartido el mismo lenguaje, los mismos anhelos que los han traído hasta aquí. Es verdad, él habría soltado su orgullo Yokai tarde o temprano con tal de acercarse más a él...

ㅤㅤPero entonces, la sensación de insatisfacción vuelve—: Tanjiro, así como hablas y me pones a pensar, me gustaría que escribieras —declara, su voz es una compleja mezcla entre cariño e insatisfacción.

ㅤㅤTanjiro no puede seguir bromeando, solo de ver su rostro comprende que no debería tomarlo con ligereza—: ¿Tan malo ha sido?

ㅤㅤ—No lo sé, solo... me confundes. No sé cómo sentirme, no me gusta sentirme así.

ㅤㅤEl estómago de Tanjiro se retorció.

ㅤㅤAjeno al libro esta vez, tras el pecho del Kitsune hay un dolor más grande, es lo que causa su inquietud desde que Tanjiro entró al bosque esta mañana... Y entonces Muichiro vuelve a pensar lo que Tanjiro acaba de decirle, sentir las mismas cosas que él, querer acercarse, tocarse, ser uno mismo... ¿Realmente han compartido todos sus deseos?

ㅤㅤ—Sobre lo que dijiste antes, tienes razón, Tanjiro, no habría soportado sentirme así de lejos de ti. Pero ahora yo te tengo una pregunta.

ㅤㅤ—Te escucho.

ㅤㅤ—¿Por qué siempre tienes que marcharte?

ㅤㅤLa flecha final impacta en su pecho. Es como un pinchazo en el corazón que no hace más que doler.

ㅤㅤPor fin la razón detrás de tanta tristeza desde esta mañana sale a la luz, y desde que leyó el avance de la historia no parecía más que acrecentar. Para Tanjiro resulta cierto, no pueden seguir evadiendo lo evidente, está por irse de este pueblo otra vez.

ㅤㅤ—Si realmente compartimos los mismos deseos... —Muichiro continúa—. ¿Por qué siempre te tienes que ir? ¿Es eso lo que deseas?

ㅤㅤ—Muichiro… Por supuesto que no quisiera irme. De poder hacerlo, yo también me quedaría aquí contigo, pero esto es un asunto que va más allá de lo que yo desee, es un tema de responsabilidad.

ㅤㅤEl espíritu desvía la vista—: Lo sé —suspira—. Solo... Perdóname, entiendo a qué te refieres, es solo que leer que solo me ves como un espíritu solitario... Me dolió. No quiero que me veas solo como eso, desde que te conocí cambié, y me ilusionaba pensar qué tanto podrías escribir bajo esa perspectiva.

ㅤㅤ»Quiero saber quién soy para ti, no quiero ser más que alguien que espera por ti cada que te vas.

ㅤㅤ—No lo eres, si a esas nos vamos, soy yo quien siempre quiere quedarse aquí... Tienes razón, Muichiro —Tanjiro inclina la cabeza y acaricia su mejilla, el zorro parece a punto de llorar—. Me dejé llevar por la parte superficial, puedo dar más de mí —asevera, más para sí mismo que para su acompañante.

ㅤㅤ—Lo esperaré con ansias —Frota su mejilla contra la palma de Tanjiro y cierra los ojos, buscando más de su consuelo.

ㅤㅤ—Además he pensado un par de cosas últimamente —él agrega—. Sé que podría sonar demencial, y quizá lo sea, pero he pensado en mudarme a este pueblo en dos años más, así podré verte siempre, hasta que la vida nos lo permita. ¿No te agrada esa idea?

ㅤㅤLos ojos turquesa se dirigen al cielo, sosteniendo las lágrimas que han amenazado con desbordarse apenas le escucha, entonces el hombre le da un abrazo lateral donde él puede sentirse querido una vez más. El espíritu no tiene otra alternativa más que sonreír con dolo, pretendiendo conmoverse de alegría ante un escenario que no es más que una fantasía. Odia esto, odia tener que pensar que pronto afrontará las consecuencias de su ingenuidad.

ㅤㅤUna vez más, un año se siente como tan poco tiempo.

ㅤㅤ—Sí... Sería buena idea.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤDentro del santuario, entre la penumbra, Muichiro revisita como siempre un libro de tantos sin necesidad de la lámpara, pues ve perfectamente a oscuras.

ㅤㅤFalta un día para que Tanjiro se vaya, y el simple hecho de verlo partir le carcome el pensamiento.

ㅤㅤOdiando los pensamientos que no se detienen, se pone en pie y desliza la diestra por las pastas polvorientas del librero más cercano. Una antología de tantas que hay dispersas ha sido la selección aleatoria de hoy.

ㅤㅤEn sus primeros años de vida, cada sección tenía una clasificación concreta, cada área tenía su lugar. Pero Muichiro, pasando sus trece primaveras, se hartó de saber perfectamente en qué sección estaba cada libro. En un arranque de fastidio, se dedicó día y noche a desordenar cada estantería, lanzando libros por aquí y allá, y reorganizándolos con su poder de levitación. Y si volvía a memorizar la locación, la cambiaría otra vez. Convirtió el lugar en un sitio caótico a propósito, con el fin de sorprenderse a sí mismo cada que sacara una pasta aleatoriamente, sin mirar, jugando a sorprenderse a sí mismo cada vez que se dispusiera a leer. Le quitaba la monotonía a su vida, se convenció de eso desde joven.

ㅤㅤEste hábito de caos se mantiene hasta el día de hoy.

ㅤㅤ—«Cuentos Grecoromanos» —Lee en voz alta, antes de suspirar.

ㅤㅤY así es que sus ojos antinaturales recorren los renglones con una precisión casi mecánica. No vacila, pues si lee, nada más podrá distraerlo, ni su propio dolor. Eso es lo que piensa.

ㅤㅤNo hasta que, pasados los minutos, una tenue gota cae sobre una de las páginas. El cuento de Orfeo y Eurídice se ve mojado con dos, tres gotas rojizas que hacen eco entre el silencio aplastante del santuario.

ㅤㅤ—¿Eh? ¿Qué...?

ㅤㅤÉl se toca el rostro. Sus dedos se manchan con gotas rojizas de un maquillaje que se está corriendo.

ㅤㅤMuichiro no sabe en qué momento el texto ha tocado algo tan profundo al grado de doler.

ㅤㅤEs un texto que ya conoce, ya sabe el final, otro romance trágico más donde Eurídice muere, donde Orfeo sufre por su propia estupidez. Así es como solía verlo.

ㅤㅤAlgo que solía fascinarle por lo poco comprensible que sonaba, ahora resuena en él por lo mucho que le recuerda a su propia agonía.

ㅤㅤOrfeo, un hombre que pierde al amor de su vida, Eurídice, al poco tiempo de conocerla. Con su poder para cautivar a los demás con su música, él se atreve a bajar hasta el inframundo para recuperarla. Hades, cautivado, le permite llevársela bajo una simple condición: No mirarla hasta que ella sea bañada completamente por los rayos del Sol. Orfeo, incapaz de contener su amor por ella, la mira y la condena por siempre, viéndola ser arrastrada de regreso al inframundo.

ㅤㅤÉl aparta el libro, utilizando otra hoja maltratada de periódico para marcar la página antes de cerrar las hojas y abrazarse a sí mismo.

ㅤㅤOdia esto. Odia sentirse así.

ㅤㅤUna historia que le intrigó profundamente en el pasado, que le hacía cuestionar sobre lo extraños que son los humanos al dejarse llevar por sus emociones, especialmente el amor, y cómo son capaces de arruinarse a sí mismos por ello.

ㅤㅤAhora no puede parar de preguntarse... ¿Tanjiro sería capaz de ir hasta el otro lado por él cuando ascienda?

ㅤㅤÉl también quiere ser mirado con anhelo una última vez, incluso si eso implique su perdición.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤEl último día, Tanjiro ha dado el máximo por hacerlo feliz.

ㅤㅤSoda que los haría reír con los eructos que Muichiro no sabría cómo controlar. Milkys de temporada. Montones de arroz. Comida salada.

ㅤㅤPese a que el Kitsune se mostró cabizbajo las primeras horas, el encanto innato de Tanjiro lo hace brillar de nuevo. La promesa estaba hecha, aprovecharán este día como lo que era, el último hasta los próximos cuatro meses. Y Tanjiro, por supuesto, no podía perder la oportunidad de volver a ser generoso.

ㅤㅤ—¿Y esto?

ㅤㅤ—Es para el frío. Has temblado mucho últimamente, ¿no es así?

ㅤㅤEl Yokai sostiene entre sus manos un suéter azul claro; de lana; de grosor considerable y cuello de tortuga, acompañado de una bufanda. Es la misma que Tanjiro utilizó los primeros días que volvió aquí. La misma que conserva el olor de su amante.

ㅤㅤ—Pensé que puedes usar el suéter debajo de tu Yukata, así no te estorbará con las mangas. Sirve muy bien para estas épocas. La bufanda, ya sabes cómo utilizarla.

ㅤㅤMuichiro sigue frotando la tela entre sus dedos, luego la lleva a su mejilla. Todo es suave, es cálido, es agradable. Su cola no hace más que menearse con el simple obsequio, tan dulce como lo fue el gesto de las calcetas que utiliza, y tan cálida como la sonrisa del hombre que le mira expectante. El turquesa en sus ojos brilla con emoción, lo ama, no puede amarlo más, volviéndolo eufórico y desencadenando su abalanza contra él. Este se convierte en otro de esos momentos donde solo las mordidas apaciguan su sentir, y Tanjiro ríe a carcajadas por ello.

ㅤㅤDespués, al término de la comida, Muichiro vuelve a colgarse a su cuello frotando su mejilla contra sus clavículas, haciéndole cosquillas con el frondoso pelaje de sus orejas contra el rostro y sus pestañas curvándose contra su piel, antes de morderle una mejilla. Tanjiro lo sostuvo entre risas, apoyándose sobre la manta con los brazos hacia atrás.

ㅤㅤPero el zorro quiere más, como ya es usual.

ㅤㅤ—Abrázame también —demanda.

ㅤㅤ—Bien, bien —Él toma impulso para sentarse hacia adelante, abrazándolo con firmeza.

ㅤㅤLa cola del zorro vuelve a azotar contra la manta.

ㅤㅤ—Tanjiro… Hay algo que me he preguntado últimamente.

ㅤㅤTanjiro inclina la cabeza hacia la izquierda, tiene su atención.

ㅤㅤ—Hace días, cuando por fin me dijiste que lo que sentías por mí competa con tu definición de amor, noto algo particular.

ㅤㅤTanjiro desvía la mirada por un segundo, sus mejillas se han encendido casi al instante.

ㅤㅤ—Eso, justo eso —Muichiro toma su rostro con ambas manos, cuidando no herirlo con sus garras—: Te avergüenzas. No siempre, pero lo haces.

ㅤㅤ—Oh, bueno, es vergonzoso cuando lo dices tan directamente, eso es todo —él ríe con nerviosismo.

ㅤㅤ—No lo entiendo —Muichiro se acerca, su narices ahora se están rozando—. Yo también lo sentía, pero cuando encontré respuesta a mis sentimientos, disfruto sentirlos. Encuentro placer en amarte y hacértelo saber, ¿por qué tú no lo dices tan seguido? Usas cosas como «gustarnos», o «querernos». No es suficiente, no es igual a lo que me dijiste la primera vez. ¿Acaso me mentiste? —insiste, sin estar molesto.

ㅤㅤEl hombre traga saliva. El Kitsune es brutalmente honesto, su vista penetrándole el cerebro con esos ojos animalescos y llenos de curiosidad inocente mientras su cola vuelve a ondearse momentáneamente cuando le devuelve la vista—: Pues... —titubea.

ㅤㅤ¿Por qué?

ㅤㅤ«Porque decir amor es demasiado intenso», piensa instintivamente. No es él quien lo piensa, parece más una programación mental que se acostumbró a adoptar. Una sensación similar a la que sintió cuando bailó con él hace unos días.

ㅤㅤPudor. Temor a verse extremista, a mostrar cuán capaz es de sentir. Algo que incluso se etiqueta como desagradable ante los demás.

ㅤㅤNo es algo que sienta, es algo que aprendió a minimizar por un convenio social y moral.

ㅤㅤPero no hay nada de malo en sentir tan intensamente, como lo hace Muichiro.

ㅤㅤ—¿Entonces? Te quedaste muy callado.

ㅤㅤ—… Tienes razón, he usado términos que no alcanzan para expresar lo que realmente siento —Tanjiro toma una de las manos que sostienen su rostro con cuidado para dirigirla a uno de sus labios, besando su palma. Este gesto enrojece el rostro de Muichiro por la sorpresa—. La gente de allá afuera me ha malacostumbrado mucho, digo cosas que realmente no siento para complacer voces en mi cabeza que no debería escuchar.

ㅤㅤ—¿A qué te refieres?

ㅤㅤ—Allá es mal visto usar «amar». Lo ven como algo intenso, hay parejas que jamás se lo han dicho, incluso matrimonios de muchos años... Es solitario de alguna forma, ahora que lo pienso.

ㅤㅤ—¡Qué tontería! —exclama el Yokai, teniendo los recuerdos del libro aún frescos en su memoria—. ¿Qué sentido tiene ocultar cómo te sientes con la persona a quien deberías confiarle todo? ¿No es un despropósito?

ㅤㅤ—Supongo que se volvió algo cultural.

ㅤㅤ—Qué cultura tan triste —sentencia el zorro antes de volver a frotar su rostro contra el hombre como un acto de protesta—. No te contengas aquí, quiero saber cómo te sientes, cuéntamelo todo hasta que te canses, porque es lo que yo haré.

ㅤㅤTanjiro sonríe entrecerrando los ojos. Es cierto, lo que parece ser intensidad, no es más que la pureza de los sentimientos que Muichiro siente por él, una transparencia que merece recibir también. Él acaricia desde la parte trasera de su cabello hasta por debajo de los omóplatos, luego le toma del rostro para volverlo a dirigir frente al suyo.

ㅤㅤ—En ese caso, te amo, Muichiro —él dice con seguridad, mirándolo a los ojos.

ㅤㅤMuichiro le escucha, más bien parece contemplarle mientras es contemplado devuelta.

ㅤㅤMientras las orejas bajan y sus párpados descienden ligeramente, los dos deslizan las yemas de los dedos por la mejilla, el párpado, el mentón, el puente de la nariz del otro. Un toque cauteloso como aquel que se da a las pinceladas en un cuadro, buscando memorizar cada poro que les tapiza la piel. Muichiro se dirige a su cicatriz, apreciando lo que le vuelve distintivo.

ㅤㅤLos dedos de Tanjiro curvan las pestañas de Muichiro en un gesto apenas perceptible, entonces su mano es capturada para recibir un beso en la palma como una muestra de imitación que se entiende como un mensaje claro: Te amo de la misma manera.

ㅤㅤLos dos vuelven a conectar la vista, y finalmente conectan sus labios.

ㅤㅤDecidido a no escuchar más a las voces restrictivas de su cabeza, Tanjiro se permite dar un paso más. Con un gesto sutil desliza sus dedos por su nuca, impidiendo que se aleje. Entonces él separa sus labios y le muestra lo que es un beso más allá de simplemente unir los labios. Él los atrapa entre los suyos e inclina la cabeza, provocando pequeños chasquidos entremedio. Con el avance de los segundos, el zorro aprende estos mismos gestos, correspondiendo.

ㅤㅤLas manos, que se posaban quietas contra su pecho, se deslizan sobre los hombros de Tanjiro poco a poco hasta rodearlo en un abrazo donde sus pechos eclipsan su distancia.

ㅤㅤNo es acelerado, tampoco frenético, es lento y pactado.

ㅤㅤEs una declaración.

ㅤㅤY así avanzaron las horas. La ansiedad de saber que este tiempo será el último les carcome cada vez más la mente, mientras observan a los rayos de los árboles recibir un velo naranjo, señal del atardecer.

ㅤㅤRompiendo este silencio, Muichiro suspira, mirando a la distancia—: ¿Sabes, Tanjiro? Aún hay algo que persiste en mi mente.

ㅤㅤTanjiro le dirige la vista, entrelazando sus dedos.

ㅤㅤ—Anoche... Anoche descubrí algo —Continúa el zorro—. Hace tiempo te hablé sobre mi interés por el romance. Te dije que había algo que jamás entendí; el concepto del amor como algo bueno, pero doloroso para aquel que lo escribe o los personajes que lo padecen. Porque en eso se convertía, en un malestar más que en algo agradable.

ㅤㅤTanjiro le observa el perfil, el Kitsune no le devuelve la vista.

ㅤㅤ—Ahora lo entiendo —levanta la mirada al frente—. Anoche leí uno de esos relatos que solían confundirme, una tragedia romántica más en la colección. Un hombre, Orfeo, pierde a su amante Eurídice. Él la ama tanto que la busca hasta el inframundo, pero ella solo podría acompañarlo de regreso si él no la miraba durante todo el camino, era su única condición hasta que salieran de ahí —él ríe, observando al suelo. Toma la mano de Tanjiro, dibujando siluetas con la punta de su garra sobre la palma—. ¿Sabes cuán absurdo me resultaba el final? Él la amaba tanto que la mira por accidente por lo impaciente que estaba, no pudo controlar sus sentimientos lo suficiente y la condenó por siempre al inferno. Yo decía, «¡qué estupidez! », no podía comprender lo que sentía Orfeo...

ㅤㅤ—Muichiro… —Él entrelaza sus dedos con él, la otra mano acariciándole el dorso.

ㅤㅤ—… Tanjiro, sé que debo ser paciente para el día que vuelvas, solo... Si me fuese a otro lugar, si el infierno me tomara como a Eurídice, ¿irías por mí?

ㅤㅤLa pregunta, incisiva, hace que Tanjiro trague saliva.

ㅤㅤNo es la respuesta lo que le ha causado inquietud por un instante, sino la seguridad con la que Muichiro ha planteado dicho escenario. No suena hipotético, suena a destino.

ㅤㅤ—¡Por supuesto! —Él afirma su agarre—. Y seguiré viniendo aquí por ti, no importa lo que pase.

ㅤㅤ—¿Lo juras?

ㅤㅤTanjiro asiente con firmeza—: Lo juro. Aunque no pienso mentirte, no me agrada del todo pensar en ese escenario.

ㅤㅤ—Lo siento por hacerte pensar en algo tan feo.

ㅤㅤ—Está bien, soy yo quien inició con las cosas tristes...

ㅤㅤLos dos inclinan la cabeza sobre el otro. Muichiro ha sentido la tentación de confesarle, decirle que más allá del escenario hipotético existe algo más, un secreto que le susurra al oído cada segundo que le resta. Y finalmente le mira el perfil con esa expresión tan maravillosa que siempre proyecta confianza y una sonrisa apenas. El rostro del hombre más bueno de este mundo, iluminado con la veladura tenue del ocaso.

ㅤㅤNo... No puede arruinarle tanta paz. No quiere hacerle sentir que sus sentimientos serán en vano. Teme a que los suyos lo sean.

ㅤㅤInstintivamente besa sus labios; un acercamiento abrupto que se recibe con una leve caricia en la mejilla antes de ser devuelto.

ㅤㅤ—Ah... realmente no quiero irme —Tanjiro suspira con fastidio contra sí mismo, luego aprieta a Muichiro entre sus brazos—. Sé que ya es tarde, pero no quiero soltarte. Entiendo perfectamente a Orfeo.

ㅤㅤ—Pronto oscurecerá, Tanjiro. Aún me preocupas, sobre eso que dijiste de sentirte observado.

ㅤㅤ—Está bien. Estoy dispuesto a permanecer aquí hasta el amanecer —bromea, más o menos.

ㅤㅤ—Tanjiro —Muichiro reprocha, aunque le halague escucharle.

ㅤㅤÉl ríe—: Bien, bien, pero por lo menos déjame quedarme hasta que anochezca... A mí me preocupas también, ¿sabes? Sobre tu temor a la soledad, es algo que no he olvidado.

ㅤㅤEl Kitsune no dice nada más, solo se muerde el labio inferior por un instante, tocado ante tanta consideración, convenciéndose a sí mismo que podrá tolerarlo.

ㅤㅤEl tiempo sigue su curso. Los dos compartieron un rato más hasta que el hielo del bosque comienza a calar hasta los huesos del hombre y le hace vibrar la quijada. Muichiro tuerce las cejas, peleando consigo mismo mientras le toca la mejilla—: Ya debes irte.

ㅤㅤ—Un rato más...

ㅤㅤ—Estás helado, no quiero arriesgarte por mi culpa.

ㅤㅤ—… ¿Estás seguro que estarás bien?

ㅤㅤ—Sí —sonríe—. He pasado diecinueve años aquí, cuatro meses no serán nada en absoluto.

ㅤㅤ—Admiro tu temple, Muichiro.

ㅤㅤAmbos se sonríen, acercándose al límite del bosque, aquel Torii que siempre le da la bienvenida al invasor rutinario. El arco rojo que ahora le despide con su imponencia nocturna.

ㅤㅤAhí, seguros de no ser observados, se toman de ambas manos.

ㅤㅤ—Te prometo que volveré apenas pueda, lo juro.

ㅤㅤ—Está bien, te creo —El zorro ríe y muestra momentáneamente los colmillos, convenciéndose de calmarse a sí mismo más que a Tanjiro con esas palabras—. Sé el mejor estudiante de todos allá afuera, con eso sabré que vale la pena.

ㅤㅤ—¡Lo haré! Haré que cada segundo de ausencia no sea en vano.

ㅤㅤAmbos se siguen mirando con segundos que se alargan, evitando a toda costa el momento en el que deban soltarse.

ㅤㅤHasta que lo hacen.

ㅤㅤEntonces, con un gesto final, se despiden, ambos sosteniendo apenas las sonrisas inestables.

ㅤㅤ—Nos vemos hasta entonces —Tanjiro hace una leve reverencia, y entonces se da la vuelta, dejándolo atrás mientras sostiene el nudo en su pecho. En un silencio sepulcral que atrapa cosas que no se deben decir en voz alta por las dos partes, pues solo agravan la incómoda despedida.

ㅤㅤLas hojas crujen bajo él, acercándose cada vez más al Torii.

ㅤㅤ

ㅤㅤY cuando está a punto de cruzarlo.

ㅤㅤ—¡Tanjiro!

ㅤㅤÉl se da la vuelta instantáneamente, como si hubiese esperado con ansias este llamado.

ㅤㅤCuando se da la vuelta, presencia la verdad, el dolor en la expresión de este Kitsune de orejas bajas que se mantiene quieto en su lugar, llorando y apretando sus garras contra la tela de su Yukata. Él corre devuelta sin contener cómo se siente. Llora, duele. Les duele.

ㅤㅤEl choque de sus cuerpos solo remarca el anhelo con el que se aferran de nuevo, frotando sus narices en el cuello del otro y luego sosteniéndose las caras con las manos.

ㅤㅤ—Te voy a extrañar, por favor cuídate allá afuera, te quiero entero —gimotea el zorro.

ㅤㅤÉl asiente repetidas veces, sin controlar el impulso de besarle con fuerza una, dos, tres veces. Le acaricia la mejilla, las manos le acomodan el cabello—: Espérame hasta entonces.

ㅤㅤMuichiro asiente, y finalmente le suelta con la decisión de aquel que ha saciado un último deseo.

ㅤㅤFinalmente observa la espalda del hombre alejarse, volteando una y otra vez, desapareciendo en la penumbra y dejando que los sonidos de sus pisadas se mezclen con el cantar de los grillos.

ㅤㅤEl zorro se queda en pie, dejando que la neblina haga su trabajo y se lo lleve lejos de este lugar, regresándole al lugar espectral al que siempre ha pertenecido.

ㅤㅤEl zorro sonríe una última vez mientras las lágrimas se le siguen escapando.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤTanjiro se dio la vuelta. Lo miró una última vez antes de aceptar que aquel a quien ama se quedará en un lugar de donde no podrá salir.

ㅤㅤLe mostró su amor.

 

ㅤㅤY así está bien. El zorro se convence de ello.

 

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Chapter 19: 殉

Notes:

殉: Martirio

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

 

ㅤㅤEl murmuro de las personas susurran cosas que Tanjiro no puede escuchar. Los audífonos no solo bloquean su audición, también su atención.

ㅤㅤInmerso en pensamientos incesantes de preocupación por Muichiro, no hace más que dirigir la mirada en puntos vacíos mientras espera que el autobús avance con destino a Kumamoto. La vista contra las rodillas, los nudillos de sus pulgares frotándose, un talón que no deja de moverse de arriba a abajo. La vibración del motor encendido bajo su cuerpo es un recordatorio constante de lo cruel que está siendo, algo que susurra en su oído que se ponga de pie y baje del auto.

ㅤㅤPero no puede hacerlo. Más bien, no debe.

ㅤㅤAsí como tampoco debería irse dejando a Muichiro con el corazón entre las manos.

ㅤㅤInmerso en estos pensamientos contradictorios, no puede ser partícipe del silencio amenazante que ha gobernado el auto, donde él y otra presencia a su frente se han vuelto presas de la mirada colectiva de los pasajeros.

ㅤㅤ—Tanjiro.

ㅤㅤÉl gira al escuchar aquel timbre de voz familiar deslizándose entre la música, un timbre que no prevalece en su mente por cariño, más bien porque eriza los vellos de su piel.

ㅤㅤÉl levanta la mirada, se quita un audífono del oído. Es una mujer.

ㅤㅤ—Tanjiro Kamado, con destino a Kumamoto… olvidaste tu tarjeta en la barra de atención al cliente.

ㅤㅤOjos turquesa, tan penetrantes como todas y cada una de las veces que se ha cruzado con esta mujer de mediana edad. Ella le ofrece la tarjeta con un temple imperturbable mientras porta el uniforme de la estación de autobuses, parece trabajar ahí.

ㅤㅤEl color del plástico es blanco y verde pistacho, un pingüino le saluda en el logotipo. Por supuesto, este tipo de tarjetas Suica¹ son las que utiliza para viajar. ¿En qué momento la perdió? De no haberla tenido, siquiera hubiese podido subir al autobús y pagar en la entrada en primer lugar, es sospechoso por donde le mire.

ㅤㅤAl extender su mano y tomar lo que ha perdido, los susurros se tornan imparables a su alrededor, advirtiéndole que no se fíe de la persona al pie de su asiento. Después de todo, ¿por qué se encargaría de saber a dónde se dirige? No la vio al entrar a la estación, tampoco le atendió antes de subir. No tendría por qué saberlo, mucho menos expresarlo con tanta confianza.

ㅤㅤ—Gracias —Tanjiro asiente en un hilo de voz—. Lamento el inconveniente.

ㅤㅤ—Debes cuidar más tus pertenencias —responde—, sobre todo cuando estés en potencial de meterte en más problemas.

ㅤㅤ—… Sí, lo lamento —titubea.

ㅤㅤSin más, la mujer se da la vuelta y avanza pocos pasos en dirección a la salida—: Oh, y no vuelvas a Yufuin. Última advertencia.

ㅤㅤTanjiro está petrificado contra el asiento.

ㅤㅤA su alrededor, las personas a bordo también observan a la mujer hasta que el autobús se ha librado de su presencia. Claro está, ella resalta en el lugar donde se postre debido a su mala fama.

ㅤㅤ—No la escuches —dice entonces una anciana dos asientos al frente, del lado opuesto a Tanjiro—. Está loca. Ha acosado a turistas así muchas veces. Cree que el pueblo es de su propiedad desde que se quedó sola.

ㅤㅤ—¡Quizá un marido cambie esa actitud! —exclama otra mujer, parece rondar los cincuenta años.

El resto del autobús ríe. En ese ambiente tan propio de la vejez, Tanjiro ríe con incomodidad, insatisfecho con los comentarios que escucha, así como con la sensación que ha quedado en su cuerpo.

ㅤㅤÉl desvía la mirada a la ventana, específicamente la acera que tiene al frente y apoya la barbilla en su palma, intentando olvidarse de lo que ha pasado. El auto entonces inicia su viaje, moviéndose con lentitud.

ㅤㅤY cuando cree que el caos ha cesado, una mujer cubierta con un abrigo de policía es acompañada por el equipo de seguridad de la estación, son tres hombres a pocos metros del autobús. Dicha mujer tiembla, llorando, mientras apunta a aquella de ojos turquesa que recién ha bajado del auto. Tanjiro eleva la mirada, aquella que llora es la misma mujer que le atendió en recepción, cubriéndose pues ahora solo lleva el sostén.

ㅤㅤIgnorando lo que parece ser una retención, esta mujer de ojos turquesa simplemente se pone de pie frente al autobús, imperturbable, mirando a Tanjiro desde el otro lado de la ventana. Incluso si los policías le exigen devolver el uniforme que ha hurtado, o si la esposan, le gritan... Ella no hace más que seguir el auto con la mirada hasta que Tanjiro no puede seguirle el rastro.

ㅤㅤCasi como un espectro, una figura que parece ajena a lo que le rodea, alguien a quien poco le importan las normas sociales y ha prescindido de ellas con tal de lograr algún objetivo.

ㅤㅤEsta mujer es peligrosa.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤHa pasado una semana.

ㅤㅤMuichiro ondea su cola, observando desde la altura de un pino en dirección al pueblo, mismo que se tiñe de un bello tono naranjo.

ㅤㅤEl silencio recubre toda la manta que rodea al bosque, en contraste al pueblo, quien sigue vivo y lleno de movimiento porque la Villa de las Flores no deja de atraer turistas. Las cigarras tampoco cantan en esta época del año, pues el frío les quita un refugio donde vivir. Así mismo, Muichiro percibe al frío penetrarle la piel más de lo usual. Lo que siempre se quedó en los pies ahora se extiende por la punta de sus dedos, volviéndolos fríos como el hielo.

ㅤㅤ—¿No volverá, cierto?

ㅤㅤYuichiro se aparece a su lado, a una rama vecina.

ㅤㅤ—Dijo que volverá en cuatro meses. Así fue la vez pasada.

ㅤㅤ—¿Y cómo sabes cómo contar eso?

ㅤㅤMuichiro desvía la mirada al suelo—: No lo sé… omití preguntarle, podría volverme impaciente.

ㅤㅤEl otro suspira, mirando al horizonte. Viendo de reojo a su hermano, disimulando la preocupación, percibe la ausencia de rosa en sus mejillas. Usualmente el frío del otoño les enrojece con sutileza la piel. Pero Muichiro solo está pálido, le aterra lo mucho que contrasta con el maquillaje que suele usar. Y ahora que vuelve a verlo, el rojo en sus ojos no parece tan vibrante, hay un tinte borgoña en él.

ㅤㅤ—Oye.

ㅤㅤ—¿Hm?

ㅤㅤ—Últimamente el kyobeni es más oscuro. Te ves diferente.

ㅤㅤ—Lo hago diferente.

ㅤㅤ—¿Por qué?

ㅤㅤEl zorro turquesa se acuesta boca arriba contra la rama, meneando la cola en el aire solo de pensar en su razón de origen—: Vas a reírte —sonríe—. Así que quizá sea mejor si me lo quedo para mí.

