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EL HUEVO.

Summary:

Superman se entera que Lex Luthor va a ser puesto en libertad condicional. Al ir a reclamar descubre que Lex está muriendo.
En su intento por encontrar una cura terminan atrapados en una extraña situación en un planeta lejano.

Regresan a la tierra con un enorme huevo y una vergonzosa historia que narrar.

Notes:

Los eventos en esta historia son posteriores a los hechos de la película, pero previo a la película ellos no se conocían, nunca fueron amigos. Lex no sabe que Superman es Clark Kent.

La participación de Mercy en esta historia es meramente un capricho mío, porque el personaje me encanta y amo la relación que tiene con Lex.

!IMPORTANTE!
La historia a continuación trata temas que pueden resultar sensibles para algunas personas. Para evitar spoilers decidí no etiquetarlos.
Lea bajo su propia consideración.

Chapter 1: PRIMERO

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

 

-1-

 

Aquella mañana los pasillos del Pentágono ofrecían una imagen surrealista. Superman ocupaba una de las sillas de espera frente a la oficina del General Flag. La capa colgaba tras sus piernas cual si fuera parte de la decoración. La silla se veía pequeña, daba la impresión de que se trataba de un adulto sentado en mueblería infantil. 

La puerta se abrió junto a él, del despacho salió una mujer en traje gris, el gafete que le colgaba de la solapa no llevaba nombre ni fotografía, solo un extraño código seriado. Ella inclinó la cabeza procurando no soltar los folders que llevaba bajo el brazo. Superman le devolvió el saludo. 

“¡Superman!” 

Reconoció la voz ronca que lo llamó desde adentro.
Fue recibido por el general con el brazo extendido.

“¿Qué puedo hacer por ti?” 

Tomó su mano correspondiendo el saludo y ocupó la silla frente al escritorio. De nuevo el mueble dio la impresión de ser demasiado pequeño.

Clark hizo un breve recorrido visual de la oficina, había estado ahí en otras dos ocasiones, entonces también se había sentido incomodo. Regresó la vista al General, el hombre ocupaba la silla en una postura relajada; reclinado hacia atrás con las manos descansando sobre el regazo.

“Escuché que Luthor va a ser puesto en libertad condicional.” El General asintió. “Creo que como mínimo merezco una explicación.”

Flag no era su amigo, nadie en el gobierno lo era. Ellos velaban por sus propios intereses, para ellos Superman no era más que una herramienta y sería bienvenido solo y cuando aún les fuera útil. Lo sabía, por eso había meditado la situación a conciencia antes de presentarse ahí. 

“La decisión viene desde arriba.”

“¿Qué se supone que signifique eso?”

“Que no hay nada más que hacer.”

Su atención volvió al escritorio. Se sentía frustrado desde que salió de Metrópolis. La autocensura, a la que se sentía forzado, lo tenía masticando palabras que no se atrevía a pronunciar.

“Eso es ridículo. Él–él partió la ciudad en dos, puso millones de vidas en riesgo —¡Intentó matarme!”

El general asintió ante cada una de sus palabras. 
Superman hizo un esfuerzo calmarse, a sabiendas de que no se encontraba entre iguales.

“¿Es por el dinero?” Preguntó en voz baja.

“Está muriendo.”

Clark elevó la vista escéptico.
“¿Está enfermo?”

“Es más complicado que eso.” Flag se reposicionó en la silla, su postura giró un poco hacia la pared. “Los experimentos iniciales con el universo de bolsillo alteraron su siclo celular. No es solo él; Otis Berg murió hace casi un año, Happersen falleció hace dos meses.”

Superman abrió la boca, más la volvió a cerrar. Eso solo podía ser karma, si alguien se merecía ese tipo de ironía, definitivamente era Luthor. Sin embargo, la sensación que le oprimió el estómago se parecía demasiado a la angustia. 

“¿Están seguros de que él también tiene eso?”

