Chapter Text
ㅤㅤEl silencio en la biblioteca lo cubre todo.
ㅤㅤLas sillas rechinan con sutileza cuando alumnos de la universidad se reacomodan o hurgan cosas en sus mochilas para continuar con sus anotaciones. No son alumnos comunes, sin embargo.
ㅤㅤEl aura espiritual rodea el ambiente, aún si las instalaciones no distan de un recinto académico general. Hay pinturas de carácter religioso y talismanes protegiendo los muros.
ㅤㅤTanjiro toma asiento y se une a esta atmósfera, desplegando sobre la mesa un folder relleno de documentos e información sobre aquella a quien tanto ha investigado, la misma mujer que recorrió este recinto y se recibió como sacerdotisa en esta universidad.
ㅤㅤTras una extensa charla con el director, reiterando su postura respetuosa hacia el caso y su posición de practicante, los documentos se le fueron expuestos. La hoja de solicitud de investigación también ha sido sellada, por ende, ahora Tanjiro posee acceso libre a la documentación remanente sobre la kannushi. Y ha sido una fortuna que llegase a tiempo, pues la comunidad docente no tardaba demasiado en hacer limpieza de documentos que ellos ya creían obsoletos.
ㅤㅤLa primera hoja se desliza a través de los dedos de Tanjiro, la hoja de inscripción. Es amarillenta.
ㅤㅤFecha de nacimiento, edad, nombre, estado de salud. Familia.
ㅤㅤLa mujer tenía un padre, una madre y una hermana, tal y como la Kannushi Kocho le contó. A su vez, descubrir las fechas de inscripción y titulación le hace saber que, en realidad, esta mujer debió ser mucho más joven a lo explicado por la leyenda.
ㅤㅤLa leyenda plasma a una mujer valiente que se atrevió a desafiar al Kitsune, alguien experimentada cuya fuerza se creía capaz de hacerle frente. En cambio, Tanjiro se cruza con la realidad, una joven que se tituló como una Seikai primeriza a sus veintidós años, apenas dos años mayor a él. Esto despierta su empatía, y a su vez, le hace sentir sumamente vulnerable a sabiendas del destino en el cual ella terminó.
ㅤㅤEs el padre en cambio, quien parecía ser el Guji del templo en este pueblo, puesto que ahora la señorita Kanae posee.
ㅤㅤTanjiro sigue mirando.
ㅤㅤFinalmente se cruza con algo que brilla a sus ojos. Un documento engargolado, probablemente cincuenta o más hojas posa por debajo de todo y le invita a leer con el llamativo título:
ㅤㅤ«La figura del Kitsune en la cultura Japonesa. Prospectiva filosófica»
ㅤㅤEs la tesis con la que esta mujer se tituló. Tanjiro enarca la ceja, y da vuelta a sus páginas casi por impulso.
ㅤㅤ«... El zorro es visto de dos formas: Como aquellos ciervos de Inari, entidades capaces de cuidar de las tierras fértiles, los bosques, santuarios, e incluso pueblos completos. Y después están aquellos quienes juegan bromas y causan malestar en las personas, poseyéndolas mediante la seducción, robándoles sus pertenencias, y usando su astucia a su favor. Estos seres son llamados Zenko y Yako respectivamente.»
ㅤㅤTanjiro no puede parar de imaginar a Muichiro con cada letra. Casi puede sentir sus garras rozarle la piel cuando la palabra "astucia" se cruza ante sus ojos; su cabello ondeado por el helado viento del bosque que tanto cuida; su silueta abrazando sus piernas dentro del santuario. Todo en este texto es su viva imagen, y cuando está a punto de reflexionar sobre esta dualidad, el texto se adelanta:
ㅤㅤ«Los humanos hacemos esta distinción gracias a nuestra cualidad innata de clasificación (...), sin embargo, también delata la incapacidad humana que tenemos para reflexionar sobre la complejidad de lo espiritual.
ㅤㅤEl ser humano posee un extenso abanico de emociones complejas que nos distan de otros seres. Somos capaces de sentir cosas que ningún otro animal podría comprender; desesperación; anhelo; nostalgia; recelo. Poseemos la suficiente abstracción en nuestro pensamiento que nos ha vuelto capaces de imaginar escenarios variopintos en nuestra cultura, mismos que nos ceden respuesta al actuar de los dioses. A su vez, es la propia mentalidad humana de sentirse especial y único, la que nos impide procesar la idea de que los seres intangibles podrían ser tan, o incluso más complejos que nosotros.