ㅤㅤ—¿Tiene algo que ver con ese?

ㅤㅤMuichiro sonríe más. Cohibido.

ㅤㅤ—En serio estás perdido — Yuichiro suspira—. ¿Qué ha hecho por ti como para que le tengas tanta devoción?

ㅤㅤ—Escucharme, Yui. Y quererme sin nada a cambio.

ㅤㅤ—Yo también… —Yuichiro se detiene a medio camino, tragándose la frase completa que estuvo a punto de escupir por mera molestia, o quizá envidia, quien sabe. Desvía el rostro en otra dirección, pero ya es tarde, su gemelo ya le puso la mirada encima.

ㅤㅤ—Dilo.

ㅤㅤ—No.

ㅤㅤ—Dilo.

ㅤㅤ—Te voy a empujar del árbol.

ㅤㅤY sin importar las amenazas, Muichiro reaparece a su lado y rodea a su hermano con brazos y cola. Está perdido—: Yo también te quiero, Yui. Aunque me trates como la peor inmundicia porque eres pésimo expresándote.

ㅤㅤ—No me trates como un tonto solo porque te enseñaron a leer.

ㅤㅤ—No es por eso, es porque te cuesta admitir tus errores, Yuichiro —frota su mejilla contra la ajena en un acto que abusa de confianza—. Pero mírate, ya me dejas acercarme.

ㅤㅤEste gesto de cariño, más que provocar calidez, desvía el comportamiento obstinado de Yuichiro en otra dirección. No puede enojarse si la piel de su hermano le ha provocado escalofríos. Está helada, parece que ha tocado un cadáver.

ㅤㅤ—Muichiro —Él lo toma por los hombros, disecciona su rostro, sus facciones, aquella expresión confundida que le ha provocado al alejarle—. ¿Qué te pasa? ¿Me estás ocultando algo?

ㅤㅤ—¿Eh? —Las orejas del turquesa bajan por la confusión—. ¿De qué hablas tan repentinamente?

ㅤㅤ—Estás helado —Yuichiro le toca la mejilla izquierda, luego la derecha, luego el cuello. Nada de esto es normal, incluso para el estándar de un medio espíritu, esto está fuera de la norma.

ㅤㅤEl silencio se postra entre los dos. Muichiro frunce las cejas, luego le quita la mano de encima con un gesto sutil, acariciando la palma del gemelo con el pulgar en un intento vago de aligerar el repentino cambio en la atmósfera—. No vayas a decirle a papá.

ㅤㅤ—Tengo qué.

ㅤㅤ—¡No! —Él le sostiene con fuerza, hundiendo su cabeza contra el hueco en su cuello—. Estoy bien, me siento bien. Solo hace frío, es todo.

ㅤㅤLa sospecha en Yuichiro no cesa, pero desiste de seguir con el tema. Le suelta, aún preocupado por ignorar lo que a viva voz parece ser una gran señal de alarma. Sospecha de Tanjiro una vez más, le culpa incluso si no se encuentra presente, pues estos cambios jamás se habían dado antes de que aquel comenzara con sus invasiones continuas.

ㅤㅤ—Oye, estás muy serio de pronto, estábamos hablando bien, más o menos —Muichiro insiste, no quiere que la atención se desvié.

ㅤㅤ—Pues me preocupas, no esperes que ande del mejor humor si te sientes como la nieve.

ㅤㅤ—Incluso cuando estoy perfecto estás de mal humor, ya quita esa cara —Su índice presiona el entrecejo del gemelo en un intento de disolver la tensión muscular—. Además, te verías mejor si sonríes como yo. Mírame, tenemos la misma cara, ¿no te parezco lindo?

ㅤㅤEl turquesa sonríe con todos los dientes, entrecerrando los ojos. Desde que Tanjiro le ayudó a validar sus propios sentimientos alegres, al zorro le importa un carajo romper el misticismo tras su naturaleza. Aquel que tanto se esforzaba por lucir serio e imponente como su familia le ha dictado ser, ya no existe. La máscara del zorro se fue, ahora solo queda Muichiro, y Yuichiro por fin presencia esa parte suya.

ㅤㅤPero la burla no ha durado demasiado, pues Yuichiro le empuja el rostro con la palma y mira a otro lado con disgusto—: Ese tipo te ha vuelto muy raro —Hace una pausa, dudando en lo que está a punto de decir—. Pero eso te ha vuelto más feliz, y no sé cómo sentirme al respecto.

ㅤㅤEl silencio se formó, no era incómodo, sino una extensión de las palabras que quedaron al aire.

ㅤㅤHay una cosa que el rojo odia sentir desde que compartió palabras con aquel humano ese día. Culpa.

ㅤㅤPor más que aborrece a los humanos, hay algo en él que le impide odiar del todo a Tanjiro desde que se resistió a sus insultos y su desdén. Debe admitir que aquel hombre tiene un gran temple para no huir o dejarse provocar, es una cachetada de guante blanco a sus creencias sobre la arcaica conducta humana. Bajo ese precepto, no le sorprende que Tanjiro haya generado un lazo tan fuerte con alguien tan extraño como lo es Muichiro. Y respecto a Muichiro… Ha comenzado a tolerar su cercanía con aquel.

ㅤㅤ—Yui…

ㅤㅤ—Dime una cosa, Muichiro —inspira—, ¿realmente te gusta ese tipo? ¿No dudas ni siquiera un poco en su bondad hacia ti?

ㅤㅤ—En absoluto. Él me ha demostrado que vivir es algo que vale la pena, incluso por lo mínimo si existe felicidad entremedia. Sentir se ha vuelto algo tan preciado para mí que… a este punto, decir que solo me gusta es minúsculo. Estoy enamorado, Yuichiro.

ㅤㅤEl rojo suspira en voz alta, reacomodando la postura sobre el tronco para balancear la cola con resignación—: En serio no tienes remedio.

ㅤㅤ—¿Qué piensas de él? ¿Aún lo detestas?

ㅤㅤ—Me desagrada que hables con un humano tan abiertamente, pero… no pienso negar que te ves más contento —Frunce los labios, dudando si seguir. Se le ve inseguro, por lo que se balancea hacia atrás, dejando su cabello colgar—. Escucha, he dudado de muchas cosas últimamente, ¿de acuerdo? Así que necesito que me prestes atención, porque no pienso repetirlo.

ㅤㅤMuichiro sigue cada movimiento, es la primera vez que Yuichiro luce así de inquieto.

ㅤㅤ—Odio fallarle a Padre, a Inari, a romper nuestros principios. Estamos aquí para cuidar este lugar y no pienso renunciar a esa labor. Ese hombre jamás debió cruzar un pie más allá del Torii, mucho menos conocerte, y me siento culpable por haberlo permitido… a pesar de ello, al bosque no le ha pasado nada desde entonces. Más que eso, tú. Tú estás a salvo.

ㅤㅤ»Si bien no diré que ese ya me agrada, no voy a negar más su valía para ti.

ㅤㅤEl silencio se postra entre los dos. Más que tensión, hay un dulce tinte de calor en el aire, donde el ruido del río al fondo se desvanece de los oídos del zorro turquesa.

ㅤㅤEl rojo mira sus propias rodillas, balanceado la cola con un comportamiento similar al de su hermano cuando está inquieto.

ㅤㅤMuichiro suspira una sonrisa que se siente más en el pecho que en la garganta, luego devuelve la vista al pueblo. Las personas caminan y admiran el paisaje. Frente al territorio de Muichiro, yace el lago Kinrin, produciendo un vapor que luce precioso en estas épocas del año. Las personas rodean este lugar para disfrutar de su belleza, misma que les impide saber que dos seres les observan desde las alturas.

ㅤㅤ—Entonces, ¿estás aceptando a Tanjiro, cierto?

ㅤㅤYuichiro sigue en silencio.

ㅤㅤMuichiro sonríe. Y pese a estar emocionado, solo mira al frente, balanceando las piernas en el aire, mientras se inclina al hombro de su hermano disimuladamente.

ㅤㅤ—Tú también has cambiado, Yui. Más bien, he comenzado a perderte el miedo.

ㅤㅤ—¿Me temías?

ㅤㅤ—No actúes como si no fuese lo que buscabas —le codea—. A veces aún me pones nervioso, pero ya no quiero ser así, incluso si papá te dio más fuerza que a mí, eres mi hermano. Prefiero llevarme bien contigo a que me tumbes los dientes en un regaño.

ㅤㅤ—No exageres —Aunque cohibido por toda la situación, el rojo se permite reír. Mejor aún, el turquesa ríe con él.

ㅤㅤCharlas así al fin pueden tomar lugar luego de tantos años de silencios y miradas incómodas. Como si mostrar algún tipo de familiaridad representara un peligro o el castigo del padre. El primer paso ya estaba establecido, solo hace falta volver a iniciar.

ㅤㅤBajo esa retórica, al turquesa le tentó hacer algo más que le acerque a Yuichuiro, atreverse a ser empujado del árbol de verdad.

ㅤㅤ—Oye, Yui.

ㅤㅤ—¿Qué?

ㅤㅤPero antes de que Yuichiro tenga tiempo a girar el rostro, Muichiro le ha lanzado un beso brusco en la mejilla.

ㅤㅤEscalofríos completos, el rojo está completamente pálido—: ¿Qué haces? ¡Hazte para allá!

Muichiro ríe con todos los dientes mientras es empujado, evitando alejarse solo porque tiene los brazos aferrados al tronco.

—¡Eres espeluznante! ¡Vete, vete!

ㅤㅤYuichiro, sin conocimiento absoluto de qué es lo que acaba de hacer su hermano, solo puede asumir que es otra de esas cosas que Tanjiro le ha enseñado. Por supuesto, no sabe lo que es un beso y, aun así, sus mejillas están volviéndose rosadas. Está confundido, y esta confusión le ha alterado por completo, pasando del enojo a la calma momentánea para tocarse la piel, sintiéndola caliente.

ㅤㅤ—Tu cara está roja —Muichiro sigue riendo, luego le pasa el dedo por el lugar donde le ha besado, pues no solo es rubor de lo que habla, también está manchado de Kyobeni.

ㅤㅤEl otro se talla la piel con la manga y la ensucia, embarrándose la cara de paso. Esto solo le vuelve a alterar.

ㅤㅤ—¡Eres un idiota! ¡Ahora voy a tener que limpiarme!

ㅤㅤ—Y tiene que ser pronto, sino se va a quedar de ese color por siempre.

ㅤㅤYuichiro carraspea—: Definitivamente eres un raro, me largo de aquí.

ㅤㅤY tal y como ha dicho, el gemelo mayor se esfuma de la vista y reaparece al nivel del suelo, luego a otros árboles a la distancia, y en cuestión de un segundo se ha marchado.

ㅤㅤEsta travesura le ha llenado de una sensación gratificante. A sabiendas de lo extraño y nuevo que debe ser todo esto para su hermano, piensa que él también merece conocer un poco más sobre el afecto fraternal, incluso si les provoca este tipo de reacciones explosivas. Muichiro no piensa decirlo en voz alta, pero compartir este espacio con él representa un alivio que podría ayudarlo a tolerar estos próximos meses de soledad.

ㅤㅤCuando Yuichiro se ha marchado completo, Muichiro se dirige al santuario. Ahora que se hace de noche la temperatura se ha vuelto intolerable.

ㅤㅤY aunque le costó más de lo necesario las primeras veces, aprendió a vestir el suéter que se le había obsequiado. Claro está, no tardó mucho en maltratarlo estirando los hilos con las garras, o al arrastrarse contra el tronco de los árboles. Aunque lo viste por debajo del yukata, es alguien desordenado que no comprende el valor de conservar los objetos a su posesión; mientras cumplan su propósito basta, piensa.

ㅤㅤCon un gesto metódico, apunta a un libro en específico y este levita lejos del estante, descendiendo hasta sus manos con el peso de una pluma. Es el libro de siempre, Durmiendo, Pecando, Cayendo.

ㅤㅤLo abraza contra su pecho, estas últimas semanas el libro se ha vuelto más que personal, es una materialización de todo sentimiento que ha comprendido de sí mismo, un espejo de cuánto puede amar como creatura antinatural. Acompañado de la bufanda de Tanjiro rozándole la nariz, él relee una y otra vez los textos que le han acogido durante su autodescubrimiento.

ㅤㅤLa muñeca se convierte en un objeto de deseo, más que un símbolo del amor que comenzó a cimentar con Tanjiro. Desde que comprende la analogía detrás de esta figuración literaria, pensar en Tanjiro en sí mismo se convierte en un ejercicio fantástico. Incluso a kilómetros de distancia, su amor no hace más que crecer, intensificarle, orillarle al descontrol como tantas veces.

ㅤㅤEvoca la imagen del Tanjiro que le escucha y llena el espacio con su voz amable, aquella que se siente como una caricia cuando están cerca y arrastra las palabras con voz aterciopelada mientras le acaricia como si fuese delicado, y de cierta manera, adora sentirse como tal. Cuando su rostro se acerca y le clava la mirada con poco disimulo mientras habla. Aquel que le escucha y obsequia su consuelo cuando la angustia se vuelve insoportable.

ㅤㅤSuspira, abraza el libro contra su pecho y se deja caer al suelo. Mirando al techo, dibujando círculos en el aire con la garra del índice, murmura canciones que recuerda con suma exactitud, mismas que le acompañaron cuando ellos ya no tenían nada qué decirse.

ㅤㅤCerrando los ojos, sus cejas se juntan con lentitud.

ㅤㅤY él pasa de la sonrisa enamorada a una expresión más compleja. Su murmuro hace un eco aplastante en estas cuatro paredes oscuras, privadas de todo rastro de vida humana.

ㅤㅤDe pronto se siente tan, tan minúsculo e insignificante… Duele.

ㅤㅤSu labio tiembla y, al borde de derramar lágrimas… Se vuelve a levantar, sentándose sobre sus piernas cruzadas para darse una palmadita en la mejilla.

ㅤㅤNo debe, es muy pronto para estar lamentando su ausencia. Está solo, sí, pero puede hacerlo, él mismo lo dijo el día que Tanjiro se fue, diecinueve años no son nada comparados a cuatro meses.

ㅤㅤEstará bien, se repite a sí mismo, secándose los ojos con el dorso del pulgar y centrando la vista en otra página del libro… Y la historia vuelve a empezar.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤTanjiro está acostado en el sofá de su sala. Han pasado dos semanas.

ㅤㅤHay algo fijo en su vista mientras observa su móvil. El pulgar se desliza una y otra vez sobre la rayadura en la pantalla, y en la misma se muestra la imagen accidental de un zorro que se fotografió a sí mismo hace meses, aquella vez en la que hurtó su celular por mera curiosidad. Al inicio Tanjiro pensó en borrarla, no puede permitir que alguien más la vea, sin embargo… No puede despegar la vista de su imagen. Se ha vuelto un hábito pasar largas sesiones así.

ㅤㅤ«Debí tomarle más fotos» se dice a sí mismo, bajo la necesidad de querer tenerlo cerca.

ㅤㅤA su frente están sus hermanos menores: Rokuta juega con animales de juguete mientras Hanako le acompaña sobre la alfombra, frente al televisor en volumen bajo. Es la única de los hermanos menores que aún se presta para actividades así desde que todos alcanzaron la adolescencia. El conejo blanco de Hanako está siendo asechado por el zorro naranjo de Rokuta, quien exclama rugidos para añadir realismo, imitando el documental sobre depredadores que hay en televisión.

ㅤㅤ—¿Quién es? —dice una voz abrupta.

ㅤㅤTanjiro pega un brinco, el celular cae sobre su cara.

ㅤㅤAl dar la vuelta, Nezuko estaba agachada al borde del sofá, tras la cabeza de su hermano para ver mejor la pantalla—. ¿Es a quien ves en el pueblo? No sabía que hacía cosplay.

ㅤㅤ—¿En qué momento te apareciste?

ㅤㅤ—Yo pregunté primero. Llevas como diez minutos ahí, pareces un zombi.

ㅤㅤ—… Deberías terminar tu tarea.

ㅤㅤ—Llevas años diciendo lo mismo, ¿sabes? Estoy a nada de graduarme, así que tu esquive está por hacerse obsoleto. Además, actúas como si fuese a burlarme, ¿Qué tiene de malo? Esa persona parece profesional en eso —Sin más, ella toma el celular de Tanjiro y hace zoom en los ojos del zorro—. ¡En serio se ve real! Me pregunto qué personaje será, es atractivo… ¿o atractiva? Me gustaría hacer algo así también, ¿crees que me vaya Ichigo, o Sakura²?

ㅤㅤ—¡Dame eso! —Tanjiro no puede disimular el enorme rubor en las mejillas mientras toma el móvil devuelta—. Al menos pídeme permiso.

ㅤㅤNezuko ríe—: Solo quiero saber, últimamente andas muy misterioso con eso de tus viajes, y la vez pasada tampoco me contaste nada. Sé que mamá puede ser pesada, pero yo no tengo problema si te juntas con otros chicos y eso, bueno, si es que lo es. El cosplay es lo de menos.

ㅤㅤTanjiro traga saliva. Al menos ella parece estar convencida con ese tema de los disfraces, y es mil veces mejor a que piense que se atrevió a meterse con lo sobrenatural. Bajo esa lupa, convendrá no sacarla de ahí—: Está bien, tienes razón. Estoy saliendo con él. ¿Contenta?

ㅤㅤNezuko sonríe con malicia, luego le pica la mejilla—: Sí, pero me contenta más por ti. Deberías invitarlo aquí algún día, prometo no ser ruidosa. Además, no es justo que solo tú viajes tanto por él, debe haber algo de reciprocidad por ahí… solo digo.

ㅤㅤEl mayor desvía la vista, sin saber del todo cómo llevar esta conversación a algo que pueda manejar. No sabe siquiera como mentir con ella, Nezuko es una experta en arrinconarlo cuando se da cuenta de sus falsedades y, aunque la mayoría de las veces suele ser divertido ponerse a prueba mutuamente, es imposible hablar sobre todo lo que está viviendo.

ㅤㅤAnte estas circunstancias, Nezuko percibe su incomodidad, por lo que desiste. Tampoco es tan mala como para obligarlo a decir cosas que no quiere—: Bien, bien, ya paro. Solo aprende a escucharme, que tu novio esté lindo no quiere decir que debas arrastrarte por él —Ella se da la vuelta y camina al pasillo en dirección a su habitación. Antes de cerrar la puerta, grita desde el marco—: ¡Oh, por cierto, te quedaste tanto tiempo en ese móvil que me comí tu pudding, mañana te lo pago! —Y cierra la puerta entre risas.

ㅤㅤTanjiro se sienta al sofá, suspirando. Pese a que Nezuko tiene razón, no hay forma en la que su consejo encaje en esta circunstancia. Siendo claros, es Tanjiro quien parece lleno de privilegios al tener este hogar a donde regresar, el derecho a convivir con personas, desplazarse por la ciudad. Es por ello que yace tan atormentado, como si no pudiese disfrutar tan plenamente la vida desde entonces. La culpa le consume desde que aquel a quien ama está tan lejos de su alcance, atrapado en un ciclo sin fin.

ㅤㅤ—¡Ow! ¡Ow! ¡Rokuta!

ㅤㅤHanako le regaña, pues Rokuta ha mordido el brazo de su hermana a mitad del juego.

ㅤㅤEl menor de todos los hermanos la suelta y se disculpa, sobándole el brazo—: ¡Perdón, es que en la tele…!

ㅤㅤ—¡Pero hazlo con el peluche! —Hanako se acaricia el brazo—. Bobo, así ya no jugaré contigo.

ㅤㅤ—¡Perdón, perdón!

ㅤㅤTanjiro, sin intervenir, observa a sus hermanos y luego la televisión al fondo. Aparentemente han estado tomando como referencia un documental sobre la naturaleza de las Islas Canarias. En concreto, los Vulpes Vulpes, zorros de coloración rojiza, blanca y negra. En pantalla se muestra a un zorro rojo mordiendo y sacudiendo a una liebre por el cuello hasta que esta pierde la vida. Este momento ha sido imitado por Rokuta cuando su peluche se abalanza contra el conejo blanco de Hanako, y Hanako finge un chillido de dolor.

ㅤㅤTanjiro entrecierra la vista, inmerso en esta escena mientras escucha el cierre del programa.

ㅤㅤ«Pese a ser omnívoros, los zorros son cazadores por naturaleza.»

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤEl reflejo de un ser sobrenatural se refleja a través del agua helada. Debido a la fecha, Muichiro ha aprendido a no tocar el agua si es que no quiere retorcerse de frío, así que solo se contempla a sí mismo atrapado en una sola pregunta.

ㅤㅤ«¿No dudas siquiera un poco de su bondad hacia ti?» dice la voz de Yuichiro en su cabeza. Se cuestiona… ¿Por qué haber dicho que no, se sintió tan mal ese día? ¿En el fondo sigue viendo a Tanjiro como una amenaza?

ㅤㅤÉl tira una piedra al agua para deformar su reflejo, escapando de sí mismo. Luego se pone en cuclillas a la orilla, buscando algo fascinante que ver al otro lado. La inclinación de su cuerpo hace que el cabello que cuelga de su cuerpo roce la tensión superficial del agua.

ㅤㅤPese a estar confiando ciegamente en Tanjiro, hay algo al fondo de su inconsciente que no puede ser ignorado. Los silencios de Tanjiro cuando pregunta cosas sobre su vida académica son por demás molestos, pues se nota que no desea contarle nada. Algo como la escritura siempre ha sido su máxima fijación, por lo que su molestia solo incrementa al recordar las decepciones que le ha provocado Tanjiro como escritor. Luego se enfada consigo mismo al esperar tanto de él, después de todo ambos son jóvenes, y su concepción de la literatura está por completo reducida a lo que el santuario le ofrece. Muichiro está rezagado en comparación, no debería ser tan crítico… ¿Entonces qué le molesta tanto? Él también le oculta cosas y, si las coloca en comparativa, un libro mal escrito no es nada contra una futura desaparición…

ㅤㅤMuichiro se aleja del lago. No se tolera ni un segundo más.

ㅤㅤQuizá… Lo que le irrita en realidad es la sensación de desperdiciar tiempo valioso en soledad.

ㅤㅤ«Inari, se supone que deberías darme buena fortuna… Aunque no me agrades, he cumplido tus favores cada día de mi vida. ¿Me harás morir así solo porque no te rindo culto? ¿Tendré esta suerte incluso cuando ascienda?» Piensa el zorro mientras medita en silencio.

ㅤㅤInari jamás fue una figura que le provocase admiración, siempre le ha resultado absurdo seguir una misión que se estableció desde antes de su nacimiento. No tiene por qué seguir mandatos de alguien que jamás ha hecho nada por él, es así como lo piensa; después de todo, él sabe que está vivo por la cola que le obsequió su padre. De no haber sido por él estaría muerto desde hace tiempo, así como Yuichiro. Inari jamás tuvo que ver con nada nada en esta transformación.

ㅤㅤBajo esa retórica, no ve a su padre más que como un esclavo. Un simple, solitario y fiel esclavo.

ㅤㅤNo quiere terminar así.

ㅤㅤCuando el cielo comenzó a apagarse completamente, el cuerpo del Kitsune sabía que hoy sería otra de aquellas noches donde el sueño toma el control.

ㅤㅤA un mes de la partida de Tanjiro, las siestas se han vuelto más frecuentes. Lo que se daba cada una a dos semanas comenzó a repetirse cada tercer día. Durante el la mañana, durante la noche, siestas en las tardes, bostezos a lo largo del día.

ㅤㅤY no es holgazanería, es agotamiento.

ㅤㅤEn un sueño de tantos donde no existen imágenes claras, el zorro se percibe flotando en la nada blanquecina y cegadora de nuevo. Una voz sin origen se hace presente entonces. Es femenina; es masculina; es un niño; un adulto. Algo que no termina de ser humano por lo inexplicable que es, solo se siente dentro de la piel.

ㅤㅤ—Estás alejándote de mí.

ㅤㅤMuichiro no puede abrir los ojos.

ㅤㅤ—Tus pies se aferran al suelo —continúa—. Insistes en soltarme, y habrá consecuencias que salen de mi control.

ㅤㅤ»¿Tanto deseas ser humano, Muichiro? Aférrate a mí y goza de tus privilegios. Acéptame. Acepta a tu padre, acepta a tu hermano. Te daré la oportunidad de reparar la fractura que tu padre dejó abierta con tu nacimiento.

ㅤㅤ—Tú abandonaste a mi padre cuando más te necesitó —carraspea con dificultad—. Pero yo soy diferente. Tengo criterio propio, no necesito seguirte.

ㅤㅤ»Entonces disfruta del futuro que te espera. Experimenta de primera mano la urgencia de sobrevivir.

ㅤㅤ»El perpetuo recordatorio de tu fragilidad.

ㅤㅤ»Sé humano, Muichiro, vívelo con cada fibra de tu ser.

ㅤㅤUn rugido lo despierta.

ㅤㅤNo es un animal cercano o un invasor. Es algo que se revuelve dentro de sus entrañas. Ante la extrañeza, el zorro curva el cuerpo hacia dentro y se sostiene el estómago.

ㅤㅤDe pronto, los recuerdos de los alimentos que ha compartido con Tanjiro regresan a su mente, le hacen salivar. Lo extraña más a lo usual, pues más que la compañía, es el goce de saciar una necesidad momentánea lo que acapara sus pensamientos.

ㅤㅤHambre.

ㅤㅤEl zorro tiene hambre.

ㅤㅤ¿Es esto un castigo acaso?

ㅤㅤ«Tanjiro, ¿cuánto te tomará volver?»

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤHan sido largos meses desde entonces. Aquel que creyó ser capaz de mantener la espera con tranquilidad ya no existe.

ㅤㅤLa necesidad de ver al hombre, más que un deseo, se tornó en anhelo.

ㅤㅤTemblando, suplica, «vuelve, vuelve, vuelve.»

ㅤㅤRepite una y otra vez mientras observa el sol subir y bajar, sintiendo al tiempo escaparse de entre sus manos. En un sitio donde la vida ya no alcanza a florecer, la nieve lo cubre todo. Y pese a que su densidad solo es mayor en la punta más alta de la montaña, ahí donde el padre protege a la madre, el Kitsune sigue sufriendo las consecuencias de la constante exposición humana a la que se sometió.

ㅤㅤDesde que conoció el calor humano su cuerpo dejó de protegerlo, aceptando el contacto externo como nuevo cobijo. Y ahora que Tanjiro no está, Muichiro se cubre desesperadamente con el suéter que se le fue obsequiado en búsqueda de calor. Odia admitir lo evidente, la susceptibilidad al frío dejó de ser solo en los pies, se ha vuelto algo de cuerpo completo.

ㅤㅤDe no ser por los poderes que su padre le cedió al nacer, quizá ya habría muerto por hipotermia. O por inanición, pues el estómago no le deja de rugir. Su palidez tuvo respuesta desde entonces.

ㅤㅤY aquella belleza desarrollada para cautivar incautos, se ha convertido en una maraña de cabello encrespado, una silueta temblorosa y errática que le da más el aspecto de bestia que de espíritu.

ㅤㅤTemblando al interior del santuario se muerde las uñas con desespero, al punto de quitarles el filo que tanto le caracterizaba. Es un acto ingobernable que desvela su añoranza por escuchar algo más allá del silbido del viento. Incluso las aves le abandonan en estas temporadas para esconderse en sus propios refugios, y él no puede interferir con ese ciclo natural.

ㅤㅤEntonces, abrazando sus piernas, observa las paredes del lugar. Cada rincón está arañado con las líneas que ha marcado desde la niñez para seguir un orden del tiempo, o más bien intentarlo. En un momento tan limítrofe como este, recordar que está atrapado aquí es un martirio. El recuerdo de Orfeo y Eurídice vuelve a su cabeza entre cada episodio, riendo de sí mismo mientras piensa cómo es que puede identificarse con ambos polos al mismo tiempo. Destinado a la soledad infinita como lo es Eurídice, pero tan, tan enfermizamente devoto como Orfeo. Muichiro no sabe en dónde se encuentra la línea que divide lo puro de lo enfermizo. Solo sabe una cosa.

ㅤㅤEstá solo y el tiempo se acaba.

ㅤㅤMorirá sin haber aprovechado siquiera estos meses con compañía.

ㅤㅤComo si las paredes a su alrededor se hiciesen más pequeñas, él se marea y se rasca la cabellera con fuerza. Con la cola erizada se acuesta contra la madera, quiere arrancarse la piel y gritar hasta rasgarse la voz. Quiere a Tanjiro, necesita su calor. Está perdiendo horas valiosas de vida aquí encerrado mientras él vive cómodamente, y peor aún, no puede culparle por ello al ser él quien eligió este destino.

ㅤㅤIncluso si antes dijo que valdría la pena vivir por momentos tan pequeños de felicidad… Está inseguro ahora que sus garras arañan las paredes y solloza. Jamás creyó que este tiempo se volvería tan agónico después de haber probado lo que es amar. Quizá… hubiese sido mejor no haberle conocido, así él jamás extrañaría tanto algo que jamás experimentó.

ㅤㅤEl Zorro del Este se ha convertido en un revoltijo inestable, cuyos pensamientos rumiantes oscilan entre el amor, la agonía, y la devoción más absoluta.

ㅤㅤTanjiro ha dejado de ser la persona que le hace sonreír, más bien se convirtió en una figura idealizada que solucionará todos sus problemas apenas le vea. Y entonces, cuando está irritable, se convierte en el responsable de todos sus males.

ㅤㅤNo más rubor de la manzana. No más muñeca. No más poemas y canciones. Tiene hambre, quiere devorarse a Tanjiro desde la punta del dedo hasta cada víscera y el corazón; destrozar su consciencia con su anhelo como él lo hace con su mera ausencia. Le arrastrará con él para que comprenda cuán grande puede volverse su amor.

ㅤㅤLo que sea con tal de que todo se detenga. Que el sol deje de salir, que la nieve deje de caer y sus sentimientos hallen un escape.

ㅤㅤQuiere que el tiempo se detenga.

ㅤㅤQuiere dejar de sentir.

 

ㅤㅤ¿Papá, a esto te referías con hablar de arrepentimientos? ¿Esto es lo que experimentaste tú?

 

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

SUICA: es una tarjeta de transporte japonesa de pago electrónico para utilizarse en trenes, metro y autobús.
Cita 2: Ichigo (Momomiya), y Sakura (Kinomoto) son personajes clásicos del manga shojo.

Chapter 20: 否

Notes:

否: Negación.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

 

ㅤㅤ—Me agradan tus hipótesis, pero no estás considerando las variables psicológicas.

ㅤㅤ—¿A qué se refiere?

ㅤㅤ—Familia conservadora, extremistas religiosos, alcoholismo, pueblo pequeño... Para el perfil que me describes, esa mujer podría haber escapado con ese tal agricultor.

ㅤㅤSentado en el escritorio, con el tobillo sobre la rodilla, Uzui utiliza un resaltador para subrayar las descripciones «vanguardista», y «desafiante» en la descripción de la Kannushi que Tanjiro ha redactado en su avance de proyecto.