Flag sonrió.
“Lex no era solo otro hombre rico desconectado de la realidad. Fue verdaderamente un genio adelantado a su época…” 

Quizá el General no se dio cuenta, pues continuó hablando de la relevante participación de Lex en los trabajos de laboratorio. Pero Clark escuchó el ‘era’ y el ‘fue’, y todas las veces que Flag utilizó los verbos en pasado como si de Lex Luthor solo quedara el recuerdo. La sola idea lo hizo sentirse mal.

“Han considerado devolverle el acceso a Luthor Corp., tal vez él pueda hacer algo. Yo podría supervisar...”

“Lleva cinco meses fuera de Belle Reve.” Lo interrumpió Flag. “Lo intentamos. La noticia se hizo pública porque su muerte es inminente.”

Superman quedó mudo.

“Sé lo que se siente.” Dijo el hombre frente a él. “…ver morir a una de las mentes más brillantes que nos ha dado la humanidad.” Flag intentó ocultar la sonrisa nerviosa cubriéndose los labios. “A pesar de todo lo que hizo, realmente desearía que le quedara más tiempo.”
 
Superman aún estaba intentando procesar la información. No había nada que pudiera decir en ese momento, no entendía por qué se sentía tan abatido. La inminente muerte de Lex Luthor casi parecía una perdida personal.


En un momento impulsivo o desesperado, Superman ofreció la tecnología kriptoniana para intentar salvar la vida de Lex, y en otro acto surrealista las autoridades aceptaron sin poner una sola objeción. 

Superman se presentó en el Pent-house en medio de la noche, como lo habían acordado. Iba a ser él quien escoltara a la comitiva personalmente hasta la antártica. 

El General Flag lo acompañó hasta la recamara donde Mercy los recibió. Toda hostilidad había desaparecido de ella al grado que en un inicio Clark no logró reconocerla, más no era agotamiento lo que la envolvía, era la desolación.

Dentro de la habitación había solo equipo médico, a sus ojos tan complejo como la tecnología en la fortaleza. Su atención pronto recayó en la camilla con sábanas blancas. El personal se hizo a un lado permitiéndole verlo, y si reconocer a Mercy había resultado difícil, en la delgada figura que ocupaba las sábanas le fue casi imposible encontrar algo de Lex.

Clark contuvo la respiración por un instante, tres eso exhaló despacio empuñando y soltando las manos, intentando liberal la tensión que lo tenía rígido en el sitio donde estaba de pie.

Lex era la persona más fuerte que había conocido, su determinación era tan poderosa como Superman mismo. Clark llegó a considerar que talvez su determinación no conocía límites. Lex era una fuerza imparable –o tal vez era el objeto inamovible– iba a ser la destrucción de este mundo o, en determinado caso si llegara a tener razón y Superman perdiera la cordura, iba a ser su salvación, porque solo él podría detenerlo. 

Se obligó a conservar la calma a pesar del terror que le provocó encontrarlo en ese estado. Ese hombre no podía ser Luthor, estaba más delgado de lo que lo había visto nunca, ni siquiera durante el juicio. Su piel se veía pálida y flácida cual si hubiera envejecido treinta años desde la última vez que lo vio. 
Tuvo miedo de acercarse.

“¿Él sabe a dónde vamos?”
Debió repetir la pregunta porque la primera vez no logró escucharse ni él.

“No.” Respondió Mercy. “Hace días que no reconoce a nadie. Está despierto, pero no estamos seguros de qué tan consiente sigue.”

Asintió. Se hizo a un lado para dejarlos pasar. Algo dentro suyo quería mantenerse alejado de Lex, desde donde no pudiera verlo. Era un miedo distinto al usual, no era supervivencia, era ilógico, parecido al miedo que le producía la oscuridad cuando era pequeño.

Los vio subirlo con cuidado al helipuerto de la azotea, llevando solo el material esencial para mantenerlo con vida por las siguientes horas. 

En la antártica fueron recibidos por Mr. Terrific a la entrada del fuerte. Su presencia había sido autorizada por el Departamento de Seguridad Nacional, el gobierno, que en un inicio había parecido demasiado indulgente, monitoreaba la operación a distancia hasta el más mínimo detalle. Mr. Terrific estaba ahí en representación de la Justice Gang, su presencia era meramente para observación.