ㅤㅤAquellos a quienes etiquetamos cual Zenko o Yako, podrían ser una sola entidad en sí misma.»
ㅤㅤ—¿Ya llegaste a esa parte?
ㅤㅤTanjiro esprinta y cierra la tapa, resonando en toda la biblioteca del susto.
ㅤㅤLa persona que le ha interrumpido, una mujer mayor que toma asiento a su frente, ríe para sí misma mientras le pide que baje la voz—: Lamento asustarte, no era mi intención.
ㅤㅤTanjiro se pone de pie con prisa para hacerle una reverencia a la mujer mayor, mostrándole su respeto—: No, no, yo lo siento, reaccioné demás —Vuelve a sentarse.
ㅤㅤ—Eres una cara nueva. Nunca te había visto por aquí.
ㅤㅤ—Disculpe por no presentarme, soy Tanjiro Kamado, vengo de la universidad de Kumamoto. Estoy...
ㅤㅤ—Oh, el visitante, sí, sí, ya me lo han contado —interrumpe—. Yo soy la profesora de filosofía, puedes llamarme Naoko —Ella hace una reverencia desde su asiento—. ¿Cómo te enteraste que la chica estudió aquí?
ㅤㅤ—Llevo un rato investigando aquí en Yufuin, así que tarde o temprano acabaría aquí.
ㅤㅤ—Ya veo...
ㅤㅤLa mujer baja la vista y apunta con el índice a la tesis que Tanjiro aún sostiene—: Vi que lo estabas leyendo. Jamás creí que un joven como tú se interesaría por una tesis tan vieja. La sacamos de la biblioteca hace cinco años para llevarla al archivero. Asumo que el director debió dártela —suspira—. Sé que debería dejarte leer en paz, pero no pude evitar sentir nostalgia cuando te vi. Estás leyendo la obra de una de las mejores alumnas que he tenido.
ㅤㅤTanjiro levanta la mirada, observa leves tintes de aflicción en su sonrisa que no mira a ningún lugar—: Puedo notarlo. Aquí dice que su promedio de graduación fue bastante alto.
ㅤㅤ—Ella siempre fue así de reflexiva y estudiosa como aquello que lees, de hecho, la pasaba en este lugar todo el tiempo, incluso si la jornada escolar había terminado.
ㅤㅤ—¿Aquí en la biblioteca?
ㅤㅤNaoko asiente—: A veces le pedíamos que fuese a su casa a descansar, pero ella no se lo permitía, o eso era lo que pensábamos, después supimos que su situación familiar se había vuelto difícil desde que su madre falleció. Después de todo solo quería un espacio de paz para pensar, no puedo juzgarla por eso.
ㅤㅤEl joven no puede contener el interés de dicha mención, por ello se apoya hacia el frente—: ¿Puedo saber cómo fue?
ㅤㅤLa mujer duda. Está a punto de preguntarle si acaso no ha contactado con la última familiar viva para saber sobre esa información, pero se responde a sí misma que eso es imposible, por ello se rinde—: ... Supe que su padre se había vuelto adicto a la bebida tras el deceso de su esposa, fue poco antes de que ella se inscribiese aquí. En realidad todo el pueblo lo habíamos notado, a veces su padre atendía el santuario de Inari estando ebrio y asustaba a las personas con un mal carácter, nada de esto era propio de un buen Kannushi. Nunca supimos cómo era la situación en su familia a puerta cerrada, solo sé que la señorita Tokito siempre prefirió estar aquí antes que en su propia casa. Su hermana menor también la pasaba aquí cuando se inscribió, pero cuando la desaparición sucedió, ella decidió no estudiar más para dedicarse a cuidar de su padre.
ㅤㅤ—Eso es...Complejo de escuchar —«Por no decir lamentable» piensa para sí mismo. Como si la familia estuviese rodeada por la desgracia en distintos niveles. Tanjiro devuelve la vista a las páginas, jugueteando al deslizar sus yemas en los bordes—: Aquí... ¿De casualidad sabe por qué ella escogió este tema para su titulación? Los Kitsune.
