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Papá en apuros

Summary:

A Hopper no le agradaba cuando Eleven se encerraba en su cuarto con Mike, pero ahora también tenía que soportar ver cómo Jonathan se encerraba en su cuarto con Steve, no estaba soportando esto.

Notes:

No estoy soportando nada. Solo me queda hacer fanfic para sentirme un poco mejor.

En fin, disfruten 🤍✨

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

La casa de los Byers siempre había sido un refugio para Jonathan. Desde que el Upside Down había llegado a sus vidas, siempre había tenido un lugar donde sentirse seguro, un sitio donde podía ser él mismo sin temer a las sombras que acechaban más allá de la realidad. Sin embargo, en los últimos meses, las cosas habían cambiado. Y no solo por la presencia de Steve Harrington.

Aquel verano había sido especialmente difícil para Jonathan. Sus feromonas se habían desbordado con la llegada del calor, y el peor momento estaba por llegar: su celo. Pero lo que le inquietaba más que su propio cuerpo rebelándose contra él, era la mirada de su padrastro, Jim Hopper.

Así es, su madre se había casado con el hombre, así que Hopper se convirtió en su figura paterna. Y se podría decir que es mucho mejor que su verdadero padre.

Pero había un pequeño problema.

Desde que Jonathan y Steve habían comenzado a pasar más tiempo juntos, la incomodidad en la casa de los Byers (ahora también Hopper) había aumentado.

No es que Jonathan se sintiera culpable por ello, pero había algo extraño en la forma en que Hopper lo miraba, en la forma en que se aseguraba de estar cerca cuando veía a Steve caminar hacia la habitación de Jonathan.

El oficial de policía, con su robusto cuerpo y actitud protectora, siempre había sido una figura constante en su vida, pero ahora, con las hormonas de Jonathan desbordándose, Hopper parecía estar más tenso. Casi como si viera en Steve algo que no estaba dispuesto a aceptar.

—Jonathan— la voz de Hopper retumbó en la sala, cortando sus pensamientos—. ¿Vas a encerrarte de nuevo en tu habitación con Steve?

Jonathan levantó la mirada, encontrándose con los ojos de Hopper, llenos de una mezcla de preocupación y molestia. Steve estaba en la cocina, como siempre, haciendo café para ambos después de una noche larga. A pesar de las risas y las bromas, Jonathan no podía evitar notar cómo Hopper se mantenía a distancia, vigilante, casi como si tratara de controlar la situación con su mera presencia.

—Estamos hablando, solo... de cosas— Jonathan intentó explicar, sin poder encontrar una respuesta que fuera completamente convincente.

—¿De cosas?—Hopper arqueó una ceja, cruzándose de brazos—. No puedes mentirme, esta muy claro lo que pasa entre ustedes.

Jonathan suspiró, el calor del celo comenzando a elevar su temperatura y a mezclarse con su ansiedad. Cada momento cerca de Steve le hacía sentir una mezcla de seguridad y deseo, pero la tensión con Hopper era algo nuevo.

—Es solo...—Jonathan bajó la mirada, sus ojos clavándose en el suelo, dio un pequeño suspiro antes de seguir—. No tienes que preocuparte por mí. Steve me respeta y me cuida.

Hopper se quedó en silencio por un momento, observando la forma en que Jonathan hablaba, lo vulnerable que se sentía. Sin embargo, la realidad era otra. El instinto de Alfa en Steve siempre había sido claro para Hopper, y la cercanía de Jonathan con él no solo lo perturbaba, sino que le causaba una profunda preocupación.

—Lo sé— Hopper finalmente dijo, su tono suave, aunque tenso—Lo sé, Jonathan. Pero tienes que entender que... no es solo que esté preocupado por ti. Steve tiene sus propios instintos. Y sé que lo quieres. Pero no puedes dejarte llevar por la pasión sin pensar en lo que eso puede significar, especialmente cuando estás en tu celo.

Jonathan asintió lentamente, reconociendo las preocupaciones de Hopper. Sin embargo, la situación era mucho más complicada. El deseo de estar cerca de Steve era irresistible, y aunque su padrastro tratara de advertirle, Jonathan sabía que Steve sería su protección, incluso en los momentos más oscuros.

Ese día, después de un largo silencio, Jonathan se dirigió a su habitación. Como siempre, Steve lo esperaría. Pero al entrar, vio la figura de Steve cerca de la ventana, con la luz de la tarde iluminando su rostro de una forma tranquila, casi solemne.

En ese momento supo que estaba totalmente perdido, ese hombre lo tenía a sus pies por completo.

—¿Qué te dijo Hopper?—preguntó Steve, sin darse la vuelta.

—Ya sabes... lo mismo de siempre—murmuró, acercándose—. Que no debemos encerrarnos, que quizás...no debería estar tan cerca de tí.

Steve giró hacia él, una sonrisa torcida en sus labios.

—Lo entiendo. Él solo está preocupado por ti. En verdad le importas.

Jonathan sonrió levemente, pero la tensión seguía en su pecho.

—Lo sé, pero no creo que él entienda lo mucho que me gustas y quiero estar contigo.

Steve se acercó a él, tomando su rostro con suavidad.

—Quiza algún día lo entienda. Pero por ahora, déjame cuidar de ti, sobre todo ahora.

Y en ese momento, el roce de sus labios y la presión de sus cuerpos hicieron que Jonathan se olvidara de todo lo que no fuera el Alfa frente a él. No importaba si Hopper no lo entendía, o si el mundo parecía alejarse con cada paso que daban. Lo único que importaba era Steve y lo que significaba para él.

Pero fuera de la habitación, Hopper estaba al tanto de lo que sucedía. Y mientras caminaba por la casa, no podía evitar una preguntarse hasta dónde llegaría con su protección y si su interferencia podría, de alguna manera, romper lo que ya estaba en marcha.