La fortaleza se mantuvo cerrada hasta que Superman se detuvo frente a las puertas. Fue entonces que éstas cedieron ante su presencia y la comitiva fue recibida por el grupo de robots que corrió a su encuentro.

“¡Superman!” Gritaron entusiasmados, antes de reconocer al hombre entre las mantas. 

“Es el mismo individuo que intentó destruirnos.” Señaló uno de ellos.

“Gary, Lex Luthor está gravemente enfermo. Necesito que lo revises y veas qué se puede hacer por él.”

“Pero Superman…”

“¡Gary!”

“Está bien.”

El grupo de robots obedeció la orden. Transfirieron a Lex con cuidado a la misma camilla donde Superman recibía sus tratamientos, e iniciaron de inmediato con un escaneo completo. 

El diagnóstico fue el mismo que le había brindado Rick Flag unos días atrás. 

“¿Puedes sanarlo?” 

Gary lo observó perplejo, imitando a la perfección el desconcierto humano.
“Superman, él es terrícola.”

“Sí, pero ustedes tienen toda esta tecnología.”

Gary parpadeó antes de girar hacia el ventanal.
“El método de recuperación que empleamos contigo consiste en los rayos concentrados del sol. Los efectos son distintos en los terrícolas. Intentarlo lo mataría.”

Su vista fue hacia el ventanal, lo contempló en su magnitud como si lo estuviera viendo por primera vez. Se sintió estúpido, no podía comprender cómo había olvidado que lo que lo sanaba a él era la radiación solar.

A su espalda seguían todos ellos, lo sabía con certeza a pesar del silencio. Era imposible que no hubieran escuchado las palabras de Gary. No se atrevió a voltear.  

“Su descomposición celular es avanzada.” Señaló #12. “A este ritmo le quedan, a lo mucho, veintisiete horas de vida.”

Un día.

“Dado que no existen otras opciones ¿deseas que preparemos una capsula mortuoria?”

Comprendía que #12 solo estaba intentado ser útil, pero necesitaba que dejara de hablar.

Mr. Terrific se paró al lado suyo observando el ventanal con curiosidad. Superman finalmente volteó hacia atrás. Mercy contemplaba a Lex o lo que quedaba de él. Si lo que había en sus ojos no era amor, se le aproximó bastante. Eso lo hizo sentir peor. 
Le había arrebatado las últimas horas de Lex y gastó lo que quedaba de sus esperanzas en vano.

Clark escuchó los ladridos poco antes de ver a Krypto saltar sobre él.

“¡Hey, Bitch!”

“¡Kara!”

“¿Quiénes son tus amigos?”

“No son amigos.” Intentó explicar Gary antes de ser detenido por Superman.

“Este es mi amigo Alexander. Está muy grave. Gary cree que le queda un día de vida.”

“Veintisiete horas.” Especificó el robot.

“¿Crees que en alguno de esos planetas que visitas alguien lo pueda ayudar?”

Kara se detuvo un momento examinando al grupo de extraños dentro de la fortaleza. 
“¿Has visto el tamaño de mi nave? Ustedes no van a caber.”

“¡Kara! Responde la pregunta.” Clark quería sacudirla por los hombros para que respondiera con prisa.

“Tal vez.”

Kara lo refirió a un planeta a diecinueve años Luz de distancia. Una civilización con tecnología médica avanzada incluso para los estándares kriptonianos.

Con el espacio en la nave tan limitado, nadie protestó cuando Superman simplemente anunció que sería él quien acompañaría a Lex en ese viaje.

Antes de marcharse, Kara le mencionó que el planeta al que se dirigían estaba poblado por una civilización profundamente religiosa; adoraban a La Madre Creadora quien, según sus creencias, había dado origen al universo. 
Le advirtió seriamente que no debía faltarle al respeto ni a su cultura ni a sus tradiciones.