ㅤㅤ—Su familia siempre se dedicó a venerar a Inari, así que los Kitsune no eran nada nuevo para su linaje. Sin embargo, supe que su tesis provocó múltiples problemas —ríe—. Recuerdo cuando leí su borrador por primera vez, pensé en lo atrevido que era cuestionar nuestra propia cultura. Yo soy una mujer abierta de mente pese a mi edad, así que estoy dispuesta a leer toda propuesta de mis alumnos, sin embargo temí a que su tesis fuese a ser revocada.
ㅤㅤ—¿A qué se refiere?
ㅤㅤ—Somos una escuela basada en lo espiritual, nuestra cultura es el pilar que sostiene nuestros principios. Lo que ella hizo fue desafiar las bases que constituyen este lugar, y puso a prueba a los sacerdotes que culpabilizan a los zorros por acciones humanas. No estoy segura, pero sospecho que esta idea nació en base a las malas costumbres de su padre.
ㅤㅤ—¿El padre culpaba a los Kitsune?
ㅤㅤ—Todo el tiempo. Siempre decía ser poseído por uno cuando estaba borracho, y ella me contó que culpaba a los Kitsune Yako por tentarlo a emborracharse. Él jamás aceptó sus problemas, y es difícil cuando te has dedicado toda tu vida a lo espiritual sin darte un espacio a conocerte a ti mismo. Mi filosofía es que solo despertamos la introspección más profunda cuando aceptamos que estamos sufriendo, y aceptar a los dioses desde ese puesto de autoconocimiento hace que la fe se sienta distinta. Aquellos que niegan lo que sienten, negarán las acciones que tomen en base a ello, y todos los demás serán culpables a sus ojos, incluso aquellos que son intangibles.
ㅤㅤ—Ya veo por qué es maestra de filosofía.
ㅤㅤElla ríe, desviando la mirada—: No estoy aquí por nada. Me alegra que me escuches, es raro viniendo de un citadino como tú. Siquiera debes creer en nada de lo que hay aquí.
ㅤㅤTanjiro niega—: No, en realidad... Jamás pensé que sería tan creyente como lo soy ahora.
ㅤㅤLa anciana levanta la ceja, ahora es ella quien se interesa por las palabras del muchacho—: Tú has vivido algo... ¿No es así? ¿Por qué te interesaste en este caso en primer lugar, si eres de Kumamoto?
ㅤㅤTanjiro mira sus palmas, abriendo y cerrando—: He vivido cosas que ni el más creyente podrá creerme, Señora Naoko.
ㅤㅤ—Eres un chico interesante, Kamado —sonríe—. Me gustaría tener más conversaciones contigo en el futuro, me interesa saber la experiencia de un citadino cuando se trata de espiritualidad —Ella se pone de pie y reacomoda su asiento, luego le hace una reverencia de despedida—. Fue un gusto hablar contigo, pero aún me quedan horas de clase qué impartir. Espero nos volvamos a encontrar —Tanjiro le devuelve el gesto, y regresa la vista a las páginas de la tesis.
ㅤㅤUn texto denso que parece sacado de sus propias vivencias con Muichiro. De alguna manera, se siente tan profundamente personal, que no puede evitar imaginar escenarios variopintos con esta nueva información... Pero se detiene a sí mismo a medio camino, pues no puede ser posible que esta mujer haya contactado con un Kitsune también, pues ella la pasaba en esta biblioteca, y después de su graduación, en el santuario ejerciendo la labor. No hay manera, no habría manera de que ella contactase con uno en el bosque.
ㅤㅤPero entonces... ¿Cómo es que un Kitsune ha terminado culpado de su desaparición?
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ㅤㅤTanjiro corre a lo largo del pueblo, esquivando a las personas y rodeando la falda montañosa, pasando de largo el Torii que cruza cada mañana para acceder al bosque. A esta hora los ciudadanos ya vagan por las calles, así que no es seguro entrar por la parte más vistosa de la zona Oeste.
ㅤㅤMientras rodea el sendero, divisa a la distancia otras calles que ha recorrido en paseos, pensando en lo familiar que Yufuin comienza a sentirse. Ya no se percibe como ajeno a este pueblo, no desde que Muichiro ha entrado en su vida.