ㅤㅤ—Me resulta algo inapropiado culpabilizar a la víctima de su propia desaparición, además, ella estudió el sacerdocio. No tiene sentido abandonar sus creencias por alguien más —Tanjiro asevera con una voz menos flexible. Jamás le ha agradado ser esa clase de investigador. Uzui le interrumpe entonces:

ㅤㅤ—Oye, yo también soy un profesor moderno, ¿de acuerdo? Sé que no quieres revictimizar, lo entiendo, pero con el tiempo te darás cuenta que nunca está de más incluir cosas así dentro de tus posibles hipótesis. Además, tus notas han subido, sí, pero sigues sin mostrarme nada relevante. Mientras tú continúas en la fase de recopilación de datos, los demás ya me han mostrado sus pistas. Es extraño que alguien que no haya premeditado su propia desaparición no tenga ni un solo rastro.

ㅤㅤUzui organiza las hojas en un folder, golpeando el cuadernillo de hojas contra el escritorio para alinearlas, luego las acomoda devuelta en el folder de Tanjiro. Le ofrece el trabajo devuelta, luego le guiña un ojo.

ㅤㅤ—Piénsalo, arma un recorrido mental y preséntamelo. Incluso si es descabellado, escribe lo que se te ocurra. Si existe algo que puedo asegurarte, es que cada caso siempre te traerá una sorpresa.

ㅤㅤ—Lo haré, pero, respecto a la evaluación...

ㅤㅤUzui suspira. Como ya ha dicho, Tanjiro y otros tantos se han atrasado en el proyecto de investigación. Pese a que no existe una rúbrica que le exija avances concretos, sí necesita de algo significativo para darle una calificación.

ㅤㅤReflexionando, se reclina hacia atrás en su asiento—: Solo porque has mejorado tus notas, voy a confiar en ti. Que sea la última vez que me traes datos. Tráeme algo relevante la próxima vez.

ㅤㅤTanjiro le hace una reverencia media, agradeciendo la paciencia. Pronto a sentarse, Uzui le sostiene del brazo para murmurarle algo—: Oye, voy en serio. Si realmente te estancaste, cambia de caso y ya, no importa si te atrasas. Si ese caso ha estado inconcluso desde hace casi veinte años, será por algo, así que no te obligues a buscar algo que probablemente ya no existe, ¿de acuerdo?

ㅤㅤTanjiro asiente en silencio, mirando al suelo.

ㅤㅤCaminando por la acera del campus. Tanjiro divaga de nuevo con el peso que se ha cargado a sí mismo sobre su espalda.

ㅤㅤ¿Considerar un escape? Sigue sin saberle bien, casi como si atreverse manchara la imagen de una mujer que jamás conoció.

ㅤㅤVolver a buscar en el bosque puede ser una opción, explorar aquello que no se ha atrevido incluso si puede representar ponerse en riesgo ante el resto de la familia del zorro... Sería faltarles al respeto, cruzar un límite que no debería si quiere cuidar su propia integridad.

ㅤㅤ¿Hasta qué punto es capaz de llegar con tal de seguirle el rastro a la mujer?

ㅤㅤEstá seguro que en algún momento habrá respuesta. Hay veces en las que se siente cerca de resolver el caso, en otras se estanca sin más y solo observa al techo por horas pensando en dónde más buscar. No solo se ha cargado una desaparición en los hombros, ha anclado su corazón a ese pueblo como consecuencia y ha metido las manos en lugares inhóspitos por accidente. Sin contar a aquella mujer, la señora Tokito parece estar por todos sitios cada que pasea por ese pueblo. Claro, es un sitio pequeño, y algunos pueblerinos comienzan a familiarizarse con su rostro, así como él comienza a saludarles como conocidos cada que toma estancia... Pero no puede negar que, sea paranoia o no, se siente observado por ella.

ㅤㅤYufuin, un pueblo extraño y pintoresco en partes iguales. A veces le resulta tan bello que quiere traer a su familia ahí para apreciar su vista; en otras ocasiones quiere esconderse y recluirse en su habitación con tal de no sentirse perseguido.

ㅤㅤY aun cuando sabe que debería desertar... Solo piensa en volver cada día.

ㅤㅤQuiere aparecerse de sorpresa y llevarle cientos de obsequios a Muichiro. Verlo sonreír, reírse porque está demostrando su afecto de manera curiosa. Lo que siente le ha nublado el juicio, es por ello que no piensa soltar Yufuin, incluso si jamás logra resolver el caso y tiene que irse a otro lugar. Mientras piensa todas estas cosas, se lleva la diestra al pecho y presiona contra sí un collar de piedras pulidas escondido bajo su ropa.

ㅤㅤÉl siempre regresará, pues sin importar el peligro, ha comenzado a desafiarlo si a cambio puede darle felicidad a ese espíritu... Aun así...

ㅤㅤ—¡Buenas!

ㅤㅤGenya lo abraza por encima del hombro, sacándole el alma a Tanjiro de un susto.

ㅤㅤ—Dios... Un día de estos vas a matarme.

ㅤㅤGenya ríe—: Si eso pasa, me encargaré de cuidar muy bien tus consolas —Le rasca el cabello, alborotándolo con toda la intención—. ¿Otra vez con esa cara? ¿Qué te dijo el profesor Uzui?

ㅤㅤ—Me dio un ultimátum.

ㅤㅤ—A-ah... Ese tipo es un dolor de cabeza si repruebas con él —Tanjiro está cabizbajo, y Genya le acompaña antes de volver a cuestionar—. No, no, no, espera. Llevas así desde hace semanas, con Uzui hablaste apenas hoy. No me harás caer esta vez. Siempre te inventas algo distinto para desviar la conversación.

ㅤㅤ—Algún día se terminarán mis excusas, pero hoy no será ese día.

ㅤㅤ—Ya cuéntame, me siento raro si no te puedo apoyar. ¿Fue tu novio? ¿Te pasó algo estando allá? No creas que no me doy cuenta cuando te quedas mirando a la nada a mitad de las clases, estoy seguro que todos lo han notado.

ㅤㅤEl silencio que antecede hace a Tanjiro rendirse. Podrá mentir todo lo que quiera, pero es pésimo guardando sus emociones—: No es que me haya pasado algo, solo me pesa estar tan lejos. Quiero decir, el viaje no es tan pesado, pero...

ㅤㅤ—No hay tiempo.

ㅤㅤ—Exacto.

ㅤㅤ—Está bien, lo entiendo. A veces mi hermano me ofrece acompañarlo a sus patrullajes. Sé que está prohibido, pero sé que lo hace con la intención de orientarme. De todas formas, casi nunca puedo hacerlo porque eso implica llegar hasta la madrugada, a veces lo mandan a patrullar hasta Fukuoka. Simplemente no puedo hacer tarea y acompañarlo al mismo tiempo.

ㅤㅤ—Eso suena agotador.

ㅤㅤ—Al menos yo no trabajo en las tardes. No sé cómo puedes sostener el ritmo —Suspira.

ㅤㅤGenya es mantenido por Sanemi y su madre casi en su totalidad. Tiene la suerte de que su familia se encuentre en buena condición económica, no es la más acomodada, más bien viven con lo justo. Son esa clase de familia unida que prioriza estar unidos y bien protegidos, más que la independización de los mayores.

ㅤㅤ—Tengo que financiar mis vacaciones de algún modo.

ㅤㅤ—Oye, pero él también debería de poner algo de su parte. Digo, tú te vas todas las vacaciones y gastas mucho dinero cada vez que te vas, deberían turnarse al menos para que la carga te sea menos pesada.

ㅤㅤRisas incómodas. Es lo mismo que dijo Nezuko, y siempre es donde se cruza con pared—: Sobre eso... Sí. No es el tipo de persona que sale muy seguido.

ㅤㅤ—¿Ah? ¿Es de esos hikikomori?

ㅤㅤ—No, no, más bien —titubea—. Por algunas circunstancias familiares, no puede salir de Yufuin, así que prefiero acompañarlo mientras se quede allá... Es una situación algo difícil, así que prefiero acompañarlo y aligerar su carga.

ㅤㅤ—Vaya... Lo siento, ahora entiendo por qué te ves tan angustiado. Debe ser complicado no saber cómo le va estando solo. ¿Es porque son hombres?

ㅤㅤTanjiro traga saliva—: Algo así. Ya sabes, el pueblo es pequeño y él es de una familia muy conservadora, son bastante inflexibles con él.

ㅤㅤ—Ya veo... Lo siento, creo que hablé con mucha confianza.

ㅤㅤ—Está bien, me lo guardé demasiado tiempo.

ㅤㅤ—Oye... —Genya palmea su espalda, esta vez el abrazo que le da con el brazo derecho es más afectuoso—. Sabes desde hace tiempo que no es necesario que te guardes esas cosas conmigo. Que tenga cara de maniaco no quiere decir que soy uno, además... Eres un buen tipo, sé que, con quien sea que te juntes, saldrá ganando. En serio.

ㅤㅤ—Quizá no entiendo completamente cómo se siente amar a alguien de tu mismo sexo y esas cosas, pero de verdad, si llegase a pasarles algo solo por estar juntos, seré el primero en... —se arremanga los puños, y ese espíritu de lucha decae a medio camino—... en llamar a Sanemi.

ㅤㅤA Tanjiro se le escapa una sonrisa ladina—: Gracias. En serio... Creo que sí necesitaba sacar esto de mi pecho después de todo —Genya le da un par de palmadas en la espalda que expresan un «cuenta conmigo» —. Por cierto, ¿cómo te ha ido a ti? Supe que te llevaste una buena nota.

ㅤㅤ—A eso vine, de hecho —Se recompone, acomodándose la chaqueta con orgullo—. ¿Recuerdas a la chica con la que me uní en mi proyecto? En serio es buena. Interrogó a dos guardias de la estación de Nishisato, y ambos describieron al mismo tipo, alguien alrededor de los treinta con una gorra, mascarilla y ropa grisácea deportiva empujando ancianos a las vías.

ㅤㅤ—Suena bastante específico.

ㅤㅤ—Lo es, incluso encontramos una grabación de video donde alguien con esa descripción merodea entre la multitud. Mi compañera y yo creemos que estaba buscando a su siguiente víctima, pero ese día había tanto bullicio que desertó. El tipo apenas podía moverse entre tantas personas, así es difícil empujar a alguien antes de que las puertas de las orillas se cierren.

ㅤㅤ—Me sorprende que les hayan dado acceso a las cámaras, si te soy honesto. ¿Además, están seguros que era él?

ㅤㅤ—A mí también, pero hice lo que me recomendaste, tramitar una hoja a nombre de la escuela nos ayudó un montón, además de firmar hojas de confidencialidad y todo eso... —dice con cansancio—. Sobre el video... No estamos seguros del todo, pero su comportamiento no parecía al de un pasajero. Es decir, el tipo se acercó a la estación, pero jamás abordó. Iba de aquí a allá viendo a las personas pasar, incluso si no es él, es sospechoso por donde lo veas.

ㅤㅤTanjiro asiente en silencio, repentinamente la conversación se había tornado oscura de nuevo. Genya prosigue:

ㅤㅤ—He comenzado a armar mis teorías sobre sus razones —Tanjiro le devuelve la mirada—. Últimamente me he cruzado con muchas personas de, más o menos nuestra edad, hablando sobre la falta de trabajo, incluso yo me quedo como tonto viendo al techo cuando pienso en ello. En internet hay demasiada gente quejándose de los ancianos por acaparar los puestos y de pronto ves a toda una comunidad en contra de ellos, quejándose de que son mentes atrasadas y conservadoras. Es raro, también creo que es injusto y que son demasiado conservadores, pero luego pienso, no es como que ellos escogieran que el futuro se volviera de esta manera; todos tenemos que comer, ¿sabes? —ríe—. Como sea... he pensado que este loco es parte de ese grupo, alguien que busca «purgarlos». No sé, se me cruzó que podría estarlo haciendo por resentimiento y la falta de un empleo. Siempre ataca en horario laboral, por lo que deduzco que no tiene uno.

ㅤㅤ—Genya... —Siempre que se trata del estudio, Genya termina por sorprenderle. Es por ello que siempre se junta a trabajar con él, sus deducciones no suelen ser descabelladas incluso si son poco predecibles—. Ahora harás que me quede hasta tarde buscando empleos en línea.

ㅤㅤLos dos carcajean, rompiendo la tensión.

ㅤㅤ—Ya en serio —Tanjiro inspira—. Eres increíble, ya te lo he dicho; ya veo por qué Uzui te evaluó así.

ㅤㅤGenya se cepilla el moicano con los dedos en un acto que derrama opulencia, o el intento dé.

ㅤㅤLa conversación se desvía a otros lugares, menciones más ligeras que alivian la carga emocional de ambas partes, pues estudiar para un rubro así siempre involucrará cierto nivel de estrés emocional. No es que todo caso que toman involucre asesinatos, de hecho, ellos han sido de los pocos que tomaron casos de investigación así de oscuros, otros compañeros se decantaron por estafas y fraudes familiares.

ㅤㅤAl devolverse a casa, las palabras de Genya vuelven a darle vueltas, luego las de su profesor, y todo desata un montón de ideaciones que, aunque parecerían desalentadoras, le han dado cierta motivación para progresar así. No puede quedarse atrás.

ㅤㅤOdiar las ideas conservadoras... Es algo similar a lo que experimentó esa Kannushi con su padre, o eso deduce por la pasión con la que contradijo sus principios en la tesis que leyó.

ㅤㅤDe alguna forma tiene que ver, no puede pasar por alto la forma en la que esta mujer pensaba en relación a su destino, especialmente si la leyenda final se asocia con los zorros como victimarios. Necesita comprender quién inició la leyenda y ensució la investigación con dichas supersticiones.

ㅤㅤAdemás, si asocia la corriente de pensamiento de la mujer con la comunidad extremista de la que habló Genya, de pronto una huida no parece tan descabellada... ¿Sería una sacerdotisa capaz de abandonar sus principios y su entorno ante el hartazgo? Y de ser así, ¿A dónde iría?

ㅤㅤAlgo de lo que está seguro, es que aquel agricultor debía estar involucrado. Alguien que ya es nómade por naturaleza conociendo a una mujer demasiado vanguardista para su contexto suenan a una mezcla que es digna de una desaparición planeada.

ㅤㅤTanjiro se lleva las manos a la cabeza y se cepilla el cabello con los dedos frente a su escritorio. Cuando lo plantea de esa forma, los pensamientos vuelan en diversas teorías, y más que fatigarse, la motivación regresa. Desde entonces, el siguiente paso a investigar se vuelve obvio; tiene que seguir el rastro de la mujer, más allá de dónde estudió o a quienes conoció. Necesita conocer dónde vivía y qué lugares frecuentaba. Quizá tras su rastro existan conexiones que aún no ha volteado ver.

ㅤㅤMotivado, sus pensamientos regresan al espíritu. Hasta hace poco, no podía pensar otra cosa que no fuesen los sentimientos acumulados por el zorro, creyendo que guardarlos y ya sería tolerable. Claro está, no era así. Su familia y Genya notaron al poco tiempo su semblante y le cuestionaron.

ㅤㅤY entonces Tanjiro se dio cuenta que, si continúa disfrazando la historia que está viviendo y desahoga sus pesares bajo ese velo, de pronto la motivación de progresar en su ausencia regresa. Más que angustiarse por el estado de Muichiro, se recuerda lo mucho que debe esforzarse en esta investigación por él; y cuidarse a sí mismo es parte del amor que le puede demostrar. Crecer en su ausencia es una muestra de respeto al tiempo que Muichiro ha aceptado pasar sin él.

ㅤㅤLo ama, y parte de ese amor se expresará siéndole fiel a los principios que comparten, incluso si no se pueden ver.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤDesde aquella charla con Yuichiro, no volvieron a verse.

ㅤㅤMuichiro es quien le ha evadido a propósito desde que la palidez y el hambre le consumieron. Si el zorro rojo le viese ahora mismo, no solo se preocuparía, sería capaz de matar a Tanjiro con solo verlo poner un pie de nuevo en este bosque.

ㅤㅤMuichiro se mira de cuclillas a la orilla del río. El reflejo que hay devuelta es tétrico incluso para sus propios estándares.

ㅤㅤ—Me he vuelto un desastre.

ㅤㅤSe talla las mejillas hacia abajo, estirando su piel y arrastrando los párpados. Aún anhelante, se talla un ojo por el sueño con el dorso de la mano antes de iniciar su ritual de cada día. Bajo la luz del sol dejó reposar un cuenco de madera tallada hace años, asegurando que el rojo que preparó se haya vuelto carmín, casi borgoña. Moja su dedo índice con el agua del río para humedecer el Kyobeni, y finalmente se lo aplica alrededor de los ojos.

ㅤㅤLo que comenzó en su adolescencia como un deseo de pertenecer a la familia, se ha resignificado.

ㅤㅤEl rojo vivo se ha reemplazado por un color más afín a lo que siente, un tono que le recuerda al bello carmín del cabello y ojos de Tanjiro. Ponérselo se ha convertido en otra muestra más de su apego por él, y de todas las cosas erráticas que le han gobernado, esta resalta como la más positiva.

ㅤㅤEl turquesa en su mirada, sus garras, su cabello, su pelaje. Ya no es un motivo de vergüenza, es algo que le hace amarse a sí mismo.

ㅤㅤCon los párpados pintados y los labios húmedos de tinta, él se sonríe a través del reflejo del agua. Es una sonrisa forzada pero sincera. Una que florece de entre tanto sufrimiento.

ㅤㅤCasi convencido de que así puede tolerarlo, vaga por el bosque cumpliendo su labor. Observa las cosas de siempre, animales que nacen, mueren, se alimentan y otros que se cazan entre ellos.

ㅤㅤCosas con las cuales no puede interferir, más bien su labor es observar que estas cosas jamás se desvíen de su rumbo natural.

ㅤㅤEn cambio, él... Es él quien ha terminado en este estado, ajeno al orden que establece la naturaleza misma. La percepción que tiene sobre el deseo que siente por Tanjiro se transforma en diversas cosas que ha dejado de dilucidar entre buenas y malas. Solo las siente.

«... ¿Quién cambiará el bosque repleto de verde,

por árboles cubiertos de nieve,

cambiando un nido de amor...

por arbustos de tierra infértil?¹»

ㅤㅤ«¿O es acaso, que el infértil me he vuelto yo?» Se cuestiona Muichiro cuando rememora el poema.

ㅤㅤY cuando la noche llega, es donde su frustración más crece. La soledad le quema la piel y le carcome de ansiedad. Oscilando entre el deseo y el arrepentimiento, ya no solloza. El santuario es ahora solo silencio.

ㅤㅤSentado en cuclillas contra un muro, abrazando sus piernas, se cubre a sí mismo mientras tiembla y respira erráticamente. El dolor de estómago se ha vuelto tal que se siente mareado, casi al borde del desmayo, un momento que jamás llega. Y solo permanece así hasta el final, pálido y con la garganta seca.

ㅤㅤCada noche helada. Él repite lo mismo:

ㅤㅤ«Oye, Tanjiro... ¿Por qué hiciste eso? ¿Por qué salvaste a alguien como yo?»

ㅤㅤLa confusión le consume. Después de tantas vueltas a lo mismo, por fin se cuestiona la cadena de sucesos que les han traído hasta aquí. Es casi irónico el estado en el que se encuentra respecto al de aquella noche, el día lluvioso donde fue encerrado a los cinco años. En la misma posición, contra la misma pared y el mismo sentimiento desolador. En circunstancias como esta, fantasea con que Tanjiro vuelva a aparecerse por esa puerta y le ofrezca otro dulce de leche.

ㅤㅤ«Te poseí. Te intimidé. Te amenacé... De tantos humanos allá afuera, ¿Por qué yo? ¿Por qué me condenaste así con tu devoción?»

ㅤㅤSin entenderlo, su confusión no hace más que crecer. En los episodios más erráticos, incluso el odio parece querer germinar. Una vez más, la vida aquí, así como su carácter, se han vuelto insoportables. La ideación de no querer volver a verlo y ceder a la ascensión se vuelve tentadora. Lo que sea con tal de no sentirse así de impotente, desperdiciando tiempo, derramando sentimientos que no llegan a ningún lado.

ㅤㅤFrustrado, toma todos los libros que le guiaron a comprender sus sentimientos y los lanza contra las paredes, luego sus obsequios, y las cosas que ha colectado con los años. Todo es lanzado y vuelto un caos, incluso cosas que no recordaba haber recogido de diversas partes del bosque con el paso de los años.

ㅤㅤEnvoltorios de dulces, collares, pulseras, anillos, omamoris, y restos de cosas quemadas que el bosque jamás se pudo tragar.

ㅤㅤNada le importa. Detesta sentirse así. Ya no quiere nadas más.

ㅤㅤY cuando cree que se ha decidido firmemente a no permitir que Tanjiro vuelva a hacerlo sentir así... Un día espontáneo, sus orejas suben al mero instante en el que las aves se vuelven locas alrededor del santuario, una mañana de sábado.

ㅤㅤDe manera instintiva azota la puerta al salir, elevando sus pies del suelo con tal de avanzar a toda prisa. El viento le revuelve el cabello y su rastro levanta el polvo. Su mente se nubla, está moviéndose sin pensar con un solo objetivo. Quiere verlo. Necesita verlo.

ㅤㅤAlcanza el Torii, pero no hay nadie, por poco ha tocado la barrera y se ha expuesto a la vista humana por mero desespero. Luego gira a su espalda y observa pájaros volando en círculos en una sola dirección.

ㅤㅤY entonces por fin lo distingue a lo lejos, una figura que se dedica a seguir con desespero.

ㅤㅤUna espalda agitada girando a todos sitios. Su cabello es un desastre y su mochila luce bastante pesada. A su mano derecha sostiene una bolsa con vapor emanando de ella, en la otra un ramo de flores. Lleva puesta una frondosa chaqueta de invierno y orejeras.

ㅤㅤFinalmente, aquel se da la vuelta y sus miradas se cruzan. Muichiro puede ver en su expresión de mejillas rosadas por el frío, el tiempo que lleva corriendo, buscando.

ㅤㅤAquel hombre no puede evitar distinguir lo evidente también, el Yokai a su frente luce por demás deplorable. Su cabello carece de brillo, su piel parece grisácea bajo la luz del amanecer. El suéter que le obsequió se asoma debajo, hay tirones de hilos por todas partes y las mangas están percudidas.

ㅤㅤEl Kitsune baja los pies al suelo para asegurarse de que todo lo que siente es una realidad, el pasto se aplasta por su peso para asegurarse de que él está aquí y es igual a él. El zorro corre tan rápido que su sandalia izquierda se ha salido a medio camino. Sus brazos se estiran y le buscan instintivamente; cuando ya ha tacleado a Tanjiro con su fuerza, le abraza con las piernas también. Se aferra tan fuerte que, de no ser porque la ansiedad le ha achatado las garras, estaría clavándolas contra su espalda.

ㅤㅤTanjiro le sostiene con la misma fuerza sin importar que las cosas que sostenía se le hayan escapado al suelo, hundiendo su rostro en el hueco del cuello de Muichiro. El olor a bosque y nostalgia le invaden la nariz.

ㅤㅤ—Muichiro...

ㅤㅤTanjiro intenta mirarlo al rostro, pero Muichiro se niega, se hunde más contra su pecho en silencio, pronto dejándose llevar por todas las emociones que le gobernaron durante su ausencia. El zorro mira a la nada, perdido, respirando apenas por el shock mientras las lágrimas parecen inundarle la visión. Una vez más, su ego es frágil cuando este humano le sostiene con tanta calidez, y todo lo que pensó estos cuatro meses eclipsa al momento en el que se siente sostenido. Odia ser así de endeble cuando el contacto humano le recuerda porqué está vivo.

ㅤㅤ—Yo también te extrañé —dice Tanjiro, su voz es una suave caricia en la oreja del zorro—. Ya estoy aquí, lamento la demora.

ㅤㅤTanjiro se quita los guantes para acariciar el cabello de Muichiro y notarlo áspero, entonces vuelve a intentar mirar el rostro de Muichiro, apreciando por fin el estado en el que se encuentra.

ㅤㅤDe cerca es incluso más preocupante, ojeras oscuras y sus mejillas no tienen color incluso si él llora en silencio.

ㅤㅤ—Estás helado —Más de lo que recordaba, Tanjiro se pregunta si será debido a la nieve de la montaña. Sin más, abre su chaqueta polar y lo cubre con ambos extremos, permitiendo que el delgado zorro se sumerja entre la tela, frotando su rostro contra el calor que se guardó en el área del pecho.

ㅤㅤMuichiro cierra los ojos, escucha los latidos agitados contra su mejilla en búsqueda de reafirmación. Pronto, algo colgando del cuello de Tanjiro se pega contra su piel. Él levanta la vista un segundo y se da cuenta que son pequeñas piedras, ahora talladas y vueltas un collar. Estas conservan el calor corporal de su portador, incluso su aroma. Las mismas piedras que él mismo le obsequió cuando sus sentimientos aún parecían confusos... Es así como Tanjiro ha tratado sus sentimientos todo este tiempo. Los llevó con él y los guarda cerca de su pecho.

ㅤㅤNo. No puede odiarlo, incluso si se obligase a ello. Resignado a su propia devoción, cierra los ojos y vuelve a sumergir la nariz en sus clavículas mientras percibe leves espasmos en el pecho de Tanjiro también, conteniendo sus ganas de llorar.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤ—Muichiro, más despacio, vas a atragantarte.

ㅤㅤEl zorro no contesta, come con tanto desespero que sus mejillas están llenas. El vapor de los bollos de pan brota de la boca de entre los colmillos al no dejarlos enfriar.

ㅤㅤ—No quiero que te quemes, por lo menos toma un poco de té.

ㅤㅤTanjiro está por servirle el té en el vaso que ha traído, cuando Muichiro se adelanta y bebe desde la boquilla a grandes tragos.

ㅤㅤClaro está, Tanjiro no está del todo feliz de verlo comer así—: Mui, oye...

ㅤㅤMuichiro se detiene en seco—: ¿Mui?

ㅤㅤ—Oh, es una forma cariñosa de referirme a tu nombre.

ㅤㅤPero antes de que Tanjiro pueda contestar, Muichiro traga de una sola sentada con tal de, casi lanzar su rostro contra su compañía, en un arranque que le obliga a recibir su atención. Las mordidas contra su cuello no se hacen esperar.

ㅤㅤPor supuesto que lo sabe, Muichiro le habla con la misma abreviatura a su hermano. Esto le hace sentir cercano, le regresa vitalidad.

ㅤㅤSin más, Tanjiro le devuelve el gesto con risas intensas y un beso plantado que busca acompasar su emoción. Le observa a los ojos y le sostiene las mejillas—: Has recuperado color —sonríe, deslizando su pulgar en las mejillas ahora rosadas y calientes del zorro.

ㅤㅤMás que el afecto, parece ser el alimento lo que le regresa vitalidad. Solo bastan unos panes al vapor y dulces para que su cabello recupere la forma y el pelaje en su cola deje de erizarse.

ㅤㅤMuichiro sonríe, casi embriagado por su atención. Quiere más, esto ya no es una necesidad, es una urgencia. Es así que sonríe y le muestra los colmillos, frotando las mejillas contra las palmas que le sostienen.

ㅤㅤ—Hay algo que noté en tu ausencia —Muichiro murmura contra su barbilla, y cita—: «Parir una muñeca, dar a luz a través de las pupilas y las puntas de los diez dedos. No tiene el tipo de entrañas o de alma que hay dentro de nosotros... No, en lugar de alma o entrañas, su ausencia lo cubre todo. »

ㅤㅤPor fin ha palpado la soledad absoluta, aquella que se encarna después de vivir la más bella de las compañías. La muñeca es entonces aquella que no se ve, solo duele cuando no está. Cuando el amor vela por su ausencia y el vacío quema como el fuego de humo negro.

ㅤㅤTanjiro sonríe también—: Es bueno verte hablar por fin.

ㅤㅤExtrañó tanto su voz que, sin evitarse, le ha obsequiado otro beso con intensidad duplicada. Sin importar si parece desesperado, quiere transmitirle cuánta falta le hizo. Lo sostendrá como la misma fragilidad con la que le mostró sus propias lágrimas.

ㅤㅤEn este ciclo donde parecen eclipsar el dolor del otro con un simple gesto, no comprenden completamente el peso de cada despedida. Pretenden borrar lo que provoca, sin saber que algo ya ha germinado silenciosamente.

ㅤㅤY entonces, aquel cerebro que se asemeja al útero del cual hablaron alguna vez, se vuelve progenitor de las emociones más intensas que podrá experimentar un ser antinatural... Pues Muichiro siente que algo nuevo nace en él desde que lo volvió a tener cerca.

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤCuando el atardecer aparece, ambos buscan refugiarse en el santuario.

ㅤㅤTanjiro no tarda en percibir el desastre en el que se había convertido aquel sitio, apenas abre la puerta. Libros regados por todas partes, arañazos en cada esquina que se mezclan con las cuentas de cinco en cinco que estaban marcadas en las paredes. La colección de objetos compartía el mismo destino, incluso caminar se volvía difícil.

ㅤㅤ—¿Qué pasó aquí?

ㅤㅤPero Muichiro no contesta. Solo lo toma por las mejillas, devolviendo la vista de Tanjiro a su rostro. Le observa con seriedad y preocupación, pidiendo que no indague más sobre cosas que no piensa explicar.

ㅤㅤTanjiro suspira, le acaricia el cabello y lo cepilla hacia atrás—: Recogeremos todo esto mañana. ¿De acuerdo?

ㅤㅤ—Yo puedo hacerlo.

ㅤㅤ—Y yo quiero ayudarte —insiste—. Aún no me enseñas del todo este lugar, sería una buena oportunidad para que me presentes tus demás libros.

ㅤㅤLa cola del zorro se ondea apenas le escucha, es un movimiento tal sutil que apenas puede percibirse. El zorro cede, contarle sobre él es un escenario sumamente atrayente—: Bien, pero no hoy... Hoy quiero estar contigo.

ㅤㅤEl tono es casi una súplica, y Tanjiro comprende perfectamente a qué se refiere.

ㅤㅤLas horas avanzan, y los dos se han hecho un espacio recostados sobre la mochila de Tanjiro entre la espalda y la pared.

ㅤㅤMuichiro sigue aferrado a reposar la espalda sobre Tanjiro con tal de seguir siendo cubierto por su abrigo, completamente acurrucado. Su simple cercanía le provee de vida, pues más que metafórico, es un hecho que le protege de sus nuevas dolencias, como si el contacto humano le ayudase a sobrevivir.

ㅤㅤLos dos charlan con un tono más sereno, poniéndose al día con las vivencias de Tanjiro y su progreso en sus notas. Se supone que había preparado todo un gran discurso y una serie de obsequios, pero Muichiro se ha aferrado a él desde que llegó y no pudo hacer nada más.

ㅤㅤ—Entonces... esto es una ofrenda.

ㅤㅤ—Algo así. Las parejas se lo obsequian seguido como una demostración más de amor.