“Nunca te tomé por una persona religiosa.”

“Tienen uno de los mejores festivales de fertilidad de este lado de la galaxia.” Le respondió sonriente. “También tienen una estrella roja. Ten cuidado.”

Clark asintió antes de abrazarla. Kara puso la nave en piloto automático y los vio partir.

En Sagitta fueron recibidos con amabilidad y mucha curiosidad. Los habitantes de ese planeta nunca antes habían estado en contacto con un terrícola. Su entusiasmo fue notorio.

Clark intentó usar el dispositivo traductor de Kara para comunicarse con ellos, necesitaba con urgencia explicar que estaban ahí para que Lex recibiera atención médica o de otra forma moriría. Su tiempo se agotaba, y a las malas noticias debió añadir un nuevo contratiempo; el traductor de Kara solo funcionaba en kriptoniano, idioma del cual solo conocía lo básico.

Era un contratiempo tras otro cuando, justamente, tiempo era lo que no tenía. Para su fortuna los sagittas acudieron a su auxilio sin cuestionarlo demasiado. 

Trasladaron a Lex a un impresionante edificio blanco que parecía tallado directamente sobre la roca. Desde la calle no le fue posible ver la cima de la gigantesca montaña, que en un punto se perdía tras las nubes. El instinto lo hizo desear elevarse por los aires para saciar la curiosidad, pero en Sagitta, con su estrella roja enana, Clark era uno más entre los mortales.  

Mientras el personal médico atendía las necesidades de Lex, Clark fue llevado a otro sitio en la ciudad. Caminó en compañía de un de grupo de ancianos quienes le mostraron los lugares destacados cual si se tratara de un recorrido turístico.

No sabía cómo reaccionar. Bajo otras circunstancias la curiosidad se habría apoderado de él, hubiera querido saberlo todo, visitar cada lugar, aprenderse los nombres de la gente, más en ese momento solo podía pensar en Lex Luthor.

Los sagittas eran muy parecidos a los humanos, tanto físicamente como en su forma de vida. Su mayor diferencia recaía en el tono de piel; el bronceado en ellos parecía adquirir un color azul ante cierto tono de luz. Fuera de eso transitaban por la ciudad como lo hacía la gente en Metrópolis, atareados con la simplicidad de su vida diaria. Daba la impresión de que recorría las calles de un país que no había visitado antes. 

Pasadas solo unas horas las cosas empezaron a volverse sospechosas. Los constantes halagos no eran sutiles a pesar de que no logró entenderlos del todo. Cada vez que hacían mención de su acompañante utilizaban la misma palabra, el traductor la identificó como el adjetivo que los kriptonianos utilizaban para referir posesión sobre una cosa.

Hasta ahí la situación era relativamente aceptable, pero pronto se encontró al centro de un elaborado banquete donde obviamente era el invitado de honor. 

Clark estaba mortificado, sospechaba que lo habían confundido con un representante oficial de la tierra o, peor aún, de Kriptón. Sin embargo, con la vida de Lex en riesgo, no se atrevió a aclarar el malentendido y se limitó a agradecer los buenos tratos. 

Una mujer de edad avanzada, se le aproximó con un extraño jarrón entre las manos. Lo extendió para que él lo tomara. Todo el salón guardó silencio prestando atención. Clark observó la pieza que parecía hecha de arcilla, la base era plana como los floreros, después se expandía como una esfera y terminaba en dos cuellos apuntando a extremos opuestos, uno más largo que el otro, los dos demasiado delgados para ser un florero.

Entre las indicaciones logró entender que debía soplar por uno de los cuellos. Tomó el jarrón con ambas manos. Sin pensarlo, cubrió con el pulgar el orificio del cuello más corto y sopló con fuerza. 

La base de la vasija se desprendió, Clark intentó atraparla antes de que cayera al suelo, pero algo más salió del jarrón y en el milisegundo que su cerebro usó para tomar una decisión, su mano se envolvió alrededor del segundo objeto.