ㅤㅤAntes de entrar por un área escondida, mira una última vez hacia la colina, observando la Villa de las Flores con una sensación de malestar, como si algo en ella le dijese que olvida algo importante. Se toca un bolsillo instintivamente... Sí, hay algo que falta. Algo que se supone que debía obsequiar.
ㅤㅤ¿Cómo es que lo ha olvidado?
ㅤㅤAntes de perderse más en sus pensamientos, el trino de las aves le llama. Él mira al conjunto de aves en las copas de los árboles, listas como siempre, para indicarle el camino que llevará al hombre hacia Muichiro.
ㅤㅤ—¡Oh, cierto! —El paso vuelve a ser acelerado al adentrarse, recordando lo tarde que está llegando al bosque por su visita a la universidad esta mañana.
ㅤㅤY bendito es el bosque de otoño por cubrir su suelo con hojas secas, pues han servido como el amortiguador perfecto para Tanjiro cuando otro cuerpo se le abalanza con desespero.
ㅤㅤ—¿Por qué llegas tarde? ¿Te pasó algo? —pregunta el zorro mientras le clava las garras sin querer—. El sol ya está en su punto más alto, creí que no vendrías.
ㅤㅤ—Ay, ay, ay...
ㅤㅤ—¡Ah, discúlpame! —Muichiro se distancia, sin quitarle el ojo de encima por mera preocupación.
ㅤㅤ—No, discúlpame tú por llegar tan tarde. Tampoco pude traer comida para hoy, solo conseguí algunos dulces.
ㅤㅤEl zorro ignora sus palabras, solo acerca su rostro al ajeno para sujetarlo por las mejillas, probando la elasticidad de su piel, buscando en ella algo oculto que debe desmoronar—: ¿Te pasó algo esta mañana? No me importa la comida, Tanjiro, no la necesito.
ㅤㅤTanjiro por fin puede diseccionar su preocupación ahora que le ve de frente, Muichiro luce más alterado a lo habitual. ¿Tan malo es que haya tardado? Rompió con la rutina sin habérselo dicho antes, debió ser inquietante ahora que lo piensa. Inspira para regular su propia respiración; las manos del hombre suben al nivel de su rostro para posarse sobre las del zorro, sintiendo el hielo en su piel, proporcionándole calor y calma—: No, no me pasó nada. Estoy bien, no tienes por qué preocuparte por eso. Lo siento por llegar tarde, no sabía que vendría tarde hoy hasta anoche, tenía algunas cosas que atender esta mañana.
ㅤㅤ—Por un momento pensé que la persona que te ha estado siguiendo te atacó, o que tus vacaciones habían terminado.
ㅤㅤ—No, aún no —Ahora comprende la razón de tanta angustia—. Me quedan unos días más, ¿de acuerdo? No tienes por qué preocuparte. Hoy me quedaré hasta tarde para compensar tu espera, ¿qué te parece?
ㅤㅤMuichiro conecta con la gentileza de su mirada, pensando qué responder, y no hay palabras, simplemente vuelve a empujarlo contra el suelo para abrazarlo y esconder su rostro en el hueco de su cuello—: No me vuelvas a asustar así —susurra.
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ㅤㅤLos dedos de Tanjiro se hunden en la cabellera del zorro con suavidad, observando a la distancia mientras apoya la otra mano sobre la manta, y a su regazo permanece la cabeza de su acompañante. Muichiro no conocía el concepto de «descansar sobre alguien más» hasta que descubrió la magia que existe en la constancia del contacto físico. Esto alivia la vehemencia del día anterior, aunque no puede negar que el tema de las mordidas le sigue atrayendo.
ㅤㅤMuichiro gira el cuerpo boca arriba y observa a Tanjiro, quien parece pensativo. Cree que no puede lucir más hermoso, se pregunta, ¿qué clase de cosas reflexionará un escritor tan gentil como él? ¿Qué pensamientos tan magníficos deben recorrer bajo esos cabellos rojizos que adora apreciar a contraluz?
ㅤㅤ—Oye, Muichiro.
ㅤㅤ—¿Hm?
ㅤㅤ—Hay algo que quería preguntarte desde hace un tiempo, aunque creo que la respuesta es un poco obvia.