ㅤㅤ—Obsequiar flores muertas... Que extraños son ustedes —Las yemas recorren los pétalos con cuidado. Las dalias rosas son tersas al tacto—... y lindos. Admito que saben dar cosas bonitas.

ㅤㅤ—Quería que las conocieras.

ㅤㅤEl zorro abraza el ramo contra su pecho, sin importar cuanto ha maltratado las flores desde que Tanjiro llegó. Lo valora, solo que es muy descuidado con la integridad de las cosas.

ㅤㅤLa conversación continúa después de que el zorro coloque el ramo al costado, a veces solo se quedan en silencio para contemplarse y rozarse los dedos o acariciarse la piel, en otras comparten palabras de afecto. Tanjiro especialmente, no duda en acariciar el abdomen de Muichiro con círculos suaves al abrazarlo por la espalda, sosteniéndolo con manos entrelazadas.

ㅤㅤMuichiro posa sus propias manos encima, y Tanjiro aprovecha para comentar algo que notó desde el amanecer.

ㅤㅤ—Tus manos... ¿Alguien te quitó las garras?

ㅤㅤEl Kitsune flexiona los dedos de vergüenza—: No, se han caído sin más.

ㅤㅤPero Tanjiro no le cree—: Luces lastimado... ¿Fue Yuichiro?

ㅤㅤMuichiro niega, intenta esconder los dedos.

ㅤㅤTanjiro insiste, pues ahora que disecciona un poco más, las uñas parecen estar mordidas—: Si fuiste tú, no tienes por qué avergonzarte —Toma ambas manos y las acuna con las propias, acariciando el dorso con el pulgar—. Lamento tanto que la espera haya sido así de eterna. Quiero que te cuides mientras no estoy, sino tendré que quedarme a dormir para asegurarme de que no te las vuelvas a lastimar.

ㅤㅤLa cola de Muichiro empieza a ondearse en respuesta, moviéndose de arriba hacia abajo entre sus piernas—: Entonces las morderé más.

ㅤㅤTanjiro ríe—: Eres astuto.

ㅤㅤLa estadía continúa así, la noche se percibe desde que los grillos están cantando y el aire se hela con más fuerza. Cuando Tanjiro pretende levantarse, se da cuenta que el Kitsune se ha dormido.

ㅤㅤObservando su mejilla contra su pecho, las pestañas curvas contra su clavícula y su respiración tenue flotando contra su piel, piensa cuán hipnotizante es. El contraste entre el espíritu que le recibió esta mañana y el que reposa entre sus brazos es dramático; las ojeras se atenuaron, su piel retomó color, su semblante es pacífico otra vez. Y todo a causa de la comida y el calor. Más que su presencia, ha sido todo lo demás.

ㅤㅤNo puede ignorar el hecho de que lo vio comer con un hambre voraz apenas se dio cuenta que trajo comida. Por un instante, su comportamiento pasó de lo cómico a lo aterrador. Como una bestia devorando a otro ser...

ㅤㅤÉl se palmea la mejilla, reaccionando. ¡Por supuesto que luce así, es un zorro! Percibirlo como aterrador seguirá siendo inevitable después de todo.

ㅤㅤÉl estira los brazos para meter las cajas de dulces vacíos a su mochila y otros artículos, preparándose para irse; entonces el espíritu desliza su mano lentamente hasta sostener su muñeca. A este punto, están a oscuras, y Muichiro yace aventajado.

ㅤㅤEl agarre en la muñeca es sutil, y el zorro se contiene de apretar.

ㅤㅤ«Te irás... Te irás... No te vayas...»

ㅤㅤ—¿Mui?

ㅤㅤ«Detente», piensa el zorro, «No te alejes... ¡NO!»

ㅤㅤ—Oh, ¿estás despierto? —Susurra.

ㅤㅤ—No te vayas.

ㅤㅤ—¿Eh?

ㅤㅤ—Te esperé demasiado... Por favor, no te vayas. Quédate por hoy...

ㅤㅤSabe que lo de hace un rato no fue más que una broma de Tanjiro, sin embargo, el deseo de tenerlo cerca persiste, especialmente cuando han pasado tanto tiempo lejos y el tiempo está contado. El concepto de compartir la noche juntos se ha vuelto irresistible.

ㅤㅤTanjiro no puede predecir el tipo de expresión que Muichiro debe estar haciendo, solo puede sentir su aliento chocar contra su ropa y la voz ronca por el sueño vibrando con cada palabra.

ㅤㅤ—Está helado, si me quedo...

ㅤㅤPero Muichiro levanta la vista.

ㅤㅤOjos turquesas brillantes, tal y como aquella noche lluviosa. No son una amenaza, son una súplica.

ㅤㅤ—... Bien, pero al menos déjame traernos algo para pasar la noche. Más tarde hará mucho más frío.

ㅤㅤ—¿Entonces es un sí?

ㅤㅤTanjiro asiente—: Tómalo como una disculpa por tanta ausencia.

ㅤㅤ—Prefiero tomarlo como una oportunidad —ríe, y Tanjiro ríe también.

ㅤㅤAsí es como Muichiro le suelta y le permite levantarse. Acomoda su ropa, pues las piernas siempre se terminan asomando.

ㅤㅤMuichiro le acompaña entonces, le guía en la penumbra al ser el único que puede ver y ubicarse hasta la salida. Próximos al arco rojo, el zorro se esconde y le espera desde la copa de un árbol, observando su paso con la misma ilusión con la que le vio llegar esa mañana. Completamente perdido por su anhelo por él, no puede despegarle la vista.

ㅤㅤEl zorro suspira.

ㅤㅤUna oportunidad... Sí, tiene que serlo.

ㅤㅤCuando lo sintió moverse hace un momento, el miedo fue lo que lo despertó. Miedo a verlo irse otra vez, mientras el segundero de su reloj sonaba y producía un eco atemorizante en el santuario. Por un segundo quiso destrozarlo con tal de no escuchar al tiempo pasar.

ㅤㅤY dormido contra su pecho se dio cuenta de algo.

ㅤㅤNo lo dejará irse. No quiere volver a experimentar algo tan aterrador como la soledad. No permitirá que vuelva a flagelar su corazón con su ausencia. No permitirá que el amor vuelva a doler así.

ㅤㅤNo.

ㅤㅤCon la vitalidad renovada, sus garras vuelven a crecer solo de pensar en él. El irresistible fervor de tenerlo cerca le hace acariciarse el rostro con el filo fresco de sus nuevas garras. Su lengua relame los colmillos. Sus pupilas se tornan verticales. Sentimientos tan puros como lo son el amor y su atención... no sabía cuán embriagantes podrían volverse cuando lo tuviese devuelta, pasando de la tortura al éxtasis con una simple caricia.

ㅤㅤSi hay una cosa de la que está seguro ahora, es de no querer volver a perderlo, pues la soledad lo matará más pronto que la ascensión.

ㅤㅤY a la altura del árbol, mirando hacia abajo la vida animal seguir su curso. No puede despegar la vista de aquellos que se cazan entre sí, devoran la carne y poseen la vida del otro... Las pupilas se vuelven redondas.

ㅤㅤHa encontrado su respuesta. Tanjiro no volverá a irse.

ㅤㅤSiguiéndolo con la vista cuando él regresa, entrando con una bolsa enorme de cobijas y abrigos, sonríe.

 

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

Hikikomori: Fenómeno psicosocial creciente en japón utilizado para denominar a aquellos que se recluyen de manera extrema, evitando todo contacto social.

Omamori: Amuletos de protección y buena suerte. Poseen distintos colores, bordados y enfoques.

Cita 1: (Voces de Ornitorrinco, Mutsuo Takahashi, 1937).

Chapter 21: 憂

Notes:

憂: Inquietud.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤLa espalda le duele.

ㅤㅤSe sienta poco a poco, los huesos le truenan y los músculos están tensos como la piedra al punto de doler, como aquellas veces donde se ha quedado dormido sentado frente al escritorio.

ㅤㅤSe talla la vista, encontrando tenues rayos de sol filtrándose por las grietas de la madera y en el espacio diminuto entre las tablillas. Las ventanas siguen cubiertas por los libreros, y pese a ello, el interior no parece del todo oscuro. Ya es de día.

ㅤㅤCarraspea, se recuesta sobre el codo y baja la vista. Hay una cabeza descansando sobre su pecho.

ㅤㅤTal y como la noche anterior, su belleza resalta cuando luce así de apacible. Le acomoda el cabello, el cual está esparcido por todas partes; moverse en estas condiciones parece imposible si es que no quiere jalarlo por accidente.

ㅤㅤEl zorro no se mueve, no parece estar ni cerca de despertar.

ㅤㅤAsí que, su sueño es así de profundo después de todo. Le preocupa robarse su atención cuando debería estar cuidando allá afuera, no se siente correcto, aún si fue Muichiro mismo quien le pidió quedarse.

ㅤㅤHaciéndose a un lado poco a poco, consigue que la mejilla del ser repose contra una chaqueta que se calentó bajo su cuerpo.

ㅤㅤEl lugar sigue siendo un desastre, este santuario se ha convertido en, prácticamente, la habitación de Muichiro.

ㅤㅤAtento a no producir ruido, recoge uno a uno los libros que han quedado regados en el suelo, leyendo las pastas viejas y sacudiéndolas del polvo que Muichiro parece desinteresado en limpiar. Ríe para sí mismo, aún hay tantas cosas que enseñarle a este ser, que más que ser molesto, le entusiasma pensar que las conversaciones nunca van a terminarse a su lado.

ㅤㅤLos objetos más pequeños se colocan sobre el escritorio de madera podrida; envolturas de Milkys; collares; pulseras; aretes sin par... Incluso lo que es basura. Claro, los envoltorios lo serían también de no ser por el valor sentimental que Muichiro les añade.

ㅤㅤTanjiro levanta objetos que parecen parcialmente quemados, muy al fondo de los escombros. Trozos de papel que lucen amarillentos como las hojas de los libros, viejos y con las esquinas oscuras e incompletas por rastros de fuego.

ㅤㅤQuizá son restos de alguna fogata hecha por invasores del pasado, no le sorprendería que algunos se quieran atrever a acampar.

ㅤㅤ—¿Qué haces?

ㅤㅤTanjiro ya no sobresalta, ya está acostumbrado a que Muichiro aparezca a su espalda sin avisar.

ㅤㅤ—Nada, solo recogía tus cosas. Te dije que te ayudaría.

ㅤㅤLos brazos del zorro le rodean la cintura, colándose por cada costado, imitando la forma en la que Tanjiro le ha abrazado en el pasado. Tanjiro guarda un puñado de estos objetos en su bolsillo para reacomodarlos después. No quiere tirarlos y ya.

ㅤㅤ—No deberías tocar cosas que no son tuyas.

ㅤㅤ—Oh, lo siento —Tanjiro titubea, y deja el papel quemado sobre el escritorio.

ㅤㅤMuichiro ríe—: Es broma, tú puedes tocar lo que quieras. Sé que lo harás con cuidado.

ㅤㅤY es Muichiro mismo quien se encarga de devolver las cosas al bolsillo, expresando su confianza. Sus garras pronto se están colando por el abdomen, y la nariz se cuela por el cuello del hombre. El zorro cierra los ojos, Tanjiro siente escalofríos y cosquillas.

ㅤㅤ—Es gracioso.

ㅤㅤ—¿El qué?

ㅤㅤ—Cuando no comprendías estas cosas, te molestaba que los humanos fuésemos tan encimosos uno con otro. Decías que éramos tercos y que nuestro actuar era...

ㅤㅤPero Tanjiro no puede seguir reprochando, pues sus labios ya han sido robados. Muichiro no le está callando, está demostrando la urgencia que no para de sentir.

ㅤㅤEsta vez no le ensucia de rojo, su pintura se ha caído desde la noche anterior y no se la ha retocado.

ㅤㅤ—Ya lo entiendo, Tanjiro. Soy diferente ahora, no quiero soltarte nunca y que solo pienses en mí. Quiero ser incluso más terco que las personas de esas películas y no cansarme jamás. ¿No te agrada?

ㅤㅤ—Por supuesto que me agrada.

ㅤㅤ—Entonces haz lo mismo.

ㅤㅤLas cejas del zorro se juntan. De nuevo, parece suplicar por su atención con ese tinte de tristeza que destruye el semblante de Tanjiro. Quiere ser visto con el mismo anhelo con el que es pensado.

ㅤㅤY no es que Tanjiro no le atienda, sino, no habría dormido en un sitio tan peligroso de ser descubierto. No.

ㅤㅤEs Muichiro quien quiere más, quien implora ser el centro de toda su atención. No entiende cuándo es suficiente, más bien no quiere hacerlo.

ㅤㅤTanjiro, desconociendo tal sentir, solo le abraza y lo levanta para darle vueltas y hacerlo reír, desahogando el amor que le dedica y que se le acumuló por tantos meses. Un amor que anhela desde el cariño y el cuidado. Uno que invita al juego y la diversión más que saciar algo más oscuro.

ㅤㅤAmbos ríen. Satisfacen sus propias necesidades de amar, casi opuestas entre sí.

ㅤㅤ—Tanjiro.

ㅤㅤ—¿Sí?

ㅤㅤ—Gracias por ayudarme a comprender mis propios sentimientos.

ㅤㅤTanjiro frota su nariz contra su mentón como una aceptación, mirándolo hacia arriba porque lo sostiene con los brazos. Muichiro baja las orejas, permitiéndose este espacio de vulnerabilidad intencionada.

ㅤㅤTanjiro le devuelve los pies al suelo con cuidado, girándose para recoger su mochila—: Necesito darme un baño, seguramente mi cabello es un desastre.

ㅤㅤPero Muichiro le abraza por detrás, deteniéndolo—: Espera.

ㅤㅤ—Mui, solo será un rato.

ㅤㅤ—No te vayas.

ㅤㅤ—No lo haré-quiero decir, no me iré del pueblo. Sabes que mientras yo esté aquí, vendré todos los días a verte.

ㅤㅤ—Pero el tiempo...

ㅤㅤY antes de que Muichiro pudiera seguir protestando, su estómago lo delata. Ruge con la primera hambre del día, y Tanjiro se da la vuelta con una media sonrisa para sostener sus mejillas.

ㅤㅤ—Me iré y te traeré algo para que desayunemos juntos, ¿de acuerdo?

ㅤㅤLas cejas del zorro se juntan, y por esta vez aceptará.

ㅤㅤMás bien, mientras sus nuevas necesidades básicas le exijan ceder.

ㅤㅤSus brazos le sueltan, pero no tarda mucho en tomar una de las cobijas que Tanjiro trajo para cubrirlos durante la noche, El zorro se envuelve en ella y se sienta a una esquina del santuario, ignorando el resto de desorden que queda pendiente por recoger. Claramente se ha resignado.

ㅤㅤ—Trae arroz.

ㅤㅤ—Pensaba hacerlo.

ㅤㅤ—Arroz y camarones.

ㅤㅤTanjiro ríe, luego se acerca hasta la esquina y se inclina para besar su coronilla—: Lo haré. Sé paciente.

ㅤㅤEl Kitsune guarda silencio, sin contener la poca tolerancia que siente hacia este breve distanciamiento—: Por lo menos déjame llevarte a la salida.

ㅤㅤ—Tienes frío, es mejor que conserves el calor que hay aquí dentro. No sé si te puedes enfermar, pero, no quiero arriesgarte. Además, ya es de día, ya conozco la salida.

ㅤㅤTanjiro le acaricia el cabello, no puede evitar ver esta situación desde la ternura. Le parece lindo que le quiera con tanto apego, creyendo que el origen es meramente provocado por el tiempo que llevaban sin verse.

ㅤㅤCon un guiño de ojo, Tanjiro cruza la puerta y emprende su caminata.

ㅤㅤ

ㅤㅤDurante el camino, las aves que suelen guiarle cuando Muichiro no está, yacen refugiadas en sus nidos a causa del invierno. Pero Tanjiro ya conoce esta parte del bosque lo suficiente para volver confiadamente. Hay árboles que ya reconoce y son su punto de referencia para distintos lugares; pues incluso si los troncos lucen idénticos entre sí, Tanjiro ha comenzado a entender sus minúsculas diferencias.

ㅤㅤIncluso, Tanjiro se da el lujo de desviarse apenas un poco para explorar aquello que no conoce, cuidadoso de no invadir la zona del Oeste, donde Yuichiro podría ofenderse. Aún recuerda respetar esos límites.

ㅤㅤCasi al borde del territorio Este, Tanjiro percibe el clima menos frío, extrañamente. Quizá el Sol comenzó a salir a medio camino, piensa. Y entonces puede distinguir particularidades en el bosque que llaman su atención.

ㅤㅤA solo diez pasos de la vista, en una pendiente donde todavía puede distinguir la salida, se encuentra con un par de árboles que yacen ennegrecidos en la zona baja del tronco. Hay rastros de corteza quemada cubierta por fango verde y plantas nuevas, evidencia de la vejez de este rastro.

ㅤㅤInevitable, el hombre ya está deslizando sus dedos por encima. Percibe arañazos entremedios que son apenas visibles. Y hay algo particular en ellos, no lucen como aquellos hechos por una bestia o un animal salvaje, tampoco como los que hace Muichiro en las paredes. En realidad, no parecen ser el rastro de garras en primer lugar.

ㅤㅤTanjiro ha visto marcas así en el pasado, durante sus clases y fotografías de escenas de crimen violento. Esta experiencia le hace saber que, por la inclinación de las líneas, alguien intentó sujetarse de los troncos sin éxito y fue arrastrado lejos.

ㅤㅤEsto parece... Rastro de algo más que Kitsunes arañando por ocio la madera.

ㅤㅤSon arañazos humanos.

ㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤLas conversaciones más personales han retomado su curso durante el avance de los días. Muichiro nunca pierde la oportunidad de mostrarle un nuevo libro y expresar sus nuevas interpretaciones después de toda la revolución emocional por la que ha pasado estos últimos meses.

ㅤㅤ—¿Sabes, Tanjiro? Hay algo que he pensado últimamente.

ㅤㅤÉl permanece en silencio, cepillando su cabello tras su espalda mientras comen onigiris de distintos rellenos.

ㅤㅤ—Sigo recordando los libros que tanto me confundían en el pasado. La verdad he comenzado a comprender por qué el amor se muestra como algo tan bello pero doloroso al mismo tiempo.

ㅤㅤLa vez que te hablé sobre lo ridículo que me resultaba ver a esos personajes haciendo estupideces en nombre de su sentir, era tan ilógico para mí que me ponía irritable o a reír. Ahora solo los leo una y otra vez porque me hacen llorar.

ㅤㅤYa te hablé de Orfeo y Eurídice hace tiempo, y no fueron los únicos que me pusieron a pensar. Cuando Sakura se fusiona con el árbol, Yohiro, yo quise ser ella; o cuando Orihime y Hikoboshi esperan impacientes todo un año para verse. Ese tipo de cosas me irritaban y pensaba que nadie debería entregar sus destinos por simple amor. Me era tonto, ilógico... —suspira—. Ahora solo pienso que todos compartimos la misma situación.

ㅤㅤTanjiro se detiene poco a poco. Asoma el rostro por sobre el hombro y sus manos se deslizan por los costados de Muichiro—: La distancia duele.

ㅤㅤMuichiro asiente—: ¿También lo sientes?

ㅤㅤ—Por supuesto. Creí que podía disimularlo estando allá, fue así hasta que todos los que me conocían, incluso mi propia familia, dijeron que estaba actuando extraño.

ㅤㅤLas orejas del zorro se elevan apenas, eso ha captado particularmente su atención.

ㅤㅤ—Así que puedo comprender a dónde vas —Tanjiro ríe, su voz se vuelve apenas un suspiro—. Si te soy honesto, hubo momentos donde me tenté a rendirme con algunos proyectos personales e irme a verte sin más... No hubiese sido buena idea en absoluto.

ㅤㅤMuichiro baja la mirada—: ¿Esos proyectos son más valiosos que vernos?

ㅤㅤLa pregunta da un golpe bajo. Muichiro desearía no demeritar su vida personal de esa manera, de no ser porque está hablando desde la herida.

ㅤㅤ—No, no. Es decir, haber abandonado las cosas que estoy haciendo podría empeorar el vernos en vez de mejorarlo. Desequilibrar el peso que le doy a mi vida contigo respecto a lo que está allá fuera podría provocar que el estrés me vuelva loco. No quiero que me veas así, mereces que me centre en ti si vengo a verte, después de todo, de eso se trata estar aquí.

ㅤㅤEl silencio se hace lugar. No es incómodo, no del todo.

ㅤㅤY Muichiro ha sentido aquello, quizá, demasiado personal.

ㅤㅤÉl sí ha desequilibrado su vida familiar con tal de ver a Tanjiro. Ha aceptado ser repudiado por su padre más de la cuenta, sus amenazas, aplazar la ascensión con tal de verlo un poco más.

ㅤㅤMuichiro está sacrificando su corazón con cada segundo que comparten juntos, sabiendo que dolerán cuando él deba irse de este plano.

ㅤㅤPero Tanjiro no le ofrece lo mismo... No es justo.

ㅤㅤ—Yo abandonaría muchas cosas por ti, Tanjiro —reprocha.

ㅤㅤY Tanjiro le abraza con más fuerza—: No me gustaría que hicieras eso. Quiero que ambos soltemos toda preocupación estando juntos, que tengamos un orden aquí —apunta a su frente—, para que el desorden no se traslade afuera.

ㅤㅤMuichiro inclina la cabeza, confundido. Aún invadido por una sutil molestia, le abraza devuelta.

ㅤㅤNo le está contando la verdad completa. No está comprendiendo lo que Tanjiro quiere decir.

ㅤㅤTanjiro le besa la sien, buscando aliviar su tensión—: Escucha, en serio comprendo todo lo que quieres decir. Yo también te extraño, no sabes cuánto... Por eso trato de disfrutar al máximo el tiempo que comparto aquí contigo. Además... Hay algo que pensé hace un tiempo. Antes de verte.

ㅤㅤ—¿Qué es?

ㅤㅤ—Entiendo que debe ser tortuoso no estar aquí siempre, detesto la idea de dejarte solo tanto tiempo... Me sentía tan desanimado que estaba afectándome en cada aspecto de mi vida. Luego recordé que me pediste ser el mejor allá afuera, y no hacerte caso hubiese sido faltarle al respeto al tiempo que aceptas estar solo. Sería como desperdiciarlo, por decirlo de alguna forma.

ㅤㅤ»Es por ello que tuve que aplacar cómo me sentía, tenía que ser alguien merecedor de ti —ríe—. Como aquella vez donde me dijiste que debía llamarte «mi señor». ¿Lo recuerdas? En ese tiempo pensé que era algo extraño, ahora pienso que algo así no bastaría para demostrarte el valor que tienes para mí.

ㅤㅤTanjiro está siendo completamente transparente con lo que siente desde su propia forma de ser. Es devoto sin la urgencia de tenerlo cerca, y aun con eso, se mantiene sosteniendo al zorro por la cintura mientras le dice todas estas cosas con la voz aterciopelada. Es un amor que derrama la madurez de alguien que ha aprendido a amar desde pequeño, con la forma más modesta que puede.

ㅤㅤEn cambio... El zorro se da la vuelta. Le mira expectante, como si lo que acabara de escuchar le hubiese dado un vuelco por dentro.

ㅤㅤ¿Cómo es posible que este humano le haga sentir cosas tan contradictorias? Quiere devorárselo vivo con la belleza de su mensaje, y al mismo tiempo exigirle más. No es suficiente, no se acompasa con los sentimientos que hierven dentro suyo con cada caricia nueva. Ya no solo quiere morder, quiere tomar.

ㅤㅤQuiere que Tanjiro le diga que sea suyo, para que él deje de sentirse así, tan lleno de sí mismo.

ㅤㅤ«Si realmente es así de devoto, ¿hasta dónde serías capaz de llegar por mí?»

ㅤㅤ

ㅤㅤEsa misma noche, Muichiro lo sigue desde la copa de los árboles como siempre para esperarlo cerca del Torii. Tanjiro logró convencerlo de dormir fuera, pues su garganta ha estado doliendo a consecuencia de dormir con el zorro más de una vez, sin contar la preocupación que podría generar a su casera.

ㅤㅤMuichiro odiaba admitir que comenzaba a sentirse culpable. Tanjiro no lo sabía, pero, su mensaje había logrado hacer al Kitsune dudar de sus propios sentimientos, pensar que estaba degradándose en algo más oscuro sin ser consciente de ello.

ㅤㅤSuspira y mira al cielo, después de todo, ese hombre ya le complace con cada gesto, desde la comida, las caricias, hasta el riesgo que corre su vida por el simple hecho de estar aquí, en el territorio de su familia. Se postra como vulnerable y, de todas formas, el zorro había sentido que no era suficiente.

ㅤㅤObservándolo cruzar el arco rojo, tuerce las cejas. Puede que... Tenga razón, es él quien toma demasiado.

ㅤㅤEntonces, una silueta tan oscura como la de Tanjiro en la penumbra, se escabulle detrás de él.

ㅤㅤMuichiro eleva la cabeza.

ㅤㅤNadie se pasea tan cerca del bosque a estas horas. Debería estar tan solitario como lo recuerda cada día.

ㅤㅤLa figura se acerca a una distancia prudente y se esconde detrás de las casas por las que Tanjiro pasa. Lo está siguiendo.

ㅤㅤLa angustia aparece instantáneamente. Lo recuerda, aquella vez en la que Tanjiro dijo que se sentía seguido, la vez que peleó con Yuichiro por ello al creer que era culpa suya.

ㅤㅤÉl separa los labios para gritarle a Tanjiro, buscando advertirle, y una mano le cubre la boca en un instante.

ㅤㅤ—No hables.

ㅤㅤEs Yuichiro, quien se ha postrado cerca suyo, recostado sobre la misma rama, observando fijamente la misma figura negra.

ㅤㅤMuichiro cuestiona con la mirada qué está haciendo, y el gemelo prosigue:

ㅤㅤ—Nos van a descubrir —No parece contento con lo que ve, sus cejas se fruncen con la misma preocupación—. Lo vi merodeando el exterior de mi territorio y lo he seguido desde entonces, más cuando vi que esa cosa se dirigía aquí. No pensé que fuese a venir por él.

ㅤㅤMuichiro le quita la mano de encima—: ¡Es esto de lo que hablaba la otra vez! —Susurra—. ¡Tenemos que hacer algo!

ㅤㅤ—Si le ha seguido desde la última vez que me lo dijiste, y Tanjiro sigue intacto, no creo que hoy sea distinto. Solo observemos, no podemos salir de aquí de todas formas.

ㅤㅤMuichiro aprieta los labios, conteniendo las ganas de discutir, luego devuelve la vista al pueblo. Tanjiro se pierde en la oscuridad, y la silueta ya no es visible ante tanta distancia.

ㅤㅤLos gemelos permanecen en silencio, expectantes a algo que jamás sucede, sin oportunidad de intervenir.

ㅤㅤEse día, Muichiro llega a una conclusión que colapsa todo rastro de raciocinio que Tanjiro estaba a punto de devolver. El estrés, la angustia y el pavor a estar solo, lo sumergieron en una espiral de adicción por él.

ㅤㅤSe convence a sí mismo de que Tanjiro está más seguro aquí. En este bosque, donde solo los dos puedan convivir.

ㅤㅤ«El exterior es peligroso. No te alejarás de donde no pueda verte.»

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤAhora que Tanjiro pudo convencer a Muichiro de salir, él no quiso perder más el tiempo la mañana siguiente. Han pasado cinco días desde que llegó, y no ha hecho más que destinar todo su tiempo al zorro. No lo siente como una mala inversión, pero sí una decisión impropia para la razón original por la que está aquí.

ㅤㅤNecesita poner en marcha el plan que estableció hace tiempo, seguir el rastro de la mujer, tanto en vida como muerte.

ㅤㅤEs así que Tanjiro, esa mañana desde primera hora, camina silenciosamente por los pasillos del templo del pueblo. Dos Miko hacen guardia en la puerta del haiden, Kanao y Aoi respectivamente, y le ceden acceso con una reverencia silenciosa.

ㅤㅤTanjiro se quita los zapatos y da pasos apenas perceptibles que hacen a la madera crujir, pues aunque este lugar es de acceso al público, sabe que cualquier movimiento en falso podría representar una ofensa enorme.

ㅤㅤÉl mira las paredes, el espacio huele a madera vieja, sin ser tan penetrante como el santuario del bosque. Dentro hay un altar destinado a las personas fallecidas que trabajaron aquí, una línea del tiempo accidental de cada persona que ha ofrecido sus servicios a Inari desde hace generaciones. Un lugar modesto con divisiones para cada sacerdote y sirvienta, decorado con los objetos que solían representarles en vida.

ㅤㅤClaro está, entre tantos nombres está el de la mujer que está buscando.

ㅤㅤ«時透 崇捺 — Tokito Suna.»

ㅤㅤEn él no hay mucho que ver en realidad. El eboshi y otras prendas que portaba durante las labores están aquí.

ㅤㅤTanjiro hace una reverencia leve mientras se disculpa en dicha dirección—: Lamento invadir tu espacio. Por favor, permíteme encontrarte.

ㅤㅤEntonces, toma más de una fotografía. No suele estar permitido, de no ser por el carácter de su propósito y el permiso que obtuvo por las Miko.

ㅤㅤLuego sigue mirando, y el altar a su lado roba su atención. Es el del padre.

ㅤㅤLógicamente, está lleno de cosas en comparación a su hija. El tiempo que llevó siendo sacerdote destaca por el conjunto de objetos diversos que reposan en su nombre, aunque debe admitir que, parece más como si buscase opacar el espacio de su hija, de algún modo.

ㅤㅤEl uniforme completo yace doblado al suelo, el eboshi a un costado, los accesorios al otro. Escritos de obras rituales, talismanes y otros decoros hechos a mano por el hombre.

ㅤㅤSu cetro Shaku refugiado tras una vitrina se lleva todo el protagonismo, y no puede ser para menos, es lo que le dota de imponencia ante el resto de la jerarquía religiosa. Es dorado con relieves en madera tallada.

ㅤㅤTanjiro no puede asimilar lo que observa apenas le presta atención.

ㅤㅤEl cetro está parcialmente quemado. Los papeles que cuelgan de la punta superior son los mismos que los aretes que guarda en su mochila, «protección», escritos al centro en kanji, e idénticos al otro cetro de Shinobu que vio en su primera visita al templo. El lateral izquierdo y la punta superior están ennegrecidos a causa del fuego.

ㅤㅤInstintivamente, Tanjiro urga en su bolsillo, pues ver esto le regresó algo a la mente como un chispazo.

ㅤㅤSaca un puñado de anillos viejos, pulseras, envoltorios de dulce y papel quemado.

ㅤㅤÉl plancha el papel con los dedos, y lo acerca a una distancia prudente de la vitrina.

ㅤㅤLa pieza encaja.

ㅤㅤTanjiro da pasos hacia atrás, tambalea y se rasca el cabello.

ㅤㅤ—Disculpen... —Disimulando la conmoción, llama a las mujeres que le esperan fuera—: ¿Este cetro... era familiar, o de uso exclusivo por el sacerdote mayor?