Intentó disculparse en kriptoniano, como le había enseñado Kara, pero ellos aplaudieron entusiasmados. Clark respiró con alivio. Abrió la mano, observó lo que parecía ser un pequeño huevo de pascua. Había sido decorado con pintura de colores y pequeñas figuras que no pudo reconocer. Revivió recuerdos de su infancia.

La mujer recolectó los restos del jarrón envolviéndolos en un pañuelo blanco que guardó dentro de un canasto, después tomó el huevo de las manos de Clark quien se sintió decepcionado al no poder conservarlo, pero no dijo nada.

Para cuando llegó el espectáculo de danza Clark se había relajado. El resto de la noche transcurrió mucho más rápido. 

Fue hasta la mañana siguiente que lo llevaron a ver a Lex. Lo encontró despierto, recostado en una camilla similar a la que tenía en la fortaleza, pero un poco más amplia. Lo primero que notó fue su aspecto que había vuelto a ser el de antes.

La doctora que lo entendía había estado revisando sus reflejos, presionando una delgada aguja en la punta de sus dedos. No parecía molestarle. Él se veía relajado, mantuvo la calma incluso cuando lo reconoció.

“Supongo que no estoy muerto.”

“No.”

El personal los dejó a solas. Superman se esmeró en explicarle la situación antes de que Lex estallara en un ataque de furia.
Empezó a hablar demasiado rápido sin poder controlarse, soltando breves fragmentos de su conversación con Rick Flag, mientras intentaba recordar lo que los robots habían dicho en el fuerte y por último el cómo habían llegado ahí.

Lex contrajo el ceño, evitó su mirada, pretendió ocuparse elevando la camilla para poder sentarse, pero el respaldo no se sostuvo en posición. 

Clark lo vio caer, se apresuró con intención de ayudarle, más se detuvo en seco quedando a unos pasos. Estaba más que familiarizado con el desprecio que Lex sentía por él. No sabía qué decir o cómo actuar para evitar la inminente discusión. 

“Has de esperar que te agradezca por salvar mi vida.” 

“Lo único que quiero es que te comportes. No estoy seguro de que estemos fuera de peligro. Ellos piensan que somos amigos y no creo que debamos hacerles ver que no es así.”

Lex volvió a evitar sus ojos, tiró de la palanca para elevar el respaldo de la camilla una vez más. 

Clark dio el último paso que los separaba y se agachó junto a él jalando otra de las palancas.
“Tiene seguro.”  

Antes de partir de regreso a la Tierra fueron llevados al templo de La Madre Creadora, donde fueron presentados ante la sacerdotisa. Se trataba de la misma anciana del jarrón con los dos cuellos. 

La mujer tenía un dispositivo similar al de Kara. Primero se dirigió a Superman, quien solo pudo entender dos de cada cinco palabras en su idioma natal, después se giró hacia Lex y le habló en un perfecto inglés.

“Nos sentimos muy honrados de su visita. Nunca antes habíamos entrado en contacto con nuestros hermanos terrícolas. Nuestra tecnología espacial aún es limitada.” Volteó de nuevo con Superman. “A lo largo de los siglos hemos mantenido una excelente relación con nuestros hermanos de Kriptón, y lamentamos muchísimo lo que ocurrió con su planeta. Pero es obvio que la vida tenía otros planes y Madre nunca se equivoca.”

Sin decir nada más dio media vuelta rumbo al altar. Superman y Lex dudaron antes de seguirla.
 
“En honor a esta maravillosa visita, hemos suplicado a Madre para que les otorgue su bendición. Ella escuchó y respondió nuestras oraciones. Les ha concedido el más grande de los honores.”

Por uno de los pasillos del fondo entraron dos niñas cargando un enorme canasto. Clark y Lex observaron en silencio mientras la sacerdotisa removía las mantas dejando a la vista un enorme huevo, un poco más grande que una pelota de basquetbol. 

“¿Qué es eso?” Preguntó Lex. 

“Madre ha decidido obsequiarles una nueva vida. Aquí dentro gesta su siguiente generación.”

Lex asintió intentando contener la risa.