ㅤㅤ—¿Qué cosa?
ㅤㅤTanjiro sigue reflexionando sobre aquellas ideaciones que tuvo esta mañana, se cuestiona cómo introducir este tema sin lucir demasiado invasivo—: ¿Hay zonas del bosque que podamos recorrer a parte de esta?
ㅤㅤ—Hm... Pues del otro lado está mi hermano. Yo puedo ir pero, no creo que le alegre mucho si vas tú.
ㅤㅤ—¿Qué hay del centro? La parte más alta me refiero.
ㅤㅤMuichiro arquea la ceja—: ¿El centro? —Nunca le ha llevado a esa zona, siquiera él disfruta acercarse por la presencia constante de su padre—. No, lo siento, es el corazón del bosque, por ende es el territorio de mi papá. Ir ahí sería un pecado.
ㅤㅤ—Entiendo... —ríe—. Sí, no sé por qué no pensé eso antes.
ㅤㅤ—¿Por qué lo preguntas?
ㅤㅤTanjiro traga saliva. ¿Cómo explicar que sospecha sobre su padre o lo que oculte este bosque? Sería como insultarle a él y a su familia... Y a pesar de que sabe que ellos no han sido los culpables de la desaparición, ¿por qué le causa tanto miedo preguntar si es que aquí murió alguien alguna vez? —: Solo tenía curiosidad. Pensé que podrías mostrarme más sobre el lugar que habitas, sería divertido.
ㅤㅤÚltimamente, las mentiras duelen más de la cuenta.
ㅤㅤ—Oh, eso no es necesario —Muichiro se sienta y se acomoda a su lado, inclinando su cabeza contra el hombro ajeno y provocando cosquillas por el pelaje en sus orejas—, todo lo que ves aquí es idéntico al otro lado. Si no estuviera aquí, podrías perderte con mucha facilidad, así que no hay sentido en explorar. En realidad, mi lado es el más bonito, aquí tengo el río y el santuario, mi hermano tiene el lado más aburrido.
ㅤㅤ—Tienes razón —Su mano se desliza por el hombro, atrayéndolo más cerca, entonces baja lentamente por su espalda y roza su cintura.
ㅤㅤEl Kitsune disimula, este es un nuevo lugar que jamás había sido tocado por el hombre. Le gusta, por ello se guarda sus comentarios—: Por cierto, hablando de Yuichiro...
ㅤㅤLas palabras se derraman como un libro abierto desde entonces, donde Muichiro lo cuenta todo sobre la noche anterior. Al inicio Tanjiro se exalta y se asegura de que su amante esté íntegro, mismo que parece no verse afectado al contarle con detalle cada rasguño, golpe y patada que recibió, tanto como dio la noche anterior, pues más bien parece divertirle. Es la conclusión de esta pelea lo que hace que los ojos de Tanjiro brillen de gusto, pues saber que la tregua de los gemelos podría volver la estadía de Muichiro más amena, o por lo menos tolerable, y por encima de todo, darse otra oportunidad a sí mismo de sanar su relación familiar es por demás un alivio.
ㅤㅤ—Has crecido mucho, Muichiro. Bien hecho.
ㅤㅤEl zorro ríe en voz baja, tocándose las mejillas al sentirlas calientes. Adora este sentimiento, su cola lo delata al ondearse con cada palabra de Tanjiro—: ¿Me estás felicitando?
ㅤㅤ—Así es —dice, y para complementar, sus dedos le acarician la cabeza entre las orejas. No existe razón más allá del cariño para hacer algo como esto, y ha sido un acto instintivo que provoca un nuevo descubrimiento.
ㅤㅤMuichiro no responde ante este gesto nuevo, solo inclina la cabeza hacia él, pidiendo más.
ㅤㅤTanjiro finge demencia cuando sus dedos se acercan al nacimiento de sus orejas, percibiendo como su cola se mueve con más intensidad cuando las caricias persisten... ¿Qué se supone que están haciendo exactamente? No lo sabe, solo continúa al ver que este zorro lo está disfrutando. Parece que siempre tendrá un lado animal después de todo.