ㅤㅤ—Cada cetro es de uso personal —Responde Aoi.

ㅤㅤ—¿Sabe dónde se encuentra el de la Kannushi?

ㅤㅤ—Su padre no nos dio ninguna pertenencia de la mujer. Lo que ve aquí es lo poco que ella dejó en el templo antes de desaparecer —dice Kanao.

ㅤㅤ—Entiendo... Gracias.

ㅤㅤEsto... Esto es evidencia sólida.

ㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤPara cuando Tanjiro volvió aquel día, Muichiro le reprochó la tardanza, remarcando con angustia que creyó que algo le había sucedido. Tanjiro se encargó de tranquilizarle.

ㅤㅤMás bien, tranquilizarse a sí mismo.

ㅤㅤ¿Cómo es que Muichiro tenía algo así entre sus pertenencias? Se supone que la desaparición sucedió cuando él tenía menos de un año. No tiene sentido, no cuadra.

ㅤㅤAdemás, si esto se conecta con los troncos quemados que encontró hace unos días, el bosque no quedará fuera del radar de investigación después de todo...

ㅤㅤÉl levanta la vista y mira a Muichiro con disimulo. ¿Por qué se siente así de inseguro?

ㅤㅤY Muichiro siguió insistiendo en que se quedara, día tras otro, sin considerar la salud que Tanjiro podría arriesgar en el camino. Ya no le importaba, el pensamiento persecutorio de que correrá peligro si vuelve a salir ya no le permite pensar con claridad.

ㅤㅤSu apego no hizo más que crecer cada que Tanjiro le sonreía dentro de su ignorancia llena de cariño. Buscaba constantemente cada oportunidad que tenía para robarle un beso, o más bien arrebatárselo. Encimaba su cuerpo contra él, guiaba las manos de Tanjiro a su propio cuerpo con tal de tenerlo para sí. Solo las salidas para comer y buscar abrigos eran tolerables. Nada más.

ㅤㅤEra irresistible, era casi un trance cuando se dejaba llevar y le robaba el aliento una y otra vez bajo el pensamiento de que lo estaba protegiendo de esta forma. Cuando podía dormirse contra su pecho, despertaba a media noche y lo observaba dormir. Deslizaba el filo de sus garras sobre el puente de la nariz, luego los labios hasta la barbilla. Era hermoso.

ㅤㅤ«Siempre y cuando estés en este santuario, conmigo, serás preciado.»

ㅤㅤPero Tanjiro no es tonto.

ㅤㅤLa sensación de peligro al estar en Yufuin comenzó a acompañarle dentro del bosque.

ㅤㅤLas mordidas incrementaron, los abrazos eran más bruscos y lo tacleaban contra el suelo. A veces, de manera repentina, sus labios eran mordidos con un poco más de fuerza a la normal.

ㅤㅤ—Espera, oye... ¡Ow!

ㅤㅤSus labios comenzaron a saber a metal. Un tinte rojo, más allá de la pintura, se esparció entre los dientes, no era kyobeni, era sangre. Solo hasta ese momento, el zorro se detuvo.

ㅤㅤ—Oh... Lo lamento.

ㅤㅤNo era escandaloso, solo era un pequeño pinchazo en el labio interno, no lo suficiente para desbordar, pero sí para doler.

ㅤㅤ—Te dije que esperaras.

ㅤㅤTanjiro se relame los labios, reincorporando el cuerpo que estaba apenas recostado sobre la madera del santuario y aprisionado bajo el zorro. Muichiro entonces se niega y postra las manos hacia sus costados para evitar que se levante, no quiere despegarse ni un centímetro.

ㅤㅤ—Déjame curarlo.

ㅤㅤ—No es necesario, solo déjame tomar...

ㅤㅤPero la palma de Muichiro ya se postró contra la boca de Tanjiro. en un acto que parece casi violento al cubrirle la boca; en realidad Muichiro está sanando la herida, pues el espacio entre sus pieles brilla por un instante.

ㅤㅤ—Listo —dice el zorro.

ㅤㅤSin darle tiempo a Tanjiro para reaccionar, Muichiro ya está besándolo otra vez.

ㅤㅤEs un beso torpe y necio que no traduce apropiadamente su mensaje. La mezcla entre deseo, posesión y amor es en extremo palpable.

ㅤㅤTanjiro cede más de una vez, débil ante el zorro y su ferviente insistencia. No sabe hasta qué punto debería detenerlo, pues sigue pensando para sí mismo que sabía que esto era un riesgo que estaba dispuesto a aceptar. Se convence de ello mientras observa los ojos del zorro, pasar de la dilatación a volverse verticales. No sabe hasta qué punto esto es normal.

ㅤㅤNo sabe si debería serlo.

ㅤㅤY así es como avanzaron los días.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

崇捺 (Su-na): 崇 (su) significa adorar, respetar, reverenciar, adorar. 捺 (na) significa presionar, imprimir, fijar un sello.

Chapter 22: 破

Notes:

破: Desgarrar.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

 

«El lobo es un árbol, una ráfaga, el pasto;

el lobo corre por lo alto del bosque

y el viento sobre el rostro de la tierra.

Los árboles gritan, el pasto tararea,

un alma permanece rígida, desnuda,

cubierta de entrañas y sangre¹».

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤMuichiro despierta.

ㅤㅤㅤㅤÚltimamente, las pesadillas atadas a este poema son incesantes.

ㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤEl desayuno de ese día es tortilla de huevo con arroz.

ㅤㅤMientras los dos comen, hay un silencio un tanto incómodo en el santuario. Gracias al clima y a sugerencia de Muichiro, se ha vuelto costumbre permanecer dentro casi todo el día.

ㅤㅤ—Estás más callado a lo normal —dice Muichiro mientras mastica.

ㅤㅤ—Estaba pensando un par de cosas —Tanjiro responde, sin mirar.

ㅤㅤ—¿Qué cosas?

ㅤㅤHay una pausa.

ㅤㅤ—Volví a sangrar anoche.

ㅤㅤ—Pero te sané.

ㅤㅤ—Muichiro —Tanjiro baja los palillos y la caja bento sobre sus piernas, enfatizando—: Que puedas sanar mis heridas no te da el permiso de hacerlas.

ㅤㅤLa cola del zorro se curvó hacia su cuerpo. Hace tiempo que Tanjiro no le hablaba así, no desde que ambos bajaron la guardia al conocerse más.

ㅤㅤ—Solo quería mostrarte cómo me siento. A veces te amo tanto que...

ㅤㅤ—No te estoy culpando por sentir, solo, si te digo que esperes o pares, tienes que escucharme.

ㅤㅤ—... Lo siento.

ㅤㅤEl espíritu baja el tenedor hacia su regazo. El silencio incómodo está ahí otra vez.

ㅤㅤHace días que Muichiro repite las mismas conductas. Un gesto cariñoso que pronto se desborda y termina sangrando la piel de su pareja. Una mordida en el brazo, el cuello, el labio, la mejilla. Una garra que le aprieta más de la cuenta. Gestos pequeños pero que son intimidantes sin darse cuenta.

ㅤㅤLa realidad es que Tanjiro está temblando con disimulo mientras intenta seguir comiendo. Apenas esta mañana cobró el valor para mostrar su molestia. Odia sentirse así, con miedo.

ㅤㅤ¿Desde cuándo comenzó a experimentar emociones así? Le ama, le ama incluso más que el primer día, sin embargo, está en este santuario, a piernas cruzadas, sin saber cómo levantar la vista y decir algo que alivie el ambiente.

ㅤㅤSu naturalidad se ha perdido desde que descubrió las marcas en el bosque aquel día.

ㅤㅤ—Hum...

ㅤㅤMuichiro rompe el silencio.

ㅤㅤ—... ¿Estás enojado?

ㅤㅤTanjiro entonces por fin le observa.

ㅤㅤLas orejas del zorro están bajas. Sus cejas casi se juntan. Su mirada lo dice todo, está triste. El zorro hace a un lado la caja con comida y su cuerpo se gira frente al hombre.

ㅤㅤ—No quiero que te enojes y te vayas, es peligroso allá afuera, además, yo...

ㅤㅤTitubea.

ㅤㅤTanjiro no pensó que esta fuese a ser la reacción que iba a recibir.

ㅤㅤEl estrés que le provocó lo descubierto durante su investigación ha alterado su estado mental. Lleva días construyendo un recorrido de los hechos y, no puede evitar involucrar a un zorro en estas historias.

ㅤㅤNo tiene idea de cómo es que los rastros de violencia en el bosque, más la conexión entre Muichiro y el cetro del sacerdote del pueblo, podrían coincidir. Solo hay un factor en común entre estos dos elementos: Fuego.

ㅤㅤSiquiera puede abrirse un espacio para analizarlo, construir un recorrido escrito de los hechos y crear teorías como solía hacer, sería demasiado riesgoso estando dentro del bosque. Así es como terminó casándose con la idea de que Muichiro estaba siendo un peligro mayor al normal. Temía a contradecirle, a negarse, a decir que pare.

ㅤㅤSin embargo, Muichiro está al borde de derramar lágrimas con la palabra «vulnerable» en cada músculo del rostro.

ㅤㅤNo puede creer que haya desconfiado de él de esta manera.

ㅤㅤ—No, no puedo hacer esto.

ㅤㅤTanjiro se rinde, abrazando al espíritu contra su pecho. Ahí, acaricia su cabello.

ㅤㅤ—No voy a irme, Muichiro —suspira—. Es normal que no lo sepas todo, ¿de acuerdo? Estamos juntos en esto, los dos.

ㅤㅤ—No quiero hacer cosas que te desagraden, no quiero que te hagan no querer volver.

ㅤㅤTanjiro niega—: Tú estás aprendiendo a sentir y yo estoy conociendo cómo lo haces. A veces habrá cosas que no me agraden, y cosas que no te agraden a ti, y si eso pasa, se lo haremos saber al otro.

ㅤㅤ—¿Por qué haríamos algo así?

ㅤㅤ—Porque es necesario. Eso nos llevará a construir acuerdos y a encontrar un equilibrio. Si yo te digo estas cosas, es porque quiero que lo que tenemos se mantenga de la forma correcta, así que es necesario que las cosas que me lastiman se detengan a tiempo. Lo mismo será si yo cometo errores que te incomoden y no los quieras más.

ㅤㅤMuichiro tuerce la boca y suspira.

ㅤㅤSus hombros se relajan contra el cuerpo de Tanjiro, dejándose fundir en el calor que emana su pecho.

ㅤㅤHa de admitir que, últimamente, este calor ha disminuido. El frío de invierno estaba cobrándole factura.

ㅤㅤ—Bien. Lo entiendo.

ㅤㅤ—Entonces es un trato —aprieta el abrazo—. Lamento haberte asustado.

ㅤㅤEl zorro no hace más que hundir el rostro contra su pecho. Quiere sentirse querido, huir del miedo que por poco se desborda al exterior.

ㅤㅤ«... Para que se mantenga de la forma correcta».

ㅤㅤ¿Quién decide qué es lo correcto? ¿Tanjiro? ¿O hay un canon preestablecido? Cosas como esa son cuestiones constantes en la cabeza del espíritu.

ㅤㅤMuichiro comprende la importancia del equilibrio tanto como su cabeza se lo permite, antes de bloquearse por las inseguridades que rigen su conducta. Está inestable, percibe cada estímulo como una alerta y un peligro del que tiene que protegerse a sí mismo como a Tanjiro; por ello no quiere salir del santuario, se ha vuelto más que un refugio. El espacio es ahora lo que le aísla del mundo exterior. Lo que priva a Tanjiro de la salida. Lo que le hace creer que lo tendrá para sí.

ㅤㅤLa cola se curva hacia el cuerpo de su pareja, lo que provoca risas tenues.

ㅤㅤ—Gracias, tenía frío.

ㅤㅤLas mejillas del zorro se calientan sin decir nada más.

ㅤㅤDe poder hacerlo, desearía vivir así el resto de sus días. Lo que sea que calme el malestar en su cabeza.

ㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤEsa misma madrugada, el zorro levanta el rostro del pecho de Tanjiro, observándolo fijamente mientras duerme.

ㅤㅤEstá pálido.

ㅤㅤLe toca la mejilla. Está fría.

ㅤㅤQuizá es a causa del ambiente, piensa, pero estas ojeras no se veían así cuando llegó, o cuando vino la temporada pasada, o cuando le conoció.

ㅤㅤEn secreto, Muichiro posa su palma a centímetros de su rostro para emanar luz tenue bajo ella.

ㅤㅤ«Quizá, puedo sanarlo...» Piensa, tratando de devolverle el color a su rostro... Y nada sucede.

ㅤㅤEn realidad, no es la primera vez que intenta devolverle la vitalidad que le caracterizaba. Sabe que sonríe menos, su voz es menos alegre. Y no entiende por qué, si se supone que estando juntos todo debería mejorar, ser felices, regocijarse en la compañía que comparten.

ㅤㅤLo peor de todo es que estaba pasando por una situación similar. Esta compañía le está destruyendo por dentro, como si la dulzura que recibe le flagelase. Creyó que tenerlo así, bajo sus brazos, podría apaciguar la angustia.

ㅤㅤPero Tanjiro se vuelve débil bajo su cuerpo, y dejarlo salir lo expondrá al peligro que representan el resto de los humanos. No sabe qué hacer, sanarlo ha quedado descartado desde que usa estas noches de descanso como experimentos de sus propios poderes.

ㅤㅤSabe que puede sanar heridas físicas, pero no puede contener lo más básico, su hambre, su calor, su necesidad de descanso en un sitio más seguro que este. Pero ¿cómo puede esperar contenerlo así? Si su propia integridad ha fallado desde hace meses, volviéndolo esclavo del hambre y el sueño.

ㅤㅤSi tan solo ambos fuesen iguales, lejos de las necesidades humanas que les condicionan a conectar con el exterior. Ser fuertes y eternos, así podría dejar de temer a lastimarlo en un mal cálculo, a poseerlo si sus emociones se desbordan.

ㅤㅤUnirse.

ㅤㅤSer uno mismo.

ㅤㅤLas orejas comienzan a subir, formando ideaciones nuevas otra vez.

ㅤㅤY entonces las ramas crujen al exterior del santuario. Alguien está aquí.

ㅤㅤ—¡Muichiro!

ㅤㅤEs la voz de su gemelo.

ㅤㅤUsualmente Yuichiro no viene a este lugar. Ha merodeado, sí, pero es lo poco que respeta de su hermano como para tocarlo o buscar entrar.

ㅤㅤMuichiro se reincorpora y se sienta sobre las piernas, apunta a la puerta y esta se abre lentamente, dejando que el hermano entre. Con un ademán le pide que susurre.

ㅤㅤ—Has estado... Carajo ¿Qué le pasó?

ㅤㅤYuichiro no puede evitar mirar al hombre. Acostado, su vitalidad parece ser cosa del pasado.

ㅤㅤ—¿Tan mal se ve?

ㅤㅤ—¿Qué le hiciste? ¿Te quiso lastimar?

ㅤㅤ—No le hice nada. Solo está dormido...

ㅤㅤ—...

ㅤㅤYuichiro desvía la vista a su gemelo, quien ha perdido palidez. De hecho, luce mucho mejor en comparación a la última vez que le vio.

ㅤㅤ—Oye, escucha. No sé qué es lo que estás haciendo. Yo estoy aquí para protegerte, no pienso desviarme de ese propósito, solo... Has estado actuando extraño.

ㅤㅤLos ojos de Muichiro se entrecierran—: ¿Has estado siguiéndonos?

ㅤㅤ—De vez en cuando, no es algo que pienso ocultar —admite—. Me llamó la atención lo tarde que él se fue el otro día, y llevo días sin verte vagando por ahí con él. Creí que estaba haciendo algo raro contigo, pero eres tú quien no lo está dejando salir, ¿cierto?

ㅤㅤMuichiro guarda silencio.

ㅤㅤYuichiro se agacha a su frente, bajando la voz—: Sinceramente, no sé si me importa la vida de este tipo o no. Acepté que viniera aquí porque te veías feliz, solo por eso comencé a tolerarlo... Ahora no sé qué pensar de ti, y no se supone que deba ser así. Si algo le pasa a este tipo aquí dentro, vendrán a buscarlo y luego nos encontrarán a nosotros. Podrían incluso dar con madre.

ㅤㅤ—¿Qué sugieres? —La cola se eriza—. ¿Vas a dejarnos en paz algún día? Me está cansando que no pares de desconfiar de nosotros. Primero era a él, y ahora te estás yendo en mi contra. Creí que ya nos llevábamos bien.

ㅤㅤ—Estás malinterpretando lo que intento decirte.

ㅤㅤ—Lárgate.

ㅤㅤ—Oye, escúchame...

ㅤㅤ—¡Vete!

ㅤㅤMuichiro muestra los colmillos mientras las pupilas se afilan. Su cabello se encrespa, como si el enojo le volviese más grande.

ㅤㅤEl rojo suspira—: Bien. Ya te lo advertí. No pienso pelear contigo.

ㅤㅤÉl se da la vuelta y camina hacia la salida, deteniéndose por un instante al marco de la puerta.

ㅤㅤ—Solo, no seas un imprudente. No es tu juguete.

ㅤㅤ—¡Vete!

ㅤㅤYuichiro quiere voltear y asegurarse de que el hombre esté bien, solo para recordarse que eso no le compete.

ㅤㅤDe todas formas, no puede evitar sentir un mal presentimiento al respecto. Aunque la cadena que se colocó hace meses en el Torii ha provocado que nadie se acerque a este lado del territorio, no exime a Muichiro de sus responsabilidades. Es como si estuviese en un trance, en una idea a la cual se ha aferrado con garras y dientes que no le permite centrarse en su labor.

ㅤㅤ«Muichiro... ¿Qué te está pasando?»

ㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤLas garras del zorro se aferran a la camiseta del hombre mientras recibe caricias en su cabello. Incluso durmiendo, no le suelta.

ㅤㅤEse día, Muichiro le hirió de nuevo.

ㅤㅤTanjiro se mira el antebrazo, donde las marcas de colmillos deberían estar, de no ser porque Muichiro volvió a sanarlo. Se disculpó reiteradas veces, incluso lloró mientras le pedía que no se enfadara. Tanjiro estaba... desconcertado.

ㅤㅤEl hombre suspira, temeroso a comprender el origen de estos comportamientos. Comprende que el espíritu es impulsivo hasta cierto nivel, es parte de su naturaleza. Es solo que... le hace cuestionarse constantemente el lugar en el que ha aceptado permanecer a causa del amor.

            ㅤㅤ«Temo a que, en el fondo, aún quiera poseerte». Dijo el zorro alguna vez.

ㅤㅤEsas palabras han dado vueltas en la mente de Tanjiro últimamente.

ㅤㅤLos últimos días, su brazo es sujetado con fuerza cuando sugiere salir del bosque por la noche. El zorro es más tolerante en el día, donde el hambre y los permisos para dejarlo darse un baño parecen lo más razonable. Claro, no debería existir un permiso así, de no ser porque la angustia que aqueja al espíritu se ha vuelto incontrolable.

ㅤㅤ—¡No vayas! —El zorro insiste.

ㅤㅤ—Muichiro, en serio lo entiendo, pero...

ㅤㅤ—¡Te estaba siguiendo! —le abraza con fuerza—. Allá no puedo cuidarte, aquí estás más seguro. Por favor, no sé qué haría si algo te pasa y no puedo estar ahí para ayudarte...

ㅤㅤTanjiro suspira.

ㅤㅤEstas han sido las pocas cosas con las cuales no puede luchar. Mientras más pasan los días, la angustia del zorro no hace más que crecer. El miedo al exterior, a verlo irse por meses otra vez; lo mantienen terco. Y entiende cómo se siente, él también teme a ser seguido cuando recorre el pueblo, es una sensación desesperante que le eriza los vellos de la piel. No obstante, no debería ser una razón para permanecer aquí por tanto tiempo.

ㅤㅤA veces ambos están bien, dándose caricias en el rostro o el cabello antes de que Muichiro caiga en un círculo mental del cual no puede sacarle. Iniciaba con un arranque afectivo intenso, que al inicio era gracioso, de no ser porque comenzaba a tornarse posesivo. Ahora, este desborde emocional se traduce en abrazos con fuerza y un rostro al borde del llanto que siempre se encarga de contener.

ㅤㅤEsto ya no es algo de una vez.

ㅤㅤEs un patrón. Y mientras más se acerca el día de su despedida, más errático se torna.

ㅤㅤLa sensación de ansiedad crece para el Yokai, como un metal siendo golpeado tras la cabeza, incesante, ruidoso y desesperante. Le es tan, tan cansado sentirse así.

ㅤㅤ—Te traeré lo que más te gusta —Tanjiro insiste, intentando convercerle de dejarlo salir.

ㅤㅤ—No tengo hambre.

ㅤㅤ—La has tenido toda la semana, no puedo dejar que no comas hoy, y yo tampoco.

ㅤㅤEl zorro esquiva la vista—: Puedo aguantar un rato, ya es demasiado tarde... y odio que salgas de noche.

ㅤㅤ—Me quedo aquí hasta esta hora porque tú me lo pides. Además, ¿qué hay de mí? Sé que te preocupas por mi integridad, pero no puedo comer las ramas secas que hay aquí. Comer también me mantendrá a salvo —bromea, tratando de ocultar la molestia que siente.

ㅤㅤEscenarios como estos se vuelven más y más recurrentes.

ㅤㅤY Tanjiro también parece cuestionarse cada vez más. Lo oculta, claro está, pues le cuesta mostrarse desafiante cuando observa sus garras, sus pupilas, su cola erizarse cuando se acerca a la salida. Sin contar el apego que le tiene, pues le nubla el juicio, le impide establecer un límite sano al creer que no puede dictarle cómo sentir lo que siente.

ㅤㅤLe habló tanto de amor, transparencia, sentir sin tapujos... Pero esto.

ㅤㅤEsto estaba tornándose amargo.

ㅤㅤUna noche de tantas donde el cuello le duele de sobremanera y el insomnio le hostiga, mira al techo, recordando cada frase que ha escuchado para quedarse.

ㅤㅤ«¡Lo vi, lo vi seguirte!» Imploraba, mientras sujetaba su brazo para que no saliera.

ㅤㅤ«Te veo por tan poco tiempo, aprovechemos lo más que se pueda». Cuando quiso irse a la cama a descansar apropiadamente.

ㅤㅤ«Te necesito, te extrañé tanto esa vez». Cuando pidió un día libre para investigar el pueblo.

 ㅤㅤ«Allá no puedo cuidarte, aquí estás más seguro. Por favor, no sé qué haría si algo te pasa y no puedo estar ahí para ayudarte». Cuando miró la salida.

ㅤㅤLa angustia en su mirada turquesa, las lágrimas que se asoman por la ansiedad que le persigue. Lo mínimo que puede hacer es escucharlo, complacerlo, intentar aminorar lo que siente en vez de agravarlo. Pues siempre lo dijo, quiere acabar con su soledad.

ㅤㅤPero nada parece cesar. Creyó que si lo acompañaba le haría más feliz, sin embargo, aquí está, sufriendo incluso dormido.

ㅤㅤNo sabe qué hacer, Tanjiro se encuentra entre la espada y la pared.

ㅤㅤInvestigar incluso es frustrante, pues no le queda más que buscar en el espacio en el que está recluido. Se ha metido a la boca del lobo y ahora no sabe cómo salir.

ㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤTanjiro se irá mañana.

ㅤㅤExtrañamente, ese día Muichiro le había pedido salir a caminar.

ㅤㅤEl clima estaba templándose con el avance de las horas, y la salida de algunos animales para curiosear indica que es seguro merodear a los alrededores.

ㅤㅤEl aire se respira tenso. Tanjiro, dispuesto a suprimir sus propios miedos, se propuso a obsequiar la mejor de las despedidas.

ㅤㅤCompró la comida que más le gustaba a primera hora. Luego tomó su móvil y reprodujo una canción alegre, luego una romántica, y otra más lenta para bailar.

ㅤㅤHa de admitir, ha resultado mejor de lo que pudo esperar. Muichiro siempre se resistía un poco a cosas así antes de comenzar a sonreír y seguirle el juego con risas que aumentan su volumen cada vez. Durante un baile torpe, sobre sus pies, Tanjiro trastabilló y ambos cayeron contra el pasto húmedo. El zorro, sobre él, le miró pasmado antes de reír y apretarle la nariz con el dorso del índice y el pulgar.

ㅤㅤ«¿Qué fue eso?» Preguntó él.

ㅤㅤ«¡Te dije que no sabía bailar!» Replicó Tanjiro.

ㅤㅤDespués de tantos percances, esta fue la primera vez en días en la que ambos realmente disfrutaban permanecer así de cerca. Muichiro no dudaría en quitarle hojas del cabello a Tanjiro y su cabello sería ordenado devuelta. La paz y la tensión se habían disipado en este lapso de regocijo. Es como si volviesen a lo de antes, a la belleza de descubrirse a través de la compañía genuina. No del miedo al futuro o a lo efímero de la permanencia, solo... Compañerismo.

ㅤㅤY justo ahora, con el atardecer pronto a caer, caminan a paso lento entre los árboles.

ㅤㅤMuichiro está hablando con emoción sobre sus libros como usualmente cuando su felicidad alcanza su pico. Le cuenta con lujo de detalles las historias de aventura que tanto le emocionan, y con una simple mención familiar en la historia, despierta una memoria en Tanjiro.

ㅤㅤAlgo que ha querido preguntar desde hace días, intentándolo hacer pasar como algo casual.

ㅤㅤ—¿La mamá robó el sobre?

ㅤㅤ—Sí, lo escondió para que su hija no supiera la verdad. Entonces, el campesino, ya sin cultivos, era el único que sabía la verdad —Muichiro responde—. Así que se fue al palacio a verla a escondidas.

ㅤㅤ—Oh, espera. Todo esto me recuerda a algo que quería preguntarte. Ahora que mencionas a su mamá.

ㅤㅤ—¿Sí? —Su cola se ondea con el aire, casi flotando pese a su tamaño.

ㅤㅤ—Hace unos días... Creo que escuché algo durante la noche, no sé si hablas dormido, o yo lo hacía. Algo sobre «encontrar a madre» ...

ㅤㅤApenas puede terminar la frase cuando el zorro reaparece a su frente. Es otra persona, su vista se clava de manera amenazante contra sus ojos. Las venas de su cuello se abultan.

ㅤㅤ—No lo escuchaste.

ㅤㅤ—¿Ah?

ㅤㅤ—No escuchaste nada.

ㅤㅤTanjiro traga saliva.

ㅤㅤSu escucha se agudiza. El sonido del bosque ha quedado en completo silencio. No hay aves, no hay viento, no hay nada. Es como si hubiese sido transportado a otro sitio.

ㅤㅤPeligro. El corazón latiendo contra su pecho le advierte que, si continúa, será un grave error.

ㅤㅤ—... Sí, tienes razón, debió ser algo que estaba soñando.

ㅤㅤEl Kitsune tarda largos segundos en despegarle la mirada, como si buscase algo detrás de esos ojos borgoña que pueda atrapar y cazar. Después, los hombros por fin bajan. Él regresa a su posición, caminando de nuevo como si nada.

ㅤㅤ—Así es, fue tu cabeza.

ㅤㅤLo sabía... Esta actitud ha evidenciado todo.

ㅤㅤTanjiro se sentía tan profundamente culpable de siquiera sospecharlo, especialmente cuando le ama tanto; lo sabe ahora. Estos zorros ocultan algo. No solo él, también su hermano. El padre debe estar escondido por dicha razón.

ㅤㅤAlgo sucedió en este lugar.

ㅤㅤDe pronto, Muichiro se da un leve golpe en la cabeza. Su expresión cambia, intenta reír de manera incómoda.

ㅤㅤ—Ah, lo siento, debí asustarte ¿cierto? Me cuesta controlarlo. Crecí así.

ㅤㅤEl hombre desvía la vista. No sabe qué responder.

ㅤㅤMuichiro baja las orejas a media altura cuando el silencio les oprime el pecho. Otra vez, parece haberse dado cuenta de lo fácil que puede ser el no volverlo a ver con comportamientos así. No quiere asustarlo, en cambio no para de mostrarse así cuando siente que algo le amenaza. Si no puede tener el control, se desestabiliza.

ㅤㅤTanjiro mira al suelo largos segundos. Piensa qué hacer.

ㅤㅤ¿Qué tal irracional es desconfiar en condiciones así? Antes era estúpido hacerlo, casi un insulto a sus sentimientos, ahora no sabe si es más estúpido seguir en este bosque, junto a este zorro lleno de secretos, amándolo y siendo amado en formas que peligran su bienestar.

ㅤㅤIncluso si hoy ha sido tranquilo, no sabe qué pasará a partir de mañana, cuando deba irse. Desde que volvió, Muichiro actuaba distinto. ¿Cómo será la próxima vez? ¿Le atacará con solo verlo como venganza? ¿Será Tanjiro el siguiente en arañar los árboles de este lugar?

ㅤㅤ—Tanjiro, oye... Perdón, en serio. ¿Me escuchas?

ㅤㅤLa voz temblorosa de Muichiro lo hace reaccionar.

ㅤㅤCuando observa su mirada suplicante, el temor que siente siempre se rompe. Esta siempre es la parte más difícil. Odia desconfiar de alguien a quien ama tan profundamente...

ㅤㅤNo, no puede hacerlo. No puede alejarse de él, así como así. Hoy es su último día aquí, lo menos que puede hacer es... no empeorar más la relación que tienen.

ㅤㅤTanjiro inspira, buscando motivación, barrer lejos el miedo que activó su sistema nervioso:

ㅤㅤ—Está bien, no pasa nada. ¿Por qué no me sigues contando sobre tus libros?

ㅤㅤMuichiro suelta el aire contenido. No quiere hacer nada que lo haga querer irse, desertar de estar con él y abandonarle en este sitio solitario.

ㅤㅤ—S-sí, bueno, verás... ¿Dónde me quedé?

ㅤㅤ—¿Estás bien?

ㅤㅤ—Sí, solo, creí que había arruinado todo y...

ㅤㅤ—Te quedaste en la parte donde el campesino perdió los cultivos; entonces conoce a la hija del emperador. Sería bueno que nos apuremos y me cuentes el final mientras aún hay luz.

ㅤㅤTanjiro interrumpe. Muichiro parecía al borde de nuevo y ha aprendido a identificarlo.

ㅤㅤEsta muestra de su atención no logra desviar los titubeos que Muichiro sufre en disimular.

ㅤㅤY es que, hay algo en su cabeza dando vueltas desde esta mañana.

ㅤㅤUna propuesta, algo más allá del amor que se tienen, que podría transgredirlo todo. Por ello le pidió pasear, invitarlo a reconocer el bosque de nuevo y a volver al espacio que presenció tantas intimidades. Porque su territorio se ha vuelto eso, el hogar de los sentimientos que se tienen, su lugar.

ㅤㅤQuizá, así... Desee quedarse aquí.