“¿Hay algo ahí adentro?” Preguntó Superman.

“Entiendo la confusión, nuestras culturas son diferentes.” La mujer colocó una mano sobre el huevo. “Aquí adentro está su primogénito. Aún se encuentra en etapa temprana, necesita contacto constante con ustedes para desarrollarse de forma adecuada. Trascurrido el tiempo suficiente el bebé saldrá del huevo por sí solo.”

“Bebé.” Repitió Lex.

La sacerdotisa asintió sonriente.

“¿De nosotros?” 

“Sí, el huevo fue un obsequio de madre, la fertilización la hicimos con el ADN de ustedes. Fue una excelente combinación, resaltamos sus cualidades que juntas funcionan en una armonía asombrosa. Es el bebé perfecto.”

De regreso en la nave Superman se acomodó frente a los controles pretendiendo ocuparse. Lex ocupó el asiento trasero que era más pequeño, montado directamente en el mamparo. El huevo descansaba en sus brazos. 

Superman pasó los dedos sobre el tablero, asegurándose de no tocar nada, mientras pretendía que piloteaba la nave. Por fortuna la señal del piloto automático estaba en kriptoniano y Lex no podía leerla. 

Clark puso toda su atención en la ventana de la cabina, el cristal se tornó rojo frente a sus ojos, después azul, blanco y por último negro. Sagitta quedó atrás en cuestión de segundos. El universo se expandió frente a sus ojos.

“Por supuesto que esto pasó.” Luthor rompió la magia del silencio. “Tú estabas a cargo y yo estaba inconsciente”

“Sí, de nada por salvar tu vida.”

“¿Salvar mi vida? Mira esto ¿cómo le vamos a explicar al mundo que me embarazaste?”

“¡No estás embarazado!” 
Cerró los ojos e inhaló profundo. Era la tercera vez que él hacía ese comentario.

“Tecnicismos.”

Abrió los ojos, pudo verlo perfectamente en el reflejo de la ventana. El huevo reposaba en su regazo mientras Luthor curioseaba el interior de la nave, posiblemente haciendo anotaciones mentales.

“No tenemos que anunciárselo a nadie.” Respondió Superman avergonzado, su volumen fue más moderado. “Podemos resolverlo entre nosotros.”

La fría mirada de Lex Luthor lo encontró en el reflejo.
“¿Estas sugiriendo un aborto?”

“¿Qué?”

“¿Quieres que lo arroje por la escotilla?”

“¡No! ¡No!” Se giró indignado. “Si en verdad hay un bebé ahí dentro no podemos hacer eso.”

“¿Temes que Madre nos esté mirando?” 

La pregunta fue en un tono burlón y Clark decidió no reivindicarla con una respuesta. Sabía que engancharse en la discusión era caer en su juego.

“Suponiendo que es real y el espécimen tiene muestras genéticas de nosotros dos ¿Cómo se supone que nos repartamos la custodia?”

¿La custodia? 
Su cerebro fue invadido por todo tipo de imágenes. Luthor iba a destrozar lo que sea que hubiera dentro del huevo para crear un centenar de clones como Ultraman.

“También es mío.” Insistió Lex. “Sé lo que estás pensando.” 

“No voy a permitir que lo uses como rata de laboratorio.”

“Será examinado desde un punto de vista meramente médico. Sabes tan bien como yo que necesitamos la información.”

“Gary puede encargarse de eso.”

“¿Gary? ¿No es ese el nombre de uno de tus robots? ¿Crees que estar con ellos es mejor que estar conmigo?”

Clark volvió a pretender que se ocupaba del tablero.

“Te recuerdo que es mitad humano...” 

Quería pretender que no estaba ahí, pero podía verlo en el reflejo levantando el huevo con ambas manos como si pretendiera arrojárselo a la cabeza.

“…es literalmente un huevo. Necesita calor.”

“No voy a dejarlo contigo.” 

“Hablas como un hombre que tiene opciones.”