ㅤㅤPara Muichiro, esto no solo es bueno, se vuelve insoportablemente bueno. Su cabeza se frota contra el mentón de Tanjiro y lo mira en un trance impaciente, que pronto interrumpe con un beso que los empuja contra la manta. No es suficiente, quiere más.
ㅤㅤEntonces los colmillos se van al cuello. Tampoco es suficiente.
ㅤㅤNada lo es.
ㅤㅤOtra vez quiere unirse a él, y si las mordidas ya no bastan...
ㅤㅤ—¡M-Mui!
ㅤㅤTanjiro estalla de risa viéndolo escabullirse bajo su playera, acostándose sobre él para sacar la cabeza por el, –ahora estirado–, agujero superior.
ㅤㅤAhora el espíritu conoce más que el calor de sus labios, puede sentir el calor de su cuerpo entero aprisionado bajo el suyo, así como la presión de su ropa.
ㅤㅤ—Esa era mi playera favorita, ¿sabías? —A este punto, Tanjiro siquiera puede enfadarse con él. Ha sido un acto tan espontáneo que no deja de sorprenderle, Muichiro de verdad estaba actuando como un animal implorando atención en este instante.
ㅤㅤ—Huele a ti. Hueles a ti.
ㅤㅤ—Pues sí, soy yo.
ㅤㅤ—Me gusta —Su mejilla reposa contra las clavículas. Sí, es esto lo que buscaba, la sonrisa que sostiene le hace saber a Tanjiro que no podrá moverse en un largo tiempo a partir de ahora. Solo implora porque nadie más que las aves les estén observando, si su hermano le ve, lo matará.
ㅤㅤTanjiro ríe, luego suelta leves escalofríos. Este espíritu siempre fue helado, y sentirlo de esta forma contrasta con su calor corporal. Casi por instinto le abraza, aceptando su derrota y reposando así contra la manta—: Estás helado.
ㅤㅤ—Lo siento, ¿te desagrada?
ㅤㅤ—No, me preocupa —Aunque no tiene sentido, no es humano, por ende no necesita de calor. Le toma de las mejillas y dirige su vista a la propia—. Incluso aquí... Tu piel siempre es fría, y tú piel es tan blanca que reluce demasiado cuando estás bajo el sol. Me recuerdas a la nieve.
ㅤㅤMuichiro ríe—: Suena como algo que ya escribiste en tu libro. Una comparación bastante poco original si me lo preguntas.
ㅤㅤ—¿Eh?
ㅤㅤ—Tu libro —insiste.
ㅤㅤTanjiro guarda silencio, y luego lo recuerda.
ㅤㅤEl libro.
ㅤㅤEl libro que debía escribir sobre él.
ㅤㅤEl libro salido de sus malditas mentiras.
ㅤㅤMuichiro le mira fijamente, aún esperando respuesta—: ¿Qué pasó? ¿Me pasé? Lo siento.
ㅤㅤ—No... No, está bien, lo siento, mi mente se fue a otro lado por un segundo.
ㅤㅤ—Yo lo siento, no debí decir eso cuando me hablaste con esa mirada que me gusta que uses. En realidad me gustaría leer lo que has escrito sobre mí, en serio... No vayas a evitar mostrármelo solo por esto.
ㅤㅤ—Bueno, respecto a eso...
ㅤㅤNo tiene idea de cómo explicarse. Han pasado tantas cosas desde que le mintió sobre esto. Todo empezó como una excusa para sacarle información, y ahora lo está abrazando y sintiendo su respiración contra su piel. Jamás pensó que las cosas escalarían así, de haberlo sabido, quizá jamás habría venido con una excusa tan significativa para este zorro.
ㅤㅤEl Kitsune baja las orejas lentamente y su expresión se torna compleja. Cree que realmente ha echado a perder las cosas. La tensión aumenta, le recuerda aquel sentimiento desagradable que le ha causado malestar antes: culpa. Algo que puede percibir en el rostro de Tanjiro por alguna razón, lo cual atrapa su atención.
ㅤㅤ—Tanjiro...
ㅤㅤY entonces la música del teléfono resuena en el bolsillo, es una llamada.
ㅤㅤDe no ser por la posición actual, el espíritu ya estaría escondiéndose en la copa de un árbol otra vez. Solo da un sobresalto, mismo que es calmado con la presión de los brazos de su acompañante.