ㅤㅤMirando de reojo la puesta de Sol tras Tanjiro. Quiere pedirle compañía hasta que la luna salga, aunque el pensamiento de perderlo esa misma noche le detiene. ¿Y si vuelven a seguirlo? ¿Y si es la última vez que le ve, más allá de los cuatro meses?

ㅤㅤLo correcto es dejarlo ir desde este instante, antes de que la luz abandone el cielo.

ㅤㅤPero... No quiere que Tanjiro se vuelva a alejar de él. No cuando su vida se marchita con tanta rapidez. Algo en su pecho le oprime, el estómago le aprieta con fuerza. ¿Qué es esto? El corazón late con una fuerza que comienza a doler mientras más lo piensa.

ㅤㅤ—¡Espera! —Muichiro toma su mano, implorante—. En realidad, no estoy bien. Pensaba que... quiero que te quedes un poco más.

ㅤㅤ—¿Quieres que pase la noche aquí de nuevo?

ㅤㅤ—No es eso.

ㅤㅤMuichiro baja la mirada, aprieta los labios solo de pensar en aquellas ideaciones dirigidas por un deseo tan desmedido, tan persistente como cada latido retumbando en sus oídos.

ㅤㅤNo puede ignorarlo más, de solo imaginar que volverá a soportar el dolor de quedarse aquí encerrado, solo, hace que quiera arrancarse la piel.

ㅤㅤ—¿Qué pasa? —Tanjiro se acerca, y cuando dirige su mano hasta la barbilla ajena con intenciones de elevarla, es detenido a medio camino. Su mano es sujetada con inseguridad.

ㅤㅤ—Quédate, Tanjiro —suplica—. Quédate conmigo, aquí. Únete al bosque.

ㅤㅤ—...

ㅤㅤSilencio.

ㅤㅤTanjiro está perplejo.

ㅤㅤ—¿Qué?

ㅤㅤ—Seamos un equipo —Muichiro aprieta el puño clavándose sus propias garras. Su expresión está al borde del llanto—, ya no quiero sufrir con tu partida cada día, es demasiado. Estoy harto de sentirme solo. Has dormido aquí antes sin problemas, sé que podrás quedarte aquí y ser como yo; volverte uno de nosotros. Si convenzo a mi padre, podré asegurarnos una buena estadía aquí. Quizá no hay nada que hacer, pero creo que contigo estaré mejor. Solo... quiero que acabes con esto, ya no soporto este vacío...

ㅤㅤLos dedos de Muichiro tiemblan al sujetarlo, la línea entre tomarlo con firmeza y miedo resulta ser bastante delgada.

ㅤㅤ«¿Qué? ¿Volverse uno de ellos? ¿Sugiere que pierda mi humanidad?» Piensa.

ㅤㅤY entonces las historias que conoció en días anteriores encajan las piezas de un mensaje tan repentino. Sakura, que se convirtió en árbol. Eurídice que aceptó el inferno. Amantes que se convierten en estrellas con tal de verse. Historias donde el destino se entrega por amor.

ㅤㅤNo puede alimentar algo así. Nunca fueron historias de romance.

ㅤㅤSon tragedias.

ㅤㅤ—Muichiro —interrumpe con firmeza—. Sabes que no puedo hacer eso.

ㅤㅤPor más que también desee pasarla a su lado, esto bajo ninguna circunstancia es una buena idea, y Muichiro lo sabe. Lo sabe tan bien que, al afrontarse con dicha realidad, las lágrimas caen sin control a través de su pálido, casi traslúcido rostro; así como su cuerpo; el cual se desploma e hinca en el suelo. Dirige la mano de Tanjiro a su propia frente mientras la sujeta con ambas manos en un acto devoto, aferrándose a su tacto.

ㅤㅤ—Por favor...

ㅤㅤ—En serio lo siento, Muichiro —Tanjiro se pone en cuclillas, dispuesto a consolarlo—. Sabes que tengo una familia que cuidar, una carrera en la universidad, una vida allá afuera. Me honra saber que quieras compartirte conmigo cada día, yo también lo deseo, sin embargo, nuestras circunstancias no nos permiten un lujo de esa magnitud.

ㅤㅤTanjiro es franco, deseando con todas sus fuerzas poder decirle algo que le haga sentir mejor, pero es imposible, no es sano alimentar un pensamiento tan peligroso en este zorro. Su único recurso es acariciar su cabeza mientras es sincero; para luego abrazarlo.

ㅤㅤMuichiro no contesta ni le corresponde, solo llora desconsoladamente contra su hombro, incapaz de pensar en algo que pueda convencerle de unirse a él. Alejándose de sus brazos, clava las garras contra la tierra, curvando su cuerpo y escondiéndose penosamente tras el pelaje de su cola. Quiere ocultarse de Tanjiro, de su afecto, de sus palabras. El deseo lo está carcomiendo vivo.

ㅤㅤ—No lo comprendo ¡te quiero tanto aquí conmigo! Te busco, te abrazo, te beso... Es tan magnífico que quiero gritar, pero... tu presencia es tan cálida, es como el fuego mismo... —inspira—. Tanjiro, te siento en mi corazón, y eso me está quemando vivo.

ㅤㅤEsto no es una declaración de amor, está suplicando piedad.

ㅤㅤEsto no está bien.

ㅤㅤTanjiro permanece en silencio ante su sentencia, lo suelta lentamente mientras trata de entender la magnitud de tal mensaje.

ㅤㅤEl anhelo de Muichiro, tan visceral como suena, lo mantiene postrado ante la constante agonía. Las garras arrancan pedazos de suelo, lágrimas humedecen el pasto.

ㅤㅤVerlo de esta manera le parte el corazón—: Muichiro, no se supone que sea así como yo debería hacerte sentir. No creí que... creo que será mejor que hablemos de esto mañana, cuando las cosas estén más tranquilas, necesitas tiempo para calmarte, sin mí alterándote. Vendré temprano, ¿De acuerdo? Así tendremos más tiempo para hablar antes de que salga mi autobús.

ㅤㅤ—No me sueltes, te lo ruego.

ㅤㅤ—Muichiro, debes calmarte.

ㅤㅤ—Te irás, no quiero que me abandones otra vez.

ㅤㅤ—No lo haré, sabes que volveré aquí en cuanto...

ㅤㅤ—¡No es suficiente! —exclama, sintiendo una nueva emoción brotar desde la boca de su estómago: desesperación.

ㅤㅤTanjiro afronta esta vista que, ha de admitir, le intimida. Los ojos filosos de carácter animalesco se clavan contra sí, evocando esta sensación incómoda y familiar, como si estuviese a punto de ser cazado. La misma sensación que ha buscado oprimir cada que es herido por accidente. La que se tragó hace apenas un instante, y que vuelve con fuerza multiplicada.

ㅤㅤDa pasos hacia atrás, su intuición le está pidiendo irse, aun si eso resulte poco ético en esta situación.

ㅤㅤ—Estás actuando extraño, Muichiro...

ㅤㅤPor fin se atreve a declarar. No es solo hoy, ha sido desde que volvió.

ㅤㅤ—¡¿Ahora tú también?! ¡¿Acaso está mal querer aferrarme a lo que quiero?!

ㅤㅤLos pasos en reversa persisten para el hombre cuando el zorro comienza a levantarse, mostrando los colmillos con ese rostro manchado de lágrimas rojas. Tanjiro entonces se da la vuelta, acelerando el paso. Quiere consolar a Muichiro, pero no puede bajo estas condiciones.

ㅤㅤ—¡Tanjiro!

ㅤㅤMuichiro no puede permitir que se vaya así, verlo alejarse alimenta su desespero. Se levanta apresuradamente, con pensamientos de poca cordura inundándolo, gobernando su actuar. No sabe qué hacer para retenerlo, y pronto, está corriendo tras él mientras extiende su mano.

ㅤㅤTanjiro observa al cielo. Las aves vuelan despavoridas de sus nidos y se cruzan por todos sitios, formando un escándalo en las copas de los árboles. El clima se torna helado, respirar le cuesta y arde en la garganta. Cada exhalación forma una nube de vapor mientras siente una incesante pulsación de adrenalina retumbarle los oídos.

ㅤㅤDesorientado, gira en distintas direcciones, ha alcanzado partes desconocidas del bosque que no entiende cómo reconocer. Está perdido.

ㅤㅤY entonces los ve de forma fugaz, más árboles con arañazos. Todos forman un camino que la naturaleza reclama como suyo por el paso del tiempo.

ㅤㅤ—¡¡No entres más, no veas!! —Ruge el zorro.

ㅤㅤLa impresión de ver estos rastros es tal que Tanjiro tropieza con restos de un tronco caído. Su pantalón ha quedado rasgado, el tobillo le arde casi al instante. Se siente húmedo y caliente.

ㅤㅤNo puede levantarse, se acabó.

ㅤㅤEl hombre mira a su espalda, viendo al Kistune con ojos inyectados en rabia acercarse en un pestañazo. Sus garras se estiran... finalmente han tomado su camisa.

ㅤㅤY entonces, un concepto tabú para Muichiro mismo, tan pecaminoso, resulta ser aquello que jamás creyó, se atrevería a realizar una vez más.

ㅤㅤLa idea de tener que esperarlo eternos meses es un terror que sobrepasa su deseo por quererlo libre. Es por ello que, cuando la punta de su dedo alcanza la piel de Tanjiro, le observa desplomarse.

ㅤㅤMuichiro se ha atrevido.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤHan sido apenas unos segundos en negro.

ㅤㅤLa cabeza le retumba cuando los ojos se abren lentamente. Recupera la consciencia tortuosos segundos mientras siente el pasto picándole la piel de la mejilla. Cuando quiere despejar su rostro del largo cabello que siempre le acompaña, se percata de que ya no está. Dirige la vista a «su cuerpo» para notarlo distinto, adolorido, alterado en la espina dorsal. Su respiración se agita con fuerza al verse la ropa y siente un mareo abrumador mientras se toca la mejilla. ¿Es así cómo se siente la ansiedad humana? El pecho le aprieta con tanto dolor que apenas puede respirar, las palmas le tiemblan bajo su vista y no puede distinguir la realidad con esta visión borrosa, sin saber si es «su corazón» el cual reacciona así.

ㅤㅤNo, sí lo sabe. Tanjiro se sentía así a causa suya.

ㅤㅤÉl provocó esta reacción de pavor.

ㅤㅤ—¿T-Tanjiro?

ㅤㅤEsta no es su voz.

ㅤㅤLas lágrimas salen al instante. Y cuando intenta ponerse de pie, la pierna herida le hace arrancar un gemido tortuoso. Así de frágil es un cuerpo humano y es su karma el experimentarlo de primera mano.

ㅤㅤ—¡Respóndeme! ¡¿Dónde estás?! —gimotea.

ㅤㅤPero no hay respuesta.

ㅤㅤPorque Muichiro lo ha hecho.

ㅤㅤHa tomado posesión de su cuerpo, y ante la tardía realización de este hecho, observando las temblorosas manos de a quien ama como suyas, es que el llanto se intensifica.

ㅤㅤ—¡Por favor, Tanjiro! ¡No estoy listo! ...

ㅤㅤ»No puedo hacerlo solo...

ㅤㅤ»No me dejes...

ㅤㅤ»Ayúdame...

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

«... ¿Quién devorará el fuego?

¿Quién correrá con el viento?

¿Quién será el que destroce

el corazón temblando en su mano?

...

Con su aliento congelado,

el lobo, espíritu del invierno,

polvo de hueso y ceguera

que cambia el bosque

en un sitio de muerte

y a los ojos del fuego

en ojos de barro²».

ㅤㅤ

ㅤㅤEl zorro del bosque Este, aquel Kitsune que anhela en carne viva... Ha descubierto un nuevo pavor.


ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

Cita 1, 2: (Voces de Ornitorrinco, Mutsuo Takahashi, 1937).

Chapter 23: 癒

Notes:

癒: Sanar.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤ —Entonces, se supone que ahora soy una pareja misteriosa a quien vas a ver, según tu familia y Genya.

ㅤㅤTanjiro asiente—: Y que haces cosplay.

ㅤㅤ—Y hago cosplay.

ㅤㅤEl zorro pronuncia la palabra con dificultad antes de reír. Recién acaba de aprenderla, y ya está conociendo todo un sector social contemporáneo.

ㅤㅤ—Bueno, me agrada que les hagas saber a tus afines que hay alguien en tu vida. Eso me hace sentir seguro.

ㅤㅤLa cola se ondea mientras recuesta la cabeza contra su hombro.

ㅤㅤ—¿Crees que podría estar viendo a alguien más mientras no estás?

ㅤㅤ—No, confío en ti... Pero no en los demás. Es mejor que sepan que yo ya poseo tu corazón.

ㅤㅤ—Que posesivo.

ㅤㅤ—Así es.

ㅤㅤLos dos vuelven a reír.

ㅤㅤEl pecho arde para quien especta la escena en silencio, observando desde el punto de vista del humano. Y entonces el escenario cambia, se traslada a otra escena.

ㅤㅤUna caricia en la mejilla que se desliza hacia la sien. Dos besos se depositan en la punta de la nariz antes de conectar miradas. Los ojos redondos del zorro son dedicados a él y la calidez interior lo tiñe todo, convirtiendo esta memoria en una visión dulce, como los dulces de leche que han saboreado.

            ㅤㅤ«¿Así es como él me miraba?»

ㅤㅤOtro recuerdo más.

ㅤㅤ«Anoche descubrí que tiene pecas en las clavículas. Se movió mientras dormía y no pude evitar observarlo más de lo que me enorgullece». Escribió en su cuaderno una noche donde Muichiro respiraba lento a su lado. Aquel que el hombre siempre carga en su mochila, ese donde lo ha atrapado escribiendo cualidades sobre él.

ㅤㅤSabe que, en algún punto, estas notas son solo sus pensamientos, más que plasmar algo para su libro.

ㅤㅤDe pronto, su alma se traslada a otro lugar. Uno más opresivo, la paz que rodeaba estos recuerdos es desvanecida y convertida en algo más oscuro.

ㅤㅤEl zorro se ve a sí mismo a través de los ojos de Tanjiro, con aquella mirada feroz que hacía sin darse cuenta cuando abusaba de la cercanía. Ve sus propios dientes brillar contra su piel. Las garras rasguñarle. Su voz engrosando.

            ㅤㅤ«¿Es así como me veía? ¿Por qué no huía? ¿Por qué me atreví a tanto?»

ㅤㅤMuichiro dejó de verse a sí mismo. Veía solo al Kitsune tras su identidad. La misma forma de cazar de su padre, el mismo pavor que evoca su hermano cuando está furioso.

ㅤㅤSiempre quiso ser esto: Aterrador.

ㅤㅤY... No valió la pena. No es así, no quiere ser así.

ㅤㅤContra todo pronóstico, solo ve el brazo de Tanjiro acariciarle la coronilla con gentileza, luchando contra el terror interno que puede percibir ahora que posee su identidad y sus recuerdos. Tanjiro se esforzó cada vez en evitar que las cosas empeoraran. Se aferró al amor que le tenía y suprimió su propio temor.

ㅤㅤAceptó este comportamiento hasta que no pudo más.

ㅤㅤUn último recuerdo le atraviesa.

ㅤㅤEl bosque les rodea. Los dos están de pie a una distancia que, en comparación a quienes son hoy, se siente tan lejana.

ㅤㅤMuichiro sostiene un bollo de pan caliente contra su mejilla.

ㅤㅤTanjiro aprieta los puños, puede percibir ansiedad en su cuerpo—: Entonces pensé en venir aquí, dudé por mucho tiempo pero, al final logré tener el valor de volver a buscarte.

ㅤㅤ—¿Y decidiste venir aquí, solo, únicamente para poder escribir un cuento?

ㅤㅤ—Tonto, lo sé.

ㅤㅤ—Lo eres, eres realmente estúpido.

ㅤㅤEl zorro no quiere ver más; solo pensar en las cosas que los han llevado a este punto, quiere arrancarse la piel. Parece que no ha cambiado nada desde el inicio, así es como lo percibe desde el dolor que siente. Además, no quiere explorar algo que no le pertenece. Está invadiendo las memorias de alguien a quien ama sin su permiso.

            ㅤㅤ«Ya he hecho suficiente. Mereces más que esto, Tanjiro».

ㅤㅤㅤㅤㅤ

 ________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤEl aire es pesado. Hay dos gorriones reposando en su cabeza, que vuelan lejos cuando él despierta y se mueve poco a poco. Está recostado contra el tronco de un árbol, desorientado.

ㅤㅤSu mochila descansa sobre su regazo, los brazos la sostienen con sutileza. Sabe que alguien lo acomodó en esta posición.

ㅤㅤEn una de sus manos está una piedra pequeña, un trozo de granate que solía residir dentro del obi del zorro.

ㅤㅤ¿Por qué se lo está dejando?

ㅤㅤAl abrir los ojos intenta moverse, y una voz profunda le hace esprintar.

ㅤㅤ—No te muevas. Aún no termino.

ㅤㅤTanjiro se apoya contra el tronco de nuevo, es Yuichiro tocándole un tobillo. Sus palmas delgadas de garras rojas emanan una luz del mismo color contra su piel, en la misma parte que sangró antes de...

ㅤㅤ—¿Qué es lo que pasó?

ㅤㅤEl zorro rojo permanece en silencio largos segundos, pues está concentrado en sanarlo—: Será mejor que lo recuerdes por tu cuenta. Cuando llegué, estabas desmayado con mi hermano alterado a un lado. No sé qué es lo que pasó entre ustedes, pero no pienso dejar que te pase algo aquí. Nos matarán si eso sucede.

ㅤㅤ—¿Quién?

ㅤㅤ—Padre. O los tuyos. En cualquiera de los casos; será mejor que te vayas de aquí. Si no vuelves, mejor.

ㅤㅤ—Pero, él y yo estábamos hablando y...

ㅤㅤSilencio. Tanjiro estaba recordando.

ㅤㅤEl aire frío que secó su garganta. Sus piernas temblorosas. Las ramas secas rasgando su suéter mientras corría.

ㅤㅤ—Tengo que hablar con él —dice en un hilo de voz, y cuando hace el amague de levantarse, Yuichiro alza la voz.

ㅤㅤ—¡Te dije que no te muevas! —suspira—. En serio ¿todos ustedes son así de necios? Déjame terminar. No creas que yo disfruto de andar tocando a un humano tan zopenco como tú.

ㅤㅤTanjiro se reacomoda en su posición, incapaz de disculparse por el regaño.

ㅤㅤYuichiro niega con la cabeza, murmurando maldiciones.

ㅤㅤEl silencio se asienta entre los dos. El calor que emana momentáneamente de las manos del zorro contrasta con su, naturalmente fría piel. Para sorpresa de Tanjiro, es Yuichiro quien rompe el hielo después de algunos minutos.

ㅤㅤ—Él... —aprieta los labios, pensando bien cómo expresarse—. Él ha estado actuando extraño. Lo supe desde hace un tiempo en realidad y, no sabía cómo acercarme. Debí detenerlo a tiempo. Es mi culpa.

ㅤㅤ—No, no. No tomes responsabilidad por esto.

ㅤㅤ—No la tomo, la tengo. Mi rol no solo es cuidar mi zona, también debo cuidarlo a él, esa siempre fue mi misión. Soy el hermano mayor, eso es lo que debería hacer.

ㅤㅤTanjiro empatiza con esa frase. Parece que, incluso recluidos aquí dentro, hay un sentido del deber fuertemente influenciado por la jerarquía familiar.

ㅤㅤ—Comprendo que te sientas así, pero, lo que Muichiro hizo está lejos de tu control. En realidad, no sé si él lo haya premeditado, hay algo dentro de mí que me dice lo contrario. Es por ello que necesito verlo, quizá si hablamos...

ㅤㅤ—En serio eres idiota.

ㅤㅤ—¿E-eh?

ㅤㅤ—Mírate. Estás aquí sin poder caminar en medio de un bosque que apenas crees conocer, a causa de lo que somos capaces de hacer. Te ves pálido, Tanjiro. No sé qué hacía él, tampoco sé si lo hacía a voluntad; solo creo que en serio es mejor que te largues de aquí y olvides que existimos si es que aún te importas a ti mismo.

ㅤㅤ—...

ㅤㅤ—Dime, Tanjiro. Y no seas sincero conmigo, sé sincero contigo mismo: ¿Nunca sentiste miedo por él? ¿Ni una sola vez?

ㅤㅤÉl desvía la mirada—: No pienso negarlo. Se supone que para eso están educados.

ㅤㅤ—Entonces deberías tomar la decisión más inteligente para ti mismo.

ㅤㅤEl silencio que les precede es un acompañamiento de aquellas palabras.

ㅤㅤLa decisión más inteligente, dice. No es de esperar proviniendo de alguien a quien se le describió como una mente cuadrada.

ㅤㅤ—Bien, te escucharé si me cedes el turno de hacerte una pregunta.

ㅤㅤYuichiro carraspea—: ¿Qué?

ㅤㅤ—¿Qué hay con los arañazos que tienen los árboles?

ㅤㅤEl gemelo se tensa al instante—: ¿Dónde viste eso?

ㅤㅤ—Solo respóndeme.

ㅤㅤEl zorro le da un vistazo rápido antes de fingir concentración en su labor de sanación, mirando a sus propias manos. Claro está, el tema lo distrajo de su propia molestia al ser un tópico delicado.

ㅤㅤYuichiro suspira una risa resignada—: En serio no debiste ver eso. Ese idiota no ha hecho un buen trabajo... Bien, te lo diré: Esos rasguños son un recordatorio.

ㅤㅤ—¿Recordatorio?

ㅤㅤAsiente—: Están desde que somos pequeños, incluso desde antes de que aprendiéramos a pensar y sentir. Eso que viste nos recuerda lo crueles que pueden ser los tuyos.

ㅤㅤTanjiro inclina la cabeza—: ¿Y por qué esconderlos entonces?

ㅤㅤ—Estás entrometiéndote demasiado, nuestros asuntos no te incumben —Yuichiro finaliza y se pone de pie, sacudiendo las manos—: Bien, suficiente de esto. No creas que me complace haber ayudado a un humano, solo hago esto porque debo proteger a mi familia.

ㅤㅤOtra vez con los secretismos.

ㅤㅤTanjiro mira a la distancia, buscando algo con la mirada apenas el gemelo se dispone a irse. Es imposible que esconda su inquietud.

ㅤㅤ—No te atrevas —dice Yuichiro apenas lo percibe.

ㅤㅤ—Tengo qué.

ㅤㅤYuichiro se talla el rostro con las palmas—: ¡En serio que son necios ustedes dos! —Le resulta frustrante tratar de entender la conexión entre los dos. Para él, esta unión no es más que un capricho por ambas partes—. ¿Qué harás si vuelve a atacarte? Siquiera yo sé qué hará ahora, ¿por qué la necedad de buscarlo?

ㅤㅤ—Si algo me sucede, será mi entera responsabilidad. No voy a cargarte una vida.

ㅤㅤEl zorro niega con la mirada baja, indignado. El orgullo ya no le permite mirarlo directamente, por ello el aire se rodea de neblina densa—: Bien, si así lo quieres... Está por allá —apunta con la barbilla al interior del bosque—. No tomes una decisión estúpida, y no dejes que él vuelva a hacerlo —Avanza dos pasos, y antes de irse, murmura por sobre el hombro—. Por cierto, hay algo a tu costado que deberías ponerte... Suerte, Tanjiro.

ㅤㅤSin darle oportunidad a Tanjiro de responder, el zorro se desvanece entre la penumbra de un cielo que está por terminar de oscurecer.

ㅤㅤTanjiro se talla el entrecejo y estira la espalda. Prueba la movilidad de su tobillo para aliviarse justo después, el dolor ya no está. Solo hay un agujero manchado de sangre seca en el pantalón como único rastro de su lesión.

ㅤㅤAl bajar las manos de su regazo, algo frío sobre el pasto resalta.

ㅤㅤSus aretes.

ㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤLas aves le guían con su vuelo. Al inicio estas volaban con la confianza de ser vistas en la penumbra, y cuando Tanjiro se perdió más de una vez, estas tuvieron que volar de árbol en árbol para que su paso pudiese ser seguido.

ㅤㅤEs casi irreal la forma en la que la fauna tan peculiar en este lugar se comunica con él, o más bien, la forma en la que él ha aprendido a entenderla. Cree que su conexión con ese espíritu lo ayudó a enlazarse al bosque mismo.

ㅤㅤEntonces es inevitable percatarse del entorno. Mientras avanza, el aire se torna cada vez más helado. Le hace darse cuenta que gran parte del frío que siempre le rodeó estando aquí es a causa del zorro. No solo la neblina, sino el clima en sí son un reflejo de su estado emocional.

ㅤㅤY por fin lo ve. Más bien, puede escucharlo.

ㅤㅤPasando a través de hojas congeladas, sobre un camino de nieve antinatural que le indica el lugar que está buscando; está ahí, el llanto leve de un zorro que ha perdido toda esperanza retumba entre los árboles. Abrazándose a sí mismo, el ser gimotea y esconde su rostro contra las rodillas tras el tronco de un árbol, se cubre con la cola, las orejas están completamente bajas contra el cráneo.

ㅤㅤTanjiro mide sus pasos. Los pies se hunden en la fina capa de nieve bajo su zuela.

ㅤㅤEl zorro gira el cuerpo, evitando su vista.

ㅤㅤ—Muichiro...

ㅤㅤ—Póntelos.

ㅤㅤ—Al menos déjame...

ㅤㅤ—¡Póntelos! —exclama—. No quiero que te acerques si no te los pones.

ㅤㅤTanjiro suspira. Odia hacer esto, lo ve como una falta de respeto... Aunque, tiene razón. En el contexto actual, lo menos que puede hacer para procurarse a sí mismo es usarlos. Y así lo hace, Tanjiro acaba por colgarse a cada lado un arete con talismán de protección.

ㅤㅤÉl se coloca de cuclillas a su frente. No buscará su mirada, después de todo, él tampoco quiere verlo del todo.

ㅤㅤEn silencio cubre cada esquina. Ambos exhalan vapor en este oxígeno helado que revela el estado entre los dos. Muichiro ha congelado algo que Tanjiro había logrado calentar.

ㅤㅤ—Últimamente las cosas han sido tensas entre los dos —Tanjiro inicia.

ㅤㅤEl zorro hunde más el rostro. El aumento en su llanto denota lo mucho que le duele el solo escuchar su voz. La vergüenza que le invade es intolerable.

ㅤㅤ—Creí que vernos... aliviaría cómo este lugar te hacía sentir. Estaba muy equivocado.

ㅤㅤMuichiro aprieta sus garras contra la ropa.

ㅤㅤ—Realmente me creí con el poder para ayudarte, de alguna forma, tomé esa responsabilidad. Y ahora comprendo que soy un simple humano que viene a verte, soy tan minúsculo a tu lado que es frustrante no saber qué hacer. Pero, incluso si comprendo cómo te sientes, lo único que no paro de pensar es ¿Por qué? —Tanjiro titubea—. ¿Por qué lo hiciste, Muichiro?

ㅤㅤTraga saliva, intentando disolver el nudo que ya se estaba formando en su garganta.

ㅤㅤEl zorro aclara su nariz. Se toma su tiempo tratando de calmar su respiración, y solo asoma los ojos por encima del antebrazo. Ha llorando tanto que ya no queda ni un rastro del Kyobeni que le decoraba.

ㅤㅤCon la vista vacía, inspira—: Cuando experimenté el amor por primera vez, no encuentro las palabras para explicarte lo acompañado que eso me hizo sentir. Por un instante supe lo que era ser parte de algo. Tener un espacio reservado solo para mí; ser visto por primera vez.

ㅤㅤ»Y cuando te fuiste... sentí como si me arrancaran de ese lugar y me devolvieran a donde realmente pertenezco. Fue como un recordatorio de lo que me espera aquí, del poco tiempo que tengo para disfrutar. Por ello, cuando volviste, me determiné a aferrarme con garras y dientes, quería reclamar el lugar que creía merecer.

ㅤㅤ»Solo quería volver a experimentar eso que tanto me hizo feliz las primeras veces, creí que eso aliviaría cómo me siento y, solo lo empeoré... No nos salía natural, no se sentía igual.

ㅤㅤTanjiro inspira para decir algo, pero Muichiro continúa.

ㅤㅤ—Cuando vi que te seguían allá afuera no pude más, creí que si no podía observarte, entonces tu vida peligraría. A veces soñaba con que algo te pasaba o con que no volverías. Me obsesioné con tenerte, pensé que, si lo hacía en nombre del amor como tanto leí, cualquier cosa valdría... —Hunde el rostro contra sus rodillas—. Cuando te vi huir de mí dejé de pensar, no supe qué hacer, sabía que había cometido un error y que ya no querrías volver... Y en mi desespero, acabé traicionando lo más valioso que teníamos, tu confianza.

ㅤㅤLa voz se vuelve a quebrar antes de volver a llorar, temblando de frío y angustia. Quiere huir de todo, recluirse bajo la tierra y no volver a ser una amenaza. Pasó tanto tiempo temiendo esto, mezclar sus impulsos con los sentimientos genuinos que celebró tener.

ㅤㅤEl hombre aprieta los labios mientras no puede contenerse, llorando en silencio a su frente. Se sienta sobre la cadera y apoya los codos en las rodillas, mirando a su propio regazo.

ㅤㅤNo piensa negar nada de lo que ha escuchado. No hay nada qué contradecir... En una situación como esta, es difícil no ponerse de pie e irse.

ㅤㅤLa diestra de Tanjiro aprieta el trozo de granate. La piedra que Muichiro conservaba consigo como una forma de recordarle, bajo el mismo tipo de anhelo que orilló a Tanjiro a utilizar las piedras que le obsequiaron como un collar secreto bajo su ropa.

ㅤㅤ—¿Cómo se sintió, Muichiro? —se aclara la nariz—. ¿Cómo fue poseerme?

ㅤㅤ—Como el maldito infierno.

ㅤㅤ»Solo quería que me vieras con cariño una vez más, pero tenerte bajo mi yugo era quitarte ese poder de decisión; podía ver tus recuerdos, el miedo con el que me veías cada día. Me sentía solo, cada oportunidad de compartir quien soy contigo había sido arrebatada por mi propia naturaleza. Jamás imaginé que arrancarte la voluntad fuese a ser así de tortuoso.

ㅤㅤ»Yo solo... solo quería que me miraras como antes. Cuando hablábamos de ser uno solo, de la muñeca, de todas esas cosas. Me di cuenta que llevarlo a la realidad no era tan bello como pensé. Las historias que amaba resultaron ser solo eso, historias idílicas.

ㅤㅤTanjiro no recuerda nada de eso. En realidad, haber escuchado que sus recuerdos fueron invadidos solo le alarmó internamente.

ㅤㅤ—¿Qué más... viste?

ㅤㅤ—Solo eso, juro que no invadí más allá —Se seca la mejilla con el dorso—. Sé que será difícil creerme ahora, pero me alejé cuando supe lo que estaba haciendo.

ㅤㅤTanjiro apoya la frente contra el dorso de su mano.