Sus ojos volvieron a encontrarse en el reflejo. Clark estaba furioso. Lejos de Sagitta y su estrella roja podía sentir como sus fuerzas intentaban elevarse. No lo lastimaría, pero reconsideró el profundo impulso que lo llevó a salvar su vida.

Una vez que la nave se detuvo sobre la nieve los nervios de Superman se dispararon de regreso al espacio. Dentro de la fortaleza recorrió el pasillo de hielo sin pronunciar una sola palabra. El silencio solo fue roto por los pasos tras él.

En la cámara principal fueron recibidos por el mismo grupo que los vio partir. Los rostros expectantes mutaron al reconocerlos.

Rick Flag fue el primero en hablar resaltando lo obvio.
“Parece que funcionó” 

“¡Tú, hijo de puta!”

Kara se lanzó contra Lex a una velocidad tan alta que nadie tuvo tiempo de reaccionar. Clark se vio obligado a detenerla. Los robots debieron ponerla al tanto sobre la identidad real del enfermo.

“¡Suéltame!” Exigió, Kara forcejeando con él. 

Krypto mordió la capa de Superman y tiró con fuerza, pero Clark venía del espacio exterior donde tuvo una mejor exposición a los rayos del sol. Su fuerza no era comparable con la de ellos dos. 

“Tú sabías lo que le hizo a Krypto.” Acusó ella. “No puedo creer que me convencieras de que te prestara la nave para salvarlo.”

Y tenía razón, tenía todo el derecho de odiarlo, de sentirse traicionada, pero no podía permitir que le hiciera daño. Con su impulsividad y el coraje acumulado, iba a matarlo al primer golpe. 

“¿Qué es eso?” Preguntó Mr. Terrific señalando el huevo con el que Lex se cubría la cara.

“Nuestro bebé.” Respondió el empresario bajando los brazos.

“¿Les regalaron un bebe?” 

“¿Trajeron otro alienígena a la tierra?” Cuestionó Rick.

“No. Este bebé es nuestro; de Superman y mío”. Lex caminó entre ellos con el huevo en brazos y lo dejó sobre la misma camilla en la que había estado postrado unos días atrás.

Las caras volcaron hacia el hombre de acero en espera de una explicación.

Clark reconoció la indignación en Kara. Su vergüenza se multiplicó, no soportó que lo siguiera viendo, y la dejó ir.
“Los sagittas usaron nuestro ADN para hacerlo.” 

“¿Es enserio?” Preguntó ella levantándose del suelo.

Superman permaneció arrodillado sobre la nieve, no quería volver a admitirlo. 

“¿Cómo sucedió eso?” Cuestionó un incrédulo Rick.

“No me vean a mí, yo estuve inconsciente la mayor parte del tiempo.”

Y así era como le agradecía por salvar su vida. 
Clark se levantó del suelo reconociendo como todos ellos esperaban respuestas de él, como si Luthor no fuera un adulto también, gracias él perfectamente sano de nuevo, con uno de los cerebros más brillantes según había dicho Rick Flag.

“Fue un malentendido en la traducción. El traductor de Kara está en kriptoniano.”

“Te dije que debías estudiar más.”

Mientras Superman intentaba sobreponerse a la situación, la atención de Flag regresó a Lex. El empresario se veía en mejor forma que el día que lo arrestaron.

“Pues parece que lograron deshacer el daño por completo ¿saben si es permanente?”

“Debe serlo. Ellos nos hubieran dicho...” 

Clark se vio interrumpido por Lex.

“Con todo lo que estaba sucediendo no se nos ocurrió preguntar, además, como Superman mencionó, tuvimos problemas de comunicación.”

Era obvio que a Flag no le interesaba lo que Lex pudiera decir.
“Es suficiente para mí, y tú tienes asuntos pendientes en Belle Reve.”

“El bebé me necesita.” Respondió Lex rápidamente. “La sacerdotisa fue insistente que necesitaba el constante contacto con ambos padres”

Rick sonrió, de la gruesa chamarra extrajo un par de esposas plásticas. “Cuéntaselo al Juez.”