ㅤㅤ—Está bien. Solo es mi celular, no tienes por qué preocuparte —Le susurra el hombre.
ㅤㅤLos ha salvado la campana. La misma canción que tiene como tono de llamada está sonando, el dispositivo vibra y Tanjiro lo saca del bolsillo. Es Genya. Siempre se trata de Genya.
ㅤㅤÉl suspira. Cuando está a punto de colgar, Muichiro le dice con la vista que está bien atender—: ¿No me podrá ver si contestas?
ㅤㅤ—No, solo puede escuchar mi voz.
ㅤㅤ—Entonces está bien.
ㅤㅤTanjiro se talla la cara y se pregunta cómo es que a su amigo se le cruza llamarle a esta hora, a su vez le agradece desde dentro, pues le ha salvado de asumir la responsabilidad de sus actos. Sin esperar más, contesta.
ㅤㅤ—¡Hey! —La voz de Genya puede ser escuchada desde la distancia del zorro, lo cual le hace levantar las orejas nuevamente.
ㅤㅤTanjiro suspira—: Hola...
ㅤㅤ—¿Por qué tan serio? ¿No me extrañaste? Perdón por no haberte llamado hasta ahora, pero te tengo buenas noticias. ¿Recuerdas el caso que estaba investigando? Ya sabes, el de Nishisato. Bueno, hace poco logré atrapar a la chica que parecía merodear el lugar, ¡se veía tan sospechosa con esa capucha negra y escondida bajo las escaleras de la estación! Bueno, ¡pues resulta que también pertenece a nuestra facultad! —ríe estruendosamente—. Anoche estuve a punto de cometer un terrible error, le grité de todo y resultó ser que estaba investigando el mismo caso que yo. Ahora estamos trabajando juntos. ¿Puedes creerlo?
ㅤㅤ—¿En serio? Es bueno saberlo, sé que querías un compañero para ese caso.
ㅤㅤ—Sí, además, si te soy sincero... —Genya comienza a susurrar—. Ella es muy bonita. Me dijo que le gustaban los chicos altos en una de nuestras pláticas, y luego me pasó su número de teléfono.
ㅤㅤTanjiro ríe y Muichiro también, meneando la cola. Para el Kitsune, esta charla es otro vistazo más a la actividad humana, y dado a las vivencias actuales, escuchar a personas amarse entre ellas es agradable. Es acercarse a ellos mediante la empatía, como un refuerzo a sus sentimientos por Tanjiro, por saber que lo que siente es tan humano como él.
ㅤㅤ—Oh, ¿hay alguien contigo?
ㅤㅤ—Sí, estaba un poco ocupado —Tanjiro responde, y Muichiro sigue interesado mientras tanto, observando el celular.
ㅤㅤ—¡Hola! ¡Soy Genya! ¿Es la persona de la que me hablaste la última vez? —dice él estrepitosamente. No parece avergonzado de haber sido escuchado, es alguien bastante amigable en contraste a la imponencia de su aspecto físico.
ㅤㅤ—Sí, es...
ㅤㅤLa cola de Muichiro se ondea de nuevo, y sintiéndose invitado a la conversación, le interrumpe:—: ¡Hola! ¿Eres amigo de Tanjiro?
ㅤㅤ—Sí, somos amigos en la universidad. ¿Cómo lo conociste... Uh, cómo es que te llamas?
ㅤㅤ—¿Qué te parece Tanjiro como persona? ¿Es buen tipo?
ㅤㅤ—¿E-eh?
ㅤㅤTanjiro mira al zorro con confusión, pues parece divertirle hacer este tipo de cuestionamientos. Hay silencio al otro lado de la línea, hasta que Genya se atreve a contestar.
ㅤㅤ—Pues sí, lo es. A veces demasiado, luego se pone a sí mismo en demasiado riesgo, así que te lo encargo cuando esté allá, ¿quieres? —bromea.
ㅤㅤ—¿Verdad que sí? ¡Lo haré! Te aseguro que conmigo estará a salvo —Los ojos del zorro miran de reojo a su acompañante—. Lo siento por entrometerme, te dejaré hablar con él. Ah, por cierto, me llamo Muichiro.
ㅤㅤ—¡Bye bye!