ㅤㅤ¿Qué debería hacer? Se debate entre lo correcto y lo que siente. Es correcto cuidarse a sí mismo y, a su vez, incorrecto alejarse de aquel a quien ama sin haberle dado espacio a la comprensión. Lo mejor en estos casos es analizar la situación, como siempre hace cuando su cabeza es una marea de ideas rumiantes.

ㅤㅤEn el fondo tuvo razón, su fe en Muichiro acertó al pensar que esto fue un impulso derivado del dolor. Por supuesto, no excusa la increíble traición que representó al lazo de confianza extrema que se tenían. Ambos sabían que estaban en condiciones desiguales cuando Tanjiro dejó de usar los aretes. Lo único que comprende ahora es, Muichiro no disfrutó nada de esto, solo basta con ver cómo su tristeza afecta todo a su alrededor para saber cuán arrepentido se siente. Eso es valioso, no piensa pasarlo por alto.

ㅤㅤPero... Aún recuerda su reacción cuando descubrió el rastro de violencia que reside en este bosque, el como eso le alteró aún más. Si realmente fue un error haberlo atacado y no un patrón, entonces hay algo que necesita investigar.

ㅤㅤ—Entonces, si estás diciendo la verdad ¿qué eran esos arañazos en los árboles?

ㅤㅤEl zorro se tensa, tal y como hizo Yuichiro ante la misma pregunta. Si las respuestas coinciden, entonces Tanjiro lo perdonará. Si no, deberá tomar una decisión que tuvo que tomar desde hace mucho.

ㅤㅤ—Eso... Siempre tuve miedo de que lo descubrieras —el zorro admite—. Cuando comencé a sentirme atraído por ti, me causaba angustia que vieras eso y comenzaras a verme como el causante, temía a que cualquier cosa te hiciera no querer volver. Sobre todo, que comenzaras a hacer preguntas. Hay cosas que mi familia me prohíbe decir, eso es una de ellas... al final eso cayó en mi contra.

ㅤㅤ»Por favor, Yui no puede saber de esto, nadie debe saber que te lo conté —inspira—. Mi madre los hizo antes de... es lo poco que quedó de ella, no tenemos nada más. Jamás pude conocerla. Papá pudo borrar las marcas pero, los dejó a propósito para que lo viésemos siempre; nos recuerda lo que ella vivió, lo peligrosos que son los humanos. Por eso nos crio para aterrarlos, teníamos que mantenernos alejados de ustedes de algún modo.

ㅤㅤTanjiro abre los ojos. No es por el hecho de que la respuesta coincida, sino algo más, claves que no puede dejar pasar. No hay manera... No, no puede, no debería existir conexión entre lo que ha investigado y una historia como esta. Después de todo, la Kannushi es humana.

ㅤㅤ—Pero esas marcas son hechas por un humano, no se ven como los que harían ustedes.

ㅤㅤMuichiro guarda silencio, traga saliva con nerviosismo.

ㅤㅤ—Muichiro ¿acaso tu mamá fue...?

ㅤㅤ—No se supone que debas saber esto. No quería que pensaras que no soy un zorro auténtico por nacer de una humana, si lo hacías podría decepcionarte. Sé que las cosas cambiaron hace tiempo, solo quería impresionarte y que siguieras viniendo aquí a verme y escribir sobre mí. Lo siento, en serio lamento haberte mentido.

ㅤㅤEsta es demasiada información por procesar. Repentinamente, Muichiro está hablando sin pensar de cosas que Tanjiro no puede comprender. Es tan críptico, tan extraño.

ㅤㅤ¿Un zorro auténtico? ¿Qué quiere decir con eso? ¿Es por ello que crece como un humano? ¿Qué posee orejas humanas bajo el cabello? ¿Qué sufre hambre y frío de un momento a otro?

ㅤㅤ—E-espera, un segundo. Un paso a la vez, estoy muy confundido.

ㅤㅤÉl hace una pausa para peinarse el cabello hacia atrás. Este espíritu está demasiado alterado como para asentar apropiadamente lo que pretende decir. Primero necesita calmarlo, después ahondará en esto que, admite, se siente como una bomba de información muy significativa.

ㅤㅤ—Escucha, dejemos eso de lado por un instante. Solo quiero hablar contigo apropiadamente.

ㅤㅤPero el zorro no le observa, solo guarda silencio con pena. De cierta forma, agradece que le hayan detenido, pues su verborrea jamás hubiese encontrado límite.

ㅤㅤY aunque su cabeza a desatado más preguntas que respuestas, para Tanjiro, toda esta conversación le ha llevado a una conclusión.

ㅤㅤ—Sobre esto... —Tanjiro acerca su mano y la abre lentamente, mostrando la piedra.

ㅤㅤEl Kitsune responde de manera instintiva con un alejamiento.

ㅤㅤ—No merezco tener eso después de lo que hice.

ㅤㅤ—Pero es importante para ti.

ㅤㅤMuichiro, por primera vez, le dedica un vistazo nervioso—: Alguien como yo no debería amar, ya lo tengo claro. Después de todo, crecí como un zorro, Tanjiro. Y parece que tú jamás te olvidaste de eso.

ㅤㅤSu vista se desvía a los aretes, aludiendo al hecho de que jamás dejó de guardarlos en su mochila.

ㅤㅤ—Ahora que lo pienso, hiciste bien en desconfiar —Muichiro continúa—, ahora vete y sigue con tu vida. Finge que esto jamás pasó.

ㅤㅤEso dolió más de lo que Tanjiro pudo esperar. Junta sus cejas en una expresión triste, se seca los ojos con el borde del suéter.

ㅤㅤ—Sí, tienes razón... Jamás dejé de llevarlos conmigo. Sin embargo, no era porque desconfiase de ti. Los llevaba conmigo por la misma razón por la que tú cargabas esto contigo —Expresa mientras le muestra el granate—. Los aretes son un símbolo del amor que mi madre me dedicó cuando niño. Y aunque ya no los porte, es una manera de llevarla siempre, conmigo. Incluso si dejé de darles uso, no significa que deba prescindir de sus sentimientos.

ㅤㅤCon eso dicho, él mismo se retira los aretes y los vuelve a meter en su mochila, en ese pequeño cierre donde solía guardarlos, mismo que está abierto por una causa que no es suya.

ㅤㅤEl zorro arrastra los pies más cerca de su cuerpo, insistiendo en alejarse cuando Tanjiro le vuelve a extender su mano.

ㅤㅤ—No te acerques, no quiero hacerte daño.

ㅤㅤ—No lo harás.

ㅤㅤ—No puedes saberlo, yo tampoco quiero, pero...

ㅤㅤSus palabras son robadas cuando el hombre le abraza de todas formas.

ㅤㅤTenso, el zorro se hace más pequeño entre sus brazos, escondiéndose de su tacto.

ㅤㅤ—Por favor, no rechaces lo que siento por ti, no me apartes así.

ㅤㅤMuichiro está congelado.

ㅤㅤNo lo entiende, está cansado de intentar hacerlo.

ㅤㅤ—¿Por qué, Tanjiro? ¿Por qué te esmeras en seguir tras lo que es peligroso para ti?

ㅤㅤ—Lo siento, no puedo evitarlo. Quiero seguir aferrándome a que hay esperanza para ti, y saber que odiaste poseerme es una pizca de ello. Te amo, sé que no tengo reparo en eso.

ㅤㅤSus brazos se aprietan, temblando a la par del espíritu.

ㅤㅤ—Estás temblando, Tanjiro.

ㅤㅤ—¡Por supuesto que lo estoy! ¡Está helado aquí!

ㅤㅤMuichiro murmura una risa apenas entre el llanto—: No bromees en un momento así...

ㅤㅤTanjiro hace lo mismo—: Entonces no te rías.

ㅤㅤEl ser por fin sale de su escondite, levanta el rostro y lo apoya contra el hombro de Tanjiro. Aunque no se permite a sí mismo corresponder, sus ganas de alejarse han cesado.

ㅤㅤ—En realidad, no todo es tu culpa, mientras más lo pienso, más puedo verlo —Tanjiro dice con voz ronca—. Ha sido sumamente irresponsable de mi parte dejarte por tanto tiempo en un lugar así. Si me pongo en tu lugar, yo también perdería la cabeza.

ㅤㅤ»No mereces nada de esto, mereces ser amado tanto como cualquier persona allá afuera. Has sido paciente conmigo por tantos meses a cambio de nada, me esperas sin reprocharme el tiempo y no lo he valorado como se debe... No es justo para ti nada de lo que estás viviendo, por favor, deja de culparte por responder a esas circunstancias.

ㅤㅤAlgo hace clic para el espíritu, un chispazo que le devuelve la esperanza. El labio de Muichiro tiembla antes de que su llanto vuelva a tomar fuerza.

ㅤㅤY por fin se dio cuenta.

ㅤㅤNo necesitaba sus caricias. Sus besos. Sus canciones. Nada de eso le daría lo que tanto buscaba en realidad.

ㅤㅤSolo quería ser validado. Que Tanjiro reconociera lo mucho que le quiere y lo que ha sacrificado por él. El amor que es capaz de resguardar entre los mares de verde y silencio que representan este sitio. Es por ello que el afecto no saciaba, porque no entendía.

ㅤㅤSolo eso. Un simple «lo entiendo». Un abrazo quizá, pero el gesto sin reconocimiento de por medio no es más que un calor efímero.

ㅤㅤ—Sácalo, Mui... Está bien.

ㅤㅤTanjiro acaricia su cabello, esta vez desde el cuidado más puro, no un simple intento de tranquilizarlo. La forma en la que este llanto retumba entre la penumbra, es suficiente para que Tanjiro dimensione todo lo que este zorro acumuló por tanto tiempo.

ㅤㅤEl zorro, inseguro, por fin se atreve a devolver el abrazo, buscando ser sostenido—: Me siento tan, tan, tan solo aquí...

ㅤㅤ—En serio lo siento. No mereces vivir esta tortura.

ㅤㅤLos ojos del zorro miran al cielo oscuro. Más bien a la copa en los árboles. El ambiente comienza a recuperar su calor poco a poco. La nieve se derrite lentamente, el aire es más respirable.

ㅤㅤTanjiro está siendo tan humano. Tan comprensivo... Tan terco al mismo tiempo. Muichiro lo ha lastimado, traicionó su confianza, dañó su salud indirectamente, en cambio, este hombre permanece tan bueno que acaba por ser desesperante. Por ello, el zorro cree que lo mínimo que él merece es que, por fin, le cuente la verdad. Porque no solo es la soledad lo que lo sumergió en la desesperación.

ㅤㅤConsiderándolo seriamente en este silencio que ambos se obsequian por mera paz, piensa en el poco tiempo que le queda. Menos de un año. Menos de ocho meses. Menos de lo que bastaría para un amor satisfactorio aquí.

ㅤㅤSus labios se separan, a punto de hablar.

ㅤㅤ—Ya lo decidí —Tanjiro se adelanta.

ㅤㅤY Muichiro espabila.

ㅤㅤ—Si trabajo lo suficiente entre semana, podría venir a verte desde el viernes por la tarde hasta el domingo por la noche, en la última hora del autobús.

ㅤㅤ—¿Eh?

ㅤㅤ—Y si las clases se cancelan, vendré corriendo a verte como una sorpresa. No me importa si solo puedo estar aquí por unas horas. Traeré comida de la ciudad y te mostraré cosas más personales, para que me conozcas completamente.

ㅤㅤ—Espera...

ㅤㅤ—No voy a dejar que este escenario vuelva a repetirse. No voy a dejar que la soledad vuelva a consumirte así.

ㅤㅤ—Pero, te poseí, hice algo imperdonable. ¿Por qué parece que me estás premiando?

ㅤㅤ—No te estoy premiando, estoy asumiendo la responsabilidad de mi abandono —Tanjiro afloja el abrazo y le sonríe. Es una sonrisa burda que se mezcla con los ojos hinchados—. Además, ya lo has dicho hace tiempo: Soy realmente estúpido.

ㅤㅤSu pulgar se desliza por el rabillo del ojo del Kitsune, limpiando las últimas lágrimas que insisten en salir. Tanjiro le mira con una gentileza que se vuelve insoportable. Muichiro no puede evitar observarlo a los ojos, sus pupilas finalmente le miran con esa forma redonda que enternece el corazón. Ambos por fin se miran con la calidez del otro que tanto extrañaron.

ㅤㅤ—Hay otra cosa que quiero que sepas —Tanjiro continúa.

ㅤㅤLe dice mientras lo suelta, sentándose a su frente otra vez, más cerca, rodillas pegadas.

ㅤㅤ—¿Qué?

ㅤㅤ—Hago todo esto porque quiero, porque lo estoy escogiendo. Podría levantarme e irme, tu hermano me insistió en hacerlo. Pero aquí estoy, escogiendo darte otra oportunidad. Y si algo me vuelve a pasar, si algo en ti vuelve a perder el control y yo termino en problemas, será mi absoluta y exclusiva responsabilidad. Aunque, si me lo preguntas, creo que ya has aprendido la lección por tu cuenta. No tengo por qué ser yo quien te siga castigando.

ㅤㅤLas orejas del zorro suben a media altura, hay algo tan significativo tras este mensaje que se clava en su memoria.

ㅤㅤObservando su sonrisa tan humana y tonta, el zorro desiste de contar la verdad en ese instante. No merece que su esfuerzo por sanar esta relación sea tirado a la basura con algo tan grave como su desaparición futura. Quizá, incluso, podría irrumpir contra un futuro que le regrese vitalidad, aunque sea temporal.

ㅤㅤLo hará cuando sea el momento adecuado.

ㅤㅤTanjiro toma su mano, ahora ambos tienen la piel helada. Luego, Tanjiro acerca su rostro para obsequiarle un beso. Muichiro esquiva el rostro y quita la mano con un deslice suave.

ㅤㅤ—¿Qué pasa?

ㅤㅤ—Estás frío. Ya no quiero seguir robándote calor —abraza sus piernas—. Pensándolo bien... quiero volver a empezar. Tardé en darme cuenta que, mientras más te deseo, más robo de ti. Es algo que necesito controlar.

ㅤㅤ—... Tienes razón. Poco a poco.

ㅤㅤÉl suspira. Es cierto, ambos necesitan aprender a soltar cuando es necesario, sin que eso niegue lo que sienten.

ㅤㅤTitubeando, Tanjiro murmura—: ¿Puedo saber cómo supiste sobre los aretes? No puedes tocarlos ¿cómo es que los sacaste de mi mochila?

ㅤㅤMuichiro se aclara la nariz—: Cuando desperté, mi primer instinto fue querer atender la herida, pero no me podía concentrar. Me desesperé, no borboteaba sangre, pero... no era agradable de ver, al menos para mí. Busqué en tu mochila cosas que ayudaran a detener el sangrado, o limpiarlo como una prenda que tuvieras. Metí mi mano en uno de los bolsillos y sentí como si quemara. Cuando agité la mochila y cayeron a tu lado, supe que siempre los escondiste contigo.

ㅤㅤ—Ya veo... Debió ser desagradable descubrirlo en una circunstancia así.

ㅤㅤEl zorro asiente—: En realidad, no puedo culparte, no después de haberme visto en tus recuerdos. Lo siento, no era consciente de mi propio comportamiento.

ㅤㅤ»Después llegó mi hermano y me obligó a irme a otro lado. Nunca me había regañado así. Me dijo que él se haría cargo, que yo no debería estar cerca de ti.

ㅤㅤ—Bueno, si vemos el lado bueno... —Ladea la cabeza—. Felicidades, Mui.

ㅤㅤ—¿Por qué?

ㅤㅤ—Realmente fuiste un zorro muy aterrador. Sé que siempre quisiste serlo —sonríe, bromeando.

ㅤㅤMuichiro carraspea—: Tienes un sentido del humor muy extraño algunas veces.

ㅤㅤ—Solo quería aliviar el ambiente.

ㅤㅤ—Lo sé —suspira—. En realidad, ya no quiero ser así. Quiero ser alguien a quien mires de la misma forma en la que yo lo hago, por ello debo esforzarme en recuperarte.

ㅤㅤ—Y yo quiero ser alguien que no te provoque angustia al pensarme. Quiero que me veas y te sientas seguro.

ㅤㅤ—Es mutuo.

ㅤㅤ—Entonces ya está. Suena a un buen trato.

ㅤㅤTanjiro suspira y mira a la distancia. Los dos permanecen en silencio, dejando que los grillos y el soplido del viento cubra el ambiente por ellos. Muichiro se seca los ojos, el llanto ha cesado, pero las caras largas no pueden evitarse. Incluso si han hecho las paces, el dolor sigue dejando el humo de su llama.

ㅤㅤEs el espíritu quien se pone en pie tras largos minutos, estirando los brazos hacia adelante:

ㅤㅤ—Te llevaré a la salida. Es demasiado tarde y no has comido nada.

ㅤㅤ—¿Qué hay de ti?

ㅤㅤ—Puedo tolerarlo. Si mi teoría es cierta, mi hambre se vuelve insoportable después de un mes.

ㅤㅤ—... De todas formas, traeré algo mañana en la mañana, como siempre.

ㅤㅤ—Eres bastante necio.

ㅤㅤ—Porque así somos los humanos cuando estamos enamorados, ya lo sabes.

ㅤㅤEl Kitsune guarda silencio antes de comenzar a caminar sin más, esperando a que Tanjiro le siga.

ㅤㅤA la distancia, otra figura les observa, Yuichiro, quien suspira y se desvanece en la oscuridad.

ㅤㅤEl silencio durante un camino ya no era incómodo. Era una tregua que se estaban dando luego de haber pasado por tanto. En momentos así, no decir nada y confiar en el otro es más que suficiente.

ㅤㅤCon el Torii visible desde una distancia media, Muichiro se da la vuelta—: Usualmente te acompañaría más cerca, pero, será mejor para los dos si no te vigilo al salir esta vez.

ㅤㅤSi vuelve a darse cuenta que algo lo siguió, volverá a angustiarse. Tanjiro asiente, lo entiende.

ㅤㅤÉl camina y se para a su frente, tomándose la libertad de acercarse al espíritu. Sin decir nada, él se encarga de meter el trozo de granate en la franja descosida de su obi.

ㅤㅤ—Sé que dijimos que empecemos de cero, solo... ¿Puedo?

ㅤㅤÉl se acerca, inclinando el rostro contra el del zorro. Muichiro mira al suelo, inseguro. Por supuesto que desea acercarse tanto como Tanjiro, de no ser porque no cree merecerlo. La respiración cálida choca contra su mejilla, es demasiado tentador.

ㅤㅤ—¿Y si vuelvo a cometer un error?

ㅤㅤ—Yo te veo muy tranquilo.

ㅤㅤ—En serio eres... —titubea.

ㅤㅤTanjiro eleva su barbilla con sutileza—: ¿Soy?

ㅤㅤ—... Eres tan bueno. Un niño muy, muy bueno.

ㅤㅤSonríe apenas, y finalmente sus labios se unen.

ㅤㅤAmbos se muestran contenidos, y es el zorro quien no puede evitar sostener la manga de Tanjiro con una mano temblorosa, solo para ser sostenido con ambos brazos en respuesta. Lo que quería ser un pequeño beso de despedida se transforma en la materialización de lo que tanto extrañaron del otro.

ㅤㅤDespués de tanto, la cola del espíritu se ondea apenas.

ㅤㅤ—Gracias por concederme este último recuerdo. Voy a atesorarlo —Tanjiro sonríe y le suelta—. Volveré pronto, es una promesa.

ㅤㅤMuichiro asiente, y silencioso, permite que se vaya a partir de aquí. Aunque no quiere seguir alargando esta despedida, no puede evitar titubear y alzar la voz cuando Tanjiro ha avanzado unos metros—: ¡T-Tanjiro!

ㅤㅤÉl se da la vuelta.

ㅤㅤ—¡Nada de esto volverá a suceder, lo prometo! —Lo ha decidido, no puede seguir dudando de sí mismo; si solo se disculpa sin buscar un cambio real interno, entonces serán palabras vacías, tan vacías como las disculpas que dio después de las mordidas y las lesiones. Tanjiro ya le ha demostrado estar seguro de su decisión, así que no permitirá que se arrepienta de la oportunidad que le ha dado—. Y... ¡Y-yo también te amo! ¡Ve con cuidado!

ㅤㅤSus garras se sostienen del yukata con nerviosismo. Se dio cuenta que nunca correspondió a tanta sinceridad, o más bien, se había reprimido de hacerlo al no sentirse merecedor de corresponder.

ㅤㅤAunque la herida y el arrepentimiento seguirán ardiendo en su consciencia, ha aprendido algo valioso.

ㅤㅤQuiere amarlo y ser amado devuelta, con todas las letras. Poseer sus sentimientos de la misma forma en la que Tanjiro posee los suyos; desde su libre albedrío. Que él le haya dejado claro que lo sigue escogiendo es lo que necesitaba. Haberlo poseído fue arrebatarle esa capacidad, y si no puede permitirle escoger amar por su propia voluntad, entonces no vale la pena.

ㅤㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤEn su mano yace un libro delgado, dentro del santuario. En la pasta se lee «Leyendas de amor antiguas».

ㅤㅤMuichiro abre las hojas, les da repasos rápidos.

ㅤㅤYohiro y Sakura. Orihime y Hikoboshi. Samuráis que se suicidan para acompañar a sus amantes. Parejas que se envenenan juntas.

ㅤㅤLas garras parten las hojas en trozos minúsculos.

ㅤㅤEste no es el amor que busca.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

Notes:

Yohiro y Sakura: Fábula antigua japonesa que busca explicar el origen de los árboles de Sakura: Yohiro, un árbol incapaz de florecer, es convertido en humano por un hada del bosque con el propósito de conocer las emociones y florecer a través de la conexión con las personas. Decepcionado por el odio y la guerra que presencia, está a punto de volver a su forma de árbol inerte, muriendo para siempre. Entonces conoce a Sakura, una mujer bella y con el don de la gentileza. Ambos se vuelven amigos y desarrollan sentimientos mutuos de amor, y pronto, Yohiro confiesa su verdadera identidad y que está próximo a morir. Sin poder impedir que Yohiro vuelva a su forma original, Sakura lamenta su pérdida llorando frente al árbol seco y sin hojas en el que se convirtió su amor.
Entonces así, el a hada reaparece para ofertarle a Sakura quedarse por siempre con él si se fusiona con el árbol y viviendo para siempre unidos. Así es como Sakura se une a Yohiro, y de esta fusión, se crea una nueva especie de pétalos rosados en forma de corazón: Los árboles de Sakura.

Orihime y Hikoboshi: Mito que dio origen al festival de Tanabata en Japón: Extraído del folklore Chino, Orihime, la princesa que teje la vía láctea e hija del universo (Tenkou), conoce a un pastor de bueyes con el cual cae perdidamente enamorada. Ambos terminan casados, sin embargo, su unión los distrajo tanto de sus tareas que Orihime dejó de tejer los caminos de la vía láctea y las vacas que Hikoboshi descuidaba se esparcían por el cielo. El padre, Tenkou, se enfada y los castiga convirtiéndolos en estrellas, bajo el mandato siguiente: solo podrán reencontrarse el séptimo día del séptimo mes de cada año, y solo si han cumplido con sus tareas apropiadamente.

Chapter 24: 冒

Notes:

冒: Atrevimiento, afrontación.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

ㅤㅤ Tanjiro cruza el umbral, arrastrándose con una camiseta polo de color naranjo y un delantal negro encima. Se quita la gorra del uniforme y se echa contra el sofá boca abajo, agotado.

ㅤㅤ —¿Mucha clientela hoy?

ㅤㅤ —Sí...

ㅤㅤ Nezuko, se sienta sobre su trasero y lo hace mascullar contra el sofá.

ㅤㅤ —Eso significa que volveré a preparar la cena, ¿cierto?

ㅤㅤ Tanjiro murmura contra el sofá un «ajá» que apenas puede pronunciar.

ㅤㅤ —En serio... Deberías descansar por una vez. Si sigues así, te saldrá una úlcera y yo no pienso seguir cuidándote.

ㅤㅤ —Yo también te quiero, Nezuko.

ㅤㅤ Ella murmura quejas para sí misma y, al ponerse de pie, Tanjiro vuelve a formar otro quejido de dolor.

ㅤㅤ Rokuta entonces se ríe, pues había estado del otro lado del sofá jugando videojuegos en la consola portátil.

ㅤㅤ —Eres raro cuando te enamoras —dice Takeo mientras abre el refrigerador y toma una botella de jugo.

ㅤㅤ —Es de familia —Tanjiro se reincorpora en el asiento, reordenando su cabello—. No creas que no olvido la vez que me tuviste hasta las dos de la mañana ayudándote a tramar manga.

ㅤㅤ —¡Shh! Ella me dijo que su sueño era ser un personaje de shojo. Obsequiarle ese manga era lo menos que podía hacer.

ㅤㅤ —Supongo que la gente que sabe dibujar siempre hace esas cosas ¿no? Como sea. No te estoy señalando por ello —ríe—, solo insisto, así somos nosotros, no pretendas que es solo cosa mía.

ㅤㅤ Tanjiro estira un brazo para darle un leve tap en la quijada a su hermano menor.

ㅤㅤ —Aunque ustedes crean que estoy sacrificando demasiado, en realidad estoy siendo más responsable con mi relación. Eso es lo que debe hacer un adulto.

ㅤㅤ —Sí, sí, un adulto —Takeo voltea los ojos—. Si ese tipo también es un adulto, al menos debería venir hasta aquí también. Siquiera se digna a conocernos.

ㅤㅤ Otra vez con eso. Y antes de que Tanjiro alcance a formular otra excusa, una voz femenina les interrumpe.

ㅤㅤ —Eres muy joven para expresarte de esta manera, Tanjiro.

ㅤㅤ La madre sale de la cocina y le ofrece una taza con té verde caliente. Mientras Tanjiro bebe, ella continúa:

ㅤㅤ —Mereces divertirte más. Me enorgullece lo dedicado que eres, pero eres muy joven para ocuparte así. Deberías estar disfrutando de tus horas libres de la universidad y desestresarte. O al menos aprovecha para estudiar con menos presión —Ella toma asiento junto a su hijo y le acaricia el cabello que ha quedado deformado por la gorra—. Sé que estás enamorado, hijo, pero debes encontrar un equilibrio. Deja responsabilidades así para tu adultez mayor.

ㅤㅤ Tanjiro sonríe.

ㅤㅤ Pese a que sabe que lo están regañando, él solo hecho de que su madre reconozca su relación, es grato.

ㅤㅤ Aún recuerda el día en el que tuvo que explicarlo. Su madre, cansada de la obsesión de su hijo por ir al pueblo que ella tanto aborrece, lo cuestionó incesantemente. Claro, Tanjiro tampoco podría ocultar lo que sucedía después de que avisara que pasaría cada fin de semana ahí, era simplemente extremo a día de hoy.

ㅤㅤ Extrañamente, ella pareció calmarse cuando Tanjiro expresó:

ㅤㅤ «Amo a alguien en ese pueblo».

ㅤㅤ De pronto Kie lo entendió. No solo el amor de su hijo, también la connotación homosexual de su relación. Tanjiro omitió lo evidente, claro está, pero cosas como salir con un varón y las condiciones en las que Muichiro se encontraba, fueron lo necesario para que ella agachara la cabeza en silencio, meditando. Entonces expresó:

ㅤㅤ «Eres un adulto. Si ese es el camino que has elegido, no pienso interponerme. Sin embargo, eso no quita que voy a velar por tu seguridad».

ㅤㅤ Es una condición pasiva, un «respeto quién eres a cambio de que te respetes a ti mismo».

ㅤㅤ Por ello está en un espectro gris, donde solo Tanjiro sabe que está balanceando las condiciones de su relación lo más que puede, o de eso se convence. Y con todo, es consciente que esta rutina de trabajar continuamente mientras se va los fines de semana luce como una entrega desmedida.

ㅤㅤ Y, aunque esto podría cansarle más seguido, la realidad es que vive con más disfrute que nunca. Ya no se angustia por dejar solo al espíritu. Procura el hambre que ha desarrollado y su tristeza se ha desvanecido.

ㅤㅤ Podrá sentirse más cansado, sí, pero también más feliz. Además... Tiene oportunidad de investigar activamente.

ㅤㅤ Horas más tarde, sus hermanos menores ya roncan en las habitaciones vecinas. El leve sonido de las vajillas chocando resuena por parte de la madre que sigue en la cocina lavando lo usado durante la cena.

ㅤㅤ El hijo mayor está en su habitación, sentado frente al escritorio con la luz encendida, escribiendo. A su lateral está su laptop. En el navegador tiene abiertas varias pestañas asociadas al ritmo de crecimiento y recuperación de la corteza de los árboles. Así es como concluye que los arañazos que observó no se desvanecieron con el tiempo porque el rededor de cada marca fue quemado, impidiendo la regeneración natural de la corteza.

ㅤㅤ Entonces puede comenzar a hipotetizar caminos diversos.

ㅤㅤ «Hay rastros de un posible ataque en el bosque. Las marcas señalan un intento de resistencia por la víctima. La temporalidad en la que esta evidencia fue realizada, se estima alrededor de los veinte años.

ㅤㅤ Según testimonios de allegados a la víctima, la mujer entró al bosque sola durante la noche. Se postula que, con base en su interés religioso, volvió en ocasiones posteriores».

ㅤㅤ Y entonces es necesario armar un recorrido mental otra vez.

ㅤㅤ Tanjiro se reclina contra el respaldo, apretando el extremo de su pluma contra el labio inferior.

ㅤㅤ Ha continuado visitando a la profesora y al templo de las Kocho entre cada viaje, a veces antes de ver a Muichiro los viernes, en otras antes de irse al autobús los domingos. Ha recabado poco a poco, más atisbos sobre la personalidad de la Kannushi.

ㅤㅤ No solo era desafiante, era deliberadamente atrevida y tomaba riesgos con constancia. Es posible que ella se haya vuelto de carácter firme gracias al estilo de vida que tocaba tolerar en casa, bajo del yugo de su padre alcohólico y una hermana más bien sumisa, contrastante con la mujer en la que se ha convertido hoy día.

ㅤㅤ Y entonces la pluma escribe sin parar.

ㅤㅤ «Hipótesis 1: La sacerdotisa escapa del pueblo en compañía del agricultor nómade, para escapar del yugo de su padre».

ㅤㅤ «Hipótesis 2: La sacerdotisa fue asesinada por el agricultor en el bosque, porque es un asesino que cambia de nombre y hogar con constancia».

ㅤㅤ Estas posturas son las más firmes hasta ahora. El agricultor con el que se juntó es el sospechoso que más llama su atención, y detesta no poder seguirle el rastro de ninguna forma. Siempre supo lo que hacía y hacia dónde se dirigía, por eso evitaba los hoteles y las estancias, pues estas dejarían registros de su estadía. Prefería realizar favores benéficos y ganarse la confianza de la gente para permitirse comida y un techo sin necesidad de explicaciones ni burocracia. Cada paso estaba medido, así que no duda en absoluto que enamorar a la mujer involucrase también la creación de una identidad falsa, como todas las anteriores.