“Es un espécimen hibrido; cuarenta y ocho por ciento terrícola, cincuenta y dos por ciento kriptoniano.” Mencionó Gary tras ellos. “El análisis de cromosomas indica que se trata de un feto del género femenino. Se encuentra en perfecto estado, aunque es recomendable un ambiente más cálido.” Todos voltearon a ver el enorme huevo en la camilla. “Fecha estimada para la eclosión: tres meses.”

“¡Bitch! Vas a ser papá.”

Lex se sostuvo discretamente de la camilla intentando disimular su sorpresa. A pesar de todo lo que había sucedido en las últimas horas, realmente le costaba creerlo.

“¡Voy a ser tía!” Saltó Kara en el aire. 
“¡Krypto!”

Los ladridos resonaron por todo el fuerte.
 
“...vas a ser primo.”

Como era de esperarse, las cosas se salieron de control. Lex exigió el respeto a sus derechos de paternidad. La indicación era estar en contacto directo con el huevo y se rehusó a aceptar cualquier otra cosa.

Rick ofreció instalarle un nido dentro de la celda. El comentario de mal gusto no pasó desapercibido por nadie. 

Para sorpresa de todos, Superman se puso del lado de Lex.
“Es verdad que la sacerdotisa insistió en lo del contacto directo.”

“Lex Luthor tiene una condena que cumplir. No hace más de una semana tú estabas reclamando en mi oficina porque le habíamos concedido la libertad condicional.”

Clark captó el desliz en la lengua del General. Esa misma mañana le había asegurado que él no tuvo nada que ver con su liberación.

“El bebé nos necesita a los dos.” Repitió el héroe. “Yo no he cometido ningún crimen y no tengo por qué estar preso.” 

Lex quería aplaudir y posiblemente soltarse a reír, pero por supuesto que nunca le daría esa satisfacción a Superman. Por otro lado la ansiedad no había desaparecido, si alguien conocía los límites a su poder era él y frente a la burocracia americana, Lex estaba incluso mejor posicionado que el alienígena.

“…Además Luthor goza de libertad condicional.”

El shock en el rostro de Rick estuvo a punto de hacerlo soltar una carcajada.

“¿No esperaras realmente que continúe en libertad? —Eso era porque se suponía que iba a morir.”

Mercy le entregó la bolsa con enseres básicos de higiene. Rick les concedió dos minutos para despedirse. 

Era la primera vez en meses que estaban a solas. Tan a solas como se podía estar con las cámaras de vigilancia en el exterior intentando captarlo todo. Fue una victoria de Superman que no hubiera cámaras dentro, pero las que estaban junto a las ventanas intentaban irrumpir de igual forma, recordándole a Lex que aún seguía preso. 

Mercy contempló las paredes vacías de la pequeña habitación. La recamara a penas si era más grande que la celda de Lex en Belle Reve. Los muros estaban sucios, el colchón claramente había sido usado con anterioridad. Era obvio que el apartamento fue elegido apropósito como parte del castigo.

“¿Realmente planeas seguir con esto?”

“Ese huevo es mi pase a la libertad. Por supuesto que planeo seguir con esto.” Lex se sentó en la cama levantando una pequeña nube de polvo. “Si jugar a la mamá va a mantenerme fuera de prisión puedo hacerlo mejor que nadie. Incluso si tengo que hacerlo con Superman.”

Revisó los productos en la bolsa. “¿Hablaste con los abogados?”

Ella asintió. “Están estudiando todas tus opciones.”

“Ellos no pueden simplemente entregar mi custodia a seres de otro planeta y no enfrentar consecuencias.”

Era ridículo que intentara enfrentarse a las autoridades por ese motivo, sin embargo eso era todo lo que tenía, y cualquier error en el enemigo, por más pequeño que fuera, en las manos adecuadas, podía transformarse en una oportunidad. 

 

Notes:

Dato curioso:

Sagitta en realidad es una constelación, también se le conoce como La Flecha o Cabeza de Flecha. Se encuentra a 13 000 años luz de la tierra.