ㅤㅤLos dos se miran por algunos segundos, Muichiro le sonríe casi como si le sedujese, apuntando al móvil, pues Genya sigue llamando por el nombre de su amigo para confirmar si sigue en la línea—: Te están hablando —le susurra.
ㅤㅤEl hombre vuelve a elevar el móvil al nivel de su oído, la intervención de recién le ha hecho darse cuenta de algo que estaba pasando por alto, y que, muy probablemente, Muichiro ya notó—: ¡O-oh, sí! ¡Estoy aquí! Lo siento.
ㅤㅤ—En realidad solo quería contarte lo de Nishisato, no quería interrumpirte con tu amigo.
ㅤㅤ—No es un amigo —Tanjiro se aclara la garganta.
ㅤㅤ—Oh, ¿es acaso...?
ㅤㅤ—Sí.
ㅤㅤ—¡Me alegra saber eso! Con más razón no debería estar interrumpiendo, lo siento. Me iré ya, diviértete con él.
ㅤㅤ—Lo mismo para ti, suerte con esa chica. Y recuerda no acercarte demasiado a las vías, no es buena idea. Nos vemos.
ㅤㅤY por fin cuelga.
ㅤㅤCuando baja el móvil y lo deja a un costado, se cruza con ojos animalescos que le miran fijamente cual presa a punto de ser cazado, las pupilas verticales contrastan con la sonrisa que la entidad sostiene.
ㅤㅤSí, Tanjiro lo sabe. Muichiro debió escucharlo en la llamada.
ㅤㅤ—¿En qué facultad estudias, Tanjiro? ¿Él también busca escribir un libro?
ㅤㅤTraga saliva—: ... Algo así.
ㅤㅤ—Hm... Siempre eres muy vago cuando se trata de esto. Nunca me dices qué haces en tu universidad... No importa.
ㅤㅤReposa la cabeza en el cuello del hombre con resignación. Suspira y cierra los ojos para evadir su expresión.
ㅤㅤMuichiro está eligiendo no indagar. Pese a sentir un malestar en el estómago que le es desagradable, tampoco se siente con el derecho a presionarlo, no cuando él mismo esconde cosas sobre sí mismo, su verdadera naturaleza y el tiempo que le queda con vida en este bosque.
ㅤㅤNo tiene cómo exigirle apertura si él jamás podrá dársela en el mismo nivel, sería injusto, así que... Está bien no saberlo todo. Quizá es mejor así, se convence a sí mismo de ello mientras siente los dedos de su amante acariciarle el cabello.
ㅤㅤ—Lo siento... Te lo contaré apropiadamente cuando sea el momento —Tanjiro susurra, mirando al cielo.
ㅤㅤ—Sí... Esperaré con ansias.
ㅤㅤLa tensión vuelve a aparecer mientras pasan eternos segundos, entonces Tanjiro busca romper el hielo con una nota más positiva—: Muichiro... Anoche me quedé pensando lo que dijiste. Sobre querer ser un «nosotros». Pensé mucho en eso anoche, quería hacerte saber que yo también me siento de la misma manera. Te pienso mucho, siento que me llevo algo de ti cada que salgo de este bosque.
ㅤㅤEl zorro levanta la cabeza, vuelve a mirarlo con interés—: En ese caso... —Lleva sus labios a las clavículas a su frente, presionando para asegurarse que el rojo que siempre le adorna la piel se impregnará. Es su rastro, quiere que este hombre se vuelva su lienzo cada día de su vida como prueba de su existencia—: Llévate esto por hoy.
ㅤㅤ—Mejor aquí —Tanjiro le eleva la barbilla para robarle un beso, mismo que no parece negarse cuando el zorro se queda ahí más de lo esperado.
ㅤㅤA este punto no hay rastro de frío en el cuerpo del espíritu. El calor ha sido transmitido completamente y los dos calientan cada cosa a su alrededor. Se han vuelto energía el uno para el otro, una que emana de sus cuerpos y se multiplica en el aire que respiran, la unión se asemeja a aquello que la entidad tanto anheló la noche anterior.
ㅤㅤTras cada beso existe un secreto, y buscarán consuelo en el otro si la culpa vuelve a sentirse insoportable...
ㅤㅤHasta que algún día no sea suficiente.
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