ㅤㅤ Y odia, detesta no poder seguir avanzando más allá de los límites del conocimiento del pueblo sobre lo que pasó. Nadie la vio huir, nadie la vio desaparecer. Simplemente se esfumó de este sitio ante la percepción colectiva...

ㅤㅤ Pero sabe algo.

ㅤㅤ La madre de Muichiro fue humana, mientras su padre, aquel a quien le temen tanto, es un zorro peligroso.

ㅤㅤ Tanjiro traga saliva. Las coincidencias vuelven inevitable pensar que son la misma persona... Esta familia esconde demasiado.

ㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤ —¿Aún no?

ㅤㅤ —No.

ㅤㅤ Tanjiro y Muichiro están sentados frente al otro, sobre la manta de siempre. Muichiro observa sus labios, sus ojos, sus cejas.

ㅤㅤ —¿Y ahora?

ㅤㅤ Tanjiro le pregunta. Está intentando mantenerse serio, pero una leve sonrisa se le escapa al hablar. Esa sonrisa provoca que la cola del zorro se comience a agitar.

ㅤㅤ —Algo —responde Muichiro, sin quitarle la vista—. A ver, sonríe de nuevo.

ㅤㅤ Tanjiro lo hace, y la cola se agita con más fuerza.

ㅤㅤ —Sí, ahora sí lo siento —continúa el espíritu—. Siento que quiero besarte.

ㅤㅤ Y Tanjiro lo hace. Es apenas un chasquido de labios entre los dos—: ¿Esto ayudó?

ㅤㅤ —Un poco.

ㅤㅤ Tanjiro se reincorpora en su lugar. Parece que olvida lo fácil que se ensucia de kyobeni al hacerlo. Este aspecto provoca en Muichiro un incremento de su ansia, observando el resultado de su cercanía en esos labios masculinos. Sin pudor, sus ojos entonces se dirigen a su cuello; está descubierto porque el frío ha dejado casi por completo el bosque. Entonces divisa un atisbo de sus clavículas asomadas por debajo de la playera. Por la forma en la que Tanjiro se inclina y reposa sus codos sobre sus rodillas, Muichiro puede distinguir lo suficiente para sentir algo a nivel interno.

ㅤㅤ Y su cola se agita con firmeza.

ㅤㅤ —Quiero más.

ㅤㅤ Otra vez, la urgencia de quererlo cerca está ahí. Una suerte de euforia como la que siente cuando quiere morderlo y posarse sobre él.

ㅤㅤ Tanjiro se apresura y le invita a respirar con ademanes suaves.

ㅤㅤ —Respira... Sigue mis pasos.

ㅤㅤ El zorro inspira, profundo, cerrando los ojos. Tanjiro hace una cuenta de cinco segundos. Luego contienen el aire otros cinco, y lo mismo para soltar. La cola ralentiza sus movimientos, las orejas bajan a media altura.

ㅤㅤ Tanjiro suelta el aire:— ¿Mejor?

ㅤㅤ —Mejor.

ㅤㅤ Esta interacción tan particular se ha vuelto un ejercicio necesario durante sus visitas. Desde que Muichiro se comprometió a no repetir la conducta, entendió algo.

ㅤㅤ No tenía las herramientas para hacerlo, no sin una guía clara. Y desde que comprometieron a contarse todo lo que sienten, Muichiro no dudó en externar sus propias inquietudes. Su temor a sentirse desbordado son algo que a lo que le teme. Reconoce que hay partes de sí que no sabe cómo interpretar, y eso lo llevó a traicionarlo aquella vez.

ㅤㅤ Desde entonces toman pausas para practicar el autocontrol. El reconocimiento de sus emociones. La gestión de sus sentimientos por él tanto como los sentimientos que le provoca estar recluido aquí; identificar las diferencias y no volver a diluirlas juntas. Son cosas sencillas que representan un progreso enorme en su forma de comunicarse, y desde que Tanjiro está viéndolo más seguido, ambos perciben un fuerte renacimiento en la relación.

ㅤㅤ Claro, van más lento. Los besos son más puntuales, la cercanía física es más moderada. Las conversaciones profundas han retomado su rumbo cuando ambos se dan un tiempo para compartir sobre libros, música y películas. Tanjiro también ha continuado sus avances en aquel libro ficticio que se ha convertido en algo más serio a lo normal. Muichiro incluso retroalimenta la forma de redactar de Tanjiro y lo ayuda a guiar sus objetivos como supuesto escritor.

ㅤㅤ Aquella mentira que Tanjiro sostiene se ha entremezclado con estos momentos de convivencia. Ya no se fuerza a sí mismo a escribir, le sale natural. De hecho, lo ve más como una muestra de amor y ofrenda, como escribirle una carta o hacerle una dedicatoria.

ㅤㅤ Estas nuevas dinámicas provocaron el crecimiento inevitable en su forma de desenvolverse, la capacidad de dialogar con completa apertura. Las incomodidades ya no eran quejas, eran un aviso que pedía un acople en la forma de tratarse. Ambos ponían de su parte y eso convirtió la relación en algo más profundo.

ㅤㅤ Ya no vivían el enamoramiento, tampoco aquella etapa en la que se guardaban para sí las incomodidades. Había algo más allá que simplemente quererse, una suerte de relación casi familiar entre los dos donde el romance pasó a segundo plano casi por completo.

ㅤㅤ —Entonces, ese es... Takeo.

ㅤㅤ —Rokuta.

ㅤㅤ —¿Y ella?

ㅤㅤ —Es mi hermana menor Hanako.

ㅤㅤ —Es bonita —Muichiro apunta a su rostro con la garra. Es una fotografía impresa de la familia Kamado—. Se parece a ti.

ㅤㅤ —Todos nos parecemos a todos —Tanjiro ríe—. Pero nada supera la similitud que tienes con Yuichiro. En sociedad los llamamos «gemelos».

ㅤㅤ —¿Hay más como nosotros? Creí que era propio de mi familia. Debe ser extraño enamorarte de alguien con la misma cara que otra persona.

ㅤㅤ Tanjiro inclina la cabeza, cruzando los brazos—: Hm. No lo veo de la misma manera. En realidad, aunque haya dicho que ustedes se parecen, basta con verlos hablar o expresarse para distinguir sus diferencias. Gesticulan distinto. Hasta las voces parecen ser distintas. ¿De verdad no lo notas?

ㅤㅤ La cola se ondea. Le gustó oír eso—: Lo noto todo el tiempo, solo quería saber qué tanto lo hacías tú.

ㅤㅤ Los dos ríen. La interacción de hoy es suave hasta que Tanjiro se deja llevar, tentando la suerte. Así es como se escabulle por su cuello, dejando besos pequeños. Sabe que no debería hacer este tipo de cosas a sabiendas del tiempo que se están dando, sin embargo, Muichiro no es el único que sufre de estos impulsos afectivos.

ㅤㅤ Muichiro hunde el cuello entre risas y lo aleja de forma juguetona. Ya no siente la ansía de morderlo ni abalanzarse sobre él, en realidad, ahora prefiere que Tanjiro sea quien se toma la confianza de acercarse con tanta insistencia. Es mucho más que satisfactorio, resulta reafirmante, casi emocionante cuando se trata de ser correspondido.

ㅤㅤ Se dio cuenta que adora saberse deseado, tanto como él deseó a Tanjiro en su momento.

ㅤㅤ Y pronto él está bajo Tanjiro, acostado sobre el pasto, mirándolo expectante.

ㅤㅤ —¿Vas a poseerme? —Muichiro bromea.

ㅤㅤ —... —Tanjiro aprieta la mandíbula.

ㅤㅤ En este contexto, está inseguro al haber comprendido algo más allá de lo literal. Sobre todo, le vuelve consciente de lo mucho que se ha sobrepasado hoy.

ㅤㅤ —Oh, sí... Lo siento.

ㅤㅤ Cuando Tanjiro hace el amague por reincorporarse, Muichiro le sostiene el rostro con ambas manos. No necesita decirlo para transmitir su deseo: «mírame».

ㅤㅤ La pregunta del zorro queda al aire. De alguna forma, los dos saben que ocultan algo entre estos gestos que derraman complicidad mutua. Algo que Muichiro no logra distinguir entre el deseo de no perderlo o el miedo a su propia soledad. Hay algo más, algo que no nace desde la angustia. Algo que le mantiene los vellos erizados.

ㅤㅤ Su garra se desliza por la punta de la nariz.

ㅤㅤ —Tanjiro, hay algo que he pensado últimamente.

ㅤㅤ El hombre se sostiene apoyando los brazos a cada lado de la cabeza del zorro. Traga saliva, este espíritu yace tan apacible bajo él, con el cabello esparcido sobre la manta y esa mirada entreabierta que parece tan atrayente.

ㅤㅤ A veces entiende a Muichiro. Mantener el autocontrol es difícil—: ¿Qué cosa?

ㅤㅤ —Desde que vienes aquí ya no me siento solo —sonríe—. En realidad, puedo decirte que el miedo a que me abandones se ha esfumado por completo. Me has demostrado muy bien el compromiso que tienes conmigo, es incluso vergonzoso saber que te esfuerzas tanto por alguien como yo. No lo siento justo porque, ahora mismo... ¿qué hago si aún siento algo raro en mí cada que te acercas así?

ㅤㅤ El zorro flexiona las piernas, las rodillas chocan contra el costado de Tanjiro.

ㅤㅤ Pese a que el Kitsune no comprende exactamente aquello que borbotea dentro, Tanjiro sí.

ㅤㅤ —Está bien, Muichiro. No está mal que te sientas así.

ㅤㅤ —Temo a que no lo esté. ¿Y si aún quiero poseerte? ¿Y si es parte de mi naturaleza? Mereces algo mejor.

ㅤㅤ —Yo decidiré eso, Muichiro. No tú. Y si me quedo aquí, es porque sé qué quiero conmigo.

ㅤㅤ Los ojos del zorro comienzan humedecerse. Le gusta sentirse elegido.

ㅤㅤ —Lo siento, me he vuelto un llorón cada que convivimos, ¿no es así?

ㅤㅤ —Un poquito, pero eso habla de la confianza que me tienes, antes apenas te permitías ser vulnerable —Tanjiro desliza el pulgar por el borde del ojo del zorro—; si te avergüenza, te ves lindo igual. Además, tú también me has visto llorar.

ㅤㅤ —Y te ves lindo también. Aunque tu cara se ponga toda roja.

ㅤㅤ Los dos ríen, y Tanjiro se acuesta a su lado. No se acurrucan juntos, solo unen sus cabezas con disimulo.

ㅤㅤ Muichiro inspira—: Cuando sepa qué siento, te lo haré saber. No quiero dejarme llevar si no sé qué busco con mis acciones. Quiero ser más responsable.

ㅤㅤ Tanjiro sonríe. Muichiro se ha vuelto más maduro desde que la posesión sucedió—: Bien, esperaré.

ㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤ Y así avanzaron los meses.

ㅤㅤ Tanjiro a veces duerme con Muichiro durante el día por el cansancio, y Muichiro se ha vuelto consciente de este ritmo de vida tan agotador cuando Tanjiro cabecea mirando películas, por lo que es el zorro mismo quien pide parar para dejarlo descansar. Desde que se ven cada semana, el Yokai le permite descansar sobre su regazo largas horas. Aprendió a frenar su propio egoísmo y comenzó a procurarlo desde la calma. Le acaricia el cabello, hundiendo los dedos entre sus mechones mientras lo ve respirar lento.

ㅤㅤ Esta cercanía es suficiente para entender que su presencia siempre fue más que suficiente. Desde que Tanjiro entiende su posición solitaria en este bosque, él entiende la suya en sociedad.

ㅤㅤ Y de pronto tuerce las cejas... Aún no se lo ha confesado.

ㅤㅤ Verlo dormir tan tranquilamente con la creencia de que esta cercanía perdurará con el tiempo, duele. Tanjiro no merece ser engañado de esta forma. Apretando los labios, inclina el rostro y junta su frente con la suya, dejando que su cabello caiga sobre sus hombros y el calor de su respiración caiga sobre su rostro.

ㅤㅤ «Lo siento, Tanjiro».

ㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤ Viernes por la tarde.

ㅤㅤ Usualmente haría lo que ha comenzado a ser una costumbre, visitarlo con su clásica bolsa con dos cajas bento traídas desde casa y, con suerte, aún calientes. Pero hoy no. Tanjiro solo desliza sus dedos en un tronco de árbol, avanzando en silencio.

ㅤㅤ Esta vez, el Torii no está a su frente. Él está en otra zona del bosque que solo ha explorado una vez.

ㅤㅤ Cuando se adentra varios metros lejos del límite, las aves empiezan a volar sobre su cabeza y hacen ruido. Siempre que le ven, se comprometen a guiarlo hasta el zorro con tal de evitar que se pierda. Son casi sus compañeros a este punto, vigilantes silenciosos que los acompañan por horas, escondidos entre las copas.

ㅤㅤ Pero él no las sigue como es usual, y las aves se confunden, reclaman su atención parándose sobre sus hombros y picotean su cabeza con tal de llevarlo hacia donde Muichiro suele estar.

ㅤㅤ En cambio, Tanjiro solo presta atención a una brújula nueva, guiándose con ella al interior del bosque, rezando porque Muichiro o su gemelo no lo intercepten. Así, los animales desisten y se van.

ㅤㅤ «Mi madre los hizo antes de...».

ㅤㅤ «No soy un zorro auténtico por nacer de una humana».

ㅤㅤ «No se supone que debas saber esto».

ㅤㅤ Son palabras que dan vueltas en su cabeza de vez en cuando.

ㅤㅤ Aún hay cosas que debe preguntar, ¿cómo es que Muichiro conserva papeles Shide que, casualmente, coinciden con el Shaku que está en el santuario del pueblo? ¿Por qué hay rastros de fuego? Quizá ellos sepan quién fue, quién cometió lo que parece ser una barbarie.

ㅤㅤ Sin embargo, el hermetismo de los zorros lo orilló a venir aquí a escondidas. Es casi una traición de no ser porque teme. ¿Y si volver a tocar el tema enfurece a Muichiro? ¿Y si le prohíbe hablar más al respecto? Tanjiro es consciente que lo que supo ese día fue a producto de su alteración, así que, ahora que está tranquilo puede que se arrepienta de haber hablado. Incluso si Muichiro se abre con él y lo lleva hasta los rastros del fuego, Yuichiro podría enterarse y castigarlo. No quiere eso, prefiere ser reprendido a cuenta propia y no involucrar a nadie más en este atrevimiento.

ㅤㅤ Y así es como se propuso recabar evidencia a escondidas. Pronto, el espacio parece resultarle familiar...

ㅤㅤ Aquí están.

ㅤㅤ Tanjiro está de pie frente a los árboles marcados. Algunos arañazos ya han sido cubiertos por el musgo, otros parecen exigir ser vistos. Siguiendo el rastro, son apenas cuatro, cinco troncos los que lucen afectados. Las marcas inician desde una altura media, posiblemente la altura de los brazos de la mujer, y poco a poco decae hasta marcar a nivel del suelo en el último tronco.

ㅤㅤ A su vez, la corteza quemada ruega ser vista. Hay marcas negras alrededor de cada línea, como si el fuego hubiese sido detenido antes de incendiar toda la extensión.

ㅤㅤ Tanjiro no pierde el tiempo y fotografía el recorrido tan pronto puede. Por la inclinación descendiente de estas evidencias, puede asumir que la mujer fue arrastrada al suelo, intentando aferrarse a lo que hubiese cerca.

ㅤㅤ Y no se supone que él deba ver esto. Es algo familiar. Es un recordatorio privado que él jamás debió descubrir... Eso se supone que es. Y aunque sabe que es un asunto ajeno, no para de resultarle extraño que, mientras ellos convivían, Muichiro siempre se dedicó a evadir esta zona del bosque. Lo entretuvo en un espacio de donde no pudiera perderle la vista. Siempre lo mismo, el río, alrededor del santuario, y un área apenas inclinada en dirección a la colina de la montaña. Incluso si Muichiro dijo que no mostró esto por miedo a ser visto como el causante, algo no cuadra del todo, no desde que sabe que es toda la familia quien lo esconde.

ㅤㅤ Si realmente se trata de su madre, si este dejo de violencia es hecho por la Kannushi, entonces algo en toda esta historia debe estarse repitiendo.

ㅤㅤ Un escalofrío le recorre la espina, no solo la sensación de involucrarse en algo peligroso, sino otra sensación familiar. Ahí estaba otra vez, esa estela que le eriza los vellos y lo hace voltear por inercia.

ㅤㅤ Ramas crujiendo al fondo, en dirección al límite del bosque.

ㅤㅤ Estos no son los zorros. Ellos nunca tocan el suelo hasta que contactan con él. Incluso Muichiro sigue recibiéndolo desde una rama alta cuando lo ve llegar.

ㅤㅤ —¡¿Quién eres?!

ㅤㅤ Aprieta los puños. Ya que ha fotografiado toda evidencia, acelera el paso en dicha dirección con la cámara en mano. No tiene miedo, está furioso. Lo que sea que insiste en seguirlo ha vuelto y se atrevió a entrar al bosque, un sitio donde debería estar seguro. Un lugar donde la persona que ama se protege del mundo.

ㅤㅤ Las pisadas a lo lejos aceleran su paso, y dada la extensión del bosque, Tanjiro no puede discernir precisamente hacia dónde se dirige. Las aves vuelan por todos sitios de nuevo, revoloteando sobre su cabeza para indicar hacia dónde seguirlo.

ㅤㅤ En instancias como esta, agradece profundamente su ayuda.

ㅤㅤ —¡Lamento ignorarlos hace un rato!

ㅤㅤ Tanjiro los sigue desde entonces, con la mochila rebotando contra su espalda y esquivando las ramas secas que pican el cuerpo. Y entonces frena el paso de golpe, dándose cuenta que cruzó el límite de los árboles. Tanjiro aparece en otro lugar, casi chocando contra el muro de una casa cubierta en maleza.

ㅤㅤ Aquello huyó y se disolvió entre las casas abandonadas que delimitan esta zona del bosque. Tanjiro casi no ha vagado por aquí pero, reconocer estas construcciones basta para saber que está en la zona Oeste, el territorio del zorro rojo.

ㅤㅤ —Veo que ya corres perfectamente.

ㅤㅤ Tanjiro eleva la vista. Yuichiro está de pie al brazo de un árbol de gran altura, cubierto por la sombra que la casa proyecta en su dirección y que le esconde de la vista del pueblo.

ㅤㅤ El hombre se apoya sobre las rodillas para recuperar el aliento—: ¿Por qué no lo detuviste? Estaba... No debió entrar aquí.

ㅤㅤ Yuichiro desciende lentamente hasta posar los pies sobre el pasto seco con lentitud. Será cuidadoso con cada movimiento. Está al borde de la barrera, acercarse a Tanjiro podría representar muy doloroso.

ㅤㅤ —Tienes razón, no lo vi entrar. Ustedes provienen de un lugar fuera de mi vista —mira de reojo al pueblo—. Muichiro me contó hace tiempo que algo te seguía. Discutimos por eso, incluso me culpó. Ahora entiendo por qué se alteró tanto esa vez.

ㅤㅤ Claro está, esa presencia también intimidó a Yuichiro.

ㅤㅤ —Lamento involucrarlos en algo así.

ㅤㅤ —¿Ya te dijo mi hermano que te disculpas demasiado?

ㅤㅤ Tanjiro guarda silencio.

ㅤㅤ —Es una mala costumbre tuya —Yuichiro concluye—. Padre nos dice algo. Aquellos que se disculpan demasiado se debe a dos cosas: son idiotas, o esconden cosas.

ㅤㅤ El hombre se congela. ¿Lo vio hace un momento sacar las fotografías? Su cuello se tensa, aún si intenta mantener la compostura—: ¿A dónde vas con eso?

ㅤㅤ —En que eres idiota, Tanjiro —Esta respuesta, aunque irónica, alivia la tensión del hombre—. Además, que arreglaras las cosas con mi hermano solo me hace entender la adicción que tienes por el peligro. Incluso ahora, en vez de esconderte de esa presencia y esperar a que alguno de nosotros te encuentre, te veo corriendo tras lo que te acosa. Eres extraño. No me agrada esa tendencia tuya.

ㅤㅤ —Tienes razón. Soy así —Tanjiro se acerca, adentrándose en la barrera y de nuevo al bosque—. En realidad, no eres el único que me lo dice. Mentiría si te dijera que es algo que pienso cambiar, prefiero confrontar las amenazas a escapar sin más.

ㅤㅤ —Entonces, aparte de idiota y necio, también eres cínico.

ㅤㅤ Eso tocó una hebra en Tanjiro. Rara vez se siente provocado por él—: Lo que tú llamas cinismo, yo lo llamo autodefensa.

ㅤㅤ —Autodefensa, dices... Mi padre era igual que tú —Yuichiro ríe—. Míranos. Su «autodefensa» nos arrastró aquí. Incluso alguien como él se llevó un castigo por no huir cuando fue apropiado; por él estamos pagando todos. Ahora tenemos que vivir aquí encerrados por su imprudencia.

ㅤㅤ —¿Tu papá... huyendo? ¿Huir de quién?

ㅤㅤ —Suficiente de pelear.

ㅤㅤ Otra voz les interrumpe proveniente de la copa superior, es Muichiro, quien aparece entre el umbral, bajando del árbol en el que se hallaba observando.

ㅤㅤ —No me gusta que se hablen así —El zorro turquesa se para junto a Tanjiro, sosteniendo su mano—: ¿Qué haces aquí?

ㅤㅤ Tanjiro y Yuichiro se dedican una última mirada tensa; casi preguntándose con ella si es apropiado contar todo lo que desencadenó esta conversación.

ㅤㅤ —El idiota se perdió —dice el rojo entonces—. Ya sabes que no me agrada que se metan a mi territorio. Llévatelo, no quiero verlo aquí.

ㅤㅤ Él se da la vuelta con desinterés, cruzando los brazos mientras deja que la neblina lo desvanezca poco a poco.

ㅤㅤ —Deja de llamarlo así —Muichiro protesta.

ㅤㅤ —Sí, sí, como sea —Yuichiro mira por sobre el hombro—. Oh, y... dile a tu humano que deje de entrometerse en asuntos que no le incumben.

ㅤㅤ Muichiro mira a su pareja de reojo. Tanjiro le evita, apretando su mano.

ㅤㅤ —Vámonos de aquí.

ㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤ Genya se lleva una papa frita a la boca de la enrome montaña que se compraron para dos. Tal vez, y solo tal vez, compraron demasiado para un descanso de treinta minutos entre clases.

ㅤㅤ —Entonces están... ¿cómo se dice? ¿Dándose un tiempo?

ㅤㅤ —Algo así.

ㅤㅤ —¿Y te regala piedritas?

ㅤㅤ Tanjiro desvía la mirada con vergüenza—: Uh, sí, es su forma de demostrar sus sentimientos.

ㅤㅤ —¿Tu novio es especial o algo así?

ㅤㅤ —¡Genya! —Nezuko le interrumpe. Es alumna de nuevo ingreso en la facultad, por lo que se junta con ellos durante algunos recesos—. ¡Vaya grosero! Solo es... particular, ¿bien?

ㅤㅤ —En realidad... —Tanjiro titubea—. Cómo decirlo, es alguien distinto.

ㅤㅤ Los otros dos guardan silencio absoluto, lo miran con tensión, y entonces ríen.

ㅤㅤ No hay manera de esconder lo diferente que es la figura de Muichiro entorno a Tanjiro. Un joven misterioso recluido en un pueblo y que regala piedras por amor. Es, cuanto menos, alguien que encaja en muchos criterios para cualquiera que haya crecido en sociedad.

ㅤㅤ —¡Y nunca se deja fotografiar, no olvides eso! —Nezuko apunta a su hermano con el dedo—: ¡El otro día le dije que me mostrara fotos sin cosplay de él y no tiene ninguna!

ㅤㅤ —¿Cómo que hace cosplay? —Genya increpa—. Bueno, eso responde un montón de cosas, Tanjiro. Sales con un otaku.

ㅤㅤ Tanjiro está vuelto un desastre de rubor y risas incómodas.

ㅤㅤ Por supuesto que se ha tomado fotografías con él desde que le ve más seguido. De hecho, se ha vuelto parte de las actividades que le enseñó y que ahora comparten juntos. Lo ama y no pierde oportunidad alguna de colectar cada cosa que pueda a su lado, tanto como Muichiro hace con los envoltorios de dulces que comen. Y claro, Tanjiro no permitirá que ninguna de estas fotos salga a la luz. Son su tesoro.

ㅤㅤ —Bueno, al menos él tiene oportunidad con alguien —Genya continúa, agachando la cabeza—. La chica con la que emparejé mi proyecto ya tiene novio. ¡Y yo que casi la invito a cenar!

ㅤㅤ —¿La bonita?

ㅤㅤ Genya asiente—: Pero no importa, es buena trabajando, sigue siendo increíble convivir con ella.

ㅤㅤ —Más te vale —Nezuko interviene—. No vayas a ser de esos hombres que solo tratan bien a las chicas que les parecen lindas.

ㅤㅤ —Primero muerto. Mi papá era de esos —Genya se lleva el índice a la lengua, imitando el gesto de una arcada—. Yo soy hombre de bien.

ㅤㅤ —Deberías centrarte en la tesis en vez de fijarte en las chicas lindas. Ya estás en el último año. El tiempo no espera a nadie ¿sabías?

ㅤㅤ Esa mención juguetona por parte de su hermana revuelve algo incómodo en el interior de Tanjiro.

ㅤㅤ El tiempo se le acaba. Han pasado meses desde la última vez que encontró evidencia tan potencial como el cetro shaku, los papeles quemados y los troncos arañados.

ㅤㅤ Y no es que no ha intentado seguir, ¡por supuesto que lo intenta!

ㅤㅤ Ha pasado un mes desde que trató de aproximarse a Muichiro con preguntas.

ㅤㅤ ¿Qué significa eso de ser un zorro «no auténtico»? ¿Qué le pasó a tu madre? ¿Cómo es que tus padres se conocieron?

ㅤㅤ Ese día Tanjiro descubrió como terminar una conversación. No es que no lo esperara en realidad. Era predecible y, ha de confesar, no le molesta. Muichiro siempre dejó en claro que este asunto iba más allá de lo que él quisiese contar o no. Es algo que compromete a su familia y la pone en peligro... ¡¿Peligro ante quién?!

ㅤㅤ Detesta la incertidumbre. No solo es molesta, también entorpece lo investigado.

ㅤㅤ Han pasado tres meses así, con estira y afloja de información no muy relevante. Siempre lo mismo, nada nuevo que no entre en la ambigüedad que los zorros son expertos en conducir.

ㅤㅤ La graduación está por suceder, y aún no tiene nada por entregar... Incluso está cruzándose con los preparativos para el siguiente equinoccio de Higan cuando visita el pueblo.

ㅤㅤ En condiciones así de limítrofes, su cabeza se atreve a formular una idea que pronto muta en un plan.

ㅤㅤ Solo queda un eslabón por cubrir... Alguien a quien ha ignorado todo este tiempo y de quien se le ha advertido con constancia.

ㅤㅤㅤㅤ

⠀ ⠀________

ㅤㅤ

ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ

ㅤㅤ Ese sábado por la mañana; Tanjiro está en un kombini, buscando en el pasillo de los dulces el Milky de Sakura que Muichiro encargó la tarde anterior. Rebuscando entre los tipos de sabores, una mujer de estatura media choca contra su hombro.

ㅤㅤ —¡Oh! Lo siento ¡qué descuidada!

ㅤㅤ La mujer ríe, llevándose la mano al rostro para cubrir su sonrisa.

ㅤㅤ —¿Oh, Tanjiro?

ㅤㅤ Él da un paso hacia atrás.

ㅤㅤ Ojos turquesa. El mismo cabello negro de siempre y esa figura delgada y apenas erguida propia de una mujer de la mediana edad. La última vez que le vio fue hace meses, en ese arresto donde despojó a una trabajadora de sus prendas para colarse en su autobús.

ㅤㅤ Y ahora le tiene de frente, hablando como si nada y soltando risas suaves.

ㅤㅤ —¿Buscabas esto? —De su canasto de compras le ofrece una caja rosada, el patrón de flor de Sakura está en la caja—. Ya eran los últimos, creo que me adelanté primero.

ㅤㅤ Tanjiro está inmóvil.

ㅤㅤ Usualmente sus encuentros con esta mujer son tensos y recibe amenazas pasivas por su parte. Pero hoy observa esta sonrisa reluciente de voz clara. Por un segundo, esta forma de ser le pareció familiar.

ㅤㅤ Él hace una reverencia insegura—: Buenos días.

ㅤㅤ —¡Tómalos! Ya compraré otros luego.

ㅤㅤ Tanjiro toma la caja y vuelve a agradecer con otro movimiento de cabeza. Está muy, muy confundido ahora mismo.

ㅤㅤ —¿Cómo sabía que los quería? —Es directo, pues no cuadra tal coincidencia.

ㅤㅤ —Estás hurgando en el estante y están todos los sabores menos ese, no hay que ser un genio para darse cuenta.

ㅤㅤ Ella balancea su mano, restándole importancia. Hay guiños de su seriedad entre esta actitud despreocupada, lo que hace al joven enarcar la ceja.

ㅤㅤ —Respecto a mi nombre... —titubea—. Nunca se lo conté.

ㅤㅤ —Estás constantemente vagando por aquí y este es un pueblo muy pequeño como para no destacar. Quieras o no, tu nombre se esparce como la pólvora.

ㅤㅤ —Entonces no es la única que lo sabe.

ㅤㅤ La mujer sonríe—: Me imagino que debe ser lo mismo para mí. Ya debes saber mi apellido, ¿o no?

ㅤㅤ —Tokito, si no me han dicho mal.

ㅤㅤ La mujer sufre de un leve tic en el párpado izquierdo, manteniendo la compostura—: Así es. Entonces ya debes estar familiarizado con quién soy.

ㅤㅤ La mención es incómoda. No hace falta saber que ambos son conscientes de la pésima imagen que ella carga en su espalda. Para él, es imposible no torcer las cejas. No es solo un rumor popular, él mismo presenció lo que es capaz de hacer... Y no solo eso, también alguien asociado directamente al misterio que le arrastra hasta aquí.

ㅤㅤ —Es una lástima que conozcas ese lado de mí. En fin, nos veremos luego si la suerte lo dicta —Se da la vuelta, el canasto que carga está cubierto por un suéter, ocultando el contenido del mismo.

ㅤㅤ Tanjiro traga saliva, pues la tentación de hacer lo que está pensando es peligrosa, lo sabe. Inevitable, él da un paso cuando la mujer está girando en dirección opuesta.

ㅤㅤ —Disculpe, esto será abrupto, pero, ¿tendrá tiempo para hablar este fin de semana?

ㅤㅤ Ella detiene el paso. Sonríe para sí misma.

ㅤㅤ Tanjiro no sabe que, bajo aquel suéter cubriendo el canasto, están todas las cajas rosadas que tanto buscó.

ㅤㅤ Son Milky de Sakura.

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

ㅤㅤ

________

Notes:

Kombini: Tienda de conveniencia común.